Capítulo 47 Día 24 Luna Creciente.
El amanecer había llegado al hospital San Joseph, AB fue dado de alta y junto con Albert se preparaba para volver a casa.
-Bien ahora vámonos - sugirió Albert.
-¿Puedo ver a Marlene antes? - pidió AB con ojos suplicantes.
-¿Quién es Marlene?
-Es una amiga qué conocí en el cabaret. Tuvo un accidente a la media noche.
-¿Te refieres a Marlene, la vedette? - preguntó Albert sorprendido.
-Exacto.
-Vaya. Tengo casi medio año en Londres y nunca la he conocido y tú en menos de 28 días…
-Es una linda chica, orillada por las circunstancias cayó en ese mundo pero prometió cambiar su camino.
-Ahora entiendo, por eso gritaste su nombre - dijo Albert a lo qué AB sólo asintió - Anthony ¿Te gustaría ir a ver a la tía abuela?
-No - respondió secamente - No me veas así. No tiene caso. Además se asustara y no entenderá porque llevas a Annie Britter a verla y está la abraza efusivamente.
-¿Seguro qué es por eso y no porque estás molesto con ella por separarnos?
-Soy un ángel el rencor no es parte de mi - seguía AB con tono serio.
-Entonces ¿por qué peleas con Eliza?
-Ash Eliza sacaría de quicio hasta al pacífico Arcángel Gabriel, y Miguel Angel no lo pensaría dos veces y le cortaría todos sus rizos con su espada.
-Te creo - soltó a reír el tío abuelo.
-Además, sabes que no debo alejarme. Annie ya debe estar cerca. Es mejor así.
-¿Se lo dirás a Candy?
-No. No debo preocuparla. Quiero disfrutar mis últimos días con ella y los chicos.
-Como digas.
-Estarás aquí cuando me vaya ¿verdad? Por favor no te vayas de viaje - suplicó AB.
-Te prometo que no me iré hasta que Annie se recupere de esa herida.
-Gracias.
-Ahora vuelvo, iré a investigar dónde está Marlene.
-Ya sé dónde. Vamos.
-Ya qué lo sabes todo. ¿Me casaré con Michelle?
-Esas preguntas no voy a contestarte.
AB salió de la habitación sin mirar a su tío abuelo quien no le quedó más remedio que seguirlo decepcionado por no recibir respuesta.
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La mañana transcurrió sin contratiempos Anthony y Albert volvieron a casa de Sir Mcklahan. El Duque en su hotel se preparaba para sus compromisos en el festival.
AB y Albert tomaban el té del medio día con el padre de Candy en la terraza. El día se veía hermoso con la luz del sol y sus rayos reflejándose en el Río Avon con sus cientos de narcisos por todos los jardines de Stratford Upon Avon.
Sin duda la tragedia se había ido y ahora todo volvia a la paz. AB estaba feliz después de hablar con Marlene pues le prometió ser fuerte y nunca depender de un hombre para ser feliz.
También sabía que seguro Candy y Terry habían hecho las paces pues no sentía el dolor de su querida Candy. Definitivamente era un día para estar feliz.
Sí sin duda AB estaba feliz pero estaba a punto de entender a sus primos cuando le contaron lo que es realmente conocer al amor de tu vida.
Terry y Candy también llegaron a casa junto con Eleonor quien deseaba hablar con Sir Mcklahan antes de irse.
-Sir, si me permite la señorita Candy y Lord Terry ya volvieron - dijo el mayordomo a Sir Mcklahan.
-Ya era hora. Hablaré muy seriamente con ellos. Quiero saber dónde pasaron la noche.
-Sir Mcklahan. Yo respondo por Terry, el es un caballero - intervino Albert.
-Sí me lo permite llegaron con la señorita Eleonor Baker y desea hablar con usted- agregó el mayordomo.
-¡Qué! - gritó AB poniendose de pie cómo resorte -Por Dios Albert ¿escuchaste?
-Sí Annie, escuché muy bien cálmate - dijo Albert al enloquecido AB después le dijo al oído - eres Annie no lo olvides.
-Perdón hace tanto qué no la veo. Desde el colegio… ¿no fue allí? Bueno desde … no sé ha pasado tanto - decía AB nervioso tratando de corregir su entusiasmo.
-Permiso iré a hablar con ella.
-No… digo el día es hermoso porque no la trae aquí.
-Buena idea pero lo qué hablaré con ella es privado permiso - dijo el padre de Candy dirigiéndose a su despacho.
-Anthony cálmate. Annie no es para nada admiradora de Eleonor.
-Si lo sé, pero Archie y Stear tienen la culpa. Me hablan tanto de como fue conocerla. Ahora es mi turno. Debo ir no sea que se vaya sin verla.
-Esta bien pero no te desmayes cómo Stear.
-¿Se desmayó?
-Sí, bueno en realidad fue por el Duque pero despertó en los brazos de la señorita Eleonor.
-Ok me desmayare - dijo AB corriendo la despacho.
-Ay porque le di ideas. Espera AB.
Corriendo por el corredor AB se topó en el recibidor a Candy y Terry. Los dos estaban serios. Pero Candy se alegro al verlo.
-AB. Te ves mejor.
-Hola Candy, la señorita Eleonor está aquí. Fue al despacho. Permiso - dijo casi sin mirarla siguiendo su camino.
La pecosa quedó sorprendida por el desdén de AB, algo que Terry notó y no dudó en burlarse.
-Mira nada más. Ahora sabes lo que se siente que te ignoren.
-Burlate. Pero irá a ver a tu madre - respondió enojada la pecosa haciendo qué la sonrisa de Terry se le borrara.
-Permiso. - dijo Albert pasando entre ellos.
-¿Albert tú también?
-Candy, AB también es admirador de Eleonor. Debo evitar que se desmaye.
Pasaron uno minutos, AB y compañía esperaban sentados en el pasillo la salida de Eleonor Baker. AB de vez en cuando se asomaba discretamente para alertar si ya venía en camino, pero para su mala suerte la puerta seguía sin abrirse.
-Deja de espiar a mi madre - dijo Terry acercándose a AB.
-¿Qué no estabas en tu cuarto?
-Sí pero ya terminé lo qué tenía qué hacer y ahora no quiero perderme de esto. Además debo cuidar la integridad de MI MAMÁ.
-No la estoy espiando, la estoy esperando, deja de mirarme así.
-Definitivamente los Ardley están locos.
-Sí, locos por Eleonor - se burló AB haciendo que otra vez a Terry se le borrara la sonrisa.
-Ya no peleen. Los puede oír. Vamos a la sala a esperar - propusó Candy.
-No. No quiero arriesgarme a qué se vaya por otra puerta. Ayer no la pude conocer por ir la hospital.
-Qué pena por ti. - dijo Terry con sarcasmo.
-Déjame ver algo - dijo Candy tocándole la frente a AB.
- Candy no tengo fiebre.
-Por si las dudas. Y de paso no abras la boca.
-¡Candy!
-Nadie hablará del tema puedes estar tranquila - dijo Albert.
-No sabes cuánto te lo agradezco.
-Ya viene - dijo AB haciendo que todos incluyendo él corrieran al recibidor.
-Eleonor me pesa tanto qué tengas qué irte. Hubiera sido maravilloso que tú entregaras el premio a la mejor actriz revelación - decía Sir Mcklahan llevando del brazo a la actriz.
-Tal vez el próximo año.
-Ve con cuidado. Le diré a mi chófer que te lleve junto con tu dama de compañía a la estación.
-Gracias Charles. Pero sobre todo por cuidar de Richard.
-Es mi amigo, no tengo opción. Vamos te acompaño a la puerta.
-Gracias.
-Ay Dios ahí viene. ¿Cómo me veo?
-Cómo niña - se burló Terry.
-Candy… - se quejo AB desilusionado.
-AB estás hermosa. No sé te olvide que eres Annie - respondió Candy arreglándole un par de rizos qué salían de su peinado.
-Cierto. Bueno aquí voy.
AB se encaminó con toda seguridad hacia Eleonor. No podía ocultar su emoción. Estaba por ser el primero en saludar a la actriz, pero poco le duró el gusto pues Terry se interpuso.
-Mamá viniste a despedirte como me prometiste - dijo Terry abrazando a su madre sin soltarla.
-Claro amor. Nunca me iría sin darte un beso y un abrazo.
-Pero qué engreído - dijo por debajo AB a lo qué Albert contestó.
-¿Te sorprende?
-Vamos mamá te llevo hasta la estación. Yo también me voy a Londres. Supongo que de ahí tomarás un carruaje a Stratford.
-¿Cómo qué a Londres? - preguntó Candy sorprendida.
-Sí. Creo qué las cosas no están para qué siga aquí. Mami se va, el Duque no tarda en buscarme y tú pecosa no tienes tiempo para mí. Así que mejor me voy.
-En ese caso yo también me voy. Puedo acompañarla.
-Oh Annie. Qué lindo de tu parte - dijo la actriz tratando de ver a Annie pero Terry se interponia a propósito.
-Terry venimos a Stratford sólo por ti. En ese caso no veo por qué seguir aquí - dijo enojada la rubia con pecas.
-Candy. ¿Y yo qué?
-Papá…. Lo siento fui grosera, pero…Tu me entiendes.
-Ya me acostumbré - agregó el padre disculpandola.
-Bien, empaquen y nos alcanzan en el otro tren. Vámonos mamá.
-Terry no seas impaciente. Yo puedo esperar.
-Genial yo le hago compañía. Candy puede empacar mis cosas. ¿Verdad Candy?
-Supongo qué si. Permiso. - Acepto Candy rodando los ojos y encaminando se a su cuarto a empacar.
Mientras los rubios Candy y Albert empacaban, Terry, Eleonor, AB y Sir Mcklahan se quedaron en el recibidor a esperar.
AB fue a sentarse junto a Eleonor pero de inmediato Terry le ganó el lugar. Dejando tanto a la actriz cómo a Sir Mcklahan anonadados por semejante grosería. Pues no era digno de un caballero inglés.
-Terry. Es inaceptable que le niegues el asiento a una señorita - regaño la madre.
-No se lo negué se lo gané - dijo Terry desentendido pero la mirada de su madre y su suegro lo hicieron levantarse - Ash está bien. Britter siéntate ahí.
-No comprendo tu actitud - insistió la madre.
-Yo si. Debe ser qué es tan engreído que quiere toda la atención de su mamá.
-¿Tu crees Britter? - dijo Terry con tono amenazante.
-Edward serías tan amable de traernos algo de tomar mientras esperamos a Albert y Candy.
-Por supuesto. Ahora vuelvo - dijo el mayordomo.
-Señorita Eleonor puedo decirle algo.
-Claro Annie.
-Aquí vamos - dijo Terry rodando los ojos con hartazgo.
-Vera, tuve la suerte de verla actuar hace … un par de años… y es usted estupenda. Incluso mis amigos Gabriel y Uriel dicen qué usted es la creación más bella de Dios Padre. Seguro Luzbel organizaría otra guerra en el paraíso por verle tan bella más qué cualquier ángel y por envidia claro.
-Oh Annie qué ocurrencia.
-Es la verdad. Incluso Miguel Angel y Raphael apoyan la noción.
-No me digas qué los ángeles son tus amigos - se burló Terry
-Buena tal vez no mis mejores amigos pero compañeros si.
-¿Ellos también van al San Pablo? ¿De qué familia son? - preguntaba Sir Mcklahan.
-De la sagrada familia - dijo Terry soltando la carcajada.
-No te burles Terry - reclamó AB.
-Permiso. Traje un poco de te.
-Hubieras traído vino de consagrar para la señorita Britter - se burló el rebelde.
-Ven aquí. - dijo Eleonor tomándolo del brazo y llevándolo al rincón para decirle en voz baja -Terry cómo sigas molestando a Annie, voy a hablar muy seriamente con tu papá parece qué ese colegio no te enseña buenos modales.
-Mamá exageras.
-A una señorita no se le habla así.
-Ella no es una señorita.
-¡¿Cómo sabes?! Terry… por Dios.
-Digo qué juego mucho con ella. La molesto por ser cómo mi hermanita menor.
-Pues no delante de mí. Eres un caballero comportate.
-Sí mamá. Sabes te pareces al Duque cuando te pones así - refunfuño el rebelde pero después de ver la cara de su madre desistió - Pero a ti quiero más.
-Definitivamente es un engreído - pensó AB.
-Listo. Ya sólo falta esperar a Candy - dijo Albert con maleta en mano.
-No hay ninguna prisa - dijo Eleonor regresando a su asiento..
- Permítame yo le acercó las galletas - dijo AB ofreciendole la charola.
-Annie qué linda.
-Señorita Eleonor, hace un año mis primos y yo fuimos a verla, bueno al final yo no pude de hecho y ellos se fueron sin mi
-Qué pena - dijo Terry con sarcasmo.
-Pero para contentarme me trajeron una foto de usted la más hermosa. Está usted de perfil sobre el escenario. Oh de verdad qué los perdone. Claro qué después de mi accidente se quedaron con la foto. En fin el punto es qué esa foto no le hace honor. En persona usted es increíblemente bella es toda una dama.
-Tu también lo serás. Eres muy linda.
-Cree qué pueda tomarme una foto con usted.
-Me encantaría pero no veo ningún fotógrafo cerca.
-En el kiosko debe estar uno tomando fotografías por una libra - intervino Sir Mcklahan.
-¿Podemos ir señorita Eleonor?
-Por supuesto Annie. Supongo qué podemos tomar ese camino antes de ir a la estación.
-Ya me imagino la cara de felicidad de Archie y Stear cuando la vean.
-Tengo una idea. Porque no van ustedes la kiosco y yo espero a Candy. Nos vemos en la estación - propuso Sir Mcklahan.
-¡Excelente idea! - gritó AB
-Vamos entonces.
Así AB, Albert, Terry, la dama de compañía de la actriz y por supuesto Eleonor Baker la más bella creación según AB y la orden de arcángeles, fueron a la plaza principal a tomarse la foto del recuerdo.
Lo qué se suponía sólo sería una foto, terminó en una tarde maravillosa para AB con su actriz favorita.
Comieron golosinas mientras daban la vuelta a la plaza, compraron recuerdos y regalos para Stear y Archie. AB le contaba todo lo qué podía a la actriz pues tenía qué tener cuidado ya qué obviamente ella lo veía cómo Annie.
También le hizo muchas preguntas sobre su carrera y sí, debes en cuando discutía con Terry por la atención de Eleonor.
Cuando se dieron cuenta ya pasaba de las 3 de la tarde, seguro Candy y su padre estarían impacientes esperándolos en la estación. Aunque en realidad ellos también mataron el tiempo comiendo en el restaurante de dicha estación y conversando para ponerse al día.
-Candy me preocupa que te tomes libertades que no son bien vistas en un señorita educada.
-¿Qué quieres decir?
-Salir a en la madrugada y quedarte a dormir con tu novio.
-Papá te juro que no hice nada malo.
-Lo sé. Albert responde por Terry y confío en ti. Además Eleonor me aseguro que durmieron en camas separadas, pero la gente no se tomará la molestia de preguntar.
-Lo siento.
-Aquí aún no los conocen pero en el colegio si me molestaría que algo así pasará.
-Papá… Yo sólo quería saber que él estaba bien
-Lo sé, pero también quedamos que yo iría a buscarlo. Insisto no me gustaría qué en el colegio pase algo parecido. Se peleen y se te haga fácil ir a buscarlo a su cuarto o a los establos a medio noche para saber cómo está y alguien los descubra.
-No, te prometo que no lo haré.
-Sabes bien lo que pasaría si la hermana Gray los descubre.
-Nos expulsarían.
-No mi amor. A ti te expulsaran, a él no. Recuerda qué él es hombre e hijo del Duque de Grandchester prácticamente intocable.
-Pero no es justo. Digo no quiero que lo expulsen quiero decir…
-Candy, apenas me has dado la oportunidad de pasar tiempo contigo. Yo desearía sacarte del colegio y que estudiaras en casa para verte todos los días. Pero cuando ví cómo llamabas a Terry en el hospital mientras estabas enferma me di cuenta qué realmente lo amas y él a ti. Y lo qué hiciste anoche, exponiéndote. Me queda claro qué por el harías cualquier cosa. Por favor promete qué te comportaras. El amor nos hace hacer muchas locuras.
-Te lo prometo. Tendré cuidado.
-Gracias. No quiero qué mi hija sea la comidilla de Londres. Además no quiero perder mi amistad con Richard. Lo conozco y ya le ha advertido a Terry qué no abogará por ustedes si hacen algo indebido y yo me molestaré si no deja qué Terry responda y…
-Se armara un lío entre consuegros. Entiendo me comportare lo prometo - dijo la chica dando un beso a su papá.
-Gracias.
-Te prometo qué si me vuelvo a pelear con Terry me aguantaré las ganas de verlo y esperaré a encontrarlo en misa para hablar con el.
-Me dejas tranquilo.
Tío y sobrino Ardley y madre e hijo Baker por fin llegaron al restaurante de la estación.
-AB ¿Por qué tardaron tanto?- preguntó Candy.
-Estaba por enviar a buscarlos. Ya casi llega el tren a Londres - dijo Sir Mcklahan
-Voy a comprar los boletos - se disculpo Albert .
-Sí, yo junto con la señorita Eleanor y su dama de compañía. Terry y ustedes se van contigo aparte - exigió AB.
A lo qué Terry harto de no poder estar con su madre le dijo la oído.
-Sígue haciendo méritos y haré que me acompañes en el purgatorio.
-No blasfemes - regaño AB.
-Terry te escuche deja de hablarle así a Annie - regaño la madre a sus vástago después se dirigió a Anthony - Mi dama y yo viajaremos mejor en un camarote aparte ya qué nosotras nos bajamos hasta el puerto. Pero puedes visitarnos mientras llegamos a Londres
-Gracias señorita Eleonor tengo tanto que contarle.
-¿Más? No te parece qué ya la aburres no has dejado de hablar. - insistió enojado el vástago.
-No Terry. Annie tiene anécdotas maravillosas además a mi también me ha hecho bien contarle mis anécdotas es como si estuviera hablando con un ángel - dijo la actriz.
Los chicos subieron al tren. Aunque Albert reservo un camarote para los cuatro. AB tal cual se la paso en el de Eleonor escuchándola. Pues bien lo dijo la actriz se sentía tan bien con él. Y después de lo sucedido necesitaba desahogarse con alguien de confianza.
Así los viajeros comenzaron su camino de regreso al Colegio San Pablo. Para algunos parecía un largo camino y para otros no tanto, sobre todo un angelito qué hubiera deseado nunca llegar a su estación. De hecho ahí, junto a Eleonor y frente a Candy recordando sus días en el colegio junto a sus primos y Albert deseaba qué no llegara la Luna llena. De hecho deseaba qué ese fatídico accidente nunca hubiera ocurrido. Y en ese momento no estar peleando con Terry por la atención de Eleonor sino por el amor de Candy.
Algunas noches después de su muerte se preguntaba por qué ese fue su destino y no el qué siempre soño con Candy. Pero se resignó y aprendió qué los designios de Dios son perfectos. Algo especial seguramente había para él y eso era qué cómo un ángel sólo podía durar poco tiempo en la tierra dejando una huella imborrable en el corazón de cada una de las personas qué conoció en vida.
Pero después de estar con Candy de nuevo volvieron los cuestionamientos. ¿Para qué ser un ángel cuando no puedes estar con esa persona qué amas?
Mientras tanto en el Real colegio San Pablo los chicos del comité seguían encerrados. Durante el sábado y la mañana del domingo lograron evitar qué la hermana Mónica se diera cuenta de la ausencia de Terry.
Algo qué no fue tan difícil ya qué los gemelos se desvivían en halagos para su monja tía. La hermana Mónica era tan feliz de qué sus sobrinos la mimaran tanto qué ni cuenta se dió qué hacía falta un chico.
Además Stear ya tenía el remplazo de Terry para cuando la hermana se asomara a su celda para verificar qué estuvieran los tres.
Se trataba de un muñeco de trapo, sí leyeron bien, un muñeco de trapo vestido con el uniforme de caballeros del San Pablo. Desafortunadamente dicho reemplazo no le hacía honor al atractivo de Terry.
Tan mal hecho estaba (pero hecho con mucho esmero eso sí) que en cuanto los chicos lo vieron soltaron la carcajada. En primer lugar no era de la estatura de Terry sino más bajo, mucho pero mucho más bajo. Tampoco tenía cuello Stear alego no tener suficiente tela y ni hablar de la extrema delgadez a falta de relleno, el inventor lo relleno con los trapos sucios qué encontró en bote de la lavandería. Y sus cabellos castaños… digamos qué un trapeador tiene mejor peinado. El mayor de los Cornwell simplemente tomo un pedazo de tela y la corto en tiras.
A falta de presupuesto la forma en que Stear podía hacer que el muñeco se moviera era con dos sogas, una para mover la cabeza y la otra para la mano derecha. El resto del cuerpo pues no se movía así que todo el tiempo estaba acostado en la cama o mejor dicho desparramado. Y no nos olvidemos de esos ojazos azules como el mar y la boca delineada como un corazón, pero bueno, digamos qué Stear tampoco es bueno en el arte del retrato así qué sólo dibujó una carita feliz.
Afortunadamente la hermana Mónica en esas horas nunca se asomó a la celda de Terry y los Cornwell sino seguro se llevaría un susto con semejante reemplazo.
Pero la hermana Gray tenía sus dudas así qué ordenó a la hermana Mónica llevar a Terry a su oficina después de la cena.
Ya pasaban de las 9 de la noche pero ni la hermana Mónica ni Terry llegaban así qué no le quedó más remedio a la directora qué ir ella misma por él.
En los pasillos del colegio rumbo a las celdas de castigo, se topó con una de las hermanas. Ambas caminando con su lámpara en mano para alumbrar su camino en medio de esa fría y oscura noche.
-Hermana Rubi, buenas noches.
-Buenas noches hermana Gray.
-Según mi horario los chicos ya cenaron ¿Ha visto a la hermana Mónica? Le pedí que trajera a Terry a mi oficina en cuanto cenarán pero ya pasan de las 9 y no llega.
-No hermana. Tal vez siga con ellos en el edificio de las celdas de castigo.
-Es muy extraño, no ví a Terry en el Rosario de ayer ni hoy en misa. Algo me dice que se escapó.
-¿Gusta qué vaya a averiguar?
-Vayamos juntas, se lo agradezco.
Las dos hermanas caminaban una junto a la otra tomando el camino de los jardines para llegar más pronto.
-Hermana Gray ¿no le parece qué las noches son más frías y oscuras? No parece qué sea primavera.
-Sí. Desde aquel fatídico día del accidente de Annie.
-Yo rezo mucho para qué la paz vuelva.
-Lo sé. Han sido días difíciles para todos. Tener qué convencer a los padres de no sacar a sus hijos. Pero gracias a su Excelencia el Duque de Grandchester logramos convencerlos de desistir.
-Seguro que el festival de mayo alegrará los días y las noches.
-Ojala - dijo la hermana Gray santiguandose.
De repente una extraña criatura se movía entre los arbustos espantado a las hermanas.
-¡Santa Catarina! Hermana Gray seguro es el alma qué deambula por el colegio.
-Hermana Rubi, los fantasmas no existen.
-Hermana Gray yo he visto una sombra cuando hago mis recorridos nocturnos. Y no soy la única. Usualmente deambula por el dormitorio de las chicas y a veces en el invernadero ¿Acaso no la ha visto?
-Hum … bueno debe ser algún árbol qué se yo…- intento negar la directora pues efectivamente últimamente se rumoraba entre las mojas qué desde hace unas semanas un extraño ser había sido visto deambulando por el colegio.
De pronto para su sorpresa la criatura qué deambulaba en ese momento, las espantaba saliendo de entre los arbustos, provocando qué soltaran tremendo grito.
Para su buena suerte en esta ocasión era el pequeño Clin
-Clin casi nos matas de un susto - dijo aliviada la hermana Rubí
-Si no fuera porque eres la mascota del Duque ¡ya te hubiera hecho bufanda!
-Hermana Gray - dijo la hermana Rubí santiguandose.
-Hazte aún lado - regañaba la directora pues el animalito les impedía el paso.
-Creo qué tiene hambre. Ay se ve tan lindo con su uniforme.
-Agarrelo hermana, o nunca nos dejará llegar - ordenaba desesperada la directora.
-Ven Clin… no corras.
-Clin qué te quites me vas a tumbar.
Y mientras las hermanas batallaban con Clin qué corría entres las faldas de las hermanas, en el edificio de las celdas de castigo la hermana Mónica batallaba con los más problemáticos de San Pablo.
-Tia… en serio no hemos salido más qué a misa.
-Basta Julius déjame pasar debo subir por Terry. La hermana Gray quiere hablar con él.- decía la hermana Mónica tratando de esquivar a su sobrino qué no le permitía subír a la planta alta dónde estaban las celdas de todos los chicos.
-Tia qué gusto -dijo August llegando a la planta baja para hacer segunda a su hermano.
-A un lado debo subir por Terry y no me digas tía me estoy molestando porque parece qué algo ocultan.
-Es qué…hace arriba. Nosotros vamos por él - decía August con tono nervioso.
-Ya dije qué yo voy por Terry.
-No… digo es qué, está enfermo.
-Si claro.
-Tía, es contagioso.
-¡Es lepra! - gritó Julius.
-Dejense de tonterías. - dijo la hermana aventado a sus sobrinos y subiendo a paso veloz.
-Rapido Stear viene la hermana Mónica por Terry - decía Bastia qué llegaba corriendo a la celda de Stear y Archie.
-¡¿Qué?!- dijeron todos al uní seguido todos corrieron a sus respectivas celdas. Y apagaban las lámparas de aceite qué estaban a su paso.
Stear y Archie al entrar a la suya colocaron una silla para atorar la puerta y Archie se sentó en ella. Después el inventor corrió a acomodar al Terry de trapo. Mientras el elegante apagaba la lámpara de aceite.
-¿Por qué están a oscuras ? enciendan las luces - dijo la hermana Mónica llegando al pasillo de las celdas.
-Se nos acabo el aceite - respondió Zach.
-Zach no mientas.
-Es la verdad hermana Mónica - apoyó Toby desde su celda.
-Hum, a un lado. - dijó con tono molesto la monja para después ir a la celda de los Cornwell y Terry.
-Archibald, Alistear, vengan aquí. ¿Qué hicieron qué no puedo empujar la puerta?
-Ay Stear haz algo- dijo Archie al oído de su hermano. Al igual qué todos los chicos estaban bastante nerviosos.
El inventor al ver qué no podrían detenerla corrió a tomar al Terry de trapo para hacer cómo buen inventor lo primero qué se le ocurrió.
-¿Qué no me oyen? ¿Dónde está Terry?
-Dormido - apenas y se escuchó la voz del tembloroso Archie.
-¡Julius, August prendan todas las lámparas o se las verán con su padre el príncipe de Grecia por desobedientes!
Los gemelos no tuvieron más remedio qué obedecer. Pero cómo su tía no les dijo cuánto tardarán en hacerlo pues prendían una a una con tal lentitud qué seguro era más rápido la llegada de una tortuga a la orilla del mar qué ellos prendiendo todas las lámparas.
La hermana Mónica estaba tan molesta qué empujó con todas sus fuerzas aventado al pobre de Archie qué estaba sentado sobre la silla qué detenía dicha puerta.
El golpe fue tan estruendose qué hizo a todos ponerse a rezar para que ocurriera un milagro y no ser descubiertos. Tanto era su miedo qué deseaban saberse el rosario.
-Ahora sí adiós San Pablo - dijo Toby en voz baja santiguandose.
Igual qué todos ya se veían con un pié afuera del colegio.
-Terry andando, la hermana Gray quiere verte - ordenó la hermana Gray desde el umbral mientras trataba de alumbrar la oscura habitación con la tenue luz de su lámpara - Terry no voy a repetirlo sal de dónde sea qué estés
-No quiero me siento mal.
-¿Qué haces en la ventana? ¡Te vas a caer! Estamos en el tercer piso - dijo la monja al ver algo moverse afuera de la ventana.
-No quiero vivir…
-¿Qué? Bajate de ahi.
-Es qué está deprimido… el encierro y… no ir al festival lo…puso triste - intervino Archie colocándose delante de la monja impidiendo su paso.
-Tonterias, haste aún lado Archie.
-No lo provoque hermana.
-¿Provocarlo? Bájate de ahí ahora mismo Terruce Grandchester.
-No, estoy triste. No fui al festival y el encierro me pone más triste ¡quiero morir!
-Tu voz, se escucha extraña.
-Es la tos. - dijo Erik qué igual qué todos ya estaban mirando semejante escena desde el umbral de la celda de los Cornwell. Y es qué si ya los iban a expulsar pues al menos ver el show desde primera fila.
El hermano de Candy era el único qué le daba igual seguir o no en el colegio. Pero por sus compañeros estaba dispuesto a hacer lo qué fuera para salir del lío.
-Tu voz no es la misma Terry.. Suenas cómo no sé…
-Suena cómo niña.- se burló Zach
-¡Oye! - reclamó Stear
-Stear, estás con Terry. Baja de ahí o serán más semanas de encierro.- dijo la hermana Mónica al escuchar a Stear también desde afuera de la ventana.
-Es qué no quiero qué se caiga. Lo estoy sosteniendo- decía Stear.
-Esos es peligroso. ¡¿Julius las lámparas? O este niño los va a matar a los dos.
-Tiiata en eso estamos -respondieron los gemelos al unísono.
-Ven aquí Terry y tú también Stear o los meto de las greñas.
-¡No quiero a nadie cerca de mi!
-Terry no digas tonterías ven aquí ya. ¿Qué tienes en el cuello? ¡Es una soga! - decía la hermana tratando de ver pero la oscuridad era más qué la tenue luz de su lámpara.
-Me lanzó si se acerca más.
- Este loco se va matar - dijo preocupada la hermana Mónica.
-Es qué no fue la festival. Por eso se quiere ahorcar - dijo Erik con tono dramático.
-Tonterías. Terry esa es una salida falsa. Además es un pecado mortal.
-¡No quiero vivir!
-Archie no volveré a repetirlo, hazte a un lado o no respondo.
-Archie hazle caso, créenos puedes perder varios huesos - dijeron los gemelos al unísono haciendo qué el elegante no dudará en permitirle el paso a la monja.
-Bien pensado - dijo la monja caminando decidida hacia la ventana.
Stear al ver qué era inminente qué los descubriera decidió lanzar a Terry desde el tercer piso.
-¡Santo Cristo redentor! ¡Se lanzó! - gritó aterrorizada la monja para después caer desmayada.
-¡Tia! - gritaron los gemelos corriendo a socorrerla.
-Stear ¿qué hiciste?- decía Archie corriendo a la ventana para ayudar a su hermano a entrar.
-Dijiste qué hiciera algo.
-Pero no matar a mi tía.- gritó Julius.
-Ok, del San Pablo a la cárcel por matar una monja - dijo Bastian.
-Bastian no te burles.
-No me burló, es la verdad.
-Mejor acompañame por Terry - dijo Erik corriendo escaleras abajo a lo qué Bastian acepto seguirlo.
-Tia despierta. - súplicaba Julius
-No, qué no despierte ahora sí nos expulsan.- dijo Toby con bastante preocupación.
-Subanla a la cama voy a buscar sales en la enfermería - dijo Archie para después salir de la habitación.
Al llegar al exterior Bastian y Erik encontraron al Terry de trapo bastante descompuesto. La cabeza por un lado mientras el cuerpo por otro.
-Ay Terry ahora sí perdiste la cabeza y no por Candy - decía Erik entre risas tomando la cabeza de su cuñado de trapo.
-Encontre el cuerpo del delito - dijo Bastian alzando lo qué quedaba del muñeco.
-El mejor invento de Stear -comenzo a burlarse Erik
Al mismo tiempo, unas carcajadas se escuchaban entrando a la celda de los Cornwell y el rebelde.
-¿Terry ? - dijo Zach sorprendido.
-Es el mejor monólogo qué he visto en toda mi corta vida. Ningún actor lograría superar a Stear. Mirá qué hacer qué una monja de desmaye de la emoción ¡Sublime! - decía el verdadero Terry a carcajadas y aplaudiendo.
-Terry no te burles. Mi tía no despierta. ¿Y cómo es qué viste todo?
-Yo venía corriendo, mientras Clin entretenía a las hermanas Gray y Rubí. Cuando ví el edificio oscuro y a Stear tras la ventana supe algo pasaba. Cuando llegue la pasillo los ví a todos en primera fila así qué me quedé en la celda de al lado para disfrutar del monólogo de Stear.
-Menos mal qué volviste. Tenemos una monja desmayada que en cuanto despierte dirá que te lanzaste - regaño Stear.
-Estará bien aún respira - dijo el rebelde checando su pulso.
-Eres un príncipe dale un beso para despertarla - se burló Erik llegando junto con Bastian.
-Dejen de burlarse - decian los gemelos.
-Déjame ver. - dijo Terry tomando su cabeza de trapo para comenzar a contemplarla con desagrado - Creo que no me hace ningún mérito.
De pronto el pequeño Clin llegaba corriendo hasta lanzarse a los brazos de Erik, más por susto qué de ganas.
-Clin casi me matas del susto. ¿Por qué corres?
-Mala señal. Le pedí qué entretuviera a la hermana Gray para poder llegar antes. Seguro ya no pudiste verdad Clin. Lo sé la hermana Gray tiene un genio qué no sólo a ti te haría bufanda - dijo Terry
-No lo asustes más. Está temblando.- dijo Bastián acariciando al asustado Clin.
-Dámelo y mejor vaya cada uno a su celda. Aquí no paso nada. Yo respondo a todo lo que pregunte la hermana Gray - dijo Terry tomando en brazos al animalito.
Los chicos obedecieron ya más tranquilos y otros comenzaron a tomar a risa lo sucedido mientras los gemelos seguían preocupados por su tía.
-¿Qué está pasando aquí?- gritó la hermana y gritó más cuando vio a la hermana Mónica postrada en la cama -Hermana Mónica. Despierte. ¿Qué hicieron para qué se desmayara?
-Aquí están las sales …. Hermana Gray buenas noches - decía un despistado Archibald Cornwell entrando a la celda.
-Me van a decir qué paso aquí ahora mismo - insistió la directora.
-Hermana Gray. Nada malo, resulta que vio a mi hermano gemelo mientras Stear nos daba una función con él. Y bueno se le cayó de la ventana y ella pensó que era yo.
-¡Qué muñeco tan feo! - dijo la hermana Gray al ver al Terry de trapo.
-Oiga sea dulce con sus comentarios - dijo Stear a lo qué la directora le respondió con mirada desafiante - Ok acepto sus críticas.
- Oh hermana Mónica está despertando - dijo la hermana Rubí acercándose a la desmayada monja.
-Ahora si adiós colegio San Pablo - pensó Toby.
-Hermana Gray… Terry… que bueno qué está aquí. - decía la monja aun con los efectos del desmayo.
-¿Qué pasa con Terry?- insistió la directora.
-Yo venía por él cómo usted me pidió pero… Se lanzó …
-Hermana sólo era un juego de Stear qué hacía con mi hermano gemelo. - dijo Terry acercándose a la hermana Mónica para después tomar el rosario de Plata qué llevaba colgando - Usted misma me ha dicho en el Rosario qué eso es un pecado mortal yo jamás me lanzaría. Por cierto qué bonito Rosario ¿Quien se lo regaló?
La Monja entendió la indirecta por el Rosario de plata, mismo que los chicos le regalaron por su silencio durante las últimas apuestas en la competencia. Así qué decidió dejar las cosas cómo estaban.
-Supongo qué Terry tiene razón debí preguntar antes de dejarme llevar por las apariencias - terminó diciendo la hermana Monica.
-Dios sentí que me iba - pensó Bastian aliviado
-Ya puedo respirar - pensó Toby aliviado. Igual qué el resto se sentía seguro de qué no habría otro castigo
-Hermana Mónica ¿puede caminar de vuelta a su habitación?
-Sí hermana Gray tengo un poco de jaqueca pero estaré bien.
-Julius y August, acompañen a la hermana Mónica a su habitación.
-Sí hermana - dijeron los gemelos gustosos de ayudar a su monja tía.
-Terry sólo te mandé llamar porque al no verte en misa ni en el Rosario pensé qué habías escapado. Pero veo qué has sido responsable. Aúnque tengo mis dudas.
-Hermana somos unos santos- dijo Terry fingiendo seriedad.
-Lo qué creo es qué tenerlos a todos en un espacio tan pequeño los hace idear locuras. Y cómo no pienso arriesgar a una de las hermanas. Mañana vuelven a sus respectivas habitaciones.
-Dios es amor - brincaba Toby de gusto.
-Buenas cierto los quiero a todos mañana en misa de 7 de la mañana. Permiso.
Las hermanas junto con los gemelos salieron del edificio. Mientras el resto de los chicos decidió dormir, ya era suficiente por hoy. Los Cornwell,Erik y Terry se quedaron platicando un rato más.
-¿Qué haces aquí tan pronto? - pregunto Stear
-Qué más da. Nos salvamos de morir -,dijo Archie.
-Me aburrí y decidí volver. - dijo Terry buscando sus cigarros.
-¿AB y Candy también supongo?- pregunto Erik
-Sí. Ya deben estar en su habitación - Stear ¿de verdad este soy yo?
-Qué quieres, no soy Miguel Angel y tenía poco presupuesto.
-Quedo igualito - se burló Archie.
Terry se quedó serio al escuchar ese nombre de arcángel. Le recordaba a AB y la atención desmedida de Candy por él.
-Saben qué estoy agotado me voy a dormir. Pero antes me fumaré un cigarro.
-Igual yo . Te acompaño - dijo Erik caminando con Terry hacia la parte trasera del edificio. Una vez ahí siguió cuestionando -No fueron bien las cosas ¿verdad?
-No. Marlene tuvo un accidente, grave pero ya está fuera de peligro. Papá se encargará de sus gastos. Y bueno mi madre casi se separa del papá y AB fue el punto de interés de Candy durante todo el viaje.
-Pobre Marlene. Ojalá podamos ir a verla. Lo digo en buen plan.
-Estara en el challete de Dinamarca.
-Me imagino. Ahí nadie la molestará.
Terry seguía serio bocanada tras bocanada. Erik lo conocía muy bien y aunque Terry le explicó sus razones para volver tan pronto del festival seguro había algo más qué Terry no quería decirle.
-Falta menos para la Luna llena.- dijo Terry después de mirar el cielo.
-Sí. Sólo unos días y volverás a tener toda la atención de Candy.
Continuará…
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Muchas gracias por llegar hasta este capítulo y seguir mi historia.
Una disculpa por tardar en actualizar pero tuve un mes de octubre extremadamente ocupado. Tuve qué ensayar para una obra de teatro, tuve varias campañas de publicidad para la empresa en qué trabajo y por supuesto mi rol de mamá.
Les dejo este capítulo espero lo hayan disfrutado y el próximo viernes si Dios me lo permite subiré el siguiente capítulo qué hice con mucho amor para Anthony. Porque pues es hora de que sigamos la historia sin él. A fin de cuentas es Terry y los Cornwell.
Les deseo un excelente Fin de semana y un abrazo y bendiciones para todas.
