Yu-Gi-Oh le pertenece a Kazuki Takahashi.
Resumen: Basado en la temporada 4. Una llamada recibió Yugi un día que podría ser considerado como cualquier otro. La emoción embargó su corazón. Después de tantos años sin verlos por fin se reunirían.
Yugi Muto tiene 17 años.
Yuriko Muto tiene 12 años.
Heba Muto tiene 20 años .
Es la única temporada donde me ha llamado la atención incluir a Yuriko y a Heba. Tanto mi amigo como yo lo hemos incluido como post canon o que ya existían pero sin introducirlos en la historia como tal. Se que está temporada es relleno pero me encanta todo lo que pasó en ella, no puedo negarlo. Y solamente con la cuarta y posiblemente la quinta temporada es donde escribiré algo sobre ellos.
Yuriko Muto me pertenece a mí.
Heba Muto le pertenece a mí amigo Pennywise_the_clown aunque él ya no forma parte del fandom, espero que Heba si me haya quedado como el es realmente.
Al igual que los apodos: Estrellita y Hojita de Maple los utilizó el primero.
Algunos diálogos pertenecen a los capítulos 153: El Destino del Faraón Parte 3, Capítulo 154: Pacto con el Oricalcos.
Princesa.
Yugi sonrió ante sus amigos más cercanos, quería mostrarse alegre aunque estaba demasiado lejos de sentirse así, Yami notó la tristeza de su otro yo, estaba seguro que no tenía nada que ver con la reciente información que les había dicho el Señor Hawkins. A pesar de todo el tiempo que llevaban juntos, Yugi tenía un secreto; Yami no podía precisar cual era, lo que buscaba no estaba en su mente, si no en su corazón.
A veces se preguntaba, ¿quién era esa persona por la cual Yugi lloraba en esas noches de enero?
Antes que pudiera acercarse y preguntar a qué se debía su estado de ánimo, el teléfono de la tienda de cartas recibió una llamada, el abuelo estando demasiado lejos para responder le pidió a Yugi que atendiera por el. Yami se quedó observando en silencio a su compañero mientras lo veía en la lejanía actuar como si todo estuviera bien, con el resto ignorando esos sutiles detalles que solo él podía percibir por la conexión tan íntima que poseía con su otro yo.
—Kame Game, ¿en qué podemos servirle? – Saludó el tricolor recordando la manera en la cual su abuelito Solomon atendía el teléfono.
Joey, Tea y Tristán estaban esperando que Yugi terminara de atender la llamada para irse, el grupo había decidido comer algo antes de emprender la búsqueda de los hombres de Dartz, recuperar las cartas de los Dioses Egipcios y detener la amenaza que significaban todos y cada uno de ellos.
–Oh por… ¡me da tanto gusto oírte!, ¿cómo han estado? – La emoción era palpable en la voz del tricolor y aquello no paso desapercibido para sus amigos.
–¿Con quién está hablando Yugi? – Preguntó Joey a Tristán quien no podía precisar quién era.
–Se ve tan emocionado. – Murmuró Tea y ambos varones asintieron en señal de afirmación.
–¿Están aquí? ¡están aquí!, ¿dónde están?, voy a ir por ustedes — El tricolor anoto algo en la libreta que siempre dejaba el abuelo Muto sin soltar el teléfono en sus manos — No, no, no, haremos arreglos para que puedas dormir conmigo… ¡le diré a mi abuelito que arregle la habitación de huéspedes!, si, si, estaré en breve — Terminó la llamada con una sonrisa adornando sus labios, la más grande que habían visto — ¡Abuelo, tenemos que ir al aeropuerto!
–¿Qué sucede Yugi? — Preguntó el abuelo acercándose sólo para ser tomado de los hombros por su nieto.
–¡Ellos están aquí!
El abuelo sonrió con ternura, emocionándose porque la última vez que los vio fue cuando los subieron en aquel auto, ¿cuántos años habían pasado desde ese día? ¡tenía decirle a Amaye la buena noticia!
–¡Chicos ya vuelvo!, ¡esperen aquí!
–Espera Yugi, se supone que comeríamos algo antes de irnos. – Tea se sorprendió al ver la euforia de su mejor amigo, nunca lo habían visto actuar de aquella manera tan emotiva.
–Coman ustedes, volveré pronto – Fue lo último que dijo para finalmente salir junto a su abuelo del local.
¿A quien debía ir a recoger Yugi al aeropuerto?
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Llevaba su maleta en la mano, en sus hombros la mochila que guardaba los regalos que había comprado en Taiwán, tendrían que esperar 30 minutos, pero que era ese tiempo comparado con los años que no se habían visto. 12 años, 7 meses y 268 días, solo se habían visto por videollamadas, habían hablado por teléfono y por medio de correo electrónico.
Heba Muto, el mayor de los hermanos, recordó en silencio como Kai, su padre, riñó contra él cerca de una hora, amenazándole que si le pasaba algo a su pequeña princesa lo iba a desheredar; no podía negar que su padre los amaba, pero no le hacía ninguna gracia que su pequeña hija llamada Yuriko viajara junto a él y tan lejos.
Había aprovechado la oportunidad de estudiar varios semestres de su carrera en Japón y no planeo hacer el viaje solo; su hermanita quería conocer a Yugi, el hermano con el que no había convivido pero al cual amaba tanto como a él, le haría bien pasar una temporada con ellos, eran su familia después de todo. Su padre aún no soportaba que le hablaran de su ex esposa, y del hijo que renegaba, pero, para su desgracia, su hermana y él habían heredado las facciones de su familia materna: cabellos tricolores: negro, fucsia y rubio, de él solo poseían el carácter.
Aún así cedió que su pequeña viajará con él, con la promesa que siempre se hablarían a la misma hora para saber sobre que sucedía con ellos.
Yuriko estaba ansiosa por ver al abuelo Solomon, a su madre Amaye, pero sobre todo a él, a Yugi, su adoración. Era el hermano que no había visto en años, no tenía ningún recuerdo con él, solo por medio del internet se conocían.
Sus ojos verdes (herencia de su familia paterna), observaron a la lejanía a una tercera mata tricolor, no podía creerlo ¿ese era Yugi?, ¿ese hombre a su lado era el abuelo?
Corrió con su pequeña maleta en su mano derecha, había añorado tanto ese momento –¡Yugi!, ¡abuelo! ¡estamos aquí! – Alzó la mano sin dejar de correr era la primera vez que volvía a su país natal desde su nacimiento.
–¡Yuriko, no corras! –Heba, viendo que era en vano sus palabras, comenzó a correr detrás de la menor tratando de alcanzarla.
–¡Heba! –Los ojos amatistas del Muto se llenaron de lágrimas de felicidad al ver a los dos tricolores correr tratando de llegar donde estaban el abuelo y él – ¿Yuriko?, ¡Yuriko! – Sintió como era aprisionado con fuerza, la tricolor menor escondió su rostro en el pecho de su hermano haciendo a un lado esa extraña cadena que adornaba su cuello.
—¡Hermano, no sabes cuánto te extrañe! – Apenas pudo alzar la cabeza, sólo para ver al abuelo — ¿Abuelo?, te veías más alto en las fotografías.
–Alguna vez fui muy alto, querida Yuriko. –Solomon sintió un nudo en la garganta al hablar, durante años solo habían sido Yugi y él, ahora sus tres nietos estaban por fin juntos.
–¡Abuelo! — Solomon extendió sus brazos y Heba abrazo a su abuelo con fuerza antes de ver a su hermano menor — Muy bien, hojita de maple, me toca abrazar a mi estrellita.
La más joven obedeció al mayor, ahora era turno del abuelo en ser abrazado de su parte y, por primera vez en años, Yugi sintió que su felicidad podía ser completa, olvidando que aún debía ayudar a Yami, Dartz y sus hombres quedaron de lado en es instante que el tricolor quería que durara en la eternidad.
Por un breve momento Yami sintió celos de esa escena de la cual el solo podía observar sin ser parte de ella, ¿por qué Yugi nunca le dijo que tenía un hermano y una hermana?, ¿de dónde salieron esos dos tan parecidos a su compañero pero tan diferentes a él?, apretó sus nudillos con fuerza esperando que esto no cambiara su vínculo con Yugi.
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La primera reacción de los presentes fue de asombro, Yugi había guardado a la perfección el secreto de su familia, Tea sabía que era un niño solitario cuando lo conoció, supo que el ocultaba algo cuando no hablaba de su vida familiar, supuso que su padre había muerto cuando el era niño. Ahora sabía que no era así, que el padre de su amigo vivía pero que se había llevado a los hermanos del tricolor.
Tristán no podía negar el parecido que tenían los presentes la diferencia notoria era el color de sus ojos, Yugi tenía los ojos violetas, verdes los tenía la menor y castaños el mayor. Mientras que Joey solo esperaba llevarse bien con ambos, notó que eran importantes para Yugi, y el siendo su mejor amigo protegería con todo lo que tenía a lo que su amigo amaba, así como también rescataría a Mai de ese lunático de Dartz, aunque eso fuera lo último que hiciera en su vida.
Para Heba conocer a los amigos de su Estrellita era importante, ellos eran especiales para Yugi, aunque eran amistades recientes, les agradecía todo lo que habían hecho por él, aunque no entendía que era lo que estaba pasando, su hermano era un duelista reconocido en Japón, aunque no estaba familiarizado con el juego como sus hermanos menores haría lo posible para apoyarlo. Yuriko sonrió con la esperanza de que su estancia en Japón fuera permanente, quería quedarse junto a Yugi para siempre.
Aun había suficiente tiempo para conocer a sus amigos, por un breve momento Yami sonrió al ver a la niña tan entusiasmada con su compañero, tal vez sus miedos eran injustificados, si ambos eran importantes para Yugi, el los protegería con su propia vida.
Pero nunca imaginó que rompería esa promesa silenciosa más rápido de lo que imaginaba.
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Yugi tenía 17 años, de los cuales había vivido 12 en completa soledad; su madre era enfermera, tenía turnos completos en el hospital sin tener tiempo para él, a raíz de ello se había criado bajo la supervisión de su abuelo Solomon luego de que su padre se marchara, llevándose a sus hermanos consigo.
Para su yo de niño, fue difícil saber que las personas que más amabas se iban del país, quizás para siempre, pero ahora los tenía ahí, consigo.
Durante una semana pospuso la misión que tenía junto a Yami y compañía, se dedicó a hacer realidad todo lo que habían hablado por teléfono en muchas ocasiones: fueron al cine, al parque, las comidas ya no eran tan solitarias, comieron helado, se acostaron de madrugada después de jugar cartas, jugaron a las muñecas con su hermanita menor.
Todo le parecía ser tan perfecto.
–Yugi, te quiero. –Era la primera vez que Yuriko se lo decía en persona y no a través de una pantalla a kilómetros lejos de él.
–Yo también te quiero, tú eres y siempre serás mi pequeño lirio y te protegeré por siempre. –Fue lo único que le dijo a su hermanita menor antes de volver a abrazarla.
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Yuriko no podía creer lo que sus ojos verdes, similares a aquél sello que tenía encerrado a su hermano mayor, veían. Había seguido en bicicleta a Yugi después de que lo había visto salir montado en el caballo que le pertenecía al desaparecido señor Hawkins; Heba se había quedado cuidando a Rebecca ya que la misma estaba asustada, no podía dormir al saber que su familiar estaba secuestrado.
Esas mismas personas buscaban a su hermano sin que tuviera la noción detrás de ello y ahora su hermano actuaba de una forma tan distinta a la que ella conocía.
¿Por qué su hermano quién decía creer en el corazón de las cartas trataba de manera tan despectiva a sus criaturas?, ese no era el Yugi que conocía a través de llamadas, no era a quien abrazó con tanto entusiasmo al verlo por primera vez.
Sabía que había algo que estaba fuera de su entendimiento, la consideraban muy pequeña aún para explicarle lo que había llevado a la ruptura que en dos dividió a su familia y estaba cansada de que le ocultaran las cosas. Escondida, solo pudo observar a Yugi luchar contra ese hombre rubio del cual olvidó el nombre con facilidad y se dio cuenta que este había destruido la única salida; estaban todos encerrados en esa pequeña montaña.
–¡Fuiste un imbécil al haberme dado esa carta!
Dolía ver así a la persona que más añorabas ver, ¿acaso su querido Yugi era un ser malvado?, ¿su padre tenía razón al decir que el hijo que no existía para él era malo?, negó repetidas veces con su cabeza, no, eso era imposible.
–¡Yugi, ya basta!, ¡detente por favor! –Gritó, solo quería que su hermano detuviera lo que estaba haciendo.
–¿Pero que tenemos aquí?, una pequeña intrusa que ha estado observando nuestro duelo.
–¿Qué sucede contigo, Yugi?, ¡detén esto! – Ignoró por completo a el hombre frente a ella, doliéndole que su hermano siquiera la mirase.
–Así que los rumores eran ciertos Faraón, ¿por qué no nos dijiste que Yugi tenía más familia además del cretino de su abuelo?
–¡Mi abuelo no es un cretino!, ¡¿qué le hiciste a mi hermano!?
–Vaya, tienes agallas, aún así eres una tonta por hacerme frente.
–¡Yuriko, hermanita!, ¡no te acerques a la arena de duelo!, ¡aléjate de ahí, ese no soy yo! –La desesperación hizo que Yugi golpeara con sus puños el sello que lo separaba de su otro yo. No iba a perdonarle a Yami si algo le pasaba a su querida hermana.
Acababa de recuperar a su familia.
No quería perderla de nuevo.
–¡Largo de aquí, enana!, este no es momento para que con tus estúpidos lloriqueos detengas nuestra batalla, tengo un duelo que ganar… solo estás estorbando.
–¡Tú no eres mi hermano, eres cruel! ¡devuélveme a Yugi!
–Esto se está poniendo interesante, pero no me interesa una pelea campal entre hermanos — Habló Rafael — Te hemos estado estudiando Yuriko, tu baraja no es lo suficiente fuerte como para retarme, pero con algunas modificaciones podrías ser una verdadera campeona… si te unieras al gran Amo Dartz podrías encontrar tu verdadero potencial.
¿Dartz? ¿de quién estaba hablando el hombre frente a ella?
–Esta batalla se está poniendo aburrida, te propongo algo Rafael, si gano está batalla tu alma quedará atrapada para siempre en el sello de Oricalcos, pero si yo pierdo, podrás llevarte mi alma y a esta niña insoportable.
–¿Qué?– Los ojos verdes de Yuriko se llenaron de lágrimas al escucharlo ofrecerla como si se tratara de una muñeca.
–¡ Yami! ¿¡Qué estás haciendo?!, ¡no apuestes a mi hermana!
–Interesante Faraón, acepto tu oferta y, para demostrar que no estoy bromeando, activare la carta: "Cadena Paralizante", pero no es para lo que estás pensando; mi carta lanzará una cadena de hierro tomando como prisionera temporal a la niña, permitiéndole entrar al campo de batalla, mientras tenga la carta activada nada le hará daño — Al terminar de hablar la cadena salió del campo de batalla, enredándose en la parte del pecho de Yuriko, amarrando sus manos, dejándola vulnerable para finalmente jalarla, dejándola dentro del sello mientras ella solo podía observar en silencio a su hermano y a ese hombre gigante de cabello rubio.
¿Qué pasaría si su hermano no lograba ganar el duelo?
Vio con impotencia como uno a uno fueron sacrificados sus monstruos más poderosos como ese Yugi actuaba como si no valieran nada.
Al final Rafael ganó el duelo cuando su guardián Eatos alcanzó los 10 mil puntos de ataque.
Su hermano había perdido el duelo. ¿eso significaba que ella debía irse con el Hombre rubio?, ¿qué pasaría con Yugi ahora?, sintió como las cadenas desaparecían dejándola en una breve libertad.
Corrió sin saber que más poder hacer.
–¡No!, ¡si él pierde el duelo perderá el alma también! – Yugi trataba de romper el sello porque a pesar de todo deseaba salvar a Yami; lo que hizo que se quedara congelado en su lugar fue ver a su querida hermanita correr donde estaban Yami y Rafael.
–Es el momento de que pagues por tus errores, te recuerdo que el sello de Oricalcos no abandona el campo de batalla hasta que halla tomado lo que le pertenece y, en esta ocasión serás tú el único responsable de esto, ya que sellaste tu destino al jugar con esa carta… ahora tu antigua alma despertará a la gran bestia.
Yuriko se acercó a su hermano mientras Rafael los observaba, tal parecía que la niña se estaba despidiendo de él.
–¡Yugi yo te protegeré! ¡No me importa que seas malvado! –Su veneración por su hermano era más fuerte que sus temores infantiles.
Lo abrazó mientras la luz verde del sello los encerraba ambos, pero en aquel instante vio a los ojos de aquel ser, dándose cuenta de que no era su hermano aquella entidad. Los ojos de Yugi estaban llenos de bondad y de amor, los ojos de esta persona estaban llenos de soberbia, dolor y rabia
.
¿Por qué sentía que ya había visto antes esa mirada?
El poder del sello tomó el alma que se hallaba más cerca, la de ella, dejando intacta el alma del Faraón.
–¡No, Yuriko, no! –Gritó el Faraón sin poder impedir que se llevaran el alma de la niña.
–¿Quién eres?... tú no eres Yugi.– Fue lo último que dijo la oscuridad la rodeó quedando profundamente dormida; su alma sería llevada ante Leviatán
.
El sello desapareció, los dos cayeron al suelo inconscientes; el cuerpo de Yugi cayó encima del de Yuriko queriendo protegerla.
El sello del Oricalcos le permitió volver finalmente a su cuerpo, tenía que reaccionar, evitar que se la llevaran estaba dispuesto a dar su alma para que no se llevaran a su hermana.
La realidad lo golpeó con rudeza en la cara. Si el Faraón seguía dentro de su cuerpo eso quería decir que…
–Tal parece que la pequeña Yuriko se desmayó de la impresión, procederé a llevarme lo que nos pertenece. –Tomó a los hermanos mientras se subía a las escaleras del helicóptero que había llevado Alister mientras sujetaba a la niña, sabía que cuando Yugi Muto despertara querría recuperar a su hermana. Sería divertido después de todo.
–¡Oye tú devuélvenos a nuestro amigo!– Gritó Joey el viento lastimaba sus ojos.
–¡Tomen! –Gritó lanzando el cuerpo aparentemente inerte de Yugi que cayó encima de Tristán y Joey quienes, al no esperar que Rafael lanzara a Yugi, cayeron los dos juntos con el pequeño.
–¡Amigos!, ¿están bien?– Preguntó Duke preocupado por ellos.
–¡Oye tú, devuelve a la niña! –Exclamó Rex preocupado, de por sí no tenía muchos amigos y la pequeña tricolor era una de ellos.
–Pueden quedarse con él, yo ya tengo lo que necesito para mis planes y no devolveremos a la niña, ella vendrá con nosotros.– Comenzó a reír mientras se alejaban en la lejanía con la pequeña tricolor en brazos.
–¡Regresa ahora mismo!, ¡es una orden! –Joey se sentía imponente al ver como secuestraban a la pequeña Yuriko.
La voz de Joey lo hizo volver en si, podía notar a sus amigos felices de ver que estaba bien aunque al mismo tiempo se sentían preocupados al haber visto a Rafael llevarse a su hermanita. En ese momento la realidad lo golpeó con fuerza, podía ignorar que Yami habia utilizado mal sus cartas, podía perdonarle haber activado el sello de Oricalcos, pero había algo que no podía dejarle pasar por alto.
Cerró los ojos tratando de comunicarse con el Faraón, las palabras de Tristán, la mano de Duke cubriendo su hombro e incluso los lloriqueos de Weevil y Rex quedaron en segundo plano. Dolido como estaba, se sentía traicionado por aquel ser que al principio lo asustó cuando trató de eliminar a Seto. Le costó demasiado volver a confiar en él, se descuidó, en la primer oportunidad que tuvo por delante, permitió que la soberbia lo dominara.
Apostó a Yuriko cómo si se tratara de un objeto.
–Yugi… –Yami trató de acercarse a él mientras el más pequeño de los dos le daba la espalda pudo notar que se tensó al escuchar su voz.– Yo…
–¡Cállate, Faraón! –Los presentes se asombraron al ver como Yugi "peleaba" con una entidad que creían que solo el podía ver.
Aún podía recordar los ojos verdes de su pequeña Lirio llenos de lágrimas tratando de "protegerlo", aunque parecía que lo estaba tomando con mucha calma dentro de sí solo reinaba el dolor, la desesperación, la ira y la decepción.
–Me dejé llevar, no creí que fuera a perder el duelo, creí tener el control… Yugi, escúchame por favor.
Yugi Muto hizo algo que nadie esperaría de él, jamás fue violento nunca fue capaz de herir a alguien porque no era partidario de la violencia pero le habían quitado a alguien que siempre estuvo en sus pensamientos, alguien con quien siempre habló solo por cartas, llamadas de teléfono.
Solo pudo sentirla en el vientre de su madre cuando era un pequeño niño de 5 años. Doce años de no haber podido estar juntos porque su padre se negaba a que los hermanos convivieran por la rabia, ira que sentía contra la madre de sus hijos, una historia que aún desconocía porque no había tenido el valor para lastimar a su madre en el proceso, Amaye lloraba cuando el le pedía una explicación.
Y en menos de un día su otro yo los había separado, ¿cómo le iba a explicar a su abuelo que no había podido salvar al señor Hawkins?, ¿o a Heba que su hermana estaba secuestrada?
Ella era su luz, su alegría, en el primer instante que se vieron por primera vez en persona fue el momento más feliz de su existencia. En segundo lugar quedaba lo que sintió cuando se hizo amigo de los demás.
Y ahora no le quedaba nada.
¿Qué le haría Dartz a Yuriko?, recordó lo que se había convertido Mai y su corazón se rompió dentro de su pecho.
Yami podía sentir todas, cada una de las sensaciones dentro del corazón, de la mente de su otro yo. El había notado que los dos tricolores eran importantes para Yugi. Le prometió cuidar de aquellos dos seres que no conocía, pero le había fallado. Yuriko ahora era una prisionera del Oricalcos, no sabía que harían con su cuerpo. Se iban a dar cuenta que el contenedor estaba vacío.
Temía tanto por el destino de aquella niña que solo buscaba hacer reaccionar a su hermano; Yugi estaba muy herido y demasiado enojado con él.
Yami se odiaba en ese momento.
Yugi se dejó llevar por su dolor, su frustración, su puño se estrelló en el rostro de Yami, quien incapaz de defenderse lo recibió, la magnitud del golpe fue tal que el espíritu milenario cayó al suelo.
Se sentía miserable, por su actitud egoísta la hermana de Yugi no volvería, ambos sabían que él alma de Yuriko había sido tomada en lugar de la de Yami porque ella creyendo que se trataba de Yugi había tratado de protegerlo, sólo para saber al final que no era a su hermano a quien protegía.
Yami comprendió demasiado tarde las consecuencias de sus actos; defraudó a Yuriko, traicionó a Yugi e hirió a Heba, cuando el mayor de los hermano supiera lo que había pasado el dolor de Yugi serían aún mayor, ya que gracias a su acción todos culparían al tricolor.
–¿Qué es lo que tengo que escuchar?, ¡apostaste a mi hermana cómo si ella fuera una muñeca!, te pedí que no jugaras con esa carta!, te suplique porque ya sabíamos que tan peligroso era ponerla en el tablero pero aquello no te importo, ¡ahora se llevaron a mi hermana y sólo pude observar!... para los ojos de ella, quien trató mal a sus cartas y le dio la espalda fui yo… yo le falle.
–¡Yugi!, reacciona por favor, Yugi. –Duke sintió un nudo en la garganta al verlo derrumbarse de aquella manera.
Joey y Tristán tuvieron que sujetarlo al ver como perdía la calma, lloró hasta que sus ojos no pudieron más. Yami solo juro que iba a traer de regreso a la pequeña Yuriko, estaba dispuesto a pagar el precio de sus errores, debían acabar con Dartz lo más pronto posible.
No fue consciente en el momento en el cual volvió a subirse al caballo, solo pudo sentir el instante en el que Joey le indicó que se iban a subir al auto junto a Rex y que Weevil se había ido solo. No entendía como el chico Dinosaurio se había hecho amigo de Yuriko.
Le debía una explicación a Rebecca.
Aún debía decirle a Heba lo que pasó.
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Dartz sonrió cuando la luz iluminó la habitación de su santuario, el alma del Faraón por fin había sido sellada, el gran Leviatán por fin podría despertar
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–Por favor gran Leviatán, acepta el sacrificio más reciente. –Se alegró sin saber que la figura que se tallaba en la piedra no era la del Faraón si no la de una niña pequeña.
–Misión cumplida, mi amo, le dará mucho gusto saber que el alma más poderosa del mundo ha sido capturada, amo Dartz y como tributo ante usted traje a esta niña que podría ser una gran recolectora de almas a su servicio. –Rafael recostó a la pequeña Yuriko en el suelo de la oficina de Dartz, aún no despertaba.
–¿Ah sí?, ¿el Faraón?, desafortunadamente volvieron a fallar .–Dartz no pudo disimular la decepción que sentía.
–Así es, el alma del Faraón aún sigue en este mundo Rafael. –Valón confirmó lo que su amo decía, era un desafortunado suceso el que eso pasara.
–¿Qué?
–¿Además porque trajiste a esa niña aquí?, sólo será un estorbo.
–Observen, el Faraón habita en el cuerpo de un joven, lo que obtuviste en ese duelo fue una entidad equivocada, el alma de una niña… me gustaría saber que fue lo que hicieron para obtener este resultado.
–No lo entiendo. –Rafael seguía sin poder creer lo que había pasado.
–¡Límpiate bien las orejas cara de mandril!, en ese cuerpo hay dos almas diferentes obtuviste el alma equivocada, y no solo eso, me trajiste el alma de una mocosa que no es beneficioso para nadie aquí.
–No es posible yo tuve un duelo con El Faraón, perdió y su alma fue reclamada por el sello de Oricalcos.
–Pues el Faraón se escapó.
–¡Ese enano!
–Rafael tu eres el único culpable, encima de eso me traes una niña dormida, buena para nada, despierta mocosa y vete de aquí. –Dartz empujó con su zapato a Yuriko quien no se movió ante el contacto recibido, se agachó a la altura de la cabeza de la tricolor levantó un pequeño mechón de su cabello, observando a través de su oreja–¿Pero que significa esto?, ¡esa alma que atrapaste es la que pertenece a esta niña!
–¿Qué? ¿Pero como? Yo luche contra el Faraón no con esta niña.
–¿Quién es la Mocosa?
–Es la hermana de Yugi Muto, su nombre es Yuriko Muto, amo Dartz, si usted me lo permite, corregiré mi error.
–¿Yuriko Muto?, perfecto, entonces ya sé que hacer con ella. –Tomó a la niña en brazos mientras recitaba un conjuro tan antiguo como lo era el propio Leviatán, el cuerpo inerte comienzo a ser rodeado por una luz verde, quedó de pie lentamente abrió los ojos que seguían siendo verdes pero ahora se veían vacíos, sin vida.
Los motociclistas presentes no entendían que estaba pasando.
¿Qué había hecho el amo Dartz?
– De ahora en adelante serás conocida como la princesa del Oricalcos, ¡bienvenida a nuestra familia!, ¡jajajaja !
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Hasta aquí quedaría este pequeño Drabble que llevaba un tiempo incompleto en mis documentos.
Si llegaste hasta aquí gracias por haberle dado una oportunidad a esta Pequeña historia. Llevaba más de un año en borradores, y este pequeño Drabble fueron ideas que tuvimos mi amigo y yo cuando era parte del fandom, aún sigo en el mismo pero me es un poco difícil escribir, además la mayoría de mi contenido es Canonxoc.
Aún así gracias por la oportunidad. Por el momento este será un One shot, todo depende de mi tiempo para ver si lo continuo o lo dejo así.
Otro pequeño detalle que quiero dejar en claro es que suelo trabajar dos versiones de Yugi y dos versiones de Yuriko, un universo que podría considerarse el "original" donde Yugi es el padre de Yuriko y este universo donde es su hermano mayor.
Quiero agradecer de nuevo a mi amigo Pennywise por ayudarme con la revisión de este capítulo.
Gracias por su atención, tengan un lindo día.
