Princesa
Hermanos
Heba no podía entender porque Yuriko no se había despertado todavía, Rebecca apenas pudo dormir sabiendo que su abuelo había sido secuestrado, Yugi había partido usando el caballo de la niña, Heba se había dedicado a cuidar a las amigas de su hermano, y aunque hubiera querido partir junto a los chicos decidió que lo mejor era quedarse y cuidar a las chicas.
Aproximadamente a las 3:00 am el Señor Hawkins cruzó la puerta de la casa rodante, explicó que aquellos hombres que lo habían secuestrado lo habían liberado cuando supieron que Yugi iba en camino a rescatarlo.
Heba lo observó lanzando una advertencia Silenciosa, no importaba que fuera un viejo amigo de su abuelo, si por su causa le pasaba algo a su hermano, el tricolor de ojos marrones se ocuparía de hacerle la vida imposible.
Arthur apenas pudo explicar que lo que estaba pasando estaba fuera de su conocimiento, aunque se lo explicara, no le iba a entender, quizás debería preguntarle a Yugi cuando volviera.
Pero por alguna extraña razón no se sentía bien, papá lo llamaba presentimiento, aunque él no creía que eso fuera posible.
No sabía en qué cosas estaría metido su hermano menor, ni que cosas había hecho mal el Señor Hawkins, Yugi tenía que hacer un viaje muy pronto, Heba y Yuriko se quedarían con el abuelo Solomon, ya habría tiempo para que pudieran convivir como la familia que eran.
Ya era tarde, si su hermanita no salía de la habitación dentro de 1 hora tendría que despertarla, sacarla de ahí para que comiera algo, escuchó los trotes de un caballo, el motor de un automóvil, se asomó por la ventana notando que eran su hermano y sus amigos.
Escuchó la voz de Rebecca y Tea, quienes celebraban al ver el regreso de sus amigos, Heba conocía a la perfección a Yugi, a pesar de la distancia, del tiempo.
Algo malo había pasado.
Notó que Rebecca corría, abrazó a su hermano, pero él no fue capaz de devolverle el gesto, evitó mirarla a los ojos.
Ninguno de los presentes sonreía, todos lucían consternados, le dio la impresión de que alguien había muerto.
–¿Cómo te fue? ¿Todo salió bien? – Tea se acercó, sonriendo esperando las nuevas noticias, aparentemente todo estaría bien, podrían seguir con el viaje tal y como lo tenían planeado.
–No Tea, tenemos un problema. – Se escuchó la voz de Joey, quien a pesar de todo trataba de mantenerse fuerte, si Yugi volvía a caer, el debía ser su pilar.
–¿Qué quieres decir?. – Preguntó la castaña sin entender que era lo que estaba pasando.
–Yugi no logró ganar. – La voz de Duke Devlin respondió en lugar de Joey.
–Desapareció… – Dijo Tristán, sus palabras quedaron a medias ya que fue interrumpido por Tea.
–¿Qué?
–Ya me escuchaste, Yugi fue derrotado Tea, y pagó un alto precio por su derrota.
–No me mientas, si esos anormales hubieran ganado se habrían llevado el alma de Yugi junto con su carta.
–Tea, es que Yugi no apostó su alma, Yugi perdió algo más importante que su carta de Timayus. –Rex apenas alzó la voz, sabía que el no era el indicado para decirles lo que había pasado.
–Te equivocas, Yugi aún está aquí.
–¿Qué quieres decir Tea?
–¡No entiendes! Si él perdió ¿Cómo puede seguir aquí? – Tea gritó desesperada, quería respuestas, ella veía a Yugi bien. El Señor Hawkins estaba a salvo. ¿Por qué no podían celebrar esa pequeña victoria? ¿Por qué decían que había perdido? El estaba ahí con ellos.
–Yugi, háblame. ¿Qué te sucede?– Rebecca notó que el brillo característico de su amado no estaba presente en sus ojos, solo podía ver arrepentimiento en ellos, dolor y enojo.
–Rebecca, yo le fallé.
–¿A quien?
–A mi hermanita. Se llevaron a Yuriko, y yo tuve la culpa por haber confiado en él. El Faraón liberó la magia antigua del Oricalcos, no pude hacer nada por detenerlo, por culpa de "Ese" mi Pequeña Lirio es una víctima más de Dartz – Yugi mantuvo la cabeza agachada mientras hablaba.
Yami seguía sintiéndose culpable por lo que había provocado, Yugi no había vuelto a dirigirle la palabra desde el momento en el cual lo había golpeado, le había reclamado el peso de su error. Le dolía la manera tan despectiva en la que lo había llamado.
Ahora era "Ese" ya no era más Yami, se sentía frustrado, había perdido a su compañero de duelos, tenía un largo camino que emprender si quería recuperar su amistad con Yugi.
Tea y Rebecca observaron a su amigo sin poder creer lo que decía. Pero antes que alguna de las dos pudiera exigir hablar con Yami, se escuchó que se quebraba un vaso en la puerta de la casa rodante.
–¿Qué has dicho? ¡Es imposible que se hayan llevado a nuestra hermana! Yuriko está dormida en su habitación. ¡Yuriko! ¡Ven acá en este momento! ¡Yuriko! –Heba alzó tan fuerte la voz pero nadie dentro de la casa respondió.
–¿Yuriko?– Ahora fue Rebecca quién la llamó, Tea entró a la casa, abrió la puerta de la habitación donde se suponía que debía estar Yuriko durmiendo, pero lo único que encontró fue un peluche cubierto en aquella cama, dando la impresión que alguien dormía ahí.
– ¡No está! ¡Yuriko, no está!
Heba no entendía que estaba pasando, el la había visto entrar en su habitación, la había arropado cuando le deseo las buenas noches, cuando le dio un beso en su frente la noche anterior.
¿Cómo era posible que no se hubiera fijado que su Hojita de Maple no estaba ahí? Había sido tan ingenuo, se suponía que se había quedado con las tres chicas para cuidarlas.
–No está su bicicleta. – Rebecca no podía perdonarse lo que había pasado, era tanta la preocupación que sintió en su corazón que comenzó a llorar, siendo consolada por Tea. Rebecca sabía que no debía haberle dicho a Yuriko que su abuelo y que Yugi corrían peligro, si tan solo se hubiera quedado callada, quizás ella no habría salido esa noche. Las dos tenían la misma edad, pero mientras una soñaba con estar con la persona amada, la otra solo quería estar con su familia, Rebecca solo pudo sentir dolor, su ira se volcó hacia Yami, el Faraón. ¿Por qué había jugado con la carta del sello, si todos sabían los peligros inminentes de hacerlo? – ¡No puede ser! ¿Sabías los riesgos de jugar con esa carta y aún así la jugaste?
–Creí que tenía todo bajo control. – La voz de Yami se escuchó, sabía que no existía alguna excusa suficiente para lo que había provocado. – Dejé que mi soberbia tomara el control, aposté a Yuriko creyendo que ganaría y no fue así. Se la llevaron porque perdí.
–¿Y si tu perdiste, porque sigues aquí? ¡Si de verdad eres un Faraón digo de confianza no habrías traicionado a Yugi! ¡Sabías que sus hermanos son lo más importante para él! ¿Cómo te atreviste? ¡Debieron llevarte a ti y no a Yuriko!
–¡Rebecca! – Arthur trató de acercarse a su pequeña nieta, se sentía frustrado incluso Rebecca había salido lastimada de esta situación.
El silencio hizo estremecer a los presentes cuando vieron como Heba se acercaba a Yugi, lo observó sin siquiera creer lo que estaba pasando.
–Rebecca tiene razón, debieron llevarme a mi y no a ella. Pero tomaron su alma en lugar de la mía, porque Yuriko me protegió, pensó hasta el último momento que se trataba de Yugi a quien ella estaba salvando, sin importarle los errores, sin saber que en realidad no era su hermano a quien trató de salvar.
–¿Me estás diciendo que tú apostaste a Mi hojita de Mapple? ¿Qué otros secretos me estás ocultando Yugi? ¿Qué? ¿En qué estás metido? ¿Vendes drogas? – Heba a penas podía contenerse, su hermano lo había traicionado, si tan solo le hubiera dicho lo que estaba pasando él no habría permitido que Yuriko viniera a este viaje. La habría dejado en la casa con su madre, con el abuelo. Incluso la hubiera dejado en Taiwán con su padre.
–¡No Heba! ¡No es lo que estás pensando! – A Yugi le dolió ver cómo su hermano lo enfrentaba, tenía tanto miedo de perderlo a él también.
Yami le había arrebatado a Yuriko.
No entendía porque seguía aparentando serenidad.
Si perdía a Heba no lo soportaría.
Porque aún lloraba Cuando recordaba que solo tenía 5 años, cuando vio a Heba llevar en sus brazos un pequeño bultito que no tuvo la oportunidad de estrechar contra su pecho, marcharse, papá estaba furioso con mamá, le había reclamado algo que solo Heba entendió, le exigió a su hijo mayor que tomara a la bebé en brazos, que se subiera al carro sin chistar.
Y que si no lo obedecía Yugi iba a pagar las consecuencias de sus actos, incluso empujó a Heba sin importarle que llevaba una bebé en brazos, con los ojos llenos de lágrimas, casi siendo arrastrado, Heba tuvo que irse.
Esa fue la última vez que los vio en persona.
Pasaron muchos años antes del esperado reencuentro.
Se volvería loco del dolor, ya había perdido a su familia 12 años antes, no podía perderlos ahora. Si tenía que intercambiar su alma por la de ella, estaba dispuesto a hacerlo.
–¿Entonces? ¿Dónde está Yuriko? ¿A dónde se la llevaron? ¡Tenemos que ir a la policía!
–No podemos ir con la policía. Ellos tienen influencias en muchos lugares. Destruyeron mis investigaciones sobre la Atlántida, las cuales llevaba años recopilando. – Arthur se sentía devastado al saber lo que había pasado, si tan solo los hombres de Dartz no lo hubieran encontrado, quizás habría sido de mayor ayuda, ahora la nieta de su amigo era una rehén del Oricalcos, no quería ser pesimista pero quizás nunca podrían recuperarla, y el único culpable era el Faraón.
¿Se había equivocado al confiar en el? ¿El valiente Faraón que destruyó la oscuridad 3 mil años antes nunca fue real?
Yugi tuvo que explicarle a su hermano los acontecimientos de los últimos años, de como el abuelo le había dado el rompecabezas milenario que colgaba de su cuello, de cómo al armarlo había liberado el alma de un Poderoso y Antiguo Faraón de Egipto, de cómo se había enfrentado a otros enemigos como lo habían sido Maximillión Pegasus, Noah Kaiba, Marik Ishtar. Heba no podía procesar tanta información, era demasiado para él.
–Escúchame muy bien, Faraón. No se porque has tomado el cuerpo de mi hermano cómo contenedor, pero te voy a dejar algo en claro, no puedo golpearte como te lo mereces porque quien va a recibir los golpes es Yugi. Pero cuando todo esto acabe espero que te alejes de mi familia. Nos has destruido a ambos, nos quitaste a nuestra hermana.
–Heba, perdóname yo…
–¿Qué te voy a perdonar yo? ¡Eh! Por tu estúpido orgullo mi hermana está perdida, quizás esté pasando frío, hambre. –Los ojos marrones de Heba se llenaron de lágrimas, aún no comprendía lo que significaba ser un prisionero del Oricalcos– ¿Tienes idea de todo los años que hemos luchado por estar juntos? ¿Los sacrificios que hice para ganarme un lugar en la universidad de esta ciudad? ¡Tú no sabes nada! ¿Las horas que pasé añorando este momento? ¡Los desvelos esperando que mis resultados fueran los mejores para mudarme a Japón! ¡Las peleas que tuve con mi padre para que siquiera me permitiera llevarme a mi hermanita! ¡Le prometí que ella estaría bien! A mi madre le prometí que sus tres hijos estaríamos a su lado. ¡Tú no sabes nada! ¿Qué carajos vas a saber?
–Heba. – Yugi solo pudo colocar su mano encima de su corazón. Le lanzó una mirada fría a Yami, ninguno de los dos se dio cuenta que del rompecabezas milenario había salido un pequeño destello de color verde.
Muy pronto Yugi debería tomar una importante decisión.
Todos deberían esperar que no fuera demasiado tarde para solucionarlo.
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Dartz sonrió ante su nueva adquisición.
Esperaba que su nuevo plan funcionara, había averiguado todo sobre la vida de Los hermanos Muto, en menos de media hora. Siempre creyó que eran únicamente el abuelo y Yugi, pero eso le demostraba una vez más que debía ser cauteloso, había desperdiciado tanta información valiosa que desde un principio le habría servido para que sus planes tuvieran éxito.
Ahora Sabía que para Yugi, el contenedor humano del Faraón, había una niña y un Joven que era lo más importante para él, además de ese grupo de amigos que decía tener.
Había decidido que Yugi sería quien entregaría al Faraón a sus pies para que Leviatán despertara, porque había notado algo que hasta ahora nadie más lo había hecho, sonrió considerando que su victoria estaba cerca.
Sabía que no iba a fallar esta vez.
Manipularía la situación en su beneficio, no sería la primera vez ni la única que lo haría.
–Estoy notando que todos están sorprendidos por esta situación, pero hay secretos que no merecen ser compartidos con unos ineptos como lo son ustedes. Rafael, de ahora en adelante vas a escoltar a la Princesa del Oricalcos en sus misiones, no intervendrás ya que no cumpliste tu misión. Agradece mi misericordia, es la última oportunidad que te doy.
–Pero mi amo. –Rafael estaba dispuesto a todo para enmendar su error.
–No pongas a prueba mi paciencia. – Su voz cambió, ya no era una persona pacífica la que hablaba en ese momento.
–Si, Amo Dartz.
–Valón. Llama a la Señorita Valentine, necesito asignarle una importante misión.
–Si, amo.
Mai no comprendía que misión podía ser más importante que destrozar a Wheeler, sus tacones era lo único que se escuchaba al caminar, no entendió quién era esa niña que parecía ajena a la situación, el color de su cabello le hizo pensar en Yugi Muto, pero hasta donde supo el no tenía más familia que el abuelo, lo único que le preocupó por un breve momento fue ver sus ojos verdes, vacíos, sin vida, como si se tratara de una marioneta.
–Señorita Valentine, quiero solicitarle que arregle a la Princesa de manera adecuada, esa ropa tan colorida, no le queda bien a nuestra organización. Confío en su talento. Princesa obedece a Valentine en todo lo que indique ella. – La voz de Dartz resonó con fuerza en la habitación, y desde aquel instante en el cual se levantó del piso, se movió por primera vez, asintiendo con su cabeza.
Aquellos ojos verdes, sin brillo, sin vida, se posaron en Mai, quien sintió escalofríos por aquella mirada tan fría, tan carente de emociones.
–¿Princesa? ¡Sígueme!
Al principio, la chica tricolor se quedó inmóvil por un breve momento, finalmente Yuriko se movió, tambaleándose como si nunca en su vida hubiera caminado, Mai solo esperaba hacer bien su trabajo, mientras Dartz en ese momento sonrió altanero seguro de que el final del Faraón estaba muy cerca.
Tenía un arma muy poderosa en sus manos, si todo saldría bien, tendría dos o quizás tres.
Dartz era un hombre al que le gustaba tener todo bajo control, quizás Yuriko Muto había atrasado solo por un tiempo su plan original, pero gracias a su "Sacrificio de Amor" todo sería perfecto.
No pudo prever que esto pasaría, pero ahora le daría un buen uso a las habilidades de la niña.
Muchos lo llamarían cruel.
Pero solo era una estrategia que le daría la victoria.
Después de todo llevaba 3 mil años esperando enfrentarse al Faraón, y 7 mil años esperando devolverle Leviatán lo que siempre le perteneció.
Mai volvió con "La Princesa" Dartz aplaudió por el estupendo trabajo que habían hecho con ella.
–Querida Princesa, toma las cartas que creas sean las necesarias para tu nueva misión. El Oricalcos está contigo, úsalo de manera adecuada. Rafael, Valón, Señorita Valentine, ustedes serán los encargados de acompañar a la Princesa cuando se les indique que deban llevarla.
–Si Amo Dartz. –Los mencionados respondieron en coro inclinándose ante la orden recibida.
Yuriko solo asintió haciendo una reverencia.
La mejor revancha estaba por comenzar.
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Los dos hermanos tricolores no podían dormir esa noche, Yugi planeó hablar al día siguiente con Seto Kaiba, quizás el podría ayudarle a conseguir información sobre el escondite de Dartz y sus hombres.
–Yugi, ¿Estas despierto?
–Si, Heba.
–¿Vamos a recuperar a nuestra hermanita? Papá no me creyó la excusa que le dije. – No quería que su hermano lo viera vulnerable.
–Si Heba, la vamos a traer de regreso. No me importa si tengo que dar mi vida a cambio de la de ella. – Por primera vez desde que Yuriko no estaba, ambos hermanos se abrazaron.
Yugi y Heba desconocían que en ese momento tan íntimo de ellos dos, Yami por un breve momento colocó su mano derecha sobre su corazón por el dolor que le provocaba saber que el era el único culpable de todo, Rebecca tenía razón, traicionó a todos por soberbia, solo era un espectador que no podía si quiera consolarlo.
Yugi rechazaba todos sus intentos por conversar, esa noche fue la primera de muchas donde Yugi, se encerró en la cámara de su mente sin hablarle, donde lo escuchaba sollozar, donde Yugi pedía fortaleza para recuperar a su hermana.
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Después de varios meses al fin pude subir una continuación a esta historia a la que le he tomado cariño.
Gracias Catone por tu comentario, en esta historia veremos más facetas de Yami celoso porque siempre se consideró como un hermano mayor para Yugi y el ver que Yugi siente una preferencia por sus hermanos lo hace dudar del lugar que tiene.
Gracias por leer.
Hasta la próxima.
