Bee se detuvo tras haber conducido algunas calles. Esperó a que bajáramos y después se transformó nuevamente, nos dejó para unirse a la pelea que se estaba desatando con nosotros en el medio. Buscamos un lugar seguro desde el cual tener una vista del espectáculo. Nuestra atención se la robó un rayo celeste que salió disparado desde el edificio con la cúpula hasta el cielo. Una esfera enorme se hizo visible tras ese suceso, al principio creí era un asteroide, luego entendí que era Cybertron dirigiéndose hacia la Tierra.

—Eh... odio ser el aguafiestas —dijo Todd—. Pero, ¿Ya vieron que hay un planeta a punto de colisionar con nosotros?

—¿Qué? ¿En serio? —respondí fingiendo sorpresa. Solo quería molestarlo. La verdad es que no podía dejar de mirar arriba.

La imagen en el cielo era algo sin precedentes, tan impresionante pero aterradora a la vez. Presenciar esto podría significar nuestro final, así que me aseguré de guardarlo en mi memoria.

—¡Optimus! —gritó Sam con todas sus fuerzas.

Ese nombre me obligó a dar una vuelta completa, efectivamente él había llegado a nivelar la balanza en la batalla. Arrasó con varios Decepticons y en el proceso logró derribar uno de los pilares. Al ver eso, Sentinel bajó de dónde estaba e inició un enfrentamiento feroz entre ambos. Estuve atenta a sus movimientos, tenía el impulso de ir a ayudarle, sin embargo, una mejor idea iluminó mi mente. Tal vez era peor que las anteriores.

Mis piernas se movieron por sí mismas, me llevaron a través de un camino angosto, ignorando los llamados de mi nombre y los disparos que rozaban mi cabeza. No tengo idea de hacia dónde me dirijo exactamente, solo sigo la intuición en mi pecho.

Terminé en un callejón alejada del ruido y del caos, había mucho silencio. Entendí que ese silencio es lo que necesitaba para concentrarme, así que cerré los ojos. Fue como si todo a mi alrededor desapareciera, solo estaba yo en una intensa oscuridad en la que me introduje caminado despacio. No había calles ni edificios, parecía no existir un fin de esto.

«Sé que estás aquí, humana»

Esa voz grave y frívola me causó un escalofrío. Mi cuerpo entero se paralizó momentáneamente. Reuní el valor suficiente para continuar, siguiendo el origen de aquella voz tan familiar. Podía oírla hasta en mis pesadillas.

Volví a caminar en línea recta, poco a poco pude identificar la silueta de alguien sentado frente a mí. Al estar de pie delante de esa presencia, abrí los ojos de golpe. El color y las formas fueron regresando a mi campo visual.

Oh, por dios.

—Vaya, Vaya —pronunció Megatron, clavando su mirada en mí. Retrocedí asustada cuando me percaté de la peligrosa distancia que nos separaba—. La humana predilecta ha decidido hacer acto de presencia.

Tardé en procesar lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo llegué aquí? Y ¿Cómo lo encontré? Son preguntas que no me dejan pensar en nada más. Pero no hay tiempo para eso.

—Puedo ver que luego de lo que ocurrió te has mantenido radiante —dije señalando el prominente agujero en su cabeza. No es conveniente saber que en parte soy responsable de eso.

Megatron gruñó y soltó un zarpazo que pude esquivar al agacharme. La facilidad de eso me hizo plantearme la posibilidad de lo vulnerable que estaba o simplemente no tenía intención de desperdiciar energías conmigo. Lo cual es una buena noticia, supongo.

—¿A qué has venido? —rugió irritado—. ¿A rendirte?

—He venido a felicitarte —contesté simple—. Ganaste. Ahora la Tierra perecerá y Cybertron surgirá bajo el mandato de Sentinel. ¿Es lo que querías?

—Insolente, ¡¿Cómo te atreves?! —me atacó con un segundo zarpazo que evadí de la misma manera. No se molestó en levantarse, solo se inclinó hacia mí para escudriñarme con la mirada—. ¡Voy a ser yo! ¡Siempre voy a ser yo!

—Si Sentinel no tuvo ningún impedimento para traicionar a sus aliados, ¿Por qué lo tendría contigo? —le sostuve la mirada, escuchando el molesto gruñido escaparse de él mientras alzaba sus garras de nuevo—. ¿Dónde quedó el verdadero Megatron que causaba terror? ¿Aquél que iba a gobernar a la Tierra? Porque yo no lo veo.

Si buscara morir esas serían las palabras correctas para provocarlo. Pero sabía que eso no iba a suceder. Su orgullo es más grande que cualquier cosa que yo pueda decir.

—¡Tú...! —soltó un grito frustrado e intentó atacarme de nuevo, esta vez me quedé quieta, de repente se detuvo y cerró el puño. Tan solo por un corto instante creí que se levantaría y haría algo, lo que sea. Sin embargo, Megatron decidió voltear hacia otra parte—. Esta es mi victoria. Déjame tranquilo, humana.

Estuve de pie alrededor de unos minutos, minutos en los que supe que esto fue una pérdida de tiempo en un primer lugar. ¿Por qué pensé que iba a resultar? Esto es claramente estúpido. Y lo entendí demasiado tarde.

—Como quieras —me di la vuelta, hablando lo bastante alto para ser escuchada—. Puedes quedarte aquí escondido.

Salí decepcionada de ese callejón. Al menos no morí en el intento, lo cual ya representa una ganancia. Ahora no sabía hacia dónde dirigirme, todo estaba sucediendo en todas partes y aún había un planeta tocando el cielo. Desearía tener un manual sobre cómo detener una invasión alienígena. O tal vez yo debería escribir uno algún día. Cuando me retire de esto. Definitivamente tomaré unas vacaciones.

Comencé a caminar siguiendo el sendero que me trajo aquí. Tenía la intención de regresar a la batalla y ayudar como fuera posible. Supe que estaba acercándome al mirar el humo y distinguir el ruido ensordecedor de los disparos. Fue entonces que distinguí a Sentinel a lo lejos, huía hacia un puente en su modo alterno con Optimus detrás. Olvidé todo lo demás y corrí para alcanzarlos. Algo me decía que tenía que darme prisa.

Casi tropiezo debido a la velocidad que llevaba, me sostuve de una de las vigas del puente y observé la pelea desde una distancia prudente.

—¡Siempre fuiste el más valiente, Optimus! —Sentinel se protegió de los ataques interponiendo su escudo y después contraatacó por sorpresa—. ¡Pero nunca tomaste decisiones correctas!

Mi corazón latía desenfrenado a causa del pánico. No sabía qué hacer sin convertirme en un blanco que podría complicar más las cosas. Busqué desesperada en mis bolsillos para ver si cargaba algún arma que pudiera usar y no tener que acercarme. La imagen de los prototipos que nos ofreció Que vino a mi mente. Tiré de mi cabello con frustración al recordar que los rechacé.

—¡Maldición! —grité exasperada.

Mi voz pareció llegar a los deteriorados receptores auditivos de Sentinel, me arrojó una rápida mirada de reojo. Retrocedí por instinto, más bien, mi cuerpo me obligó a retroceder. Fue en esa fracción de segundo que también recibí la mirada de Optimus, mi presencia le generó tal impresión al grado de bajar la guardia. Sentinel tomó la oportunidad y se giró blandiendo su espada de doble filo. El brazo derecho de Optimus se desprendió con ese ataque y cayó al suelo totalmente desarmado.

—¡Mírate, perdido por una humana! —exclamó decepcionado—. ¡Todos fuimos dioses una vez! ¡Pero aquí...!

Optimus se arrastró como pudo usando el único brazo que le quedaba.

—¡Por favor! —le imploró.

Sentinel lo pateó y alzó su espada, dispuesto a terminar con él.

—¡Aquí solo habrá uno!

Mi vista se tornó borrosa. No pude tolerarlo más y me lancé sobre Sentinel en un impulso de ira. Todavía no me encontraba lo suficientemente cerca cuando recibió un impacto de proyectil en la espalda. Me detuve en automático, con la respiración cortada y sin entender qué ocurría. Estuve a nada de adjudicarme el crédito por ocasionarle ese daño, sin embargo, el verdadero responsable no se hizo esperar. Megatron me ignoró por completo, se abalanzó sobre Sentinel y arremetió contra él de forma despiadada.

Tuve que frotarme los ojos porque no podía creer lo que estaba viendo. Nunca pensé que algo que Megatron hiciera me haría sentir alivio.

—Ahora... —se dirigió a Optimus, quién apenas se reponía—, necesitamos una tregua. Todo lo que quiero es recuperar el mando. Además... ¿Qué serías tú sin mí, Prime?

Volteé boquiabierta hacia Optimus, tenía el presentimiento de que no le agradarían esas palabras, mucho menos considerando los antecedentes de su mayor enemigo. Realmente no sabía qué esperar de esto.

—Es hora de averiguarlo —declaró. Su máscara se desplegó sobre la mitad inferior de su rostro.

Optimus recogió su hacha del suelo y atacó a Megatron con ella, esta vez tenía el dominio de la pelea, no mostró piedad a la hora de enfrentarlo. Arrancó su cabeza de un tajo, contemplé atónita cómo se desplomaba a escasos metros de mí. Esa impresión no me duró demasiado, pues rápidamente detecté que alguien se arrastraba del otro lado del puente.

—Optimus... todo lo que quería, era que sobreviviera nuestra raza —dijo Sentinel moribundo—. Debes entender por qué tenía que traicionarte.

—No me traicionaste a mí —recargó su arma y le apuntó directamente a la cabeza—. Te traicionaste a ti mismo.

—¡No, Optimus!

Aparté la mirada antes de que apretara el gatillo, no fui capaz de presenciar cómo terminaba con él. Quizás sea el remordimiento. Puede ser que en el fondo Sentinel no haya estado del todo equivocado, hizo lo que creía correcto poniendo a su especie por delante. Pero tener superioridad sobre otros no te da el derecho de aniquilarlos. Al final su propia soberbia fue su perdición.

Solté un suspiro y busqué Optimus entre el desastre. Él acababa de soltar su arma, después contempló afligido el escenario que lo rodeaba. No quise presionarlo, así que le di espacio. El rugido de un motor me sacó de mis pensamientos. Me di la vuelta sobresaltada, creyendo que aún quedaban enemigos por enfrentar. Afortunadamente solo era Bee.

Sam bajó del Camaro y corrió a abrazarme. Sonreí mientras escuchaba cada uno de sus reclamos en mi oído. Al mismo tiempo, el resto de los Autobots y soldados se reunían alrededor viendo que no quedaba ninguno de los dos enemigos principales. Llevé la vista al cielo, encontrando que tampoco había rastro de Cybertron. Todo parecía terminar.

—Sam... —rompimos el abrazo para voltear hacia Lennox, elevó ligeramente el mentón señalando al frente.

Carly se separó de una multitud que llegaba del otro extremo. Ella y Sam corrieron en sincronía, se encontraron a mitad de camino y se abrazaron cómo si hubieran estado separados una vida entera. La única razón por la que me acerqué a ellos, fue debido a quien venía detrás de Carly. Me sacó una carcajada con tan solo ver su aspecto. Todd tenía el rostro pintado de restos de pólvora y el cabello enmarañado.

—Eso es —se paró frente a mí y se guardó las manos en los bolsillos—. Ríe —dijo sin ninguna pizca de gracia.

—¿Qué? ¿Te explotó una granada? —aplané mi sonrisa, casi podía adivinar la respuesta.

—No quiero hablar de eso —respondió aturdido—. ¿Y tú? ¿Hiciste algo súper cool y me lo perdí?

—Lo contrario, de hecho —murmuré entre dientes, él levantó una ceja inquisitivo—. Como sea. Ahora que todo acabó, ¿Qué es eso tan importante que ibas a decirme?

—No sé de qué estás hablando —aseguró serio, luego fingió pensar—. ¡Ah!, eso. Creí que íbamos a morir. Solo olvídalo.

—¿Qué era? —insistí.

—Pues... ya sabes —balbuceó, aparentemente nervioso—. Lo que dicen todos los héroes cuando están a punto de perder y recuperan los estribos.

—Ajá —torcí los ojos cansada—. Oye, solo... —me acerqué un paso y lo abracé—, gracias.

Al principio dudó en corresponder el gesto, sus manos golpearon con suavidad mi espalda, de ese modo parecía contar los segundos que pasaban.

—Me está mirando, eso no es bueno —dijo asustado. Me alejé confundida, eso de alguna forma le devolvió la tranquilidad y al mismo tiempo lo molestó—. ¿Crees que me regresen mi placa si les digo que la tiré? —saltó de tema de repente.

No tenía absoluta idea de que contestarle. Agradecí que entre varios soldados lo sorprendieran con festejos, todos se abrazaban y felicitaban por la victoria. Todd se fue con ellos contagiado de la alegría colectiva.

En cuánto a mí, me quedé a solas junto a Sam y Carly. Tuve la mala suerte de voltear cuando terminaban de besarse. Estaba acostumbrada a esto desde siempre, aunque no deja de ser incómodo.

—Pensé que ustedes dos salían —comentó Carly extrañada.

—Hubiera rezado por eso —le susurró Sam, dejándola más confundida de lo que ya estaba.

—¿Sí sabes qué te oigo, verdad?

—Ese era el punto —contestó cínicamente mientras se giraba para verme—. ¿Todavía no quieres arrepentirte?

—¿De qué? —lo cuestioné como si no supiera a qué se refería.

—Sabes de qué, ¡El asunto pendiente! —señaló a Optimus, desprendiendo cierta molestia. De inmediato escondí la mirada, avergonzada—. Los tres nos vamos a sentar y hablaremos sobre algo llamado "confianza".

—Solo está exagerando, es cosa de hermanos mayores. Yo también tengo uno —Carly me guiñó un ojo—. No le hagas caso.

—Pensándolo mejor, ustedes dos sí que hacen una linda pareja —le sonreí ampliamente y me alejé de ahí haciendo oídos sordos a los llamados de Sam.

Está bien. Apruebo esa relación. Si algún día se casan, puedo usar la boda de excusa para tomarme unas largas vacaciones. ¿A dónde debería ir? Quizás consulte mis ahorros.

Caminé entre la multitud, fue inevitable contagiarse un poco de su felicidad. Habíamos salvado a la Tierra a fin de cuentas. Mis pasos se detuvieron delante la alta figura de Optimus. Su mano descendió a mi altura sin darme la oportunidad de pronunciar palabra alguna. Simplemente sonreí y acepté subir de un salto. Me llevó directo hacia su rostro, creí que tenía algo que decirme. Entré en pánico cuando estuve tan cerca que pude sentir su aliento. Puse las manos al frente para recuperar mi distancia y retrocedí nerviosa.

—¿Q-Qué haces? —lo miré a los ojos, su vista viajó de un lado al otro tratando de entender o tal vez buscando formular una respuesta. Estaba confundido por mi reacción. Probablemente lo arruiné—. Tu brazo... —dije para distraerme—, ¿Te duele?

—Ratchet podrá repararlo —mencionó despreocupado—. ¿Cómo te encuentras tú?

Me depositó con cuidado en su hombro, gesto que agradecí encarecidamente. Necesitaba respirar mi propio aire.

—Voy a superarlo —respondí. Mis manos jugaron inquietas entre sí—. A propósito, respecto a lo que dije antes... es que no sabía si volveríamos a vernos pronto. Y me dejé llevar por la situación —recordé con las mejillas encendidas—. Así qué...

—¿Te arrepientes? —me miró acongojado.

—No —reí despacio—. Iba a disculparme si es que fui egoísta. No quería que te sintieras responsable por mi culpa —confesé apenada—. Aunque tú ya sabías que no se irían de la Tierra, ¿Verdad? Me tendiste una trampa. Que injusto.

—Necesitaba estar seguro —contestó—. Temía haber malinterpretado tus sentimientos nuevamente.

—Espera —lo interrumpí—, ¿Nuevamente?

Optimus elevó la vista hacia el cielo, lo observé repleta de curiosidad. Estaba impaciente por oír su respuesta.

—Hace 3 años, después de combatir contra Fallen... tenía claro que algo había cambiado en mi Chispa —volvió a fijarse en mí, comencé a sentir que mi corazón se aceleraba. Hice mi mayor esfuerzo manteniéndome serena—. En cuanto a ti, cuando despertaste, no me diste una señal que me indicara que te sentías del mismo modo. Y fue un hecho que tuve que asumir.

—¿P-Pensaste que te había rechazado? —pregunté incrédula, debía ser una broma. Luego recordé con quién estaba hablando, Optimus jamás bromeaba—. Estaba demasiado saturada por todo lo que ocurrió, tenía tanto que hacer —intenté explicar—. Y ni siquiera sabía que eso fue una declaración de algún tipo en un primer lugar. Así que lo siento, creo.

—Está bien —su dedo índice se posó debajo de mi barbilla, levantó suavemente mi cabeza—. Me alegra que hayas tomado tu tiempo para considerarlo.

Estábamos tan cerca el uno del otro. No podía dejar de prestar atención a sus labios. Hay un intenso deseo gritándome que me acerque, ¿Sería correcto? No lo sé. Es difícil pensar cuando existe la posibilidad de que alguien pueda verme.

Cerré los ojos resignada y me retiré antes de cometer una locura.

—Sé que existen muchas razones por las cuales no deberíamos estar juntos —dije, rompiendo aquél silencio—. Aún así, no puedo evitar seguirlo queriendo. ¿Eso es malo?

—La vida rara vez nos encamina hacia el mismo destino —argumentó—, No veo razón para tener que separar nuestros caminos. No con todo el sacrificio que hemos pasado.

—Entonces... solo hay que quedarnos juntos esta vez —declaré sin que me importara nada más—. Por la supervivencia de nuestras especies.

Una sonrisa, apenas perceptible, se apreció en su rostro durante un par de segundos. Fue suficiente para que yo lo tomara cómo un asentimiento. Sonreí probablemente más feliz que nunca y, mientras Optimus volteaba hacia el horizonte, me permití apoyar la cabeza entre la parte de su hombro y el cuello. Miré hacia el cielo sin preocuparme por reprimir mis sentimientos.

Esto es lo que mi yo de hace 5 años hubiera querido tener el valor de hacer. Solo me costó 5 años aceptarlo. Pudo haber sido peor. Tal vez esa sea una de las mayores condenas del ser humano, el hecho de no poder elegir a quién amar. Y callar lo que sientes, solo provoca que tarde o temprano se termine asfixiando el corazón.

A partir de aquí no puedo saber qué sucederá con nosotros. Todavía quedan tantos asuntos que resolver. Y hay tanto que quiero hacer ya que finalmente he podido sincerarme. Lo que sea que nos depare el futuro, solo espero que sea juntos.


Y bueno, aquí finaliza oficialmente la trilogía de películas de Transformers :)

Si alguien ha leído hasta este punto le agradezco por darle una oportunidad a esta historia, nunca pensé que realmente escribiría todo jajaja.

Ahora, sé que siguen las películas 4 y 5, con lo cual este no es un final definitivo pero si un cambio. Así que próximamente estaré subiendo la continuación en este mismo libro. Nos leemos después :D