Capítulo 7: Paso a paso

Cuando aquel chico dijo que era el novio de Matsuri, Sasori sintió como si un balde de agua fría le hubiera caído encima, había estado tan convencido de que ella sería suya, que ni siquiera se molestó en pensar o averiguar si ella ya estaba en una relación, era un completo idiota, tal y como le dijo Konan.

—Gaara-kun… —Matsuri podía notar el ambiente tenso y, claro, ella sabía que Sasori sentía algo por su persona, por lo mismo, estaba segura de que esta situación no era nada grata para él—. Él es un superior de mi carrera, también es el asistente de mi profesora de arte —le explicó a su novio—. Él me ayudó cuando estaba inconsciente.

—¿Cómo fue que eso pasó? —cuestionó Gaara, ignorando por completo la explicación de la identidad de aquel sujeto, ni siquiera le interesaba.

Por su parte, Sasori sonrió con cierto sarcasmo.

—Llamé a Matsuri para preguntarle algo sobre la clase, entonces el taxista me contó que habían tenido un accidente —mintió, pues no la había llamado para eso, evidentemente; sin embargo, Gaara decidió creerse el cuento, a pesar de que para él era muy obvio que a ese tipo le gustaba su novia, lástima para él que Matsuri y él jamás dejarían de amarse, Sasori se podía joder.

—Entiendo… —Gaara relajó un poco su expresión, soltando un suspiro—. Gracias por cuidar de ella —dijo con sinceridad, a pesar de todo, estaba aliviado de que Matsuri no estuviera sola en esos momentos—. Matsuri, ¿estás segura de que el golpe no fue nada serio? Recuerda que tuviste una cirugía… —añadió, olvidándose de la presencia del mayor para solamente dirigirse a su novia.

Ella le sonrió, al mismo tiempo que asentía con la cabeza.

—Estoy segura, Gaara-kun, se lo comenté al doctor y realizó una tomografía, dijo que todo estaba en orden, sólo es un golpe menor.

—Está bien… —dijo el pelirrojo, esbozando una leve sonrisa, para luego darle un suave beso sobre la frente a la chica—. Iré a preguntarle de todos modos si necesitas algún cuidado extra y si ya puedes irte a casa, Sasuke está aquí así que puede llevarnos.

Matsuri asintió con la cabeza y notó que Gaara miró severamente a Sasori antes de marcharse, luego ella observó al mayor, quien no dejaba de verla con esos ojos grises que ahora eran mucho más intensos que en otras ocasiones.

—No sabía que tenías novio… —habló, haciéndola temblar con el repentino sonido de su voz y el tono ligero de enfado y ¿celos?

La chica bajó la mirada.

—Lo lamento, sempai, iba a decirle, pero…

—No, está bien, yo entiendo —la interrumpió Sasori, agitando sus manos por delante de su rostro, como si tratara de restarle importancia al asunto—. Yo me comporté demasiado impulsivo contigo, no te dejé ni siquiera explicarme que ya estabas en una relación… —frunció el ceño, aunque estaba actuando como si comprendiera la situación, en el fondo se sentía herido, decepcionado y muy molesto, pero no con ella—. ¿Cuánto tiempo llevas con él? Él también es estudiante de nuestra universidad, ¿no? Como nunca los veo juntos, me sorprende un poco.

Al escuchar sus palabras y el modo tan amable y tranquilo en el que él estaba reaccionando, Matsuri se sintió aliviada, tal vez no habría ningún problema después de todo, ni siquiera iba a ser necesario que le comentara a Gaara sobre el beso que Sasori le dio, o que éste se le había confesado, seguramente Sasori se olvidaría de eso muy pronto ahora que sabía que ella tenía novio.

—Gracias por entender, sempai… —dijo la castaña, sonriendo dulcemente, al tiempo que sus mejillas tomaban el leve tono rosa que solía mostrar cuando estaba avergonzada o feliz—. Nosotros ya vamos a cumplir dos años juntos, y sí, Gaara-kun estudia en nuestra universidad, pero en una carrera diferente, él tiene otros horarios y responsabilidades que cumplir, por eso no estamos tanto juntos ahí.

—Entiendo… —el mayor asintió con la cabeza, era difícil comportarse como si no estuviera por explotar de ira, pero tenía que hacerlo, no quería asustarla—. ¿Qué es eso de la cirugía que tuviste? —preguntó curioso, no había oído nada de eso cuando el doctor la revisó, seguramente lo hablaron durante el tiempo que él se había marchado.

—Oh… —Matsuri bajó la mirada, no era nada grato contarle sobre eso a ninguna persona—. Fue hace un tiempo atrás, fue una caída desde mucha altura, tuvieron que hacerme una operación para evitar que sufriera un derrame cerebral, yo no recuerdo casi nada de ello, pero todos mis amigos y familiares lo pasaron muy mal por mi culpa… —se mordió el labio inferior, como si estuviera avergonzada por algo que estaba más allá de su poder—. En especial Gaara-kun…

Confundido, Sasori frunció el entrecejo.

—¿Por qué dices e…?

Antes de que Sasori pudiera decir algo más, Gaara regresó, venía acompañado de Sasuke, con quien se había reunido en el pasillo, después de hablar con el doctor.

—Matsuri, el doctor dijo que puedes irte, pero vas a tener que permanecer en reposo por el resto del día para evitar cualquier complicación —explicó, mientras tomaba su mano y la ayudaba a levantarse de la cama, junto a Sasuke, quien tomó la otra mano de Matsuri.

—Le avisé a Sakura, estaba bastante preocupada, seguramente irá a verte más tarde —dijo el azabache, a lo que Matsuri le sonrió.

—Gracias, Sasuke-san.

Sasuke cargó las cosas de Matsuri que estaban a un lado, mientras Gaara la dejaba apoyarse en su hombro, a ella todavía le dolía un poco la cabeza y en especial el brazo, ya que tenía una herida que incluso había sangrado, pero que ella no notó inmediatamente después del accidente.

—En ese caso yo me retiro, si es necesario que faltes a clases mañana yo le avisaré a tus profesores, Matsuri —dijo Sasori, ignorando la mirada hostil de Gaara e incluso del amigo de él.

—Por supuesto, sempai, gracias —dijo Matsuri, quería comentarle algo más, pero no estaba segura de qué era exactamente y tampoco era el momento con Gaara ahí presente, así que decidió quedarse callada, viendo como Sasori se retiraba.

Gaara no dijo nada al respecto, estaba celoso, no podía negarlo, pero sabía que sería absurdo de su parte molestarse con Matsuri por algo que ella seguramente ni siquiera sabía, era tan distraída e inocente que lo más probable era que no tuviera ni la menor idea de que ese "superior" suyo gustaba de ella.

—Vamos, necesitas descansar —dijo, mientras empezaban a caminar y Sasuke iba detrás de ellos.

—*—*—*—*—*—*—*—

Sakura y Hinata estaban yendo juntas a casa de la segunda, luego de despedirse de Ino, cuando Sasuke le llamó a la peli rosa para avisarle sobre el accidente de Matsuri, aunque se apresuró a tranquilizarla, asegurando que la castaña estaba bien. También le comentó que Naruto estaba enfermo y que él llevaría a Matsuri a casa en compañía de Gaara.

Luego de que las dos llegaron a la mansión de los Hyûga, Hinata se apresuró en darse una ducha y cambiarse de ropa, mientras la esperaba en la sala, Sakura se distrajo con un libro que sacó de la enorme estantería, que parecía una biblioteca.

—Esa novela no es tan buena, te recomiendo la nueva saga de la misma autora —escuchó una voz masculina que la asustó un poco. Sakura despegó los ojos del libro y se dio cuenta de que la persona que le estaba hablando era nada menos que Neji Hyûga, el primo de Hinata. Había estado muchas veces en esa casa, pero él rara vez le dirigía la palabra.

—Ya veo, gracias —contestó, un poco anonadada por la repentina interacción—. Pero ¿por qué dices que no es tan buena, Neji-san?

El castaño se cruzó de brazos, su expresión era fría y seria como siempre, pero algo menos dura que de costumbre.

—No digo que sea mala, sólo que es algo aburrida, muy convencional, llega un punto en donde sabes exactamente lo que va a pasar porque puedes predecir a los personajes.

Sakura asintió con la cabeza, de hecho, ella estaba pensando algo parecido, ya había leído uno que otro libro de esa saga y sentía que empatizaba con los personajes y conocía cómo éstos actuaban, aunque le gustaba la obra, se estaba tornando muy preferible.

—Bueno, podrías tener razón —dijo la chica, asintiendo con la cabeza—. ¿Entonces prefieres a las personas que no puedes leer ni predecir, Neji-san? —preguntó a modo de chiste, incluso se rio, pero la frase sorprendió un poco a Neji, que apenas hasta ese momento se daba cuenta de que sí, él era así, él era predecible en todo sentido, pero la persona en quien pensaba ahora mismo siempre se las encargaba para desconcertarlo con su forma de actuar.

—Posiblemente —respondió, asintiendo con la cabeza, mientras cerraba los ojos y se cruzaba de brazos.

Justo después de eso, apareció Hinata bajando las escaleras, lucía muy bonita y femenina, como siempre era ella.

—Hinata, tardaste un poco —dijo Sakura al verla llegar, dejando el libro que estaba leyendo sobre la mesa de centro que estaba junto al caro sofá de cuero—. Debemos irnos, todavía tenemos que ir a mi casa.

—¿Volverán a salir? —preguntó Neji a su prima, quien asintió con la cabeza—. Ya veo, tengan cuidado —fue todo lo que dijo, no se dedicó a preguntar a dónde irían, no era importante realmente.

Hinata y Sakura salieron de la casa y pidieron un taxi para dirigirse a la casa de Sakura, tenían que darse prisa, ya que pasarían a otro sitio antes de ir con Matsuri.

—Tu primo está un poco más hablador que de costumbre, ¿no? —dijo la Haruno, mientras miraba a su amiga, la cual se encontraba distraída, con sus ojos perdidos más allá de la ventana.

—¿Te dijo algo? —Hinata la miró con curiosidad, pero notó que Sakura solamente agitaba su mano para restarle importancia al asunto, entonces ella decidió cambiar de tema—. ¿Sasuke-san te dijo si Naruto-kun estaba muy enfermo? —al preguntar aquello, sus mejillas enrojecieron levemente, así que Sakura sonrió, Hinata era incluso más obvia que el mismo Naruto, no sabía si debía sentir ternura o desesperación por esos dos.

—Creo que solamente es dolor de estómago, no estés tan preocupada, iremos a verlo primero y luego a Matsuri.

—C-claro —dijo la Hyûga, bajando la mirada, mientras apretaba un poco sus manos contra su bolso, pues llevaba algo ahí que ansiaba darle al rubio apenas lo viera, no era la gran cosa, por supuesto, después de todo, sólo quería asegurarse de que él estuviera bien.

—*—*—*—*—*—*—*—

Gaara, junto con Fuu y Yukata estaban ayudando a Matsuri a recostarse en su cama, su cuarto estaba muy ordenado, Gaara nunca había estado en él, pero recordaba el estilo de su antigua habitación, su novia continuaba teniendo aquel gusto infantil, pero ligeramente más femenino que antes.

—En serio, que la gente hoy en día conduce con los pies —se quejaba Yukata, que parecía muy molesta, al tiempo que Fuu acomodaba unos cuantos cojines detrás de la cabeza de Matsuri—. Qué suerte que no fue nada serio, pudo haber sido mucho peor.

—Es verdad, no deberían dejar conducir a gente tan irresponsable, qué horror, cuando deberíamos estar más seguros pasan estas cosas —la secundó Fuu, llevándose las manos a la cintura como si estuviera haciendo un berrinche, aunque la reacción de ambas era totalmente comprensible.

—Chicas, estoy bien, no fue nada —habló Matsuri, riendo de forma tranquila, pero entonces notó la expresión en el rostro de su novio, él no se veía para nada relajado, de hecho, parecía muy molesto.

—¿Cómo no va a ser nada? Te desmayaste por el golpe, sabes que pasaste por un accidente fuerte y una operación delicada no hace mucho, cualquier golpe podría hacerte daño, tómalo con más seriedad —dijo Gaara, su expresión parecía la de un padre regañando a su hija, incluso Yukata y Fuu se tuvieron que quedar calladas y solamente escuchar, tenían miedo de salir trasquiladas si decían algo, así que silenciosamente se escabulleron hacia la puerta. Sasuke ya se había ido apenas los dejó en el edificio y ahora los dos estaban solos en esa habitación.

—Por favor no te enojes conmigo, no sabía que algo así iba a pasar —murmuró Matsuri, simplemente bajando la mirada, ya que no sabía qué más decir.

Al ver su expresión casi de culpa, Gaara se relajó un poco, incluso tenía los hombros tensos y no se había dado cuenta, por lo que soltó un suspiro.

—Matsuri, no estoy enojado por eso —aclaró, mientras la tomaba del mentón para obligarla a verlo a los ojos—. Por supuesto que no podías saber que sucedería un accidente, no me refería a eso, sino al hecho de que digas que no es nada, sabes que me preocupas —suspiró una vez más—. Por favor, déjame cuidarte por el resto de mi vida, ¿sí?

Cuando la chica escuchó sus palabras, aunado al hecho de estarlo viendo directamente en ese momento, su rostro se puso totalmente rojo y su corazón se aceleró, era como si Gaara no se diera cuenta de que sus palabras significaban más para ella de lo que él decía.

—Está bien…

Gaara soltó su mentón y miró en otra dirección, acababa de tomarle el peso a lo que dijo, literalmente sonaba como una petición de matrimonio de las que hacían en esas películas cursis que secretamente disfrutaba como el resto de personas, aunque jamás lo admitiera frente a los demás.

—Oye… —el pelirrojo carraspeó la garganta—. ¿Ya le dijiste a tus padres sobre lo que pasó?

—¡No! —exclamó la chica, exaltada, mientras agitaba desesperadamente sus manos delante de su rostro—. Por favor no les digas, Gaara-kun, mi papá seguro estará muy enojado, pensará que no soy capaz de cuidarme sola.

—Pero… —Gaara se cubrió la mitad del rostro con una mano, no quería que algo así sucediera, sabía que el padre de Matsuri era incluso capaz de obligarla a regresar con ellos, pero sabía que tampoco podía dejar pasar esta situación así como así—. Ellos confiaron en mí para protegerte mientras estuvieras lejos, no puedo no decirles, Matsuri.

—Pero se preocuparán en vano… —dijo Matsuri, soltando un suspiro, no quería llevarle la contraria a Gaara, pero tampoco deseaba asustar a sus padres—. Por favor, Gaara-kun, no les digas —la chica tomó la mano de él y lo miró con expresión de súplica, sabía que él no haría nada para perjudicarla y el hondo suspiro que él dejó escapar se lo confirmó.

—Bien, no les diré nada… —contestó, todavía ligeramente incómodo por el hecho de haber perdido la discusión con ella—. De todos modos, yo mismo pagué la cuenta del hospital, ellos no se enterarán mientras lo reciban ninguna factura de ello.

La castaña continuó mirándolo con aquella expresión, sus ojos lo hipnotizaban y lo hacían débil, podía ser firme con cualquier persona en el mundo, menos con Matsuri.

—Te devolveré el dinero, Gaara-kun.

—No seas tonta —respondió él, esbozando una pequeña sonrisa, mientras acortaba un poco la distancia entre ellos, acariciando la mejilla de Matsuri—. No necesito que me devuelvas nada, solamente necesito que te cuides y te recuperes, que estés bien, es todo.

Matsuri nuevamente se sonrojó, sobre todo al verlo tan cerca de ella, parecía que estaban a punto de besarse, cuando de pronto escucharon un golpe en la puerta de la habitación, seguido de ello, ésta se abrió, dejando ver a Yukata, que sostenía el celular de Matsuri.

—Tienes una llamada, es de un tal Sasori —avisó la pelinegra, notando que Gaara y Matsuri se separaban rápidamente, algo nerviosos—. Lamento si interrumpí algo, ya me voy —la chica entró rápido al cuarto, le pasó su celular a Matsuri y volvió a salir, cerrando la puerta.

—Voy a contestar —dijo Matsuri, presionando la pantalla para aceptar la llamada—. Sempai, ¿bueno? Sí, ya estoy en casa, gracias por preocuparse.

Mientras ella hablaba, Gaara no pudo evitar sentirse un poco inquieto e incómodo, ¿por qué ese tipo tenía que llamarla? ¿Qué tan cercanos eran como para que se preocupara tanto? Quizá solamente estaba siendo paranoico y no había ningún motivo para sentir celos después de todo, pero entonces, ¿por qué estaba tan celoso?

—*—*—*—*—*—*—*—

—Está bien, le diré a tus profesores que mañana no irás a clases, cuídate mucho —dijo Sasori al teléfono, terminando de soltar un suspiro cuando acabó la conversación.

Él estaba sentado a la mesa de una fuente de sodas, frente a él estaba Deidara, que lo miraba con atención mientras charlaba y ambos parecían estar comiendo un helado de copa alta.

—¿Está bien tu amiga? —preguntó el rubio, a pesar de que no le agradaba Matsuri (ni ninguna chica que le pudiera gustar a Sasori), estaba sinceramente preocupado, tampoco es como que tuviera algo en contra de ella o la joven le hubiera hecho algún mal.

—Sí, está bien —dijo Sasori, mirando a otro lado mientras se guardaba el teléfono en el bolsillo y luego empezaba a comer cucharadas grandes de helado.

Deidara lo miró con el ceño fruncido.

—¿Pasa algo? Si está bien, ¿por qué te ves molesto?

Sasori suspiró, ¿realmente era tan evidente su malestar? Bueno, Deidara era su mejor amigo, era ilógico que tratara de ocultarle algo a él, siendo que podía leerlo como un libro abierto.

—Hoy me enteré de que ella tiene novio.

—¡¿Qué?! —Deidara le dio un golpe a la mesa de la impresión, haciendo resonar los cubiertos y sorprendiendo un poco a Sasori—. Esa chica… ¿pero no te dijo nada y dejó que la besaras? Incluso le dijiste que te gusta y todavía actuó como si nada, ¿le vas a contar a su novio? Ella no merece que le tengas consideración.

—Oye, no seas animal —contestó Sasori, algo enojado, aunque entendía que Deidara no conocía todas las circunstancias y por eso decía todas esas tonterías—. Ella no es así, sabes bien que fui yo el que la besó a la fuerza y también el que le confesó que me gustaba sin dejarla explicarme nada primero.

—¿En serio la estás defendiendo?

—No se trata de defender a nadie, las cosas fueron así y punto —respondió, llevándose una mano a la nuca—. Ella nunca me engañó ni nada, fui yo el que confundió las cosas… —un poco más calmado tras haber aclarado el tema, nuevamente suspiró—. Pero esto es una mierda, te lo juro, sabes que nunca me tomo nada en serio, sin embargo, me gusta esa chica…

Tras escucharlo decir eso, Deidara se lo quedó mirando fijamente, quizá su reacción había sido exagerada, él sabía bien como era Sasori, e incluso como él mismo se comportaba con los demás, aunque lo suyo fuese más una fachada que nada.

—¿Y qué harás al respecto?

—Mmm… —Sasori apoyó sus dos manos sobre la mesa, una a cada lado de su copa de helado, mirando estas dos como si fueran la cosa más interesante del mundo, hasta que volvió a hablar—. Nada, ser su amigo, supongo…

—Ya veo —Deidara asintió con la cabeza, no sabía por qué, pero durada que Sasori se fuese a conformar solamente con eso, tal vez ahora no sabía qué hacer, pero su amigo no era de los que se dejaban ganar sin haber dado pelea, cosa que le preocupaba un poco, en serio esperaba que Sasori desistiera de su gusto por esa chiquilla boba.

—*—*—*—*—*—*—*—

Después de ir a dejar a Gaara y Matsuri a casa de esta última, Sasuke no regresó inmediatamente a casa, ya que estaba fuera, aprovechó de pasar a casa de sus padres un momento y también para hacer algunas compras, por lo que Naruto estaba solo en el departamento. Él no se había enterado de nada de lo sucedido, ya que, debido al fuerte dolor de estómago, había dormido toda la mañana.

Despertó cuando escuchó el timbre, así que con pereza se levantó, no le tomó importancia al hecho de que nadie más abriera, solamente fue hacia la puerta y atendió.

—¿Sakura-chan? ¿Hinata? —nombró a las dos con sorpresa, avergonzándose un poco, ya que llevaba puesto un pantaloncillo corto y una camiseta tipo musculosa, no era una presentación agradable para recibir a dos chicas—. Ah, disculpen, me voy a cambiar —dijo yendo rápido hacia su habitación, pero se detuvo junto al marco, ya que nuevamente sintió un tirón fuerte en el estómago.

—¿Estás bien, Naruto-kun? —Hinata se apresuró a ir junto a él, ayudándolo a llegar hasta su cama, mientras que Sakura se sobaba la sien con molestia.

—Es increíble, estás enfermo y todavía te preocupas por nimiedades como tu ropa —la chica lo regañó, acercándose para asistir a Hinata y dejarlo las dos recostado—. No te esfuerces tanto, ya sabíamos que estabas mal, por eso vinimos.

Naruto apoyó su cabeza contra la almohada, ese dolor que estaba sintiendo era cada vez más fuerte, pero a ratos parecía disminuir.

—¿Sasuke les dijo?

Las dos asintieron con la cabeza.

—Sí, cuando nos mencionó el accidente de Matsuri.

—¿Accidente? —Naruto se exaltó al escuchar eso, sentándose sobre la cama como un resorte, pero enseguida volvió a caer al colchón—. Ugh… esto no dolía tanto anoche… —murmuró, mirando a sus dos amigas con curiosidad y preocupación—. ¿Qué accidente? ¿Está bien Matsuri-chan?

—El taxi donde iba fue chocado —le explicó Hinata, quien cuidadosamente lo arropó, mostrándole una suave y tranquilizadora sonrisa—. Ella está bien, no fue nada grave, iremos a verla más tarde, ahora debe estar con Gaara-san, así que aprovechamos de venir —al ver la expresión en el rostro del rubio, Hinata se preocupó un poco—. ¿Te duele mucho? ¿Ya comiste algo? Traje medicina para el estómago, pero tal vez no sea bueno que la tomes si no sabemos bien qué tienes.

—Estoy bien, Hinata. Me duele un poco, pero con descanso me recuperaré, aunque no, no he comido —dijo Naruto, dedicándole una sonrisa, en ese momento, para él, era como si solamente los dos estuvieran ahí.

Sakura no pudo evitar sentirse como la tercera rueda, pero eso no le molestaba para nada, lo que más quería era que sus amigos fuesen capaces de aclarar sus sentimientos, porque era evidente que continuaban queriéndose.

—Naruto, ¿no has ido al médico? Eso te pasa por comer tantas porquerías, deberías tener una dieta más balanceada —dijo la joven estudiante de medicina, cruzándose de brazos—. De todos modos, solamente descansa y come bien por ahora, pero si el dolor insiste deberías ir a consulta, los dolores de estómago a veces pueden ser indicativo de algo serio.

Él asintió con la cabeza, se sentía regañado, pero sabía que Sakura estaba preocupada por él, al igual que Hinata, porque ambas eran sus amigas, por más que eso le doliera, porque sí, dolía saber que amistad era todo lo que podía esperar de Hinata.

—Sakura-chan… —dijo Hinata, dirigiéndose a la peli rosa, quien la miró con atención—. ¿Podrías disculparme con Matsuri-chan? Dile que iré a verla más tarde, yo me quedaré aquí con Naruto-kun, alguien debe cuidar de él, ni siquiera ha comido.

Los ojos de Naruto se abrieron un poco por la sorpresa, al igual que los de Sakura, quien rápidamente esbozó una sonrisa y asintió con la cabeza.

—H-Hinata, eso no es necesario, yo puedo hacerme algo de comer y…

—Ni hablar —lo interrumpió la Haruno—. Seguro que si te dejamos solo vas a hacerte un ramen instantáneo, así como estás sólo te va a caer peor, es mejor que Hinata te cuide —tras decir eso, miró a su tímida amiga y le guiñó un ojo, ésta se sonrojó un poco, pero hizo uso de todo su autocontrol para que no fuera tan notorio—. Entonces, viendo que las cosas están así, yo me retiro, te dejo en las mejores manos, Naruto —esta vez, ella le guiñó a Naruto, a lo que él también se sonrojó, mucho más que Hinata, de hecho.

Después de despedirse de ambos, Sakura se marchó, sabía que tenía que echarles un empujoncito de alguna manera y esta parecía la ocasión perfecta para ello. Por su parte, Hinata fue a la cocina, revisó los ingredientes disponibles para cocinar y decidió prepararle algo ligero a Naruto, era obvio que él no podía comer nada que le pudiera caer mal.

Mientras Hinata cocinaba algo para él, Naruto decidió tomar una ducha, estaba empapado en sudor por haber dormido tanto y, aunque no se sentía nada bien, seguro que un poco de agua tibia le ayudaría para mejorar en algo. Después de terminar, salió hacia la habitación con una toalla rodeándole el cuerpo, se terminó de secar y se puso la ropa interior y el pantalón limpio de la pijama, estaba colocándose la camiseta cuando de repente Hinata entró.

—Naruto-kun, ¿en tu cocina no tienen a…? —se quedó callada cuando lo vio con la camiseta a medias, su cara se puso totalmente roja y tuvo que mirar en otra dirección, mientras Naruto rápidamente acababa de vestirse—. P-perdona, debí haber tocado…

—Está bien, no fue nada —Naruto rio nervioso, Hinata se veía tan hermosa con aquella expresión inocente—. Eh, ¿qué cosa es lo que buscabas?

—Ah… —la chica lo miró nuevamente, no podía evitar pensar en lo guapo que lucía Naruto con el cabello húmedo—. El aceite, no lo encuentro…

—En la despensa, en la parte de arriba, Gaara siempre lo deja ahí —explicó, sentándose sobre la cama, apoyó una de sus manos sobre las sábanas desordenadas y suspiró—. Ah, creo que debería cambiarlas también.

Hinata caminó hacia él, sentándose a su lado.

—Naruto-kun, no puedes acostarte con el cabello mojado, te hará mal —dijo la chica, que sin querer tocó su mano, así que la apartó con rapidez—. Te ayudaré a secarlo, a cambiar tus sábanas y luego continúo cocinando, ¿sí?

—Claro, gracias —respondió el rubio, se sentía tan tonto ahora mismo, Hinata estaba haciendo lo mejor para cuidar de él sin ninguna mala intención, pero Naruto no podía dejar de pensar en lo mucho que quería besarla ahora mismo.

Era, sin duda alguna, un estúpido sin remedio.

—*—*—*—*—*—*—*—

—Juro que no volveré a beber en mi vida… —decía Sari, que acababa de llegar a su casa, estaba abriendo la puerta de la misma con su llave, pero al hacer esto, notó que la misma ya estaba abierta.

Sus ojos se abrieron un poco del miedo y la sorpresa, estaba completamente segura de que ella había dejado cerrado ayer, antes de irse a casa de Ino, era imposible que olvidara algo tan importante.

—¿Será un ladrón…? —murmuró, procurando no subir demasiado la voz. Sabía que era una mala idea entrar a la casa así como si nada, pero tampoco se podía quedar ahí afuera eternamente, así que sigilosamente comenzó a dar pasitos hacia el interior.

Las luces estaban oscuras y todo parecía en orden, no había ningún mueble u objeto fuera de lugar, eso era un alivio… pero si no había un ladrón ¿entonces quién había abierto la puerta?

—Sari —escuchó una voz desde la entrada de la cocina, la cual le hizo pegar un grito del miedo—. ¡¿Pero qué te pasa, niña?! —exclamó la asustada mujer, que había gritado junto con su hija.

—¡Mamá! —Sari finalmente reconoció a su progenitora, el hecho de que apareciera de la nada le había metido un susto de muerte, pensó que se le iba a salir el corazón por la boca, fue por eso que le tomó varios segundos para procesar su presencia en el sitio—. ¿Qué haces aquí?

—Qué grosera —contestó la mujer, llevándose una mano al pecho para tratar de calmarse—. No me ves desde hace meses, ¿y solamente me preguntas qué hago aquí? ¿No me vas a abrazar siquiera?

—Ay, perdón —dijo la chica, acercándose a su madre para abrazarla, era cierto que no se veían desde hace meses, solamente por videollamada, así que claro que estaba emocionada, aunque eso no le quitaba la sensación de temor de hace un momento—. ¿Por qué no me avisaste que vendrías?

La mujer la rodeó con sus brazos, Sari era casi de su misma altura, aunque ligeramente más bajita, su hija había crecido muchísimo, pero seguía sintiéndose como una bebé para ella.

—Te quería dar una sorpresa, hija, apenas llegué hace unos minutos —respondió, esbozando una suave sonrisa—. ¿En dónde estabas? —cuestionó, entrecerrando la mirada—. Hueles a alcohol.

—Eh… —Sari se separó de ella, sonriendo nerviosamente—. Me iré a bañar, ya vengo —dijo, ignorando la pregunta de su madre para irse corriendo a su habitación.

—¡Jovencita! —exclamó la mayor, que al cabo de unos segundos solamente sonrió, realmente su bebé ya era casi una adulta, lamentaba no haberla cuidado como debía durante muchos años, debido a que estaba cegada por aquel abusador y sus manipulaciones; afortunadamente, había abierto los ojos a tiempo para salvar a Sari.

—*—*—*—*—*—*—*—

Era pasado el mediodía cuando Sakura llegó al departamento de Matsuri, sus compañeras de cuarto la recibieron amablemente, Fuu era especialmente efusiva, como siempre, luego la condujeron hacia la habitación de la castaña.

—Matsuriiii —la peli rosa alargó la última letra de su nombre graciosamente, mientras se acercaba a su cama para darle un abrazo, Gaara estaba sentado a su lado y la peli rosa lo vio al separarse de su amiga—. Hola, Gaara-san —saludó también al pelirrojo.

—Hola, tardaste un poco en llegar —dijo Gaara, lucía un poco serio y… ¿molesto? Sakura no era muy cercana con él, así que no podría decirlo con certeza, por lo mismo no mencionó nada al respecto.

—Hinata y yo pasamos a visitar a Naruto antes, sigue bastante enfermo, así que ella se quedó —explicó la chica, mirando a su amiga una vez más—. De hecho, Hinata me pidió que la disculpara contigo, dijo que vendría después.

—No hay problema, pero ¿qué tiene Naruto-san? —preguntó Matsuri, un poco sorprendida, no sabía que el chico estaba mal de salud, era comprensible que Hinata se hubiera quedado para cuidarlo, después de todo, Naruto era alguien especial para ella, aunque… un momento.

—Le dolía el estómago, no sabía que era grave —interrumpió Gaara sus pensamientos, respondiendo a su pregunta—. Oye, Matsuri, ahora que Sakura está aquí, aprovecharé de ir a casa, veré como está Naruto y pasaré a comprar algunas cosas, volveré más tarde, ¿está bien? —dijo tomando la mano de su novia, mientras la miraba a los ojos, a lo que ella asintió con la cabeza y le sonrió.

—Está bien, Gaara-kun —respondió, entonces él se puso de pie, hizo un gesto de despedida hacia Sakura y se marchó. Una vez que las chicas se quedaron solas, Matsuri miró a Sakura con los ojos entrecerrados—. Entonces… ¿dejaste a Hinata-chan y a Naruto-san a solas? No creo que hayas hecho eso sin una intención.

Sakura sonrió maliciosa, Matsuri lucía como una chica inocente e ingenua, pero eran amigas y se conocían bien, era tan mal pensada como ella.

—Por supuesto que tuve una intención —respondió, sentándose sobre la cama, a un lado de Matsuri—. Estoy segura de que algo pasará entre esos dos, espero que Gaara-san no los interrumpa cuando llegue.

—Lo dudo, es obvio que él también captó el mensaje —dijo Matsuri, soltando una pequeña risilla—. Aunque no lo creas, Gaara-kun es muy considerado, seguro que se irá rápido para dejarlos solos, por algo dijo que volvería.

—O tal vez solamente no quiere estar mucho tiempo lejos de ti —Sakura habló en tono pícaro, logrando que Matsuri se sonrojara y negara rápidamente con la cabeza—. Oh, vamos, se nota que le gustas mucho, sólo hay que ver cómo te mira, además lucía realmente preocupado.

Matsuri bajó la cabeza, ni siquiera podía disimular su sonrisa cuando la gente le decía esas cosas, era realmente afortunada de tener a alguien como Gaara a su lado, no porque fuera guapo o inteligente, sino porque era una gran persona.

—Incluso me regañó —rio la castaña, sacando la lengua—. Pero está bien, sé que lo hace porque le preocupo y porque me quiere, creo que yo estaría igual si él sufriera un accidente —al decir eso, se quedó mirando su brazo vendado, ya no le dolía tanto como hace rato, pues había tomado medicamentos que le recetó el médico—. Y yo también lo quiero, lo amo mucho…

La peli rosa sonrió al escucharla, por supuesto que la entendía a la perfección, ella se sentía igual con Sasuke, estaba bastante segura de que las dos ya estaban bastante perdidas por esos dos chicos, al igual que Hinata por Naruto, esa boba tenía que dejar de tenerle miedo a lo que sentía.

—*—*—*—*—*—*—*—

Sasuke se encontraba en casa de sus padres, su papá no estaba, así que él estaba acompañando a su mamá, quien le había pedido su cooperación para organizar algunos asuntos sobre la boda de su hermano. A él todavía le parecía bastante raro e insólito todo aquello de que Itachi fuese a casarse y de que fuera a tener un hijo, a veces todavía se sentía como un niño cuando estaba con él, pero luego de recordar todas esas cosas, se daba cuenta de lo mucho que él mismo había crecido, a pesar de que a sus padres todavía les costara dejarlo volar por su cuenta.

—¿No te parece que elegir los adornos de la fiesta es súper aburrido, mamá? —cuestionó, arrugando ligeramente el entrecejo, pues este no era el panorama que esperaba tener en un día libre—. ¿Y no debería Itachi hacer esto? Es su boda.

Mikoto le miró con una sonrisa, a pesar de lo malhumorado que era su hijo menor, ella siempre era amable y comprensiva, estaba acostumbrada a lidiar con ese carácter tan volátil.

—Me ofrecí a organizar la fiesta, Izumi no tiene mucho tiempo debido al trabajo, al igual que tu hermano —le explicó, dejando el catálogo que sostenía entre sus manos encima de la mesa de centro, ya que ella y Sasuke estaban sentados en el sofá de la sala—. Cuando tú decidas casarte también lo haré así, aunque ahora que lo pienso, espero que falte mucho para eso —añadió, temblando de escalofríos al imaginarse que su bebé hiciera una familia pronto.

—Sabes que soy demasiado joven para eso —dijo Sasuke, rodando los ojos.

Por supuesto que no pensaba en esa clase de cosas, pero si en algún momento llegase a hacerlo, en un futuro, era obvio quien sería la persona que lo acompañaría en dicha travesía, no podía imaginar a nadie más junto a él.

—Por supuesto que sí, mi niño —la mujer apachurró las mejillas de su hijo, quien trató de liberarse con molestia, consiguiéndolo cuando ambos escucharon que su teléfono sonaba.

Sasuke rápidamente sacó el aparato del bolsillo de su chaqueta y contestó.

—Gaara, ¿pasa algo malo? —preguntó, dándole la espalda a su madre, quien volvió a tomar el catálogo para continuar revisándolo, no podía negar que estaba feliz por Itachi, aunque le costara un poco asimilar que iba a ser abuela a esta edad—. Oh, ¿Naruto? Lo llamé hace rato, dijo que estaba con Hinata, sí, entiendo, sólo espero que ese idiota no lo arruine.

—¿Pasó algo con tus amigos? —interrogó Mikoto, aunque no lo estaba mirando, sus oídos estaban totalmente puestos en la conversación, así que Sasuke carraspeó la garganta.

—Mamá, no seas chismosa —fue todo lo que dijo, cruzándose de brazos.

La mujer se quejó del hermetismo de su hijo, pero Sasuke no tenía ganas de explicarle que llegaría tarde a casa a propósito, sólo para que su amigo pudiera pasar más tiempo junto a la chica que le gustaba, eso era algo que se quedaría entre él y Gaara.

—*—*—*—*—*—*—*—

Mientras Gaara caminaba hacia su hogar, después de haber pasado por la farmacia para comprar algunos medicamentos que le habían recetado a Matsuri, no dejaba de pensar en el modo en que aquel sujeto, Sasori, miraba a su novia. No sabía si estaba siendo un paranoico, muchas veces había sentido celos de los chicos que se acercaban a Matsuri, pero esta era la primera vez que esa sensación era tan fuerte y molesta, además de que él no le agradaba después de cómo se comportó con la abuela Chiyo, no podía creer que Matsuri fuera su amiga, o lo que sea.

—No debo pensar tanto en estas tonterías —murmuró, revolviéndose un poco el cabello para tratar de disipar sus ideas.

Subió hasta el piso donde se encontraba su departamento y abrió la puerta al llegar, lo hizo lentamente, sabía que Naruto estaba ahí con Hinata y –por si acaso– no quería interrumpir nada o encontrarse con alguna escena comprometedora, aunque afortunadamente eso no sucedió, al ingresar solamente vio a Hinata, que estaba sirviendo algo de comida en un plato y acomodando todo sobre una bandeja.

—Gaara-san, hola —saludó la joven, sonriendo al verlo aparecer, a lo que él asintió con la cabeza—. Y-yo estaba haciendo algo para Naruto-kun, e-es por eso que estoy en tu casa —se apresuró a explicar, pero él la interrumpió.

—Descuida, lo sé —dijo el pelirrojo en tono tranquilo, agitando levemente su mano derecha para indicar que no había problema—. ¿Naruto está mejor?

—Un poco mejor —contestó la Hyûga, que terminaba de acomodar la comida sobre la bandeja—. ¿Volverás a salir?

—Así es —Gaara asintió con la cabeza, dejando sobre el sofá la bolsa con medicamentos que tenía en su mano—. Sólo vine a recoger algo de dinero, no fue suficiente para los medicamentos que le mandaron a Matsuri, son bastante caros —explicó. Fue rápidamente hacia su habitación y regresó, no le tomó ni un minuto—. Ya me voy, dile a Naruto que llegaré tarde, y no te preocupes por Matsuri, ella está bien, solamente fue el golpe.

—Entiendo, de todos modos avísale que iré después, por favor —la chica sonrió levemente y tomó la bandeja para dirigirse a la habitación de Naruto, quien ya se había recostado en una cama limpia, recién hecha.

Gaara rápidamente volvió a tomar los medicamentos y salió, así como el otro día sus amigos le hicieron el favor de dejarlo pasar toda la tarde a solas junto a Matsuri, ahora le tocaba a él.

—Tendrás que agradecerme luego, Naruto —murmuró mientras cerraba la puerta. Era raro, hace un tiempo atrás no le habría importado nada de esto, de no haberse reencontrado con Matsuri hace un par de años, seguramente continuaría siendo aquel amargado sujeto que alejaba a todas las personas de sí mismo.

Era realmente una tontería que tuviera celos de otros hombres, después de todo, Matsuri era su novia y su relación no era como cualquier otra, habían pasado muchas cosas juntos y estaba seguro de que nada ni nadie podría debilitar o romper su lazo.

—*—*—*—*—*—*—*—

Mientras su novia miraba y evaluaba cada producto de aquella tienda, Sai solamente esperaba que Ino acabara pronto, se suponía que ella le pidió que le acompañe a ver a Matsuri, pero decidió comprarle un regalo antes y ya llevaba un buen rato escogiendo algo, seguramente estaba comprando algo para ella también, aprovechando el viaje.

—Ni modo, así es ella —murmuró para sí mismo, soltando un suspiro de resignación. Sin quitarle la vista de encima a Ino, agarró su teléfono, ya que le estaban llamando—. Oh, Sakura, sí, estoy con Ino —dijo él, riendo al escuchar que la peli rosa había estado llamando a su novia desde hace un rato para preguntarle cuándo llegaban, pero ésta no le respondía—. Ella está comprando algunas cosas, seguramente no escuchó su celular, creo que todavía tardaremos un rato más —añadió, se distrajo solamente un segundo y la perdió de vista, por lo que frunció el ceño—. Le diré que se dé prisa, sí —tras terminar de hablar, revisó nuevamente todo el lugar, pero no la vio, ¿en dónde rayos se había metido?

Algo preocupado, se acercó hacia donde Ino estaba hace un momento, no la vio, pero escuchó su voz cerca de ahí.

—Ya te dije que no necesito tu ayuda, ¿Qué no entiendes? —dijo ella, su voz sonaba enojada, su tono era demandante, pero ligeramente asustado.

—Vamos, una señorita tan linda seguramente la necesita, no deberías venir sola a lugares como estos, te podría pasar algo malo.

—No estoy sola, suéltame.

La expresión tranquila que siempre llevaba Sai, de un momento a otro se transformó en una llena de ira, no era la primera vez que pasaba algo así, había escuchado de Ino que muchas veces la habían acosado en ciertos lugares, pero este tipejo era el primero que tenía la audacia de hacerlo estando él presente. No tuvo más que seguir las voces para encontrarlos, estaban los dos junto al probador, que quedaba un poco oculto del resto de la tienda, el sujeto estaba sosteniendo la muñeca de Ino, mientras ella intentaba soltarse.

—Por favor, deja de ser tan grosera, seamos amigos —insistió aquel tipo, que llevaba puesto el uniforme de la tienda, encima de todo, era un trabajador de ahí.

—Me quejaré con tu gerente, maldito imbécil, suéltame —el tono grosero y altivo de Ino molestó al tipo, que alzó la otra mano como si le fuera a pegar.

—¿Qué dijiste, perr…? —no terminó su frase y su mano fue parada en pleno aire, se volteó furioso a ver quién rayos se estaba metiendo en donde no le importaba, pero los ojos negros de aquel joven le hicieron morirse del miedo, tanto, que tembló en su sitio, mientras el agarre en su muñeca se volvía más fuerte—. ¿Q-quién eres…?

La mirada hostil de Sai pronto se transformó en aquella sonrisa que parecía aún más intimidante, incluso si lucía como si fuera cordial.

—Disculpa, amigo, estás molestando a mi novia —dijo con serenidad, sus palabras eran amables, pero se podía notar su intención amenazando debajo de eso—. ¿Podrías dejarla en paz? Como puedes ver, ella está conmigo.

El vendedor, todavía temblando, asintió con la cabeza, entonces Sai lo soltó y el sujeto se fue rápidamente, sin decir nada, dejándolos solos.

—¿Estás bien? ¿Por qué no me llamaste de inmediato? —preguntó Sai, tomando suavemente la mano de Ino, pudo darse cuenta de que su muñeca estaba ligeramente lastimada, ese estúpido la había apretado con mucha fuerza.

—Ese tipo me agarró y me trajo aquí, no tuve tiempo —respondió la rubia, suspirando, para después abrazarlo—. Pensé que me lo podría quitar de encima sola, pero de pronto se volvió muy agresivo, ya lo había visto antes cuando vine a esta tienda, siempre me miraba raro.

Sai también suspiró, mientras acariciaba la espalda de su novia para tratar de calmarla, ella estaba temblando, no importaba lo valiente y fuerte que era Ino, era normal que una situación como esta la intimidara de ese modo.

—Vamos a hablar con su gerente y si es necesario llamaré a la policía, ese sujeto no se librará fácilmente de esto.

—Está bien —contestó Ino, asintiendo con la cabeza sin soltarlo, le reconfortaba tener a Sai a su lado, sabía que él siempre estaría ahí para protegerla—. Muchas gracias, amor.

Él se sorprendió un poco por haber sido llamado de ese modo, Ino siempre se dirigía a él solamente por su nombre, muy pocas veces le decía "amor", pero tenía que admitir que le gustaba mucho, ¿quién hubiera imaginado que aquella jovencita odiosa que conoció en la escuela lo haría sentir de ese modo? Incluso se había sonrojado un poco.

—No es nada —dijo, depositando un beso sobre la cabeza de la chica, que continuaba aferrada a él.

—*—*—*—*—*—*—*—

Después de separarse de Sasori, Deidara se encontraba a solas, estaba sentado en un parque mientras esperaba reunirse con alguien. Le parecía sumamente molesto tener que hacer esto, pero aquella persona había insistido demasiado, por lo que no le quedó de otra.

—Qué fastidio… —murmuró, acomodando su espalda contra el asiento.

—Deidara —escuchó la voz de una chica, así que se volteó hacia un costado y ahí la vio, ella estaba de pie junto a él, sosteniendo una bolsa en sus manos, mientras miraba al piso.

—Maya —él la saludó sonriendo, como si la molestia de hace un momento hubiera desaparecido, pero la joven solamente le extendió aquella bolsa, él no sabía lo que era, aunque parecía estar llena de cosas—. ¿Qué es eso? —cuestionó, un poco curioso.

—Son las cosas que dejaste en mi casa, te las regreso —ella lo miró severamente, lucía muy enojada, pero a él no le sorprendió para nada, es más, casi se lo esperaba—. Con esto ya no tendremos que vernos más.

El rubio rio con cierto sarcasmo, mirando en otra dirección.

—No hace falta, tíralas si eso te hace feliz, a mí no me importa.

Enojada por su indiferencia, la chica soltó la bolsa y la dejó caer al suelo, sin apartarle la mirada de encima, sus ojos mostraban furia, pero también estaba a punto de llorar.

—Bien, ahí tienes —dijo Maya, limpiándose las lágrimas, pero Deidara ni siquiera la miró—. ¿Sabes? Incluso si me hubieras dejado por otra chica no me habría sentido tan ofendida, pero lo que hiciste…

—Si vas a irte hazlo ya —interrumpió Deidara, viéndola con enojo, así que ella se quedó callada, no terminó su frase y simplemente le dio la espalda y se fue, o eso creyó, pues Maya detuvo sus pasos y habló una última vez.

—Pobre de tu amigo.

El leve enojo de hace un momento en los ojos de Deidara se convirtió en furia, pero ésta se disipó al verla marcharse, así que él miró aquella bolsa nuevamente, nada de eso le importaba, pero igual la levantó del suelo y se fue de ahí con ella.

—*—*—*—*—*—*—*—

A pesar de que aún le dolía un poco el estómago, Naruto se comió toda la comida que Hinata preparó, le había hecho un caldo de pollo con un sabor increíble, no pudo resistirse a acabarse todo el platillo.

—Estuvo delicioso, Hinata, gracias —dijo el rubio, que no tardó en mostrar su brillante sonrisa—. ¿Cómo es que cocinas tan bien?

La chica, que estaba sentada junto a su cama, bajó la mirada mientras sonreía tímidamente, había pasado un rato desde que ella y Naruto no compartían tanto tiempo juntos, era difícil controlar los latidos de su corazón e incluso las reacciones de su cuerpo, como por ejemplo, el sonrojo de sus mejillas.

—B-bueno, a pesar de que en casa hay personas que hacen todo por nosotros, suelo cocinar bastante porque me parece relajante, me distraigo de cualquier problema —explicó, sin poder ver la leve sonrisa en el rostro de Naruto, el cual no le quitaba los ojos de encima.

—Ya veo, ¿es como cuando bailas? —aquella pregunta la sorprendió un poco, no solía hablar de eso con nadie, su novio Toneri ni siquiera sabía que le gustaba bailar y para su padre, eso era algo que ella sólo debía hacer como un hobby, sabía bien que Naruto conocía sobre su pasión casi secreta, pero había pasado mucho tiempo desde que charlaron sobre ello.

—Sí, aunque hace tiempo que no he podido bailar como antes, a mi padre no le gusta —dijo Hinata, soltando un suspiro—. A pesar de eso, es algo que siempre amaré, quisiera poder hacerlo mucho más, pero debo dedicar el mayor tiempo posible a mis estudios.

—Ya veo… —dijo Naruto, soltando un suspiro. Dejó a un lado la bandeja ya sin comida y volvió a mirar a Hinata, sin poder evitar el impulso de tomar su mano, gesto que la tomó desprevenida—. Pero no te desanimes, Hinata, siempre que sea algo que realmente te haga feliz, no importa cuándo lo hagas.

—Lo sé… —respondió la joven, mirándolo fijamente a los ojos, Naruto podía jurar que la mirada de Hinata estaba brillando como si fuera la misma luna—. N-Naruto-kun, yo quería decirte algo…

—¿Qué cosa? —cuestionó, sus mejillas también enrojecieron, mientras lentamente acercaba su rostro al de ella y sentía que sus latidos se aceleraban, incluso notó de reojo que Hinata entrelazaba sus dedos, como si le estuviera dando su permiso para desaparecer la poca distancia que había entre los dos, pero cuando estaba a nada de llegar a su objetivo, los dos escucharon un ruido que los asustó y les hizo dar un pequeño salto de la impresión.

—Ah, es mi celular… —Hinata rápidamente buscó dentro de su bolso, el cual estaba encima de la mesita de noche de la recámara de Naruto, junto a su cama. Sacó su móvil y vio el nombre en la pantalla, era su novio, su expresión enseguida cambió por una más seria, a lo que Naruto también miró a la pantalla y, al ver el nombre de Toneri, de inmediato soltó la mano de la ojiperla.

—Deberías contestar, me quedaré callado —dijo, mientras miraba en otra dirección.

Hinata lo dudó por un momento, pero al final, tras pensarlo durante un par de segundos, ella soltó un suspiro y decidió no responder, es más, apagó el teléfono para no recibir más llamadas.

—No voy a contestar, ahora estoy contigo —dijo Hinata, volviendo a tomar su mano.

Los ojos de Naruto se abrieron ligeramente sorprendidos, ¿por qué Hinata hacía eso? ¿Por qué ignoraba a su novio solamente por él? No tenía sentido, no quería hacerse ideas equivocadas, así que lo mejor era dejar todo en claro ahora mismo.

—No hagas eso, Hinata… —dijo con seriedad, su rostro alegre y risueño ahora parecía como si sintiera dolor, pero no un dolor físico, sino uno del corazón. Soltó la mano de ella una vez más y se mordió el labio inferior, pudo notar que su acción pareció lastimarla, ya que el brillo de sus ojos se apagó, así que decidió seguir hablando—. Gracias por todo lo que hiciste por mí hoy, pero creo que es mejor que te vayas.

—Naruto-kun…

Parecía que Hinata estaba a punto de llorar, las palabras de Naruto y el tono de su voz dolían, ¿por qué quería que se fuera? ¿Por qué ya no quería que estuviera junto a él?

—Por favor, déjame solo.

Esta vez una lágrima brotó de los ojos de la chica, que lo miró herida.

—Pero yo quiero estar contigo.

—¡No digas eso! —exclamó Naruto, arrepintiéndose al instante por haberle gritado, pero era algo que no pudo evitar, se sentía sofocado y desesperado por sus propias emociones—. Sé que eres buena conmigo porque eres amable, pero ya deja de darme ilusiones, maldita sea —se llevó las dos manos a la cabeza, jalándose un poco el cabello, mientras cerraba los ojos—. Perdón, Hinata, tú has sido buena conmigo y yo solamente soy un idiota grosero, no me hagas caso, lo siento mucho…

Al no recibir respuesta alguna de parte de ella, Naruto temió haberla hecho enojar o haberla lastimado con la severidad de sus palabras, así que rápidamente buscó su mirada, pero se sorprendió a notar que los ojos de ella estaban fijos en su persona y que ésta lloraba en silencio.

—Naruto-kun… ¿tú me quieres? —le preguntó, no quería malentender las cosas, después de todo, muchas cosas habían sucedido entre ellos, eran amigos, pero el amor que Hinata sentía por Naruto jamás se desvaneció, incluso si él la hizo a un lado hace un tiempo atrás, por eso necesitaba aclarar las cosas con él, ya no podía continuar como si nada después de lo que Naruto había dicho.

El Uzumaki, que estaba seguro de que había dicho algo muy estúpido, que lastimó sin dudas el frágil y dulce corazón de Hinata, estiró su mano hacia el rostro femenino y atrapó sus lágrimas con el dorso de la mano, entonces, mirándola a los ojos, respondió.

—No, Hinata —dijo firmemente—. Yo no te quiero —aseguró, entonces ella intentó levantarse para irse, pero Naruto la sujetó por la muñeca y prácticamente la obligó a quedarse, entonces continuó—. Yo te amo, Hinata —añadió, sintiendo que le iba a explotar el pecho, sabía que había sido un completo estúpido con ella y que era posible que después de esto, Hinata ya no quisiera volver a verlo en la vida, pero ya no podía seguir así, si no se sacaba esto de adentro iba a volverse loco.

Y por su parte, después de escucharlo, Hinata sintió que se le cortaba la respiración, no sabía qué decir no qué hacer, todo su cuerpo estaba temblando. Ella lo amaba, sabía que seguía amándolo, pero ya no era tan fácil como antes.

—T-tengo que irme —fue lo primero que se le ocurrió decir, soltándose del agarre de Naruto, tomó su bolso, se puso de pie y salió corriendo a través de la puerta de la habitación, que estaba abierta.

Naruto solamente pudo verla huir, sintiéndose rechazado, su confesión había sido hecha a un lado y, con esto, Hinata le confirmaba que solamente lo quería como un amigo.

—Soy un imbécil… jodí todo nuevamente… —se cubrió el rostro con ambas manos, le dolía el pecho, tenía el corazón totalmente roto y su cabeza era un completo caos, ¿por qué no podía permanecer con la boca cerrada? Siempre tenía que arruinarlo todo.

Si tan sólo se hubiera aguantado, si hubiera permanecido junto a Hinata en silencio, si hubiera resistido ser nada más que su amigo, nada de esto estaría sucediendo.

—Maldita sea…

—Naruto-kun —escuchó de pronto su voz junto a él, entonces la sintió sentarse sobre su cama, a su lado, descubriéndose el rostro para mirarla; Hinata había regresado.

—Perdón, Hinata, yo no quería… —la vio negar con la cabeza, gesto que significaba que no quería que siguiera hablando, así que no lo hizo, solamente pudo ver como ella le acariciaba la mejilla y se acercaba a su rostro, sellando sus labios en un beso suave, lento y dulce, que poco a poco fue tomando intensidad.

Tenía que haber usado todo el coraje que ella poseía para hacer eso, Hinata no era el tipo de chica que tomaría acción sin pensar en las consecuencias, pero esta vez quería ser impulsiva, sólo esta vez se dejaría llevar por lo que en realidad sentía su corazón.

—*—*—*—*—*—*—*—

Izumi se encontraba en el trabajo, estaba terminando de revisar un par de diseños que tenía que entregar, cuando de pronto se sintió mareada, como si todo le diera vueltas. Tuvo que sostenerse la cabeza y dejó de mirar la pantalla de la computadora en donde estaba trabajando. Desde que su suegra se ofreció a ayudarle a organizar la boda, se sentía mucho más aliviada, pero los mareos y náuseas debido al embarazo eran cada vez más frecuentes, llegando a molestar incluso cuando estaba en la oficina.

—¿Te sientes mal? —escuchó la voz de su amiga, quien se había dado cuenta de su malestar desde su asiento, era evidente con sólo verla.

—Estoy bien —aseguró la joven mujer, cerrando los ojos y tomando un poco de aire para tratar de calmarse—. Pasará pronto, no te preocupes.

Su compañera de trabajo se cruzó de brazos y entrecerró la mirada, aunque era joven y novata como Izumi, ya era una adulta y no era nada tonta, solamente tuvo que atar un par de cabos para darse cuenta de lo que estaba pasando.

—Estás embarazada, ¿cierto?

Los ojos de Izumi se abrieron por la sorpresiva pregunta, así que tuvo que mirar a su amiga para tratar de negar, pero una arcada le impidió abrir la boca durante un segundo.

—N-no, yo no…

—Mira, mejor ve al baño, sería un desastre si vomitas aquí —dijo suspirando, al mismo tiempo que sostenía a Izumi por los hombros y la ayudaba a dirigirse al baño, en ese momento, ella supo que sería inútil decirle que estaba equivocada, si ya se había dado cuenta de lo obvio.

Por suerte, esa chica era amable y comprensiva y estaba segura de que nadie se enteraría ni hablaría mal de ella, la gente en el trabajo solía juzgar muy duramente a las mujeres, a pesar de los años, Japón continuaba siendo una sociedad conservadora.

Aunque era cierto que los chismes volaban y se prendían como la pólvora.

—*—*—*—*—*—*—*—

Después de conseguir todo lo que necesitaba, Gaara regresó al departamento de Matsuri, Ino y Sai estaban ahí, pero Sakura parecía haberse marchado hace apenas un momento. Él los saludó a ambos y dejó los medicamentos de Matsuri sobre la veladora.

—Espero no haber tardado mucho —dijo a su novia, la cual le sonrió, negando con la cabeza.

—No, Gaara-kun —contestó, observando que él se sentaba a su lado, sobre una silla—. ¿Cómo estaba Naruto-san?

Ino estaba sentada al lado de Matsuri, le estaba pintando las uñas de la mano que estaba sana, mientras que Sai estaba junto a la ventana, mirando a ambas, todavía podía notar que Ino estaba un poco inquieta por el incidente de la tienda.

—Está mejor, no lo vi, pero Hinata estaba cuidando de él.

—¿Qué le pasó a Naruto? —preguntó Sai, ya que el rubio era un amigo preciado suyo, le preocupaba que la estuviera pasando mal, hace un rato que no hablaban, debido a que ambos estaban siempre muy ocupados.

—Está enfermo del estómago, pero no es nada grave —dijo Gaara, restándole importancia al asunto, para luego sacar su celular del bolsillo—. ¿Qué hora es? A las cuatro debías tomar el antiinflamatorio —habló dirigiéndose a Matsuri—. Aún falta un rato.

Ino rio divertida —Qué novio tan dedicado eres, ¿eh, Gaara?

El pelirrojo se sintió ligeramente avergonzado, cruzándose de brazos y mirando en otra dirección, como si el asunto no fuera de importancia, a lo que Ino simplemente rio un poco más, volviendo su atención a las uñas de su prima, para dar la última pincelada de color rosa.

—Listo, quedaron muy bien —aseguró, echándole un poco de aire para que se secara más rápido el esmalte—. Aunque estés accidentada, recuerda siempre ir guapa, después de todo tienes un novio que estará feliz.

Gaara frunció el ceño, sabía que ella lo estaba tratando de avergonzar, pero Matsuri se sonrojó, para luego empezar a reírse nerviosamente.

—No digas eso, Ino-chan.

Sai también se rio disimuladamente, no tenía mucho que decir, pero disfrutaba de escuchar las cosas que decía Ino, era muy extrovertida, a diferencia suya.

—Ay, no entiendo por qué te a vergüenzas por todo —dijo la rubia, en ese momento, Gaara se dio cuenta de que además del esmalte de uñas, Ino también había peinado a Matsuri e incluso la maquilló suavemente, tenía que admitir que se veía demasiado bonita, claro, no lo haría frente a la rubia—. Oigan, por cierto… —la chica captó la atención de ambos, mientras se llevaba una mano al mentón, en pose pensativa—. ¿Es idea mía o no falta mucho para su aniversario?

Los ojos de Matsuri se abrieron ligeramente, igual que los de Gaara, pero él no fue tan evidente.

—¿Tú cómo sabes eso?

—Hasta yo lo sé —intervino Sai, él recordaba bien ese día, ya que fue cuando Ino se quedó toda la noche en el hospital, luego de recibir una cirugía de emergencia por apendicitis.

—Ustedes eran taaan cursis que todo el mundo se enteró —bromeó Ino, encogiéndose de hombros, si realmente quería avergonzar a Gaara y a Matsuri, estaba logrando su objetivo con creces—. En fin, si desean tener una celebración como dios manda, deberían pedirme consejos, yo los ayudaré con todo gusto —dijo llevándose una mano al pecho, parecía muy comprometida con la tarea, incluso a Matsuri le pareció una buena idea consultarle después.

Luego de un rato de charlas y bromas y de que Matsuri tomara su medicina para el dolor y la hinchazón, los invitados se retiraron. Las compañeras de piso de Matsuri habían salido, ya que tenían cosas que hacer, así que Gaara se quedó a solas con ella. La estaba ayudando a regresar a su cama, luego de que ella fuera al baño, cubriéndola con las sábanas.

—Gaara-kun, si quieres puedes irte a casa, no es necesario que cuides de mí todo el día, estoy bien.

—No quiero dejarte sola —dijo él, sentándose a su lado, en la cama—. Seguro que te duermes y te olvidas de comer y de tus medicinas, con lo distraída que eres.

La chica frunció los labios, claramente ofendida.

—No es cierto, no soy tan distraída.

Él pensaba regañarla nuevamente, pero al ver aquel puchero, no pudo evitar reír enternecido, así que estiró su mano para acariciarle la mejilla.

—Te ves muy linda —Gaara la miró fijamente, no había tenido la oportunidad de decirle lo bonita que estaba, a pesar del accidente, Matsuri no perdía aquel encanto que lo mantenía tan prendado de ella.

—G-Gaara-kun —la castaña se sonrojó como un tomate, no podía evitar hacerlo cada vez que Gaara le decía algo así—. Oye… sobre lo que dijo Ino-chan hace rato… —comentó, tomando delicadamente la mano masculina que estaba sobre su mejilla.

Él entrelazó sus dedos y bajó las manos de ambos, hasta dejarlas apoyadas sobre la cama.

—¿Sobre nuestro aniversario? —preguntó, observando como ella asentía con la cabeza—. ¿Quieres celebrarlo de algún modo especial? Todavía queda un mes, así que podemos planear algo.

Matsuri asintió con la cabeza.

—Sí, no pudimos hacer mucho en nuestro aniversario de un año, así que me gustaría que este sea mejor.

Gaara recordaba eso, ni siquiera se habían podido ver ese día, ya que no era fin de semana y ambos estaban en exámenes, tuvieron que esperar hasta terminar con eso para que Gaara pudiera viajar a verla, igualmente celebraron juntos, pedo no en la fecha correcta. Afortunadamente, ahora no habría ninguna distancia que les impidiera pasar un aniversario decente.

—Entiendo, entonces pensaremos en algo, no te preocupes.

La castaña sonrió ante sus palabras, tenía muchas expectativas acerca de su segundo aniversario, incluso si pasaron algunos meses separados debido a si falta de memoria, tanto para ella como para él, esos meses no contaban.

—Gaara-kun, tengo un poco de sueño —dijo de pronto Matsuri, claro, después de todo lo que había pasado esa mañana, ni siquiera había pegado los ojos después de salir del hospital, sus amigos habían venido a verla y no tuvo tiempo alguno para descansar.

—Duerme, anda, yo estaré aquí —aseguró Gaara, que la ayudó a acomodarse, recostándola. Ella estaba muy cansada, así que rápidamente se quedó dormida, por lo que Gaara se quedó vigilando su sueño, acariciando su cabello.

Mientras la miraba y la acompañaba, se quedó pensando en qué podría hacer para celebrar sus dos años de relación, tenía que ser especial, algo que ninguno de los dos pudiera olvidar.

—*—*—*—*—*—*—*—

A la mañana siguiente, Gaara estaba llegando un poco tarde a clases, no había dormido mucho, ya que se quedó hasta muy entrada la noche cuidando de su novia, quien no vendría a clases hoy, a pesar de que su accidente no fue grave, quería tomar todas las precauciones indicadas por el médico, quien fue el que recomendó que Matsuri descansara un día más.

Hoy no era un día demasiado pesado, tendría pocas clases, así que podía irse temprano para pasar el resto de la tarde junto a Matsuri, o para pedirle ayuda a sus amigos a pensar en cómo celebrar su segundo aniversario, que estaba cada vez más cerca. No era muy bueno para esas cosas, las citas que solían tener siempre eran algo llevado a cabo en el momento, pero hacer planes tan a futuro no era lo suyo, ciertamente, le daba un poco de vergüenza.

Iba por el pasillo, directo hacia su salón, cuando se le apareció de frente Shijima, quien lo saludó tan efusiva como siempre.

—¡Gaara, hola! —exclamó su nombre, agitando la mano, mientras se le acercaba—. ¿También llegas tarde? ¿Y eso? No es algo común en ti.

—Hola —respondió Gaara, manteniéndose tranquilo en todo momento, casi parecía indiferente, era así con la mayoría de las personas que no fuera Matsuri o sus amigos más cercanos—. Tuve algunos percances —explicó, no quería decirle que su retraso se debía a Matsuri, se había dado cuenta de que Shijima siempre hacía una expresión desagradable cuando la mencionaba, tal vez no le agradaba y, aunque eso realmente lo tenía sin cuidado, quería evitarle algún mal rato a su novia si es que se tenía que topar con Shijima en algún momento.

—Espero que se haya solucionado todo —dijo la chica, sonriendo, a lo que él simplemente asintió, sin decirle nada más.

Los dos caminaron hacia su salón correspondiente, tendrían que darle explicaciones al maestro, pero Gaara estaba seguro de que no habría problema. Cuando estaban a punto de llegar, desde el otro lado del pasillo pudo ver que se asomaba aquel sujeto que no le caía para nada bien, él, junto a sus amigos, parecían charlar alegremente al caminar hacia sus clases.

Gaara lo miró fijamente y Sasori también lo miró a él, de pronto, ambos pudieron sentir claramente la hostilidad del contrario.

—¿Gaara? —lo llamó Shijima, haciéndolo volver a la realidad—. ¿Pasa algo?

—No es nada —dijo él, seguido de eso, los dos atravesaron la puerta de su correspondiente clase.

Al otro lado del pasillo, Sasori bufó y se cruzó de brazos, Deidara y Hidan estaban diciendo algo, pero no podía escucharlos, solamente tenía en la cabeza un pensamiento; tendría que deshacerse de ese mocoso, ese tal Gaara.

Paso a paso, estaría más cerca de Matsuri.