Código Galaxy

Capítulo 20

La conquista de la Tierra por el Imperio se dio el 6 de Noviembre de 2020, un Viernes. El grupo de Jeremy había pasado un mes estándar aproximadamente en cuarentena, y en esos momentos, llevaban ya medio mes estándar de entrenamiento, acercándose por tanto al Año Nuevo. De hecho apenas quedaba una semana para eso, durante la comida de aquel día lo estuvieron comentando. (1)

-¿Qué es eso de Año Nuevo? -preguntaba con interés Fan- ¿Y por qué celebráis una revolución en torno a vuestra estrella principal? No tiene mucho sentido…

Los chicos se miraron con cierta diversión. Sería Jeremy el que respondiera.

-Bueno, realmente celebramos que el año que ha pasado ha sido más o menos bueno, y que el siguiente sea mejor -explicó-. Pero es un día… podemos decir aleatorio, se escogió por ser el último día del último mes, pero pudo haber sido cualquier otro.

Delante, sus platos se iban vaciando poco a poco. La comida era una especie de pasta blanca sin demasiado sabor, pero bastante nutritiva. De bebida tenían agua, para comer usaban unos objetos similares a cubiertos, hechos de lo que debía ser plástico o parecido, y con varias pantallas que mostraban imágenes de las noticias.

-También celebramos los días de nacimiento de cada uno -comentó Yumi, sonriendo-, va más o menos por el mismo camino, ese día le regalas algo a esa persona, y le deseas una larga vida.

Eso sorprendió a Ritmo, cosa que aprovechó su hermana para quitarle algo de la comida del plato.

-¿Y qué hacéis? ¿Y cuándo es cada uno?

La chica sonrió algo, los demás prefirieron que fuera ella la que responderá, dado que era la que siempre recordaba esas cosas.

-El primero es el de Aelita, luego Jeremy, Odd, Ulrich, y la última soy yo -explicó-, sé las fechas concretas, pero no conocéis nuestros meses así que…

Ventura intervino entonces

-Es bastante importante para vosotros, ¿verdad, jefa?

Ulrich suspiró algo.

-En especial para ella -comentó-, si os olvidáis de ese día, es posible que se enfade con vosotros.

La aludida le miró con cierta molestia, pero sería Aelita la que respondiera.

-Yo creo que sería divertido calcular nuestro cumpleaños en base a vuestro calendario -dijo, sonriendo-, sabiendo nuestros cumples, podremos hacerlo fácilmente.

Compás sonrió interesada por la idea, mientras Dinamo se preguntaba por qué tenían que hacer esas cosas. Muralla era el único que no atendía demasiado a la charla, y Odd se fijó en eso.

-¿Qué ves, tío?

El aludido ni se giró.

-El Gran duelo de la luz, es un torneo por equipos -comentó, señalando la tele- ¡DERECHA, DERECHA! ¡Maldita sea, voy a perder la apuesta a este ritmo!

Se fijaron en la pantalla. Estaban retransmitiendo un combate con espadas de luz en un estadio gigantesco, el campo cambiaba constantemente. Grandes bloques subían y bajaban por el suelo, con un grupo de tres por bando. El objetivo parecía ser sencillo, tras un par de minutos observando: tenían que dar un tajo en unos puntos concretos de hombros, rodillas y tripa, sus trajes eran de colores vivos y con números en los dorsales. Las gradas animaban a sus guerreros favoritos, jaleándoles y celebrando cada movimiento que consideraran divertido e interesante.

Y aquí va Rondar, de los Dalika CD! ¡Amaga por la derecha, por la izquierda, y… PUÑALADA EN EL HOMBRO DE DASTRA! -gritaba el locutor- ¡El mejor combate de lo que llevamos de campeonato, el público ruge enloquecido!

-Pues de esta no se recupera… -murmuró Fan, mientras se inclinaba en la mesa- Luego en los siguientes partidos se verá bastante resentida.

Vieron en las imágenes la repetición. El tal Rondar se había deslizado por entre las piernas de Dastra, y le había dado un largo corte en el hombro derecho. Esta se llevó la mano a la zona afectada con mala cara, dando un alto salto hacia atrás, siendo auxiliada de inmediato por unos robots médicos, que la sacaron de allí.

-Parecen que tienen poderes, ¿no? -preguntó Odd- Pensaba que sólo los Xaniums los desarrollaban tanto.

A eso Muralla respondió.

-Y fueron Xaniums, pero supongo que les llamaba más ser deportistas profesionales -explicó-, la verdad, son eventos muy entretenidos.

Aquello duró apenas un minuto más. Dieron por ganadores al equipo de Dalika CD, tras lo cual comenzaron a salir anuncios de todo tipo en los que participaban los mismos guerreros que estuvieron en el combate.

-¡Y no solo luchan en combates! -decía Ventura- ¡También participan en torneos de otros deportes, gracias a sus poderes, algunos hacen carreras de relevo, o competiciones de levantamiento de peso, de puntería… hay toda una industria en torno a ellos!

Ulrich asentía, con interés.

-Qué interesante, ¿nos lo explicarías?

Los clones asintieron con una sonrisa, y uno a uno fueron explicando. Odd escuchaba con cierto aburrimiento, ¿no se suponía que ellos iban a ser algo… especial? Enterarse que gente como ellos acababan así… bueno, cada quien se dedicaba a lo que quería, ¿no? Allá ellos, se dijo.

Mientras los clones explicaban, Jeremy de vez en cuando observaba de reojo las pantallas de los televisores, había bastantes marcas apoyando aquello, notó. Le llamó la atención una en concreto, al parecer fabricaba prótesis de todo tipo, y que incluso los propios deportistas usaban. De hecho, salía uno de ellos haciendo demostraciones de la fiabilidad de los materiales, su dureza, flexibilidad y utilidad para la vida cotidiana.

-Oye, ¿y salen muy heridos? -preguntó de pronto Aelita, como adivinando lo que él pensaba- Porque si usan espadas de luz para hacer cortes en el otro…

Compás asintió entonces, los demás iban asintiendo con bastante interés.

-Bastante, muchos tienen miembros mecánicos -respondió ella-, normalmente al tercer miembro ya lo dejan, al menos los combates, en los demás deportes no tienen esa restricción.

Fue entonces que Ritmo intervino.

-La mayoría hacen eso, primero combates, y luego van a los demás deportes -les decía-. De hecho tienen sus propias ligas, cada vez van más que abandonan el lado republicano, les sale a cuenta por los contratos millonarios, ¿sabéis?

En ese momento Odd se levantó con algo de brusquedad, los demás se limitaron a seguirle pues ya habían terminado. Mientras andaban dirección a los cubos de basura, siguieron hablando.

-A ver, se supone que estarían desertando, pero… -Ventura se hundió de hombros- Como realmente no tienen una multa demasiado alta, ni tampoco faltan Xaniums, supongo que les da igual. Además, anda que no pagan impuestos por eso, ¡muchos se han quejado ya de eso!

-¿Sólo les dejan por recaudar? -preguntó con sorpresa Yumi- Vaya, quién lo diría, Asmeya nos dejó caer que estaban necesitados de Xaniums.

Fan se hundió de hombros en ese momento.

-Puede ser por lo de las Pruebas, ella aún no las ha superado, le queda sólo una oportunidad -explicó-, imagino que, como pocos la pasan, le entró la urgencia, pero también ella se saltó las órdenes de su superior, el General Seriel Kimara.

Tras tirarlo todo, salieron al pasillo, dirigiéndose al exterior. Tomarían un rato el fresco, y luego irían una hora más tarde a la zona de práctica. Ese día sería la primera vez que pilotarían una nave, además de comenzar con el uso de armas más potentes. Hasta entonces sólo habían usado de potencia baja, ahora pasarían a palabras mayores.

-¿Y cómo hacen esas prótesis? -preguntó con interés Jeremy- ¿De qué material, cómo se colocan…?

-Hay programas sobre eso, algunas se ponen al ejército de hecho -respondió Ventura sonriendo-, ya digo, hay un consorcio con ellos, la verdad, hay más de los que cabría esperar.

Odd se había alejado algo de ellos, parecía tener algo de prisa. Ulrich lo notó con cierto interés en ese momento, luego lo hablaría con él. Por el momento estarían charlando con sus compañeros.

-Veo que las normas son más bien… guías, más que reglas -dijo Aelita, se habían colocado en una parte del patio -Porque se ven relaciones por ahí, y algunas bastante evidentes.

Se encontraban en la parte interna de la sede, con su edificio por detrás, estando el de los oficiales de frente, temían los hangares hacia la derecha, y por último, tenían el edificio de administración al otro lado de las instalaciones. Formaba todo un gran cuadrado, con unos parques rodeándolo todo. Sabían que Asmeya vivía allí también, pero era difícil coincidir con ella, justo como con demás Xaniums.

-No hable de eso muy alto, jefa -le advirtió entonces Fan, seria-. Uste… vosotros no tendríais que dormir juntos, se supone al menos, más por ser aprendices Xanium.

Odd sonrió de medio lado.

-Que intenten separar a Ulrich de Yumi mientras duermen -comentó, divertido-, o a Aelita de Jeremy, te gruñirían como un perro.

Estos le miraron con cierto rubor, pero no podían comentar nada. Era verdad, aunque dormían en lados diferentes del pasillo, unos u otros se colaban en los cuartos contrarios, y echaban la noche juntos. Se habían acostumbrado a eso durante las semanas de cuarentena, y no iban a perder esa buena forma de hacer.

En ese momento, Muralla intervino.

-¿Qué es un perro?

Odd puso cara de cierta tristeza, los demás lo notaron, pero no les dio tiempo a decir nada. De hecho fue él el que se pusiera a charlar del tema.

-Tengo fotos del mío, mirad -comenzó a toquetear en su brazo para que mostrara las imágenes de Kiwi -, me gustaría que lo pudierais ver en físico, pero por desgracia murió en… bueno, da igual.

Ellos le miraron. Lo primero que hizo fue pasar las fotos de ellos y Kiwi desde su móvil, ya inservible, hasta el ordenador que tenían instalado. Aquella tecnología parecía magia, todo se veía totalmente realista, como si pudieran tocarlo. Los demás habían hecho prácticamente lo mismo, aunque Jeremy insistió en conservarlos, afirmaba tener una idea con ellos.

-¡Ay, que cosita más mona! -exclamó Ventura entonces- ¡Casi parece un lizardi!

-¿Un qué? -preguntó Jeremy- Oye, el nombre me suena…

-Creo que vimos un documental ayer de ellos -recordó Ulrich, pensativo-, ¿tenían electricidad estática por el cuerpo y parecían gatos, verdad?

Aelita asintió, pensativa, y confirmaron aquel pensamiento cuando les mostraron una imagen del animal. Al parecer era bastante común por allí.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Siguieron un rato más charlando de sus cosas, hasta que llegó el momento de la siguiente clase. Al parecer esa sería su primera salida de la base, pilotarían una nave pero por las calles, no en las instalaciones. Solo así aprenderían a pilotar realmente, o eso dijo Naipe. Precisamente llegaba ella, con un carro con cascos para todos, y una sonrisa de diversión en el rostro, mientras Cubo parecía algo molesto, por alguna razón.

-¡Venga chicos, vamos allá! -exclamó ella- Cuanto antes salgamos, antes podréis aprender, ya sabéis mi lema. ¡Nos veremos mañana!

Jeremy habló entonces, seguían a ambos clones por el patio dirección a la nave donde descansaban los aparatos, el mismo sitio en el que probaron los potenciadores de sus poderes.

-¿Tú no vienes con nosotros, entonces?

La mujer asintió.

-Sólo iréis con Cubo, recordad que yo os enseño sobre todo teoría y él práctica -les dijo-, además, tengo reunión importante con los mandos, al parecer…

Miró a Cubo de refilón, que puso algo de mala cara.

-¡De paso descubriré quien fue el gracioso que me cambió de sitio TODAS las armas de luz de la armería! -explotó- ¡Y a ese estúpido le pondré a dar vueltas a la base a ritmo de dos vueltas por minuto, tenga súper velocidad o no!

Odd ahogó una risa, sus amigos sonrieron por dentro sabiendo que había sido él. Por su parte, los clones se preguntaron quién haría algo así, aunque se hacían a la idea por cómo eran cada uno de ellos.

-En fin, ahora Cubo os dirá cómo haréis las cosas -intervino Naipe- ¿O prefieres explicarlo tú?

Habían entrado a la nave por una puerta lateral, la clon se había quedado por fuera y les tendía uno a uno los cascos, mientras su compañera comenzaba a hablar.

-El plan es sencillo, hasta un estúpido podría hacerlo -comenzó-. Iremos por la avenida central de Asmara, probando vuestros reflejos, y luego iremos a una zona natural exclusiva y practicaremos allí los giros.

Los cascos eran del mismo color que los trajes de combate, es decir, cambiaban de tono según el entorno que les rodeaba, por dónde estaban al menos adquirían un tono blanco. Suponían que al estar en una zona amiga, una base, no necesitaban entrar en camuflaje como sí pasó cuando les vieron por primera vez en la fábrica. No eran como los de una moto, de hecho realmente se trataba de un aro que se ajustaba al cuello, y con unos botones se creaba una cúpula de plasma que les protegía de cualquier cosa, así no perdían visibilidad.

-Tomaremos un solo aparato, y os iréis turnando por turnos cada varias horas, tenemos TODO el tiempo del mundo -comentó con diversión Cubo-, así se os quitarán las tonterías de hacer bromas.

Los clones se miraron, se preguntaban qué hacer en ese caso. De todas formas si su líder, Jeremy, no decía nada, era posible que pretendiera lo mismo de ellos. Su superior inmediato era él, y se debían al chico. Aunque ellos le sacaran medio cuerpo como mínimo y tuvieran un cuerpo mucho más adulto, pero les era indiferente. Eran sus líderes, y de alguna forma les admiraban.

-Yumi es tan como nosotros…. -murmuraba Fan, mientras la miraba por detrás-, es la mayor, parece nuestra madre a veces, ¿recordáis cómo se puso ayer cuando Muralla compitió con Odd por ver quién comía más?

Ritmo asintió.

-¿Creéis que les gustará las canciones que les estamos haciendo Compás y yo? -preguntó con interés- En especial a Odd, es el que más gusto tiene, cómo se puso cuando se enteró que podía personalizar la ropa…

Ventura se rio un poco.

-Les encantará, te lo aseguro, hermana -afirmó-, lo que más me interesa es que Jeremy nos guíe bien en combate, entre él y la jefa Aelita seguro que no nos vencerá nadie, ¡ni Starlight!

Muralla sonrió de medio lado.

-Yo estoy deseando poder luchar frente a frente con Ulrich -murmuró-, estoy seguro que es un guerrero formidable, ¿visteis cómo de bien lo hacía en los ordenadores cuánticos?

Con esas charlas, y otras muchas, fueron subiendo a un navío tipo el que usó Asmeya para llegar a ellos. Tenían un sistema de nombres parecidos a las armas de luz, que iban de 100 a 600. En el caso de las naves, iban d 5, y Cubo no iba a perder la oportunidad de preguntar al respecto.

-¡Cadete Stones, tipos de naves estelares, rápido!

La aludida se cuadró, y comenzó a enumerar.

-¡N 1, cazas! ¡N 2, corbetas! ¡N 3, fragatas! ¡N 4, destructores! ¡N 5, alto secreto, señor!

Este asintió, estaban ya dentro del aparato.

-¡Cadete Della Robbia! ¿De qué tipo es esta nave y principal característica?

El chico se cuadró, y dudó unos instantes antes de responder.

-¡ Es una N 1 tipo… tipo… tipo beta! ¡Es la más grande su tipo, y está a medio camino con las N 2, tienen gran capacidad de fuego pero se puede ocultar fácilmente!

Cubo sonrió de medio lado, mientras le daba un ligero coscorrón en la cabeza, estaban en el pasillo central del aparato. Delante tenían la sala de mandos, el cuarto lo tenían de frente, y por detrás estaba la bodega. Era una especie de camioneta galáctica, pero era muy veloz y fácil de maniobrar, solo les superaban en ese sentido los tipo alfa.

-Bien, irá primero Belpois a los mandos -el chico se acercó cuando el otro le tendió unas llaves-, de segunda al mando Stones, iremos variando cada vez que yo lo indique.

Miró a los clones, que se cuadraron de forma inmediata.

-¡A sus órdenes, señor!

-¿Veis, chicos? -clavó sus ojos en los adolescentes- ¡Así se saluda a un superior! ¡Y ahora a trabajar, vamos, vamos!

Se colocaron en posición. Jeremy se puso a la derecha, con Aelita a la izquierda. Cubo se mantenía cerca de ellos, vigilante, mientras los otros se quedaban de pie a un par de pasos de los demás, atendiendo a las explicaciones que fuera dando el otro.

-Tiene exactamente el mismo sistema de vuelo que la pechera que usaste, Belpois -explicaba-, lo mueves con las manos, a más veloz el movimiento, más rápido reacciona el aparato -miró a Aelita entonces-. Tú tienes los indicadores, puedes monitorizarlo todo, avisa a Jeremy de cualquier cosa, y de verlo necesario, también puedes movernos ligeramente, pero el peso mayor lo tendrá él.

Ambos asintieron, se compenetraban bastante bien, era el momento de demostrarlo. Con cuidado, Aelita le iba indicando si se acercaba demasiado a los laterales, y le decía también cómo ir moviendo el caza, pues seguía un sistema similar al Skid. Eso lo notaron en su momento, cuando montaron con Asmeya, y ahora lo confirmaban.

En cuanto salieron de allí, comenzaron a moverse dirección a la avenida. Los conductores, según les veían, les hacían hueco para que se pudieran mover sin problemas, y cada vez que señalaban que iban a cambiarse de carril, ni les intentaba hacer algún adelantamiento raro. Desde luego debía imponer aquel aparato lo bastante para que nadie hiciera nada raro.

-Conduces como las ancianas, Belpois -le recriminó Cubo-, en media hora ni has adelantado, por no hacer ni has hecho el amago, ¡date vida!

Aelita le guiñó un ojo a su pareja entonces, que suspiró y asintió. No estaba con él hacer cosas así, pero suponía que podrían hacer algo al respecto. Comenzó entonces a acelerar progresivamente, con la chica moviendo los laterales lo bastante para no impactar con nadie, pasando poco después a un carril algo más veloz. Estuvieron así hasta que les indicaron el primer cambio, estarían Odd y Ritmo pilotando el aparato mientras los demás seguían a la espera.

El cambio fue bastante evidente. Si el primero era tranquilo y no actuaba salvo que lo viera claro, el otro era más agresivo y directo, adelantaba rápido e incluso celebraba cada vez que se cruzaba con alguien. Mientras iba hacia adelante otra nave se colocó a su derecha, y Odd no pudo evitar mirar al otro piloto unos instantes.

-¿Quieres guerra? ¡Tendrás guerra, agarraos!

Y comenzó a acelerar, así como el otro, que iban a cada instante algo más deprisa. Cubo se limitó a dejarles hacer.

-¡Le voy a quitar la pegatinas!

Iban en esa carrera pasando por delante de todo el mundo, y mientras más aceleraban, más pensaban los demás que en algún momento el otro haría algo, y así fue. En un momento dado, Odd frenó lo bastante para colocarse justo detrás del otro, colocándose a rebufo, y aprovechó una curva a la derecha para adelantarle, pues pudo girar sin hacer un arco tan pronunciado como el otro, ganándole los bastantes metros como para ser declarado vencedor de la carrera.

-Venga, vamos a divertirnos más de paso -miró a Yumi- ¡Ishiyma! Tienes delante unos mandos, toca el ter… cuarto botón por la izquierda.

Ella así hizo, y vieron por las ventanas laterales que aparecían unas luces parpadeantes blancas. Odd entonces le dio media vuelta al aparato, colocándose así de lado respecto al otro, y que se vio obligado a detenerse. Con las indicaciones de Cubo, ataron magnéticamente ambos aparatos, y descendieron hasta el suelo, no tardando demasiado por estar ya a las afueras de la ciudad, en las cercanías de zonas boscosas.

-Venga, vamos al mambo, ¡todos conmigo!

Cubo fue el primero en bajar de un salto, siendo seguido por los demás. Detrás de ellos estaba el otro vehículo, era una especie de coche familiar, no especialmente grande pero sí rápido, de hecho podía hacerle frente en superficie, no así en el espacio, para el que su N 1 estaba específicamente hecho. Se fijaron en que era un joven de más o menos la edad de Asmeya, le reconocieron casi de forma inmediata: era uno de los Xanium que vieron durante la comida, era un hombre del planeta Delta Airei 5 – Deloria – con la piel terrosa y los ojos dorados. Tenía su espada al cinto y vestía finamente, parecía un modelo.

-¿Sucede algo, clon?

Cubo frunció algo el ceño, era de esos imbéciles, al parecer.

-Sí, que has ido haciendo el gilipollas por ahí, y eso no puede ser, muchacho.

-¿Qué pasa, que no sabes quién soy, tío? -le espetó- ¡Soy el jodido Maxio, tío! -se rio entonces- Venga, hagamos como que no pasó nada, colega, ¿cuánto?

Metió medio cuerpo en su vehículo, les quedaba claro que pese a su aspecto debía ser de alta gama. Cubo apretó el ceño y suspiró.

-No acepto sobornos, caballero.

El otro ya tenía un bolsito en la mano, y exhaló algo, molesto.

-Joder, nos ha salido íntegro, el clon…

Aelita intervino entonces.

-Para ti, alférez Cubo, no clon -le espetó-, tranquilo, yo me encargo.

Caminó directa hacia él, el otro la miró con sorpresa pero no dijo nada, mientras Maxio se echaba atrás por la mirada cabreada de la otra.

-¡Se te va a caer el pelo, campeón! -le espetó- ¡Ve dando los datos, que te va a caer una multa que se te va a quedar tiritando la puta cuenta del banco! ¡Vamos!

La sangre le hervía en esos momentos, le sentaba fatal que se refirieran a ellos de esa manera. Se identificaba con ellos profundamente, no toleraría ese trato con ella delante. Los demás miraban aquello con entre sorpresa y diversión, pese a ser algo bajita imponía cuando chillaba. Y el otro, por muy Xanium que fuera, no tenía ganas de discutir con un militar, por baja que fuera su energía.

-¡Y no vuelvas a hacer el subnormal por ahí, maldita sea! -su tono era fuerte e imperioso, les ponía a todos los pelos de punta- ¡Que casi matas a alguien, pedazo de capullo!

El otro sólo asintió un poco, acobardado, y se metió rápidamente en su vehículo, saliendo escopeteado de allí, con el corazón en un puño. Cubo suspiró algo, sólo había una explicación razonable para aquello, pensó, pero tardaría en confirmar esa información.

Los demás clones, por otro lado, vieron aquello con bastante ilusión por la defensa tan fuerte que ella les había hecho, estaban bastante ilusionados con que su jefa les tuviera en tan alta estima. Al final ella era una hermana mayor más, junto con los demás. En cuanto volvieran a la base le darían las gracias como ella se merecía, pero ahora no era el momento.

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Aprovechando la bajada, decidieron que era el momento de descansar un poco, y de paso observar su entorno. Los prados de aquel mundo eran verdes, como los de La Tierra, el viento era cálido, y los dos soles comenzaban a descender por el horizonte, dirección oeste. Algunas nubes altas de color dorado sobrevolaban la ciudad, y el silbido de animales se escuchaba en un suave murmullo, junto con el sonido de la gran ciudad, opacándose entre ellos. Era un lugar bastante tranquilo.

-Veo bastante claro que Belpois no debería pilotar, no al menos en el espacio, por ahora -comentaba Cubo, se habían sentado en el césped- Y Della Robbia, estás loco, muchacho.

El otro se rio con diversión, mientras el primero suspiraba un poco. Confunden conducir seguro con mal, o eso pensaba él. De todas formas, efectivamente, se le daba mejor mandar que pilotar él.

-Stones, ¿te atreves a ser tú la que lo lleve ahora, con Stern? Luego irás tú con Ishiyama, ya después ella estará con Fan.

Todos los implicados asintieron. Odd vio entonces de reojo una bola de pelos a los pies de un árbol cercano, y, sonriendo, se le acercó despacio, tumbado en el suelo, rodando delicadamente. Los demás le miraban sin comprender demasiado bien qué hacía, pero Ulrich comprendió deprisa, usaba esa misma estrategia con los gatos del bosque de la academia. Suspiró, siempre igual…

-Hola, bonito… -murmuraba el chico, con el paso de los minutos se había acercado al animal, parecía un cachorro por su tamaño -Tranquilo, no te haré daño…

Posicionó las manos por delante de la cabeza, estaba tumbado totalmente sobre el pecho. Resultó ser un pequeño lizardi. Tenía el tamaño de sus dos manos, los ojos abiertos de color azulado y el pelo era marrón terroso. Sus dientes debían estar saliendo pues comenzó a morder suavemente la mano de él, no le hacía siquiera daño, y de hecho le dejaba los dedos totalmente húmedos por su saliva. Odd sonrió algo y miró en varias direcciones.

-¿Estás sin mami o papi tú también, chiquitín? -murmuró, en ese momento se atrevió a atraerlo hacia él -No te podría dejar aquí sólo, viene algo y te come, ¿sabes?

Mientras se levantaba acariciaba su lomo con delicadeza, y comprobó que había algo de electricidad estática entre sus pelos. Se acercó triunfal a los demás, que observaron a la nueva mascota del otro, aunque Fan, en lugar de hacerle ojitos al animalito, se dedicó a dar información muy precisa de la especie.

-Es un Catis Lizaris, pertenece al género de los sálridos, familia catis superioris, dentro de los cuales están estos únicamente, los lizaris -explicaba, aunque nadie hacia ni caso-. Lo más importante es que cazan usando electricidad estática, aunque se les puede domesticar, y en el pasado sirvieron de animales de caza.

-¡Es una monada! -exclamó Yumi, mientras lo acariciaba. El animal olía la mano de todos y repetía lo mismo que con Odd -¿Y es macho o hembra? ¿Qué nombre le pondrás?

-Es altamente irregular tener mascotas en la base -advirtió Cubo, serio-. No pienso tolerarlo.

-Oh, no es para tanto -comentó Jeremy sonriendo, mientras acariciaba al animalito-, además, me parece que puede ayudar, piénsalo, si se le entrena puede hacer cosas interesantes en combate.

Fue entonces que el otro frunció el ceño ligeramente, mientras se daba la vuelta.

-Las normas son las normas -respondió simplemente-. Déjale donde estaba, sigamos -casi ordenó.

Odd puso mala cara, pero asintió. Fue hacia el árbol, se inclinó, y volvió entonces con las manos en los bolsillos. Tenía la sudadera algo bajada pero todo parecía en orden. Como ya había conducido, se sentó con los demás y se limitó a observar como los demás iban conduciendo por entre los árboles. Entre acelerón, frenazo y giro, comentó que iría al baño y salió por el pasillo. Los demás no se fijaron, había que decir que Aelita pilotaba bastante bien, mientras Ulrich era como Odd pero sin ser tan cabeza alocada. Cuando volvió tenía una sonrisita que a los otros no les pasó inadvertida.

-¿Mejor? -le preguntó con interés Jeremy, el otro asintió- No te preocupes, ya verás cómo podrás tener alguna mascota.

El otro le guiñó un ojo, por lo que el chico se limitó a asentir divertido. Se limitaron a observar cómo Yumi tomaba la posición de Ulrich, sustituyendo a Aelita, que abrazó a Jeremy sonriendo.

-¿Te lo pasaste bien? -le preguntó él- Como siempre lo hiciste genial.

Ella le sonrió.

-¡Mucho! -luego observó a su compañero- ¿Tú cómo te encuentras?

-Creo que tendremos mascota oficial pronto…

Ella sonrió por ese comentario, y se tomó de la mano de su novio, apoyando su cabeza en el hombro del otro. Mientras, Odd rodó los ojos ligeramente, pero se alegraba en cierta medida de ellos. En ello pensaba mientras avanzaba la tarde, siendo Yumi la última en tomar los mandos del aparato.

-Es como pilotar un Navskid -le murmuró Ulrich-, lo harás genial, ya lo verás…

Ella se sonrojó ligeramente, pero asintió, rozando la mano del otro suavemente. Ella sería la encargada de llevarles de nuevo a la base, de hecho, y junto a Fan llevaron el caza fácilmente, su novio no había mentido al respecto. Durante todo el trayecto los clones se dedicaron a cuchichear entre ellos, mientras los cuatro adolescentes comentaban acerca de lo que vieron durante la comida. A Ulrich le preocupaba algo la actitud de Odd al respecto, normalmente era alguien bastante más despreocupado con lo que pasaba a su alrededor.

-Yo creo que está mal, pero puede que me equivoque -comentaba él-, se supone que son héroes, ¿no? Gente que se pone en riesgo a ellos mismos.

Aelita asentía, pensativa.

-Nosotros luchábamos por ser nuestra responsabilidad, sin pedir nada -respondió-. De hecho perdimos cosas, ¿recordáis nuestras tardes castigados con Jim?

Jeremy intervino.

-De todas formas, no tiene pinta de que ellos lo vean tanto como un deber, sino un trabajo más -argumentó-, como cuando un futbolista se cambia de equipo…

-No es comparable -intervino Ulrich-, puedo entender el punto de Odd, no es ético hacer esto.

-Se supone que han crecido toda una vida viviendo de una forma concreta, no es como nuestro caso -comentó entonces el aludido-, nosotros al final no estamos a ese rollo, ¿pero y ellos?

Jeremy asintió.

-Bueno, es posible, también entiendo que se cansen de la guerra -comentó-, puede que el número de deserciones haya aumentado en los últimos tres años por ello.

Aelita intervino entonces.

-Y aunque así sea, no es tan culpa de ellos, sino que les dejen -dijo-, si quisieran impedirlo es tan sencillo como endurecer los castigos si te pillan, ¿no?

Odd asintió, pensativo.

-También que ellos se dejen… digamos comprar -suspiró algo- Pero su falta de honor, por así decirlo, siendo guerreros tan importantes en la sociedad, me preocupa. ¿Qué clase de imagen das?

-Tío, no te rayes por eso -le dijo Ulrich, divertido-, ya dijimos que les íbamos a dar por culo todo lo posible, ¿verdad? Por eso le hiciste esa broma a Cubo.

El otro asintió, divertido, puede que simplemente se estuviera comiendo la cabeza. Aprovechando que los demás estaban charlando tranquilamente, el muchacho aprovechó para ir hasta el baño. Allí se encontró con el animalito del prado, el lizardi, acurrucado en un rincón con los ojos medio cerrados, gimoteando ligeramente. El chico se lo llevó al pecho, lo guardó en el espacio entre la chaqueta y su tripa, y procedió a volver con los demás.

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Estuvieron conduciendo por la carretera aérea, Yumi era la mejor de todos pilotando sin dudar. Lo hacía con la seguridad de Ulrich, era tan atrevida como Odd cuando debía serlo, y tenía la cabeza fría de Aelita cuando pasaba algún imprevisto. De hecho Fan casi ni se tuvo que esforzar para darle información, la otra era demasiado buena, al menos en esas circunstancias.

-Creo que tenemos líder de escuadrón para los vuelos, ¿algún comentario, Belpois?

A esas palabras de Cubo, el aludido asintió ligeramente, estaba de acuerdo con ello. Puede que pudiera delegar en ella en el caso de las batallas aéreas, igual que pudiera hacer en Ulrich cuando estuvieran en tierra. O en Aelita, seguramente fuera en ella, su personalidad era la mejor en ese sentido. Estaba pensando en ello, cuando se dio cuenta que ella charlaba con Odd.

-Debería hablarlo con él, creo… -murmuró ella- Abiertamente, digo…

El otro negó.

-No es necesario, ¿ya te perdonó, verdad? -preguntó él- No te agobies con el tema.

No podía decirle que les había mentido a los dos, a ella por decirle a Jeremy sobre su infidelidad, y a él por comentarle que, mientras estaban liándose, ella realmente estaba con la tripa suelta. Esperaba que su pequeña mentira se mantuviera el más tiempo posible. Se sentía algo mal por su amigo, pero si él no quiso atender a la chica, ¿quién era él para no hacerlo? Además, hacía tiempo que le apetecía probar con ella.

-Supongo… -Aelita suspiró, pero sonrió- Gracias, y disculpas, supongo… que te sentiste agobiado esa vez, ¿verdad?

-Bueno, yo… -Odd se sonrojó algo, pero negó- Tranquila, te comprendo. No te rayes.

Ella sonrió algo más tranquila, cuando llegara el momento se lo contaría, se dijo. Quería hablar de eso abiertamente y saber cómo se sentía, era importante en una relación. Vio que Ulrich en ese momento estaba detrás de Yumi en todo momento, atento a los movimientos de ella, con las manos apoyadas en los hombros de ella. Qué monos…

No tardaron demasiado en llegar hasta la base, aparcando el caza en la misma posición desde la que salieron en un inicio. Lo apoyó en el suelo suavemente, sin atisbo alguno de brusquedad, y apagó los motores suavemente, con un gesto de muñeca. Yumi sonrió, se giró y les hizo a los demás la señal de victoria con los dedos, los demás le levantaron el pulgar en señal de afirmación, siendo imitados por los clones, aunque no entendían a qué se refería aquella acción.

-Luego os explicaremos -afirmaba Jeremy, según bajaban -, ahora vayamos a bañarnos, es la hora de cenar.

Así era, los soles gemelos de Asmara ya estaban bastante abajo, de hecho uno de ellos casi había descendido totalmente. Se les había hecho bastante rápido aquel viaje, fue bastante entretenido a decir verdad, disfrutaron por primera vez en una buena temporada. Sí, otras veces se habían divertido durante las prácticas, pero en esa ocasión, por primera vez, se habían acercado de verdad entre ellos. Jeremy pensó que tenían que repetir aquello dentro de poco…

Fueron hacia sus cuartos, Odd no sacó en ningún momento las manos de sus bolsillos, pero nadie le comentó nada al respecto. En cuanto entraron a su planta, exclusiva de ellos, sacó al animal de bajo la ropa, y sonrió victorioso.

-¡Os presento a Kiwi, chicos! -comentó, divertido -La nueva mascota del grupo, presentadle vuestros respetos.

Los demás se rieron, era un animal bastante mono. Bostezó y se acurrucó entre los brazos de él, que se sentó en la cama de Ritmo, siendo en seguida acompañado por esta, Fan y Compás. Los otros tres clones se limitaron a ir hasta las duchas, mientras las dos parejas se iban a su habitación para ducharse por parejas, yendo primeros Jeremy y Aelita. Los otros dos se sentaron juntos, tomados de la mano con una suave sonrisa.

-Bueno, nos está yendo… mejor de lo esperado, la verdad -comentaba ella-, nos están tratando bien, se supone que esto es el ejército, y realmente… aún no nos han hecho putadas especialmente fuertes.

A eso Ulrich asintió, y se lo pensó antes de responder.

-Tiene pinta, la verdad, nos están dejado bastantes cosas -murmuró entonces-, claro que nos está obligando a quedar aquí, y no podríamos estar en otro sitio, la verdad…

Fue entonces que la mujer asintió, y se acomodó en el hombro de él, oliendo con una pequeña sonrisa de satisfacción el aroma de él. El chico no pudo evitar fijarse en el escote de la mujer, era bastante hermosa, se dijo… Estaban bastante bien así, pero por ahora no habían hecho más que dormir y bañarse juntos, les daba algo de vergüenza aún hacer nada. A los otros dos les pasaba igual, de hecho mientras se duchaban se besaban un poco, esperando que el agua saliera caliente, acariciando al otro despacio.

Ella le miró cariñosa.

-Luego estaré rezando con Yumi, podrías hablar algo con Ulrich -murmuró ella, mientras sonreía-, podríais uniros a nosotras.

El otro suspiró, la besó despacio por el cuello y ella sonrió un poco, tocándole la tripa despacio.

-No me van esas cosas, la verdad -murmuró, pero gracias, sé que para vosotras es importante.

Ella le llevó bajo el agua, divertida, mientras él reía ligeramente. Se comenzaron a mojar con el agua, mientras se daban un ligero masaje entre ellos, estaban contentos con el otro, Jeremy esperaba que pronto ella se pusiera tan cariñosa como aquel día, pero tampoco quería presionarla en ese sentido. De todas formas parecía bastante dispuesta a ello, y seguramente fuera ella la que esperara a que él diera el paso, más por vergüenza que por otra cosa, y precisamente a raíz del pequeño rechazo de él.

No tardaron demasiado en terminar de ducharse, y tras ellos entraron Yumi y Ulrich. Ella se abrazaba a él, que acariciaba las curvas de su compañera, que sonreía ligeramente, con la respiración algo entrecortada, disfrutando del momento. Ellos sí iban algo a más, acariciando el pubis del otro ligeramente, pero no llegaban a nada más. Él se quedaba con la erección a medias, y la vagina de ella permanecía entre abierta, sin atreverse a llegar más lejos, por el momento. También esperaban por el momento oportuno, y tras los toqueteos se metían bajo el agua fría, que les calmaba inmediatamente. En cuanto terminaron, salieron con las toallas puestas, y fueron con los otros dos, que se daban un pequeño masaje en los hombros.

-¿Interrumpimos, chicos? -preguntó divertida Yumi, los otros dos sonrieron con algo de sonrojo- Qué monos sois, ya podrías ser así, Ul…

El aludido rodó los ojos, limitándose a ir hasta su cama, dispuesto a cambiarse, Aelita se rio algo, mientras Jeremy suspiraba algo.

-Tranquilos, ya nos íbamos a cambiar también -se levantó entonces-, ¿rezaréis donde siempre?

Las chicas asintió.

-Es el lugar más tranquilo que conozco que cumple el requisito que se necesita para estar con los kamis -murmuró Yumi-, es una zona bastante bonita, ¿verdad, Lita? (2)

La aludida asintió, sonriendo algo, y se retiró la toalla. Estaba en familia, podía desnudarse sin problema alguno, aunque Ulrich apartó la mirada, mientras Yumi se ponía su ropa interior bajo la toalla, no tan dispuesta a que Jeremy pudiera verla así. Una vez listas, las dos salieron dirección al parque que había en las instalaciones, en concreto a uno de los parques cercanos, donde una roca del tamaño de una persona servía como punto de rezo para ellas. Bueno, en realidad era la japonesa la que lo hacía, hasta ahora Aelita solo asistía al proceso, murmurando un poco el japonés que la otra usaba, moviendo entre sus manos las hojas de los árboles cercanos.

Ese día sería distinto. La más joven pretendía ser ella la que realizara los ritos ese día, consistentes en rezarle al kami de la roca, al del viento, y al de los árboles, por el bienestar y salud del grupo. Incluidos clones, claro, les rogarían por su protección. Desde el principio, Aelita había sido testigo de aquella costumbre de Yumi cuando, el primer día que pasó en la tierra, rezó en especial por ella al kami de su bonsai, y al protector de su casa, para que la defendieran. De primeras a ella sólo le dio curiosidad científica, de hecho durante toda su amistad ella sólo se interesó por aquello por aprender cómo eran las formas sintoístas, pero desde que llegaron a la base republicana, se había interesado más por esos temas.

Era su forma de aproximarse a la Tierra, y como sus demás amistades no llevaban a cabo ninguna fe, la elegida fue Yumi. Además, con ella era con la que más conectada estaba, sólo la igualaba Jeremy, eran más hermanas que otra cosa. Y le gustaba compartir gustos con ella, ese era sólo uno más. Repasaba mentalmente algunas oraciones sueltas que pronunciaba Yumi mientras salían por el pasillo, encaminándose hasta el pequeño santuario, al que llegaron apenas un minuto después.

-¿Lista, hermana?

Aelita asintió, sonriendo.

-Me gustaría ser yo hoy la que rece, si te parece -comentó entonces-, aprendí de memoria algunas partes.

La otra asintió. El microchip que tenían insertado en su cuerpo les traducía simultáneamente cualquier lengua de la República, pero eso no incluía el japonés, que era una lengua de la Tierra. Tardarían en introducirla, y de hecho estaban de hecho aprendiendo la lengua común por sus medios, aunque para las clases activaban esas funciones.

-Bien, ¿recuerdas cómo se empieza?

-Intentaré, a ver… -la chica suspiró algo, se sentó sobre sus rodillas, y juntó sus manos- Grandes kamis, os pido vu-su… creo que era protección, ¿no?

-Tienes un acento hermoso, de Tokyo -comentó Yumi, mientras sonreía-. Su protección para los míos, defiéndenos y protege nuestro mundo.

Aelita asintió, y siguió adelante.

-Con mundo, es la comunidad, ¿verdad? -a eso la otra asintió- Es un concepto bonito, el proteger a los demás por encima de uno mismo…

-En Japón lo más importante es eso, la familia, el grupo -explicó-, para vosotros es diferente, y para nosotros es fundamental la apariencia, más que la realidad. Eso lo aprendí de vosotros, por así decirlo.

La otra la miró con sorpresa.

-¿En qué sentido?

Yumi suspiró algo.

-Hasta entonces, tenía la costumbre de solo mostrar una parte de mí, de solo ser yo ante mi familia -reconoció-. Es algo común en Japón, guardar las apariencias ante los demás, aunque haya que mentir para eso…

Aelita la miró con cierto interés.

-Debe ser muy duro a nivel mental, ¿no?

Yumi asintió, y la abrazó cariñosa.

-Gracias, hermana…

Sin más se abrazaron durante un minuto entero, acariciando la espalda de la otra, siguiendo entonces con el proceso sin mayor trámite, contentas por aquello. Mientras, los clones se habían reunido, mientras los otros tres adolescentes seguían con el diseño estético de los uniformes, aunque de vez en cuando Jeremy se separaba y comprobaba uno de los ordenadores, pero volvía en seguida con los demás.

-Bueno, primero descubrir sus días -comentaba Fan-, luego calculamos las fechas en nuestro calendario, creo que a Odd le gustaría algo para… ¿cómo llamó al lizardi?

-Puede ser, pero creo que es regalar algo a la persona -explicó Muralla-, eso entendí, al menos.

-Bueno, a jefa otaku le gusta en especial, podemos comentárselo a ella, y que nos aconseje -dijo Compás-. Seguro que nos puede ayudar mucho.

-Cuando vuelva se lo preguntamos -intervino Ventura-, por cierto, puede que le guste las religiones de la República, si es alguien que le va eso.

Dinamo negó ligeramente.

-Eso es algo bastante personal, dudo que alguien cambie eso tan sencillamente -respondió, serio-, pero no tardará demasiado, suele estar poco rato.

-Bueno, pues en cuanto vuelva le preguntamos -dijo sonriendo Muralla-, ¿nos vamos preparando?

Y mientras los clones estaban a ello, los otros tres se encontraban, efectivamente, haciendo el diseño gráfico de los uniformes de ellos para su unidad. De paso, estaban preparando un regalo para los clones, idea de Jeremy. Estaba preparando con bastante interés el diseño de un balón de fútbol, esperaba que con eso, hicieran más piña de lo que ya habían hecho.

Esperaba que pudieran jugar todos al fútbol lo antes posible, estaba bastante convencido de que les gustaría, y podrían hacer pachangas entre ellos. Y se acordarían de su hogar, de hecho. Si las niñas lo hacían con el taoísmos, ellos con el deporte rey. Además, Ulrich estaba bastante interesado en eso, de hecho estaban haciendo las equipaciones, junto a Odd, que, efectivamente, estaba preparando los dibujos para sus cuartos.

-La cosa es el material -comentaba Jeremy-, para que nos aguante y no se pinche fácilmente.

Ulrich se rascó algo la barbilla, el tercero tenía en el regazo a Kiwi mientras dibujaba, con la lengua por fuera de los labios. Cuando se concentraba, tenía ese pequeño gesto. Era bastante divertido verle así, ellos esperaban que estuviera bien mentalmente. Por otro lado siempre había sido bastante alegre, aunque estaban bastante convencidos de que era más fachada que otra cosa en esa ocasión.

-Por cierto, ¿más tranquilo?

A esas palabras de Jeremy, el otro asintió.

-¿Por qué no iba a estarlo, Einstein?

El aludido se hundió de hombros.

-Te he notado algo distraído últimamente -luego le miró-, ¿las echas de menos, verdad?

Aquel era un tema delicado. El primer amor de Odd, no lo tenían del todo claro pero entre ellas estaban, era o Sissi o Sam. Y por desgracias ambas fallecieron, lo más seguro, en la toma de la Tierra. Y de estar vivas, seguramente no las volverían a ver. Suspirando, el otro chasqueó algo la lengua.

-Están las clones, me recuperaré…

Sin mucho más que comentar, y no queriendo agobiarle, se limitaron a seguir charlando sobre el trabajo que tenían entre manos. Ya se iría abriendo, se dijeron ambos, siempre era así. De todos, Odd era el más abierto y alegre. Si lo necesitara, lo haría sin duda alguna. Confiaban entre ellos para contarse sus cosas, aunque al tercero no se le quitaba un pensamiento de la cabeza… puede que no fuera nada. Siempre habían sido un grupo, ¿verdad? Un gran quinteto.

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(1) Un mes estándar es equivalente a 30 días, de 30 horas cada uno.

(2) Los kamis son dioses o espíritus naturales de la mitología sintoísta japonesa, viven en objetos o parajes naturales, a los que los fieles rezan para pedir fortuna, protección, o salud.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.