Código Galaxy

Capítulo 36

La noche dio paso eventualmente al día y los ánimos por todas partes estaban caldeados. Los Juegos Lakyos comenzarían a las diez de la mañana local, y el grupo de Jeremy estaba desayunando en el cuarto con suave música de fondo para estar tranquilos y relajarse antes de que todo el espectáculo iniciara. A esa hora sería la gala inaugural, y entonces comenzarían las pruebas por equipos, dúos y tríos y, una vez que terminara, llegarían las pruebas individuales. En total durarían cerca de una semana estándar tras la que la normalidad llegaría y ellos podrían elegir destino finalmente para poner en práctica lo que habían aprendido a lo largo de año anterior.

Aur y Lectra competirían como pareja y ellos en grupo junto a los clones, no tenían nivel para otra cosa. Ulrich podría correr en algunas individuales que implicara la súper velocidad, por ejemplo, pero preferían dar el todo por el todo en las grupales en vez de jugársela en unas que no sabían bien en qué consistirían ni las reglas. Habían intentado buscarlas pero era complicado y había muchas, de hecho estuvieron un buen rato sólo con las que iban a estar seguro… puede que para otro año se lo pudieran preparar mejor, tampoco es que supieran usar su energía como verdaderos expertos, al menos habían dado pasos adelante importantes en ese sentido concreto.

Estas iban orientadas a evitar daños físicos y psíquicos; ello implicaba que los láseres eran sólo del tipo L-100, las espadas de luz estaban limitadas a sólo provocar pequeñas quemaduras – como cuando se aprendía a usarlas – y lógicamente no se podía usar la energía para intentar estrangular a otro, o atravesar su cuerpo, rajar, pinchar, cercenar ni nada similar bajo pena de expulsión y posterior proceso ante un tribunal militar. También había un límite de tiempo y puntuación en base a acertar en determinados puntos del cuerpo en armaduras con sensores, y que aumentaba en función de dónde y a quién, dado que era más premiado acertar en otro Lakyos que en uno de los clones. Y la victoria se obtenía de forma inmediata al obtener la bandera de la base contraria o derrotando a todos, pasando así a la siguiente fase hasta la final. No contaban con llegar muy lejos, pero si lograban no quedar últimos sería un verdadero logro. Esto se decidía en función de los puntos obtenidos para los que estuvieran en el mismo punto de la eliminatoria.

-Bien… pues la suerte está echada -Jeremy se levantó-. A las doce empezamos con el primero de los combates contra otros de la República, si pasamos de ronda nos enfrentaríamos en octavos con los que ganen entre Imperiales.

-Con hacerlo más o menos bien y que nos salga todo lo que queremos nos deberíamos dar por satisfechos -comentó Yumi-. ¡Van a flipar con el truco de las espadas de Aelita!

La aludida se rio y asintió, se sorprendió a sí misma de poder hacer algo así pero era sin duda bastante eficaz y, especialmente, espectacular.

-¡Enséñanoslo otra vez, jefa! -pidió alegremente Fan- ¡Me encanta verte así!

La aludida se hizo la interesante unos instantes antes de tomar la espada de Ulrich y se levantó con la de él y la propia en las manos. Las lanzó al aire, se rodeó de su energía y las armas reaccionaron; se activaron y sus blancos filos giraron formando amplios círculos a los lados de ella, como si fueran las ruedas de un coche. Una llegó a su mano y la enarboló, mientras la otra se quedaba suspendida y quieta en el aire como si una mano invisible la moviera, y en perfecta sincronía seguía los gestos de la muchacha, lentos y sinuosos al inicio y luego cada vez más veloces hasta que detuvo su ataque un par de minutos después.

Aplausos rompieron el agradable y respetuoso silencio que había dominado hasta entonces, incluso Odd felicitó con aquel gesto a la chica, a la que miraba con verdadero orgullo por ella. Ese día tendría que dejar a un lado las muchas diferencias que sentía con ellos y luchar codo con codo como si nada pasara… sería difícil pero se tenía que hacer, más adelante podrían pasar otras cosas pero esos días serían un equipo, igual que republicanos e imperiales dejaban de luchar durante esa semana. Si ellos podían, ¿por qué no él también?

-¡Lo haces genial, Lita! -felicitó Ulrich- Hemos visto muchos vídeos de otros Xanium y ninguno hace esto, debes sentirte orgullosa.

-Gracias, chicos -sonrió-. ¿Vamos yendo? Seguramente haya problemas para encontrar huecos si apuramos más…

Aunque las gradas estaban preparadas para que todos o casi todos pudieran sentarse, lógicamente las mejores plazas estaban muy cotizadas y necesitarían ir con antelación para poder conseguir las mejores posiciones para ver el escenario y, especialmente, escuchar bien lo que se fuera a decir. Sin embargo, muchos de los que iban a participar preferían quedarse en sus cuartos y descansar allí en lugar de ir hasta allí con todo lo que implicaba de estrés y emociones, por eso muchos no irían… o eso querían pensar al menos.

Por eso salieron al pasillo todos juntos y se encaminaron al lugar del evento, tenían que salir del edificio e ir a una nave cercana a poco más de cien metros, y de allí al estadio donde se desarrollarían las pruebas. Esperaban tener suerte y que fueran en los súper ordenadores, donde se sentían más cómodos, y no en el mundo real; en este último había bastantes más opciones de salir mal herido en un momento dado, pero contaban con que las medidas de seguridad fueran efectivas en todo momento. Pero también les daría más seguridad para enfrentarse a un enemigo real, pues sabrían mejor de sus verdaderas limitaciones y de lo que podían hacer y no en realidad; en un súper ordenador sus logros podían sr demasiado llamativos a veces como para representar algo verdaderamente cierto, pero también sabían que estaban hechos para usar sus poderes al máximo, así que… puede que lo que les faltara fuera, además de entrenamiento, confianza en ellos mismos.

Pensaban en ello cuando llegaron a la entrada del estadio: protegido por cientos de clones apostados por todas partes, estos no llevaban insignia alguna en sus armaduras, representando su imparcialidad en esos momentos; de la misma manera que ellos, que se habían quitado toda señal que dijera que eran de la República. Aelita no paraba de darle vueltas a lo sucedido anoche con Patrick, deseaba no encontrarse con ellos para darles la sorpresa a los demás, y serviría también para poder acercarse más y mejor a Jeremy… tenía claro que de ese día no pasaba. Le diría a él la verdad sobre Odd, y le daría pistas sobre una gran noticia, pero ya está… esperaba que lo entendiera.

-Su identificación, por favor.

-Ah, sí, claro, perdón.

Como les habían indicado, para poder entrar a lugares determinados tenían que mostrar sus datos a través de los miniordenadores de sus antebrazos, así que ella mostró el suyo. El clon que la atendió pasó una especie de linterna a lo largo del mismo y, tras comprobar lo que ponía, le permitió el paso. Tras ellos se iba formando poco a poco una cola, misma que tuvieron que esperar un par de minutos para acceder al interior del estadio, y una vez todos pasaron se reunieron y ascendieron por las escaleras hasta más o menos la mitad superior del graderío y hacia la izquierda.

-Cuánta gente ya…

Esa afirmación de Muralla, aunque evidente, no dejaba de ser impresionante: ya había muchos grupos como el suyo por todas partes, y la zona exclusiva para Xaniums estaba a rebosar también. Podían ver de lejos, al otro lado del escenario, a varios de ellos e incluso pudieron identificar a algunos que habían visto por la tele. Incluso aquellos que habían abandonado en cierta medida sus actividades y se dedicaban a deportes de élite o al modelaje estaban allí, así que aquella era una celebración bastante orientada al gremio, comprendieron. La ilusión fue llenándoles según el mismo estadio completaba su aforo, y fue a más cuando potente música de orquesta se escuchó por todas partes y una joven mujer saltó al escenario.

-¡BUENOS DÍAS, DELTA VIRGI 11‼

Y un intenso griterío se escuchó a modo de respuesta, la identificaron como una importante comunicadora de la galaxia, famosa por ser capaz de levantar centros enteros con su música y forma de expresarse y hablar. Ella sería la que iniciara Los Juegos y participaría como comentarista junto a varios periodistas que ejercían como tales en diferentes disciplinas para darle más intensidad al asunto del que ya de por sí tenía. El grupo no veía demasiadas cámaras de televisión y radio, pero sabían perfectamente que aquello se vería por todas partes de la galaxia, tanto de la República como del Imperio y más allá de sus fronteras, era el mayor espectáculo existente y ellos serían partícipes. Eran presentados en los carteles publicitarios como Los recién llegados a la galaxia, unos novatos con sed de victoria, y aún así serían los primeros en luchar, ellos abrirían el espectáculo por así decirlo. El combate de la jornada realmente era el cuarto, justo en el pico de máxima audiencia y entre dos grupos que llevaban varias ediciones enfrentados y que, previsiblemente, sería el último pues sus participantes se volverían Xaniums aquel año.

-… Y por último… ¡Asmae Schaeffer, STARLIGHT!

La mujer subió al escenario de un salto, se encontraba bajo el mismo y formaba parte del comité de árbitros para las diferentes pruebas que se iban a desarrollar. Era un total de diez y debían ser todo lo imparciales que pudieran, por lo que ella misma se había descartado y abstenido de unas en las que estaba segura de que no podía serlo plenamente. Saludó al público con la mano y se fue girando poco a poco y les iba pasando la mano a sus compañeros hasta sentarse en el asiento que quedaba; acompañados siempre de música de moda interpretada por un tipo con una caja de música electrónica.

-Hoy es un gran día porque, además de comenzar los Juegos más importantes de la galaxia, también se celebran un importante acontecimiento pues es el aniversario de la Orden -señaló-. La historia de una muy importante organización que tiene sus raíces a hace miles de años, cuando el fundador, Demaria Kuminer, un reputado neurólogo, comenzó a hacer experimentos y a investigar las relaciones internas de las neuronas y que permiten el uso de los poderes…

Comenzó entonces un corto documental de la fascinante historia de aquel hombre. Mientras investigaba cerebros descubrió las sinapsis encargadas de los poderes, que hasta entonces eran meras cuestiones simbólicas o de misticismo, descubriendo que son reales. A partir de ahí comenzó a investigar y descubrió que él mismo tiene esos poderes pero por una lesión en la rodilla de joven no podía correr a super velocidad, por lo que decidió que tiene que comenzar con la por entonces Fundación Xanium para poder potenciar esas habilidades. Durante esos años le encargó a un amigo ingeniero que diseñara las espadas de luz porque en aquel momento la física de la luz estaba muy de moda y querían tener un símbolo que diera relevancia a su fundación, además de que en su pueblo las espadas se usaban como símbolos de unidad y confianza en los demás. Durante los primeros siglos no fueron demasiado conocidos hasta que dan un enorme aumento en popularidad por sus acciones y se les contrató como una fuerza especial de la República por miedo a que se pudieran descontrolar y perdieran los estribos debido a su cada vez mayor poder.

Aunque era interesante no prestaron demasiado atención y por suerte pudieron escabullirse poco antes de que terminara todo para, así, estar preparados para estar a tiempo en el lugar de su prueba. Se levantaron aprovechando los aplausos y bajaron a buen ritmo las escaleras y accedieron al exterior del estadio, momento en que comenzaron a correr en dirección a su nuevo destino. No tardaron mucho y les servía de calentamiento para que los músculos estiraran y el cuerpo se preparara para el ejercicio que les esperaba.

Los lugares de los combates eran lugares abiertos con grandes gradas y pantallas que mostraban lo que sucedía en todo momento en la arena. En las paredes exteriores se veían grandes pancartas con los diferentes equipos que allí iban a jugar a lo largo de los días, y por supuesto salían ellos en uno de los estandartes, pero estaban en un extremo y opacados prácticamente en su totalidad, había demasiadas y eran considerablemente más grandes. Se encontraron con que ya se iban formando colas de acceso en ese y otros lugres, pero se cercaron por detrás del edificio, reservado a los participantes de los Juegos; allí vieron a un grupo de clones bien armados pero que se estaban aburriendo hasta que ellos llegaron.

Se acercaron a la puerta y varios de ellos fueron revisando nuevamente las identificaciones y les entregaron unas bolsas con botellas de agua, uniformes limpios y toallas como así pidieron; también les dieron sendas armas de luz para cumplir con las exigencias de la organización, aunque no les comentaron nada sobre sus espadas salvo que había que reducir su cadencia e intensidad, cosa que hicieron delante de ellos y bloquearon para no poder cambiar esa configuración hasta que no terminara todo.

-¿Ya llegaron los del equipo rival?

A la pregunta de Jeremy, uno de los clones asintió.

-Están ya dentro, alférez -le explicó-. Tienen tiempo para prepararse aún y estar concentrados.

-Perfecto, muchas gracias.

-¿Le… importaría sacarnos una foto, señor?

Eso sorprendió al muchacho, pero asintió. Se juntaron todos los presentes y sonrieron para posar ante la cámara, alzando la mano con el pulgar arriba o con los dedos en señal de victoria, gesto que imitaron los clones para asemejarse a sus superiores. Una vez se despidieron el grupo entró a las instalaciones y fueron a los vestuarios que tenían asignados. Eran amplios, con varias duchas y taquillas para cada uno y banquillos de madera en los que sentarse. Habían colocado una pizarra táctil con la que trabajar, similar a la que tenían en su base en Asmara, con la que podrían repasar las formaciones necesarias y comentar todo lo necesario.

-Preparaos, en media hora tendremos la última reunión -Jeremy dejó sus cosas en uno de los bancos y les sonrió-. ¡Vamos a darlo todo, a por ellos!

-¡A por ellos!

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El lugar de combate resultó ser uno que conocían bastante bien, y es que se trataba de una versión mejorada de lo que durante años llamaron Sector del Hielo: grandes explanadas nevadas y con placas de hielo se extendían por kilómetros y kilómetros hasta perderse en el lejano horizonte, el cielo era oscuro pero se veía bien gracias a la luz lunar y las bellas auroras recorrían la bóveda celeste en tonos rojos, verdes y violetas. Las aguas del mar digital mostraban lo que parecían animales similares a ballenas y grupos de peces, lo identificaron como las planicies de una Luna helada de un gigante gaseoso que giraba en torno a una pequeña estrella muy lejos de allí, en Alfa Gemini 12.

A ellos también se le asemejaba a lo que pensaba que sería la zona norte de Europa, cerca del círculo polar. Allí hacía la misma sensación de frío en ocasiones, aunque eventualmente entrarían en calor. Su base estaba en una zona baja en las cercanías de una región montañosa, lo que facilitaba la protección; misma ventaja que tenía el contrario, pero también sufrían de la misma desventaja: el viento aullaba y dificultaba las comunicaciones, y al tener sólo una entrada a través de la roca era un corredor fácil de proteger pero que podía ser abierto de par en par si se cortaba la cercana roca de forma adecuada. Las montañas, igual que venía sucediendo en el mundo real, tenían grandes cuevas internas llenas de minerales preciosos y esos enormes huecos las hacían bastante más ligeras y propensas a derrumbarse con las detonaciones apropiadamente colocadas.

Esa era la típica información que Jeremy debió tener en cuenta a lo largo de su específica formación como oficial superior de su grupo, y al ver dónde estaban su cabeza rápidamente comenzó a trabajar. Había informado a los demás de con qué se podían encontrar y por eso les pidió recordar bien las diferentes posibilidades de instalaciones, y se sentía confiado al menos en aquel sentido; en cuanto estuvieron de pie procedió a dar las instrucciones.

-Aelita, quiero que seas mis ojos en el cielo, vuela alto y ocúltate entre las nubes con tus alas, recuerda llevar un traje de protección y bolsas de aire -ella asintió-. Ulrich, Yumi y los clones, apostados en la entrada que da a la montaña que tenemos al frente, sólo avanzaréis cuando veáis la bandera alemana por las bengalas que lance, si veis la española es que están atacando ellos, ¿entendido? -y luego miró a Odd-. Ven conmigo, necesitamos coger un … ¿Odd?

Este asintió, parecía algo desconcentrado pero rápidamente le miró y asintió, confiado. Se fijó en que parecía emocionado y sin embargo se colocó el casco, señal de que no quería hablar del tema.

-Perdón Jeremy, me acordé de Kiwi 2…

-Tranquilo -le tomó con cariño del hombro-. Seguro que Naipe lo estará cuidando genial… Vamos a coger uno de los vehículos para poder ir a la base enemiga, allí calcularé dónde poner las cargas, necesitaré tu agilidad para eso, es la misión más importante.

El aludido asintió y sonrió un poco, lo que tranquilizó a Jeremy. Corrieron a buen rito hasta los biplazas que había, y tras montar con Odd de conductor, salieron de allí aprovechando que estaban bien protegidos contra el frío. Aelita, desde lo alto, no pudo evitar asegurarse que se perdían por el horizonte con seguridad hasta salir de su campo de visión y suspiró un poco, estaba muy arriba y dudaba poder ver algo sin usar unos visores de calor, por lo que se los colocó y procedió a dar vueltas… para mimetizarse, sus prendas pasaron a ser oscuras – gracias a estar hechas con el mismo material que la de los clones, cambiaban de forma automática para ser imperceptibles en función del ambiente – así como sus alas, que se volvieron traslucidas.

En poco más de diez minutos el dúo llegó hasta la fortaleza rival. Contrario que lo que estaban haciendo ellos, todos estaban en las murallas que defendían el fuerte, de tal forma que pretendían hacerse fuertes allí y resistir hasta, entendía Jeremy, derrotarlos a todos y poder tener vía libre sin problemas hasta su propia base y ganar automáticamente. En realidad no era mala idea realmente, en un ataque frontal ellos tenían la ventaja por la orografía del terreno, y siempre era más fácil defender que atacar precisamente por conocer mejor la zona que se controlaba. Ser austero y conservador era también más beneficioso en ese caso concreto, aunque fuera menos espectacular para el público, y ellos sólo tenían para ganar en esa situación…

Subieron por una cuesta cercana para poder ver mejor la montaña que servía de entrada: similar a la suya, contaba con un amplio corredor pero que no podía cruzarse con demasiadas fuerzas motoras por no ser lo bastante grande, y si se iba a pie potencialmente se convertiría en una matanza para los desdichados que lo intentaran. Como había pensado, su única opción era derrumbar esa entrada y ampliarla para poder ir con todo, aprovechando que por arriba podía ir Aelita a falta de aviación de combate.

-Hay que poner las cargas en los pilares internos, no en las paredes -le indicó-. Y si puedes, en lo alto de la bóveda si no hay columnas, ¿vale?

-Vale -murmuró-. ¿Tú qué harás?

-Yo te acompañaré, claro -le sonrió un poco-. Yo iré al fondo y tú te quedarás al otro lado, así si me pillan podrás irte corriendo, que eres más rápido.

-Perfecto.

Chocaron los puños para desearse suerte y procedieron con la misión. Traían entre sus ropas las cargas, consistentes en placas redondas y bastante planas que podían colocarse y adherirse a casi cualquier superficie sólida como si tuvieran un pegamento. Aprovechando su levitación, Jeremy recorrió el aire y se dejo apoyar al otro lado de la estancia sin llegar a tocar el suelo de la caverna en ningún momento; de hecho iba pegado a las paredes, con las que se impulsaba y en las que se apoyaba para detener su avance o llegar a algún sitio alejado algo más deprisa. Una vez estaba donde quería colocaba la placa con cuidado y seguía adelante, tenía bastante claro dónde colocar los explosivos y por eso en poco tiempo había terminado.

Iba a volver con Odd tras colocar el último cuando escuchó el suave sonido de un motor y se pegó cuanto pudo a una de las columnas en su parte posterior; unos segundos más tarde vio pasar uno de los biplazas enemigos ir como un rayo hacia el exterior. Sin embargo sí pudo ver que sólo iba montada una persona, por eso se decidió a ir con su compañero una vez pasó, pero sin cruzar por el medio de la estancia. En su lugar usó nuevamente las paredes guiándose por las tenues señales de las garras de los guanteletes de su amigo y se lo encontró en el exterior.

-¿Viste eso?

-Desde luego -Odd sonrió un poco-. ¿Lanzas la señal de alerta? No quise hacerlo por si me veían.

-Estando tan cerca de su base pueden detectarnos antes, sí… -murmuró- No sé si hay señal de radio, prueba a hacerlo y si no contemos con que Aelita le vea antes de llegar y se lo pueda decir a los demás.

El otro asintió, Jeremy tenía razón. Sólo era uno el que iba, no era un ataque peligroso y contaban con que el resto podrían neutralizar esa amenaza con facilidad. Por ello siguieron con su plan adelante…

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Un intenso estruendo sacudió todo el sector y unas estelas de colores negras, amarillas y rojas aparecieron de la nada en el horizonte; preparados, los clones, Yumi y Ulrich se montaron en sendos cuadriplazas y avanzaron a toda velocidad por los caminos de hielo y nieve, y gracias al aviso de Odd, Aelita antes de descender se tiró en picado hacia el biplaza que había señalizado… alta fue su sorpresa al encontrárselo con lo que se asemejaba a un maniquí pues ni se movió cuando ella se acercó y le disparó con su arma láser.

Sorprendida voló a buen ritmo detrás del vehículo, se sentó a horcajadas sobre el asiento y tomó al extraño entre sus brazos, cayendo juntos sobre la nieve aunque fue amortiguado por lo blando del cuerpo del otro y por la propia suavidad del blanco elemento. Cuando le retiró el casco de un tirón ya en suelo firme se encontró con lo que se asemejaba a un globo pintarrajeado, así que gruñó un poco con cierta molestia.

-¡Nos han engañado, están todos en la base, tened cuidado!

Sabiendo aquello decidió echar a volar de nuevo para reunirse, si el combate iba a ser allí no tenía sentido seguir protegiendo la retaguardia. Aprovechó la carretera como pista de despegue y corrió a todo lo que sus piernas le dieron; en un momento dado pegó un salto, giró sobre su propio cuerpo y las alas se extendieron, batió con vigor y se fue alzando aprovechando los vientos para ir cada vez más y más altos, impulsada por su energía para ir más veloz cada vez. En poco tiempo se plantó cerca del lugar de combate y descendió para estar a la altura del suelo casi pudiéndolo tocar con los dedos, y acabó corriendo en el punto que escuchaba los disparos.

-¡A POR ELLOS! ¡CLONES, ESCARLATA!

Justo cuando les alcanzó habían empezado la carga: Muralla, Dinamo y Ventura iban en la delantera con escudos de plasma, detrás Fan, Ritmo y Compás los habían levantado para colocarlos a modo de techo y Jeremy y Yumi les acompañaban para completar la estructura defensiva. En un momento dado el muchacho tomó la protección de su compañera, que se coló entre los cuerpos de los clones hasta colocarse justo detrás de los escudos: en ese momento los separaron lo suficiente para que ella pudiera usar sus manos para generar una poderosa corriente de aire usando su energía, barriendo con los clones enemigos que tenían delante y tras una barricada hecha con grandes trozos de hierro.

-¡LANZA, LANZA, LANZA!

Y como si de una maquina se tratara, los escudos se separaron y Jeremy y Ulrich salieron de un salto de detrás de los clones y corrieron hacia el frente seguidos de todos los demás, en pocos segundos y de un veloz súper sprint el muchacho corrió con su espada de luz y atacó a los clones que se encontró, que cayeron en pocos segundos. Habían hecho de la entrada un montículo de escombros y que usaron en un primer momento como proyectiles que lanzaron contra los clones enemigos, y una vez abierto el espacio pudieron avanzar hasta tomar esa posición, a la mitad de la base rival.

-¿Dónde están los Lakyos de esta gente? -murmuró Aelita, con su espada lista- No les veo en ningún sitio…

-Eso es verdad -murmuró Jeremy, nervioso-. Y no tenemos a nadie defendiendo la base, por si están atacando ellos… ¿Por qué viniste? ¿Derrotaste al que iba hacia allí?

-Era un muñeco de trapo -explicó ella-. Por eso vine, si aún no habían venido era imposible que lo hicieran ya.

La chica no se equivocaba, pero tampoco Jeremy sobre la trampa que se avecinaba. Notaron de pronto una explosión de energía bajo sus pies y detrás de ellos se abrió una compuerta, varios clones cayeron al suelo y fueron atravesados por las espadas de luz de cuatro de los Lakyos enemigos, que se lanzaron a por ellos como una jauría. De un rápido movimiento Aelita alzó una barrera de piedras reforzada por una pared de energía por Odd, aunque fue salvada por tres de ellos; con dos espadas por cabeza eran demasiado rápidos para ellos pero sus movimientos no eran especialmente poderosos, similar a lo que pasaba con Ulrich.

Eso le dio una idea a Aelita, que generó con el hielo cercano una capa a lo largo del suelo de ese mismo material; todos debían tener como poder la súper velocidad, y de esa manera podrían bloquear en buena medida ese poder, aunque a la vez pasaría lo mismo con Ulrich. Pero ganaban más de lo que perdían, por lo que comenzaron de nuevo la lucha a espadas. Y mientras intercambiaban espadazos, la atención al evento fue en aumento al ver las tácticas usadas, los jueces hacían apuntes en sus tabletas de lo que veían y los espectadores no perdían detalle de los acontecimientos… hasta en la Tierra, que nada tenía de tradición en este sentido, se seguía con bastante interés al saber que luchaban gentes de su mundo, y en especial en una casita en la costa de Marsella.

En cualquier caso ellos no estaban pensando en absoluto que estaban siendo observados, tenían bastante con no ser cortados a la mitad por esos Lakyos rivales. Usaban la energía para acercarles a ellos lo máximo posible o para saltar a un sitio por el que pudieran correr mejor; o atraían objetos de las cercanías para desconcentrarles y que tuvieran que cortarlos por la mitad, o simplemente llevaban un ritmo con los cortes tan veloz que era demasiado para ellos. El primero en caer ante esa situación fue Jeremy, que fue lanzado por los aires y s vio atravesado por un hierro, desvirtualizándose.

En un momento dado cayeron casi a la vez Ulrich y Yumi, y manejado por la rabia, Odd fue aplastado por un segundo cascote que fue alzado por los rivales. Sabiéndose en desventaja, Aelita se concentró; de un veloz movimiento lanzó al aire su espada de luz y arrancó una segunda de la mano de uno de los otros y lucho mano a mano con dos de los Lakyos enemigos, demasiado sorprendidos ante esa situación tan insólita y que no habían visto antes. Manejaba una con la mano y la otra volaba casi que con vida propia, conectada a su mente y con autonomía para interponerse contra cualquiera que apareciera; era tan buena que incluso logró desvirtualizar a uno de los enemigos mientras la chica atravesaba el pecho de otro, quedándose en esos momentos a solas con dos… los únicos que quedaban, pero ella estaba bastante cansada en esos momentos y los números no le daban, debía quedar uno por ahí…

Dos disparos desde lo alto la advirtieron que, de una posición privilegiada para un francotirador, pretendía acabar con ella directamente a la cabeza. Aquella no fue la única sorpresa pues Aelita se desprendió de la espada de luz que giraba en torno a ella y la lanzó como si fuera una jabalina directamente a la fuente de esos disparos mientras ella iba con todo a por los otros dos, aunque no tardó demasiado en verse superada por su absoluto dominio y velocidad, mayores que ella y que demostraba una mayor experiencia con todo aquello de la lucha con espadas de luz. Sin embargo, usando tierra cercana directa a los ojos se deshizo de uno de ellos antes de ser atravesada por el estómago por otra hoja, desvirtualizándose en una nube de píxeles y llevándose por delante en el proceso a casi todos.

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-Menudo ESPECTÁCULO han ofrecido los novatos de Alfa Sagitari 12, tremendamente sorprendidos estamos de su nivel y de lo bien que lo han hecho -los comentaristas eran unánimes con todo aquello-. Estaban bien organizados, rápidos y eficaces, pero la inexperiencia les ha jugado una mala pasada y han pretendido ser los atacantes cuando lo mejor aquí era defender… aún así la clon de Starlight ha demostrado los genes que tiene y lo ha hecho francamente bien, la mejor de su equipo sin duda y…

Sam estaba que no se lo creía, igual que Percy, que recordaba lo que su hermana solía decir de aquel grupito tan curioso. Verlos ahora en esas circunstancias les alegraba y, en cierta medida daba esperanzas de las posibilidades de la Resistencia para recuperar la Tierra. Si lograban ponerse en contacto con ellos…

-Bastante han hecho, para lo que tenían -comentó Tom-. Cometieron varios errores de estrategia, esto del final ha sido sólo un espejismo, nunca hubieran ganado.

-¿Por qué?

La pregunta de Gabrielle era sincera, y el mayor sonrió suavemente.

-Veras querida, cuando estás en una posición tan buena como esa la debes proteger -explicó-. Puedes mandar un par de agentes para inspeccionar al enemigo, pero no atacar con todo desde tierra -dio un sorbo a su cerveza entonces-. Lo ideal hubiera sido desde arriba o forzando hacerlo en el corredor, que era el sitio en el que los del otro equipo tendrían problemas para defenderse y donde sólo valdrían armas de fuego, no espadas… en el momento en que lo derribaron supe que perderían.

-Y una individualidad muy buena de nada sirve sin un buen plan que lo respalde -recalcó Bernadette-. Lo mejor de los dos mundos.

Johnny se estiró en el sitio, estaban en la casa de los Knight y él estaba en el sofá junto a su hermana Taelia, a Sam y Percy; y los adultos estaban cada uno en un sillón con sendas bebidas. Habían comido juntos y puesto la tele para ver todos juntos el espectáculo, sorprendiéndose del parecido que la tal Aelita tenía con la sobrina mayor de Gabrielle.

-Ojalá incluirlos a la revolución… -fantaseó Percy- ¿Os lo imagináis? ¡Sería genial!

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Por ser la última en desaparecer del mundo virtual Aelita fue la última también en aparecer en los escáneres de las instalaciones. Había muchos y estaban conectados con el ordenador cuántico que movía el mundo virtual donde habían luchado. Allí la esperaban sus compañeros y el resto del equipo contrario, habían visto el combate en una pantalla plana y animaron al respectivo compañero y aplaudían por sus logros o gritaban y silbaban cuando era el del equipo rival el que lograba el objetivo en lugar del propio; eventualmente sonrieron y aplaudieron con cierto orgullo por el gran logro de Aelita, a la que abrazaron con cierto mimo a la muchacha y a la que mantearon. Los del equipo rival recibieron a su compañero con felicidad y también felicitaron al grupo de Jeremy, y en especial a la muchacha, por el magnífico logro.

-Ahora os querrán preguntar los de la prensa -les dijo una de las Lakyos, todos tenían aspecto humano, notaron al quitarse los cascos-. En especial a ti… fue increíble, se nota que eres como Starlight.

Sin embargo, ella negó con cierta suavidad.

-Yo soy yo, y Starlight es Starlight… -les respondió- Ni mejor ni peor, somos diferentes.

-Es verdad -la otra sonrió, y le tendió la mano-. Me llamo Dexia, que tengáis suerte, chicos.

Tras estrechar el gesto salieron hacia los baños para cambiarse y descansar un poco antes del siguiente combate. Los otros, ya no teniendo demasiado que hacer dado que perdieron estrepitosamente, decidieron darse un baño y cambiarse para estar presentables ante los periodistas y poder charlar con ellos adecuadamente. Se dirigían hacía allí cuando la muchacha tomó el brazo de Jeremy, y él le sonrió un poco.

-¿Lo… hice bien?

-Fue genial, cariño -le dijo, y acarició su mano con amor-. Aunque te hubieras quedado atrás de nada hubiera servido realmente.

-Nos tenían totalmente dominados, ¿verdad?

-Me temo que sí…

Tomados de la mano caminaron de nuevo hacia las duchas, donde ya estaba bajo el agua Odd. Pese a haber estado en un mundo digital el frío había penetrado a su cuerpo como una taladradora y llegado a todos los rincones, por lo que el agua caliente le sentó fantásticamente. Además, estaba con los ojos cerrados para no sólo disfrutar del momento; estaba observando de nuevo el futuro, apenas se movía en el sitio pero su cola biónica sí que estaba moviéndose de lado a lado cual péndulo, muy excitado por lo que estaba observando en su mente. Era un rostro muy claro, Larfiria le estaba hablando directamente a través de sus poderes de predicción, ella estaba sentada en lo que se asemejaba a un trono antiguo, hecho de piedra y con un fondo igual o más pretérito, parecía incluso uno de esos templos griegos que había en su planeta natal… estaba repantingada en el sitio en una posición muy cómoda, usaba las mismas ropas de combate de siempre aún estando allí.

-Veo que llegaste con bien a este mundo, ¿lo echabas de menos?

-Mucho… me costó deshacerme de las cadenas, pero por fin soy libre.

-Hay un grupito que quiere impedir que controlemos este mundo -le indicó entonces, en ese momento le tendió un pen drive-. Ahí tienes la información relevante, descárgatela en el ordenador de tu antebrazo.

-No lo lograrán, mi señora.

-Lo sé… -sonrió un poco entonces- Pronto tendremos Emperatriz pero tenemos que poner una buena base para que pueda gobernar en paz… y aquí tenemos un pequeño incendio que hay que apagar antes de que se extienda.

-Entendido, mi señora.

En ese momento abrió los ojos y alzó el rostro para que el agua cayera a lo largo de su rostro y luego iba descendiendo por el pecho. Había estado disfrutando de los placeres carnales con Ritmo y Compás minutos antes mientras los demás esperaban fuera y él quiso pararse un poco para pensar un par de minutos y seguir adelante con el día, de un suave gesto cerró el grifo y se dirigió a la salida. Comprobó que según él se iba entraban Aelita y Jeremy precisamente, una suave punzada de celos le atacó en el estómago pero no era ese su mayor problema en esos momentos. Les sonrió un poco y cerró la puerta para darles privacidad, aunque iban desnudos tenía claro que lo iban a celebrar ahí dentro igual que las dos clones y él lo habían hecho.

Según se quedaron a solas se colocaron bajo una de las regaderas pero sin llegar a encenderla, pues se dedicaron a besarse con cierto deseo y según acariciaban la espalda y las nalgas del otro. Estaban muy pegados pero ella sonrió al notar cómo el pene de él crecía un poco por el contacto, lo acarició con la mano suavemente y pasó la lengua por uno de los pezones de él, que comenzó a besar el delicado cuello de Aelita. Ella gimió, cerró los ojos y se mordió el labio con satisfacción al sentir cómo la lengua de él la recorría y con la otra mano se empezó a acariciar el clítoris. Jeremy comenzó también a apretar uno de los pechos de su pareja y fue besando los hombros y pasó a masturbarse él mismo y a acariciar con su glande la tripa de ella, que gimió con fuerza mientras se seguía masturbando y pedía con la mirada más besos. Se necesitaban mucho más pero no tenían tiempo, se amaban y deseaban pero en ese momento no podían aún… y el ardor interno quemaba, y el duro miembro de Jeremy era demasiado deseable como para ella no pedir tenerlo dentro de su vagina por primera vez.

-Te amo, Jeremy… -murmuró a su oído- Te amo…

Y con un gruñido él apenas se pudo contener y la chica sonrió al sentir un cálido líquido en su estómago, una sensación similar notó bajar por sus entrañas hasta su entrepierna con el propio orgasmo, incluso unas pocas gotas comenzaron a caer por sus muslos al estremecerse; pero se ahogó en los labios de Jeremy, que se aproximó a ella con más ganas si eso era posible.

-También te amo… -la besó un poco por el cuello entonces- La próxima vez…. La próxima vez…

Y ella sonrió, claro que sería así. Acarició con mimo el cada vez más flácido miembro de él y probó de su semen, coqueta, mientras el agua comenzaba a caer desde la ducha.

-Claro que sí, mi amor… -murmuró, lamió el otro pezón de él- Te amo.

Jeremy le dio una cachetada y ella se rio por aquello, le besaba y acariciaba aún estando bajo el agua fría, estuvieron así hasta que salió a mejor temperatura poco más de un minuto después.

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Esos dos se querían demasiado para poder ocultarse, pero estaban rompiendo una de esas normas tan importantes – y a la vez la que menos sentido le veían – que tenían los Xanium. Y ellos, tan dados a seguir las normas, eran los primeros en romperla. Eso molestaba a Odd bastante, aunque él también las rompiera no se le llenaba la boca con la importancia de seguir las normas a rajatabla. Similar sucedía con la otra parejita del grupo aunque ellos eran algo más tranquilos en ese aspecto, eran el lado más normal del grupo realmente. Se enrolló entre las toallas para secarse y terminó por ponerse las ropas militares que les dieron y acorde a su rango; ya perfectamente preparado se encontró con el grupo de clones, allí estaban también Yumi y Ulrich ya preparados y sólo esperando a que llegaran los otros dos.

-Bueno, nos fue mejor de lo esperado… -comentó- ¿No creéis?

-La verdad es que sí, estuvo espectacular -comentó sonriendo Dinamo-. ¡La jefa lo hizo genial, seguro que saldremos en la tele y todo!

-Perdimos en todo caso -comentó Odd-. Habrá que mejorar… nos tocará el peor destino, salvo que alguien lo haga peor que nosotros.

-Sí… -murmuró Yumi- Luego al menos volveremos a Asmara para completar el entrenamiento, ya teniendo un maestro concreto para cada uno, tengo ganas de empezar.

Ulrich la besó en la mejilla y tomó su mano con cierto cariño, Odd se limitó a salir de allí con la excusa de querer airearse y, según salió por la puerta varios de los periodistas se le quisieron acercar pero él se rodeó de su energía y salió a toda prisa de allí, no queriendo saber nada de ellos. Él anhelaba ser una estrella pero no en esas condiciones, sabía que irían a la herida recién abierta y preguntarían por los fallos y errores, si iban a seguir entrenando, cómo se sentían… y tratándoles en todo momento como a monos de feria, como si fueron unos catetos de provincias en su primer día en la capital, y nada más lejos de la realidad pero así intentarían hacer y ya se encargarían ellos de forzar la situación para que pareciera aquello.

Eso le molestaba profundamente, por eso dio un salto y huyó de allí, y como según él se escapaba salían los vencedores del combate, todas las atenciones se centraron en ellos y pudo escapar y escabullirse sin demasiados problemas. Anduvo por allí hasta dar con una pequeña fuente y se sentó en uno de sus bancos, pensativo y tomando un poco del cálido sol de ese mundo tan alejado del suyo. Hinchó los pulmones del fresco aire del planeta, estaban muy por encima del nivel del mar global y bastante cerca del polo norte y, aún así, el clima se iría calentando a lo largo del día, en las zonas tropicales y más llanas las temperaturas rara vez bajaban de los cuarenta grados y aunque la vida era más que posible – y de hecho era habitual – para ellos era demasiado. En cualquier caso no pudo pensar demasiado en ello pues rápidamente una sombra se posó a su lado y vio la hermosa capa protocolaria de un Xanium. Una larga cola de león se envolvió en torno a su estómago y Shamarya se cruzó de brazos a su lado pero con una suave sonrisilla y varias carpetas en las manos.

-¿Qué hace un cachorro como tú en un sitio así?

-Estaba tomando el aire… -reconoció- Odd Della Robbia, tú eres… Shamarya Yirowa, ¿verdad?

-Verdad -ella era poderosa, notó sonriendo, y también sonrió-. Es un placer conocerte… Nadie me habló de ti últimamente.

-Algo así… había sentido también -reconoció él-. Tu energía me parecía bastante conocida ya.

-Ayuda que aparezca cada cierto tiempo en las noticias… -ella le tendió un papelito en el pantalón del chico, lejos de miradas ajenas- Te veré luego, cachorro.

Odd no pudo evitar la erección bajo sus pantalones, los ronroneos de aquella mujer habían entrado a su mente y la reconocieron más aún de lo que ya lo había hecho. El sonrojo se le acabó bajando un par de minutos después de verla allí, se tuvo que centrar en lo que veía en las pantallas del fondo. Estaban mostrando otro de los combates en grupo que se estaban desarrollando, y aunque le daban igual a priori eso le ayudó a volver al foco y recordar el mensaje que le había dejado en el bolsillo. Cuando lo sacó y leyó se sorprendió de leerlo en su lengua natal… ¿Cómo era posible? Ella no podía saber de aquello, nadie en la galaxia más que ellos sabía ninguna de las lenguas de la Tierra, aunque Nadie sabía cosas más allá de la comprensión que él pudiera tener. Puede que fuera cosa de esa persona, y si así era se trataba de un nuevo motivo para confiar en sus planes.

Se levantó y fue a perderse por ahí a ver con qué se encontraba. Le daba vueltas a las cosas y deambulaba sin ton ni son pero con un plan concebido en la cabeza que estaba dispuesto a seguir hasta sus últimas consecuencias. En un momento dado vio a Aelita, bastante sonriente y charlando con varios periodistas; no se escuchaba nada pero su sesgo sólo buscaba confirmar sus pensamientos al respecto, de hecho ni quiso pararse a buscar un sitio para ver esas conversaciones y fue directo a donde se supone que se iba a ver con Shamarya. Sería en el edificio donde todos tenían sus cuartos, para poder llegar a la parte donde estaban los altos cargos imperiales necesitaba de un permiso que poner en los ascensores cuánticos a falta de poder poner su dedo o retina que le identificara como uno de ellos.

En cuanto entró a uno y puso el código apropiado, tuvo acceso a las plantas ocultas; y seleccionó una de ellas, en la que se encontraba la mujer para poder hablar con bastante más comodidad y privacidad. En pocos instantes apareció en el pasillo adecuado, se notaba que se trataba de una general muy importante dado que apenas había cuatro puertas en toda la planta, igual de grande que la que él y su grupo ocupaba. Y todo eso para una sola persona… sonrió un poco y se acercó a la puerta que estaba más al fondo, que golpeó con los nudillos.

Abrió la propia Shamarya con ropas deportivas holgadas y sin dejar demasiado a la imaginación, la cola de ella golpeó el suelo como un látigo y sus ojos se expandieron al verle allí, a él le pasó similar y sintió que la sangre comenzaba a arremolinarse en su entrepierna nuevamente.

-Pasa… tenemos mucho de lo que hablar…

Y sin más la mujer extendió una de las garras y le lanzó al interior, cerrando la puerta tras de sí de un fuerte golpe. Llevaba tiempo queriendo encontrarse con el chico que tantas veces había visto en sus visiones, y él estaba desando probar las mieles de la leona de Beta Escorpi 15… las cartas estaban finalmente sobre la mesa, igual que Shamarya, que se abrió de piernas para permitir que él se colocara muy pegado a su cuerpo; la cruzó en torno a la cintura de Odd y se encaramó en sus hombros para poder besarle con más ahínco, y para ayudarla el chico la agarró desde las nalgas para auparla y que estuviera más arriba.

Entre besos en la boca y por el cuello del otro llegaron hasta un sofá cama. Ni se paró a observar cómo era la estancia, demasiado obnubilado por la lengua de la mujer, y cuyas manos pugnaban en torno al cuerpo cincelado del muchacho; en cuanto la apoyó sus manos también revolotearon por las firmes curvas de la mujer, sus amplios ojos se dilataban poco a poco de la excitación y su larga cola se había enroscado en torno a la pierna de él para no soltarle. Las uñas de Shamarya se iban clavando lentamente en la espalda de él mientras la lengua de Odd pasaba por el busto plano de la mujer, que ronroneó con ganas y pasaba la mano por el pene de él, ya endureciéndose a ojos vista.

Las ropas cada vez sobraban más y en un momento dado ella se le abalanzó: sus garras pasaron al pecho de él, que gruñó y sintió y notó perfectamente la tibieza de su propia sangre brotar de las heridas, pero aquello sólo hacía que su miembro estuviera totalmente duro. Sin mediar más palabras ella lo tomó y se sentó sobre el mismo cual largo era, ahogando un gemido. Sus orejas se movía de lado a lado y se estremeció un poco, aunque el movimiento de sus caderas se intensificó cuando la cola biónica de él se extendió por el cuerpo de ella, apretando con tanta intensidad que en un momento dado se le fue levantando la piel. Shamarya gimió y se estremeció al tiempo que un cálido fluido manaba de su vagina, pero quería y necesitaba bastante más que eso.

-Tú sí sabes… -gimió, moviéndose más deprisa- Sí que sabes tratar a una leona…

Y como si de una orden se tratara las tornas se volvieron a cambiar; él la colocó justo debajo y la penetró de golpe mientras con las manos apretaba con firmeza pero sin llegar a cortar nada el cuello de ella, que ronroneó con satisfacción, esa dominación le encantaba y se lo hizo saber volviendo a clavar las garras en la fuerte espalda de Odd, que se estremeció poco más de un minuto después al eyacular en el interior de su matriz. Cuando sacó el pene este aún palpitaba y se podía ver que seguía echando algo de semen, y ella sonrió y ronroneó.

-Ven, cachorrito… -su voz había pasado a ser dulce- Hay que curar este desastre.

Agotado, Odd ni se intentó oponer y se tumbó con cuidado. Shamarya comenzó a lamer con cuidado las heridas, su saliva era tibia pero tenía casi un efecto analgésico en él, que se estremeció al notar que, incluso, parecía aplicar algo de su energía en los cortes.

-No sabía… que se pudiera hacer eso…

Ella le sonrió.

-Te podré enseñar muchas cosas, cachorrito -le ronroneó-. Mi especie hace así el amor, no todos pueden entenderlo… me alegra ver que tú sí.

Con cuidado le giró y lamió las heridas del pecho, ejecutando exactamente el mismo procedimiento que con la espalda. En pocas horas de esas heridas sólo quedaría el recuerdo y, quizá, alguna cicatriz… pero en sus recuerdos ese sería el primero de muchos encuentros. Uno que llevaba previéndose desde hacía meses y que por fin se había llevado a cabo.

-La próxima vez será en una situación muy diferente… -murmuró él- ¿Verdad?

-Pero en pocas semanas -le respondió la mujer-. ¿Estarás preparado?

-Desde luego… -luego la miró con ojos brillantes, y ella esperó con interés- Me gusta cachorrito, pero… puedes llamarme Starfire.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.