La Bruja en el Castillo
Capítulo 4:
Ese día su padre consiguió un rifle y una pistola, mientras su madre negocio cambiar una de sus cabras por un gran perro guardián de raza Mastin Español, en otros momentos Ethan hubiera estado feliz de por fin tener un perro, pero no hoy, esta vez no.
No salió de la casa y se mantuvo en silencio, hizo sus tareas y luego paso el resto del día en su cuarto, revisando sus piedras y plantas, esa noche Ethan durmió con su madre, mientras que su padre se pasó la noche en vela, vigilando los alrededores de su casa.
Su madre no durmió, solo estaba ahí recostada a su lado, con su hijo en brazos, y la mirada fija en la pistola, atenta a cualquier ruido, así estuvieron durante toda la noche y nada, no hubo sueños, no pesadillas y no hubo mordidas.
Y así fue durante una semana, luego mes y después tres meses más, hasta que todo volvió a la normalidad.
Ethan estaba feliz con su perro, incluso sus viajes al bosque para cazar, pescar y recolectar cosas regresaron a la normalidad, solo que por razones obvias no volvió a entrar al rio y ahora no estaba tanto tiempo en el bosque, procura estar ahora más tiempo en la granja y ayudando a su padre, que a escondidas le enseño a usar el rifle y la pistola.
No obstante, aun podía sentir que lo vigilaban.
…
Alcina miro con frustración el techo oscuro de su habitación, mientras descansaba con una copa de vino en la mano derecha
había sido demasiado descuidado, pero el deleite de corromper esa inocencia nublo su buen juicio, el niño inocente, de cabellos rubios, lleno de curiosidad que simplemente lo atrajo.
Pero ver a su padre rondando su ventana por la noche… simplemente la molesto.
Quería dejarle otra mordida, quería marcarlo como suyo, quería que todos supieran que él, le pertenecía, pero ahora… ese hombre con el rifle fuera de su ventana se lo impedía.
Era tan humillante que un simple granjero se metiera en su camino, se metiera entre ella y algo que quería;
-¿Estas bien hermana?-, La suave voz de su hermana Donna Beneviento las saco de sus pensamientos.
-¿Donna, que haces aquí?-, Pregunto Alcina sorprendida, sus "hermanos" por así decirlo era meramente títulos dado por Madre Miranda, para dar de alguna manera formalidad a su unión, cada uno señor de sus propias tierras.
Donna, líder de una gran casa banquera que manejaba el oro de varias casas nobles, conocida más que nada por su auto reclusión en su finca, de la cual se dice que los que van a ese lugar nunca vuelven.
Rápidamente Alcina se levantó de su lugar y la rodeo con sus brazos, -Es bueno verte fuera de esa vieja casa-, Dijo a la par que depositaba un suave beso en la mejilla descubierta.
-También me alegro de verte hermana-, Dijo Donna devolviendo el gesto, -Creo que olvidaste que teníamos una reunión el día de hoy-, Respondió Donna acariciando su mejilla, Alcina no tuvo la cara para admitir que no recordaba nada, su mente había estado concentrada en otra "cosa".
-Ni siquiera has leído las cartas, que te mandaron-, Agrego Donna viendo el paquete de cartas, sobre la mesa, cosa que hizo que Alcina se sonrojara de vergüenza.
-Ah…-, Suspiro Donna con algo parecido a molestia, -El banquete anual será dentro de un mes, aquí en tu castillo-, Le dijo Donna rellenando la copa semi vacía que estaba en la mano de Alcina, -Necesitas prepararte para todo, vino, músicos, traer más asistentes y preparar un banquete-, Le dijo Donna dándole una pequeña sonrisa.
Alcina la miro fijamente, "Demonios" pensó, lo había olvidado por completo, pero era algo bueno, porque podía utilizar esta oportunidad para tener a ese pequeño ratoncito rubio en su nido.
…
-¡Escuchen todos! ¡Escuchen todos!-, Grito un pregonero agitando una campana, atrayendo la atención de todos, -¡Se necesitan trabajadores para el castillo Dimitrescu!-, Continuo con su discurso después de volver a tomar aire, -¡Se dará un pago justo, de acuerdo al trabajo!-, Esto llamo aún más la atención de todos, -¡Se necesitan camareras, cocineros, carniceros y cazadores tanto como recolectores!-, Agrego a su discurso, -¡Cualquier interesado por favor ir al castillo!-, Termino el discurso para luego volver a repetir su discurso.
Todos rápidamente fueron a sus casas, para prepararse incluso el padre de Ethan que rápidamente llamo a su familia, a su esposa y su hijo diciéndoles que había una buena oportunidad en el castillo;
-¿Crees que debamos ir?-, Pregunto su esposa tratando de ocultar su emoción.
-Sí, por lo que se estaban dando una oportunidad a todos, no perdemos nada con intentar-, Respondió su padre con una sonrisa en su boca.
-¿De qué hablan?-, Pregunto Ethan al entrar a casa, acababa de alimentar a los cerdos y se sorprendió al ver a su padre tan emocionado.
-Ethan, hijo ¿Qué te parece si vamos a una aventura?-, Le pregunto su padre con una sonrisa, sin imaginarse lo que allí le esperaba a su pobre hijo.
