Acto II: Luz artificial
¿Cómo había empezado todo eso?
Han pasado meses desde que Harry dio inicio a su 'actividad' ilícita, quizá todo había empezado después de la Guerra Mágica o quizá solo había sido el detonante, como la llama que encendió la dinamita.
Agotado física y psicológicamente había logrado derrotar al mago oscuro más poderoso del último siglo, con todo el mundo poniendo los ojos sobre él, en su mente solo quedaba la pregunta ¿Ahora qué? ¿Que se supone que debía hacer? ¿Continuar con su vida?
Pero cómo continuaría con su vida si no sabía cómo era una vida normal, o al menos lo que el resto consideraba normal, siempre había estado huyendo de Voldemort, de los Mortifagos, tan solo era un chico sin padres ni familiares cercanos que lo quisieran, por primera vez en años se había sentido completamente solo, había podido experimentar la soledad calar sus huesos y retorcer su alma, no importaba cuantas veces sus amigos permanecieran a su lado, cuántas veces su exnovia, Ginevra, intentara subir su ánimo, cuantas veces le recalcara que solo era un mal momento producto de la guerra, que tras todo el telón oscuro que dejaba la soledad había la luz, pero aquel vacío se negaba a desaparecer, absorbiendo todo de él, como si de un agujero negro se tratase.
¿Entonces qué debía hacer? Aquel vacío parecía que lo estaba consumiendo poco a poco, había empezado a perder la cordura, de repente lo que parecía normal ya no lo era, los límites de lo normal y moralmente establecido le parecían tan delgados y pequeños que su mente se sentía agobiada por todo lo que experimentaba.
Entonces llegó ese pequeño rayo de esperanza, pero no era como Ginny lo había pintado, no era luminoso ni bonito, era oscuro, muy oscuro pero de alguna manera acogedor, ya que aquel rayo de esperanza, aquel pensamiento que había tenido era completamente lo opuesto a lo que era socialmente llamado 'bueno'. Intentó controlarse, intento reprimir el deseo que su mente había comenzado a experimentar, sin embargo, ese deseo era mucho más grande que él, consumiéndolo día a día, carcomiendo la parte "cuerda" de su mente hasta que finalmente… Lo hizo, dejo que su deseo sea liberado.
La primera víctima había sido un mortifago, Harry aun recordaba la adrenalina recorriendo su cuerpo cuando lanzó el hechizo asesino, aun recordaba como los ojos del mortifago perdían la vida. Pero eso no bastaba, la adrenalina que experimento al lanzar el hechizo fue tan efímera como la luz que desapareció de los ojos de su víctima, haciéndole pensar que todo había acabado muy rápido, ahí supo que tarde o temprano iba a necesitar más, que no bastaba con acabar la vida de alguien lanzando un hechizo, que la sensación de adrenalina y satisfacción que recorrió su piel debería durar más tiempo.
Volviendo al presente, Harry permanecía de pie respirando relajado con una gota de sudor bajando por su cuello hasta perderse en el borde de su camiseta con la ropa manchada con aquel líquido viscoso color rojo carmesí denominado sangre, también tenía unos cuantos salpicones en el rostro pero no parecía importarle ya que su mirada estaba clavada en "eso" que ahora permanecía dormido y sin la mano derecha que había sido reemplazada por un muñón con el olor de la carne quemada expandiéndose por el cuarto y el chisporroteo de las llamas que también era audible.
—Suficiente por hoy, necesito descansar un poco —hablo Harry mientras dejaba el bisturí en la mesa con calma caminó hacia un pequeño lavamanos que se encontraba en un rincón de la habitación casi escondido por la oscuridad.
Con total calma procedió a lavarse las manos cubiertas de sangre viendo como el agua que corría hacia el drenaje se tornaba rosada, paso las manos por su rostro para quitar las manchas de sangre que se encontraban manchando su bronceada piel y al hacerlo se vio en el espejo unos segundos, sus pupilas se encontraban completamente dilatadas, se pasó una mano húmeda por sus cabellos oscuros pegándolos a su cráneo, su cabello tan rebelde como siempre dejo caer unos cuantos mechones pequeños en la frente justo a lado de la cicatriz en forma de rayo que tenía dándole un aspecto juvenil, ahogo un bostezo y camino hacia la salida.
–Nox —pronuncia antes de salir dejando el cuarto en absoluta penumbra.
Como si fuese una rutina sube las escaleras con calma hasta llegar a la puerta, sale del armario, coloca el candado y aun con calma camina hacia las escaleras que llevan al primer piso.
Al llegar a su habitación, la cual es la segunda a la derecha, ingresa sin hacer ningún ruido, tampoco es necesario que encienda la luz ya que el sol matutino ilumina la habitación, aunque aún se puede observar la neblina en el cielo el sol logra abrirse paso lo suficiente para hacerle saber que es de día y la idea de tomar una siesta es cada vez más atractiva, pero aun siente el molesto olor metálico de la sangre en su cuerpo, como si no se hubiese lavado hace un par de minutos.
Harry camina con parsimonia hasta la puerta que lo conduce al baño de su habitación, gira la perilla e ingresa, sin perder tiempo comienza a quitarse la ropa dejándola en el suelo sintiendo la frialdad de baldosa azul bajo sus pies, pero aquello no parece importarle ni molestarle, con un movimiento rápido se quita los lentes y los coloca encima del lavamanos justo al lado del grifo.
Una vez queda completamente desnudo ingresa bajo la ducha girando la llave que libera el chorro tibio de agua, deja que las gotas pasen por su piel y su cabello, permite que las gotas de agua relajen su cuerpo hasta que decide tomar el bote con champú para dejar caer un poco en su cabello, con sus manos comienza a masajear su cabello llenándolo de espuma, aun cuando el aroma de su champú es fuerte él puede jurar que aun siente el olor metálico de la sangre sobre su piel por lo que decide comenzar a tallar su cuerpo con el jabón, el olor a frutos secos reemplaza el olor de la sangre mezclándose con el vapor que emite su cuerpo una vez se siente completamente limpio cierra el grifo de la ducha, toma una toalla y comienza a secar su cuerpo para finalizar colocando la toalla alrededor de su cadera para que las gotas que caen de su cabello recorriendo su amplia espalda o su pecho encuentren el final de su trayecto en la absorbente tela.
Al colocarse frente al espejo solo consigue visualizar una figura humana, deja escapar un suspiro ya que sabe que sin sus lentes no puede ver bien, toma sus lentes y vuelve a colocarlos en su rostro permitiendo ver la claridad de su figura en el reflejo del espejo, su mirada ahora es diferente, sus pupilas no se encuentran tan dilatadas permitiéndole ver su iris verde y el cabello le cae en el rostro cubriendo la extraña cicatriz en forma de rayo que tiene en la frente.
Sale del cuarto de baño dejando la ropa ensangrentada en el suelo, se siente demasiado cansado para levantarla y los párpados le pesan, camina hacia su cómoda de la cual saca unos boxers grises, se los coloca rápidamente y se lanza a la cama de dos plazas, aún puede sentir su cabello mojado contra su cabeza y su nuca, pero el sueño es mucho más fuerte que la voluntad de secarse el cabello, se quita los lentes dejándolos en la mesa de dormir y cierra los ojos esperando que el sueño profundo llegue rápido.
Cuando despierta casi es hora del almuerzo, el sol brilla en su máximo esplendor ya no hay neblina a la vista y la amplia iluminación lastima un poco sus pupilas, pero no llega a enojarlo, rápidamente se incorpora y camina lentamente hacia la cómoda de la cual saca un pantalón deportivo junto con una camiseta tras colocárselos aun descalzo camina hacia el baño para satisfacer sus necesidades fisiológicas y observa por unos segundos la ropa ensangrentada aun en el suelo.
—Tendré que lavarla —suspira mientras se inclina y saca el móvil del pantalón sucio, revisa la pantalla unos segundos antes de guardarlo en el bolsillo lateral del pantalón deportivo mientras camina fuera del baño y sale de la habitación.
La casa está en absoluto silencio pero eso tampoco le resulta incómodo, es más bien algo ya conocido desde que termino con Ginevra, camina dando pisadas firmes para bajar las escaleras y luego continua por el pasillo hasta que llega a la cocina que es amplia, pintada de un color blanco con un diseño moderno, camina de manera perezosa hacia el refrigerador del cual saca un envase de comida congelada, coloca el envase en el microondas y espera pacientemente unos minutos hasta que el olor del puré de papas llega a sus fosas nasales, saca el envase y aun en silencio decide sentarse en la mesa de la cocina para comenzar a almorzar en silencio.
Harry tiene un trabajo en el Ministerio de Magia, ya que él es un mago, y no cualquier mago, él es "El niño que vivió" aquel que derrotó a "Quien no debe ser nombrado" famoso en el Mundo Mágico por diferentes hazañas.
Aunque eso a él no podría importarle menos, si ha aceptado el trabajo en el ministerio era porque antes de ser consumido por su propia mente su sueño era ser auror, la paga nunca había sido problema ya que sus padres antes de morir le habían dejado una generosa herencia en Gringotts, al igual que su padrino quien le dejó toda la herencia de su familia, oro antiguo y muy probablemente obtenido a base de tratos oscuros.
Harry había terminado de comer cuando camino hacia el lavaplatos estando a dos pasos cerca sintió un dolor punzante en el pie descalzo con una mueca de dolor y por acto reflejo dio un salto hacia atrás haciendo todo lo posible por no volver a pisar con el pie herido logró tomar asiento en una silla cercana, alzó el pie para ver cuál era el problema y encontró una astilla clavada en la planta, él sabía que su hábito de caminar descalzo era malo pero nunca había podido eliminar ese hábito y a veces cosas como esas sucedían, se quitó la astilla con algo de dolor y observó como una gota de sangre caía de la herida creando un rastro en su piel hasta caer en el suelo de la cocina su mirada se perdió en la sangre y recordó lo que había en el armario, seguramente "eso" también tendría hambre y él no quería matarlo… Al menos no de hambre.
Tomó unas cuantas galletas junto con un vaso lleno de agua con azúcar y camino hacia el armario, bajo las escaleras con sumo cuidado ya que no quería otra herida más en el pie, la habitación aún se encontraba a oscuras por lo que volvió a pronunciar "lumos" y en seguida la luz lleno la habitación, "eso" continuaba dormido era evidente por su respiración, Harry se acercó aun sin hacer mucho ruido y quito la cinta de embalaje que cubría la boca de "eso" que despertó al instante viendo aterrorizado a Harry.
—Aún no es hora, descuida —aseguró con una pequeña media sonrisa y un tono aburrido —traje comida.
—Potter por favor, por favor libérame, lo prometo no me volverás a… —"eso" comenzó con su lloriqueo siendo acallado de inmediato por el moreno que encajo una galleta en su boca.
—No me gusta que hagas ruido ¿Lo sabes? —soltó Harry su tono de voz había cambiado a uno frio borrando la pequeña sonrisa que había mostrado, "eso" comenzó a sollozar mientras masticaba las galletas que Harry le proporcionaba, una vez terminó con las galletas Harry le encajo el agua en la boca ocasionando que "eso" se atragante con el líquido.
—Por favor Potter, te lo ruego, te lo imploro —decía "eso" entre el llanto Harry le lanzó una mirada de fastidio y de repente sus pupilas se dilataron como si hubiese pensado algo realmente divertido.
—Está bien, dejémoslo a tu suerte —caminó de espaldas, sin quitarle la mirada de encima, hasta la pared en la cual se podía observar una ruleta en cuyos sectores con un marcador oscuro estaba escrito una parte distinta del cuerpo, se podía leer manos, pies, piernas, muslos, párpados, labios, lengua junto con una dorada que decía "libertad" escrita con un marcador rojo. —Veamos si hoy tienes suerte ¿Te parece? —una sonrisa se formó en su rostro mientras su mano ponía la ruleta a girar.
La figura circular giro una y otra vez giró hasta que lentamente se fue deteniendo, la flecha indicó un sector y "eso" abrió los ojos gigantescos lanzándole una mirada aterrada mientras Harry dejaba salir una pequeña risa.
—¿Qué te parece? Hoy estoy con suerte —exclamó con un tono animado, caminó hacia "eso" viéndolo llorar mientras su cuerpo se sacudía como si intentara escapar Harry tomó de nuevo la cinta de embalaje, selló su boca y sujeto su rostro con fuerza —no tardó —avisó para después girar y caminar escaleras arriba dando pasos rápidos.
Tarda poco en cambiarse la ropa reemplazando su conjunto por un polo gris oscuro, unos pantalones deportivos negros, unas zapatillas también negras y unos guantes de látex del mismo tono, dando zancadas regresa a la habitación.
Apenas "eso" lo ve entrar cae de nuevo en la histeria, se mueve frenético y gruñe debido a la cinta que cubre su boca. Harry camina hacia él y con una mano atrae una mesesilla cubierta por una tela blanca al quitar la tela se puede observar un instrumento sin filo acompañado de una caja pequeña y rectangular, Harry remueve la cinta de embalaje de un tirón rápido y violento.
—¡AUXILIO! —grita "eso" ganándose una mirada molesta por parte del moreno.
—Escucha —al hablar sujeta su rostro con fuerza, sus dedos índice y pulgar están en lados opuestos del rostro de "eso" en una pinza que no parece dejarlo ir —Cállate y abre la boca, si no quieres que sea más doloroso.
—¡Potter por…! —su voz se ve interrumpida ya que "eso" siente un puñetazo en el abdomen, un golpe tan fuerte que lo deja aturdido y sin aire durante varios segundos, los cuales son suficientes para que Harry abra la caja rectangular en la cual varias jeringas cargadas con un líquido cristalino reflejan la luz de la habitación, toma una de las jeringas y abre la boca de "eso" hay sangre mezclándose con la saliva de su boca pero a pesar de eso logra introducir la aguja en la mucosa que tapiza el piso de su boca, "eso" gime de dolor al sentir el pinchazo pero sabe que si se mueve será aún peor, Harry remueve la jeringa la cual ahora se encuentra vacía, toma otra jeringa y repite el procedimiento, entonces se aleja.
—¿Algunas últimas palabras? —pregunta Harry mientras con su mano derecha toma el otro instrumento sin filo, "eso" lo mira a los ojos esperando encontrar piedad en aquellos ojos verde esmeralda del pelinegro topándose solo con un oscuro vacío.
—Poh favoh… fiedad —dice con la lengua dormida, Harry lo ve en absoluto silencio y enciende el instrumento, es un cauterizador, extiende la mano y de otra mesesilla toma unas pinzas las cuales coloca en la boca de "eso" permitiendo que la cavidad este completamente abierta, con la ayuda de otras pinzas sujeta la lengua de "eso" que no para de gimotear, pero no se mueve como si hubiese aceptado su destino o estuviera demasiado aterrorizado para luchar.
—¿Acaso tú conoces la piedad? —pregunta Harry sin esperar una respuesta mientras va acercando el cauterizador a la base de la lengua y con sumo cuidado la va cortando llenando de inmediato el ambiente con un olor a carne quemada, "eso" puede sentirlo junto como la saliva se acumula en su boca mezclándose con un sabor metálico, pero no siente el dolor.
Cuando Harry termina deja la lengua cortada en una bandeja de metal, camina con calma hacia la chimenea encendiéndola con el movimiento de su mano cuando el fuego está lo suficientemente alto lanza la lengua al fuego, el olor de la carne cocida inunda el cuarto junto con el poco humo que desprende la carne al calcinarse.
—Supongo que ahora tendrás otro tipo de dieta —avisa Harry mientras ve como "eso" está cayendo inconsciente por el trauma.
Sin ninguna expresión en el rostro Harry se quita los guantes de látex y los lanza a un basurero que está cerca.
Lo que resta del día permanece viendo la televisión en su cuarto ignorando por completo el armario, por la noche ya cansado de ver la televisión opta por alistar la ropa que utilizará al día siguiente ya que debe asistir al trabajo.
El resto de la semana ha sido tan agitada que Harry apenas ha tenido tiempo de alimentar a "eso".
Cuando por fin llega el domingo Harry siente que puede relajarse un poco, ha terminado gran parte del papeleo de su oficina el cual le generaba una cantidad considerable de estrés, consciente de sí mismo decide descargar un poco de estrés haciendo ejercicio con tal de no emocionarse demasiado al realizar su 'hobby'.
Después de tomar una ducha caliente para eliminar los restos de sudor y relajar sus músculos opta por comer un panecillo de la cocina y con la ropa que usó la vez que le cortó la lengua a "eso" decide ir al armario calzándose los guantes de látex antes de encender la luz.
—Tuve una semana agitada —suelta Harry apenas lo ve, "eso" esta tan delgado que parece un montón de piel y huesos —supongo que pronto morirás de inanición —Harry suspira pesado y se acerca más pudiendo notar la barba que crece en la barbilla de "eso" —supongo que también vas a necesitar una afeitada —Harry comienza a caminar entre las mesesillas haciendo todo el ruido que puede hasta que ve como "eso" comienza a moverse —¿Te parece si empezamos? —Harry camina hacia la ruleta y la pone a girar.
Puede sentir la mirada de "eso" y es suficiente para saber que la persona que antes era ya no existe, "eso" casi ni se mueve, solo respira pesado y lo mira con sus ojos cafés desprovistos de luz, sin ninguna emoción que se refleje en ellos al notarlo Harry detiene la ruleta de golpe baja la mirada de inmediato y emite un chasquido con la lengua sintiéndose molesto.
—¿Qué con esa actitud? Se supone que debes tener miedo —Harry se acerca con los ojos ardientes por la ira y toma el rostro de "eso" con una mano —¿Por qué no tienes miedo? Maldita sea —su voz tiembla, también su mano y su pecho se mueve rápidamente por el enojo pero no eleva el tono de su voz —Grita, no has parado de gritar en días, ¡¿Por qué no gritas?! —grita exasperado por no obtener una respuesta pero "eso" lo mira inexpresivo —¿Debería romperte todos los huesos para que grites? —puede sentir como "eso" siente miedo por unos instantes pero sus ojos regresan a la inexpresividad —¿Debería arrancarte entonces los párpados? —sin respuesta —¡Mierda demuestra algo! —Harry estaba consciente de que había perdido los estribos, pero "eso" no movía un músculo, solo respiraba tranquilamente con la mirada totalmente perdida.
Harry lo soltó con fuerza y se pasó una mano por los cabellos mientras se repetía mentalmente que debe calmarse, que no puede dejar que la ira y el enojo tomen terreno en su mente, sus ojos se movieron veloces por la habitación esperando tener una idea para obtener alguna reacción de "eso" entonces su mirada se clavó en la ruleta que había detenido su giro la flecha señalaba algo, el sector dorado "Libertad".
—¿Ves eso? —pregunta Harry señalando la ruleta tan solo entonces pudo ver un brillo en los ojos de "eso" —significa que nuestro tiempo ha culminado —"eso" lo mira con lágrimas en los ojos como una muestra de alivio —es el momento —dice Harry a la par que camina hacia la única mesesilla que tenía una tela verde oscuro cubriendo la parte superior.
Rápidamente quita la tela dejando a la vista un afilado cuchillo de aproximadamente veinte centímetros de largo con su hoja plateada reflejando la luz de la habitación, Harry lo tomó por el mango con su mano derecha sintiendo su peso, moviendo su muñeca lo suficiente como si aun se acostumbrar a la herramienta.
—Te dije que te iba a liberar —tras hablar se acerca a toda prisa y clava el cuchillo en su pecho, en el lugar exacto donde está el corazón —vete al infierno maldito —murmura contra lo que hace tiempo era su oído y sin pensarlo más remueve el cuchillo viendo como la sangre comienza a caer por los costados de la mesa manchando el suelo, esparciéndose en un pequeño charco a sus pies pero a Harry no podía importarle menos, basto dos segundos más para que "eso" dejara de respirar aun con los ojos abiertos y una mirada horrorizada, Harry al verlo suelta un gruñido cargado de frustración, no había sentido la suficiente adrenalina que esperaba, dejando que el vacío en su mente y pecho solo lo hicieran sentir nuevamente molesto.
Hola de nuevo.
Lamento la demora en la actualización, intentare subir otro capitulo hoy.
Hasta la siguiente ^^
