Red Velvet
Capítulo 121: Sueño
…
"¿Qué están haciendo?"
Su padre le preguntó, y lo buscó con la mirada, este acomodándose a su lado, mirando hacia una de las mesas en la biblioteca.
No supo que decirle, honestamente, tampoco lo entendía del todo.
Giró el rostro, mirando hacia el mismo lugar, viendo a Ruby y a su hermano completamente enfocados en unos papeles que estaba rellenando. Nunca había visto a Whitley tan entusiasmado en algo, su mano moviéndose rápidamente por el papel, escribiendo, y ni siquiera en temas de trabajo era así de apasionado. Ruby estaba en una posición similar, pero más encorvada, prácticamente acostada en la mesa, no solo rellenando una hoja, si no rellenando dos.
Cuando llegó a la casa, luego de que su horario laboral terminase por la semana, se topó con el Red Velvet estacionado en la mansión. Ruby le dijo que se iban a ver pronto, y sí que se iban a ver pronto, porque como siempre iría donde ella el sábado, pero no creyó que sería así de pronto.
Igual entendía que esta decidiese pasar más tiempo ahí, con ella, con ellos, ya que se había enterado del viaje que tendrían, y era un fin de semana donde no se verían.
Apreciaba su motivación, y si podía ver a Ruby, era sin duda algo bueno, todos los días de ser necesario.
Ruby realmente apreciaba eso de la familia, no tenía duda de que era importante para ella el tener esos momentos.
Y así, los plateados se levantaron, observándola, brillantes como siempre, ahora además añadiendo ese toque enérgico, divertid, juvenil.
"Estaba pensando que un bardo te vendría bien, Weiss, es perfecto para ti."
¿Un qué?
Se vio ladeando el rostro, sin entender, y pudo ver una mueca similar en su padre.
"¡Esa es una muy buena idea!"
Whitley levantó el rostro de su hoja, y pudo notar una mueca similar a la de Ruby en él, lo que era muy extraño, sorprendente incluso, un hito. Sus ojos normalmente calmos, fríos, tornándose animados, si, similares a los de Ruby, y en ese momento se veían similares a pesar de siempre verlos como polos opuestos.
Ella estaba completamente confundida, pero su padre, su padre lucía realmente consternado, como si viese un fantasma. Realmente Ruby estaba haciendo que su padre pusiese esa mueca más seguido, y ya empezaba a preocuparle que le diera un infarto, iba a llamar al doctor de cabecera para que le hiciese unos chequeos, que ya la próxima semana viajaban y no quería ningún accidente.
Al menos este ya estaba comiendo mejor, todos ahí, y era un avance del que sentía orgullo.
Ruby miró a Whitley, sonriendo, divertida, y se veía joven, haciendo a su hermano luciendo igual de joven, aunque ambos tenían la misma edad, podía verlos lucir algunos años menos, de lo entretenidos que estaban. Eran niños que no pudieron ser niños, que tuvieron que madurar demasiado pronto, y en realidad, esa frase, ese hecho, se le podía atribuir a toda esa familia.
No tuvieron oportunidad de jugar, de disfrutar, de soñar.
Los ojos de su hermano la miraron, a ella y a su padre, y lo notó enrojecer, claramente habiéndose dejado llevar por la emoción, este poniéndose tenso, carraspeando, intentando mantener su apariencia usual, y ya no tenía sentido hacerlo.
Le gustaba verlo así, siendo él mismo, o permitiéndose ser alguien más, así como le gustaba eso de sí misma.
Realmente Ruby había salvado a esa familia.
"Como vamos a viajar la otra semana, Ruby quería empezar a hacer nuestros personajes, y así empezar la campaña en septiembre."
Ruby asintió, dándole la razón a Whitley.
Así que de eso se trataba, estaban haciendo sus personajes para la campaña que querían hacer, sentía que había olvidado eso por un momento, pero Whitley no, realmente estaba impaciente por hacerlo, era algo que le gustaba, algo que intentó olvidar cuando creció, pero veía en sus ojos como le hacía ilusión el jugar.
Y no podía evitar sonreír al verlos a ambos haciendo algo juntos, divirtiéndose, haciendo planes.
Como una familia de verdad.
Su padre, a pesar de la explicación, parecía aun confundido, tanto así, que decidió caminar hasta el sofá más cercano y se dejó caer ahí. Klein estaba en la biblioteca, observando la situación en silencio, una sonrisa en su rosto, y no dudó en acercarse a su padre y ofrecerle una taza de té, que él aceptó rápidamente.
Era demasiada información confusa para él.
Ruby la observó a ella una vez más, una sonrisa en su rostro, en la podía ver cierta picardía, pero lo suficientemente escondida para que no fuese notoria. Aun debía mantener la compostura ahí, aunque ya no fuese un secreto lo de su relación.
Pero no iba a mantener la compostura del todo, era Ruby después de todo.
"Me vas a dejar solita, así que voy a tener tiempo de sobra para planear como va a ir la historia."
Ruby soltó un gimoteo, pretendiendo llorar, y sintió su corazón romperse.
Así como sintió vergüenza, Ruby siendo tan honesta con esas cosas, ahí, con su familia presente.
Honestamente, no quería dejar a Ruby sola, ni por un día, pero sabía que le serviría ese viaje, sería bueno para ellos como familia, aunque su padre quisiera hacerlo pasar por algo de negocios, sabía que lo hacía más para que tuviesen un momento juntos.
Se acercó, a pesar de intentar no mostrar tanto sus sentimientos desbordantes que tenía por Ruby, intentando mantenerlos lo más suaves posibles, ya era inevitable el mantenerse lejos, sobre todo sabiendo que no la vería la semana siguiente.
Puso la mano en su brazo, y los ojos de Ruby de inmediato buscaron los suyos, esta levantando el rostro, observándola, olvidando por completo su llanto pasado. Esta se había sacado el traje, y estaba en camisa, habiéndose arremangado las mangas, así que pudo sentir a través de la tela el calor de su piel, y la sensación siempre la hacía sentir cómoda, tranquila, era el calor que necesitaba siempre, con Ruby estaba llena. Ambas provocaban esa sensación en la otra, y eso era lo mejor.
"Cuando volvamos jugaremos juntos, ¿De acuerdo?"
Habló, intentando consolar a su cachorra, y Ruby de inmediato sonrió con su propuesta, aunque sabía que ellos ya estaban de acuerdo con eso, pero se estaba integrando, estaba mostrando interés, y tanto Ruby como Whitley parecían agradecidos con eso.
Pero no se iba a quedar ahí.
"Incluso haré que padre juegue con nosotros."
Se vio soltando una risa, mientras miraba a su padre, quien justo estaba tomando un trago de su taza y tuvo que toser para no ahogarse. Si, era una terrible hija por usar a su padre para mofarse, pero no podía evitarlo, sentía que tenían la confianza para hacerlo, y eso la hacía sentir que su familia no era la misma de antes, la hacía cambiar las cosas para bien.
Bueno, quizás ella iba a ser la que le causaba un infarto a su padre y no Ruby, para su sorpresa.
Él finalmente negó, más avergonzado que otra cosa.
"No entiendo lo que están jugando, sería un estorbo."
Notó como Whitley le dio una mirada, y a pesar de su rostro normalmente estoico, había cierto atisbo de preocupación.
Y creía que podía entender un poco su reacción.
Tal vez estaban ambos muy carentes de amor paterno, de momentos así, familiares, cómodos, agradables, divertidos, así como ella misma estaba muy carente de tacto, Ruby salvándola en ese aspecto, dándole lo que necesitaba para sentirse llena.
Así que la más mínima oportunidad, se les hacía imposible de resistir.
Ella lo dijo de broma, pero no le molestaría si es que se hacía realidad, por el contrario, sería fascinante, por lo mismo la negación de su padre la hacía sentir decepcionada de cierta forma, por lo mismo se quedó en silencio, así como su hermano.
Ambos sin saber que decir, como refutar, como convencerlo, como integrarlo.
Pero alguien tuvo que romper ese silencio.
"No diga eso, no es para nada complicado, podemos aprender paso a paso, además, nadie va a estorbar, es para divertirse después de todo."
Ruby sonrió, iluminando el lugar, evitando la incomodidad de ese momento, mientras buscaba otra hoja de la pila que ahí tenía, una de las hojas vacías, y la levantó, meditándolo, mirando la hoja y a su padre, luego cuando tuvo una idea, miró a Whitley por aprobación.
"Tu personaje es un mago oscuro, tu padre puede ser un mago blanco, siempre se necesita a un curandero en el equipo."
Y su hermano asintió enérgicamente, animándose de nuevo, de acuerdo con la idea.
Ruby de inmediato comenzó a escribir en la hoja vacía.
Se vio mirando a su padre, quien parecía incrédulo con la situación, pero al verse ya sin más opción que unirse, terminó sonriendo, y le causó gusto verlo así, tan tranquilo, siendo parte.
A pesar de que Ruby estuviese completamente metida en su trabajo, escribiendo rápidamente, su espalda en una pésima posición, le tocó el hombro, llamando su atención.
"¿Y qué personaje serás tú?"
Ruby hizo un sonido con su garganta, pensativa, aun escribiendo rápidamente en la hoja. Podía notar que escribía el nombre de quien jugaría, así como la clase del personaje, y algunos datos que no podía entender, al parecer el estatus del personaje, su nivel o cosas así. Realmente era confuso, pero al verlos tan entusiasmados, no quería quitarles la motivación.
Aprendía rápido, creía que iba a ser capaz de seguirles el juego.
"Nunca he jugado y guiado la partida, así que no sé cómo será el hacer ambas cosas, pero de todas formas lo hice."
Ruby levantó una de las hojas, y se la pasó, y ahí pudo ver el nombre de Ruby arriba.
Y ahí estaba la clase, un arquero.
Se vio mirando a Ruby, quien terminó de escribir y la miró de vuelta, curiosidad en su mirada, como esperando que le dijese algo, y si, eso iba a hacer.
"Pensé que escogerías un personaje que pelease a corta distancia."
Ruby la miró, ladeando el rostro, sin entender.
"¿Por qué lo dices?
Y cuando iba a decirle finalmente la razón, fue su padre quien soltó una risa.
Y si, ya lo había escuchado antes, pero nunca dejaría de sorprenderle.
Los tres terminaron mirando a su padre, quien tenía una mano en la boca, ocultando lo más posible la carcajada que se le escapó, haciéndolo pasar como una tos, pero no, ni su padre ni su hermano podían engañarla.
Sus trucos baratos no servían.
La cara de confusión de Ruby creció aún más, entendiendo aún menos.
Su padre finalmente dio la cara, intentando negar el hecho de que se rio prácticamente a la cara de Ruby. Si que era un hombre que juzgaba, pero creía que ambos habían pensado algo similar al respecto, así que no lo culpaba, ella misma había juzgado a Ruby por lo mismo.
"Has demostrado tener ciertas conductas problemáticas."
Su padre habló, sin mirar a Ruby a los ojos, cierta culpa en él al haberse reído.
Y Ruby lo miró fijamente, digiriendo lo que su padre dijo.
Hasta que vio cómo su rostro entró en color.
Si, Ruby, tanto su padre como su hermano la vieron tener comportamientos agresivos, así como la vieron a dos segundos de golpear a su ex aquel día, y bueno, empujarlo, video que ella aun no veía ni vería, pero que ellos si conocían. Había algunas pruebas de peso para demostrar que Ruby sí que era de pelear, y conociendo su pasado, la vida complicada que tuvo, esa era una de las maneras para sobrevivir en ese entorno.
Era atacar o morir.
Pero ajeno a eso, a lo malo, podía disfrutar de ver a Ruby hecha un tomate ahí en frente de su familia, incluso su hermano estaba apretando los labios, conteniéndose la risa.
Ruby solo puso soltar una risa nerviosa, sabiendo que había quedado en evidencia, mientras se sujetaba la nuca, intentando controlar el calor que se le subió al rostro, y a pesar de que su mujer fuese un poco temperamental, le parecía adorable.
La hubiese besado en ese mismo momento, pero no quería hacer de las cosas incómodas, así que solo llevó una mano hacia la nuca ajena, rozando sus dedos con los ajenos, y aprovechando de acariciar los cabellos rojizos que estaban por la zona.
No se podía quejar.
Esa nueva vida era un poco caótica, pero la adoraba.
Antes su cabeza solía decirle que no tenía casa, que nunca la tendría, haciéndole ver su vida aun peor de lo que ya era, convirtiéndola en algo malo, en algo horrible, en una pesadilla, y ahora, sentía que podía hacerle burla a esa voz, y decirle, con orgullo, que ahora tenía una casa, y no solo eso, tenía un hogar, tenía una familia.
Ya no era más una pesadilla.
Era algo mucho mejor.
…
Se vio manejando por las calles.
Aprovechó de disfrutar del camino, sabiendo que era cosa de tiempo para que el otoño llegase, y luego no podría disfrutar del clima agradable del verano. Sentía que apenas había llegado el verano ya lo estaba extrañando, pero, por otra parte, quería que el tiempo avanzara pronto, porque en otoño era el cumpleaños de Ruby, y si bien para esta ese día no era importante, quería hacer que lo fuese.
Y ahora, tenía una familia para ofrecerle, como tanto anheló desde el comienzo.
Así que no iba a dudar en sorprenderla.
La última vez no pudo, porque Ruby no le contó, pero ahora ya sabía.
Estaba segura de que hacer una fiesta de Halloween en su mansión iba a ser divertido.
Ya estaba impaciente.
Le impresionaba como su mundo no se desmoronaba, por el contrario, solamente crecía. Nada podía detenerla ahora, obligarla a negar su felicidad.
Ruby se quedó a cenar el día anterior antes de volver a su casa, y se alegró de la comodidad que existía, sabía que debía agradecer a Ruby de eso, que ahora estaba menos tensa, habiéndose metido en su familia, siendo parte de esta, y por lo mismo actuaba así, tranquila, cómoda, alegre, siendo una más de la familia Schnee, y probablemente no veía a nadie así de contento en esa casa desde su abuelo, así que le traía buenos recuerdos.
Ambos iluminaban esa familia.
Ruby era un rayo de luz, y su familia parecía más relajada también, porque Ruby no los juzgaba, era confiable, y tanto su hermano como su padre dejaban la máscara de lado, e intentaban ser ellos mismos lo más posible, y agradecía que así fuese.
No quería que ellos estuviesen tensos, como cuando venía gente ajena a la mansión, de por sí ya estar con la servidumbre los hacía estar pendientes de sus posturas, de sus expresiones, de sus palabras, y no quería que siguiesen así, así que agradecía que con Ruby estos estuviesen siendo tan abiertos como eran con ella.
Bueno, no tanto, pero lo suficiente.
A veces comenzaba a creer que estaba en un sueño, un sueño infinito, tal y como antes creyó estar en una pesadilla. No podía creer, cuando se levantaba, cuando su hermano quería viajar con ella al trabajo, cuando su padre quería hablar durante la cena, cuando Ruby era bienvenida en su casa, cuando su vida profesional no se veía afectada por el estado de su vida privada, cuando podía permitirse sentir libremente, comenzaba a pensar que estaba atrapada en un sueño, en el mejor sueño que pudo haber creado.
Era tan diferente.
Obviamente le causaba cierta ansiedad, miedo, el despertar.
Antes deseaba despertar, el escapar de la pesadilla constante, del sufrimiento, de la miseria, de la vida de mierda con la que cargaba a cuestas, con sus miedos, con sus traumas, con su enojo, con su impotencia. Era horrible, cada día de su vida era un martirio, y deseó que su inanición simplemente se deshiciese de todo lo malo, que las pastillas la adormecieran lo suficiente para dejar de sentir, que el alcohol la hiciese olvidar absolutamente todo, para que su mundo finalmente se quebrace, y ella desapareciera.
Y ahora, deseaba con todas sus fuerzas nunca despertar.
Pero se convencía a si misma de que no era un sueño.
Debía convencerse a sí misma.
Si, lucía como un sueño, era tan bueno como un sueño, ni siquiera las cosas horribles que creyó que ocurrirían por el ojo público habían sucedido, si sus acciones se vieron algo afectadas con el suceso, pero solo eran inversores pequeños, los que eran tan estúpidos para dejar un negocio solo por la sexualidad de la dueña, así que no había afectado en sus números.
Pero nada más.
Así que si, creía que podría ser un sueño, pero se obligaba a aceptar que no lo era, que era la realidad, porque recordaba el pasado, porque reconocía lo mal que estaba en esa época, sabía que esa pesadilla por la que vivió era la realidad, o la realidad que su cabeza creó, su cabeza herida, débil, aturdida por las imágenes difusas.
Y si bien pasaron cosas malas, había aprendido a aceptarlas, a aceptar que esa era su realidad, y si seguía como antes, sufriendo por lo más mínimo, jamás podría seguir adelante.
Y quería seguir adelante.
Ruby le dio la fuerza, la oportunidad, la valentía, para hacer de su pesadilla de vida un sueño ideal.
Y ahora podía vivir en ese sueño ideal.
El camino se le hizo corto, tal vez perdiéndose en sus pensamientos más de lo que era bueno, considerando que estaba manejando, y agradecía que su auto tuviese seguridad añadida con esos temas, deteniéndose si iba a haber un choque inminente o bajando la velocidad de ir muy rápido.
Esa familia había pasado por muchos accidentes, así que iban a prevenir la mayoría.
Respiró profundo un momento, disfrutando la esencia que había en su auto, el aroma a rosas.
Obviamente se había aprovechado del ramo que Ruby le trajo, usándolo para adornar su oficina, flores las cuales aún no morían a pesar de los días, y eso era bueno, las estaba cuidando lo que más podía para que no se marchitasen tan pronto. También tomó un par de rosas para poner en su auto, usó los petalos en específico, usándolos para aromatizar, y honestamente había sido una buena decisión.
Era agradable sentarse y sentir el aroma de Ruby a su lado.
Aunque no pudo evitar sonrojarse cuando Whitley se subió con ella y señaló ese hecho.
Vaya que estuvo roja toda esa mañana.
Estaba enamorada, muy enamorada.
Sintiendo ese sentir revoloteando en su cuerpo, salió del auto, prácticamente corriendo hasta el elevador, sosteniendo su bolso, lista para pasar un nuevo fin de semana con su mujer, a solas, disfrutando la una de la otra, y no podía evitar sentirse emocionada con ese mero hecho.
A penas se abrieron las puertas, pudo notar a Ruby asomándose por su puerta, observándola, cruzándose de brazos, expectante. Cuando los ojos de ambas se toparon, esta le sonrió, su postura de inmediato más relajada, así como la propia. Sentía que había sido una eternidad desde que la vio por última vez, y solo fue el día anterior, pero dudaba que esa sensación se acabase algún día.
Ruby había hecho de un sueño una realidad.
Ruby era todo lo que deseaba, todo con lo que algún día soñó.
Sin poder contenerse, corrió los pocos metros que quedaban entre ambas. No le importaba llevar tacones, o vestido, o andar con un bolso, ninguno fue un impedimento.
Ruby pareció sorprendida al verla correr, pero de inmediato soltó una risa, abriendo los brazos, ofreciéndole el lugar donde pertenecía, y eso hizo, lanzándose a los brazos ajenos, esta removiéndose ante lo abrupto de su cercanía, pero la sostuvo firme.
Se aferro del cuello ajeno, acomodándose en el hombro de Ruby, sintiendo sus brazos expuestos rodeándola, el aroma a rosas saliendo directamente de la fuente, y ahí se sentía en paz.
Pudo sentir los labios en su cabello, y se regocijó con lo suave del gesto.
Si, por supuesto que era un sueño, por supuesto que era real.
Ruby era su sueño hecho realidad.
Capitulo siguiente: Mundo.
N/A: Vaya capítulo más tranquilo, más hogareño. Me gusta que cada uno de los Aus que hago sean diferentes, que las interacciones cambien, pero me gusta lo que hice aquí a pesar de no haberlo planeado con antelación, la idea de ver a Ruby y Whitley siendo un par de gremlins ñoños, me causa mucha risa, es algo nuevo, y lo estoy disfrutando, espero ustedes también.
Nos leemos pronto.
