Open relationship
Capítulo 7
Sakura no era buena mintiendo. Especialmente no a Sasuke. Acaba de enterarse de noticias que cambiarían el resto de sus vidas para siempre. Le contaría a Sasuke, pero no podía hacerlo aún. Todavía tenía que procesarlo a solas, y con ella. Ino fue la primera persona que vino a su mente para compartir aquella información. Su mejor amiga siempre sabía que hacer. La necesitaba.
Sabía que algo había pasado entre Naruto e Ino. Una semana después de su trío le había parecido extraño no coincidir con Ino en alguno de sus turnos en el hospital. Sabía que su amiga estaba en proceso de transición a un rol de más liderazgo en la División de Inteligencia, pero era raro que no la hubiese visto al menos un día. Revisó el calendario de turnos, su nombre no figuraba en él en absoluto. Sakura pasó varias páginas, nada. Incluso cuando Ino partía en alguna misión su nombre quedaba como tentativo en algunas fechas, por si regresaba antes de tiempo. Sabía que el hospital no la relevaría de su puesto, era muy valiosa medininja. ¿Qué quería decir esto? ¿Habría renunciado? Sakura no estaba segura si como shinobi podía renunciar. Esa misma tarde pasó por la floristería, su apartamento, incluso el apartamento de Naruto. Ningún rastro de ella.
Su antiguo sensei seguro sabría, pero si era una misión altamente confidencial entonces ni siquiera su relación con Kakashi le haría favores. Igual tenía que intentar.
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Licencia. ¡¿Licencia?! Sakura no podía procesar que Ino estuviese de licencia. Ino era devota, si no adicta, a su trabajo. Se tomaba mucho orgullo en ser kunoichi, medininja, usar sus habilidades sensoriales, y nunca cerraba su floristería por más de un par de días seguidos. Ino no tomó tiempo libre ni siquiera cuando murió su padre, cierto que esto fue durante la guerra, pero el punto era que estaba tan fuera del carácter de su amiga tomar una licencia indefinida.
Era obvio que Ino había dejado Konoha. No sabía por qué. Sospechaba de que Naruto y ella hubiesen discutido, quizás se había enterado del trío. Esto era lo más probable. Había sido una noche memorable para ella, pero sentía remordimiento de no haber ido tras de Ino. Sabía que no estaba bien. Ahora a esa culpa se le sumaba la culpa de haber esperado un mes a notar su prolongada ausencia.
El paradero, de eso estaba segura. Suna. Shikamaru llevaba casi un año asignado a un puesto diplomático, que había alineado con su casamiento a Temari. Los celos que Sakura sentía de Ino cuando la veía con Sasuke, a veces con Naruto, no se comparaban con los celos que sentía de Shikamaru como amigo de Ino. Con Sasuke, Sakura no dudaba de sus sentimientos con ella. Incluso si su novio llegase a enamorarse de Ino, lo cual pensaba que era inevitable a este punto, sabía que los sentimientos que el sentía por ella, Sakura, no cambiarían, que no la remplazaría por Ino.
Pero cuando se trataba de la amistad que tenían Shikamaru e Ino, sus inseguridades se apoderaban de su razonamiento. Sabía que ella y el estratega eran distintos tipos de amigos para Ino, llenaban diferentes necesidades en la vida de la rubia. Sin embargo, sus miedos venían de la fuerza de su vínculo. En el pasado, ella había abandonado a Ino. Shikamaru había sido una constante literalmente desde su nacimiento. Para Sakura, Ino era su mejor amiga. Y no estaba tan segura de quien se llevaría ese título en la vida de Ino entre ella y Shikamaru. Sakura sacudió su cabeza, estaba siendo infantil y desperdiciando tiempo con esas cavilaciones. Lo importante ahora era llegar a Ino.
Partiría de inmediato a Suna. Escribió una nota para Sasuke antes de salir. Tenía una idea, que llevaba por un rato rondando su mente. Sus nuevas noticias de cierta manera habían solidificado en su corazón que sería una buena idea. Pero no funcionaría sin Ino, la necesitaban.
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"Sasuke, fui a encontrar a Ino. No me sigan. Voy a solucionar esto. Habla con Naruto"
Sasuke sonrió a la nota que Sakura le había dejado en la mesa de la cocina, su novia compartía sus preocupaciones después de todo. Quizás Sakura había llegado a la misma conclusión que él. Esperaba que regresaran pronto, mientras tanto se cercioraría de convencer a Naruto.
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Divisaba la Aldea Oculta de la Arena. Un estremecimiento recorrió su espalda a pesar del calor abrasador. Un hormigueo recorrió su bajo vientre. Era imposible estar en Suna sin pensar en él. Lo suyo había sido meramente sexual. Sentía respeto, admiración, cariño de amigos por Kankuro, pero a pesar de haber perdido su virginidad con el marionetista nunca había desarrollado algo más allá de lo platónico. Quizás por qué su corazón siempre le perteneció a Sasuke, tener sexo casual nunca había sido un problema. Bueno, no lo había sido hasta que habían abierto su relación. Quizás había sido la personalidad de Kankuro, era un espíritu libre, no mujeriego, simplemente libre. Pero Sakura nunca olvidaría, era imposible, sus noches con él.
Había comenzado después de sanarlo del envenenamiento de Sasori. Quizás fue inapropiado ojearlo de esa manera dadas las circunstancias, pero debajo de capucha y maquillaje, Kankuro era realmente atractivo. No bonito como Sasuke, o guapetón como Naruto, su atractivo era uno más viril, áspero. Tener la vida de alguien en tus manos es una experiencia increíblemente intensa e íntima. Combinado con el tiempo que habían pasado a solas para asegurarse de su recuperación, no era de sorprenderse de que algo hubiese surgido entre ellos. Años después todavía podía recordar sus encuentros vívidamente…
Había olvidado que en el desierto las noches son heladas. Sintió su piel erizarse, sus dientes castañeteaban incontroladamente, y sus pezones se sentían como piedritas tan afiladas que podría cortar diamantes en ella. Maldijo no haber aceptado la capa que le habían ofrecido antes de su partida de la aldea. Miró hacia atrás, sería un largo camino de regreso solo por eso. Paró para rebuscar dentro de su morral fútilmente por alguna pieza de vestir que le pudiese proporcionar algo de calor.
—¿Buscando algo así? — reconoció su voz de inmediato, de su posición en cuclillas miró a su imponente figura frente a ella y la recorrió un escalofrío que no tenía nada que ver con el clima. Trató de controlar sus poco pudorosos pensamientos. Kankuro le estaba haciendo un favor, era todo, le había traído una capa. Un gesto amable. Se puso de pie para recibir la prenda y agradecerle, no le pasó desapercibida la manera que sus ojos oscuros recorrieron su cuerpo. Tomándose descarados segundos en el área de su pecho. No ayudaba en nada al cosquilleo que sentía en su entrepierna.
Kankuro se movió detrás suyo. Y colocó la capa sobre sus hombros, cerrando el broche frente a su pecho. Su cuerpo pegado al suyo. Su respiración en su cuello. Se sintió pequeña debajo de él. A pesar del calor que la capa le proporcionó empezó a temblar. Sabía que sus mejillas estaban más que sonrojadas. Secretamente deseaba que hiciera algo más que antorcharle la capa. Quizás lo manifestó, porque las grandes manos se movieron debajo de la capa sobre su top rojo, directamente cubriendo sus senos. Sakura se tensó ligeramente, antes de empezar a temblar de nuevo, cuando sus dedos índices comenzaron a trazar sus pezones en círculos.
—No te he agradecido formalmente, cerecita — su voz se oía ronca con lujuria — Quizás puedo ayudar con calentarte.
Sus palabras estaban cargadas con doble sentido. Sakura se quedó sin palabras. Pero su cuerpo habló por ella se derritió en las manos del marionetista.
Kankuro la llevó a un lugar cercano, escondido entre las dunas. Sakura pasaría varias noches ahí…
Aquella noche Kankuro había sido "vainilla" con ella, consciente de que sería su primera vez. Había disfrutado esa noche a pesar del dolor inicial. Pero lo más memorable sin duda como usaba su ninjutsu…
Sakura se sentó al borde de la cama, completamente desnuda, agarró el frente de la camisa de Kankuro para atraerlo hacia ella. Y lo hizo. El masculino se inclinó para besarla y acariciar sus costados, sus ojos entrecerrados en extasis, quería más. Sintió un gran vacío cuando el castaño se separó. Abrió los ojos para darle reprocharle con la mirada, se sorprendió cuando lo encontró sentado en una silla frente a la cama, su cara oculta por sombras. Quizás quería hacerlo en la silla. Se intentó levantar para acercarse a él pero no pudo. Físicamente no podía moverse. Tardó un segundo en comprender. Finísimos, casi invisibles, hilos de chakra sujetaban sus muñecas, dedos, tobillos, su cuello y otras articulaciones. Los movimientos de las manos de Kankuro fueron imperceptibles pero los escuchó el sonido de sus manos cortando el viento rápidamente. Kankuro la había convertido en una de sus marionetas. Su excitación se intensificó, trató de cruzar sus piernas para aplacar su palpitante centro pero no pudo. La pérdida total del control de su cuerpo no le aterraba en absoluto, al contrario, quería perderse en la deliciosa sumisión total.
Una de sus manos viajó guiada por los hilos a uno de sus senos, la otra viajo más al sur. Sus propios dedos comenzaron a pellizcar su erecto botoncito rosa, los de la la otra mano separando su labia y adentrándose entre los pliegues. El círculo de músculo se contraía incontrolablemente bajo su propio toque. Su excitación empapando las yemas de sus dedos. Sakura no podía dejar de gemir. Las comisuras de los labios de Kankuro levantadas, una semi sonrisa satisfecha.
Sintió como los hilos forzaban sus piernas hasta que quedasen completamente abiertas. Su feminidad expuesta a Kankuro. Tenía asiento de primera fila a verla introducir y sacar sus dedos de su interior. La luna que se colaba por la ventana reflejaba la miel que corría por sus muslos con destellos de plata.
Afuera podía escucharse el fuerte movimiento de la brisa desértica, quizás se aproximaba una tormenta de arena, pero nada de esto parecía importarle a Sakura. No cuando Kankuro se acercó an ella, y la obligó hasta el borde de la cama, sus pequeñas manos que ya no eran suya trabajando expertamente en desvestirlo.
Al completar su labor, las manos de Sakura fueron forzadas detrás su espada, atándolas a la muñeca con más hilos de chakra. Juntó sus piernas atando los tobillos y las dobló a la rodilla. Ahora si estaba completamente inmóvil. La cereza del pastel fue cuando más hilos la elevaron de la cama, quedó suspendida en el aire. Dos hilos se ataron de sus pezones y los halagan ligeramente hacia abajo. Otro se frotaba a lo largo de caliente apertura. Sakura no podía más, sentía que su cuerpo estallaría de placer. Necesitaba su hombría dentro de ella con desesperación. Por fin Kankuro se paró detrás de ella y posó sus grandes manos en sus nalgas para separarlas y sin ningún aviso se enterró en ella. El alarido que Sakura soltó fue gutural. Los hilos la mecían de atrás hacia adelante, coordinados con las estocadas de su dominador. No iba a aguantar más, era imposible detener el orgasmo que la sacudiría cada centímetro de su cuerpo. Dos embestidas más y alcanzó la cima. Kankuro salió de su interior y se corrió en su espalda. Los dos cayeron exhaustos sobre el colchón. Descerebrados. Por ser su primera vez jugando a ser su muñeca, Kankuro le había permitido terminar tan rápido, pero en sus subsecuentes encuentros, el marionetista la llevaba hasta el borde del inicio de su orgasmo y luego retiraba sus atenciones dejándola frustrada, repetía su deliciosa tortura hasta que Sakura tenía que rogarle, prometer que sería una buena chica…
Sakura salió de su cabeza. Ya comenzaba a sentir la humedad entre sus piernas. No lastimaba a nadie con fantasear despierta. Sabía que nunca sería capaz de engañar a Sasuke o Naruto. Podía disfrutar del pasado, si tan solo en sus memorias. Pero ya estaba frente a la grande residencia de el Kazekage y sus hermanos, y las familias de sus hermanos. Sabía que Shikamaru estaría ahí, que podría extraerle información de la locación de Ino. Era probable toparse con Kankuro y debía guardar la compostura. A veces solo sexo, es solo sexo. Incluso aunque fantástico. Su corazón, mente y cuerpo pertenecían a otros dueños.
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Lo malo de sus habilidades sensoriales era que las sorpresas no funcionaban con ella. Por otro lado, era ventajoso no ser sorprendida. Sabía exactamente quien estaba al otro lado de su puerta, la presintió por metros. Estaba decidida a ignorarla, no tenía nada que hablar con ella. No estaba molesta con Sakura, se sentía algo herida por lo del trío, pero no era algo tan grave que no perdonaría. Pero sabía que el propósito de su visita era para recapacitar sobre su decisión de mudarse a Suna, de regresar con Naruto e Ino no sabía si estaba lista para enfrentar esa conversación.
No había decido por completo si se mudaría de Konoha, no quería dejar su hogar atrás, pero no sabía como manejar lo que había transpirado entre ella, Sakura, Naruto y Sasuke. También, un par de días atrás se había enterado de que tenía 7 semanas de embarazo. El resultado de la prueba puso su mundo de cabeza. El bebé era de Naruto, su última vez con Sasuke había sido más de dos meses atrás, sus encuentros con Kiba llevaban menos de un mes. Esto complicaba todo.
Pensó en terminar el embarazo, abortos eran comunes - y a veces sugeridos- entre kunoichis, pero también le hacía ilusión convertirse en madre. Con tanta muerte, crear una vida nueva se sentía como hacer algo florecer. Su situación con Naruto no era ideal, lo amaba, pero se habían lastimado mutuamente pasado el punto de perdón. No había confianza entre ellos, ¿como la podían reconstruir si no sabían cómo comunicarse?
Al principio pensó que su relación sería sencilla de llevar, los dos eran extrovertidos, decían lo que estaba en su cabeza, eran transparentes con sus sentimientos… pero a veces comunicarse era como una competencia. Su testarudez chocaba con la de él. Eventualmente, optaron por comunicarse por contacto. O sea usaban su conexión mental o tenían sexo. Y su relación fluyó. No sabía si la familiaridad que se tenían era verdadera compatibilidad o era conformidad. No creía que en nueve, ahora ocho, meses podrían sortear todo lo que necesitaban conversar y resolver entre ellos. ¿Cómo podían recibir a su bebe dentro de tanta disfunción? Por eso Suna, quizás alguna villa pequeña, donde podría criar a su hijo sola, quizás regresaría a Konoha para cuando comenzase la academia. Ella era rubia, Naruto era rubio. Sería difícil probar paternidad, podría atribuírsela a cualquier otro hombro. Si alguien calculaba la fecha de nacimiento con la edad de su hijo, mentiría y diría que fue prematuro. Con un par de años de por medio se podría dar ese lujo. Si regresaba ahora no podría disputar quien era el padre.
No sabía cómo Naruto se lo tomaría tampoco. La manera que la había mirado antes de largarla. ¿Que sentía por él? Esa era la pregunta que debatía, lo único que importaba. Le daba miedo admitir que lo amaba, después de todo nunca hubiera irrumpido en su mente si no fuese importante para ella. También amaba a Sasuke, al fin lo pudo admitir para ella misma. Esto complicaba una ya complicada situación. No podía perdonar ser segunda a Sakura, no con los dos pero sobretodo no con Naruto. Pero al estar con Kiba comprendió que sus sentimientos no iban a cambiar. Que para ella Naruto iba a ser siempre su primer verdadero amor, su gran amor. Sasuke, el segundo. ¿Que podía hacer con su divido corazón? Estaba confundida, lo que creía sentí un día, cambiaba al siguiente. Alejarse fue la mejor idea. No había nada que Sakura pudiera decirle para cambiar su opinión.
Entonces la sintió a su puerta, la que había jurado no iba a abrir, y su perfil de chakra había cambiado. No es que fuese diferente, era que había un tenue flujo nuevo circulando con el de ella. Y sus paredes cayeron, abrió la puerta antes de que Sakura pudiera tocar.
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Ojos jade encontraron los cerúleos. Ambas miradas cargadas de tantas preguntas, palabras sin decir y sentimientos. Un mes no era tanto tiempo, pero los eventos que habían transcurrido lo hacían sentir como una eternidad.
Sakura que había tenido tres días para planear que decir, quedó muda. ¿Con qué empezaba? El semblante de Ino no era uno cordial pero tampoco hosco. Simplemente, expectante y de una manera eso lo hacía difícil. Estaba preparada para una Ino furiosa, muchas veces su dinámica prosperaba cuando estaban peleando o cuando alguna tenía una crisis con un tercero, pero cuando se trataba de problemas entre ellas acaban perdonándose sin haber hablado nunca del asunto. Pero esto era algo que no podían ignorar, tenían que resolverlo. Optó por empezar con una disculpa.
—Lo siento por no haber ido tras de ti esa noche. Lo siento por estar con ellos sin hablar contigo primero.
Ino se rió. Sakura encaró una ceja.
—Estar, Sakura tú y tus eufemismos — su tono no fue reprochador, mas bien jocoso. La rubia abrió la puerta por completo y la invitó a pasar.
El apartamento temporal de Ino era acogedor, en un mes ya estaba lleno de plantes y flores y velas y revistas de moda. Ino vestía un baby doll celeste encima de un set de encaje también celeste, su cabello suelto bajaba hasta sus caderas, llevaba rubor en las mejillas y brillo en los labios, había alargado sus pestañas. Estaba esperando a alguien. Sakura sintió un malestar que no reconocía en su estómago. Era una mezcla de celos y enojo. ¿Cómo le podía hacer esto a ellos? Pero tomó un largo respiro, no estaba aquí para pelear con ella. Si hacía alguna pregunta sobre su presunto amante la podría alejar, más si le reclamaba.
Ino gesticuló con las manos sin dirección general para señalar el apartamento.
—Era de Temari antes de casarse, me dejará usarlo hasta que pueda encontrar algo más permanente.
El estómago de Sakura se contrajo aún más. Ino iba en serio con esto.
—¿Te vas a mudar del todo?
Ino se encogió de hombros y sacudió la cabeza sin dejar a entender su significado.
—Lo estoy pensando — afirmó después de una pausa — Suna lleva meses pidiéndome que venga a ayudar con mejoras a su división de Inteligencia e Interrogación. Estaría aquí "en préstamo" de Konoha, algo así como Shikamaru hace pero más establecida aquí, al menos por unos años.
Sakura estaba atónita. Ino no solamente había considerado esta mudanza seriamente, ya estaba pensando en la logística. No entendía como en un mes todo podía cambiar así, tan radicalmente, ¿tanto le había lastimado su encuentro de tres esa noche o había pasado algo más? Quizás con Naruto…
—Ino, ¿estás haciendo esto por el trío? — se forzó a nombrar lo que habían hecho. Le parecía excesivo.
Ino soltó una risita amarga. ¿Cómo podía explicarle a Sakura que ella era la razón? O parte de la razón que había desencadenado su decisión. No entendería, ella -ignorante al hecho- era la fuente de su desamor. Que estaba al centro de los dos hombres que amaba, ni Naruto o Sasuke podían sostener su corazón porque tenían el de ella en sus manos. No podría con la humillación de admitir que le molestaba en voz alta tampoco. No sabía para que había abierto la puerta…
—¿Estás embarazada? — preguntó sin rodeos y desviando descaradamente el tema.
A Sakura no le sorprendió que Ino notara su condición, sabía que estaba esquivando su otra pregunta pero quizás ese tema las llevaría de regreso a él.
—Cuatro semanas — respondió con algo de pesar. Ino se tensó cuando comprendió el por qué de su tono. Sus ojos azul cielo se nublaron.
—Creo que voy a vomitar — anunció la rubia y salió disparada hacia lo que Sakura asumía era el baño. La siguió preocupada. No era la reacción que esperaba, algo más ocurría, estaba segura. La encontró inclinada sobre la taza del inodoro y sostuvo su cabello con ternura para que no se ensuciara.
A Ino le llegó una nueva ola de arcadas, se tuvo que agarrarse de la taza para vomitar nuevamente. Sakura la ayudó a incorporarse, se lavó la boca y las manos. No podía borrar el sabor amargo de su boca, pero sabía que no tenía que ver con vomitar. Salió del baño sin decirle una palabra, quería llorar y quizás eso es lo que iba a hacer. Demasiada resilencia para una persona, estaba cansada.
Se metió debajo de los cobertores de la cama y se hizo un ovillo, su espalda para la puerta mirando a la pared.
Sakura la siguió hasta la recámara, por la manera que sus hombros se movían estaba llorando. No sabía si abrazarla sería lo correcto, pero era la mejor manera que sabía para consolarla. La acompañó debajo de las sábanas y la abrazó por la cintura, Ino se tensó ligeramente pero no la apartó.
—Ino—susurró con suavidad. Pero la única respuesta que consiguió fueron más ahogados gimoteos. —¿Qué tienes?
—Que ella también vendrá de segunda — contestó entre sollozos. Sakura no entendía.
—¿Quién es ella? — preguntó confundida.
—O él, no sé — chilló.
—Ino, no enti…oh — paró en seco cuando entendió. La mano en la cintura de Ino bajó a su aún plano vientre. Sabía que era muy temprano para sentir cualquier rasgo de vida, pero le confortaba saber que un bebé crecía ahí. Su bebé. Esto era buenas noticias. Besó la parte de atrás del hombro de su amiga dulcemente y la abrazó.
—Ino ¡felicidades! ¡Esto es maravilloso! — tomó un instante en sopesar lo que había dicho — ¿Crees que tu hijo vendrá segundo al mío si es de Naruto, eso es lo qué pasa? — cargó sus palabras con simpatía porque presentía esto era algo delicado.
Ino asintió, todavía no dejaba de llorar pero los gimoteos disminuían en frecuencia.
—Ino, no lo creo— trató de confortarla. Ella también vendrá de segunda. Entonces lo entendió esto no era sobre el trío necesariamente. Recordó esa noche como le había parecido que Ino estaba incómoda. Se quería dar una palmada en la frente a si misma por no verlo antes. El problema era que Ino se sentía excluida. Se separó levemente de su amiga retrocediendo en la cama y la tomó de la muñeca para urgirle a quedar de frente a ella. A regañadientes Ino se dio la vuelta. La encaró pero no la miraba a los ojos. Sakura la tomó delicadamente por la barbilla para que la mirara. Podía ver reflejado en sus ojos que sufría.
—¿Cuántas semanas?
—Siete — dijo en un susurro. Sakura cálculo mentalmente, el bebé era irrefutablemente de Naruto.
—¿Y que quieres decir con que vendrá segundo a mi bebe? — preguntó no tan segura.
Ino inspiró, armándose de valor para compartir lo que había pasado entre ellos un mes atrás. No sabía como expresarlo en palabras así que tomó la mano de Sakura y le enseñó.
—Oh Ino —susurró con compasión y puso su mano libre en su mejilla consoladoramente. Tuvo una idea de cómo convencerla de que ella no era segunda opción. El hecho de que Naruto no se había contactado con ella o Sasuke en varías semanas le decía que el rompimiento lo estaba afectando y mucho. Él amaba a Ino.
—Si tuvieras que elegir entre quien amas más, a Shikamaru o Chouji, ¿a quien escogerías?
Ino abrió los ojos como platos y luego los entrecerró para darle una mirada de hastío —No puedo responder eso.
—Ok, pero tu cerebro saltó a uno de ellos, ¿no? Aunque los ames igual, tu cerebro te obligó q darle una respuesta a la pregunta.
Ino se acostó bocarriba y bufó, no le gustaba que Sakura tenía un punto. Pero igual, no cambiaba el hecho de que ella no había sido la primera opción de su ex novio.
—Ok, ahora te pregunto, ¿que harías si te pidiera que me dejes unirme al Ino-Shika-Cho? — a esto Ino se incorporó con sus codos y la miró con incredulidad. Era ridiculo lo que acababa de preguntar y así se lo dijo.
—No me refiero a como equipo pero a su círculo personal.
—Tampoco — contestó rápidamente y Sakura levantó ambas cejas como diciéndole "viste". La rubia bufó de nuevo —Ok, pero qué tiene eso que ver conmigo y Naruto?
—Ino, tú eres parte de nosotros, no del equipo 7 pero de nuestro grupo. ¿Sabes lo grande que eso es? No hubiéramos aceptado a cualquiera. Además te olvidas de algo.
Ino se acostó de lado nuevamente para mirarla, en su silencio le decía que continuara. Sakura tomó ambas de sus manos.
—Yo te elegí primero. Para mi, tú llegaste antes que Sasuke, antes que Naruto. Y sí, lo arruiné, y lo volví arruinar, pero Ino, tú eres mi chica especial y créeme que si fuese lesbiana estaría contigo, no hay debate.
Los ojos de Ino se aguaron, por emoción esta vez, hizo un puchero y apretó con más fuerza las manos de su mejor amiga.
—No lo sé, creo que preferiría a Tenten — dijo en broma
—Cerda— la amonestó, en broma también.
—Frente — pronto las dos se reían juntas — Te había extrañado.
—Y yo a ti— expresó Sakura — ahora, ¿vas a dejar de hablar de este disparate de Suna y regresar a casa a nosotros?
—¿Ustedes? — preguntó Ino encarando una ceja.
—Creo que debemos estar todos juntos, no solo casual, de verdad — soltó lo que había pensado todo el camino — Ino, ¿no ves que tú estás al centro de nosotros? Es por ti que abrimos la relación. De ser por Sasuke, Naruto y yo hubiéramos seguido como estábamos para siempre. Fue tu idea, tú nos uniste, y si nosotros tres siempre tendremos un vínculo especial, pero sin ti hace falta una pieza. Sasuke te extraña, lo puedo notar. Naruto, bueno no he oído nada de él en un mes. Y yo… — aquí su voz se quebró un poco — eres mi mejor amiga, te necesito. Cuando me enteré de esto — tocó con gentileza su propio abdomen — fuiste la primera con la que quería compartir. No Sasuke, no Naruto, tú. Y tengo miedo, miedo a no ser buena madre, miedo de no saber de quien es mi hijo… que tú también estés embarazada es como una señal.
—Sakura, pasamos una gran cantidad de tiempo juntas, nuestros ciclos probablemente se sincronizaron, no es una señal, es bilogía — Ino trató de razonar, aunque no tenía sentido ya que sus fechas de concepción eran distintas— Además, ¿que sugieres, que vivamos todos felices los cuarto? ¿Que tú y yo seamos hermanas esposas y criemos a nuestros hijos juntos bajo el mismo techo como hermanos?
—De hecho, podrían ser hermanos
—La aldea, hay muchas reglas tácitas sobre esto, tú no eres parte de un clan…
— Konoha acepta que los Hyuga se casen entre ellos. ¡Por favor! Antes de que disolvieran su compromiso, a Hinata y Neji los iban a obligar a casarse, y ellos básicamente son hermanos, y todo el mundo estuvo de acuerdo. Nosotros somos cuatro adultos que no estamos dañando a nadie.
—Frente, odio cuando tienes razón, pero igual se te está olvidando lo más importante…— se tocó el estómago inconscientemente — Naruto, no creo que me vaya a perdonar. Este bebé complica todo aún más.
Ino sintió las lágrimas acumularse en sus ojos de nuevo. Solo había pasado un mes, Kiba era una distracción, pero el dolor de la separación seguía fresco. La manera que a había mirado esa última noche, Ino sabía que había cruzado una línea. Pero de cierta manera, también sentía que él tenía que buscarla a ella.
—Estamos muy rotos — admitió.
—Kintsugi* — fue su única respuesta.
Su padre le enseñó el arte de kintsugi de niña. En su cultura, era una práctica común. Cuando algo se rompía, como algo de cerámica, había belleza en repararlo. Tradicionalmente los pedazos se pegaban con oro y creaban una pieza aún más hermosa que la original. Comprendía lo que trataba de decir, pero esto era algo que no podía reparar sola.
—Este bebe — Sakura posó su mano sobre el estómago de Ino una vez más, para enfatizar su punto — es el oro, sabes que a Naruto lo enloquecerá ser padre, es una de sus ilusiones. E igual, eres tú el oro de nuestra relación. Regresa, por favor.
Ino posó su mano en el estómago de Sakura, se quedaron conectadas así por un rato.
—Además, egoístamente, te necesito. No puedo con este embarazo sola, no puedo decirle a Sasuke y Naruto sola.
—Pero pudiste meterte en este lío sola, ¿no? — dijo sacándole la lengua y Sakura sonrió porque sabía que todo iba a estar bien.
—¿Quién es? — preguntó pícaramente Sakura.
—¿Quién es quién? — la pregunta le ganó un codazo —¡Ey, cuidado, mujer embarazada aquí!
—¡Vamos, Ino! — Sakura la sacudió juguetonamente — la lencería de encajes que llevas debajo de este baby doll, las vela...
Las dos amigas se rieron cuando Sakura señaló lo obvio. En ese justo momento alguien tocó a la puerta. Ino se levantó, se acomodó el cabello, y le dirigió un guiño travieso a Sakura, que ahora se acomodaba sentada al borde la cama.
—Ya verás — abrió la puerta solo lo suficiente para poder recostarse en ella, una pose provocadora. Sakura no podía ver quien estaba al otro lado, hasta que el hombre posó una mano sobre la cadera de Ino por debajo del baby doll, la mano era grande y bronceada estrujó la nívea piel. Estaba 80% segura de quien era. Una parte de su cerebro le decía que la escena no cuadraba, que esa mano no pertenecía ahí, que Ino no le pertenecía a él. Que a Naruto no le gustaría ver la escena que se desarrollaba frente suyo. A Sasuke tampoco. Ni a ella misma. Pero una mayor parte le decía que dejara a su amiga disfrutar, que todas las preocupaciones que expresó eran válidas e Ino se merecía un tiempo para ella. Además estaba soltera, pero esperaba que no por mucho. La Yamanaka era de ellos.
—Hola preciosa — la masculina voz hizo eco en la habitación. Sakura no podía ver con claridad desde su posición en la cama pero por la manera que la mano se movió hasta la nalga, y la levantó hacia ella, haciendo que Ino quedará de de puntillas así que asumió se habían besado. —¿Lista para mi?
—Tengo otra visita — respondió Ino con un deje travieso en su voz. Kiba Inuzuka empujó la puerta y se adentró en la habitación. Levantó las cejas cuando la vio.
—Oh va a ser este tipo de noche, que afortunado soy — exclamó sugestivamente. No pudo esquivar el almohadón que Sakura le aventó con fuerza, le dio en el medio de la cara —¡Haruno!
—Eso y más te mereces — contrarestó la pelirosa, en son de broma. Se volvió hacia Ino y se cubrió la boca para que Kiba no la viera gesticuló sin hablar — Bien por ti.
Kiba era guapísimo. Y entre ellos ya había historia. No le extrañó, solían gravitar el uno hacia el otro. Kiba rodeó a su amiga por la cintura e Ino se rió. No pudo evitar pensar lo bien que se veían juntos. De la misma manera que había pensado años atrás cuando la vio regresar de misión con Sasuke. Lo mismo que pensó cuando Ino y Naruto anunciaron que habían comenzado su relación aún más tiempo atrás. Y se le ocurrió que Ino era el denominador común. Que Ino hacía que la persona que estuviese a su lado se viese bien. Recordó como si salían a un bar juntas, Sakura recibía más interés a que si saliera sola. Que hasta ella se beneficiaba de estar junto a ella. Brillaba sin opacar, compartía la luz.
Kiba se aclaró la garganta y notó que los dos la miraban fijamente. Esa era su señal. Ino gesticuló un "lo siento" y "mañana hablamos".
—Cuídense— dijo acompañado de un guiño y salió de la habitación.
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—¿Qué hace Sakura en Suna? — preguntó Kiba, sin perder el tiempo ya le estaba besando el cuello.
—Está en una misión para hacerme regresar a Konoha — Ino presionó su espalda contra el torso de Kiba y expuso su cuello aún más inclinando su cabeza hacia el lado opuesto.
—Es una petición que puedo secundar —la empujó con la fuerza suficiente para ser sensual sin ser tan brusco. —No puedo esperar a tenerte más cerca. Aunque admito que la distancia hace que esto sea más divertido.
La aprisionó contra la cama, acentuando lo que dijo con un movimiento de su pelvis. Ino gimió cuando sintió su dureza.
—Lo siento, chico perro, pero si regreso es para estar con ellos — en su intoxicación inducida por lujuria tuvo un pequeño desliz.
—¿Ellos? — Kiba no lo dejó pasar por desapercibido, sentía la calidez de su aliento sobre la piel de su vientre, su lengua empezó a dar pinceladas alrededor de su ombligo, y viajaba sur. Ino contuvo la respiración. Y por supuesto, justo cuando lo podía sentir ahí, el punto que irradiaba más calor de su cuerpo, en ese instante, Kiba se desvió y empezó a besar uno de sus muslos. Maldito pensó sin convicción. Esto es lo que le gustaba de él. Kiba siempre había sido un amante pasional, se tomaba su tiempo con ella, la calentaba hasta un grado antes de su punto de ebullición, que veía estrellas y sentía que el mundo iba a acabar si no se fundía en ella. Pero se estaba adelantando, Inuzuka apenas precalentaba.
Aprovechó que su boca estuviese ocupada para acaparar la conversación, confesar del arreglo entre Naruto, Sakura, Sasuke y ella la excitaba casi tanto como los dedos que trazaban los bordes de sus bragas, sin romper la barrera que separaba piel y tela. La quería volver loca. Y de pronto sus atenciones pararon, e Ino casi molesta le reclamó, para encontrarlo mirándola completamente impactado. Y luego su amante estalló en risa.
—Vaya Yamanaka, que rollo — dijo entre risas, y como si nada, regresó a su labor de besar cada centímetro de sus piernas — esto explica porque Sasuke casi me mata el otro día.
Ino le agarró el cabello y lo forzó a mirarla. Kiba comprendió que acababa de meter la pata.
—¿Hablando más de lo que debes en los vestidores de nuevo? — regañó Ino, no estaba molesta, y ahí demostró una de las razones por las que no funcionaron. Kiba la podía llevar del cielo al infierno y de regreso en la cama, pero como si fuera un adolescente cachondo tenía el hábito de compartir los detalles con sus compañeros. En ese momento no quería procesar lo que significaba el acto de celos de Sasuke, pero no podía negar el choque de placer que le causó. Como presintiéndolo, Kiba comenzó a bajarle las bragas con los dientes. Ino lo ayudó a sacarse la prenda levantando sus piernas.
—Maldición Ino, siempre olvido lo jodidamente bien que hueles — básicamente se sepultó entre sus piernas e inspiró su excitación. Una vez y su lengua se adentró en su cavidad, Ino perdió la coherencia. Kiba lamía el largo de su apertura, de arriba abajo y de abajo para arriba, frecuentemente succionando su botón de nervios, frecuentemente penetrándola con su lengua, a veces sus dedos. Ino agarró las sábanas. Unió sus gemidos a la sinfonía erotica que resonaba en la habitación, los gruñidos de Kiba, el mojado deslizado de los dedos que entraban y salían de ella llenándola hasta los nudillos, el ligero crujido de la cama debajo de ellos. Ino vio pasar el orgasmo detrás de sus pestañas entrecerradas, lo podía sentir en cada terminación, ya estaba ahí…. y nada. Kiba removió su lengua y dedos. Ino estaba apunto de protestar cuando Inuzuka se llevó una de sus piernas a su hombro, besó su tobillo coordinado con la manera que dejó caer su exageradamente grande miembro sobre su sexo. Una y otra vez. Hasta que guió la cabeza que ya goteaba, Kiba aprovechó el lubricante natural para preparar la ya mojadisíma entrada rosa, moviéndose como un pincel de arriba a abajo. Ino se retorcía debajo suyo, llenándolo de orgullo masculino. Metió su otra mano por debajo del brassier y apretó uno de los senos, halando uno de los rosados pezones entre dos dedos. Ino estaba apunto de rogar. Sin querer torturarla más, se hundió en ella. Los dos gritaron al momento de la fusión. Esos deliciosos segundos de la primera conexión. Ino arqueó la espalda y subió aún más sus caderas, buscando más de esa fricción. Kiba no se dio más a rogar.
Terminaron la noche después de tres orgasmos de ella, dos de él. Kiba cayó exhausto sobre sus pechos. Memorizando como la delgada piel entre ellos olía más a melocotón que cualquier otra parte de su cuerpo.
—Si cambias de opinión, preciosa… solo quiero que sepas que yo jamás podría compartirte — confesó con total sinceridad.
—¿Te estás poniendo sentimental, Inuzuka? — se burló sin verdadera malicia a la vez que sus manos acariciaban los costados del castaño encima suyo. — pensé que esto era solo sexo.
Kiba se separó levemente, impulsándose en las palmas de sus manos, para poder verla a los ojos.
—Sabes que nunca es solo sexo. No contigo. De verdad, serías solo mía.
Ino se sintió desarmada ante la confesión. Pero su corazón ya había decidido.
—Kiba, tú me engañaste — lo dijo más con sorna que con recriminación. Apenas habían cumplido 18 cuando empezaron a salir. Una vida atrás, AG: antes de la guerra. Los dos habían cambiado.
Kiba se rió fuertemente. Esa risa que sacudía el aire al rededor suyo. Rodó de espaldas al colchón y se acomodó para agarrarla por la cintura, la pegó contra su pecho.
—Touché, Yamanaka. Pero mantengo mi postura, no podría imaginar tenerte y compartirte con alguien más.
Ino cerró los ojos, y se preguntó si así debía ser el amor, posesivo, exclusivamente entre una pareja. ¿De verdad estaba mal si su corazón latía por dos? ¿Que tenía tanto amor que alcanzaba para dos hombres? ¿Era tan malo querer ser amada por los dos? … Pronto cayó el sueño sobre ellos.
En la mañana se disfrutaron nuevamente. En la cama, en la ducha, en la mesa desayunador. Los dos intuitivamente sabían que sería la última vez que se encontraran así. Ninguno tenía arrepentimientos.
—No es una excusa, Ino, pero si de algo vale, en ese entonces no pensé que te merecía y lo jodí monumentalmente. No creo que ningún hombre te merezca… pero quizás entre dos juntos sí alcancen estar a tu altura.
Ino le besó la punta de la nariz antes de que saliera.
—Gracias Kiba.
Ino había decidido. Regresaría a Konoha con Sakura. Dejaría de correr de lo que le daba miedo. Su amiga la había ayudado a ver otra perspectiva. Ella no sobraba, la querían tanto que la querían incluir a su íntimo círculo. Sin embargo, las palabras de Kiba también la calaron. Tenía que disculparse con Naruto, pero tanto él y como Sasuke tenían que demostrarle que lo suyo iba en serio. Tal y como Sakura había hecho.
NDA:
Ok, sé que al principio de este fic me concentré en una rivalidad entre Sakura e Ino. Quizás me he desviado de ese hilo de la historia, pero en mi opinión no lo contradice del todo. Comencé este fic a principios de mis 20s y he vivido tanto que mi manera de pensar ha cambiado. Ahora valoro muchísimo más mis amistades, sobre todo a mis amigas mujeres. Creo en la sisterhood y eso es lo que quiero plasmar aquí, mis versiones de estos personajes han crecido conmigo. como dicen en sex and the city "Maybe our girlfriends are our soulmates, and guys are just people to have fun with".
Al principio mi plan era que embarazos no serían una parte importante del plot…. Pero no lo pude evitar, sé que lo pongo en todas mis historias pero bueno al que no le gusta que no lea. Es cliché? Desmándeme jeje
También se que hay muchos paralelos con otras de mis historias (retrógrado, superfecundacion, etc), no se a veces las ideas se reciclan. Para mi son diferentes pero si no lo sienten tan original, lo siento.
Y último - las muñere embarazadas pueden tener relaciones. No hay evidencia científica que diga lo contrario. de hecho hay artículos científicos que confirman la seguridad de madre , bebé y embarazo. Tuve comentarios de esto en otro fic y me gusta aclarar cuando alguien tiene información errada.
Me explayé mucho. Espero que hayan disfrutado este capítulo ! Hasta el próximo!
