Flufftober 2023 Yuuram
Día 18: Sábado en mi cama
Era increíble que ahora tuviera esa clase de problemas, o por lo menos increíble si toma en cuenta cuan renuente estuvo al principio, pero la verdad nunca pensó que tan grave estaba el asunto.
Aún le gustaba regresar a la Tierra con su familia, ¿a quién no? Eran sus padres y su hermano, podía pasar unos días en Japón y regresar a Shin Makoku, con Wolf y Greta, pero ahora sentía que mientras menos días se quedara, era mejor o terminaría siendo un panda.
Dio la décima vuelta en su cama en esa noche, casi se cae varias veces ya que esa cama no se compara a la de Shin Makoku. Simplemente no podía dormir y la razón era obvia. Wolfram. Lo extrañaba. Extrañaba su aroma, su calor y hasta sus típicos ronquidos, simplemente lo extrañaba a él. Estaba muy acostumbrado a dormir con él, a pesar de que dormían juntos, pero no revueltos.
Suspiró. Solo se quedaría tres días y ese apenas era el día uno y no podía dormir. Sabía que no había poder humano ni mazoku que lo ayudara a arreglar las cosas sin regresar con él.
Miró el techo y sonrió. A la próxima lo traería consigo, así si Gwendal lo obligara a hacer más trabajo por ello. Además, con esa cama más chica podía tener un pretexto para dormir más cerca, cosa que aún no se atrevía a hacer.
Y así fue como Yuuri Shibuya, pasó toda la madrugada del sábado pensando en su lindo prometido de ojos azules sin el cual no podría dormir.
.
Era agradable estar de regreso en su otra cama, tan inmensa que daban ahí varias personas, pero que solo la usaban él y Wolfram y muy ocasionalmente Greta.
No se engañaba a sí mismo, sabía que la única razón de estar feliz por estar de regreso en esa cama era Wolfram.
La primera noche que pasó allí, recuperó bastante del sueño perdido en la Tierra, durmió tan tranquilamente que a Conrart le había dado trabajo despertarlo para ir a correr, pero era un nuevo sábado y le había pedido explícitamente a su padrino que quería tener la mañana libre y que no lo despertara y como buen cómplice, incluso le dijo que se lo informaría a las sirvientas para que les sirvieran el desayuno hasta que él lo pidiera y así no lo molestaran.
Sin embargo, despertó igual de temprano que siempre, y como estaba empezando a amanecer, lograba ver al chico a su lado, y así se quedó un buen rato, hasta que, con un poco de miedo, se acercó lo suficiente a él para abrazarlo ligeramente, y ya en esa cálida posición, cerró los ojos y volvió a dormir.
Ya pensaría en alguna excusa para decirle a Wolfram cuando despertara o tal vez simplemente diría la verdad.
Ah. Era bueno estar de regreso.
