PARTE 13 La Luz del Arcoíris

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Ninguna de las dos esperó ver semejante escenario.

Semejante desolación.

El día había comenzado de manera normal. Nagisa y Honoka se encontraron saliendo del tren y caminaban animadamente a la escuela. Saludaron a Fujimura y a Kimata en el camino, incluso a Odajima Yuka, que seguía increíblemente orgullosa de la victoria del Club de Ciencias en el evento hacía dos semanas. De hecho, todos estaban trabajando por adelantado en lo que iban a presentar para el festival escolar. No sería una cafetería, venta de artículos, una casa embrujada ni nada similar, lo que los miembros del Club de Ciencias querían hacer era una actividad interactiva justo como lo hicieron en la Feria.

Por su lado, el equipo femenil de lacrosse había tenido un par de partidos que las chicas pudieron ganar a pesar de esa extraña sensación de desgano que reinaba en la escuela. No había ningún daño grave en nadie hasta el momento, Nagisa y Honoka estaban atentas pero aún no había señal alguna de ese último enemigo, si es que lo había.

Y finalmente lo conocieron.

En la torre del reloj de la escuela, una figura grisácea se levantó en plena hora de clase y todos en la escuela se desmayaron al momento.

Nagisa y Honoka pensaron que era solamente en su salón o en esa sección del edificio, pero al salir a revisar los alrededores descubrieron con horror que todos en la escuela estaban desmayados. Y no solamente ellos, las chicas notaron que la neblina fría se expandía más allá de los límites de la escuela.

"Al fin las conozco, Guerreras Legendarias Pretty Cure", dijo el enemigo con fuerte voz mientras saltaba y flotaba lentamente hacia el suelo con ayuda de su poder.

"Tú…" Nagisa apretó los dientes. Tan sólo ver a ese sujeto hizo que toda su piel se erizara de miedo puro. Por instinto tomó la mano de Honoka y la horrible sensación se pasó. Suspiró discretamente con alivio.

"¡Tengan cuidado, la energía Oscura de ese sujeto es demasiado densa-mepo!" Advirtió Mepple mientras comenzaba a temblar de puro miedo. Pudo calmarse un poco cuando su compañera humana lo cubrió con su mano.

Mipple estaba igualmente aterrada a pesar de tener más tiempo ayudando a Sanae y luego a Honoka a pelear contra la Oscuridad. Todo lo que había experimentado antes no se parecía a lo que ese guerrero malvado le provocaba en su pequeño cuerpo de Luz. Un terror indescriptible que también la hizo temblar.

Honoka, al igual, a pesar de estar más acostumbrada a la Oscuridad y sus enviados, tampoco evitó sentir un muy sano miedo al ver a ese enemigo. Con una mano calmó a Mipple y con la otra estrechó la mano de Nagisa para calmar su propia tensión. "Debes ser el último Guerrero Oscuro, tú tienes la última Piedra Prisma, ¿verdad?"

"Es correcto, guerrera Cure White", respondió el guerrero con voz seria, fría. "Les recomiendo transformarse si no quieren que las mate", advirtió con la misma parsimonia y extendió sus brazos en pleno aire.

Nagisa y Honoka vieron cómo el guerrero extraía pequeños hilos brillantes desde distintos puntos de la escuela y de afuera de ésta, muchos hilos.

Era la energía Vital de los humanos más cercanos. Ellas mismas comenzaron a sentir los efectos de la técnica del villano y de inmediato se transformaron.

Irukubo presenció por primera vez la potente luz de las Guerreras Legendarias. Era fuerte, molesta e intensa, no le sorprendía que hubieran derrotado a sus compañeros. Había observado lo suficiente como para saber que esas alturas, esas chicas eran guerreras de temer. Pero él también era alguien de temer, fue el primer guerrero que el Rey Oscuro forjó y en quien confió una gran cantidad de energía oscura.

La poderosa energía de Luz y Vida de Cure Black y Cure White… ¡Era perfecta!

"¡Ahora caerán, Guerreras de la Luz!" Exclamó Irukubo y extendió sus manos hacia ellas, comenzando a absorber su energía.

"¡Rayos!" Black de inmediato sintió ese poderoso golpe que casi la hizo caer de rodillas. Podía sentir cómo su propia Luz abandonaba su cuerpo, jalada por la técnica de ese sujeto. "¡White! ¿Estás bien?"

"Sí, no te preocupes", respondió White mientras se mantenía tan firme como le era posible. "¿Lista, Black?"

"¡Lista!"

Ambas guerreras tomaron aire al mismo tiempo, pero su bocanada de aire no fue revitalizante. En ese ambiente viciado fue más como si alguien les hubiera sacado el aire del cuerpo. Eso no evitó que se lanzaran a atacar al enemigo.

Irukubo flotaba a unos veinte metros de altura, por lo que Black y White tuvieron que ayudarse de árboles y de las salientes del edificio principal para impulsarse. Lograron llegar a la altura de su enemigo y atacaron, pero el guerrero lanzó un grito de batalla y con su energía oscura las repelió. Black y White pudieron aterrizar sin hacerse daño y volvieron a atacar, ésta vez impulsándose con más fuerza.

El guerrero Oscuro sabía que no debía usar tanta energía y aprovechó la energía de Vida que ya había absorbido. Debía tener cuidado. Por mucho que su existencia se sostuviera en la Piedra Prisma que colgaba de su cuello, su esencia seguía siendo Oscura. Dejó de absorber energía justo antes de que las guerreras volvieran a acercársele.

Black estaba lista para enterrar su poderoso puño en el costado de su oponente, pero el tipo la bloqueó con un brazo, ¡fue como golpear un muro de metal! Black apretó los dientes al sentir dolor en su mano. Irukubo no perdió el tiempo y dio tremendo golpe que la chica bloqueó con ambos brazos, pero que de todos modos la mandó a volar contra el muro del edificio. White sabía que su compañera estaría bien, así que atacó con una patada giratoria que fue detenida en seco por un veloz movimiento de su enemigo. Irukubo sujetó a la guerrera de la pierna y la lanzó al suelo con fuerza. White pudo componer su posición en el aire y al menos caer sobre sus pies y manos. Por su lado, Black también evitó chocar con el muro y de inmediato volvió a atacar.

Aunque por fuera parecía tener el mismo gesto desinteresado y frío con el que se presentó, por dentro el guerrero oscuro se sentía molesto. Esas chicas eran duras y no parecían dispuestas a quedarse quietas. Debía conseguir más energía vital, la que había reunido no sería suficiente. Era hora de ponerse realmente serio.

"¡Te tengo!" Rugió Black a nada de darle un puñetazo en la cara a ese sujeto, pero fue ella la que recibió un potente golpe en el rostro que la hizo ver estrellas. De inmediato sintió el metálico sabor de la sangre en su boca.

"¡Black!" White de inmediato repitió su ataque de patadas pero a una velocidad más alta, sólo para ser repelida por un manotazo del tipo. Pero ahí no paró el ataque, el guerrero oscuro rápidamente atrapó a White por el moño del pecho con su mano libre y también le dio un golpe en pleno rostro. Estaba a punto de darle un segundo golpe pero la chica rápidamente atrapó su brazo con una llave. "¡Ahora!"

"¡Entendido!"

Fue el turno de Irukubo de sorprenderse al ver que Cure Black se compuso rápidamente de ese golpe para volver a atacarlo. No pudo esquivarla, Cure White no perdió el tiempo y lo mantuvo quieto con una llave de judo que lo dejó a merced del poderoso golpe de Black. Irukubo ésta vez sí sintió la potencia del puño de la guerrera de negro. Apretó los dientes y se vio obligado a repelerlas nuevamente con otra onda de energía Oscura.

Black y White aterrizaron una al lado de la otra y se tomaron de las manos brevemente para sanar sus heridas, y aunque dejaron de sangrar, sus rostros y uniformes quedaron manchados con su propia sangre. Black refunfuñó.

"Quizá debamos guardar nuestro Marble Screw para un mejor momento", comentó Black, lista para seguir.

"Justo eso pensaba", respondió White con gesto serio. "¿Lista?"

"¡Acabemos con él!"

Y así lo hicieron.

Irukubo no tenía más tiempo que perder, podría pelear contra esas molestas chicas pero eso le drenaría la vitalidad que había reunido durante todo ese tiempo para algo más importante: reunir energía de Vida. Antes de que las guerreras legendarias se le pudieran acercar de nuevo, Irukubo salió volando de la zona de la escuela en dirección a la ciudad. Ese movimiento tomó por sorpresa a Black y a White y rápidamente fueron tras él.

Lo que Nagisa y Honoka no esperaban, era que al salir propiamente de la escuela, vieron que su ciudad poco a poco estaba siendo drenada de su energía de Vida. De hecho la visión fue más aterradora al ver que todos estaban tirados en el suelo y que los edificios y todo el paisaje comenzaban a mostrar signos de abandono, de destrucción por el tiempo como si el distrito completo fuera una ciudad fantasma.

White rápidamente revisó a la persona que le quedaba más cerca, una señora que incluso llevaba su bolso de compras, suspiró de alivio al descubrir que aún respiraba. Era una suerte que no hubiera ningún choque de autos en las calles, todos parecieron haberse detenido, como si también les hubieran quitado la energía que los hacía funcionar. No veían a su enemigo por ningún lado pero tampoco era difícil de rastrear, su horrible presencia seguía avanzando al centro de Wakabadai.

"Ahora comprendo porqué tardaron tanto en salir de nuevo", dijo Black con un tono poco complacido. "¡No es justo! ¡Tengo un partido el viernes!"

"Y yo tengo actividades con el Club de Ciencias", continuó White, tenía el ceño fruncido. "Además mi abuela quiere prepararte dulces para que comas antes de tu partido, me pidió que te llevara a casa un día antes", informó con una recuperada sonrisa.

"¡¿En serio?!" Eso bastaba para que el espíritu de la poderosa guerrera legendaria brillara de nuevo. "¡Entonces acabemos con ese sujeto y sigamos con nuestros pendientes!"

"¡Sí!"

Rápidamente llegaron al centro del distrito, ayudadas con veloz carrera y largos saltos.

Pudieron ver al guerrero oscuro en la cima del lujoso centro comercial de la zona, seguía absorbiendo energía. Toda la ciudad estaba plagada de la neblina oscura, incluso estaba nublado y no había un solo rayo de sol, comenzó a sentirse más frío conforme más energía reunía el guerrero.

"¡No debemos dejar que escape con esa energía-mepo!" Exclamó el Héroe.

"Es un enviado del Dark King, ¿cómo es posible que pueda manipular toda esa energía de Vida-mipo?" Eso era lo que más sorprendía a la pequeña Princesa.

"Por eso debió tomarse tanto tiempo en aparecer, se estuvo preparando para esto-mepo", respondió Mepple. Que el guerrero decidiera dejar de lado la batalla y su prioridad fuera conseguir esa energía tenía sentido.

"¿Sólo puede acceder al mundo Oscuro por medio del portal, verdad?" Preguntó White mientras analizaba sus posibilidades.

"Normalmente con concentrarse y conectarse con el portal, basta-mipo, pero dudo que pueda lograrlo si carga toda esa energía-mipo", explicó la Princesa.

"No vamos a dejar que llegue al Portal", dijo Black con voz segura. "¿Lista, White?"

"¡Lista!"

Y las chicas dieron poderosos saltos para alcanzar al malvado y evitar que siguiera absorbiendo toda esa energía, no pensaban permitir que nadie en la ciudad saliera dañado si el guerrero seguía así, ¡a saber si la ciudad se recuperaría siquiera!

Por su lado, Irukubo se sentía capaz de absorber más y más energía, la suficiente para no dañarse a sí mismo y que fuese de utilidad a su Amo y Señor. Por supuesto que el Guerrero Oscuro esperaba que las Pretty Cure le dieran alcance pronto. Estaba listo para recibirlas, sabía que no le harían fácil el regreso a su mundo.

"Veo que han venido a morir", dijo Irukubo con su voz calmada pero fría. "Veamos si pueden contra esto", concentró la energía de Vida que estaba reuniendo en una esfera entre sus manos y comenzó a absorberla. Aún a distancia era obvio que hacer eso le estaba tomando mucho esfuerzo. El guerrero se sintió satisfecho cuando su cuerpo se adaptó a la Energía de Vida sin tanto problema.

Justo a tiempo.

Cure Black y Cure White ya habían llegado al edificio con poderosos saltos y fueron directo a atacarlo. Irukubo estaba listo.

Black de nuevo atacó con sus puños, su enemigo se cubrió con ambos brazos y de inmediato la chica sintió la diferencia. Era como si sus golpes chocaran con algo suave, como un colchón que absorbía los puñetazos pero que a su vez la repelía. Por su lado, aprovechando que su compañera tenía ocupado a su oponente, White pateó al Guerrero Oscuro por un costado y percibió lo mismo que Black: su enemigo estaba repeliendo sus ataques físicos gracias a la energía que había absorbido.

"Mi turno", murmuró Irukubo y golpeó a Black con uno de sus brazos, un golpe amplio y con tal potencia que la mandó directo al suelo sin que ésta pudiera hacer nada. La Cure de negro quedó en un agujero en medio de la calle.

"¡Black! ¡Resiste-mepo!" Gritó un aterrado Mepple mientras su compañera humana se dolía por el doloroso impacto.

White intentó dar otro golpe a su oponente, sólo para ser atrapada por un movimiento más veloz de parte del Guerrero Oscuro. La enorme mano de Irukubo la sujetó por el cuello y comenzó a ahorcarla. La Cure de blanco comenzó a golpear el brazo de su enemigo, pero no podía hacer nada, ¡ninguno de sus ataques le hacía daño!

Irukubo sonrió y apretó más el cuello de la guerrera. Ganas no le faltaban de partir por la mitad a esa chica, pero no podía, a esas alturas de la batalla y luego de fortalecerse tanto, las guerreras del Jardín de la Luz ganaban una fortaleza extraordinaria que constantemente las curaban y fortalecían, así que por mucho que apretara el cuello de esa molesta guerrera, no podría deshacerse de ella, no tan fácilmente como le gustaría.

Pero tampoco necesitaba matarla.

"¡White!" Mipple estaba en pánico. "¡Suelta a White, monstruo!"

La mano libre del guerrero oscuro trató de tomar el estuche donde estaba Mipple, pero White rápidamente quitó el estuche de su cinturón y lo protegió contra su pecho con ambas manos. La chica miró con fiereza al guerrero oscuro. No podía hablar pero su mirada lo decía todo:

No iba a entregar a la Princesa.

A Irukubo no le gustó esa mirada. Le daba igual no poder matarla, al menos le iba arrebatar a la criatura de Luz de las manos. Estaba listo para golpear a la guerrera de la Luz y obligarla a soltar el estuche, pero no pudo, alguien le detuvo el brazo. Cure Black se recuperó lo más pronto que pudo al ver a su compañera en peligro.

"¡SUELTA A MI HONOKA!" Gritó Black a todo pulmón y su puño se movió por instinto para golpear al malvado en la espalda.

Ésta vez sí hubo daño.

Irukubo sintió un inmenso dolor esparcirse por su cuerpo pero no fue solamente por el golpe que la chica le propinó, ¡fue la intensa Luz con la que estaba cargado su puño! Terminó por soltar a White y ésta trató de respirar de manera torpe mientras su cuerpo caía al vacío, no soltaba a Mipple.

"¡Honoka!" Nagisa rápidamente atrapó a su compañera en sus brazos y quedaron en un edificio cercano. De momento le importaba más su compañera que ese sujeto. "¿Estás bien? ¡Dime que estás bien!" Rogó una aterrada Honoka.

White tosió, aún no recuperaba del todo el aliento pero como pudo miró a Nagisa con una sonrisa que no terminaba de formarse, una sonrisa adolorida. "Lo estoy, -cof-, muchas gracias, Nagisa", la chica enseguida miró lo que tenía en las manos. "Mipple… Mipple, ¿estás bien?"

"Sí, White, muchas gracias-mipo", respondió la pequeña Princesa con voz quebrada.

"Hace un momento pude hacerle daño", murmuró Black, mirando ahora sí a su enemigo, que aún se recuperaba del golpe que le asestó.

"Lo sentí", dijo una recuperada White, se sobó un poco el cuello, "tu fuerza y potencia aumentaron cuando gritaste que yo era tuya", ¡por supuesto que quería provocar un poco a Nagisa! Sus sonrojos eran tan lindos.

"¡Basta!" Una ruborizada Black tuvo que soltar a White para cubrirse la cara con ambas manos, culpa de la vergüenza.

"Ahora sí, hablando en serio, nuestros corazones y los sentimientos que compartimos nos dan fuerza", dijo White con un gesto más duro y recuperado.

Black abrió la boca y de pronto se le ocurrió algo. "Entonces… Si dejamos que nuestros corazones experimenten más de esos sentimientos que tenemos la una por la otra…"

"Exacto… Podremos enfrentarlo y salvar la ciudad y a todos".

Debido a la distancia, Irukubo no podía escucharlas pero era obvio que estaban planeando algo. No iba a darles la oportunidad de hacer nada, esas chicas eran listas y totalmente conscientes de cómo aumentar su poder de Luz. Se tomó esos segundos para recuperar el control de su cuerpo, lo sintió pesado pero logró estabilizarse. No tenía más tiempo que perder, necesitaba más energía antes de volver al Mundo de la Oscuridad por medio del Portal. Debía apresurarse.

"¡Van a caer, guerreras de la Luz!" Exclamó Irukubo y se lanzó contra ellas a gran velocidad, pero no para atacarlas cuerpo a cuerpo, si no para bombardearlas con esferas de energía oscura. Un movimiento peligroso pero no podía hacer más, la energía de Luz en su cuerpo sólo servía para fortalecerlo físicamente. Si se atrevía a usar la Luz de Vida para aumentar su energía Oscura, sería consumido por esa misma Luz.

Black y White, a nivel de suelo, saltaron y se separaron para evadir los interminables ataques de su enemigo. Las chicas eran veloces, ágiles, Irukubo no dejaba de atacar ni ellas de moverse. Comenzó a perseguirlas y pronto se dio cuenta que lo estaban alejando de las zonas donde había más personas inconscientes, de hecho iban en dirección al amplio parque del distrito, vacío de niños y otros visitantes debido a la hora.

Aprovechando el sitio, Irukubo absorbió la energía vital restante de los árboles y el resto de la vegetación hasta dejarlos completamente secos, algunos de ellos incluso comenzaron a quebrarse y sus ramas a caer.

"Da igual que me trajeran hasta acá, de todos modos toda su ciudad caerá, y después todo el mundo", sentenció Irukubo. Ya había llegado casi al límite de lo que podía absorber, era hora de volver a su mundo pero sabía que esas chicas no se lo iban a dejar tan fácil.

El guerrero oscuro sólo necesitaba un poco de ventaja y podría volver al mundo Oscuro.

"No creas que te lo vamos a permitir", dijo Black con voz dura. Estaba al lado de su compañera y le tomó la mano. "Oye, Honoka…"

"Dime", White estrechó cariñosamente la mano de White, lista para recibir a su enemigo una vez más, era obvio que estaba a punto de atacarlas.

De pronto la guerrera de negro acercó su boca al oído de su compañera, sus labios rozando la oreja ajena. Se sonrojó. "Te quiero", y dicho eso, besó sus labios de manera breve, dulce.

Honoka sintió como si todo su cuerpo hubiera sufrido una revolución. Su estómago tuvo un agradable vuelco que la hizo temblar, su corazón se aceleró, su rostro se puso rojo, un ligero escalofrío recorrió su cuerpo de los pies a la cabeza y se quedó muda por dos segundos que parecieron diez horas. La chica sacudió la cabeza, sólo para descubrir a Nagisa tan afectada como ella.

"Nagisa…"

"Tengamos una cita como novias cuando… Cuando terminemos todas éstas peleas, ¿sí?" Propuso una nerviosa y enrojecida Nagisa.

"¡Me encantaría!"

Y su mágico momento terminó justo a tiempo, ya casi tenían a Irukubo encima.

El beso funcionó mejor de lo esperado. Black y White bloquearon los golpes de su enemigo con recuperados bríos. Irukubo tensó la quijada, podía sentir lo fuerte que se había vuelto la luz dentro de ellas, y no sólo dentro de sus cuerpos, por fuera esas molestas chicas soltaban un ligero brillo doloroso al contacto.

"Maldición", masculló el guerrero oscuro mientras era su turno de defenderse.

Los golpes y patadas se sucedían rápidamente, demasiado veloz para el ojo humano. Black y White no le daban descanso al guerrero a pesar de que éste a momentos lograba repelerlas y alejarlas, incluso acertar algunos golpes, pero nada que derribara a tan molesto par. De seguir así, Irukubo sabía que pronto se vería superado, así que debía arriesgarse a usar más de la Luz de Vida que tenía en su cuerpo.

Así lo hizo y a partir de ahí la pelea estaba en igualdad de condiciones.

Irukubo pronto se adaptó a su nueva velocidad y atacó a ambas guerreras con sus poderosos puños, las chicas eran empujadas por la fuerza potenciada pero se recuperaban más pronto que tarde y contraatacaban.

"¡Van a caer!" Gritó Irukubo y aprovechó el breve momento en que se puso por encima de las guerreras, juntó sus puños cual mazo, los cargó con energía oscura y les asestó el golpe a las guerreras. Sonrió con satisfacción al verlas en el suelo y decidió que era el mejor momento para escapar. Debía llegar lo más pronto posible, su cuerpo estaba a su límite y más obvio no pudo dejarlo.

"¡Quiere volver al Portal-mepo!" Gritó Mepple.

"¡Si se va con esa energía al mundo Oscuro, las personas y la ciudad no podrán recuperarse-mipo!" Gritó la pequeña princesa con horror. "¡No dejen que escape-mipo!"

"¡Vamos, White!"

"¡Vamos!"

Y la joven pareja se apresuró a perseguir a Irukubo y ahora eran ellas las que le pisaban los talones al enemigo. El guerrero oscuro tensó la quijada, no podía alcanzar más velocidad, decidió girarse en pleno vuelo y atacarlas con esferas de energía aunque eso retrasara su propia carrera. Black y White comenzaron a esquivar los ataques sin dejar de avanzar, sabían que trataba de dejarlas atrás.

"Si tan sólo pudiéramos atacarlo con nuestro Marble Screw", murmuró Black

"No podemos, tenemos que hacer la invocación y él aprovechará para alejarse lo más posible, y quizá ni siquiera lo alcancemos", supuso White y con mucha razón.

"¿Entonces qué hacemos?" Preguntó una preocupada Black.

"¡Alcáncenlo y yo me encargaré del resto-mepo!" Gritó el pequeño Héroe.

"¿Eh? ¿Pero qué planeas hacer, bobo?" Nagisa, por supuesto, le preocupaba que su compañero hiciera una locura. Suficiente tenía con Honoka.

Mipple pronto entendió. "¡Lo haré contigo, Mepple! ¡Es peligroso que lo hagas solo-mipo!"

"¿Mipple, qué van a hacer?" Honoka también estaba preocupada.

"Ustedes saben que Mipple y yo tenemos dos Piedras Prisma guardadas en nuestras colas-mepo", explicó Mepple. "Si lo obligamos a absorber la energía de Luz de la Creación de las Piedras, será mucho para su cuerpo y tendrá que dejarla ir-mepo".

"¿No les pasará nada a ustedes?" Preguntó una preocupada Nagisa.

"No-mipo, somos seres de Luz y además estamos enlazados con ustedes-mipo, mientras estemos todos juntos, Mepple y yo resistiremos y estaremos bien y las Piedras Prisma también-mipo".

Nagisa y Honoka se miraron entre sí y asintieron, ¡iban a atrapar a ese sujeto!

Por su lado Irukubo tenía que concentrarse todo lo posible para mantener su vuelo, ya podía ver la escuela a lo lejos, podía sentir cada vez más claro el destello oscuro del Portal. ¡Estaba a poco de llegar! Pero no lo logró. De pronto las Guerreras de la Luz le bloquearon el paso, Irukubo intentó evadirlas sólo para ser atrapado por White, la chica lo sujetó del brazo y casi se la llevaba consigo, pero de pronto se detuvo en seco como si estuviera atado a un ancla. No esperaba que Black se adelantara más y sujetara a su compañera de la cintura para ayudarla a retenerlo. La fuerza física de Black era claramente superior a la de White.

Irukubo dejó salir un gruñido de frustración y repelió a ambas chicas haciendo explotar una parte del poder que había reunido. Una mala idea pero era mejor a perder toda la carga. Sintió un corto circuito en su cuerpo, ya había tenido demasiado tiempo toda esa molesta Luz de Vida.

"¡Les quitaré su energía a ustedes!" Gritó el guerrero oscuro y apuntó sus manos a las chicas. Estaba desesperado y la energía de ellas le ayudaría a completar su carga, sólo un poco y con suerte las debilitaría aunque sea un momento.

"¡Mipple, ahora-mepo!"

"¡Sí-mipo!"

Black y White se sujetaron de la mano, tomaron una posición firme en el suelo y de inmediato sintieron como si algo estuviera jalando los estuches con sus pequeños amigos, en realidad se trataba de Irukubo arrebatándoles energía, misma que Mipple y Mepple liberaban de manera deliberada.

Para cuando Irukubo se dio cuenta del plan, ya era tarde, el par de criaturas de Luz ya se había conectado con la energía de Vida dentro de su cuerpo y ahora lo estaban desbordando de energía. Se abrazó a sí mismo y lanzó un grito agónico.

"¡Basta!"

"¡Black! ¡White! ¡Ahora-mepo!"

Las Guerreras del Jardín de la Luz invocaron sus truenos blancos y negros, Irukubo trataba de alejarse pero era como si estuviera atado por medio de la energía, además su cuerpo estaba a nada de colapsar.

"¡Black Thunder!"

"¡White Thunder!"

"¡Malditas!" Gritó el guerrero oscuro, mirando con furia a las chicas, sólo para ser atacado por el inmenso rayo bicolor de Luz.

"¡MARBLE SCREW!"

Irukubo no pudo ni gritar, quedó destruido gracias al ataque y sólo fue la Piedra Prisma la que quedó en el suelo. Toda la Energía de Vida que el malvado robó de la ciudad, comenzó a regresar a su lugar de origen. El extraño ambiente desapareció, la destrucción también y en cuestión de segundos todo volvió a la normalidad. A pesar de estar en medio del parque, Nagisa y Honoka pudieron escuchar los típicos ruidos de ciudad, incluso el sonido de los claxon de los autos era como música para los oídos, una señal más de la vida que abundaba en la ciudad.

Nagisa y Honoka ya estaban en su forma civil al momento de recuperar la Piedra Prisma del suelo.

Ya tenían las siete Piedras Prisma.

"¡Lo logramos!" Gritaron las chicas al mismo tiempo mientras se abrazaban y daban saltos de alegría, ¡lo hicieron! ¡Lo lograron! Había sido peligroso, ese enemigo no se los dejó tan fácil y puso en riesgo a la ciudad y a toda su gente, ¡pero pudieron derrotarlo!

"¡Volvamos a casa con la abuela y juntemos las Piedras-mepo!"

"¡Sí!" "¡Sí-mipo!"

El pequeño grupo volvió a la modesta mansión de los Yukishiro lo más pronto que pudo, ya no había tiempo de volver a la escuela. Procuraron volver de manera discreta, también, para que ningún policía las detuviera por estar fuera de la escuela en horario escolar. Ya después buscarían la manera de explicar su súbita ausencia a sus compañeros… Y ya después regresarían por sus mochilas.

"Si alguien en la escuela pregunta, me sentí mal y me llevaste a casa", dijo Honoka mientras llegaban precisamente a su casa.

"¿Sin las mochilas?" Preguntó una divertida Nagisa.

"Digamos que me sentí muy mal".

Ambas rieron y finalmente llegaron con la abuela, que esperaba por ellas en el jardín frontal de la casa. Por la cara que tenía la mujer, claramente supo lo que sucedió en la ciudad.

"¡Abuela! ¿Estás bien? El último guerrero oscuro atacó y absorbió la energía de vida de la ciudad, todos se desmayaron", era normal que Honoka mostrara preocupación por su abuela, ésta última le tocó la cabeza para calmarla.

"Ésta casa está protegida de esos efectos desde que la pequeña Mipple está aquí", explicó la abuela, "no te preocupes, Honoka".

"Y de todos modos, ya no tenemos nada de qué preocuparnos", dijo una alegre Nagisa y le mostró a la abuela la última Piedra Prisma.

Sanae sonrió. "Lo lograron, pequeñas". Hizo que Nagisa se acercara más y abrazó a ambas chicas de manera cariñosa. "Buen trabajo, gracias por todo su esfuerzo".

Honoka sonrió, Nagisa sintió que unas lágrimas querían escapar de sus ojos pero resistió. El abrazo fue breve pero lleno de cariño. Sanae quería seguir felicitando a las niñas pero lo mejor era apresurarse a terminar el trabajo.

"¿Y ahora?" Preguntó una confundida Nagisa.

"Ahora juntemos las Piedras Prisma en éste artefacto-mepo", respondió el Héroe mientras salía del estuche junto con Mipple. En sus pequeñas manos tenía un objeto con forma de corazón y siete ranuras con la forma precisamente de las Piedras Prisma. "Hay que ponerlas aquí-mepo".

"Me alegra haber traído el artefacto conmigo-mipo, siempre temí que tú pudieras perderlo-mipo", dijo la princesa con tono provocador, su novio puso mala cara.

Una a una, las Piedras Prisma fueron colocadas en su sitio y esperaron.

Y esperaron.

"¿Seguros que a ésta cosa no le faltan baterías?" Preguntó una confundida Nagisa mientras tocaba una Piedra con su índice. "¡Ah!"

Las Piedras comenzaron a brillar y a emitir un calor cómodo y agradable. Cualquier cansancio que tuvieran las chicas luego de tan desgastante batalla, se fue con un suspiro, incluso Mepple y Mipple se mostraban revitalizados mientras que la abuela Sanae parecía tan tranquila como siempre.

La Luz de las Siete Piedras Prisma iluminó toda la sala de estar, después la casa y pudieron ver como una intensa Luz brillaba en el techo también. Curiosas, las chicas salieron al jardín y lo que descubrieron fue un enorme arcoíris precisamente sobre toda la propiedad de los Yukishiro. Nagisa y Honoka murmuraron un "Wow" al mismo tiempo.

"Ahora vayamos al Jardín de la Luz-mepo", indicó Mepple.

"Sí, al Jardín de la… ¿Qué?" Nagisa miró con sorpresa a su compañero.

"¿Al Jardín de la Luz?" Honoka se llevó una mano al mentón. "Bueno… La Luz se mueve a una velocidad que no podemos ni imaginar, es normal que el puente para ir ahí sea algo como esto".

"Me sorprende que éstas cosas no te sorprendan tanto, Honoka", murmuró Nagisa con tono rendido. "De acuerdo, vayamos de una vez y terminemos el trabajo", miró a su compañera con una sonrisa. "Tenemos muchas cosas por hacer".

Honoka sonrió y asintió. "Vamos". La chica enseguida se dirigió a su abuela. "¿Vamos? Tú también peleaste, abuela".

"Me encantaría acompañarlas, pero no puedo, pequeñas. No creo que mi cuerpo resista algo así, ya estoy vieja para viajes largos", dijo la abuela a modo de broma pero hablaba totalmente en serio. "Manden mis saludos a todos a los que conozcan y díganles que yo sólo hice lo que mi corazón me mandó".

"Entendido, abuela", respondió Honoka y miró a Nagisa. "¿Lista?"

"¡Vamos!"

Nagisa, Honoka, Mepple y Mipple viajaron por lo que parecieron minutos entre la Luz del Arcoíris y se divertían viendo cómo su mundo cada vez se hacía más pequeño. Otra cosa graciosa del camino fue recordar ese detalle de que un día en la Tierra eran cien años en el Jardín de la Luz y por alguna razón Nagisa lo recordaba al revés y se imaginó a sí misma volviendo a casa hecha una anciana. Sus compañeros de Luz las calmaron asegurándoles que se hacían ajustes en el viaje para que estuvieran fuera del Jardín de los Arcoíris a lo sumo un par de horas.

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El Jardín de la Luz era brillante, increíblemente luminoso. Un amplísimo prado lleno de flores, ríos cristalinos y casas para sus habitantes. La mayoría de estos tenían la misma forma que asemejaban muñecos de peluche y Nagisa estuvo a punto de mencionarlo, pero Honoka la detuvo a tiempo.

Los habitantes del Jardín les dieron la bienvenida y agradecieron mucho todo su trabajo a las Guerreras y también a Mepple y a Mipple, la pareja estaba muy feliz de estar en casa al fin. Luego de eso, las chicas fueron escoltadas al enorme castillo hecho de blanca piedra.

Los primeros en recibirlas fueron un Anciano de larga barba que fácilmente podría pasar por un abuelo humano de no ser por su pequeña estatura, el otro era un ser de apariencia más humana pero del mismo tamaño que Mepple y Mipple. Se trataban del Sabio y Wisdom el Guardián de las Piedras.

"¡Las han recuperado, muchas gracias, Guerreras Legendarias!" Agradeció el guardián entre lágrimas mientras abrazaba el artefacto con las Piedras Prisma. "¡Iré a ponerlas de inmediato en la Colina de la Luz!"

"Yo también les agradezco mucho que pelearan aunque esto no fuera su problema", dijo el anciano Sabio, apenado.

"Desde el momento en que la Oscuridad comenzó a afectar nuestro mundo, se convirtió en nuestro problema", respondió Honoka con seriedad.

"Tengo entendido que tu familia también ayudó a nuestra Princesa a pelear cuando el Portal al Mundo Oscuro recién se abrió, ¿verdad?" Preguntó el anciano.

"Mi abuela no está en condiciones de viajar hasta aquí, pero me pidió que les dijera que peleó porque su corazón así se lo indicó", Honoka cumplió con la misión de dar el mensaje. "Además, Mipple también fue una gran amiga de mi abuela".

"Sanae me cuidó mucho-mipo".

"Me alegra saberlo", dijo el viejo Sabio y miró a las chicas de nuevo. "¿Y bien?"

"¿Eh?"

"¿Cuándo piensan saludar a nuestra Reina?"

"Llévenos con ella, no la hemos visto", respondió Nagisa. "Se supone que nos trajeron a conocerla", agregó con gracioso enfado.

"Ella está aquí-mepo".

Tanto Nagisa como Honoka miraron a todos lados.

"No la veo", murmuró Honoka en respuesta. Sólo había muros blancos alrededor… Al menos hasta que percataron que había un muro blanco y liso justo frente a ellas. Lentamente, las chicas levantaron la mirada hasta descubrir que lo que tenían justo ante ellas era el vestido de la Reina de la Luz:

Un ser de tamaño monumental, ataviada en un vestido blanco con detalles en dorado, cabellos del color del sol y los ojos cerrados. Parecía una estatua. Cuando la Reina habló no movió la boca, su gentil voz sonó desde todos lados.

"Muchas gracias por su trabajo, Guerreras Legendarias", dijo la Reina con tono cálido. Pese a no gesticular ni moverse, su calidez y poder abrazó a las chicas de manera suave, como la caricia de una madre.

Nagisa y Honoka sonrieron, incluso se sonrojaron.

"Nosotras sólo queríamos salvar nuestra ciudad", dijo Nagisa con graciosos nervios mientras se rascaba la nuca.

"Y lo hicimos por nuestra propia voluntad, no tienen qué agradecernos", continuó Honoka, tan sobrepasada por la presencia de la Reina como lo estaba Nagisa. "Mi abuela manda sus saludos".

"Dile a Sanae Yukishiro que para ella mando mis bendiciones y una Luz que le dotará de protección y tranquilidad hasta el último de sus días", dijo la Reina mientras brillaba por un instante y mandaba una pequeña esfera de Luz fuera del castillo, directo al Jardín de los Arcoíris. Esa era su bendición para la abuela.

Honoka sonrió.

"Y para ustedes, pequeñas…"

"¡No es necesario que nos pague nada!" Exclamó Nagisa de inmediato y de pronto notó que la interrumpió. "Lo siento".

"Nagisa tiene razón, no necesitamos ningún pago, sólo queremos poder seguir viviendo en nuestro mundo, tenemos muchas cosas por hacer", explicó Honoka con un gesto suave mientras tomaba la mano de su novia.

Ambas chicas se sonrieron la una a la otra.

La Reina hizo un pequeño ruido que pareció de aprobación. "Entonces permitan que les dé mi Bendición y mis mejores deseos para el resto de sus vidas, gozarán de vitalidad y salud, iluminarán el camino a su paso y serán ustedes las que tengan el control de su destino".

Eso no sonaba nada mal, Nagisa y Honoka aceptaron ese regalo con mucha alegría.

"Wisdom está a punto de hacer la ceremonia para regresar las Piedras Prisma a su sitio original, ¿quieren ver?" Preguntó Mepple a las chicas.

Las guerreras se miraron entre sí y asintieron.

La Colina de la Luz estaba a plena vista, por lo que tuvieron que caminar más bien poco. El Guardián de las Piedras hacía un rezo y ponía una a una cada Piedra Prisma en su sitio. Nagisa y Honoka notaron que la Luz alrededor era cada vez más clara, más cálida, más cómoda. No se soltaban de las manos, se miraron la una a la otra con una sonrisa y luego su atención volvió a lo que estaba a punto de suceder.

Cuando el Guardián puso la última Piedra, levantó sus brazos e hizo un rezo a la Reina de la Luz. Todo estaba a punto de terminar, el Portal al mundo Oscuro estaba a punto de ser sellado pero…

De pronto el cielo se oscureció, relámpagos caían y destruían el suelo donde caían, un fuerte viento lanzó a todas las pequeñas criaturas de Luz por todos lados. El firmamento se quebró como si fuera de cristal y de ahí salió un ser oscuro, con una forma apenas humanoide cubierto de una túnica rasgada, un par de ojos rojos brillaban con furia.

La criatura oscura rugió e hizo temblar todo el paisaje.

Nagisa y Honoka lograron mantenerse en su sitio gracias a que la primera se sujetó a una roca del paisaje y abrazó a su novia con fuerza. Por inercia, Mepple y Mipple volvieron a sus formas compactas y se escondieron en los suéteres de las chicas.

"¡Ustedes!" Gritó la criatura con rabia. "¡Me las pagarán, no me derrotarán de nuevo!"

"Es el mismo sujeto con el que peleamos", murmuró Honoka. "Pensé que lo habíamos destruido".

Lo que las chicas no sabían, fue que el Rey Oscuro le inyectó una importante carga de energía a los restos del guerrero para darle la oportunidad de pelear una última vez. Forzando la energía Oscura hasta sus límites lograron penetrar al Jardín de la Luz. Podrían no llevarse las Piedras Prisma pero… ¡Esas guerreras estaban tan cargadas de Luz de Vida, que su sacrificio sería perfecto para el Rey Oscuro!

Nagisa y Honoka apenas si tuvieron tiempo de transformarse, el resucitado Irukubo sujetó a las guerreras por la espalda y se las llevó consigo al Reino Oscuro. Nadie pudo hacer nada.

==o==

Cure Black y Cure White lucharon todo lo posible hasta finalmente escapar del agarre del enemigo, sólo para caer en la dura y estéril superficie de ese helado paisaje. El sitio era grisáceo, frío, con un cielo permanentemente nublado y un ambiente asfixiante.

"Mipple, ¿te encuentras bien?" Preguntó White a su pequeña compañera.

Black también tocó el estuche con su compañero dentro. "¿Estás bien, tonto? Te sientes un poco frío".

"La Oscuridad pura nos debilita-mepo", dijo Mepple con voz cansada.

"A ustedes también les puede afectar, deben escapar-mipo", continuó Mipple, igualmente en malas condiciones.

La verdad era que sí, las chicas sentían como si una enorme mano hecha de hielo intentara aplastarlas, lo único que las mantenía controladas era estar juntas y transformadas.

Y hablando de cosas enormes…

"¡Ah! ¡Qué rayos es eso!" Nagisa señaló al horizonte donde una montaña oscura se levantaba en todo lo alto y cubría buena parte del paisaje.

"Es… Es enorme…" Honoka se sujetó de la mano de Nagisa, un desagradable escalofrío la recorrió de los pies a la cabeza al notar dos esferas rojas al centro de esa especie de montaña. Brillantes, enormes, fijas en ellas.

Lo que estaban viendo no era una montaña, era el Rey Oscuro en persona, lo veían tan cerca y a la vez tan lejos. Lo que reconocieron como los brazos del Rey Oscuro estaban asegurados con gigantescos grilletes y numerosas cadenas acordes a su inmenso tamaño. Estaba encadenado.

"¡Guerreras Legendarias!" Sonó la terrible voz del Rey. "¡Tomaré toda su Luz!"

Black y White apenas tuvieron tiempo de entender lo que estaba sucediendo, el renacido Irukubo salió del suelo y explotó la violenta energía que tenía dentro de su cuerpo, mandando a volar a ambas chicas en direcciones opuestas. Antes de siquiera caer al suelo, Irukubo se lanzó sobre esa molesta chica Cure White y le dio un golpe a dos manos en la espalda, pero no la dejó caer al suelo, le asestó una poderosa patada que la disparó contra Cure Black, que apenas se estaba recuperando del inesperado ataque.

Black vio con horror que White iba directo hacia ella como si hubiera sido disparada por un cañón, no estaba en posición para atraparla bien y mucho menos para esquivar. Antes de chocar, White hizo uso de toda su fuerza para girar su cuerpo y alterar su propia trayectoria para no chocar contra su compañera. La guerrera de blanco terminó junto a Nagisa en un cráter que hizo con su propio cuerpo.

"¡Honoka!" Nagisa rápidamente tomó a su compañera en brazos, el brutal choque la dejó momentáneamente fuera de combate, ¡nunca había visto que redujeran a Honoka tan pronto en una pelea! ¡Ese sujeto era fuerte en serio! Black notó cuando su enemigo corría hacia ellas, listo para embestirlas. La guerrera rápidamente se puso en pie y estaba lista para ser ella quien ésta vez protegiera a su compañera.

Irukubo barrió con la chica, la impactó con tal fuerza que ésta vez él era la bestia al ataque y Black apenas si pudo protegerse con los brazos mientras era empujada por la fuerza ajena. Black quedó aplastada contra una enorme roca del paisaje y ésta se quebró por la misma fuerza del enemigo. Black sintió el sabor de su propia sangre en su boca, no pudo evitar toser. Estaba ligeramente mareada cuando notó que el enemigo levantó su enorme puño para golpearla y estaba lista para resistir el golpe, su cuerpo no daba para defenderse en ese momento.

Y de nuevo, para no perder la costumbre, una precisa llave de judo bastó para mandar a volar a su enemigo aprovechando su propia fuerza. Nagisa sólo rió.

"No es justo, me sigues salvando", dijo Black con una sonrisa adolorida. Cerró los ojos al sentir que su compañera le limpiaba la sangre de la boca con su guante blanco.

"Ya llevabas dos seguidas, creo, no puedo dejar que me ganes", respondió White mientras le guiñaba un ojo a su novia. La notó sonrojarse y sólo atinó a reír de manera linda.

Irukubo rugió al ver que la Luz que ambas compartían crecía más y comenzaba a curarlas. ¡Tenía qué separarlas! De nuevo atacó a las chicas y ésta vez ellas lo detuvieron usando sólo sus brazos. El lazo de las guerreras legendarias era peligroso, incluso el Rey Oscuro se molestó por lo intensa que era su pequeña Luz incluso en un territorio hecho de Oscuridad.

"¡Aplástalas!" Ordenó el Rey y su guerrero obedeció.

Irukubo levantó sus manos enormes cual mazas y estaba listo para enterrarlas en el suelo de ser necesario, pero ellas y sus recuperadas energías y ánimos pudieron ajustarse a su velocidad y lo golpearon en el abdomen con puños en el caso de Black, y rodillas en el caso de White. El Guerrero sintió que estaban a punto de partirlo en dos, así que se dejó empujar por la fuerza de las guerreras para evitar que lo hicieran pedazos.

El Rey Oscuro era el único testigo de la feroz batalla. Su Guerrero peleaba de manera bestial, desesperada mientras su cuerpo estaba lleno de toda esa energía oscura que estaba a nada de consumirlo. Mientras que Cure Black y Cure White caían pero se volvían a levantar con recuperados bríos. El oscuro monarca sabía que su guerrero no resistiría mucho…

Y justo así sucedió.

Luego de un feroz y veloz ataque a golpe limpio con sus cuerpos cargados de Luz, Black y White derribaron a Irukubo y éste ya no podía levantarse. Las Guerreras de Luz se notaban desgastadas, golpeadas y agitadas, pero seguían de pie.

"¡Mi señor! ¡Ayúdeme!" Rogó Irukubo con las fuerzas que aún tenía.

Pero no había piedad en el Rey Oscuro. Sin decir nada, sus ojos rojos como el fuego brillaron, el guerrero oscuro comenzó a sentir cómo lo poco que quedaba de su Ser comenzaba a ser absorbido de regreso al cuerpo de su Amo y Señor. Sólo se escuchó un grito ahogado sin eco alguno cuando el guerrero finalmente desapareció.

Black y White miraron al enorme soberano con un muy sano horror.

"¿Cómo vamos a ganarle a esa cosa?" Preguntó Nagisa en pánico y en voz baja que falló en ser baja.

"¿Quizá con un Marble Screw?" Supuso Honoka sólo por decir algo, estaba tan preocupada como su compañera.

"Son fuertes", sonó la enorme voz del Rey. "Pero no saldrán de aquí, guerreras, me quedaré con su energía", amenazó mientras sus ojos brillaban con más intensidad que antes y en todo su territorio comenzó a soplar el fuerte viento de una tormenta. Tan fuerte que el viento comenzó a resquebrajar las rocas y a jalar a las guerreras hacia él.

"¡Nos va a comer-mepo!" Gritó el Héroe con horror.

"¡Tenemos que escapar-mipo!" Fue el turno de la Princesa de gritar con el mismo horror.

Black y White se abrazaron con un brazo mientras usaban sus manos libres para sujetarse de lo que pudieran, pero el poder del Rey Oscuro finalmente las despegó del suelo y las hizo volar hacia ellas. Las guerreras aun así daban batalla. Lograron asirse a una de las gigantescas cadenas y se sujetaron con todas sus fuerzas.

"¡White! ¿Qué hacemos?" Preguntó Black con sincero miedo.

White sólo sonrió de manera suave y besó los labios de Nagisa con dulzura. "Una locura".

Nagisa se echó a reír. "Demente, ¿cuál es el plan?"

"Démosle toda la energía que quiera", murmuró Honoka al oído de Nagisa y ésta volvió a reír.

Cure White fue la primera en soltarse y Cure Black pronto le siguió. El Rey habría sonreído en caso de tener una boca visible. Aumentó la intensidad de sus vientos y pudo atraer al par de guerreras a la enorme masa oscura que era su cuerpo… Y las absorbió.

El Rey comenzó a reír de manera triunfante mientras sentía que la energía de Vida del par de guerreras legendarias era todo lo que prometía y más… O eso pensaba. Pudo escuchar unas minúsculas voces dentro de él mientras rayos negros y blancos se arremolinaban en el firmamento… Y finalmente lo entendió.

"¡Malditas!"

Las voces adentro de su cuerpo eran más claras.

"¡Black Thunder!"

"¡White Thunder!"

Los truenos cayeron sobre el Rey y éste comenzó a agitar sus inmensos brazos, rompiendo varias cadenas.

"¡MARBLE SCREW!"

Como si se tratara de la peor congestión estomacal de la historia, el Rey sintió que su cuerpo se inflamaba mientras la energía de Luz comenzaba a quemarle. Tuvo que usar su energía para expulsarlas de su cuerpo lo más pronto posible. Las chicas cayeron cerca de una de las cadenas mientras trataban de recuperar el aire, no se soltaban de las manos.

"Malditas guerreras…"

"Las elegí bien, ¿verdad?" Preguntó una voz de pronto. Una voz poderosa pero suave, femenina y tan omnipresente como la voz del propio Rey.

Era la Reina de la Luz, que de pronto estaba cerca de Black y White en un tamaño humano bastante normal. Tomó por sorpresa a las chicas y a los seres de Luz.

"¡Majestad, no debería estar aquí-mipo!"

"El Rey Oscuro siempre ha hecho las cosas de la manera difícil, prefiere tomar las cosas a pedir ayuda", dijo la Reina y miró al Rey con severidad. "Si estabas perdiendo materia, sólo debiste pedir ayuda".

"¡No pienso pedirte nada!"

"Sabes que la Luz y la Oscuridad son dos caras de la misma moneda, una no puede existir sin la otra", continuó la Reina. "Incluso si llenaras todo el Universo con tu Oscuridad, siempre necesitarías devorar más y más Materia, nunca estarías satisfecho".

El Rey lanzó un rugido de frustración.

"¿Y ahora qué hacemos?" Preguntó Black a la Reina de la Luz.

"Gracias a la Luz de ustedes dos es que pude abandonar mi trono y venir aquí", dijo la Reina. "Sus corazones son los que han hecho el milagro". Las animó a ponerse de pie. "Préstenme su poder una vez más y hagamos las cosas como si el terco Rey hubiera pedido ayuda", dijo y esperó a que las chicas se tomaran las manos una vez más, luego ella las sujetó por el hombro a cada una.

Nagisa y Honoka sintieron de inmediato la energía de la Reina de la Luz entrar a sus cuerpos. Cálida como una caricia del Sol, potente como un torrente salvaje, incluso las hizo temblar, era demasiado.

"Adelante, guerreras", ordenó la Reina con gentileza.

"¡Black Thunder!"

"¡White Thunder!"

Ésta vez los truenos eran más grandes y más densos, el poder era tanto que las chicas sólo podían mantenerse de pie gracias a que la Reina de la Luz las estaba sujetando, su propio ataque las estaba sobrepasando pero resistieron. El Rey estuvo a nada de atacarlas con su propio poder, pero ellas dispararon primero.

"¡MARBLE SCREW!"

Y todo el paisaje se puso blanco.

==o==

Nagisa y Honoka abrieron los ojos y percataron que ambas estaban tumbadas una al lado de la otra en el jardín de la casa de Honoka. Un perfecto cielo azul era todo lo que veían.

"Pero qué…" Nagisa fue la primera en sentarse y, sí, efectivamente estaban en casa de Honoka. Miró a su compañera. "¿Estás bien?" Preguntó mientras la ayudaba a sentarse.

"Sí, me siento bien", Honoka se revisó brazos y piernas de todos modos. Ya no estaban transformadas. "¿Qué sucedió? ¿Cómo llegamos aquí?"

"Nosotros las trajimos-mipo", respondió Mipple, que estaba en su forma normal frente a Honoka.

Mepple a su vez estaba de pie frente a Nagisa. "El ataque que usaron junto con la Reina de la Luz fue mucho para sus cuerpos y perdieron la consciencia-mepo, pero todo volvió a la normalidad-mepo".

"El Rey Oscuro está estable de nuevo, el Portal finalmente está cerrado-mipo".

"Buen trabajo-mepo".

Por alguna razón, el tono condescendiente en las voces de sus amigos de Luz hizo que los gestos de las chicas se agravaran.

"¿Por qué hablan así?" Preguntó Nagisa con temor.

"Porque es hora de despedirnos-mipo", dijo Mipple y saltó a los brazos de Honoka, ésta la abrazó de inmediato. "Gracias por todo, Honoka. Me gustó vivir contigo y con Sanae-mipo, las quiero mucho".

"Mipple…" Honoka sintió un nudo en su garganta.

"Ya me despedí de Sanae-mipo", avisó la pequeña princesa mientras sus grandes ojos se humedecían. "Nunca dejes de ser brillante y noble-mipo, y deja de meterte en peleas-mipo", continuó mientras comenzaba a llorar también. "Tendrás un gran futuro-mipo".

"Mipple… Gracias por… Ser mi primer amiga", Honoka apenas podía hablar sin que su propio llanto le estorbara. "Me alegra que al fin puedas volver a tu hogar".

Mientras Honoka y Mipple se despedían de suave y dulce manera, con Nagisa y Mepple el cuento era distinto.

"Al menos ya no tendré que lidiar contigo, tonto", dijo una indignada Nagisa mientras se cruzaba de brazos.

"Y yo ya no tendré que ver tu cabeza de calabaza-mepo".

"Y tampoco tendré que alimentarte a cada rato, glotón".

"Y yo ya no tendré que verte comer tanto, glotona-mepo".

"Pelota amarilla".

"Mocosa-mepo".

"Holgazán".

"¡Tú eres la holgazana-mepo!"

Se encararon el uno al otro antes de rendirse al llanto y abrazarse con fuerza. Nagisa era brusca y Mepple resistía bien.

"Cuida de Mipple, tonto".

"Y tú cuida de Honoka-mepo".

Antes de que pudieran decirse más, nuevamente un Arcoíris cayó sobre la casa, específicamente sobre el pequeño grupo e hizo que Mepple y Mipple comenzaran a flotar. Era su transporte de regreso al Jardín de la Luz.

"¡Adiós-mipo! ¡Honoka, te quiero-mipo!"

"¡Mipple…!"

"¡Adiós-mepo! ¡Cuídate, Nagisa-mepo!"

"¡Tú también, tonto!"

Segundos después, el par de hadas desaparecieron por completo.

Nagisa y Honoka se echaron a llorar y no se levantaron de su sitio sino hasta que la abuela Sanae fue por ellas para que comieran algo y descansaran.

"Buen trabajo, chicas…"

==o==

Nagisa y Honoka estaban oficialmente en su primera cita como novias un par de días después de su batalla final. El ambiente en la escuela regresó a la normalidad así como las clases. Nadie las castigó por su repentina desaparición de la escuela, siguieron su plan de decir que Honoka se sintió mal pero Nagisa exageró un poco la historia inventándole una enfermedad terriblemente grave a Honoka que casi hizo que la mandaran al hospital.

Honoka le riñó a su novia por eso, por cierto.

Aún después de varios días, las chicas aún estaban un poco sobrepasadas por lo sucedido, y por la despedida con Mepple y Mipple.

"Me encantó la película, gracias por traerme, Nagisa", agradeció Honoka apenas salieron de la sala de cine. "¿Y ahora hacia dónde?"

"Bueno, aún no comemos y las palomitas de maíz sólo me abrieron el apetito. ¿Vamos por takoyaki?" Propuso la deportista y sonrió cuando su novia asintió.

Caminaban lado a lado y jugueteaban en el camino. Trataban de mantener las muestras físicas de afecto al mínimo nivel cuando estaban en público, no les molestaba contenerse, sabían en qué tipo de país vivían.

"Debo confesar que aún extraño a ese tonto de Mepple", dijo Nagisa de repente, sujetándose de la mano de Honoka.

"Yo sigo buscando a Mipple cuando despierto", confesó Honoka con una sonrisa pequeña. "Pero me alegra que ella esté al fin en su hogar".

"Yo también, son un par de enamorados, no deben estar separados".

Su paso era lento, pausado, disfrutaban de todos los ruidos de la ciudad, incluso de los molestos. La imagen de su ciudad natal en ruinas y en perfecto silencio fue algo que les caló bastante, por eso pensaban disfrutar cada momento luego de su larga batalla y de su bien merecida victoria.

La joven pareja se detuvo en una luz roja antes de cruzar una concurrida avenida y pronto vieron algo al otro lado de ésta:

Una niña que parecía ser de unos doce años, corría de la mano de un niño que parecía no pasar de los cinco años. Ambos reían y tenían helados en sus manos libres. Los rostros de esos niños eran inconfundibles. Se trataban de Kiriya y su hermana Poisony. Ambas chicas sonrieron. Los hermanos tuvieron una nueva oportunidad de vivir juntos.

"Es un lindo día, ¿verdad?" Preguntó Honoka con una sonrisa.

"Sí, lo es", respondió Nagisa, feliz.

Los hermanos desaparecieron de vista y muy pronto la luz verde del semáforo les indicó a Nagisa y a Honoka que podían seguir.

Y las chicas avanzaron.

FIN