Había pasado ya un mes desde que Tommy me hizo la jugarreta de que aceptara ser su modelo y la sesión de fotos había sido todo un éxito, cabe destacar que no me reconozco en las fotos y para mi es extraño verme así de maquillada y con ese estilo de ropa pero si eso hace que su nueva ya no tan nueva colección funcione, lo haría una y mil veces (aunque nunca lo reconocería en voz alta).

– No lo sé Tommy, tengo idea clara de la protagonista tanto física como emocionalmente, pero no logro dar con esa parte exacta de describirla, ni siquiera tengo idea de como comenzar la historia, si narrar en primera, segunda o tercera persona – le contesto por teléfono, ya iba por mi 3er intento de escribir el primer capítulo y todos eran un fracaso tras otro.

– Creo que te estás presionando demasiado pequeña, deberías de hablar con Eriol de nuevo, ya sabes, en plan psicológo-paciente – dice en tono inseguro.

– Si no logro escribir nada esta semana, ten por seguro de que hablaré con él, aunque no entiendo, me tratas como si yo ya tuviera obras publicadas y estuviera pasando por un mal momento en mi carrera, ni siquiera sabemos si logre llegar a publicar algo alguna vez – Bromeo para que ella deje su preocupación de lado.

– Sakura Kinomoto – Oh no, ahí otra vez, me digo internamente mientras me preparo para el sermón– Que sea la última vez que digas algo así, si bien es cierto que no tienen ninguna obra publicada, te recuerdo que me has contando tus mundos de fantasía y son hermosos a más no poder, y las historias que los acompañan son únicas, tu solo tienes que tener fé y paciencia, y ya veras que lograras escribir y estaré en primera fila para decirte "Te lo dije" – Dijo molesta y tuve que morderme la lengua para no refutar porque no hay poder humano que la haga cambiar de parecer.

– Ya Tommy, relájate. No volveré a decir algo por el estilo, ok? – Digo levantando las manos como si ella pudiera verme. – Ahora, para tú tranquilidad, iré a cambiarme para ir a la biblioteca, tal vez y la inspiración aparezca o encuentre algún libro que me ayude a plasmar mis ideas en papel – Digo al fin lo que había estado pensando en estas últimas dos semanas.

– Oh! Esa es una excelente idea Sakuritaa! Ya verás que sí podrás hacerlo – Dijo con tanta emoción que temo decepcionarla si llegara a decirle que ya he intentado eso antes pero sin ningún resultado.

– Bien, entonces hablamos luego y te dejo saber qué tal me fue – Digo lo más animada posible para que no note que la idea no me entusiasma.

– De acuerdo. Nos mantenemos en contacto, no dudes en llamar si necesitas quiero mucho, bye!. – contestó Tomoyo toda maternal.

– Si, lo tendré en cuenta. Yo también te quiero, bye! – El suspiro que sale de mi boca fue completamente automático al colgar la llamada. Y me quedo delante de la laptop mirando las pocas palabras escritas que para mi no tienen sentido alguno después de leerlas.

– Tal vez debería salir de mi zona de confort y hacer cosas diferentes para tener resultados diferentes tal como dice el dicho…– Pienso en voz alta mientras miro el techo blanco de mi sala de estar. Bajo mi mirada al reloj clásico de pared y veo que va siendo hora de ir por mi dosis matutina de cafeína.

Voy al baño de mi pequeño pero acogedor departamento, abro la regadera y dejo el agua correr un poco para que alcance la temperatura perfecta, ni muy caliente ni muy fría y me lavo los dientes mientras el agua corre. Me meto en la ducha tras comprobar la temperatura del agua después de quitarme mi pijama favorito de verano que no es mas que un t-shirt XXL que ya lleva bastante tiempo conmigo lo puedes notar por la cantidad de manchas que tiene y no logro evitar pensar en los hechos de los últimos 3 meses.

Flashback

Después de tener 4 largos años aguantando humillaciones, malos tratos y jornadas laborales de 24 horas o más por falta de personal, turnos a última hora porque alguna no podría ir o llegar a su turno, gastar dinero para ir en taxi de una ciudad a otra cuando una de mis compañeras dejó a la que salía en el hospital estando embarazada y no llegó a la hora supuesta que tenía que llegar y que nadie me regresó ese dinero, llegué a mi punto de quiebre cuando el director médico, el Dr. James Chadwick, contrató a una nueva doctora para completar el equipo de urgencias de médicos generales y le ofreció el horario de un turno de 24 horas con 3 dias libres contando el dia de salida como el primer día y regresas al turno al 4to día, no suena tan mal, el problema es que el equipo de 24x4 (como le llamamos internamente) estaba completo y al excelentísimo (nótese el sarcasmo) no se le ocurrió nada más brillante que decir que yo iba a cambiar a rotar 3x3 (3 días consecutivos 12 horas de 9am a 9pm) sin considerar mi tiempo en el hospital ni mi disponibilidad o si al menos yo estaba de acuerdo con el cambio del horario. Al enfrentarlo y decirle que no lo haría, él alegó que ninguna de mis otras colegas/compañeras y que alguien tenía que sacrificarse por el equipo y ya que yo ni estoy casada ni tengo hijos ni pareja, no veía cuál era el problema en cuestión… En resumen, le grité sus verdades y defectos en la cara y mandé a medio hospital a la mierda, inmediatamente fui a Recursos Humanos y presenté mi renuncia hecha a mano y dejando bien claro quién era el responsable de tan abrupta decisión y porqué lo había hecho.

Fin Flashback

No negaré que a veces me arrepiento de haber sido tan impulsiva pero también entiendo de que ya no podía seguir más ahí, donde todos los demás tenían mejores y más derechos que yo solo por no tener mi propia familia.

Terminé de ducharme y me decidí por ropa cómoda y casual, un pantalón de mezclilla, mi camiseta negra de Nirvana, converse y recogí mi cabello en una cola de caballo, a simple vista parecía una universitaria y no una profesional del área de la salud, y agradecí mentalmente que no me encontraría con Tomoyo porque no sé qué pasaría primero si me mataba o le daba un infarto por mi elección.

Tomé mi bolso estilo mochila, guardé mi laptop con su respectivo cargador, revisé que mi monedero estuviera dentro con mi cargador portatil, tomé mis audífonos inalámbricos que estaban cargando justo al lado de la laptop, tomé mis llaves, cerré la puerta y me puse en marcha rumbo al que se ha vuelto mi café favorito después de que renuncié, aunque no le veo lo especial al local, sólo sé que me gusta ir y sentarme a ver pasar a los transeúntes, lo descubrí ese día tras regresar a casa más temprano que nunca y puede que siempre estuviera ahí pero me hacía falta las dosis normales de cafeína que solía tomar cuando estaba de turno así que probablemente por culpa del síndrome de abstinencia, estuviera buscando inconscientemente un café para poder recibir mi dosis del momento…

Sí, dije que iría a la biblioteca pero eso ya lo he hecho tanto y decidí hacer cosas diferentes para ver si obtengo resultados diferentes, por lo que por primera vez iría al café a sentarme a intentar escribir y no a observar el mundo pasar frente a mis ojos. Me pongo los audífonos y selecciono mi playlist de mis canciones favoritas del 2022 creada por la aplicación y le doy a reproducir aleatoriamente y automáticamente reconozco el intro de piano de Aunque no te pueda ver de Alex Ubago Ft. Amaia Montero, –sí camiseta de Nirvana y ando escuchando música romántica– y me río a carcajadas con este pensamiento.

El café se encuentra a menos de 10 minutos caminando a paso medio y a pesar de que ya comenzó el otoño hace un mes, ahora es que ha comenzado a refrescar pero no es lo suficiente como para llevar chaquetas o abrigos de la temporada – y suena Maps de Maroon 5– lo que significa que estoy a medio camino ya y comienzo a tararear

But I wonder, where were you?

When I was at my worst down on my knees

And you said you had my back

So I wonder, where were you?

When all the roads you took came back to me

So I'm following the map that leads to you

Llego al último cruce antes de llegar al café y ya puedo ir viendo el letrero The Little Things Coffee Shop, mientras espero para poder cruzar escuchó el final de la canción

The map that leads to you

Ain't nothing I can do

The map that leads to you

Following, following, following to you

Cambia por fin el rojo a verde y puedo cruzar la calle

The map that leads to you

Ain't nothing I can do

The map that leads to you

Following, following, following

Llegando ya a la puerta del café terminan los acordes de Maps e inicia Morena Mía de Miguel Bosé, sí estamos de acuerdo en que mi lista de reproducción es muy extraña y vuelvo a reir con este pensamiento y me dirijo a la mesa junto a la ventana en lo profundo del café, que no sé porqué pero siempre está desocupada cada que llego aún si todas las demás están ocupadas, quiero creer que tengo un ángel que mantiene a todos lejos hasta que yo llego, creo que en el tiempo que llevo viniendo a este lugar, una sola vez estuvo ocupada y ese día no tenía ánimos de esperar por lo que decidí regresar a casa.

El café tiene el tamaño adecuado para tener unas 10 mesas, de esas típicas que se usan en los cafés algo bajas con sillas a juego de color marrón con patas negras, paredes de un blanco, que parece mas gris que blanco y que si Tomoyo estuviera aquí podría decir el nombre exacto del blanco, con detalles en negro, techo de color negro del cual cuelgan las bombillas de luz amarilla dandole un toque cálido que caen en todas las mesas que no están pegadas al enorme ventanal y sobre la barra misma, la cual es casi en su totalidad negra salvo por la meseta que es de color marron claro muy parecido al de la madera cuando la tratada, los asientos de la barra y las vitrinas, que estan justo encima en la parte mas larga donde estar los diferentes postres que prepara el pastelero, son negros; hasta los estantes que se encuentran detras de la barra, la caja registradora, los azúcareros y muchos de los utensilios son de este color, lo que siempre me ha hecho preguntarme si la persona dueña del café tiene algún fetiche con el negro.

Espero que venga la mesera a tomar mi pedido y mientras voy sacando mi laptop y me quito los audífonos, ya que necesito concentrarme si quiero al menos escribir algo decen…

– Aquí tiene– Me interrumpió la camarera dejando en mi mesa un capuchino con doble crema batida y un croissant de pasas (mi favorito cabe destacar).

– Lo siento, yo acabo de llegar y aún no he ordenado, debe ser el pedido de alguien más– Le digo para que caiga en cuenta de que está cometiendo un error, a pesar de que es exactamente lo que yo iba a pedir.

– Sí, así es y este es su pedido– Insiste ella con una encantadora sonrisa mientras hace ademán de retirarse.

– Espera un momento– La detengo mientras la observo extrañada– ¿Cómo sabes lo que iba a ordenar? – Le pregunto con incredulidad.

– Es nuestra clienta de las 9:30 am– Responde de manera divertida con tono de que es lo más obvio del mundo y que yo no me estoy enterando.

– Emmm, necesito que seas algo más específica al respecto– Digo sin tener idea aún de lo que está sucediendo.

– Pues es sencillo, usted lleva 3 meses viniendo a nuestro café, se sienta en esta misma mesa y siempre ordena lo mismo un capuchino con doble crema batida y caramelo y un croissant de pasas–Dijo en el tono más obvio y divertido que pudo haber encontrado en el momento.

Y me quedé a cuadros, creo que hasta con la boca abierta porque la carcajada que salió de lo más profundo del alma de la camarera no fue algo ensayado. No encontraba qué decir al respecto, incluso estaba boqueando como pez fuera del agua y sólo atiné a decir un tímido – Gracias– que no estoy segura si logró escucharlo.

Estaba algo perturbada por lo que acababa de ocurrir, miré el café y el croissant y justo caí en cuenta de mi laptop a un lado, entonces volví a recordar el motivo por el que me encontraba ahí esa mañana, que no era solo para tomar mi dosis mañanera de cafeína sino que tenía que salir de ahí al menos con la descripción de uno de los personajes o el tipo de historia que escribiría si amor o fantasía épica… Y de nuevo me quedé en blanco…

Suspiré y comencé a tomar mi café mientras le daba mordiscos a mi croissant favorito, es la cosa más deliciosa que he probado, al punto de que me sacó un gemido placentero mientras le daba otro mordisco. Al terminar mi poco saludable desayuno, abrí mi laptop y puse mis dedos sobre el teclado y nada salía.

– Bien, creo que lo mejor es tratar de escribir una historia de amor, puede que sea más simple dado que no debo crear un mundo de fantasía ni reinos con reyes y leyes – Murmuro para mí misma mientras respiro profundo.

–Mmm, qué tal si empiezo con el encuentro y ver qué pasa– Pienso para mis adentros y trato de no pensar mucho mientras dejo que las palabras fluyan.

Era una mañana blanca en pleno invierno, había pocas personas en la calle por el frío pero algunos tenían que ir a trabajar, otros tenían cuentas que pagar o simplemente ir a abastecer sus despensas para poder hacer frente al frío de la ciudad. Todos iban en sus mundos, algunos malhumorados por el frío tan crudo, abrigados a más no poder y caminando tan rápido como la nieve, el hielo y el suelo resbaladizo lo permitía…

– Bueno, creo que es un avance– Me digo a mi misma después de haber leído dos veces el único párrafo escrito y no haber intentado cambiar ni agregar nada o simplemente borrarlo todo de golpe por encontrarlo insuficiente. Me quedo mirando a la nada, no sé cuanto tiempo me tomó escribir ese párrafo y ahora tampoco encuentro inspiración para continuarlo.

– He vuelto a bloquearme– digo con pesar mientras suelto un suspiro de lamento. – A ver, respira profundo y trata de seguir el mismo ritmo aunque no tenga mucho sentido como dicen tus clases de escritura.

Ambos se encontraban fuera por motivos muy diferentes el uno del otro, ella debía hacer la despensa hoy ya que no le quedaba nada en casa para comer y si quería seguir viva para el próximo otoño, debía comer. Él se encontraba saliendo de su turno en el hospital, más cansado y hambriento que de costumbre porque tuvo doble guardia ya que por la nevada de anoche no pudo llegar su relevo…

– Rayos, hice al protagonista médico– me golpeo en la frente por este hecho ya que no quiero tener que pensar en un tiempo sobre medicina. – Tal vez puede funcionar – murmuro, tomando en cuenta de que no tendría que investigar si deseo abundar en la profesión del protagonista. –Vamos bien, sigue así que sólo fluyan las palabras– me aliento.

Ambos venían de direcciones diferentes, prácticamente contrarias pero paralelas, al llegar a la esquina donde cada uno iba a seguir por el camino del otro, ella resbala por el suelo congelado y agarra por mero instinto de supervivencia lo que más cerca le queda, a él, haciendo que ambos fueran a dar al piso. Ella logró evitar golpearse la cabeza al caer producto de sus tantos años de entrenamiento de Judo, Él al haber estado tan agotado mentalmente, no pudo protegerse y se golpeó la cabeza al caer.

–Uff, esto ha sido lo más largo que he logrado escribir en – y miro la hora en mi reloj – QUE!? –grité tan alto que todos en el café voltearon a verme. – Lo siento mucho– digo roja de la vergüenza, pero es que habían pasado 4 horas desde que llegué al café y solo tenía 3 párrafos escritos. Mientras me lamentaba internamente escucho de nuevo a la camarera llamarme

–Aquí tiene– y deja en mi mesa un sándwich de pollo con queso mozzarella y una lata de Dr. Pepper bien fría y vuelvo a mirarla con incredulidad. Esta vez ni siquiera me dejó preguntar.

– Es el almuerzo, como aún sigue aquí, procedimos a prepararle algo para almorzar ya que se veía bastante absorta en su laptop y no queríamos distraerla en preguntarle si quería algo para almorzar, un sándwich de pollo con queso mozzarella sin mayonesa y una Dr. Pepper como puede ver, y sí, lo ha pedido para llevar en una que otra ocasión por lo que nos tomamos la libertad de hacerlo sin preguntarle primero. –Respondió tan amable que me conmovió en verdad.

–Gracias, muchas gracias en verdad, muero de hambre– respondí con sinceridad mientras le sonreía a la camarera. Aunque no salía de mi asombro por recordar mis gustos.

Procedí a comer, como siempre delicioso, el sándwich de pollo con queso. Al finalizar deseaba algo dulce para terminar de acompañar mi, aún fría, Dr. Pepper y de nuevo aparece la camarera en mi campo de visión, esta vez trae consigo otro croissant de pasas y, a pesar de haberme sorprendido nuevamente, ni me molesté en preguntarle, simplemente me reí suavemente incrédula y le di las gracias.

– En serio, un día de estos tengo que pedirle la receta al repostero de este sitio, esto es un pedazo de cielo. – digo en voz baja pero lo suficientemente alta que si alguien estuviera lo suficientemente cerca pudiera escuchar, y justo eso mismo ocurrió.

– Te deseo suerte intentandolo, el repostero es muy celoso con sus recetas, especialmente la del croissant de pasas– me contestó una voz grave, sedosa, que erizó toda mi piel en fracción de segundos y me hizo girar la cabeza buscando el responsable de aquella voz, que en esos momentos no sabía que se convertiría en mi perdición. Levanté mi vista y casi frente a mi se encontraba un hombre de aproximadamente 1.80 metros de altura, tal vez más, con la piel ligeramente bronceada, se podría decir que era fitness aunque no podría llamarlo musculoso pero tan poco delgado, el hombre Guyton me llegó a la mente, pelo color chocolate con tonos más claros si lo observamos detenidamente, y, protegidos por dos espesas hileras de pestañas que a cualquier mujer le daría envidia, estaban esos ojos… ámbar, pero no cualquier ámbar, me atrevería a decir que no existe otra combinación de ojos ámbar en el mundo como los de él y esa mirada profunda y penetrante, es como si pudiera desnudarte el alma con tan sólo una mirada…

–Perdón? – Pregunté tan pronto pude salir de mi ensoñación. Me sentía algo agitada pero no sabía el motivo, quiero creer que es por la inesperada interrupción.

– No pude evitar escucharte cuando decías que ibas a pedirle la receta al repostero de los croissants de pasa – dijo de la manera más obvia, con un dejo de burla en su voz mientras se acercaba más a mi mesa con mirada de lobo hambriento mientras observaba a su presa – y contesté que el repostero es muy celoso con sus recetas, especialmente con la del croissant de pasas – completó mientras me miraba desde arriba y, al estar más cerca de mi, tuve que echar aún más la cabeza hacia atrás para poder seguir mirándole a la cara.

– Oh, emm y-y-ya veo– respondo tartamudeando como si fuera una colegiala delante de su amor platónico y me pateo mentalmente por ello. Me aclaro la garganta, bajo la cabeza y le digo – E-es una lástima, m-me gustaría aprender a hacerlos, para uso meramente personal – logro articular sin muchas fallas al menos, pero a este punto estoy segura que estoy roja como un tomate… Y se ríe… y perdí el sur. Si su voz por sí sola había causado todos esos estragos en mí, su risa fue el toque final para matarme y mandarme al infierno, como resorte volví a echar la cabeza atrás tan rápido que temí haberme lastimado el cuello en el proceso, y creo estar soñando.

– ¿Cómo te llamas? – me preguntó con genuina curiosidad mientras se sentaba frente a mi en mi mesa.

– Sakura – digo simplemente, creo que lograr decirlo sin titubear fue una gran hazaña pero sabía que no podría decir nada más que una simple palabra.

– Sakura– repite con su profunda voz y me da una sonrisa de modelo de revista– Lindo nombre, Sakura. – la forma en la que se escucha mi nombre en sus labios suena completamente pecaminosa y me corta la respiración. – El mío es Shaoran. – y extiende la mano derecha para estrecharla como cuando conoces y saludas a alguien, y supongo que fue la inercia, porque cuando vine a darme cuenta ya estaba acercando la mía a la suya. Cuando nuestras manos se juntaron, incluso pude ver que hasta a él le tomó por sorpresa la descarga eléctrica que ocasionó ese pequeño e inocente gesto.

Tras lo que pareció una eternidad, mi nuevo tormento personal agregó:

– Sería una lástima que aprendieras a hacerlos porque no volverías al café de ser así – con una sonrisa ladina mientras me miraba fijamente y aun sostenía mi mano entre la suya. – Aunque también sería todo un deleite tenerte como aprendiz en la cocina, significa que pasarías más tiempo en el café y por consiguen… – No pudo terminar de hablar porque justo en ese momento mi celular que estaba sobre la mesa sonó con mi tono de llamada entrante mostrando en la pantalla Tommy y pude salir de mi ensoñación por lo que solté su mano y contesté.

–Hola Tommy, – pausa– sí, lo sé…–pausa– Perdí la noción del tiempo –pausa– no, no tienes que venir por mi, en seguida recojo y voy a casa –pausa– si no pasa nada, todo en orden – pausa– yo tambien te quiero…

Miro al frente y la mirada divertida y burlona que estaba hace unos segundos ya no está, veo que tiene el ceño fruncido y me ve con recelo pero no puedo seguir procesando nada más por lo que empiezo a recoger mis cosas y pido la cuenta

–Lo siento, debo irme– digo un tanto apenada porque pareciera como si mi vida dependiera de irme del café, aunque probablemente así sea. Lo miro pero él no responde, se queda mirándome como si quisiera sacarme alguna verdad desde el fondo de mi alma y me turba.

– La casa invita– dijo después de unos minutos de mutismo. Acto seguido se levanta y comienza a caminar hasta la barra. Por alguna razón sentí que no debía discutir al respecto y terminé de tomar mi bolso y caminar hasta la salida, aunque me detuve antes de siquiera estar a medio camino y me giré a verlo

– Muchas gracias, todo estuvo delicioso como siempre– Le agradecí y me puse en marcha de nuevo pero sólo llegué a dar dos pasos antes de volver a voltear y mirarlo a los ojos nuevamente y decirle – fue un placer conocerte, Shaoran– y pude observar como su respiración pareció cortarse y sus ojos brillaron más de lo que ya de por sí brillaban y sonrió.

– El placer fué todo mío, Sakura– Y eso fué todo lo que necesité para saber que si no salía en ese mismo instante, no podría salir del café por un buen tiempo. Así que con todo mi auto-control y fuerza de voluntad, volví a caminar hacía la salida del café intentando no voltear la cabeza mientras salía, pero podía sentir su mirada quemándome la piel mientras caminaba. Abrí la puerta para salir y solté todo el aire que había retenido de manera inconsciente y respire profundo, aunque no pude evitar mirar dentro del café estando una vez fuera y relativamente a salvo y pude confirmar que seguía ahí en la barra observando como si no hubiera un mañana o algo mas interesante que ver y seguí caminando con mis ojos puestos en él como si una fuerza me obligara a hacerlo, hasta que el cristal dejó de ser cristal para ser la pared del edificio pegado al café, fue que pude despegar mi vista y mirar al frente y no puedo evitar pensar que he dejado parte de mi alma en aquel café.

ACLARATORIA: Esta historia es completamente de mi autoría, los personajes no me pertenecen.