Esta historia participa en el reto terrorífico del grupo: Shhh... SasuNaru NaruSasu. Hay un dibujo asociada a ella que realizó una compañera pues de eso se trata el reto, unen una artista con una ficker y les dan un tema. El problema es que aunque llevo años peleándome con fanfiction no tengo ni idea de como compartir el dibujo aquí (aunque lo intentaré XD. Deseadme suerte) .
Pd: El tema en cuestión ha sido: FANTASMAS.
LOVE TILL THE END
by Walia84
Desde siempre Naruto había querido dedicarse a alguna profesión donde pudiera ayudar a quien lo necesitara, y así fue como se decantó por querer ser bombero. ¿El problema? No tenía cabeza para estudiar. Siempre se le había dado muy mal hincar los codos y concentrarse en los libros. La parte física y de práctica le salía perfecta, pues siempre fue un buen deportista, pero lo tumbaban en la teórica. Fallaba en los exámenes y era frustrante pues tenía muchas ganas de dedicarse a esta profesión que le iba como anillo al dedo a su disposición por ayudar a las personas, de poder salvar a gente, de poder hacer algo bueno en su vida. No es que fuera alguien estúpido... Es solo que era muy despistado, impulsivo y le costaba concentrarse. Si os preguntáis si se distraía con el vuelo de una mosca... Si, así era.
Le dolía ver como perdería la oportunidad de cumplir su sueño por mucho que lo intentara...
–Soy tan imbécil.– Soltó decaído mientras se daba golpecitos en la cabeza contra un poste de la luz en la parada del autobús.
Y en medio de su momento patético fue que le conoció...
Un chico peli negro, con el pelo tan brillante que parecía azulado. De piel inmaculadamente blanca. Cejas finas y aristocráticas, que enmarcaban unos afilados y enigmáticos ojos azabaches que le miraban entre indiferente y burlón, con claros aires de superioridad. Su labio curvado en una suave mueca burlona, evidenciando lo que ya sabía: Que le había escuchado claramente. Unos labios perfectos para un rostro elegante, simétrico y regio, fino pero a la vez masculino. Porte arrogante y estirado. Era prácticamente igual de alto que él, y parecía estar en buena forma física.
Le hizo un mohín molesto por ver la burla dirigida a él.
–Idiota...–Musitó. Pero era un idiota muy atractivo y, el muy bastardo tenía claro lo guapo que era.
–Yo no soy el que está haciendo el ridículo en la parada del bus... Dobe.
Le frunció aun más el ceño mientras, ofendido, y le señaló acusador... Para darse cuenta que ese teme tenía razón. Soltó un gruñido molesto.
–Como si tu no hubieras suspendido nunca un examen...–Contestó en tono ofendido. Todo el mundo, si le ocurría tal echo, sufrían su pequeño instante de frustración y derrota.
–Eso nunca me ha ocurrido a mi.– Le miró con superioridad.
Miró a ese arrogante azabache sin creerse sus palabras. ¿Era en serio? ¿Le había visto cara de palurdo?
–A diferencia tuya, usuratonkachi, yo soy alumno de matricula.–Reiteró al ver el rostro incrédulo de ese rubio.
–Ya... Clarooo que si... –Maldito engreído, todo lo que tenía de guapo lo perdía con ese engreimiento... Encima queriéndolo engañar, pues era imposible que hubiera alguien tan perfecto.
–¿Estas llamándome mentiroso? –Le encaró mientras le achicaba los ojos mostrando una mirada amenazante y oscura. Ese maldito rubio imbécil...
Y si, aun quedó más idiotizado por ese chico de pelo azabache... Si es que era masoquista. El otro queriéndole pegar y, él pensando en lo atractivo que se veía de cualquiera de las maneras. Le vio mostrar un rostro enfadado y a la vez confundido, seguramente por su falta de respuesta y, porque estaba seguro de que le estaba poniendo una expresión de atontado encandilado, para, finalmente, verle darse la vuelta. ¡No! No podía dejar que ese atractivo azabache se marchara de esa forma. Quería conocerlo más, pasar tiempo con él...
"Piensa Naruto, piensa...". Ya sabía... Tocando donde más le dolería, su orgullo.
–Vale... Si tan listo eres, demuéstralo...
El de ojos negros se había detenido y le miraba por encima del hombro.
–No tengo porque...
–Entonces está claro que vas por la vida dándote aires, teme.–Le picó sin dejarle terminar lo que iba a decir.
Le escuchó soltar un "Tsk", para, finalmente, encararle.
–Y según tú... ¿Cómo se supone que debo demostrar mi superioridad por encima de un usuratonkachi como tú?
–Pues... Si eres tan bueno y listo como insinúas... Supongo que te sería sencillo conseguir que alguien tan tonto como yo aprobase la prueba teórica que debo hacer...
–No perdería mi tiempo contigo ni que me pagasen.
–La típica excusa de alguien que sólo sabe darse más importancia de la que realmente tiene y... –Le dio la espalda y sonrió zorrunamente, ahí era donde debía dar el golpe de gracia. –Que es un súper gallina.
Empezó a alejarse del otro mientras contaba mentalmente... Hasta que alguien lo retuvo agarrándole del cuello de la ropa. ¡Lo había conseguido! Si ya os había dicho que no era alguien tonto, sólo le costaba centrarse en los libros.
–No voy a ser considerado contigo, dobe. Vas a aprobar y te vas a comer tus malditas palabras.– Sentenció mientras le dedicaba una mirada enojada e intensa a ese rubio idiota.
Y así fue como Naruto consiguió que ese atractivo azabache, que le había llamado poderosamente la atención, fuera su profesor particular. Sasuke, que así se llamaba, fue muy duro con él. Fue doloroso hacer clases con ese teme que no tenía reparos en golpearle cada vez que se distraía, en ser un tirano contra él, en no dejarle tomar descansos ni pausas. En prohibirle el ramen, su amado manjar, sino superaba con buena nota los ejercicios de prueba que le planteaba. Y así hasta que llegó su nueva oportunidad para sacarse la parte teórica.
–Más te vale aprobar idiota... No quiero ver que he gastado mi tiempo y mi energía para nada.– Masculló mientras se sobaba la frente. Haberle echo clases a Naruto había sido una dura prueba a su escueta paciencia.
–Si apruebo... Vas a salir conmigo.– Mientras le miraba seguro de si mismo.
Sasuke no le respondió, solo hizo una mueca y se marchó... Pero le había llegado a conocer bien y sino decía que no, es que 'lo aceptaba'.
Aprobó el examen con buena nota y... Así fue como empezó a salir con el azabache como una pareja formal. Tuvieron una primera cita, donde más parecían buenos amigos que salían a celebrar algo y, a la que le siguieron otras citas. Su primer beso, donde el Uchiha le golpeó... Lo cierto es que fue su culpa por besarle sin avisarle. A ese primer beso le siguieron otros, donde ya no fue golpeado y, en cambio, fue correspondido con ganas y pasión. También la primera vez que le hizo el amor a Sasuke y, debió hacerlo bien pues el azabache le permitió seguir haciéndolo cada vez que se veían. Luego fueron a vivir juntos, se unieron como pareja de echo y de eso ya habían pasado varios años, donde ambos empezaron a trabajar y a resaltar por sus logros. Él resultando ser un muy buen bombero. Destacando entre sus compañeros y obteniendo condecoraciones por su heroicidad, aunque según su teme lo que era, era ser un temerario e inconsciente. Y Sasuke convirtiéndose en un detective tan formidable que una importante agencia de inteligencia del país fue a reclutarle. Que orgulloso se sintió de su amado teme, ahora era un importante agente del FBI y uno de los que más casos resueltos tenía en su currículo.
(...)
Actualmente, su pareja había salido desde hacía unas semanas a investigar unos crímenes que escandalizaron a los habitantes del pacífico y el pequeño pueblo donde habían ocurrido, y la policía local de la zona, acostumbrados a pequeños hurtos, algunos incidentes de caza furtiva y disputas vecinales por ganado, no sabían como proceder ante esos brutales asesinatos, así que habían pedido colaboración con el FBI. Pero él sabía que había algo más... Sasuke le había dicho que aprovecharía que estaba por esa zona para recopilar más pistas sobre unas misteriosas desapariciones, que los familiares necesitaban que por fin les dieran respuesta y que esta no fuera que esas personas habían decidido cambiar de vida y dejarlo todo atrás, incluso a ellos.
Ahora el preocupado era él. Sasuke llevaba ya algunos días sin que contactara con él y eso no era el proceder del azabache cuando era enviado lejos. Normalmente su Uchiha desaparecía tras la pista de algún caso durante días e incluso semanas, pero siempre encontraba el momento para hacerle llegar un mensaje o realizarle una llamada, aunque apenas fuera de unos segundos, diciéndole que estaba bien. Pero esta vez nada de eso... Ni mensajes, ni llamadas... Nada. Y estaba empezando a impacientarse mucho. Encima en la agencia de investigación federal donde trabajaba no le dijeron nada porque adujeron que era información confidencial. ¡Él sólo quería saber si Sasuke estaba bien o si le había ocurrido algo! Su pareja había desaparecido investigando un par de asesinatos y unas desapariciones... !Joder eso le estaba matando de ansiedad! Quizás era la sugestión por saber lo que había ido a resolver su Uchiha, pero estaba de los nervios.
¡Mierda!
Volvió a llamarle y el teléfono esta vez le salía como apagado... Le daban ganas de lanzar el aparato contra la pared por la frustración y, sino lo hacía, era porque lo necesitaba por si su pareja se decidía a ponerse en contacto con él por alguno de esos milagros del destino.
–Sasuke, por favor... Una mísera señal, es lo único que te pido.– Rogó al aparato mientras intentaba volverle a llamar. Pero de nuevo nada...Iba a volver a intentarlo pero una mano le detuvo. Miró a su visita y desvió la vista preocupado, con su labio temblando y sus ojos humedecidos por estar sufriendo por su pareja.
–Naruto... Tranquilo niño. Déjalo un momento, respira en profundidad y relájate. Te va a dar un ataque como sigas así... Solo te haces daño a ti mismo y sufres por nada. Cuando Sasuke pueda ya te contactará. –Intentaba calmar al preocupado joven. –Sabes como es ese Uchiha... Seguro que está tan enfrascado investigando que se ha olvidado decirte algo o seguramente debe terminar agotado. No te preocupes que ese sabe cuidarse muy bien.
Y Naruto sabía que era cierto, que Sasuke sabía cuidarse muy bien... Eran los demás los que tenían que cuidarse de su teme cuando se ponía terco o si le hacían enfadar. Sonrió recordando el carácter temible de su pareja, cuando se enojaba daba autentico pavor y mira que él se consideraba valiente. Su sonrisa murió, algo... Algo le decía que eso no era normal. Una sensación que apretaba su pecho y le hacía acongojar, que su corazón doliera y su respiración fuera algo dificultosa, como una presión en sus costillas. Sentía que a Sasuke le había ocurrido algo por mucho que Jiraiya intentase calmarle, le conocía demasiado bien, su pareja no le haría algo como eso adrede. No estaría tantos días fuera sin enviarle un mensaje para que no se preocupara. Igual que él se lo mandaba tras cada incendio apagado. Ambos sabían que sus trabajos eran peligrosos y que cualquier día podían tener el infortunio de sufrir un terrible accidente, así que hicieron el pacto de avisarse, de estar en contacto. Y Sasuke Uchiha no era de los que incumplía su palabra... Su pareja le necesitaba o estaba en aprietos y, él no se detendría; él no se rendía nunca y menos si se trataba de su Sasuke. Era la tenacidad hecha persona, por algo consiguió enamorar a ese teme arrogante que ahora le estaba haciendo sufrir de esa condenada manera.
–Ay muchacho, conozco esa mirada...– Jiraiya se levantó dejando la taza en la encimera. Debía marcharse por ahora, tenía algo que hacer...– Prométeme que no harás ninguna locura... O al menos sin avisarme antes jovencito. Juré a tu padre que cuidaría de ti.
–Tranquilo, Ero-sennin. Juro que te avisaré antes de hacer nada.
El alto hombre de pelo blanco, que le había hecho de padre cuando el suyo murió, le revolvió el pelo antes de marcharse de su casa, donde había ido a visitarle como hacía regularmente y más desde que Sasuke había dejado de enviarle señales.
Decidir que pasos seguir le tomó todo el día, él no estaba versado en esas situaciones, ni tenía preparación como detective. Pero ahora sabía que podía intentar, era su último recurso, antes de marcharse a la aventura y sin tener mucha idea de por donde empezar la búsqueda para procurar encontrar a su pareja.
Esa misma noche se personó en casa de un compañero de Sasuke-teme, alguien en quien su pareja confiaba y con el cual habían trabado amistad... Juugo Ryuuchi.
Juugo era un excelente policía, pero todos concordaban en que tenía algo oscuro, quizás era su altura, quizás su fuerte complexión o esa expresión fría y furiosa que a veces mostraba en su rostro... La cuestión es que todos se sentían intimidados y por eso no había tenido compañero hasta ese momento, hasta que su Sasuke entró a trabajar en la agencia. Los terminaron uniendo. Quizás querían hacerle una novatada al nuevo investigador y por eso le pusieron como compañero al temible Juugo o quizás creyeron que el Uchiha tendría las suficientes pelotas como para no echarse atrás por la actitud intimidante del pelirrojo. Lo que sucedió fue que el carácter fuerte y a la vez calmado de su Sasuke hizo caer a Juugo a sus pies, de una forma no romántica claro... ¡Sino se las tendría que haber visto con él! Con el azabache, el pelinaranja calmó su carácter y demostró que ese miedo que generaba era más bien fachada. En realidad el bueno de Juugo era de carácter pacifico, amante de la tranquilidad, del silencio, de la naturaleza y de los animales y, con Sasuke, que era callado, se complementaban muy bien, formando un gran dúo de trabajo.
Pero está vez Sasuke fue sólo, pues Juugo en su última misión terminó herido y aun no le permitían realizar trabajo de campo, por lo que actualmente estaba investigando otros casos sin salir de las oficinas.
–¡Juugo! –Se acercó ansioso al alto hombre de pelo naranja apenas ese bajó de su automóvil.
–Naruto-kun, es un placer verte. –Le saludo amigable y luego le hizo una seña para que le precediera hacía su hogar. –Pasa, te invito a tomar algo.
–Yo... Es que... –Sentía un nudo en la garganta, estaba tan ansioso, realmente esperaba conseguir algo de esa visita, algo que le permitiera respirar tranquilo por fin.
Su hablar nervioso y donde se filtraba el estrés que estaba sintiendo hizo detener al pelirrojo, la mirada preocupada que le dedicó el investigador le decía que intuía el motivo de su visita. Juugo le había hecho una señal para que se detuviera o para que se callase al escuchar su dificultad para expresarse. Siempre había sido alguien transparente a la hora de mostrar sus emociones. El detective siempre le había visto feliz durante sus encuentros, con una gran sonrisa en su rostro, una forma de hablar expresiva y alegre. Distaba mucho del tono empleado ahora, era claro que un investigador experto notaría como se sentía y sabría el motivo de que estuviese de esa forma. Le vio mirar alrededor y él hizo lo mismo... Si, quizás hablar de eso en plena acera no era lo más adecuado, el detective tenía razón en ese punto, no hicieron falta palabras para que le comprendiera. Asintió a la anterior invitación de entrar en el hogar del más alto y le siguió dentro de la acogedora casa.
–Entiendo que esto no es una visita de cortesía. –Dijo, más para romper el hielo que otra cosa, apenas cerró la puerta de su hogar.
Ese hombre formaba parte de la misma agencia que su pareja, era un buen detective y tenía una merecida fama como investigador, además de ser amigo de ambos... Era su última esperanza para obtener alguna información sobre el posible paradero de Sasuke.
Juugo había leído el lenguaje corporal y el tono de la voz de Naruto con esas 3 simples palabras que había conseguido decir el otro a duras penas, sabía el motivo de su visita... Sasuke. Esos dos se amaban de verdad y debía ser una tortura para el Uzumaki no tener conocimiento sobre el paradero del Uchiha. Le entendía... Él estaría igual si amara a alguien y de golpe esa persona dejara de dar señales de vida.
–Cuéntame, Naruto. Entiendo que es sobre Sasuke-san.– Quería dejar que se expresase, eso haría bien al rubio.
–Hace días que no me contacta y eso no es propio de él.–Aunque Sasuke era muy suyo, bastante asocial y poco o casi nada comunicativo, entre ellos no era así. Su teme hacía un esfuerzo por ser más abierto, sólo con y para él.– Estoy preocupado… No, realmente empiezo a estar asustado.
–Sabes que no te tendría que decir esto, tenemos prohibido divulgar nada de las investigaciones y de la agencia, pero... Sasuke es mi compañero y, os considero amigos míos. –Se sentó invitándole a que hiciera lo mismo. –Tampoco ha contactado con el director de equipos. Ni sabemos que estaba investigando por su cuenta y que valió que se separara de su equipo… Nada. Su compañera, en la misión que les había sido asignada, tampoco ha podido hallarle… Fuimos solicitados por el sheriff del condado de Blane, en el sur de Montana, cerca de la frontera con Canadá, para investigar un par de violentos asesinatos que ocurrieron. Se envió a Sasuke-san y a Karin para ayudar a resolver esos crímenes. Han demostrado, en anteriores ocasiones, que se compenetran bien como equipo. Poco después de su llegada a la zona, Sasuke adujo tener que hacer algo personal y se separaron. No volvieron a encontrarse en el punto acordado.
Resulta que una de sus primas lejanas por parte de madre, era una excelente analista criminóloga y también fue contratada en la misma agencia de investigación federal que su Uchiha. Menuda sorpresa se llevó cuando su pareja se lo comentó, pues él siempre había considerado a su prima Karin como una desquiciada y obsesionada por los hombres atractivos… Y si, tal como imaginó, su prima, se obsesionó con su teme aunque sabía que estaba en una relación seria con él, o lo que era lo mismo: Sasuke era homosexual.
–¿Lo estáis investigando? –Preguntó con creciente ansiedad… Su pareja había desaparecido y moría de preocupación, era tal como se temía. Si le había pasado algo no sabía que haría, le amaba tanto. Sasuke Uchiha era su luna, su vida, su gran amor… Su único amor a decir verdad. Desde que le vio se había enamorado perdidamente de ese arrogante teme, aunque a veces Sasuke le sacara de sus casillas y tuviera ganas de liarse a puñetazos con él para bajarle esa arrogancia y engreimiento.
–Por supuesto que si… Un investigador veterano se ofreció a desplazarse a la zona para ayudar a Karin a deshacer los pasos de Sasuke. Pero no quiero engañarte ni darte falsas esperanzas: aun no hay rastro de él. –Miró a su interlocutor y como se mordía el labio de forma nerviosa, era claro que el tema de su pareja desaparecida le tenía así.
Sintió su corazón estrujarse por la congoja. Juugo pareció apiadarse de él, de como se sentía al ver su cara rota de dolor y pavor.
–Naruto, vete a casa. Te informaré de todo lo que descubramos en la agencia. Y, si Sasuke se pusiera en contacto contigo, dímelo enseguida… Aunque sea algo que creas sin importancia. –Le puso una mano en el hombro, en un claro gesto de consuelo y a la vez, queriendo mostrar que tenía su apoyo.– Cualquier cosa puede ayudarnos…
Miró al pelirrojo, ¿tenía que decirle lo que sabía? Se mordió el labio, nervioso… Sasuke se lo había comentado de forma confidencial por algún motivo, ¿desconfiando de alguien quizás? Pero, ¿y si eso ayudaba a hallarle?
"Lo siento, teme… Espero lo comprendas…"
–Sa-Sasuke me comentó algo de unas desapariciones por una zona al sur de Montana…
Juugo abrió grande los ojos, él no sabía nada de eso… ¿Era una caso que su compañero llevaba de forma personal? Asintió a Naruto.
–No sabía nada y nuestro superior no me ha informado de nada parecido… Lo investigaré por mi cuenta, ¿de acuerdo? Ahora vete a descansar, Naruto-kun, lo necesitas.
Naruto se marchó de esa casa desolado. Había querido… No, no sabe que había esperado de esa visita… Bueno si, que le dijeran que su amante y pareja estaba en una importante investigación secreta y por eso no podía contactarle, que estaba infiltrado, que estaba en un lugar sin cobertura pero que les hacía llegar mensajes de alguna forma para hacerles saber que todo iba bien… O que le tenían localizado mediante algún chip implantado… Cualquiera de esas noticias le habría servido y se hubiera quedado en paz, pues eso significaría que Sasuke estaba bien, pero demasiado enfrascado en un caso como para tomarse unos minutos para hacerle llegar un mensaje. Si, se habría molestado un poquito-mucho, pero lo hubiera comprendido, en cambio… Su gran amor estaba desaparecido y nadie sabia nada de él.
Entró en su vehículo y le asaltaron esas lagrimas de miedo que había intentado controlar; miedo por si a su pareja le había pasado algo. Sasuke le contactaría su estuviera bien, eso sólo podía significar que… ¡No! ¡Sasuke era muy fuerte! ¡Sasuke sabía defenderse y pelear muy bien! Si, seguramente estaba… Estaba…
Golpeó el volante con su mano derecha, liberando cierta frustración y rabia por no conocer el paradero y el estado de su novio, y con la otra se cubrió los ojos mientras sollozaba y su cuerpo era dominado por los espasmo de tan desgarrador llanto.
–Idiota –Se dijo a si mismo con voz rota. –Llorando no vas a conseguir nada…
Era cierto. ¡Quedarse en el coche llorando no era la solución! Él era Uzumaki Naruto y no se rendía nunca… Buscaría a su pareja, le encontraría y le ayudaría… Porque se negaba a creer que su fuerte teme estaba… Estaba… Sacudió la cabeza.
"Él no… No está… ¡NO! ¡NO!"
Con esa resolución en mente. Esa idea férrea de hallar a su amado, se limpió los ojos, encendió el motor del coche y fue a su hogar. Tenía que hacer la maleta y pensar bien sus siguientes pasos… No podía actuar impulsivamente pues entonces no sería efectivo en su búsqueda… Aunque lo único que conocía era el punto de partida: Blane, al sur de Montana.
Llegó a su hogar con una gran resolución, pero cero idea de como proceder. A ver si, lo básico lo tenía claro: Tenía que desplazarse al lugar donde Sasuke había sido visto por última vez y a partir de allí intentar recopilar más pistas… El problema es que él era bombero y sabía todo de un fuego y como apagarlo, pero ni idea sobre hallar personas.
Agotado, sobretodo mentalmente, se fue a dormir esa noche o a intentarlo pues realmente hacía días que sufría de insomnio, desde que no recibió señales de su teme. Mañana, esperaba, tendría la cabeza más clara y podría pensar, comprar un billete hacía Montana y… Buscar a su pareja.
(…)
Una llamada le sobresaltó cuando estaba preparando una bolsa de viaje con lo que creía indispensable.
–¡Sasuke! –Corrió hacía el teléfono móvil que había dejado cargando en la otra habitación con el corazón latiéndole a mil por hora y tropezando con sus propios pies, más veces de las que le gustaría admitir, en su afán por llegar rápido al móvil. Tendría que llevarlo siempre encima con lo que estaba sucediendo, pero al jodido aparato casi no le quedaba batería. –¡¿Sasuke?!
–Naruto-kun.
Su emoción se deshizo para dar paso a un nudo en la garganta. Justo ayer tarde en la noche volvía de casa de Juugo y, ahora, éste le estaba llamando a primera hora de la mañana… ¿Era para darle nefastas noticias? Su mano tembló a tal nivel que estuvo a punto de caérsele el aparato al suelo, lo pudo evitar gracias a sus entrenados reflejos.
–¿Naruto-kun, estás ahí?
–Si… Si. –Cerró los ojos y respiró en profundidad queriendo deshacer el creciente deseo de regurgitar que subía por su garganta. Tragó con dureza. –¿Sabes algo?
–Perdón por crearte este malestar. No es lo que crees.
Soltó un audible suspiro de liberación, parecía que Juugo había vuelto a leer su estado incluso a través de un aparato.
–Entonces… –Le animó a continuar. Sus esperanzas aun tenían cabida.
–Se que no vas a hacer caso de lo que te dije, seguramente en estos instantes estás ya con la bolsa hecha y el billete comprado para ir a Blane. –Escuchó al alto hombre soltar un pequeño amago de sonrisa ante su silencio, pues no podía refutar eso. –Sasuke-san me ha hablado mucho sobre ti y encima estos años comprobé que sus palabras eran ciertas cuando nos presentaron. Te conozco lo suficientemente bien, Naruto-kun… Se que no te vas a quedar quieto y aceptar que otros hagan el trabajo, así que permíteme ayudarte.
–¿Vas a venir conmigo?–Preguntó esperanzado. Con Juugo a su lado, que era un excelente policía, con gran experiencia en investigaciones y búsquedas, podría tener más posibilidades de hallar rastros de Sasuke.
–No puedo, Naruto. Ya intenté que me dejaran ir cuando se conoció la desaparición de Sasuke-san, pero no me lo permitieron. Tampoco puedo dejar el caso que me ocupa ahora mismo. –Era algo verdaderamente importante para dar un golpe importante y terminar definitivamente con una extensa trama de pedofilia en la dark web, por mucho que apreciara a Sasuke-san y le considerara como uno de sus pocos y valiosos amigos. –Pero he conseguido los archivos de lo que, supongo, te comentó que estaba investigando. Espero que en estos archivos hallaremos todas las notas y los informes que tenía en sus sistemas de almacenamiento personales aquí en la agencia. Te los voy a enviar por mail. Están protegidos por una contraseña, pero tu eres quien mejor le conoce. Te he enviado todo lo que he encontrado.
Abrió sus azules ojos asombrado. Eso le serviría como un gran empujón para hallarle o, al menos, tener más posibilidades de hacerlo.
–¡Gracias, ttebayo! Eres un buen amigo, Juugo.
–Quiero que lo encuentres. Sasuke-san podría necesitar ayuda. –Hizo una pausa mientras enviaba el archivo. –Bien, te lo acabo de mandar al correo. Ábrelo, imprímelo y bórralo de tu sistema. Podría caerme una buena por esto. No hace falta que te diga que no sabes como los has conseguido, ¿verdad, Naruto-kun?
–Soy una tumba, Juugo. –Abrió el ordenador de casa y luego el programa del correo y ahí estaba el mail… Pero los archivos estaban encriptados y requería de una contraseña para abrirlos. –Emm, ¿alguna idea para la contraseña?
–Tu eres el que mejor conocía a Sasuke-san y creo que eres el más capacitado para hallar la clave.– Sonrió un poco. Naruto estaba tan nervioso que ni le había escuchado decirlo la primera vez.
–Muchas gracias, Juugo. Te mantendré informado.
–Naruto-kun, no cuelgues.–Pidió notando la intención del otro.
Esperó para escuchar que más tenía que decirle antes de colgarle para dedicarse al cien por cien a intentar hallar la clave de dichos archivos.
–Sasuke-san siempre me ha contado que nunca te rindes y, tú sabes que él es fuerte, listo y muy capaz.
–¡Lo voy a encontrar, ttebayo! No pienso rendirme en esto, ni pienso detenerme hasta que no lo haya encontrado y entonces, le va a caer la bronca del siglo por haberme preocupado de esta manera. Se que Sasuke es fuerte, Juugo. Él estará bien, ¡estoy seguro de eso, 'ttebayo! –Dijo ese mensaje que llevaba días repitiéndose en su mente, necesitaba creer en esas palabras porque sino se desmoronaría.
–Eso mismo. Te dejo Naruto-kun. Cualquier cosa que sepa te avisaré.
Le llevó horas conseguir hallar la contraseña que dejó Sasuke en sus archivos para proteger sus investigaciones y notas de miradas ajenas. Al final resultó que la contraseña era algo que conocía demasiado bien, pues era un mote que empezó burlesco y terminó siendo cariñoso; un mote que tenía su pareja para él y sólo para él:
USURATONKACHI.
Sonrió mientras lo escribía y los archivos empezaban a mostrarse. Sasuke estaba llevando una investigación paralela a sus casos oficiales, tal como le explicó por encima. Unas desapariciones tanto del pasado como actuales. Su azabache sospechaba que eran perpetradas por una misma persona y que si esos desaparecidos no eran hallados, es porque estaban muertos y muy bien escondidos los cuerpos. Sasuke quería dar respuesta a los familiares de las supuestas 'victimas' y, aprovechando que tenía que ir por la zona a investigar unos crímenes, se ocuparía de recolectar información y poder tener más datos y pistas para así estar más cerca de atrapar al culpable.
–Un secuestrador en serie…– Musitó mientras leía. Había por lo menos 21 desapariciones denunciadas, de todos los géneros, edades y etnias… Era escalofriante. ¿Cómo podía haber gente tan enferma? ¿Dónde estaban esos desaparecidos? ¿Muertos? ¿Enjaulados? Sasuke creía que era lo primero, que esas personas desaparecidas habían sido asesinadas y sus cuerpos muy bien escondidos. Se le ponían los pelos de punta sólo de imaginar gente viviendo y caminando entre los demás con esas características y las capacidades de atentar de esa forma contra otro ser humano o animal sin sentir remordimientos, disfrutando de herir, torturar, violar, desmembrar y matar. Era espantoso.
Las pistas habían llevado a Sasuke hasta Montana, por unos pueblos y zonas rurales de más hacía el sur, aunque no sabía bien la zona exacta. Lo que tenía claro es que allí encontraría a Sasuke Uchiha.
"Voy a por ti, teme. Espérame, 'ttebayo'. Te ayudaré."
Imprimió todo los informes y notas para poderlos revisar a conciencia durante su viaje. Y fue a terminar de hacer su maleta. Pero recordó que prometió a su padrino Jiraiya que no haría nada sin avisarle. Lo mismo envió un mensaje a Juugo sobre lo que había descubierto y hacía donde se dirigía.
{No vayas sólo, Naruto-kun}
Fue la respuesta que le llegó del investigador.
Jiraiya se presentó en su casa unas horas después con una maleta.
–Eh… ¿Dónde vas?– Le pregunto asombrado al abrir la puerta y verle preparado para viajar.
–Es evidente– Respondió colándose en su hogar.– Te acompaño. Esta es una aventura que no me pienso perder, me irá genial como argumento para mi siguiente novela.
Sabía que esa última parte era una forma de decirle que le ayudaría en esto, que no le dejaría sólo para que no desesperase ni perdiese la cabeza al no hallar enseguida a su pareja.
–Pero si tu escribes novelas eróticas, viejo. – Y por eso le llamaba Ero-sennin desde que comprendió de que trataban las novelas con las que ese viejo se ganaba la vida; y muy bien que se ganaba la vida por escribir porno… Como él lo consideraba.
–Niño tonto, eso no es lo único que escribo.– Le respondió ofendido… Una vez escribió una historia de aventuras.–Bueno, ¿Nos vamos ya?
Y así fue como Naruto y Jiraiya empezaron ese viaje, yendo de camino hacia el aeropuerto. Con destino Montana.
Durante el vuelo, Naruto puso sobre antecedentes a Jiraiya enseñándole los informes e investigaciones. Jiraiya aportó sus impresiones, que ayudaron a que Naruto aclarara sus ideas y como debían proceder. Al bajarse del vuelo, alquilaron un coche para poder moverse libremente por toda esa basta zona, sobretodo porque tenían que llegar a pequeños pueblecitos que casi parecían perdidos entre las montañas.
Siguieron las pistas que marcó Sasuke en sus notas y los casos de las investigaciones de desaparecidos. Naruto reconoce que tener a Jiraiya con él era una gran ayuda para centrarse y no enloquecer o buscar a lo loco a su pareja. Juntos formaban un gran dúo, pues él aunque carecía de las dotes detectivescas de Sasuke y la astucia que mostraba Jiraiya, cuando quería, poseía algo que a su pareja y a su padrino les faltaba y, ese algo le abría muchas puertas: Don de gentes. No es que Jiraiya no poseyera eso, es sólo que al anciano parecía sólo gustarle hablar con mujeres jóvenes de atributos contundentes, y eso terminaba creando problemas a su alrededor. En cambio, Naruto era capaz de ganarse la confianza de las personas y conseguir que estas se abrieran a él y le contaran sus vivencias. Era claro que no iban a conseguir los archivos policiales, así que se dedicaban a recabar información por los pequeños pueblecitos por los que iban pasando.
Los dolidos familiares de los desaparecidos que había estado investigando Sasuke, le abrían las puertas al simpático y amable jovencito, que con su forma de hacer transparente y sincera, conseguía que le contasen sobre su pariente y las circunstancias de su desaparición, sobre la investigación, sobre como estaba yendo el caso y, lo que más le importaba: sobre su Sasuke. Era claro que el Uchiha había visitado esas casas para descubrir si los agentes de la ley de la zona habían pasado algo por alto en sus investigaciones. Investigación que muchas veces era desechada por los policías locales al creer que esas personas simplemente habían decidido cambiado de vida de repente.
Cada nueva pista les ponía en camino de los pasos de su teme, eso le hacía sentir ansioso, notaba su corazón acelerado y las palmas de sus manos picaban, tenía ganas de hallar al azabache que amaba y abrazarlo fuerte entre sus brazos antes de hacerle el amor. Luego le abroncaría por ser tan irresponsable y hacerle sufrir de esa forma. Claro que si su pareja estaba herido de alguna forma, le llevaría al hospital, luego le abroncaría por crearle esa ansiedad y por no haberse cuidado mejor y, cuando tuviera el alta del centro médico, le abrazaría y le haría el amor durante horas.
Y ahí es donde entraba Jiraiya en el equipo, el anciano le ayudaba a ordenar la información y a rellenar huecos de la propia investigación de su pareja y, a la vez, le ponía un freno y le obligaba a descansar y alimentarse para que no desfalleciera de agotamiento.
–Sino descansas no vas a poder hallarle, Naruto. Tu mente necesita de ese descanso, para ordenar las pistas y, tu cuerpo, para no desfallecer. Descansa hoy para afrontar el mañana con energía.
Y así de prueba en prueba, de caso que seguían a caso, de pueblecito a pueblecito, llegaron al condado de Blane. Allí era donde Sasuke debía reunirse con su prima, 'la desquiciada', para investigar unos asesinatos que sobrepasaban a las autoridades locales y, en cambio, no se presentó al encuentro. Llamó a Juugo para informarle de sus avances.
–Naruto-kun.¿Has descubierto algo nuevo de los casos que estaba investigando Sasuke-san?
–Si, que los policías de estos pueblecitos carecen de instinto, son bastante mediocres e inútiles… Aun no entiendo como nadie ha conseguido hallar nada de los desaparecidos.– Musitó.
¿Sasuke se enfrentaba cada día a situaciones así? Con razón a veces estaba tan estresado y molesto. En esas ocasiones le abrazaba fuerte y le ayudaba a olvidar la mierda que veía a diario a base de ser 'algo pesado', tal como decía el azabache con una mueca de falsa molestia. Sonrió con suavidad al recordarlo. En otras ocasiones, Sasuke quería sexo salvaje y, lo arrastraba al cuarto, lo tiraba encima de la cama y, sin muchos preámbulos, estimulaba su pene hasta tenerlo erecto para poder autopenetrarse y montarle con un ritmo duro y desenfrenado, sin haberse quitado la ropa ni nada. Vamos, que se convertía en un novio objeto.
Escuchó a Juugo suspirar al otro lado de la línea.
–Naruto-kun tienes razón pero… Hay tanta gente que hace actos sin sentido y, cada día tenemos casos como este y mucho peores. No damos abasto… Además ese secuestrador o asesino o lo que sea, por lo que he podido ver, es alguien muy hábil.
Naruto concordaba con eso último. Sasuke en sus notas hasta tenía la teoría de que el secuestrador… Porque se negaba a llegar a la misma conclusión a la que llegó Sasuke: que los desaparecidos estaban muertos (eso supondría que el Uchiha estaba investigando un asesino en serie temible). Pues, su teme tenía la teoría de que ese 'repulsivo hombre', era alguien relacionado con los cuerpos de seguridad o quizás un médico o algo parecido, pues era inteligente, metódico y sabía esconder muy bien sus huellas, no dejaba pruebas, ni nada que pudiera delatarle a él o el paradero de los secuestrados (según su pareja, asesinados).
Naruto conocía lo suficientemente bien a su azabache como para saber que, seguramente, tenía a alguien en mente, un posible sospechoso, pero no había dejado ninguna nota sobre ello, quizás por no querer acusar a nadie hasta tener pruebas solidas. Esa teoría del Uchiha, cobraba fuerza cada día que avanzaban, ese 'quizás' era el motivo del porque Sasuke llevaba ese caso tan discretamente y no parecía haberlo comentado con nadie de su oficina. Pero de lo que él estaba segurísimo, es que estaba orgulloso de cómo su teme quería ayudar y proteger la sociedad de esa gentuza despreciable.
–Naruto-kun, ¿me estás escuchando?
–Eh, si. Perdón Juugo. ¿Qué me decías?
–Te preguntaba qué, ¿dónde estáis ahora?
–Estamos en Blane, donde Sasuke y mi prima, Karin, debían reunirse. ¿Aun está mi prima por la zona?
–¿No te has enterado? Ha aparecido en las noticias de todo el país.
–¿Noticias? No tengo tiempo para estar mirando la tele, estoy hablando con personas para encontrar a Sasuke y recopilando pistas, eso hacemos desde que despertamos hasta que caemos rendidos en la cama. – Mientras rotaba su cuello algo agarrotado, los moteles en los que dormían tenían unas camas de mierda.
Escuchó el suspiró a través del auricular.
–Hemos hallado a Karin Uzumaki vejada y asesinada.– Soltó en voz baja y oscura. – El forense calcula que llevaba muerta más de 72 horas cuando fueron hallados sus restos.
Cerró los ojos. Karin, aunque no tuvieran buena relación, era su prima lejana y además, eso aun aumentaba más su preocupación por Sasuke.
–¡Espera! ¿Has dicho más de 72 horas? – Pregunta alarmado, porque eso podría significar… ¡Sasuke!
"No pienses en eso… Sasuke es fuerte, es muy fuerte… En Montana hay muchas zonas de difícil acceso, sin casi población y quizás no tiene cobertura ni posibilidades de cargar el móvil."
–Si, Naruto-kun… Y tampoco hemos podido contactar con el investigador veterano que se ofreció a ocuparse de la búsqueda de Sasuke-san. No quiero preocuparte, Naruto-kun… Pero considero que debes conocer la situación.
¡Mierda! Karin llevaba más de 3 días muerta y Sasuke llevaba como 10 días desaparecido. No quería perder sus esperanzas, pero eso era devastador… Empezó a respirar cada vez más rápido, sintiéndose ahogado. Su Sasuke podría… Podría… Se llevó una mano al cuello, le faltaba el aire. Se estaba asfixiando… No le entraba aire en los pulmones…
–¡Naruto-kun! ¡Naruto-kun! ¡Escúchame! Respira…
Pero él ya no le oía, el teléfono había caído de su mano y él había perdido la fuerza de sus piernas, cayendo al suelo, y sentía que se estaba ahogando. Los estertores que causaba su garganta para intentar hacer entrar el aire eran horribles chirridos espeluznantes, pero ni podía reconocer que quien hacía ese sonido era él mismo.
–¡Naruto! ¡Oye, muchacho! No me asustes así, respira. –Interrumpió una nueva voz.
Lo siguiente que supo es que todo se oscurecía a su alrededor y él perdía el sentido.
Jiraiya había entrado en ese momento al cuarto viendo como a Naruto le faltaba el aire, como hiperventilaba hasta perder el conocimiento. Lo tumbó en la cama y le dejó descansar, pues al desmayarse sus vías respiratorias se habían relajado y había vuelto a respirar con normalidad. Luego había reparado en el teléfono y en que alguien gritaba el nombre de su ahijado a través del auricular.
–¿Hola? Soy Jiraiya, ¿tú debes de ser Juugo? Es un gusto conocerte al fin.
–Si soy Juugo, encantado Jiraiya-san, ¿y Naruto-kun?– Preguntó preocupado.
–Ha sufrido un ataque de ansiedad, creo.– O podría ser de pánico… Él no era doctor, ni psiquiatra como para poder confirmar tal diagnóstico.– Ha caído desmayado, pero ahora está durmiendo. ¿Qué ha ocurrido? ¿Es sobre la situación de Sasuke?
–No, es sobre Karin Uzumaki. Ha sido hallada muerta, aunque creo que la reacción de Naruto-kun se debe a que teme por el estado de Sasuke-san.
–Le ama muchísimo… – Naruto quedaría destrozado si algo le hubiera ocurrido al Uchiha. –Gracias por tu preocupación, Juugo. Voy a colgar, yo también necesito descansar. Ha sido un día demasiado largo y difícil.
Miró a su ahijado durmiendo en esa incomoda cama del motel de ese pueblucho donde se estaban quedando y suspirando fue por taparle, antes de agarrar su propio teléfono y salir para hacer una llamada personal.
(…)
Juugo le llamó por la mañana, preocupándose por su estado, le aseguró que no era nada, sólo un pequeño momento de desesperanza y temor por el estado de su pareja ante unos malos pensamientos que le asaltaron. Juró que ahora volvía a ser el de siempre y que hallaría a Sasuke, que era una promesa.
El alto pelirrojo suspiró, podía llegar a entender como se sentía el rubio y que a veces sus ánimos decayeran.
–He conseguido saber donde fue la última vez que conseguimos triangular la ubicación del móvil de Sasuke-san, fue en Glacier. Luego la señal desapareció definitivamente.
–Entiendo… Estábamos barajando de ir a esa zona gracias a las pistas que nos ha compartido una de las familias de los desaparecidos. Su situación es tan triste, perdieron al hijo mayor durante la guerra y, al menor, cuando desapareció hace ya 4 años atrás. Se llamaba Suigetsu.
Juugo le dejó hablar, seguramente notando que lo necesitaba.
–Naruto-kun debes estar preparado para encontrarte con cualquier situación… Yo… –Él no tenía muchas esperanzas ante las evidencias del caso y todo lo que rodeaba al mismo.
–¡No Juugo! ¡No sigas por ahí! Por favor... Sasuke-teme es fuerte y-Y estoy seguro que está bien. Sólo que muy centrado en el caso o sin batería o quizás ha perdido el teléfono y dios sabe que en estos pequeños pueblos suficiente tienen con alguna cabina telefónica que funcione… Todos son montañas, bosques, valles y lagos… A saber sino está siguiendo alguna pista o rastreando entre los bosques.
No quería oír nada sobre que a Sasuke podría haberle pasado algo… No lo soportaría… No podría. ¡No!
Agradeció a Juugo su inestimable ayuda y le prometió que le mantendría informado de cualquier otra cosa, pero le colgó por no querer escucharle decir nada que fuera a minar su escueta esperanza. No necesitaba oír palabras de ese tipo.
Luego de desayunar, allí se dirigirían, a Glacier. Esa nueva pista concordaba con lo dicho por las dos últimas familias de los desaparecidos con las que habían hablado, sobretodo con los Hoozuki que fueron los más colaborativos. Su hijo Suigetsu fue a hacer senderismo por la zona de Glacier y allí perdieron contacto y no se supo nada más de él... Bueno si, encontraron sus pertenencias poco después en la zona donde había acampado.
Fue a reunirse con Jiraiya, que le esperaba en la cafetería, para comer algo antes de partir. Le daba vergüenza como se había comportado ayer, pero de verdad estaba muy ansioso ante el pensamiento de que su gran amor hubiera podido…
"Morir".
Completó su traicionera mente haciendo que la congoja creciera en él y su corazón se estrujara de forma dolorosa. Desechó esos pensamientos enseguida. Debía mantener la esperanza. Sasuke Uchiha era el hombre más fuerte, inteligente e increíble que había conocido jamás.
–Deberíamos volver, Naruto. –Intentó el alto hombre cuando se sentó, Jiraiya ya había pedido para él y le esperaba un buen plato humeante delante.
–No. Encontraré a Sasuke, es una promesa y no pienso desfallecer ni salir de mi camino marcado.– Gruñó con seguridad mientras comía de su plato.
–No lo entiendes… No sabes lo que puedes hallar si continuas. – Intentó convencerle. Apreciaba a ese muchacho, le apreciaba genuinamente… Había llegado a quererle como si realmente fueran familia.– Es peligroso y…
–¡Basta, Ero-sennin!– Soltó el aire suavizando la dureza de su voz, ese hombre había sido un gran pilar en su vida al morir sus padres, primero su madre cuando él era bebé y, posteriormente su padre, cuando él contaba con unos 12 años. Jiraiya sólo estaba mostrando su preocupación por él.– Voy a estar bien, se cuidarme. Cada día me enfrento a situaciones de vida o muerte y aquí sigo. Amo a Sasuke y no quiero claudicar en esta búsqueda, quiero hacer todo lo posible por ayudarle. Voy a encontrar a mi novio y voy a pedirle matrimonio, después de castigarle por hacerme sufrir de esta manera.
Se levantó para ir a pagar la comida y así continuar su camino.
–No será así Naruto, lo siento tanto muchacho…– Musitó mientras le seguía entristecido. Eso no tenía que suceder… Eso no debía suceder de esta forma.
El camino hacía Glacier fue silencioso, algo extraño con Naruto como compañero, pero el rubio estaba demasiado preocupado pensando en su pareja y en querer hallarle ya. Quería tenerlo entre sus brazos de nuevo.
"Sasuke…"
Le anhelaba tanto, lo añoraba y cuando le hallara se irían juntos de vacaciones; unas muy merecidas vacaciones.
Una vez en Glacier, en el único motel del diminuto pueblo, hallaron nuevas pistas de Sasuke y de algunos de los desaparecidos. La amable gente del pueblo les marcó algunas zonas en un mapa que les prestaron… Naruto quiso ir a investigar en ese mismo instante, sin perder más tiempo. Por suerte, Jiraiya, le convenció por lo tarde que era, en breve anochecería y esa zona era muy inhóspita llena de añejos bosques, casitas diseminadas a quilómetros de distancia unas de las otras, bajas temperaturas en cuanto cayera la noche, fauna salvaje y peligrosa rondando en la oscuridad y caminos enfangados y traicioneros... Ni la gente de Glacier se aventuraba por las montañas y alrededores del pueblito cuando caía la noche.
–Vamos muchacho, te invito a cenar… He oído que hacen los mejores postres del condado.
Naruto aceptó la invitación de Jiraiya y como éste le permitió pedir todo plato que deseara sin límites, incluidos varios postres que quiso comerse. Fue una buena cena, muy agradable y amena, donde recordaron viejos tiempos y, Naruto, consiguió desconectar un poco de esas emociones ansiosas y esa preocupación constante por Sasuke, al menos durante unas horas. Fue bueno pasar esos instantes con su padrino recordando momentos pasados y compartiendo esa armoniosa velada.
A la mañana siguiente se despertaron bien temprano para poner rumbo a las zonas que habían marcado en los mapas, según calculaba Naruto podrían visitar varias de ellas en un día antes de tener que volver al pueblo al anochecer y, con suerte, en alguna hallarían al teme.
–No hay nada…– Dijo desolado. Había pisadas, claro que si… Pero podían ser de cualquiera.
–Entonces volvamos, hemos hecho todo lo posible Naruto.– Habían estado todo el día recorriendo esos caminos de montaña en coche, con todos los baches que había al no estar nada asfaltado y, cuando el desplazamiento en vehículo era imposible, avanzaban a pie.
–¡No! No voy a dejar de buscar a Sasuke, aunque me cueste toda una vida.– Se alejó de Jiraiya para no estarle escuchando con sus intentos de volver. Sabía que su padrino era mayor y debía estar cansado de ese viaje, de dormir en malos moteles, de comer comida chatarra y, que seguramente, querría volver a su confortable y cómoda vida… Desde que había decidido poner rumbo a Glacier que su padrino no le había dejado de insistir en abandonar la búsqueda y volver… ¡Pues que volviera Ero-sennin sólo! Pero él seguiría buscando pues esa era su mejor pista por ahora. Incluso lo habían hablado con Juugo y el investigador concordaba con él.
En su furioso y rápido caminar halló unas pisadas más recientes, y justo se dirigían hacía una de las zonas marcadas en el mapa que le habían dado en el pueblo. Eran unas roderas de vehículo que continuaban por ese caminito escondido a simple vista entre los árboles. Una corazonada, un impulso de esos que le asaltaban en su trabajo como bombero y que le habían valido el salvar tantas vidas o salir ileso de los incendios, le instó a seguir el camino de esas huellas. Un camino de ida y vuelta en ese desolado paramo. Y este le llevó a una vieja y algo desvencijada gran casa de madera, con varios cobertizos, también grandes, cercanos a ella. Recordó que le habían dicho que había muchas grandes granjas por esa zona, todas ellas eran de madera, algo normal pues era un material que no faltaba en el lugar, si algo había en abundancia en Glacier, y en casi toda Montana, eran grandes extensiones de bosques. También le explicaron en el pueblo, que la mayoría de esas casas estaban abandonadas, pues sus propietarios no habían podido aguantar las duras condiciones climáticas y la soledad de esas montañas y valles, así que terminaron abandonando sus hogares para trasladarse a climas más agradecidos.
Desplegó el mapa y pudo observar, cuando logró ubicarse, que había estado caminando bastante trozo. Se había desplazado tanto que había llegado a una zona muy remota y lejana a su inicial ubicación. Sacó el teléfono para informar a Jiraiya o a Juugo de su hallazgo, pero no tenía cobertura, algo normal estando en esa zona que parecía el culo del mundo... Bueno, eso no le iba a achantar.
Caminó decidido hacía esa casa, total parecía que no había nadie en esos instantes, aunque si era usada o alguien parecía vivir en ella. Por algo habían huellas de neumático en ese camino embarrado por el cual llegó.
Primero rodeó toda la casa, intentando captar algo a través de las ventanas, pero nada, los cristales estaban demasiado sucios como para ver el interior. Decidió que primero entraría en los cobertizos de los alrededores. En el más grande, que parecía un viejo establo, halló un Chevrolet Suburban negro con cristales tintados, como los usados en el FBI donde trabajaba su pareja, estaba cubierto con una lona. No sabía que coche conducía Sasuke durante esa misión, que vehículo le habría proporcionado la agencia esa vez. Con el corazón en un puño intentó abrirlo, pero nada… El Chevrolet estaba bien cerrado.
–No tiene porque ser un vehículo oficial del FBI, Naruto…– Se dijo a si mismo. Lo cierto es que el coche no poseía matricula ni distintivos que permitieran reconocerlo como de la agencia.– Cálmate y sigue con el plan.
Siguió curioseando y sólo encontró herramientas, algunas bastante oxidadas y con una capa de suciedad en sus bordes, sobretodo estaban en ese estado un par de hachas y hoces. Demostrando que o no las habían limpiado tras su uso o alguien era realmente un descuidado por tratar sus herramientas de esa forma. Colgado de la pared había algunas cadenas y cuerdas, ganchos para el forraje de distintos tamaños, lo normal en un granero convertido en garaje.
Luego de explorar por esos cobertizos se dirigió hacía la puerta de la casa… Que estaba bien cerrada.
–¡Mierda!
No iba a detenerse por una puertecita de nada que le impidiera el paso. Quería entrar dentro, era la mejor pista que poseía… Sentía una fuerte corazonada y no sólo por el coche en el cobertizo, ni porque fuera la única casa que tenía signos de vida en quilómetros a la redonda… Su instinto le decía que debía entrar allí y si algo había aprendido en todos esos años como bombero y, siendo uno tan bueno, era a no ignorar esas corazonadas.
–Mejor pedir perdón que permiso.– Y así fue como decidió forzar la cerradura. En su trabajo estaba acostumbrado a hacer saltar las puertas para entrar a salvar vidas o apagar los fuegos. Se puso de espaldas a la misma y usando la potencia muscular de su pierna derecha, golpeo hacía atrás con fuerza en el lugar indicado; el lugar donde sabía que la cerradura cedería. Su patada hacía atrás fue certera, los años de practica le hacían eficiente. Sacó su teléfono usándolo como linterna para poder explorar el oscuro interior, mientras se cubría la nariz y boca por el mal olor que le asaltó al entrar. Dioses los propietarios de esa casa tendrían que ventilarla más seguido y limpiar… Estaba todo sucio y asqueroso, lleno de polvo y telarañas en cada rincón. Encima seguro que tenían una plaga de ratas y alguno de los roedores había muerto entre las paredes porque apestaba fuertemente a descomposición.
Siguió adentrándose en la gran casona, explorando esa planta baja, cuando oyó voces a sus espaldas. ¡Mierda los propietarios! Hora de usar su gran encanto para librarse de que llamasen a la policía o algo peor, la gente de los pueblos no se cortaban a la hora de actuar con contundencia contra ladrones y otros maleantes.
–¿Hola? Siento haberme colado en su hogar pero me he…– Se detuvo al ver aparecer a Jiraiya, esa era una gran sorpresa. Sonrió verdaderamente feliz de que le hubiera encontrado.– ¡Ero-sennin!
Le alegraba tanto que su anciano padrino estuviera allí y parecía que acompañado, aunque no veía a la otra persona en esos instantes, pero si que había escuchado su voz. Verle le calmaba porque esa situación, en esa gran casa que parecía sacada de un escenario de terror, estaba empezando a acojonarse un poquitín, aunque nunca reconocería tal hecho. Jiraiya le miró apesadumbrado y bajó la mirada.
–¿Ero-sennin…?– ¿Qué le sucedía?
–Te dije que lo dejarás, Naruto… Si me hubieras hecho caso…
Le miró aun más confundido, no le entendía… Un golpe muy fuerte en su cabeza le hizo caer al suelo. Por el rabillo del ojo distinguió una figura borrosa, por su constitución era un hombre, le pareció que poseía piel muy blanca y pelo negro, largo. Parpadeó lentamente.– ¿Qué significa?
Su voz sonaba pastosa, escuchaba como un pitido en su cabeza y su mirada estaba cada vez más borrosa. Le dolía toda la cabeza, en especial la zona golpeada… Su instinto de supervivencia le decía que saliera de allí, que corriera hasta donde pudiera y se escondiera hasta que se recuperase, sacudió levemente la cabeza para intentar despejarse, haciendo que se sintiera más mareado y con ganas de vomitar. Se levantó a trompicones y buscó alejarse, tropezándose con los muebles en su camino hacía la salida. Consiguió llegar a la puerta, abrirla y salir de esa casa. Debía alejarse más…
–Déjame hablar con él, Orochimaru.– Pidió a su acompañante. Estaba seguro que podría hacer desistir a Naruto, su ahijado entraría en razón… O eso esperaba.
–Ya has tenido muchas oportunidades, Jiraiya…– A veces su compañero era todo un sentimental, eso si, cuando le interesaba…
Le seguían, o eso creía. Oía las pisadas de forma distorsionada, pero las escuchaba. Intentó ir más rápido pero el cuerpo le respondía lento, cada vez perdiendo más coordinación y control sobre si mismo. Le capturaron y fue arrastrado dentro de nuevo, golpeándose con los escalones de entrada y los muebles del interior.
–Jiraiya…– Imploró a su padrino por ayuda.
–Lo siento muchacho… Te dije que nos fuéramos, que lo olvidaras… Pero eres demasiado tenaz, Naruto-kun… Igual que tu padre...
Fue soltado sin mucho cuidado y pateado. Ya no tenía fuerzas, su cuerpo no le respondía, medio desmayado. Estaba seguro de que sufría una importante conmoción cerebral. Estaba perdiendo el conocimiento cada vez más y más. Cerró los ojos, resultándole imposible volver a abrirlos por ahora. La cabeza la sentía tan pesada.
Escuchó sonidos fuertes: golpes o pasos, no podía distinguir nada y disparos. Pero no podía ver nada, era incapaz de forzar sus párpados a abrirse…
(…)
–¡Suelta el arma, Orochimaru!– Juugo ordenó entrando con un equipo de asalto, todas las armas apuntando a esos dos hombres.– Maldita serpiente rastrera… Lástima no haber sospechado de ti antes.
Orochimaru era un veterano detective de la agencia federal, era un alto mando muy respetado por los casos que había cerrado, alguien de quien nunca nadie sospecharía… Pero no contaban con Sasuke Uchiha y su ingenio y astucia. Tal como dedujo Sasuke-san en sus notas, alguien relacionado con la policía o quizás un doctor tenían que ser los implicados en las desapariciones: las pistas que nadie hallaba, la forma de actuar sin dejar rastro, desviando la atención del verdadero culpable… Y ahí lo tenían, la maldita serpiente venenosa que había estado cometiendo los crímenes, un condecorado y reconocido agente.
Había estado siguiendo las pistas de Naruto-kun y leyendo los informes personales que realizó Sasuke-san, más el archivo forense de la muerte de la agente Uzumaki y, fue cuando empezó a sospechar de ese hombre, eran demasiadas coincidencias… Sobretodo cuando él fue el detective jefe de las numerosas investigaciones y no halló nada concluyente, ¡maldita cucaracha astuta! Y las últimas semanas ese hombre había estado actuando extraño, seguramente porque notó el cerco del agente Uchiha hacía él… Un comportamiento que no era normal en el proceder de Orochimaru Manda. Así que pidió un equipo, tras contemplar el seguimiento del GPS de los vehículos de la agencia y ver que, el de Orochimaru había desaparecido en esa zona. Parecía que el agente Manda empezó a cometer errores como ese tan básico de no desconectar el GPS de un vehículo oficial. El muy miserable debía notar el aliento de su compañero Sasuke en la nuca, siguiendo sus pasos para atraparle y terminar con su reinado del terror.
Luego miró al otro hombre mayor de pelo blanco, Jiraiya… Que despreciable engañando así a Naruto. Miró al rubio, necesitaba asistencia médica, pero no podía dejar entrar a los médicos hasta haber reducido a esos dos.
–Estáis siendo apuntados, vamos a disparar sino tiras el arma.–Ordenó con voz autoritaria.
–Yo no he hecho nada… Él me obligó a todo… Soy inocente.– Imploró el hombre de pelo blanco mientras levantaba las manos y señalaba a Orochimaru.– Él es quien ha cometido todos los crímenes, quien mató a todos esos que raptó.
–¡Cierra la boca Jiraiya! Maldito hipócrita… Tu que mataste a los padres de ese chico. Violaste a Kushina después de que pariera, estando aun ingresada en el hospital y, años después, asesinaste a Minato después de prometerle que cuidarías de su pequeño y amado niñito.– Disparó a Jiraiya directo a la cabeza, aunque eso le costó que fuera abatido, eso si, quedándose con la satisfacción de haber eliminado a su compañero de crimen y de saber que no iría a la cárcel, siendo policía esa sería su muerte tras torturarle los demás presos. Jiraiya moriría con él, como debía ser… Su antiguo amigo del instituto, amante ocasional y con el que planeó tantos asesinatos. Respiró sus últimos estertores mientras le desarmaban y le colocaban las esposas en vano, pues antes de que hubieran apretado el último grillete él ya estaba muerto.
–¡Sanitarios! ¡Rápido!– Gritó Juugo preocupado por el rubio y su falta de movimiento.
(…)
Naruto se levantó con cuidado, siendo ayudado por alguien.
–Gracias.– Agradeció por inercia. Aun le rodaba la cabeza. Ese maldito le había golpeado pero bien.
–De nada, dobe.
Naruto parpadeó sin creérselo y levantó la mirada observando a su pareja. ¡Estaba bien! ¡Y estaba allí con él! Sonrió y notó sus ojos humedecerse por la felicidad y la emoción.
–¡Teme! ¡No sabes lo preocupado que me tenías! – Le hizo un puchero mientras se lanzaba a abrazarle.– Podrías haberme avisado…
–No tenía la manera, dobe. Y mira que lo intenté…– Sasuke le devolvió el abrazo, suspirando entristecido.
–Me lo has hecho pasar muy mal… Creía que estabas muerto. Esto me lo vas a compensar con creces, ¿me entiendes?
Sasuke bajó la mirada dolido.
–¿Sasuke?
–¡Señor! Tiene que ver esto.
Naruto escuchó la voz de alguien más, de una forma lejana. Alguien que reclamaba la atención de Juugo… Al que por cierto debía agradecerle por salvarle de esos psicópatas. Le dolía la traición de su padrino… Confiaba tanto en él, le quería tanto...
–¿Qué sucede?
–Hemos encontrado los desaparecidos… Están en diferentes estados de composición, los cuerpos de algunos ya son huesos.
Naruto hizo una mueca triste por esas muertes, pero al menos sus familiares tendrían una respuesta de lo que les había ocurrido y eso les permitiría descansar y llorar al hacerles el funeral. Les traería una paz que llevaban tiempo anhelando.
Una mano en su mejilla le hizo mirar a Sasuke, que mostraba una mirada que no podía descifrar… Dolor, culpa… No sabía, solo sabía que quería consolarle y decirle que él no tenía la culpa de nada y…
–También está el cuerpo del detective Sasuke Uchiha. Lo lamentamos mucho señor, sabemos que era su amigo...
Abrió sus ojos al máximo mientras miraba a su pareja y éste le dedicaba una débil sonrisa torcida, una sonrisa que reflejaba una gran aflicción.
Era broma, ¿verdad? Los compañeros de Sasuke tenían un sentido del humor muy extraño, él lo estaba viendo y… Negó con la cabeza y puso sus dos manos en las mejillas pálidas de su amado.
–Es mentira, te tengo delante… ¿Son imbéciles? ¡Tus compañeros son idiotas! ¡Esto no tiene gracia! Díselo… ¡Diles que paren!– Gritó ansioso y asustado porque siquiera bromeasen con esa posibilidad.
–Naruto… Es cierto… Orochimaru me mató.– Le dijo con voz suave mientras acariciaba la mejilla bronceada para intentar calmar a su pareja.
–Pe-pero…– ¡Le tenía delante! ¡Le estaba tocando! Esa broma no le hacía gracia… Las lágrimas cayeron por sus ojos mientras negaba con suavidad.
–A ti también te ha matado, Naruto.– Le respondió a esas preguntas que no se estaba atreviendo a hacerle el rubio. Le dolía en el alma y le enfadaba tanto que las cosas hubieran terminado así, ambos estaban tan llenos de vida; tenían tanta vida por delante para estar juntos y disfrutar de su amor, pero un ser vil les había arrebatado todo ese posible futuro.
Parpadeó mientras negaba de forma compulsiva no queriendo aceptar esas palabras, y fue entonces que todo a su alrededor se aclaró… Los sonidos, los gritos, el movimiento frenético… Todo. Era como si de golpe fuera consciente de su alrededor, como si le hubieran devuelto la capacidad a sus sentidos o alguien hubiera devuelto el sonido a la televisión a un volumen especialmente alto. Bajó su mirada y a un metro de donde estaban parados con Sasuke, vio a los sanitarios trabajando para reanimarle, habían taponado sus heridas con múltiples gasas para intentar que dejara de perder sangre… Se movían con precisión. Él mismo había visto trabajar a los sanitarios, que les acompañaban a los incendios, atender las víctimas que sacaban de entre los escombros o el fuego, eran eficientes y trabajaban con presteza; igual que estaban haciendo con él… O con su cuerpo… Hasta que al final uno de esos sanitarios levantó la vista hacía Juugo y le negó derrotado. No podían hacer nada por él, llevaba minutos muerto. Su cuerpo fue cubierto con una sábana mientras declaraban la hora de su muerte. Y él estaba ahí contemplándolo todo estupefacto… Orochimaru o Jiraiya, uno de los dos, le había disparado de forma letal, le habían matado… Habían terminado con su vida. Sus hombros se crisparon antes de comenzar a temblar con fuerza por los espasmos que le dominaban. Estaba muerto y, su Sasuke también. Era verdad… Nadie estaba bromeando sobre su situación y la de su pareja.
Sasuke le obligó a que le mirase con una suavidad impropia de él.
–Tranquilo, Naruto… Yo estoy aquí, a tu lado y ya no te voy a dejar. –Los brazos del azabache le rodearon y él le abrazó con fuerza, necesitando ese anclaje, ese consuelo de su pareja, mientras el Uchiha acariciaba su cabeza buscando confortarle.
Sasuke había intentado avisar a su pareja, cuando ese entró en la casa, para que se fuera de allí antes de que sucediera eso. No quería que su dobe perdiera la vida igual que le había sucedido a él. Naruto estaba lleno de vitalidad y quería que continuara así. Para él ya era demasiado tarde, pero si podía buscaría la salvación de su usuratonkachi. En vano, todo fue en vano… Frustrado descubrió que alguien muerto no podía comunicarse con un vivo.
Sasuke tuvo que observar, impotente e incapacitado para evitarlo en ese estado en el que se hallaba, como esos dos cabrones asesinaban a su pareja ante sus ojos. Fue tan doloroso no poder protegerle de esos monstruos por mucho que lo había intentado encarecidamente, poniendo toda su energía en ello… Y ahora Naruto estaba muerto; muerto porque no había podido detener a Orochimaru antes, muerto porque el muy cabrón le tendió una trampa y le había asesinado… Y él, teniendo un tema pendiente, no había podido avanzar y se había quedado atado a esa putrefacta casa de mierda, y todo porque allí, en las plantas superiores, estaba su cuerpo pudriéndose, junto a otras víctimas, tras ser vilmente asesinado por Orochimaru Manda. Si hubiera sido más capaz, si se hubiera esforzado más ahora podría estar con su usuratonkachi en su hogar disfrutando de un bonito y agradable reencuentro o planeando sus próximas vacaciones en pareja o, incluso, planeando su futuro juntos. Siempre había querido casarse con ese rubio bobo que tenía por pareja.
–Teme… ¿Ahora que haremos?– Se hallaba perdido con esa situación.
–Vamos a estar juntos para toda la eternidad.– Fue lo único que consiguió responderle a Naruto, era la única respuesta que se le ocurría.
–Me gusta eso de estar contigo para siempre.– Si era al lado de Sasuke se veía capaz de afrontar lo que le pusieran por delante, como siempre había sido.
Se miraron a los ojos mientras se besaban y se desvanecían de ese lugar. Ya nada les ataba a ese macabro espacio. Lo que quedaba pendiente en esa casa era trabajo de los vivos…
