Muérdago: Hace referencia al intercambio y suministro de fluidos corporales y flores de manera regular para los Come flores y Floricultores que no están en una relación.
Nota: Como fluidos corporales se considera por ejemplo saliva, orina, lagrimas, sudor, etc.
Muérdago
Harry se apareció en el patio interior del castillo de Bamburgh y, en cuanto sus sentidos se restablecieron, miró con atención la majestuosa construcción. Hermione tenía razón al decir que era un lugar antiguo, pero hermoso. Sonrió ante el recuerdo mientras giraba para observar otras áreas del lugar. A lo lejos, pudo observar la playa, la brisa cálida golpeó su rostro y sonrió.
Una vez superada la impresión, caminó hacia el castillo para ingresar.
— ¡Ya estás aquí! —Escuchó la voz de Neville y se dio la vuelta.
Anthony y Nicolay decidieron llevar a cabo su boda en aquel castillo, por tanto, los invitados estaban llegando directamente al lugar, dónde a su vez había una sección de habitaciones designadas para hospedar a los invitados del evento.
— ¡Hola, Nev! —saludó con una sonrisa—. ¿Sabes dónde se encuentran las habitaciones?
Neville le devolvió la sonrisa.
─ Primero tienes que registrarte y señaló hacia el área de recepción.
─ Claro. ─Correspondió a la sonrisa y se acercó a la bruja que atendía─. Buen día, mi nombre es Harry Potter, vengo a la boda.
─ Bienvenido, señor. ─Ella hizo unas maniobras con la varita antes de volver a hablar─. Habitación 113, esta es la llave, su equipaje será enviado de inmediato, ¿necesita que asigne a un elfo para que lo acompañe? ─Harry negó con la cabeza y tomó la llave. Al darse la vuelta, notó que su maleta ya no estaba.
— Es por aquí. ─Le llamó Neville.
Harry agradeció con un gesto de cabeza y lo siguió.
Mientras caminaban por los largos pasillos, el moreno se concentró en admirar las elegantes decoraciones que hacían del lugar un verdadero castillo turístico.
─ Designaron el ala este para los invitados, es la que se encuentra en el patio interior, donde colocaron la carpa, así no tenemos que trasladarnos muy lejos. Y en el torreón se llevará a cabo la boda.
─ Conoces todos los detalles. ─Harry no quiso sonar sarcástico, pero no pudo evitarlo. La idea de que pronto se convertiría en la comidilla de la sociedad mágica no dejaba de atormentarlo.
─ Tú también los conocerías si hubieras leído el panfleto. ─Neville respondió con tranquilidad, sabía que para su amigo no estaba siendo nada fácil.
─ ¿Cuál panfleto? ─preguntó frunciendo el ceño.
─ Llegamos ─Informó Neville mientras miraba hacia el fondo del pasillo─. Mi habitación es la 103, si necesitas algo no dudes en llamarme. El panfleto venía junto con la invitación.
Entonces Harry recordó que había estado tan contrariado por recibir una invitación de su ex que no miró más allá de eso y claro, el traslador.
Suspirando profundamente y pensando que ya no importaba, se dirigió a su habitación. Al entrar sonrió, al menos el lugar era agradable. Como la boda sería al siguiente día, decidió tomar una siesta antes de disponerse a explorar el lugar y ver si Hermione y Ron ya habían llegado.
Seis años después...
Fue estúpido.
Draco no había dejado de pensar en Potter desde que Theodore le mencionó que en pocos días estaría de vuelta y no solo eso, que había llegado para quedarse por una semana, semana previa a la boda de Pansy y Ginevra.
Recordó lo ansioso que se sintió cuando Pansy mencionó que enviaron a Potter una invitación para asistir a su fiesta de compromiso. Ese día estaba tan nervioso que no se soportaba a sí mismo, afortunadamente, Potter no asistió, aunque todo el estrés anterior por nada lo hizo sentir frustrado y estúpido. Tenía la esperanza de que para la boda sucediera lo mismo, aunque era demasiado pedir dado que Ginevra le advirtió que no podía faltar bajo amenaza de muerte. Así que su corazón se aceleró, la perspectiva de lo que sería volver a ver a Potter se convirtió en un cúmulo de ideas entrelazadas en su mente, varias donde no podía hacer nada más que lanzarse a los brazos del mago y decirle que lo había extrañado.
Obviamente, se reprendió en todas aquellas ocasiones y esas ideas fueron sustituidas por otras donde, con la cabeza en alto, hablaba con Potter con una naturalidad impresionante.
Por eso, casi se quiso dar de topes contra la puerta, cuando Pansy lo asignó para recibir a las visitas y al abrir la puerta ante el primer llamado, sus ojos se dirigieron de lleno a Potter, quien se veía más guapo que nunca. Allí es cuando pudo haber saltado sobre él y besarlo, pero no lo hizo, en su lugar se quedó mudo y luego de hacer el ridículo no pudo más que mirar hacia otro lado y fingir que no conocía al hombre.
Y su plan de hacerse el desmemoriado habría sido exitoso de no ser porque Potter entró en crisis en plena celebración y al ser el único Floricultor presente tuvo que hacer uso de sus flores para apaciguar al Niño-Que-Vivió.
De allí, todo se había ido cuesta abajo.
Primero, Potter le sonrió, tal como aquella noche que bebieron en el bar del hotel de su padre.
Después, tocó un mechón de su cabello y lo acomodó tras de su oreja. De inmediato, Draco se alejó y volvió a fingir que no lo conocía, pero ya era tarde, su corazón volvía a caer rendido ante ese idiota.
Al día siguiente, por supuesto, no fue mejor.
El ministro de magia, se presentó en su oficina a primera hora del mañana acompañado del mismísimo Potter.
─ ¡Hey, Draco! ─saludó con una extensa sonrisa.
El rubio se apresuró a ponerse de pie y devolverle el saludo, aunque su atención estaba más centrada en Potter, quien sonreía de manera tranquila.
─ Harry dice que ya se conocen así que me ahorraré las presentaciones.
─ ¡Hola, Malfoy! ─saludó con una gran sonrisa y Draco quiso gruñir, pero no sería correcto hacer tal cosa frente a su jefe, así que se limitó a corresponder con un asentimiento de cabeza.
─ Como ya sabes, Harry, nuestro mayor orgullo, permanecerá en Inglaterra por una semana.
Draco asintió al no encontrar una mejor manera de responder.
─ Excelente, como el jefe de este departamento debes estar informado de todo lo que le concierne, después de todo, Harry es uno de los mejores jugadores de quidditch del mundo. En fin, resulta que Harry también es un come flores y anda en busca de un floricultor que pueda proporcionarle alimento durante su estadía. Y me dije, ¿quién mejor para esta tarea que Draco? Porque tú eres un floricultor y tu asistente me informó que aún no hay un come flores que pueda proporcionarte los flujos corporales para tu buena salud...
Después de eso, Draco no escuchó más, se quedó allí, sintiendo el zumbido en sus oídos y mirando la expresión complacida del Cuatro Ojos.
─ Yo... señor...
─ Me alegra que aceptes, sabía que podía confiar en ti.
El ministro salió de la oficina no sin antes darle una palmada en la espalda a Harry.
─ Escucha, Malfoy...
─ ¡No! ─Interrumpió el rubio─. No lo voy a aceptar.
─ El ministro ya cree que lo hiciste.
Draco suspiró.
─ No importa, iré a hablar con él. ─Dio la vuelta al escritorio con clara intención de salir en busca del ministro, pero Harry lo tomó del brazo suavemente, impidiendo que avanzara─. Suéltame.
─ ¿Por qué no quieres? ─Potter lo estaba sosteniendo suavemente y mirándolo con aquellos ojos verdes suplicantes que tanto lo desestabilizaban.
No, iba a ceder, tenía que hacer algo al respecto, pero entonces...
─ Si no aceptas le diré a todos lo que pasó esa noche en el castillo de Bamburgh.
Uff, qué golpe tan bajo.
─ No ocurrió nada, no ocurrió...
─ ¿Seguro? ─Potter se acercó, ahora su mirada ya no suplicaba, imponía. Y Draco dejó de respirar por un segundo, porque el otro mago se acercó tanto que parecía que lo iba a besar.
─ De acuerdo, Potter. Será como tú quieras, solo no...
Draco aferrándose a la idea de que no había sucedido nada entre ellos y peor aún, pidiendo que su secreto continuara porque obviamente se sentía avergonzado, hirió el corazón de Harry, quien solo había tratado de molestarlo, para nada tenía intención de contarlo, no al menos que ambos estuvieran de acuerdo con eso. Así que, como impulso vengativo, se propuso hacer las cosas difíciles para el rubio.
─ Un muérdago.
─ ¿Qué? ─Cuestionó Draco sorprendido.
Está bien, Theo lo había propuesto anteriormente, y sí, el hecho de pensar en un desconocido compartiendo sus flujos corporales no era grato, pero Potter proponiendo tal relación, era aún menos digerible.
─ Vamos, no te sorprendas, no te estoy pidiendo que seas mi novio, solo que me des un poco de tus flores, a cambio te daré lo que quieras de mí, saliva, sudor, semen...
Otra vez, Draco sentía que se le iba la respiración y su rostro se sonrojó.
─ Entonces... ¿Aceptas? ─Insistió el moreno.
Draco asintió.
