Acto 2
Poniéndonos de acuerdo
Despertó sintiéndose desorientada, parpadeando varias veces para aclarar su vista.
¿Cuánto tiempo dormí? A pesar de haber descansado lo que parecieron ser horas se sentía terriblemente agotada. Observó por la ventana y al parecer recién estaba amaneciendo, entonces descubrió que se encontraba en la enfermería de la compañía.
Sonrió. Ese lugar se había equipado durante los últimos años por si su padre llegaba a sufrir alguna descompensación.
Intentó mover su brazo para alcanzar un vaso que contenía agua, sentía la garganta muy seca, pero grande fue su sorpresa cuando encontró al pelirrojo sentado junto a ella dormido sobre su brazo. ¿Fue él quien la alcanzó hasta la enfermería acaso?
Observó su rostro con atención. Se encontraba relajado, nunca lo había visto en tal situación, siempre que lo veía cerca intentaba evitar su mirada, pero viéndolo en ese estado pudo notar lo guapo que era. Al parecer aún me encuentro algo mareada.
- Señor Himura…- intentó despertarlo, y casi al instante abrió los ojos viendo una pizca de desesperación en ellos, ¿tal fue su preocupación por ella? Entonces recordó que Kojiro la dejó bajo su cuidado, claro, pensó, eso lo explica.
- ¡Kaoru, despertaste! – se lo notaba muy contento al encontrarla mejor – Gracias a dios, estaba muy preocupado por ti, no sabía si la fiebre aumentaba porque dormías.
Ella se encontraba asombrada por el alivio que mostraba el hombre, ¿qué hizo que permaneciera en ese lugar junto a ella? ¿pretendía mostrarse agradable para que le permitiera trabajar en el directorio?
- ¿Cuánto tiempo dormí? – sonó casi cortante, ignorando el hecho de que gracias a él no golpeó su cabeza.
- Fueron casi 10 horas, despertaste en la madrugada pidiendo agua, pero noté que no estabas muy consciente así que te dejé dormir un poco más. – mencionó Kenshin – Cuando te traje aquí te revisó un médico, el mismo que atendía a tu padre, dijo que te había subido un poco la temperatura y que pudo ser producto del estrés. Me comentó que sería normal que permanezcas durmiendo varias horas.
Kaoru escuchaba con atención lo que el señor Himura decía. Volvía a dudar del por qué se había quedado toda la noche con ella, podría haberse ido en cuánto la dejó en enfermería, entonces se aventuró a preguntar.
- Entiendo, le agradezco el haber consultado con el médico, pero si no le molesta quisiera hacerle una pregunta – dijo ella, con clara desconfianza en su rostro.
- Lo que quieras – Kenshin sabía del desagrado que producía en ella, no era tonto, cada vez que él se encontraba cerca la chica parecía ponerse a la defensiva. Nunca entendió el por qué, pensó que podía ser por la diferencia de edad, él tenía 28 años, y tal vez ella no sabía relacionarse con gente mayor, pero descartó esa idea cuando más de una vez la encontró hablando amigablemente con algunos compañeros que claramente la superaban en edad.
- ¿Por qué no fue a su casa? Quiero decir, una vez que el doctor le dijo que no había ningún problema pudo haberse retirado – cuestionó Kaoru.
Kenshin no supo que contestar. La realidad es que si, pudo haberse ido, si bien Kojiro le encargó el cuidado de su hija eso no significaba que no pudiera despegarse de ella, es más, el hombre le había dejado claras instrucciones donde le expresaba que no pretendía que Kenshin cambie su estilo de vida debido a su petición, sino que la apoye en cuestiones laborales, que lleven la compañía adelante y la hagan crecer juntos.
- Parte del acuerdo al que llegué con el señor Kamiya fue el cuidar de ti – contestó – y tal vez no esté entre en mis responsabilidades el permanecer aquí, simplemente creí que era lo correcto el no dejarte sola. – de todas formas, si se trataba de otra persona no hubiese dudado en ir a descansar a su casa y simplemente preguntar al siguiente día como se encontraba. Algo provocó que se quedara en ese lugar.
- Mi padre me puso al tanto de la petición que le hizo, y no estoy de acuerdo con él. Creo ser capaz de llevar la empresa adelante estando sola – mintió. La realidad es que se encontraba sumamente asustada al respecto, pero no quería mostrar debilidad.
- Mira, Kaoru, entiendo tu posición y el que quizás te desagrade compartir la dirección conmigo, no dudo para nada de tus capacidades, pero tu padre…-
- Mi padre ya no está – lo interrumpió con dolor en su voz – lo que significa que la encargada de dirigir esto soy yo, y más importante, puedo cuidarme sola, no necesito de usted. No se preocupe por un despido, jamás lo quitaría de la compañía sabiendo lo que significó para mi padre y tomando en cuenta los aportes que realizó; si lo desea incluso su salario puede igualar el mío, de manera que su única preocupación sería el mantenerse en las actividades que venía realizando hasta hace unos días. -
Kaoru no pensaba que hubiese otro motivo por el que Kenshin deseara trabajar junto a ella, sabía las dificultades que traería el hacerlo sola, pero no estaba en sus planes hacerlo junto al señor Himura.
- Entiendo – empezó Kenshin – pero debo decirte que declino tu oferta. No tengo interés alguno en aumentar mi salario, mucho menos si no es legítimo. Mi motivación para hacer esto es cumplir con la palabra que le di a tu padre, no es necesario que me menciones como co-director ni nada similar, simplemente permíteme trabajar junto a ti, hace varios años soy parte de las negociaciones de la empresa y sé que puedo serte de utilidad. – concluyó él. Comprendía el recelo de Kaoru frente a esta situación, pero los motivos de él eran sinceros. La partida de Kojiro caló profundo en él, fue la figura paterna que nunca tuvo. Mientras estudiaba en la universidad el hombre le permitía asistir a sus reuniones de negocios, donde aprendió mucho más que en ningún otro lugar; por más cursos y capacitaciones que hubiese hecho, la oportunidad que le dio el señor Kamiya fue crucial. Luego él logró ascender a gerente y Kaoru ocupó el puesto de asistente a la vez, siendo ella la nueva oyente en las reuniones.
Kaoru se encontraba en una encrucijada. Sabía lo que le generaba ese hombre y que a veces era necesario seguir el instinto, pero también sabía lo egoísta e inmadura que sería al no permitirle a Himura trabajar junto a ella conociendo las capacidades de él y lo mucho que podrían hacer crecer la empresa; no era de su agrado, pero por algo su padre lo mantuvo siempre a su lado y no se atrevería a dudar de su juicio, por lo que tomó una decisión.
- De acuerdo – dijo – trabajará en la dirección, yo tampoco tengo interés alguno en no ser una persona justa, por lo que su salario aumentará al de director al igual que el mío, siempre y cuando la situación de la empresa permita sostener eso. –
- Insisto en que no es necesario…-
- No sé qué clase de relación tenía usted con mi padre – volvió a interrumpirlo – pero conmigo no será así, será todo estrictamente profesional, él vio algo en usted, y yo no soy nadie para contradecirlo. Mañana a primera hora llamaré tanto al contador como al abogado para tener listo su nuevo contrato, luego de eso podrá comenzar a ejercer junto a mí, dejaré a su alcance todos los documentos que pueda llegar a necesitar, y de más está decir que cualquier decisión será analizada por los dos. – contestó de forma fría. Comenzaba a dudar si hacía bien al tratarlo de esa forma, al fin y al cabo, trabajarían juntos y su actitud podría afectar al rendimiento de ambos.
Kenshin la observó atentamente. La mujer era hermosa, sus ojos azules lo hipnotizaban, pero además poseía un carácter fuerte, autoritario y retador, estaba seguro que a más de un hombre le resultaría desagradable o intimidante tal cosa, pero a él le parecía sumamente atractivo.
- Entiendo, estoy de acuerdo, – le dijo – sin embargo, pretendo seguir cuidando de ti tanto como sea necesario. – si ella pretendía retarlo con su actitud, entonces él haría lo mismo.
- Le repito, señor Himura, que soy totalmente capaz de velar por mi segur…-
- Eso no importa – esta vez fue él quien se atrevió a interrumpirla – es la decisión que yo elegí tomar, está fuera de ti. Te advierto que no es necesario mantenerte a la defensiva frente a mí, sé que naturalmente no eres así Kaoru. – no sabía si ella tenía esa actitud con él por un juego o realmente deseaba mantenerse en esa postura, pero él si pensaba comenzar a jugar con ello.
Kaoru abrió la boca para replicar, pero en ese momento ingresó la enfermera que siempre acompañaba al doctor Gensai.
- Señorita Kaoru, que bueno encontrarla despierta. ¿Cómo pasó la noche? – preguntó Chiyoko. Era una señora muy amable.
- Bien, al parecer no tuve más fiebre, solo mucha sed. – respondió Kaoru amablemente con una sonrisa en su rostro.
Kenshin la miraba perplejo, el cambio de actitud de ella con la enfermera fue radical. Le parecía increíble el hecho de que pudiese desagradarle tanto sin motivo aparente, lo cual lo hacía más interesante. Quería descubrir que le sucedía a Kaoru Kamiya con él.
- Iré a buscar un café mientras le comentas lo sucedido. – dijo él - ¿Te apetece uno, Kaoru? - La miró con una sonrisa fugaz en su rostro.
- Claro – contestó ella, mirándolo con los ojos entrecerrados. Entonces él salió.
- Su novio estaba realmente preocupado. – comentó Chiyoko – permaneció toda la noche aquí junto a usted, incluso se durmió esperando que despierte.
- Oh no, el señor Himura no es mi novio, solo me encontró justo antes de desmayarme y por eso me trajo hasta aquí – contestó de manera atolondrada.
- ¿Es eso así? Lo noté completamente entregado a cuidar de usted. –
- Si, lo que sucede es que antes de fallecer mi padre le encargó el cuidar de mí, solo está cumpliendo con su palabra, por más que no sea necesario. Lo hace por obligación. – dijo Kaoru muy seria. Realmente no existía otro motivo.
- Pues…déjeme decirle, querida, que esa no es la mirada ni el actuar de una persona que hace algo por obligación. – Chiyoko la miró enigmática – Como sea, ¿iniciamos el chequeo?
Kaoru asintió, totalmente perdida en las palabras de la enfermera, ¿a qué se refirió exactamente? No estaba segura de querer indagar en ello.
Notita: ya estamos con el segundo capítulo de este fic. Siendo sincera estoy amando bastante el formato y el camino que toma, si bien las ideas están todas plasmadas en borradores, verlo oficialmente lo cambia todo, pero me está gustando. Quiero hacer notar que quizás resulte raro el hecho de que, al contrario de la historia real, sea Kenshin quien tutea en vez de Kaoru; bueno, esto lo pensé porque considero que Kaoru utiliza las formalidades para crear una barrera, mientras que Kenshin prefiere hablarle con respeto, pero como a una persona que conoce de siempre, díganme que piensan, o si resulta incómodo en la lectura, tanto esto como las líneas de pensamiento de los personajes.
REVIEWS
Kaoru Milou: agradezco mucho tus palabras y apoyo, amo RK y siempre quise plasmarlo en un fanfic. Espero que sea de tu agrado y no te decepcione, siempre voy a aceptar las críticas que sean necesarias porque me ayudan a mejorar. Sin ir más lejos, este comentario fue un gran aliento para escribir el segundo capítulo, no pensé que alguien lo leería. ¡Muchas gracias!
SakataGinkox3: me alegra que sea de tu agrado, intentaré publicar un nuevo capítulo cada semana o incluso en menos tiempo como con este segundo. ¡Muchas gracias!
