Un mal deseo.

Ranma gritó, se incorporó en la cama, había tenido una horrenda pesadilla, a pesar del frío estaba sudando.

La puerta de la habitación se abrió pocos segundos después de que él se despertará y por ella entró su prometida.

-¿Qué te pasa?- preguntó preocupada la joven-¿Qué horrenda pesadilla has tenido?

-Una horrenda, una horrible. Mis tres presuntas prometidas intentaban alejarte de mi. Usaban algo que no puedo decir... y lo lograban.

Ella se abrazó a él.

-No lograrán separarme de ti- la chica lo acariciaba- soy tu prometida, y a dentro de unos días tu esposa. Como lo prometieron nuestros padres. Una vez casados el dojo Tendo será nuestro, y se unirán las dos escuelas, como fue planeado por nuestros padres.

-¡No!, como planeamos nosotros.

Ranma suspiró tranquilo, estaba en casa, con su prometida. Y no con una de sus tres presuntas prometidas como soñaba cada noche, desde hacía unos días.

Su mente sin saber por qué voló a una semana antes.

La pareja estaba en la cafetería de la universidad. Habían ido a esa universidad contra los deseos egoístas de sus rivales. Esos seis se opusieron a que fueran a estudiar.

Esos chicos pusieron como argumento de que no necesitaban estudiar.

Shampoo dijo que su airen no necesitaba estudios para darle hijos a ella.

Ryoga fue machista y egoísta. Machista porque decía que una mujer no tenía que trabajar, que lo debía hacer el hombre, según él Akane debía quedarse en casa. Y egoísta por que Ranma no debía estudiar para ser su rival eterno, su rival no debía tener estudios.

Los dos prometidos no reaccionaron bien a tanto egoísmo e hicieron lo que quisieron, aunque para ello tuvieron que mandar a esos seis una temporada al hospital

Se acercaba Halloween, y los dos habían sido invitados por sus antiguos compañeros del Furinkan a una fiesta

-¡Vamos Ranma!-Akane miró a su prometido- la noche de Halloween ya estaremos cansados. Podemos ir a la fiesta de Yuka. Por favor, ya no habrá peligro.

-Sigo sin fiarme- el joven tuvo un escalofrío- esas tres juraron vengarse. Prometieron separarme de ti, prometieron que no me casaría contigo.- lo hicieron cuando Nabiki les informó de la inminente boda de los dos prometidos.

Akane se calló, pensó durante un momento.

-¿Te acuerdas de aquella chica? El primer día que llegamos a la universidad.

-¿La pretendida bruja?- preguntó el chico- la que nos quiso meter en el club de misterio.

-¡Si!, esa chica, ¿Te acuerdas lo que nos dijo?

-Nos dijo...- él joven intentó recordar- que... nosotros... estábamos unidos... por... el destino. Nos dijo...

-Que nadie nos podía separar. Que si alguien lo intentaba...

-Aunque tuviese éxito, el destino se encargaría corregir lo que esa persona estropearse, de que tú y yo volviésemos a estar juntos.

-Aunque para eso el mismo destino debiese castigar a la persona que nos quisiera separar y que lo haría de forma aterradora.

Los dos jóvenes se miraron y se rieron.

-Tonterías- dijeron al la vez.

Los dos se miraron, atrás quedaban los tiempos de peleas por tonterías, aunque se seguían peleando por tonterías aunque no tan a menudo. Su forma de hacer las paces era tener una sesión de sexo salvaje.

-Te queda un poco de azúcar en los labios- dijo la joven.

-¿Me lo puedes limpiar?- ella alargó la mano para limpiarlo, pero él la detuvo-¡Con la mano no!.

Ella sonrió, la estaba retando a que lo besara, y ella aceptó ese reto.

-Y claro que te voy a limpiar.

Y cuando estaban a unos pocos centímetros de que sus labios se fusionaron, la puerta de la cafetería se abrió, los dos jóvenes sintieron un frío antinatural, como si un peligro se acercara.

Y por esa puerta entró, Ukyo. Los dos prometidos se miraron asombrados , no sabían cómo esa chica supo donde estaban, nadie sabía en que universidad estudiaban, los dos chicos guardaron el secreto incluso a su familia.

Ukyo miró con rabia a la mesa donde estaban los dos chicos, y se acercó a ellos.

-Vamos a tener problemas con Ukyo- Akane supo que esa chica no se contestaría con una explicación.

-No sé como ha conseguido saber donde estudiamos, nadie lo sabe. Nabiki está en Estados Unidos, no volverá hasta que acabé su carrera. No vendrá ni a nuestra boda.

-¿Cómo has podido…?, ¿Cómo has podido dejarme y venir a esta universidad con Akane? ¡Quedamos que te casarías conmigo iríamos por todo Japón cocinando…!

-Quedamos como éramos buenos amigos. Si soñaste lo que acabas de decir no vale en la vida real. No pienso seguirte cocinando tus okonomiyakis. Tengo mis propios deseos y proyectos. No seguiré ni los tuyos, ni los de Shampoo, ni mucho menos los de Kodachi.

-¡Es tu deber!- esa chica estaba consiguiendo lo que quería, atraer la mirada de los allí reunidos- Akane es una golfa, te ha engatusado y te ha traído aquí a sabiendas que estoy embarazada de ti.

Ranma se quedó blanco Ukyo lo estaba metiendo en un problema.

-¿De cuanto?- oyó preguntar a Akane- por tu cuerpo no más de dos meses. Si Ranma está viviendo en este barrio desde hace cinco, ¿ como te ha podido dejar embarazada?, ¿Por un sueño?

Ukyo se quedó helada, Akane la había pillado en una mentira.

-Si, estoy embarazada, y no podrás demostrar que Ranma no es el padre. Les diré a todos que lo eres, y tendrás que casarte conmigo.

-Ukyo, ¡Eres lo peor!, te tenía por un amigo- Ranma vio como lo miraba esa mujer- Si, ¡Amigo!, pero en lugar de eso insultas a mi prometida y me intentas atrapar con un hijo que no es mío. Has demostrado que la golfa eres tú. -El joven miró a la persona que ya consideraba su ex amigo- pediré un análisis al niño para demostrar que no es mío. No vas a quedar como una buena persona.

Ukyo notó que la tocaban, se giró y vio al vigilante de seguridad.

-Señorita está molestando, debe acompañarme a la salida-la joven se resistió. No se daba por vencida. Ranma era suyo, y se lo llevaría de ese lugar- no oponga resistencia o tendré que llamar a la policía.

Minutos después Ukyo salió esposada, pero se giró y gritó como una loca a Akane.

-¡No te lo daré, ¡Ranchan es mío!. Haré lo que sea para que sea mío, incluso pactar con demonios, ángeles o seres oscuros. Pero, ¡Ranma será mío!

Ukyo fue arrastrada a la salida, y todo pareció volver a la calma.

Pero los dos prometidos se miraron asustados, tenían frío, un frío sobrenatural, algo le dijo que, Ukyo intentaría cumplir su amenaza.

Ranma miró a su alrededor, estaba en su habitación en el dojo Tendo. Desde el día que tuvieron el encuentro con Ukyo nada volvió a ser igual. Habían vuelto a Nerima para celebrar su boda. Los dos prometidos sentían que algo iba mal, condenadamente mal. El cielo brillaba igual, los pájaros piaban. Pero había algo que no estaba en su sitio.

Ranma tenía espantosas pesadillas, que una vez despierto no recordaba. Akane sentía que el cuerpo le dolía. Habían visitado al médico, pero este los encontró sanos.

A cierta hora del día les venía un olor espantoso que no sabían identificar, ni de donde procedía. Los dos se sentían agotados e irritables. La familia pensaba que eran los nervios por la boda, pero los dos prometidos sabían que no era la causa.

El chico suspiró, se iba a levantar de su futón cuando tuvo un desmayó. Cuando se recuperó había alguien con él.

-Has tenido un desmayó. Te pasa por estudiar demasiado, me tienes que hacer caso, y abandonar la universidad.

Ranma abrió mucho los ojos, esa no podía ser Akane. Ella no le diría nunca eso, y la voz de esa mujer.

-¡Ukyo!- dijo sorprendido. Miró a la mujer, vestía como Akane, pero no era Akane. Miró a su alrededor y vio que estaba en el dojo Tendo-¿Qué haces aquí?, ¿Dónde está mi prometida?, ¿Dónde está Akane?

Ukyo lo miró sorprendida y asustada.

-¡Yo soy tu prometida!. No esa cocinera de okomiyakis, Akane no es tu prometida, es tu amiga de la infancia.

El joven miró a esa mujer.

-¿Qué has hecho Ukyo?, ¿Qué nos has hecho?- Ranma estaba histérico, la familia asustada entró en la habitación del joven.

-¿Qué pasa aquí?- exigió Soun- ¿Qué pretendes hacerle a mi hijita?

Ranma miró a Soun, ahora lo sabía, estaba en una pesadilla.

-Ukyo no es tu hija. Tu hija pequeña es Akane Tendo.

Todos lo miraron como si estuviese loco.

-¡Ranma esta nervioso!, es por tu boda con Ukyo. Debes descansar.

-No me casaré con Ukyo. Akane siempre ha sido mi prometida. Desde que llegué aquí con mi padre.

-Esa loca te ha querido hechizar y le ha salido mal. Ahora estás confundido- Ukyo lloraba por qué su prometido estaba confundiendo la realidad con alguna de sus pesadillas- hoy iré por esa loca y la echaré de este barrio.

-Te acompañaremos toda la familia. Echaremos a esa bruja de este barrio, todos sabrán la clase de mujer que es.

Ranma miró a su madre, eso no podía estar pasando, era una locura. ¿Qué había hecho Ukyo para que toda la familia le siguiese en esa locura?.

-No os dejaré…- Ranma cayó inconsciente, su padre transformado en panda le dio con uno de sus carteles.

-Debemos tenerlo dormido hasta el día de la boda- Nodoka miró a su hijo con pena- los nervios de la boda y los estudios lo han trastornado.

-Después de la boda no volverá a esa universidad, no le dejaré que se agote- miró al joven- se quedará aquí, y enseñará a nuestros alumnos el arte de hacer okomiyakis.

Todos asintieron, y dejaron solo al joven desmayado, que escuchó todo.

-¿Qué ha pasado?, ¿En qué locura de mundo estoy?.

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Akane se despertó y no estaba en su habitación. Se levantó y no vio su ropa si no las de Ukyo. Se vistió con esa ropa y bajó las escaleras y se encontró en el Uchan' s, pero ahora llamado AkaChan' s, miró las fotos que había en las pared, y se vio a ella con el padre de Ukyo.

La chica estaba cada vez más asustada, no entendía nada. Era como si algo hubiese cambiado su vida por la de Ukyo.

Sintió que picaban a la puerta y al abrir se llevó la sorpresa de su vida.

Delante de la chica estaba su familia, que la miraban mal, extremadamente mal. Y detrás de ellos estaba Ukyo. Esa chica la miró durante un segundo con una sonrisa de ganadora, para poner al instante una muesca furiosa.

-¡Te lo he dicho mil veces!- dijo Soun- no te acerques ni a mi hija Ukyo, ni a su prometido Ranma.

Akane se quedó blanca, no entendía nada, hacía pocas horas estaba en el dojo con Ranma que había tenido una pesadilla y ahora la que parecía tener una pesadilla era ella. Ukyo la había reemplazado como hija de Soun y prometida oficial de Ranma.

-¡No te quedemos aquí!, será mejor para ti que vuelvas con tu padre, o te denunciaremos- Akane miró a Nodoka asustada.

-¡Mi padre es Soun Tendo!, ¡pertenezco a la familia Tendo!- gritó la chica desesperada- ¡Mi madre es Nao..!- no pudo seguir, Soun la abofeteó.

Akane miró al hombre que fue su padre desesperada, y llorosa. Su propio padre sin dejarle hablar de su hija.

-No vuelvas a de pronunciar ese nombre. No sé como sabes el nombre de mi mujer, pero no vuelvas a referirte a ella como tu madre.

Akane miró a su padre desesperada y llorando. Su propio padre negando que era hija suya, su propio padre negándole el derecho a mencionar a su madre. El hombre que fue su padre le hizo lo que nunca le hizo, la abofeteó

-Te conocemos, y sabemos de tus artes- Ukyo se mostró segura- eres una mala mujer. Sabemos que te acuestas con todos. Que por tu cama han pasado Ryoga y Kuno. Nos lo contó tu ex camarero. Vete de esta ciudad. ¡Ranma no será tuyo!, ¡Nunca lo fue!, ¡No intentes verlo!, ¡Él no te quiere!, ¡Siempre me quiso a mi!, Ni se acuerda de ti.

-Si hace poco que estuvimos juntos, volvimos de la universidad. Ayer estuve con él en el dojo, se despertó de una pesadilla. Las tiene desde hace una semana.

-No sé cómo te has enterado de eso. Pero no te quiero cerca de mi hijo. Eres una mala mujer y no merece tu amistad, ¡furcia!

Akane pasó de las lagrimas a la furia.

-Si esta es mi casa los quiero fuera. ¡Salgan de mi casa!, ¡fuera de mi casa o los echaré a patadas!- miró a Ukyo- no sé lo que has hecho para quitarme mi vida. Pero lo vas a pagar. Ranma y yo estábamos destinados a estar juntos. Has ido contra el destino y lo vas a pagar caro.

Ukyo se puso blanca, la atemorizó las palabras de Akane, aunque no lo demostró, la inquietud se apoderó de ella.

-¡Estás loca!, ¡No sólo quiere quitarme mi Ranchan, si no que dices que tú eres la hija de mi padre!, Al saber de mi boda con Ranchan has enloquecido y piensa que te robado tu vida.

-Lo has hecho tú, me has robado mi vida. La prometida oficial de Ranma, nunca lo ha llamado Ranchan. Y segundo me apuesto que Ranma dice lo mismo que yo. Que él está prometido a Akane… a Akane Tendo. ¡No a Akane Kuonji!, ni a Ukyo Tendo. Seguro que él tampoco ha olvidado que soy yo su prometida oficial, ni lo olvidará.

Ahora todos la miraron asustados, esa chica tenía razón, pero no se la darían, no debía saber que Ranma estaba afectado de la misma locura que ella, que decía ser el prometido de esa loca.

-¡Vámonos!- suplicó Ukyo- esta loca, no quiero estar más tiempo cerca de ella. Me podría atacar y hacerme daño. Podía perder el hijo de Ranma.

Akane se rió.

-Eres estéril Ukyo, cuando te arrestaron donde estudiamos Ranma y yo te hicieron un análisis, la policía nos dijo que eras estéril. No esperas un hijo de Ranma. No sé lo que has hecho para quitarme mi vida, pero recuperaré lo que me has quitado, recuperaré mi vida y mi prometido.

Ukyo huyó, seguida de toda la familia.

Horas después Akane había ido al Furinkan a la ceremonia de graduación cuando volvió a la que ahora era su casa, se dejó caer en el suelo, y lloró. Nadie la reconocía como hija de Soun, para todos era Kounji, Akane Kounji. Ni Ranma ni esa maldita Ukyo, asistido a la ceremonia. Se decía que Ranma había tenido una crisis nerviosa. Ese joven decía que Ukyo ni era su prometida oficial ni era una Tendo. Ranma decía que su prometida era ella, Akane Tendo.

Había intentado ir a ver a joven al dojo y no la dejaron entrar.

Ukyo había hecho algo y ella lo averiguara, ahora que sabía que Ranma pensaba lo mismo que ella. Que alguien había alterado su universo. Debía hablar con él y poner las cosas claras.

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Ukyo salió del dojo. Era feliz, ahora Ranchan eta suyo. Se rió Akabe había quedado fuera del juego, ella había tomado su lugar. Pero Akane y Ranma aún vivían en su antigua realidad. Los dos sabían que les habían cambiado la vida.

Volvió a reír. Ahora era la dueña del mundo.

-Me he deshecho de Akane, la tomarán por una loca. Ranma no ha asumido mi nuevo status como su prometida oficial, aún piensa que es Akane. Lo mantendré drogado hasta el día de la boda, y después transformaré este dojo en un restaurante. Soun Tendo, seguirá creyéndose que es mi padre y complacerá mis deseos.

Y volvió a reír.

Su mente se viajó a semanas antes.

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Las tres pseudo prometidas de Ranma se reunieron en el sótano Hanten, Shampoo las había llamado.

-Como sabéis Airen huir con chica violenta a universidad. Yo no dar permiso.

-Mi querido Ranma fue hechizado por esa bruja plebeya, él quería venir conmigo a Hawái para casarse conmigo.

Ukyo las miró como si estuviesen locas. Todo el mundo sabía que Ranchan estaba loco por ella, que el día que se fue a confesar. Akane lo amenazó. Debía ir con ella a la universidad y lo utilizaría de protector.

Había averiguado donde estudiaban los dos prometidos iría hasta allí, y los separaría, se llevaría a Ranma con ella, y serían felices y…, pero no les diría a esa dos donde encontrar a su Ran-chan.

-Abuela, hija de Cologne, enviar tesoro del pueblo de las amazonas- mostró una bola oscura de aspecto desagradable - dentro haber genio, o demonio, Shampoo no saber. Dar deseo, yo pedir que Airen ser mío.

-Sólo concede un deseo, y a una persona- Ukyo miró a su rival con rabia, esa reunión escondía algo. Shampoo la llamó para algo siniestro.

-No se puede pedir deseo directamente- Shampoo utilizó correctamente el japonés- hay que pedir de forma indirecta el deseo, disfrazarlo. Un ejemplo, para ser la prometida de Airen se debe sustituir a Akane. Vosotras seríais Ukyo Tendo y Akane sería Akane Kounji.

-En todas las historias se puede pedir tres deseos.

Shampoo vio por donde iba Ukyo.

-No funciona así. Sólo se puede pedir un deseo, como ha dicho Ukyo. No podemos pedir las tres y que cada una con su deseo fastidiar el deseo de la anterior.

-Entonces ¿ Para que nos ha traído?

-Amigas. Para pedir un deseo se ha de dar algo a cambio- las otras dos se imaginaron el que se debía dar.

-Una vida- Ukyo al ver la reacción de Shampoo vio que había adivinado- quienes matarnos a cambio de tu deseo.

-Si, debo pagar con vuestra sangre, el ser dentro de la bola exige sangre. Él pedir una vida a cambio del deseo.

- Que coja la vida de esa plebeya.

-No puede ser chica violenta, en este caso no. Ella es necesario que siga viva por que querer cambiar su vida por la mía, será como si yo hubiera sido siempre la hija de Soun y ella una amazona… todos olvidaran la anterior vida de Akane, todos menos...

-Todos menos Ranma, Akane, y la que pida ese deseo-Shampoo asintió.

-Los tomarán por locos, quien haga ese cambio deberá hacer creer que están alterados por alguna razón.

Las tres chicas se miraron, sólo una de ellas podía pedir el deseo, las otras dos morirían. Para eso las llamó Shampoo, para ofrecerlas como sacrificio.

Y empezó una lucha por asesinarse entre ellas. Las tres dominadas por una locura asesina. Unos segundos después Ukyo parpadeó no recordaba nada de la lucha. Vio a sus rivales muertas, descuartizadas. La joven se acercó a la cabeza de Shampoo, y la cogió, se acercó a la bola y la regó con la sangre que salía de ella.

-Más quiero más, quiero más sangre, mucha más. He estado mil años encerrado en mi mundo necesito más sangre, para acudir a tu mundo a través de la bolsa de invocación.

Ukyo fue ofreciendo la sangre de las dos jóvenes que había asesinado. Pero el ente le pidió más. Y Ukyo fue a recoger más víctimas, entre ellas los tres rivales de Ranma y también asesinó a Cologne.

Al final el ser se contentó con la sangre recibida, y salió.

-Por fin salí de mi mundo- miró a Ukyo- ¡que feos sois los humanos! Cumpliré tu deseo y volveré a mi mundo, este mundo es horroroso, es feo.

-Deseo…

-Antes de eso debo beber tu sangre. Así no podré traicionarte y tú tampoco me traicionarás, sí uno de los dos lo hace… un poder mayor que el mío se encargará de castigar al traidor.

El ser sin nombre ni especie, mordió a la joven en la yugular y bebió de la sangre.

-Aunque eres virgen, eres impura. Tienes el alma corrompida. Para venir a pedirme un deseo debe tener un alma oscura. Las buenas personas no me piden deseos.- y ese ser se rió.- ¿Qué quieres riqueza, poder?

-Quiero cambiar mi vida por la de otra persona. Quiero ocupar el puesto de alguien y que ella ocupe el mío. Quiero que esa persona cada día que pase sea más odiada por todos, y que me amen a mi, que la gente me haga caso en todo lo que diga.

Ese ser la miró sorprendido.

-Explícate mejor.

-Quiero reemplazar a una persona, quiero ser la hija pequeña de Soun Tendo y que la actual hija pequeña de Soun Tendo ocupe mi lugar. Quiero que todos piensen que siempre he sido la hija de Soun, y que Akane ocupe mi puesto.

-¿Para que quieres eso?

-Porque el prometido de Akane debe ser mío

-Aclararme una cosa ¿Estás hablando de ocupar el puesto de Akane Tendo como prometida de Ranma Saotome?.

-¡SI!- fue la escueta respuesta de Ukyo.

-Imposible, ese deseo es difícil de cumplir.

Ukyo lo miró sorprendida

-Te he pagado, debes cumplir.

-Debo obedecer, pero asumo un riesgo.

-¿Qué riesgo?

-Destino ha establecido que Ranma Saotome y Akane Tendo estén juntos. No podemos ir contra el destino. Debo cumplir tu deseo, si Destino se da cuenta de que he cambiado su voluntad seré castigado, no le importará que sea por tu deseo egoísta- miró a la chica, esa mujer no se dio cuenta que dijo Destino no destino- y tú también recibirás un castigó. Lo mejor serás que cambies tu deseo, pero no te concederé tu deseo si implica la muerte de Akane Tendo.

Ukyo miró a ese ser irritada.

-Me importa poco si eres castigado, ¡Cumple mis deseos!.

Y ese ser en contra de su voluntad cumplió el deseo egoísta de esa mujer.

-Tu deseo tiene limitaciones. Sólo se cumplirá si esos chicos están en Nerima, si en una semana no están aquí, tu deseo no tendrá valor, y será castigada. Antes de cumplirse tendrán pesadillas que les dirá que algo no va bien. Ellos en todo momento sabrán que están viviendo una mentira. Le vas a cambiar la vida no sus sentimientos, no puedo cambiar los sentimientos de las personas. Puede que no consigas el amor de Ranma. Eso te lo tendrás que ganar tú y creo que no lo lograrás.

-Lo conseguiré, Ranma me ama a mi, Cumple mi deseo y desaparece.

El ser cumplió su deseo.

-"Tú y yo nos volveremos a ver. Vendré a por ti. Destino no va tener piedad de ti",- dijo el ser en un idioma extraño que no entendió la joven.

.

Los pensamientos de Ukyo volvieron al presente. Y se rió.

-Akane ha pedido la partida. Nadie la creerá cuando diga que es la auténtica hija de Soun Tendo. Ahora Ranma será mío y nadie me lo quitará. Y la hasta hace unos días hija de Soun Tendo le tocará vivir una vida aburrida y monótona. Al final no querida por nadie, se irá y será olvidada.

No se dio cuenta que había hablado demasiado fuerte, que relató sus recuerdos en voz alta, que alguien la oyó, y que ese alguien tramaría venganza en su contra.

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Akane vigilaba el dojo, quería entrar de gorma clandestina y hablar con Ranma. Sabía que el chico también recordaba su auténtica vida, que él la recordaba como Akane Tendo, y por eso su familia consideraba que estaba traumatizado por los estudios.

Quería hablar con su prometido y aclarar todo, pero la habitación del joven estaba vigilada las veinticuatro horas del día.

Estaba pensando como entrar en su antigua casa cuando salió Ukyo.

-Voy de compras, debo hacer unas compras para que mi boda sea un éxito.

Akane decidió seguir a la joven. No podía hablar con Ukyo, ahora ella era odiada. La consideraban una mala mujer. Ukyo había esparcido por todo el barrio una mala fama sobre la chica. Akane tenía fama de acostarse con todos los hombres que se ponían delante.

Estaba condenada a tener que huir del barrio, seguramente lo debería hacer después de la boda de su prometido con esa bruja. Pero antes lucharía para recuperará su vida o en el peor de los casos rescatar a su prometido y huir con él.

Oyó hablar a la ladrona de vidas, la que le robó su vida, la que le robó su prometido, la que le quitó todo. Esa chica estaba hablando sola. De cómo cambió su vida, de cómo mató a tanta gente para conseguir pedir un deseo.

Akane oyó como esa chica mató Ryoga, a Shampoo. No sé lo creía, las tres chicas lucharon a muerte por conseguir un deseo. Cualquiera de las otras dos ahora podía haber conseguido el deseo y ocupar su puesto.

Tuvo un escalofrío, Ukyo no se merecía a Ranma, debía parar a la asesina. Una fría sonrisa apareció en el semblante de la chica.

-Te pararé Ukyo, recuperaré a Ranma, sólo tengo que verlo una vez para que sea mío de nuevo. No podrás detenerlo, al menor descuido el se escapará y vendrá en mi busca.

Sabía como parar a esa chica, y tanto que si. Acababa de recordar una conversación que tuvo con su madre antes que muriese.

-Si tienes un problema muy grande eso te ayudará a resolverlo, utilizarlo y recuerda… no debe sentir compasión, por que esa persona será malvada y merecerá un castigo.- Le había dicho su difunta madre.

Akane dejó de seguir a la asesina, con la mente en su próximo paso.

-Desharé tu asqueroso deseo. No invocaré a nadie a cambio de sangre de inocentes o culpable, pero no gozarás más tiempo de tu triunfo.

Y vio enfrente el dojo donde se crio, aunque eso sólo lo recordaban ella y Ranma. Allí había algo que le pertenecía, algo que su ex familia le tenía que dar. Lo reclamaría, y con eso los días en Ukyo como miembro de la familia Tendo acabarían.

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Ranma se despertó, se intentó incorporar, pero sintió un mareo. No era lo bastante tonto, para no saber que lo tenían medicado. Para mantener a raya su supuestos brotes psicóticos, eso según su familia influenciados por esa bruja de Ukyo.

Esa chica se había hecho con la vida de Akane, la había sustituido como hija pequeña de tío Soun, como su auténtica prometida.

Debía escapar y encontrar a Akane, y entre los dos planear huir. Lo pensó mejor. ¡No, debía detener a Ukyo!, si huía esa bruja podía repetir lo que hizo, y volvería a estar atrapado por su ex amiga.

-Debo escapar, encontrar a Akane, y entre los dos neutralizar a Ukyo.- Se dio cuenta de algo- no sé donde está Akane, esa loca ha podido hacer con ella cualquier cosa. No puedo atacar a Ukyo. Todo el mundo se piensa que es la hija de Tío Soun.

Se dio cuenta que necesitaba a Akane, ella sabría como actuar, y entonces oyó voces. La familia estaba hablando con… alguien, y él salió de la habitación y oculto escuchó la conversación.

-No te dejaremos entrar- Kasumi estaba hablando con una persona.-A Ranma no le conviene verte.

-No lo vais a poder evitar, tarde o temprano nos cruzaremos, ¿O cada vez que salga a la calle lo acompañareis para que no se cruce conmigo?

Al joven le dio una vuelta el corazón ahí estaba Akane, su Akane.

-No entrarás, suficiente daño le has hecho a mi hijo, no necesita una mala mujer como tú- Ranma sintió el daño que hizo las palabras de su madre a su verdadera prometida.

-Por ahora no quiero verlo, sé que lo tienen sedado, para que no se escape-Akane miró a la que fue su familia. Había notado la presencia del joven y lo estaba avisando que no saliese.- vengo a por algo que es mío. Esta en el almacén. – y exigió-¡Deben dármelo!

-¡Vete o avisaremos a la policía!

-De acuerdo, pueden avisarla.- la joven desafió a su ex familia- ¿Cómo se defenderán de tener algo que es mío?, los acusaré de robo- quería asustar a la familia, por suerte no estaba Nabiki que hubiese sabido que era un farol. Conociendo a su padre y a tío Genma accederían a darle lo que pediría- y otra cosa, no sé quien está dándole sedantes a Ranma de forma continua. Eso es peligroso para su salud… si llaman a la policía y se enteran que hay un joven sedado…

La familia se quedó blanca, estaban haciendo lo que les dijo Ukyo, esa mujer había dominado por completo a la familia.

Unos minutos después Kasumi entregó a la chica una caja.

-No sé cómo llegó hasta nuestra casa esto ni como está escrito tu nombre, ni cómo lo escribió mi madre.- dijo la mayor de las Tendo.

-Pues entenderás menos esto- Y Akane abrió la caja, y sacó una foto, la familia se quedó sorprendida- si, es una foto mía con la señora Tendo, y sólo yo y Naoko Tendo sabemos la respuesta. Y yo no lo voy a decir

La chica se giró y se iba.

-No os fieis de Ukyo, planea algo en vuestra contra. Una vez casada con Ranma le molestáis. Voy a reclamar a mi prometido. Me lo voy a quedar, él me esperará, ni vosotros ni Ukyo podéis pararme.

Y la chica se fue.

Ranma captó el mensaje, debía esperar que ella actuase, mientras tanto él actuaría en contra de Ukyo. Por lo pronto no volvería a dejar que lo sedasen.

Volvió a su habitación y se acostó, haría ver que seguía igual, que seguí drogado.

Nada más cerrar los ojos la puerta, se abrió y asomó la cabeza Kasumi

-Sigues dormido- y la chica le acarició la cabeza- es una pena que te tengas que casar con Ukyo, aunque sea mi hermana no te mereces. Haré todo lo posible para que te puedas reunir con Akane, los dos os amáis. No te preocupes tú y ella acabaréis juntos.

Y esa chica salió de la habitación. Ranma abrió los ojos, era un alivio saber que Kasumi estaba de su parte. Pero entonces tuvoo un presentimiento, no debía fiarse de nadie, todos estaban influenciados por Ukyo.

Y entonces tuvo una idea, recordó que Akane hablaba en sueños, y supo que podía hacer su verdadera prometida. Se rió, a Ukyo le esperaba una buena sorpresa.

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Kasumi bajó a la cocina, preparó la comida. Desde que entró a la habitación del chico supo que estaba despierto. Todo lo que dijo fue para engañarle. No lo ayudaría a huir con esa fulana de Akane, debía ayudar a su hermanita, a Ukyo.

Entonces pensó en la caja que le tuvo que dar a Akane, no entendía como estaba en su casa, y como había una foto de su madre con Akane Kounji de niña. Se estremeció algo no iba bien, si estuviese Nabiki, pero su hermana mediana estaba en el extranjero y ni siquiera iría a la boda.

Bostezó y se llevó la mano a la boca.

-Tienes sueño mi niña- preguntó Nodoka qué acababa de entrar.

-No duermo bien, tengo pesadillas con mi madre. Me dice que no estoy protegiendo a mi hermanita.

-Si que lo haces, proteges a Ukyo.

-Ya se lo digo y ella me dice, que no es a ella la que debo proteger. Que me estoy equivocando, me mira enfadada y me grita "protege a tu hermana pequeña y ayudarla, pasa un mal momento"

-Y la ayudarás, nosotros también estaremos al lado de tu hermana. Hasta que se case con Ranma.

-Si, ayudaremos a Ukyo, a mi hermana pequeña. La salvaremos de las trampas de esa bruja de Akane.

Al acabar de preparar la comida, Kasumi separaró un plato.

-¿Es para Ranma?- preguntó Nodoka. Kasumi asintió.

Y metieron en esa comida, el narcóticos que dejaba desmayado a Ranma. No sabían lo que era, sólo sabían que tranquilizaba a Ranma. Sólo seguían intrusiones de Ukyo, que era estudiante de medicina. No recordaban que la auténtica estudiante de medicina era Akane y que con esa supuesta medicina ponían en peligro al chico.

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Ukyo volvía al dojo, había ido a contratar un sicario, que mataría a la familia Tendo, lo haría mientras ella y Ranma estuviesen de luna de miel. De esa forma tendría para ella a Ranma. Pero le seguía molestando Akane. Tarde o temprano debía matarla.

Aunque esa chica ya estaba destrozada. No tenía a nadie. Sus mentiras sobre ella habían hecho efecto. Ahora Akane era odiada, no tenía a nadie. Todos creían que utilizaba el restaurante como lupanar. El ahora padre de Akane, el señor Kounji había adjurado de ella.

-No es necesario que la mate, ella misma se matará, nadie la quiere, la muerte será su única solución.- Y esa chica rió de felicidad.

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Akane entró en su supuesto restaurante. Lloraba de rabia de frustración. Se había encontrado con Sayuri y Yuka, y no sólo le volvieron la cara, si no que la llamaron puta, que le quería quitar el novio a Ukyo, su amiga de toda la vida.

Ella lo negó, pero Yuka la abofeteó y mirándola como a basura.

-¡No te vuelva a acercar a nosotras. No eres amiga nuestra, nunca lo has sido. No queremos que la gente piense que somos como tú, aléjate de nosotras.

Akane volvió a su casa llorando. Nadie la quería, no le vendía lo que necesitaba. Para comprar debía ir otro barrio donde nadie la conocía.

Cuando salía a la calle la gente la miraba mal y hablaban de ella, la insultaban, lo hacían delante de ella, no escondiéndose para hacerlo .

Pero no se iría, no se rendirá. No triunfaría Ukyo, no le daría esa victoria a su rival. Si esa mujer pensaba que bajaría los brazos estaba equivocada. Recuperaría a su prometido y su honor… y Ukyo sufriría.

-¡Te maldigo Ukyo!- exclamó la chica-¡Sé que has hecho hechizo maligno. Lo anularé y se volverá contra ti.

Sacó el libró y un traje blanco que había dentro de la caja.

Se desnudó y fue al baño, llenó la bañera, y echó hierbas y sales purificadoras que había dentro de la caja. Se bañó y al acabar sin secarse se puso el traje blanco que había dentro de ka caja, se maquilló.

Fue al comedor del restaurante y pintó en el suelo un círculo y escribió algo en alfabeto rúnico. Estaba siguiendo las instrucciones del libro.

Se aprendió de memoria el ritual, encendió una velas blanca.

-¡Yo Akane!, ¡la verdadera hija de Naoko Tendo!, os pido dioses del cielo que me sea devuelto aquello que por un hechizo de magia negra me fue sustraído. Yo os suplico que Ranma vuelva a mi, y que la culpable sea castigada como merece. Yo vuestra humilde súbita, autentica heredera de clan de brujas blancas y sacerdotisa vuestra, os pide que le sea reparado el daño sufrido.

Entonces como respuesta las luces de las velas se apagaron.

-Nosotros dioses del cielo, del mar y la tierra repararemos parte del daño cometido contra ti. No podemos cambiar todo el mal que se hizo en tu contra. Pero aquel por el que suspiras se te devolverá, como estableció nuestro sirviente Destino, tú y él debéis seguir el camino juntos.

-La persona que cometió ese crimen será castigada, igual que lo fueron las otras dos que pretendían hacerlo. Pero no podemos cambiar el lazo que unió a la fuerza, a tu rival con la que fue tu familia.

-Recuperarás tu honor. Pero deberás esperar hasta que sea la noche anterior a lo que los humanos llamáis Halloween. Entonces recuperarás a tu amado, y ten confianza, él ya ha empezado a actuar en contra de esa mujer que quiere atarlo a ella.

-Necesitará que lo alimentes, nuestras manos te ayudarán a que él se alimente. Nadie te descubrirá por qué nosotros estamos contigo.

Las voces que hablaron a Akane callaron y ella supo lo que debía hacer, se cambió de ropa y se dispuso a cocinar para Ranma.

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Ukyo iba a entrar en la habitación de Ranma, llevaba la comida del chico. Abrió la puerta y lo vio durmiendo, se alegró, le gustaba verlo dormir, se imaginó viéndolo dormir a su lado cuando se casasen.

-¡Imposible!, él nunca se casará contigo- creyó oír una voz.

La chica se asustó, no era la primera vez que oía voces, siempre recriminándola, siempre negándole su futura boda.

-Debo tener sueño. Tengo muchas pesadillas. Estoy nerviosa por la boda y no descanso. Debo dormir.

Dejó el plato en el suelo.

-¡Ranma!, ¡Cielo!, la comida- tuvo que zarandearlo para despertarlo.

Ranma semiabrió un ojo, al ver quien era lo cerró y puso cara de enfado.

-¡Verte Ukyo!, ¡No quiero verte!, No me apetece ver tu cara. Dejarme dormir, ¡En mis sueños estoy con Akane- vio como ella se enfadaba, como él esperaba- bailo con ella, como hacíamos cada fin de semana, lo hacemos desde empezamos la universidad, íbamos a la discoteca siempre que podíamos.

Ella estuvo a punto de gritar de frustración.

-¡Ahora soy yo tu prometida!, ¡Ahora yo soy una Tendo y no Akane!

-Así que admites que hiciste algo para cambiar tu vida por la de Akane. Sabes que no te saldrá bien y te quedará compuesta y sin novio. Conseguiré volver con Akane.

-Si que lo hice, cambié mi vida por la de Akane, ahora ella vive una vida miserable, de eso me he encargado yo. Nadie la quiere, todos piensan que es una puta. Tarde o temprano se deberá ir de Nerima, abandonada por todos la que la quisieron, abandonada sin que nadie recuerde que la quisieron.

-Has cometido un fallo, ella y yo si recordamos nuestra auténtica vida y la recuperaremos, me da igual dejar el dojo Tendo y a mi familia. En el momento que dejaron de ser familia de Akane, dejaron de ser también de ser familia mía.

-¡Faltan día para nuestra boda!, ¡ Nadie te salvará!, No vendrá Akane en un caballo a salvarte, no será tu princesa rescatadora y tú el príncipe que debe ser salvado.

-¡Ukyo, Ukyo, Ukyo!- dijo el chico con sorna- que mala comediante eres.- la cogió por el cuello- si le pasa algo a "mi prometida" por tu culpa te mataré, yo detendré el acoso que has provocado en contra de Akane, ¿Qué como lo sé?, habláis muy fuerte.

El chico cogió la cuchara, no había soltado a su ex amigo

-Somos amigos, éramos amigos- corrigió- si amigos, para mí eres un hombre, siempre lo serás. Después de lo que has hecho ya no puedo verte como a una persona. Eres un ente que has asesinado, lo veo en tus ojos que lo has hecho. No puedo casarme contigo, no lo haré.

Llenó la cuchara con la sopa que preparó Kasumi.

-Ahora comerás- la chica se resistió- sé que le ponéis tranquilizantes. Ahora comerás, me interesa que duermas unos días.

La joven fue obligada a comer, en pocos minutos estaba durmiendo.

-¡Que tengas malos sueños! Y que aunque lo intentes no puedas despertar.

Se rió, miró a esa chica durmiendo, se movía, tenía un mal sueño. El joven volvió a reír.

-Ten pesadillas. Sufre mucho, y cuando te despiertes… te mandaré al infierno.

A pocos pocos minutos entró su madre y vio a un soñoliento Ranma y a Ukyo dormida.

-Está muy cansada- Ranma bostezó- me ha contado que por culpa de la boda tiene pesadillas- que yo la dejo en el altar y me voy con Akane- se rio- que será lo que pasará.

Su madre lo miró asustada.

-¡Mamá!, nada de tranquilizantes en la comida o en el agua, u otro correrá la misma suerte de Ukyo. No diré a quien le pasará. Tal vez Soun, papá… o tú.

Nodoka iba a salir, pero su hijo la detuvo.

-Esa meuca-señaló a Ukyo- la quiero fuera de mi habitación. Si en dos minutos no os la habéis llevado, la tiro por la ventana. Y no quiero quejas, esa idiota no es hija de Soun. Os ha engañado y no os lo voy a contar.

Nodoka salió y dos minutos después llegaron Soun y Genma, estaban enfadado y se quisieron encarar con Ranma, pero este armado con la Katana de su madre les hizo callar.

-Me quedo con la katana, la reclamo como herencia anticipada- miró a la familia- no me deis ocasión para utlizarla

Al poco de salir los dos hombre con la chica dormida, delante de Ranma apareció un okomiyaki y un vaso con té. El chico los comió, era como se alimentaba, se lo mandaba Akane. Y también como ella se comunicaba con el chico.

-Akane incluso guiada por los dioses cocinas mal, pobres dioses, que mala aprendiz tienen.

Y gritó de dolor, sintió como si le hubiesen dado un golpe en la cabeza.

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-¡Te odio Ranma!- Akane no supo por qué se enfadó con Ranma, e imaginó que le pegaba con su mazo.

Había cocinado un okomiyaki, le quedó bien dentro de lo que ella era capaz de cocinar, otra persona hubiera dicho que mal.

Por medio de un hechizo lo mandó a Ranma, a partir de esa noche debería ir ella y dejarlo en la habitación del chico, no debía utilizar hechizos, consumían mucha energía, debía ahorrar esa energía, la iba a necesitar para el hechizo final.

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Ukyo corría, iba desnuda, corría entre los árboles de un oscuro y siniestro bosque. Ramas que la arañaban. Primero rasgaron sus ropas hasta dejarla desnuda, ahora arañaban su piel. Tenía el pelo revuelto, las ramas se habían cebado en él. Los ojos de la chica de color rojo, se le habían roto varías venas.

Las uñas de pies y mano rotas. Le dolía todo el cuerpo. Era una pesadilla, y si lo era, ¿Cómo era que le dolían los arañazos?

-No es del todo un sueño- dijo una voz

-Has jugado con poderes que no debías tocar.

-No hecho nada. Ranma me pertenecía.

-Si has hecho algo. Ranma no era, ni es, ni será tuyo.

-Sólo es una pesadilla, despertaré y desaparecerá.

-Si es una pesadilla, no despertarás hasta que no nos cansemos de ti. Eres nuestra muñeca, vamos a jugar contigo- esas voces se rieron.

-Si, nuestra muñeca- cantaron- jugemos con ella.- Conoció esas voces eran aquellas que había matado, sus rivales, los rivales de Ranma. Se querían vengar de ella, quería despertarse, pero algo le impedía hacerlo.

-¡Jugaremos con ella durante días!- gritó otra voz.

-Y después nos la comeremos.

-¡Si!, ¡Nos la comeremos!.- canturrearon todos a coro.

Y los árboles se volvieron en espíritus que cogieron a la chica con sus frías manos, ella olió el aliento pútrido que salía de las bocas de esos seres del averno.

Y gritó en ese mundo de pesadilla, llamó pidiendo ayuda pero nadie la oyó, y esa chica vivió dentro de esa pesadilla los mil horrores a los que le sometieron los espectros que vivían en sus sueños más terroríficos.

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Ranma desde su habitación oyó gritar a Ukyo, debía tener una horrible pesadilla de la que no podía despertar, Ranma rió, esa risa siniestra fue escuchada por todos de la casa. La familia se enfadó con el chico por la terrible burla que hacía de la pesadilla de ka chica, pero a la vez se asustó nadie quería ir a pedir explicaciones al chico, todos lo temían, se había vuelto en alguien siniestro.

-¡Sufre Ukyo!- gritó-¡Estás pagando por lo que has hecho!, ¡y no será suficiente!, ¡esto es el principio!. ¡Va a sufrir mucho!, ¡Lo pagarás toda la eternidad!

Volvió a reír como un loco, y esa risa hizo que la familia se taparse los oídos, no soportaban esa risa demente, el chico había enloquecido, como esa chica, como Akane Kounji, debía ser la universidad, los había trastornado a los dos, los dos se creían prometidos y que ella la hija pequeña de Soun. Debían detenerlos, pero era como el cuento de los ratones, el cascabel y el gato. Nadie era lo bastante valiente para detener a esos chicos.

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Cuanto más se acercaba el día de la boda, más desquiciada estaba Ukyo, por las noches tenía pesadillas en las que vivía miles de horrores. Se levantaba con sueño, su aspecto era horrible, sin peinar, con grandes ojeras.

-¡Que ojeras!, ¡Vas a necesitar un milagro para quitárselas-Ranma se rió, al no estar drogado, el chico se movía por todo el dojo, aunque no salía a la calle, al estar tanto tiempo sedado se sentía débil- no me casaré contigo, antes eras una bruja, ahora hasta lo pareces- y se rió.

El chico se había vuelto un impertinente, y su Ukyo era su principal víctima, era más cruel que cuando insultaba a Akane, unos insultos que nadie recordaba.

-!Ranma!-gritó Soun- no seas insolente con mi hija.

Ranma miró a su más que posible ex suegro, y rió.

-Os lo he dicho mil veces, tu hija es Akane, no Ukyo. No estoy loco.- tal vez los locos sois vosotros, seguís a esa loca que le ha quitado la vida a Akane.

Se giró y paró la mano a Kasumi que quería clavarle una jeringa.

-Dije que nada de tranquilizantes. Kasumi no me obligues a dañarte. Sé que ayer cuando dijiste que me ayudarías estabas mintiendo. Si crees que estás protegiendo a tu hermana pequeña, lo siento te equivocas de persona.

Le quitó la jeringa a la joven y se la clavó a su padre, que cayó dormido.

-Os avisé- dijo el chico- no quiero que juguéis sucio.- se giró a Ukyo- no te necesito, me desharé de ti. Volveré con Akane lo queráis o no. No me casaré con Ukyo. Ahora Akane está sufriendo, pero aguantará hasta el fin, como haré yo.

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Habían pasado varios días, Ranma había recuperado sus fuerzas, pero ahora tenía un nuevo problema. Había intentando salir del dojo, escaparse. Abría la puerta, salía y nada más poner el pie en la calle se veía de nuevo dentro del dojo, como si hubiese acabado de entrar. Intentó saltar del muro a la calle y le pasó lo mismo, era como si hubiese saltado del muro al jardín del dojo.

Era frustrante, estaba encerrado en el dojo sin poder salir. Sólo le pasaba a él. Había intentando salir agarrado al brazo de su madre y se encontró de nuevo dentro del dojo.

-Ese hechizo que hizo Ukyo ha aumentado de nivel, pero no me rendiré, y si tengo que matar a esa loca lo haré.

Ukyo desde una ventana sonrió, Ranma era su prisionero, no escaparía, estaría allí encerrado hasta que aceptara la boda con ella. La chica veía esa victoria clara, pero le iba costar cara. Aunque dormía horas, se levantaba cansada, desmarcada. Había intentado quitar los estragos de la falta de sueño con maquillaje, pero sólo consiguió que esos estragos fueran más visibles.

Y esas pesadillas, de las que no podía despertar, los martirios que sufría en sueños. Negó con la cabeza, esas pesadillas no durarían.

-Esas pesadilla acabaran pronto, cuando duerma en los brazos de Ranchan desaparecerán.

-¿Segura creyó oír,- Ukyo reconoció a la voz, era… era… pero esa persona estaba… ella misma…

-¿ Quien eres?- preguntó, nadie respondió- no estás viva, yo te maté.

Nadie respondió. Se giró y corrió, se metió en su habitación, la que fue de Akane, debía quitar la decoración, los dibujos que puso Akane.

Al entrar en ese sitio, lo encontró muy oscuro. Intentó salir y la puerta se cerró y desapareció. Sólo se veía a ella, ¡como una niña de siete años!.

-Mira a Ukyo, cuando era una niña, cuando aún la maldad no la había invadido.- era la voz de Akane, la vio aparecer delante suyo- haz cambiado lo dicho por Destino, por ello será castigada.

-No te iba a dejar a Ranma para ti- su voz sonaba demasiado infantil, era la voz que tenía de niña. ¡Devuélveme mi cuerpo de adulta!- exigió.

Akane se rió.

-No estás en condiciones de exigir nada, has cometido muchos crímenes para conseguir quitarme a Ranma. Has usado magia prohibida. Podías haber dado una gota de tu sangre para pedir tu deseo, pero decidirte matar a tus rivales y con su sangre regar la bola. Aunque en los dos casos hubiera decidido igual castigo.

-¡No hice nada malo!, ¡Ranchan eres mío!.

Akane se acercó a la niña.

-Ukyo estás condenada. Ya no tienes salvación. Me has condenado a mi ha ser una paria, a que todos me odien, a no ser aceptada por mis vecinos. Has condenado a Ranma a no poder salir del dojo. Nos deshacemos de tus condenas. Pero tu no podrás deshacerte de la tuya por ir en contra de lo establecido por Destino. Y tampoco podrás librarte de la maldición lanzada contra mi.

-¿Quién eres?, ¡Tú no eres Akane!.

-¡Si soy Akane!, soy hija de Naoko Tendo, soy bruja blanca, aunque lo averigüe gracias a tu hechizo. Voy a eliminar tu malsano deseo, recuperaré mi sitio en la sociedad. Disfruta tus últimos días, aunque estarán plagados de pesadillas, tanto cuando duermas, como cuando estés despierta.

-Pero a ti nadie te quiere, te he echado de la sociedad, vivirás sola el resto de tu vida.

-Soy el subconsciente de Akane, mi yo consciente ahora está sufriendo y eso me da más fuerzas a mi.

-Si sufre mejor para mi, en pocos días se tendrá que ir. No encontrará sitio donde la quieran- Ukyo rió- he vencido, he destruido a Akane por completo.

-No sé si te has enterado- dijo una nueva voz, Ukyo abrió mucho los ojos- somos los subconsciente de Ranma y Akane, deseamos venganza, y eso haremos. Pero nuestros yos conscientes también desean vengarse. Y lo harán, témelos más que a nosotros.

La nueva prometida de Ranma, miró a quien acababa de aparecer, era Ranma, un Ranma diabólico.

-No me harás nada, eres mi amigo de la infancia.

-Era tu amigo de la infancia- corrigió ese Ranma- me traicionaste con tu brujería. Ahora te torturaremos. Como tú nos has torturado.

-Han venido a buscarte.- y señaló a un punto.

Ukyo se giró y vio a quien mató.

-¡No!, ¡alejaros de mi!, ¡No me toquéis!.

Pero esos seres no le hicieron caso,. Volvía a ser adulta. Los espíritus desgarraron sus vestidos, le arrancaron la ropa, y la arañaron, le mordieron.

-No es una pesadilla, estás despierta, y no podrás escapar.

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Ranma entró en la habitación de Ukyo y sonrió al verla retorcerse.

-Ahora tienes pesadillas.- vio como la chica lo miraba pidiéndole ayuda- no te ayudaré, ¡grita! Estás sufriendo por tu maldad.- olió la presencia de Akane… y la de él mismo- creo que te estamos torturando, son el espíritu de Akane y el mío- rió- no te mueras, aún te espera un castigo mayor.

Ese chico vio como a la chica de la nada le salían arañazos. Casi vio los espíritus de sus rivales arañar a la que decía ser su prometida.

Se levantó se giró y salió de la habitación. Cuando iba por el pasillo se encontró con Kasumi y su madre

-¿Qué le pasa a tu prometida?, ¿Por qué no le ayudas?

-Mi prometida está bien, Akane está bien, y no puedo ayudarla. Si estuviese con ella, ya la ayudaría a acabar con el hechizo de Ukyo.

-¡Tu prometida es Ukyo!- gritó Soun.- ¿ No la oyes gritar?

-¡No lo es! Y si queréis saber que le pasa a la estúpida que consideráis de vuestra familia, está recibiendo su castigo- la familia lo miró horrorizada- no entréis o veréis cosas que deseareis olvidar.

Y silbando se dirigió al jardín.

La familia entró a la habitación de Ukyo, salió asustada, lo que vieron allí no era humano. Ranma tenía razón, no debieron entrar.

Ranma estaba tomando un té en el jardín y los vio, una sonrisa se pintó en su rostro, su familia también había recibido el castigo que merecían.

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Akane acabó su hechizo, había separado a su subconsciente y él de Ranma, y los mandó a espantar a Ukyo, había metido a esta en un mundo de pesadilla donde sería atacada tanto despierta como dormida.

Actuaba como habían designado los tres Dioses y Destino.

Pero seguía sufriendo, ya no podía salir a calle, si lo hacía era insultada, incluso aguerrida. Ya no aguantaba más, si esto seguía así, se dejaría llevar por la ira y no sería mejor que Ukyo. Tenía deseos de defenderse, y atacar a sus vecinos que días antes eran amables con ella.

-Ya no aguanto más, ya no puedo ni ir a los barrios vecinos. Todo el odio hacía mi se está extendiendo como una plaga. En unos días todo Japón me odiará. Notó que Ranma también está al límite. Hace esfuerzo por no atacar a la familia. Los dos no aguantamos más.

Akane fue a la despensa, estaba casi vacía, la nevera tenía telarañas.

-Hija- su madre apareció delante suyo- esta noche debes hacer el conjuro que os libere a ti y a Ranma. No puedes retrasarlo. O Nerima vendrá a por ti, te sacaran de aquí y te quemarán.

Akane miró a su madre asustada.

-¿Qué he hecho?

-Nada, no rendirte. El deseo que pidió Ukyo es muy fuerte, y está afectando a todo el mundo. Debes destruirlo. Si tú mueres, Ranma también lo hará. Y la ira de Destino destruirá el mundo. Debes rescatar a tu prometido hoy.

Y la mujer desapareció.

Akane empezó los preparativos para realizar el conjuro. Estaba en peligro, en cada casa, los habitantes de Nerima se prepararon para asaltar la casa de Akane, y quemarla por ser una nada mujer.

Y los dioses y otros seres se prepararon para atacar la humanidad.

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Ranma estaba inquieto, notaba que todo se precipitaba, que el fin se avecinaba.

-Esto se acaba- pensó el chico- huelo que Akane está en peligro- oyó un trueno, miró al cielo- esa tormenta no es normal, los Dioses no están contentos, y los humanos pagaremos por nuestras culpas.

Su padre se cruzó.

-¡Vamos, darte prisa!- al ver al chico parado- ¡ ha llegado la hora de tu boda!, ¡ Te casas con tu prometida!, con la hija de Soun.

-¿Está aquí?, ¿Dónde está Akane?

-¿No has olvidado esa bruja?- preguntó Genma-¡olvidarla de una vez,! ¡Te casará con Ukyo!, la hija de mi amigo.

Genma recibió un golpe de Ranma.

-Primera y última vez que insultas a mi prometida, que sea la última vez que insultas a Akane, y me casaré con Akane!.

-Dejarás de ser un hijo indigno y te casarás con Ukyo, debes olvidar a esa fulana.- Nodoka apuntaba a su hijo con la katana.

Ranma miró a su madre y sonrió irónico .

-Me tendrás que matar- apuntó la espada de su madre al cuello- cortarme el cuello, el corazón sólo tiene sitio para Akane. El sitio donde estabais vosotros ha quedado destruido, vosotros mismos lo habéis hecho.- recuerda que la katana es mía. Tarde o temprano te la reclamaré

Ranma fue empujado hacía el dojo.

-Te casará quieras o no. Si lo haces, salvarás a Akane, nuestros vecinos la mataran. Si te casas con Ukyo, olvidaran el odio hacía ella y será libre de irse.

-Si la matan yo moriré con ella. Si me caso con Ukyo, ella morirá y yo con ella. En ambos casos los Dioses se vengaran al no cumplir su voluntad de que Akane y yo estemos juntos. No fue voluntad de tío Soun y tuya que ella y yo nos casáramos, ¡Fue voluntad de Destino! No me casaré con Ukyo.

Ignoraron al joven que fue conducido de mala forma al altar.

El joven miró a su futura esposa, parecía más un fantasma que una novia.

-¡Eres la novia cadáver!, ¡Aquí debería estar Akane!,! Es ella mi auténtica prometida!

La ceremonia empezó.

-Ukyo Tendo, ¿Quieres a Ranma Saotome como legitimo esposo?

-Si, si, si quiero.

-Y tú Ranma Saotome, ¿Quieres a Ukyo Tendo como legítima esposa?

Ranma miró a Ukyo, sonrió con maldad.

-¿A Ukyo?, ¿Cómo esposa?- miró al sacerdote?- pero ¿ la ha mirado bien?, es una bruja negra- vio como Soun se abalanzaba sobre el para castigar su insolencia- ¡yo Ranma Saotome no quiero a Ukyo Tendo, antes llamada Ukyo Kounji como esposa!. ¡Yo quiero a Akane Kounji, cuyo verdadero nombre es Akane Tendo como esposa! ¡Y la reclamo como tal, ella me reclama a mi como esposo!. ¡Y pido a los dioses ser enviado con ella.

La tormenta que había estallado en el exterior abrió las puertas del dojo, el viento entró por ella, cuando amainó ese viento Ranma había desaparecido y dos seres habían aparecido en su lugar.

Ukyo al ver uno de ellos retrocedió asustada.

-¿Quiénes sois? ¿Qué hacéis en mi dojo?, ¿Y dónde está el prometido de mi hija?

-Tu falta de respeto a tus dioses es insultante- dijo uno de ellos con autoridad- ya te hemos respondido a una de tus preguntas. ¿Dónde está el prometido de tu hija pequeña?, lo hemos enviado con su verdadera prometida, con tu verdadera hija pequeña. Por que esa a la que crees que es tu hija, es una farsante.

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Akane empezó el ritual. Oyó la tormenta estallar sobre Nerima.

-No es una tormenta natural, ha siendo convocada por los Dioses.

La joven oyó a su vecinos gritar, iban a por ella, dominados por el hechizo de Ukyo, la quemarían por bruja..

Se debía dar prisa, aunque ayudada por los dioses, tarde o temprano sus vecinos entrarían en su casa y acabaría muerta.

Clamó a los dioses, mientras fuera una multitud pugnaba por entrar.

-Yo Akane, hija de Naoko Tendo. Pido y suplicó a los Dioses que me sea entregado a Ranma Saotome como esposo, que yo le sea entregada a él como esposa,- vio entrar a sus vecinos la cogieron, ella se resistió- ¡Que los dos cumplamos lo que decidió para nosotros Destino!

De repente la multitud se paró, parpadeó. No sabían que hacían allí, se giraron y volvieron a su casa, el deseo de Ukyo se había roto.

En medio del restaurante apareció Ranma, los dos chicos se miraron y se abalizaron el uno sobre el otro.

Se abrazaron, se besaron, y lloraron.

-Te amo Akane, eres mi única mujer, y serás mía y yo seré tuyo.

- Te amo Ranma, eres mi único esposo, y serás mío y yo seré tuya.

-Para siempre- dijeron los dos y se volvieron abrazar

Ranma no vio la cara siniestra que puso Akane, su sonrisa diabólica.

-Y tanto que eres mío- pensó la chica.

De igual forma Akane no vio como él ponía idéntica cara a ella y sonreía de idéntica forma.

-Eres mía y no pienso dejarte a nadie- pensó el joven.

No tenían ninguna idea maligna, sólo era un deseo posesivo sobre el otro.

Y los dos se rieron, sabían que Ukyo había perdido.

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-¿Mi hija una farsante? Por muy dios que seas estás engañado.

-Pobre humano- el otro ser señaló a Ukyo- esa mujer contactó conmigo, me pidió un deseo y yo se lo tuve que conceder. Era un deseo que nunca se le debió dar. Yo sería castigado por concederle, pero debía dárselo para no incumplir nuestras leyes. Del primer momento ese deseo se desharía en parte. Ranma y Akane acabarían juntos, pero debían luchar para volver a estar el uno con el otro. De no hacerlo significativa la muerte de ambos.

-¿Qué pidió Ukyo?- preguntó Kasumi..

-Pidió cambiar su vida por la de Akane. Que ella sería de ese momento en adelante la hija de Soun y Akane la hija de su padre.

-Pero con ese deseo, había otros deseos secundarios, otros deseos escondidos. El deseo que Akane fuese odiada por todo el mundo.

-A su vez ese deseo, al no se querido por nuestro señor Destino. Se iba volviendo contra quien lo pidió. Y empezó a ser castigada.

-¿Y que será ahora de Ukyo?

-Como le prometí, vengo a por ella y será castigada.

-Pero es mi her…

-Realmente no es lo es. Tu hermana es Akane. Por desgracia, no podemos reparar todo el daño que hizo el deseo, y seguiréis pensando que Akane no pertenece a vuestra familia.

-Olvidareis el odio y las mentiras que Ukyo sembró hacía Akane. Ella volverá a ser querida y aceptada.

-Y pensaréis que Ukyo huyó, que fue una mala hija.

Y sin despedirse esos dos seres se giraron hacía una atemorizada Ukyo, que gritó e intentó huir, pero fue atrapada. Los dos seres desaparecieron con la joven que pidió un deseo indebido.

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Ranma se despertó, miró a su lado y vio a Akane, la chica dormía plácidamente. Todo había vuelto a calma, todo fue como antes de que esa mala amiga se metiera por medio, los vecinos habían olvidado su odio a Akane, su idolatría a Ukyo. Ellos volvían a estar juntos y más cercanos que nunca. La tormenta que estalló por la noche fue corta y pasajera, y no provocó daños, la ira de los dioses se calmó antes de empezar.

Sólo había una cosa que no volvió a ser lo que fue, Akane seguía siendo para todos una Kounji. No volvería a ser Tendo. Pero eso al joven no le importaba, esa mujer seguía siendo su futura esposa.

Ella se despertó..

-Es increíble que hayas vuelto a mi. Ya lo veía todo perdido. Conseguí traerte en el último segundo, cuando nuestros vecinos, bajo el deseo de Ukyo, ya me tenían atrapada.

-Me has contado que entraron como un rio desbocado, como unos zombis en una película de miedo.

Los dos se rieron por la ocurrencia de Ranma.

-Según me han contado los dioses. Si hubiésemos fracasado, los dos habíamos muerto y hubiésemos renacido al instante. Y en dieciséis años hubiéramos vuelto a estar juntos.

-Dieciséis años es mucho, es mucho para estar sin ti Akane. No quiero estar mi un segundo apartado de ti.

- Yo tampoco puedo vivir sin ti. – lo miro- ¡casémonos!- Le propuso a el chico.

Él se rió.

-De acuerdo, hoy antes de visitar el dojo Tendo. Antes de visitar a mis padres.-Ella lo abrazó, y lo besó, contenta.- aunque nuestra boda ya estaba planeada, debíamos casarnos ayer, - y agregó con rabia-¡esa loca nos ha retrasado la boda un día!

-Eso ya ha acabado, esa pesadilla ya es pasado y esta muerta. No se volverá a repetir.

-¡No!, ¡Todo eso es pasado!

Los dos se levantaron de la cama, iban desnudos, habían tenido una noche de pasión. Después de estar separados, de tanto rencor, sus cuerpos perdían abrazar al otro, amarlo y ser amado. No pudieron, ni quisieron, evitar esa noche de amor. No era su primera vez, pero fue su mejor noche de pasión.

-Esta noche me has hecho disfrutar como nunca, Ranma, espero más noche así.

-Tendrás noches así hasta que se sequen los mares, hasta que se apaguen las estrellas.

Akane sonrió, ese era su Ranma, por eso lo quería. A veces prepotente y burlón, y otra romántico y dulce.

Ese día se bañaron juntos, volvieron hacer el amor en la bañera. Desayunaron y ya vestidos fueron al ayuntamiento a casarse.

Por la calle la gente hablaba con ellos, el odio que habían tenido esas personas hacía Akane había desaparecido y olvidado, como si hubiese sido un mal sueño.

-¡Saotome!… ¡Kou... Kounji!- Los dos jóvenes se giraron y vieron llegar a sus amigos del Furinkan, a Yuka le había costado llamar a Akane por su falso apellido. No sabía por que, pero ese apellido no el correcto para la chica- os buscábamos. Estamos haciendo la lista de quien vendrá a mi fiesta de Halloween, ¿Puedo contar con vosotros?

-¡Claro que iremos a…!- Akane fue interrumpida por Ranma.

-Iremos con una condición- impuso el joven.

-¡¿Cuál?!-exclamó Akane furiosa, nadie evitaría que fuese a esa fiesta, ni siquiera Ranma, llevaría al chico, incluso si tenía que llevarlo a rastras.

-Akane y yo vamos a casarnos, necesitamos testigos, si vosotros accedéis a ser nuestros testigos… nosotros iremos a vuestra fiesta- lo dijo sonriendo con maldad. -Después de la boda lo celebraremos, bebiendo y comiendo.

Como es natural los cuatro chicos aceptaron ese chantaje, y los seis chicos tuvieron día de boda y de celebración.

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Horas después los recién casados llegaron al dojo y entraron. Estaban asustados, como cuando comunicaron a sus padres que se iban a estudiar, que vivirían juntos, y que les importaba poco que se opusieran, harían lo que ellos querían.

-¡Buenos días!- dijeron los dos chicos.

-¡Sed bienvenidos!- Kasumi salió a recibirlos, los dos jóvenes vieron que la chica había llorado- ¡Hola Ranma! Siento decirte que tenías razón sobre mi hermana Ukyo, nos engañó a todos- miró a Akane- señorita Kounji, ruego que perdone todo lo que dije sobre usted, no se que me pasó. Parecía que estuviese dominada por un hechizo.

-No tiene que disculpase- Akane estaba a punto de llorar, delante tenía a su hermana y para esta era una conocida- y llámeme Akane.

La pareja entró y toda la familia se disculpó ante Akane, que no pudo evitar llorar.

-¿Qué te pasa pequeña?- preguntó Nodoka- ¿Por qué de ese llanto?

-He pasado malos días. Y sólo he recibido ayuda de Ranma. He pedido ayuda a los Dioses y ellos me han ayudado.

Soún la miró, tenía ganas de abrazarla, y de llorar, esa chica era idéntica a su mujer cuando era joven.

-Señorita Akane. Siento que debo adoptarla, incluso tengo los papeles, hoy he ido a buscarlos, si quiere… la puedo adoptar hoy mismo.

Akane aceptó y ese mismo día fue de nuevo la hija de Soun.

Pero…

-¡No permitiré esa adopción y haré que os divorciéis!.

Ukyo apareció, salió de un anillo gigante que apareció en el aire.

-¿Quién es esa?- preguntó la familia.- se recordaban que la supuesta hija de Soun se llamaba Ukyo, pero habían olvidado su aspecto.

Ukyo los miró asustada, la habían olvidado, si sólo habían pasado unas pocas horas desde que se la llevaron.

Detrás de ella apareció un horrendo ser que la cogió. Miró a la aterrorizada familia, y poniendo cara de circunstancias y sonriendo.

-Lo siento, ha sido culpa mía, ha escapado mientras estaba distraído. No volverá a pasar.

Y ese ser entró en el anillo, llevándose a la joven fugitiva, el anillo desapareció.

Dos minutos después la familia había olvidado el incidente.

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Ukyo miró a su alrededor, el cielo era azul, hacía un tiempo agradable, esperaba un mundo peor. Puede que la perdonasen, no había cometido nada grave, sólo apoderarse de lo que realmente era suyo.

Llegó el ser que le concedió el deseo, la miró con fastidio, y bufó.

-¡Estoy aquí por tu culpa!- la acusó.- me tenía que haber negado a concederte tu deseo.- ese ser estaba realmente furioso- si no te lo hubiera concedido, el castigo hubiera sido menor.

Ukyo lo miró y sonrió.

-Este sitio no es un castigo, parece ser un sitio agradable.

-¿Sitio agradable?, ¿Esto?- la ironía de ese ente fue enorme- no conoce a Destino y lo cruel que es. Que no te engañen tus ojos. Dentro de unas horas odiará este sitio, como odiarás tu vida.

La joven lo miró sin entender.

-Ahora deberás correr- señaló un castillo- Deberás llegar allí antes del anochecer, abrir la puerta y entrar. Tu vista te engaña está más lejos de lo que parece. Si llegas después de caer el sol, aunque sea una milésima de segundo, ¡perderás! Y volverás aquí.

-Me puedo escapar.

-Irás por ese camino, si te sales perderás, si vas en dirección contraria perderás.

-¿Qué pasará si pierdo?

-Volverás aquí y tendrás que volver a empezar.

-Puedo llegar, no está tan lejos.

-Muy confiada estás. Serás perseguida.- detrás de ella aparecieron algo parecido a unos lobos- son a los que mataste, quieren beber tu sangre, comer tu carne. También están condenados, no te dejaran en paz.

- Si me comen se acabó el castigo.

-No, si te comen no morirás, sentirás el daño mientras hincan sus colmillos en ti. Verás como te despedazan, gritarás y cuando no quede nada de ti volverás aquí, y todo volverá a empezar.

Ukyo tragó saliva, ese mundo era horroroso.

-No es tan malo, verás como disfrutan los generosos, como cantan, como danzan, como beben. Pero tú… - y con sorna añadió- tú… no podrás disfrutar de esos placeres.

- Y tú disfrutarás viendo mi tortura.

-¡Y tanto que lo haré!, he sido condenado a vigilante hasta que cumpla mi castigo y me sustituya otro. Tú no morirás y estarás condenada para siempre.

Y allí empezó el castigo de Ukyo, que fue peor de lo que le dijo ese ser. Mientras corría veía imágenes de lo que hacían Ranma y Akane, intentó saltar a esa imagen, y volvió al principio.

No llegaba al castillo a tiempo, siempre anochecía antes de tocar la puerta, se caía fuera del camino, o era devorada por los animales. Con todo ello volvía al punto de salida.

Después de muchos intentos fallidos descubrió que ese castigo tenía trampa. Tardase más, o tardarse menos, el sol siempre caía cuando estaba a milímetros de tocar la puerta, eso significaba, ¡Que estaba condenada a ese castigo por toda la eternidad!.

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Ranma y Akane, iban hacía la casa de Yuka, iban disfrazados, iban riendo. La gente al verlos se apartaba asustada.

-Debemos estar horribles- dijo él.

-Lo estamos. Nuestros amigos del club de teatro nos maquillaron bien. Como les pedimos.

-¡Que susto se dieron mi madre y Kasumi cuando nos vieron!.

Akane miró a su esposo. Y lo intentó besar, pero Ranma la paró.

-Ahora no o echarás a perder el maquillaje.

Llegaron a casa de Yuka y picaron al timbre.

-¡Ya voy!- oyeron decir a la chica.

Yuka salió vio el disfraz de sus amigos. Dio un grito de terror, y se desmayó. Ranma y Akane vieron como los miraban los asistentes a la fiesta de Halloween. Sonrieron.

-Nos hemos pasado con el maquillaje.- dijeron los dos.

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Fin.


Notas del autor:

Akane viviendo una vida que no es la suya. Ukyo usurpando el puesto de Akane. Ranma viendo como nadie cree que su prometida oficial es Akane.

Este fic fue una maldición, se fue alargando y alargando. Lo quería subir para el treinta y uno de octubre y veía que no cumpliría con el plazo que yo mismo me di.

Mientras escribo estas notas sólo me falta revisarlo y subirlo. Será una lectura rápida.

Agradecer ha quien ha leído esta historia.