Intercambio de Katsuki
Ese no era su mundo, era extraño, su mundo estaba despejado de las casas y ni siquiera estaba seguro de que eso eran casas, ni el sabía que era eso, caminó un poco más y habían... carrozas?... era extraño, porque así no eran las carrozas... la gente lo miraba raro y este les gruñía, estaba casado y no podía dejar que alguien lo mirara o el mirar a la gente, mucho más porque una extraña persona lo empezó a seguir de manera extraña.
-¿Bakugo?...
Ignoro a la pelicastaña y siguió caminando sin algún rumbo.
-¿Bakugo?.
Ochako había llamado refuerzos y estaba de suerte porque Kirishima en sus prácticas estaba con Ochako, así que cuando ella le habló este empezó a reír y se acercó a él.
-Diablos viejo, ¿Perdiste una apuesta con Kaminari?, Bakugo... ¿Por qué te vestiste así?.
-Yo así me visto siempre.
-Que ridículo eres viejo.
-Viejo mi padre, ¿donde estoy?.
-Pues en la ciudad esperaba que estuvieras en tu descanso...
-Yo no descansó, eso es de débiles y yo siendo el Rey no puedo hacer eso, ya lo sabes idiota.
-Rey...
Se empezó a reír y siguió caminando a su lado y por una extraña razón el cenizo lo seguía así que fue fácil llevarlo a la U.A. donde Aizawa lo resolvió.
-¿De que tribu es él?.
-Entonces se golpeó la cabeza... ahora cree que somos de una tribu, el es el Rey y está casado con Midoriya que no es Midoriya, es Bakugo...
-Si, está casado conmigo, ¿Donde está, Deku?.
La puerta fue abierta rápidamente por Izuku, que entró casi alterado y abrió los ojos asombrando.
-Kacchan...
-Hasta que llegas.
-Oh, me recuerda.
-¿Como pretendes que voy a olvidar a mi esposo?, ven.
-¿Esposo?…
-Ven.
-Pero es que.
-Ven Idiota.
El peliverde brincó por el cambio de voz al igual que observó cómo salían colmillos, claro que eso le asustó más y obedeció acercándose.
-Déjenme hablar con mi esposo.
-No, no puedo dejarte solo con él.
-¿Ha?, ¿Por qué?, es mi esposo y como Rey lo ordenó, ¿entienden?.
-Estaré bien.
Ambos miraron al cenizo y este frunció el ceño y abrazó al peliverde, hicieron caso y salieron de aquella oficina, sabían que Izuku lo arreglaría así que se fueron a la cafetería.
-¿Tocarte?.
-Contigo nunca habrá un "No" y lo sabes.
El cenizo se sentó en el escritorio y el peliverde se acercó a su cabeza y la comenzó a tocar, no había sangre significaba que no había sido golpeado, ni él se había golpeado.
-¿Duele?.
-No...Deja de tocarme la cabeza, ¿Dime porque me dejaste así?.
-¿Así?...
-Si, es un delito dejar a tu marido caliente y lo sabes.
-¿Lo es?.
-Para ti y para mi, si, nunca te he dejado caliente.
-Kacchan, no entiendo.
-Nada entiendes.
Le gritó.
-Me gusta lo que llevas puesto, pero no te lo di yo.
-Fue la U.A.
-¿Quien es esa?, tú no puedes recibir regalos de nadie, solo de tu esposo.
-Mmmm, te dañaste la cabeza.
-Me gusta porque aprieta tus piernas y a mi siempre me han gustado tus piernas.
-No, no toques.
Intento quitar sus manos que se deslizaban por sus piernas hasta apretar sus generosos glúteos, este jadeó y las abrió para acariciar la intimidad de el peliverde.
-Siempre sabré lo que te gusta.
-No, Kacchan.
Encontró el cierre y lo bajo despacio, deslizó su mano por su espalda el menor, jadeó de nuevo, la mano del cenizo estaba completamente fría lo hizo sentir escalofrío que recorrió todo su cuerpo su cuello y hombros quedaron en descubierto para el cenizo y este frunció el ceño y gruñó.
-¿Como te quitaste la marca?.
-¿Cuál?.~
-¿Ya no me amas?.
-Si te amo.~
-No parece, te quitaste la marca que nos unía.
Furioso mordió la piel del peliverde específicamente en el hombro y cuello, aquel peliverde gimió del dolor y apretó sus hombros.
-Duele.
-No te quites nuestra unión, Idiota.
-No, no.
Sus labios fueron devorados por el cenizo, el peliverde estaba echo un desastre parecía que por los toques se había corrido y el mayor sonrió.
-Todo un débil.
Bajo más el traje dejando en descubierto sus nalgas como su pecho el cual fue devorado por los labios del mayor, después de unos minutos las embestidas fueron constantes, cada vez más ruda que la anterior embestida, el pene de Kacchan era asombroso, era grande y ancho, se sentía completamente lleno, había olvidado como era el falo del rubio, gimió un par de veces y ambos sé corrieron, Izuku tuvo un orgasmo y Katsuki al igual, aunque soltó una risa cuando el cuerpo del peliverde se desvaneció en sus manos.
-Siempre conoceré tus puntos.~
Fue lo último que había escuchado de aquella voz gruesa y probablemente muy sexy, despertó, estaba en la enfermería se sentó y su novio le dedicó una mirada molesta al verlo despertar.
-¿Que paso?.
-Dímelo tú.
-No entiendo.
-¿Que tal te cogio?.
-¿De que hablas?.
-Apareció un supuesto idiota igual a mi, que se cogió a mi novio y lo mordió como si fuera un puto pan.
-Eras tú.
-Si, pero no era yo, lo trajo una bruja para pagar lo que había echó en cambio me llevó a mi, parece que te cogiste a otro yo, solo porque se parecía a tu novio.
-Puedo explicarlo.
-No hables.
Estaba celoso, si, pero él también le había fallado a Izuku,se había cogido a aquel lindo peliverde que se veía aún más inocente que su novio, mucho más cuando brincaba en su pene, frunció el ceño y cerró la revista que estaba leyendo para salir de la habitación del peliverde y hacerlo sentir mucho más culpable.
Sumiso hasta como alfa
Jodido peliverde de mierda, la arrogancia que tiene y esa mirada fija en mi que sabe lo que vale y lo que es.
Era el anfitrión en esta velada, cada tanto los hombres poderosos daban sus fiestas de mierda, generalmente no acudía, no me gusta la hipocresía que debía mantener para encajar, pueden decirme lo que quieran, pero yo soy el rey del infierno mismo no quiero nada brillante en mi vida.
Pero las fiestas de ese peliverde, donde los límites son regidos por la imaginación son mi dulce pecado. Cuántas veces no me he sentado aquí a ver cómo se coje a algún Omega frente a todos, como algunos alfas recesivos se la chupan mientras el como el rey de la depravación solo disfruta la atención, no es el único, cualquiera puede follar aquí.
Pero lo que yo quiero no me lo puede dar ningún Omega, no cuando terminan lastimados ante mis deseos, ser un delta es una mierda al momento del sexo, necesito a alguien que no se rompa fácilmente, alguien a quien pueda follar como deseo sin contenerme.
(...)
Lo he notado desde que comenzó a llegar, alto y musculoso, uno de los pocos deltas de la ciudad y sin duda el más reconocido, el gran Bakugo Katsuki, solo verlo quiero probarlo, será cierto lo que dicen?
No me molesta revolcarme con alfas, omegas, betas o cualquier letra del abecedario griego, pero jamás me han dominado a mi, tengo curiosidad, que se sentirá estar con una casta poderosa, ser el que pida más a gritos.
Supongo que con solo miradas no podré comprobar el tamaño de su verga y si encaja en mi culo o no.
Así que está fiesta es con ese fin, después de que un alfa me la chupara un rato me levanté, acomode mis ropas y fui directo a él, quien soy yo pidiendo permiso para algo, al llegar al cenizo se dejó caer en su regazo y sonrió
—Demos un show, quiero que me tomes ahi— señalo la tarima a mitad del gran salón oscuro y sonrió coqueto— follame hasta que lo único que pueda pensar es en tu verga.
Aquello hizo sonreír al delta que sin prisa se levantó llevándolo hasta donde Izuku deseaba.
Los presentes miraban curiosos como el cenizo comenzó a desvestir al alfa peliverde.
Katsuki fue directo a la polla de Izuku degustando el sabor de aquel trozo de carne, el que la gente los viera y escuchara como Izuku gemía por culpa suya lo ponía más cachondo, su erección dolía entre sus pantalones, se bajó de la cama y miro a Izuku.
—Si tanto quieres que te coja, vamos muestrame que tan zorra puedes ser, anda ofrecete a mi— gruño
Izuku sintió la orden dejar un escalofrío en su cuerpo, obedeció quedando de rodillas frente al delta, libero la erección del contrario y la engulló enseguida, mientras le daba una mamada al cenizo sus dedos buscaron su entrada comenzando a prepararse para aquella polla enorme.
Katsuki tiro de sus cabellos con fuerza y sin mucho tacto lo dejo en la cama, sus ojos brillaban azules, perdido en su placer su lobo tomo las riendas, se clavo en aquel hermoso culo sin piedad, Izuku sentía que estaba por partirse en dos.
Aquella sesión de sexo era brutal y muy excitante para los presentes, ver a un delta tomar a un alfa era un delirio, una muestra de poder y sumisión,los gemidos de Izuku inundaban el recinto.
Katsuki lo levanto dejándolo de rodillas mientras el seguía empujandose en el interior de Izuku, su mano estaba en el cuello del alfa apretando un poco y la otra en la verga de este.
—Todos están viendo como eres una puta pidiendo por más de mi, dime alfa, a quien perteneces, de quién es la verga que deseas atravesada en tu culo —su ritmo seguía constante sin darle piedad a Izuku.
—Tuya, joder solo tú, más— gimió Izuku llegando al fin a su orgasmo, fue entonces que sintió la mordida en su nuca.
Los espasmos de su cuerpo le hicieron gemir más alto, joder no había estado en sus planes ser marcado por el Delta, pero no le molestaba
Katsuki finalizó poco después, sostuvo a Izuku hasta que se recuperó y su propio nudo bajo
—Salgamos de aquí, aún quiero más de ti— ronroneo Izuku
Flores amarillas
Ahí estaba él, el hombre más temido del país cruzando las calles de la ostentosa ciudad a gran velocidad para comprar un estúpido ramo de flores amarillas. Odia ver a las parejas siendo melosas y cursis, pero cuando se trata de su adorable novio, no puede evitar querer darle el mundo entero si se lo pide.
Katsuki es el dueño del corporativo más importante de Japón, este está dedicado a comprar acciones de diferentes empresas e incluso comprar empresas enteras para acrecentar sus ingresos.
Durante sus últimos 10 años de vida logró adueñarse del 70 % de las empresas más importantes, llevándolo a ser respetado y temido al mismo nivel. ¿Temido porqué?, en primera por su carácter enojón y explosivo, todo el tiempo tiene cara de pocos amigos, se la pasa gritando y maldiciendo, en segunda porque si te metess con él o con la gente que aprecia, al ser el dueño casi absoluto de todo, te destruye tanto social, laboral y personalmente.
Es por ello que nadie se atreve a meterse con él.
Todas las razones enlistadas arriba son por las cuales todo el que lo ve pasar a toda prisa hacia la florería con su habitual cara de amargado quedan en shock, más aún cuando ven el hermoso ramo conformado por rosas, gerberas y girasoles amarillos. Al parecer hasta el hombre más frío puede derretirse por la persona correcta.
Intenta ignorar todas las molestas miradas de los curiosos, simplemente paga el ramo que mandó a hacer especialmente para hoy, porque al parecer a los jóvenes de ahora les dió por crear la tradición de regalar flores amarillas a sus parejas como símbolo de amor y compromiso. Y aunque odie admitirlo, quiere que su precioso novio tenga muy claro que su relación va muy en serio, así que se le ocurrió seguir las ridículas modas, pero si es sincero consigo mismo, muy muy muy en el fondo si le gustan las cursilerias, sobre todo por que la sonrisa de su pecoso cada que le da algún detalle por pequeño que sea, le ilumina el día.
"Ya estás pensando cursilerias otra vez" se regaña mentalmente.
Llega hasta la universidad, que es donde estudia su pareja, porque si, el único hombre que fue capaz de capturar su atención, es 10 años más joven, tiene tan solo 21 años. Sale del auto con bastante estilo, su pulcro traje negro lo hace lucir demasiado elegante, sus gafas de sol aún están sobre sus ojos mientras se recarga en su vehículo, ahí espera por ver aparecer a la razón de sus suspiros.
-Kacchaaan- lo ve salir con sus amigos, la cara redonda, el robot y el mitad y mitad, porque si, a cada uno le ha encontrado un apodo perfecto. No es que no le agraden, simplemente que se siente un poco celoso de que su pecoso tenga que pasar demasiado tiempo con ellos.
Lo ve despedirse de ellos a toda prisa para salir corriendo hacia él.
Los chicos lo saludan solo con un movimiento de sus manos, acción que él corresponde con un movimiento de cabeza. La realidad es que ellos aún se encuentran un poco alucinados por quien es, y sobre todo les sorprende el hecho de que sea el novio de su dulce amigo, pues ambos son polos completamente opuestos -
-Hola idiota precioso- lo recibe con un enorme abrazo, lo levanta un poco del suelo y luego le planta un fogoso beso, ocasionando un lindo sonrojo en el más chico -
-Kacchan, estamos en público y todos se nos han quedado viendo- se esconde entre su cuello y su pecho, a veces le incomoda recibir demasiada atención de la gente, pero sabe que desde el momento en que aceptó salir con el sexy hombre frente a él tenía que hacerse a la idea. Ese es el precio a pagar por ser la pareja del hombre más reconocido de Japón, precio que paga encantado-
-Que se metan en sus asuntos esos malditos extras - se separa un poco para abrir la puerta del coche, con sumo cuidado saca el precioso ramo - Deku - el mencionado sale de su escondite para observarlo directamente a los ojos, por el rabillo del ojo ve el precioso ramo - Odio las cursilerias, pero por ti puedo volverme el hombre más empalagoso del planeta, si con eso te hago sonreír- toma el ramo con las lagrimas ya acumulándose en sus ojos, le encanta cuando su rubio sale de su frío y duro caparazón para hacerlo feliz, eso le demuestra lo especial que es para él-
-Kacchan, no debis... te... molestarte- lo abraza con el brazo que tiene libre. Unos segundos después le pide ayuda para sostener el ramo. Lo ve abrir con mucho cuidado su mochila, se le acelera el corazón cuando ve una solitaria rosa amarilla ser sacada de ahí, las mejillas pecosas están sonrojadas de nuevo mientras toma el valor para mirar a los rubis - No es un ostentoso ramo, aún no puedo permitirme darte regalos caros, pero quiero que sepas que esta rosa te la doy con todo el amor que hay en mi - su sonrisa es sincera, el sentimiento se extiende hasta sus ojos, que para Katsuki parecen brillas aún más que siempre- también es mi respuesta a ti propuesta de la otra noche - el sonrojo se asentua en su rostro, ahora hasta sus orejas tienen la tonalidad escarlata - Si quiero mudarme contigo -
-Izuku te amo- pone el enorme ramo sobre el capo del coche para tomar su precioso regalo, al mismo tiempo estruja entre sus brazos a la razón de su felicidad. Se siente muy dichoso de haberlo conocido por casualidad cuando se presentó en las oficinas del corporativo para pedir ser residente en cuanto acabe su carrera, para lo cual aún faltaban tres años en ese entonces, en ese primer encuentro hubo una química inegable a la cual no se resistieron y ahora dos años después se sienten seguros de que quieren pasar el resto de su vida con el otro. En tan solo un año Izuku se graduará, comenzará a ser la mano derecha de su novio, hasta convertirse en un equipo imparable, terminando por casarse con todos los lujos incluidos. -
-También te amo Kacchan -
Fin
Día 1: Mordida #KatsukDeku
Katsuki se miró en el espejo.
La mordida en su cuello dolía como el carajo, la supuración era molesta pero no tanto como el hecho mismo de ser consciente de que ahora era aún Alfa marcado por un Omega que ni siquiera conocía.
Llevaba días yendo a ese bar en donde lo encontró.
Incluso había estado rondando el hotel donde se lo cogió y ocurrió aquella atrocidad pero no había ni un sola señal de ese Omega de pecas infinitas, ojos preciosos, caderas de infarto y un aroma anormalmente embriagante que, diez días después de su encuentro, ya comenzaba a necesitar como el aire que respira.
—¡Mierda! — insultó, golpeando la barra con su puño.
La frustración solo iba en aumento.
—¿Le sirvo otro trago? — preguntó el barman.
Katsuki asintió.
Continuó bebiendo esa noche, tratando como cada vez, de poder entender cómo fue que no se dio cuenta que ese sexy Omega había entrado en celo hasta que llevaba más de una hora montandolo con evidente necesidad, y peor aún, ni siquiera reaccionó cuando esté le hinco los colmillos horas después cuando alcanzaron lo que sería el último orgasmo para ambos.
Katsuki solo pudo concentrarse en dos cosas en ese momento, en la corrida del Omega que fue acompañada con un escandaloso Squirt, y en la suya, que terminó con un nudo que no pudo apreciar más de un par de minutos porque quedó inconsciente debido a la mordida.
Para cuando despertó, el Omega se había ido y él tenía una marca de pertenencia con sangre seca en el cuello.
No sabía dónde encontrarlo, ni siquiera recordaba su nombre.
Solo la imagen de su rostro y cuerpo desnudo llenaban su mente.
Quería rendirse al no poder dar con él, pero una marca de pertenencia hecha por un Omega a un Alfa no era cualquier cosa.
Si bien el Omega podía seguir adelante con su vida, el Alfa no pues la marca lo volvía «exclusivo». Es decir; solo podía tener sexo con él, las feromonas de otros Omegas le resultarían desagradables pero lo que le resultaba lo más deplorable de su situación, es que si llegaba a tener un periodo de calor y no lo pasa con él, podría morir.
—Señor... creo que ese es el Omega que está buscando, ¿no? — preguntó el barman, haciéndole una seña con la cabeza para que mirara detrás.
Katsuki lo hizo, el barman entorno los ojos porque este ni siquiera disimulo pero tampoco es como si necesitará hacerlo.
El barman no se había equivocado.
Ahí estaba él.
El Omega que lo marcó.
Katsuki se levantó del taburete, derramando el resto de su trago sobre la barra. El barman le reclamo por ello pero ni siquiera lo escucho. Solo se limitó a caminar en dirección al Omega que vestía lo que parecía ser un traje costoso y algo de joyería. Incluso parecía que llevaba maquillaje en el rostro porque sus labios lucían un color rojo intenso y sus pecas resaltaban aún más en sus mejillas.
—¡Oye! — le gritó cuando lo vió ir en dirección a una mesa.
El Omega fingió no escucharlo y siguió su camino, sabía que se trataba de el Alfa al que inconscientemente había marcado.
Le había tomado noches en vela regresar a ese lugar para encontrarse con él, sabía que ahí lo estaría esperando como un fiel cachorro porque ahora su existencia depende de él.
No iba a liberarlo, pero tampoco lo quería como suyo.
Talvez solo se divertiría con él un rato, pues de todos los Alfas con los que ha estado, ha sido el más entretenido pero sabía que eventualmente se aburriría de él, especialmente cuando su característica promiscuidad le hiciera desear a otro u otros Alfas como de costumbre.
Después de todo así eran los Omegas de esta generación.
Al encontrarse en la cima de la pirámide de las castas por ser la especie dominante los volvía poderosos, intocables por el simple hecho de ser los únicos que podían emitir una marca de pertenencia además de la de emparejamiento que poseen también los Alfas.
Podían acostarse con cuánto Alfa les diera la gana hasta que escogieran a uno con el cual tener cachorros y seguir trayendo al mundo más Alfa y Omegas pero Izuku aún no llegaba a ese punto de su vida, así que primero se divertiría, luego enmendaria su error para poder botar a ese Alfa que si bien podía ofrecerle buen sexo al punto de despertar su celo, no era al que necesitaba como padre de sus cachorros.
O al menos eso es lo que cree en este momento.
Miya
Título: La historia de amor que surgió del cliché
Notas: Bakudeku, universo alternativo.
[One-shot]
Fuera en una libreta, en su teléfono o sobre las teclas de su computador pero Izuku de alguna manera lograba plasmar cada una de las volátiles ideas que destellaban en su mente creativa.
Desde que aprendió a leer y a escribir comenzó a interesarse por crear historias con las que los demás pudieran divertirse tanto como él lo hacía al plasmar sus ideas. Las personas que llegaban a leer sus borradores le mencionaban que su talento era innato ya que lograba combinar la profundidad de los personajes con los giros argumentales encajando pieza por pieza sin olvidar algún detalle.
Más nunca llegó a creer que se hallaría frente al lienzo en blanco de su computador sin tener la mínima idea de cómo escribir romance. Y ese pequeño e insignificante problema le ha traído consigo el famoso "bloqueo escritor".
Y, ¿cómo fue que inicio esto?
Pues muy simple el joven Midoriya decidió probar suerte concursando para la plataforma donde suele publicar sus historias, en la cual el ganador podría hacerse de un contrato con alguna editorial para publicar su libro en físico.
Y una de las reglas para participar era que se le sería asignada una temática totalmente al azar donde desgraciadamente le tomó por sorpresa "el romance". Aguas profundas y desconocidas se mancillan frente a el oscilantes, el oji esmeralda nunca había tenido una relación con anterioridad.
Ni siquiera ha experimentado un romance pasajero de verano.
Intenta darse ánimos diciendo que el amor es un tema bastante popular y que agrada al público en general así que posee ventaja sobre sus competidores. Busco inspiración en otros libros, películas pero no estaba del todo convencido con las ideas que surgen, desechando nuevamente otra hoja de papel al cesto junto a su escritorio.
Es en ese momento que surge otra forma de contar la historia, y es su enfoque, las historias reales sobre el amor podrían ayudarlo.
Así que hace un trato con su mejor amigo Katsuki, ya que el cenizo ha tenido múltiples parejas a lo largo de su estadía en el instituto.
—Tengo una historia que tal vez podría interesarte, se trata de un amor imposible— Ofrece el rubio cenizo mirándolo fijamente a los ojos.
—Ya existen demasiadas historias de amores imposibles Kacchan, necesito algo un poco más "fresco" como un primer romance. ¡Si!, narrar sobre las primeras experiencias.
—Mi primera relación fue la peor de todas.
Confesó suspirando enfadado recordando la cabellera castaña clara irse con su ex-mejor amigo Sero.
Camie salió con él por ser el chico más popular y el solo aceptó ante la presión de todo mundo para callarlos, terminaría con ella después de una semana. Solo que él no esperaba volverse cercano a la chica, no la amaba claro está, pero había un sentimiento de aprecio que hizo más llevadera su relación pensando en que tal vez podría permitirse enamorarse de ella.
Utsushimi siendo la chica bonita del instituto participa en la feria escolar junto a sus amigas vendiendo besos a los chicos, el desastre ocurrió poco antes de que terminaran las actividades, él se metió a defenderla cuando el pelinegro la insultó.
Ahí se enteraría que Camie salía con más personas y las utilizaba para su beneficio. Al descubrirse su farsa, toda su reputación terminó por los suelos únicamente quedándose Sero a su lado ya que él también obtiene ciertos beneficios saliendo con la chica.
A Izuku le brillaron sus orbes esmeraldas ya que nadie conocía la razón de su separación simplemente de un día para otro ambos actuaron como si el otro no existiera, mientras él dijo emocionado.
—¡Cuéntame todo los detalles!
Tanto el cenizo como el peliverde pasaban demasiado tiempo juntos algunas veces en la cafetería y otras tantas en la habitación de Izuku. El plazo de 6 meses ahora se veía acortado a 2 meses y medio pero ya tenía consolidada gran parte de su libro.
Pero el joven escritor volvió a caer en un bloqueo esta vez en la escena del primer beso, tenía una escena solo que esta no era orgánica, narrar que la protagonista recibiría un beso y que terminará siendo engañada rematando con una burla a la chica, no era lo que buscaba.
Debía ser especial, romántico y con los protagonistas siendo un cúmulo de confusión entre volver a besarse o desear que la tierra los desapareciera.
Katsuki busca paciencia en el fondo de su ser, ha intentado ser lo más detallado posible describiendo cómo se siente un beso. Tomando en cuenta las exigencias del pecoso.
—No puedes ser un poco más específico Kacchan.
—Nerd de mierda, no es algo que pueda explicarte siendo un maldito cursi, solo lo sientes y ya.
—Si no quieres ayudarme está bien podemos seguir con otra escena.
Izuku revisa las ideas de su borrador pensando con que continuar para no retrasarse en él plazo. Toma su lápiz recargándolo sobre su mentón.
—Deku.
En el instante preciso en que el chico voltea es atrapado por el oji carmín apresando sus labios otorgándole su ansiado primer beso.
—¿P-por qué haces eso?— Suelta abruptamente separándose de su amigo dando pasos hacia atrás con su rostro palidecido, golpeando los objetos a su alrededor dejándolos caer.
—Porque me gustas...—Murmura y en su recapacitar expresa algo que sabe bien es mentira ya que Izuku es la única persona que hace que no pueda tener autocontrol— Tal vez.
—Ese es un buen dialo...—Comenzó diciendo algo emocionado para bajar el tono de su voz cayendo en cuenta de la confesión de amor indirecta que acaba de recibir— Oh.
Ambos giran sus rostros avergonzados e Izuku se dispone a escribir pero no puede avanzar de las 2 líneas.
Katsuki le había realizado una promesa y esa era ayudarlo para terminar su libro si seguía a ese paso no lo lograría a tiempo, así que se acerca y toma asiento junto a él.
—Otra vez.
—¡¿Qué?!
—Es obvió qué no pusiste atención Deku, te ayudaré así que trae tu estúpido rostro pecoso aquí.
—Kacchan no es necesario yo...—Antes de poder seguir refutando se pierde en la mirada rojiza y los labios del rubio se posan sobre los suyos.
Toda esa tardé el cenizo le ayudó a practicar, solo que Izuku estaba demasiado distraído como para continuar su trabajó.
—Si soy tan malo en ello solo dilo.
—No es eso Kacchan. Es solo que tal vez no sea el ambienté adecuado— Murmuró avergonzado de seguir besándose junto a Kacchan.
Sus labios estaban totalmente hinchados, su mente un caos total como si hubiera un corto circuito y las ideas no pudieran llegar a él.
El oji carmín lo llevá fuera de su estudió.
—Espera Kacchan, ¿a dónde vamos?
—A una cita.
Fue llevado a su restaurante favorito donde después de una divertida tarde, Katsuki le confesó que lleva años enamorado de él.
Izuku duda, pero por el bien de su proyecto acepta.
Su ahora novio, continuó ayudando a conseguir esas primeras experiencias que necesitaba narrar y logró terminar su obra a tiempo. Cuando los resultados llegaron ambos celebraron el primer lugar, Midoriya se decidió por permanecer con Kacchan para futuras referencias en sus obras.
O eso se dice porque es demasiado denso para notar sus sentimientos.
No es hasta que se encuentra con el cenizo de rodillas extendiendo el anillo, que se da cuenta que no hay marcha atrás. Y él quiere seguir al lado de su Kacchan.
Azami Yuuko
