Trampa por un trío

Ochako quiere hacer un trío.

Le explica a su novio Izuku cómo anhela sentir la emoción y el placer de hacerlo, jugueteando nerviosamente con sus manos mientras evita mirar a los ojos verdes, ahora sorprendidos.

Pasa un largo rato antes de que Izuku sonría suavemente.

"¡Vale! Hagámoslo".

Chilla internamente cuando Katsuki también acepta su idea un día después, pareciendo estar bastante emocionado por ser el "tercero seleccionado."

Era raro ver al explosivo rubio tranquilo y sonriente... sin embargo, se negó a prestarle atención, ¡ya que estaba de lo más feliz!

:

Hasta ahora.

Viendo lo rápido que las cosas habían escalado de ligeros besos a suaves caricias .. tal vez Ochako debería haber tomado nota del extraño comportamiento y el aura general de la habitación.

Su antes tímido novio estaba siendo presionado contra las sábanas, con los ojos verdes brillantes en la nuca cuando unas manos grandes le agarraban posesivamente por las caderas, sollozando patéticamente mientras un pen3 grande y venoso le penetraba profundamente por el cul0 sin piedad.

"¡Kaach-ah! ¡ohH-OH DIOS!"

Ella se encogió ante los fuertes gemidos de put@ - negándose a mirar realmente donde Katsuki le estaba penetrando y se apartó ligeramente de los ahora dos machos ocupados.

Rayos...

¿Qué demonios estaba pasando?

¡Esto no era lo que ella quería en absoluto!

Se suponía que sólo debían centrarse en ella. Deberían hacerla sentir bien, hacerla llegar al orgasmo...

Entonces, ¿por qué estaban siendo tan injustos?

Se arrastra lentamente hacia los dos, a punto de exclamar lo sola y excluida que se siente al verlos tan perdidos en su pequeño mundo.

Pero..,

Antes de que pueda abrir los labios, la mirada de Katsuki la hace retroceder.

La mirada es feroz y amenazadora, como una advertencia directa mientras introduce su polla más profundamente en el agujero de Izuku, convirtiéndolo al instante en un desastre que gime y se estremece.

Los ojos marrones se abren de par en par y la garganta se le hace un nudo.

Oh, Dios.

Oh, Dios.

Esto... Este era el plan de Katsuki desde el principio.

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—En la oscuridad–

—TodoDeku/BakuDeku.

Lenguaje vulgar/

Día 8: Sepultado vivo

10 años atrás

Izuku de dieciséis años en ese momento disfrutaba de la vista qué tenía al frente, el equipo de fútbol americano de su escuela entrenaba y él admiraba al mariscal de campo, Bakugo katsuki.

Para el cenizo no le era indiferente el peliverde de bellos ojos de cervatillo, le gustaba y no sabía exactamente como llegar a él.

La oportunidad se dio sola después de las estatales cuando festejaban el triunfo de su equipo, se daría una fiesta en casa de Hanta, el pelinegro era amigo cercano de Izuku, por no decir que eran como uña y mugre, se conocían desde pequeños y disfrutaban sus días juntos.

Así comenzó su relación qué duro el resto de su estadía en la preparatoria.

Cuando el último día de clases llego, Izuku y el fueron al baile de graduación juntos, sabían que era su despedida, Katsuki había sido aceptado en la universidad de sus sueños en Estados Unidos con una muy atrayente beca deportiva, quizá fue egoísta de su parte pero aunque amaba a Izuku con su vida, no perdería la oportunidad de lograr sus sueños.

Para suerte suya el peliverde entendió y esa noche del baile se entrego por última vez a su primer gran amor.

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Shoto conoció a Izuku en la universidad, quedo cautivado por aquel ángel de radiantes sonrisas, pronto se vio como todo un acosador buscando cada rastro de información de él, paso días observando los gustos, las manías, los gestos incluso los libros que Izuku leía.

Comenzó a formar una personalidad alrededor de todo lo que iba descubriendo y solo se acercó al chico cuando estuvo bien pulida su fachada.

Se presento como un chico dulce e introvertido qué parecía un novato en las cosas de la vida, uso la crianza cruel y desgastante qué le dio su padre, el abuso qué sufrió y el ataque de su madre para que Izuku creyera qué era bueno.

Con pasiencia fue enamorando al peliverde, era un para Izuku un príncipe de resplandeciente armadura y sin poder evitarlo cayó.

Shoto fue tan sutil y discreto cuando comenzó a manipular a Izuku, poco a poco lo alejo de los amigos, de la familia, jugo con su dulce personalidad para hacer qué dependiera solo de él, quizá no había abuso físico, pero shoto sabía usar las palabras y el poder en ellas.

Apenas unos meses después de la graduación de la universidad Izuku se mudo con él y a menos de un año de ello se casaron, ofrecieron una boda por todo lo alto donde todos los veían tan felices y enamorados.

Y después de ello fue qué todo se comenzó a ir cuesta abajo.

Los golpes llegaron y los gritos también, castigos dolorosos y sexo obligado, el infierno de Izuku tenía nombre ahora.

Incluso lucifer una vez fue un hermoso ángel, Shoto fue su lucifer personal, su ángel convertido en demonio.

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Fue una tarde, cuando salía del trabajo que se encontró de frente con katsuki, se sonrieron sintiendo ambos qué ni el tiempo pudo borrar el amor que sentían.

Se opuso tanto como pudo intentando llevar solo una amistad.

–Izuku– saludo katsuki acercándose al peliverde y dejando un beso en su mejilla.

–Kacchan– soltó Izuku con emoción, estaban en una gala, Katsuki era un gran empresario qué sin saber estaba en tratos con quien era el esposo del amor de su vida.

–Se conocen?– la voz de shoto aparentemente tranquila rompió la burbuja qué se había creado entre ambos, Izuku tembló un poco al sentir a su esposo a su lado.

La mano de shoto se poso aparentemente inocente en la cadera de Izuku, el peliverde oculto el mohín qué amenazó en salir cuando sintió los dedos de su esposo clavarse en su cadera.

–Katsuki y yo fuimos juntos a la preparatoria, éramos cercanos en ese entonces– respondió Izuku.

Shoto asintió y mantuvo una agradable charla con el cenizo, la velada lentamente llego a su fin y con ello el miedo de Izuku creció más.

–Por favor shoto no es lo que piensas– susurro con lágrimas cuando el bicolor lo arrastró hasta el interior de su hogar, lo llevo directo al dormitorio y sin piedad desgarro la ropa de Izuku.

El peliverde lloraba con miedo y el grito de dolor brotó de su boca cuando el bicolor lo penetro sin piedad, los empujes del heterocromatico lastimaban a Izuku y aunque el peliverde suplico se detuviera el contrario no hizo caso.

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Katsuki no sabía lo que causaría pero no se detuvo hasta que Izuku le acepto ver una vez más.

Aquel encuentro aunque inicio como algo amistoso finalizó en un momento íntimo entre ambos. Era la atracción qué no se había ido la qué los llevo a dejarse guiar por sus necesidades.

–Kacchan esto, no es correcto– susurro mientras trataba de no corresponder aquellos besos, fue inútil su resistencia pues se dejo llevar poco a poco.

Los besos fueron más demandantes y las manos de ambos deseos as comenzaron a explorar al contrario, pronto la ropa sobró y la temperatura en la habitación subió, Katsuki deseaba tanto a Izuku.

–Kacchan– jadeo Izuku cuando la boca del cenizo se cerro alrededor de su miembro, arqueo la espalda cuando el orgasmo embistio sin piedad contra él.

Katsuki lo tomo con suavidad y amor y le hizo sentir como en muchos años no había ocurrido, disfruto estar entre los brazos del cenizo y cuando el momento de irse llego sabía que ya no volvería a tener más de aquello.

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—Espera Sho que haces!?— gimoteba el peliverde mientras el bicolor tiraba de él sin piedad.

—Te dije que la siguiente vez que volvieras a ver a Katsuki te mataría— grito desquiciado el bicolor.

Su obsesión insana por Izuku lo había llevado a realizar actos demasiado cuestionables, lo enamoro tanto que Izuku no se dio cuenta que solo caía en aquellas garras que se convertirían en su infierno personal.

—Sho— jadeo. Katsuki era su primer amor y en su búsqueda desesperada de alejarse de Shoto cayó de nuevo en sus brazos, sin saber que Shoto lo sabría— yo no lo busque lo prometo— gimoteo pues era real, Katsuki era quien le busco, él había aprendido su lección cuando Shoto lo golpeó hasta cansarse.

Shoto no escucho, la ira lo inundaba de tal manera que no pensaba con claridad, lanzó a Izuku al interior de un ropero, quizá si era conciente de lo que hacía, después de dejarlo ahí encerrado, salió del hogar que compartían, al volver llevaba consigo aquel ataúd negro

Izuku aterrado vio aquella cosa y suplico que no lo hiciera, poco le importaba a Shoto lo que Izuku deseara o dijera, lo arrojó al interior.

La oscuridad era aterradora, sentía el movimiento de aquel lugar, lloraba arañando la tapa del ataúd.

Pronto el golpe constante sobre la tapa hizo que el pánico se apoderará de él.

—Basta Shoto, para, por favor para, me portare bien lo juro, seré bueno pero sacame de aquí, saquenme de aqui— gritaba a todo pulmón sintiendo el dolor consumirlo y su garganta en carne viva.

Shoto lo enterró varios metros bajo tierra en el jardín de su hermosa mansión, ignoro los gritos y las súplicas, solo se fue.

El ataque de pánico llegó disfrutando de enterrar sus garras en aquel cuerpo débil y asustado, lo hizo, recorrió con asombro la belleza del chico, clavo sus garras en el pecho hasta llegar al corazón donde lo estrujó con fuerza y sin piedad alguna, siguió jugando con el, lo destruyó hasta que el pobre chico deliraba pidiendo que Katsuki lo encontrará, algo que jamás pasaria.

Su cuerpo dejo de luchar lentamente, la tapa frente a él tenía algunas de sus uñas incrustadas, había sangre y lágrimas, quizá algunos otros fluidos que habían sido derramados a causa del pánico.

Pasaron varias décadas donde Shoto afirmó que Izuku solo se había marchado, la verdad solo se supo cuando aquel ataúd fue sacado de la tierra.

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20 años después del crimen

Nunca creyó qué Izuku se había ido como shoto les hizo creer a los demás, no se detuvo y busco tanto como pudo.

Descubrir qué Izuku había cambiado con los años le produjo un mundo de sentimientos, aún así algo en él le decía que su amado peliverde ya no estaba.

Y aunque el tiempo paso y él hizo su vida, el recuerdo jamás se borro, como olvidar a su primer amor?

Fue una tarde en un verano especialmente tormentoso cuando los toques en su puerta anunciaban algo más que una visita de cortesía.

–Señor Bakugo Katsuki? – el hombre al frente se le hacia conocido aunque no supo de donde hasta que se presento–Soy Iida Tenya, detective, se que conociste a Midoriya Izuku, ambos lo hicimos en la preparatoria, creo que debes venir conmigo.

Katsuki sentía el peso de la anticipación en su pecho, asintió y tomo su abrigo saliendo de su hogar detrás de Iida

–Los restos fueron encontrados en el jardín de la qué fue su hogar con shoto Todoroki, estaban removiendo la tierra para poder hacer una piscina cuando encontraron el ataud, los forenses dicen que fue enterrado vivo, la tapa tenía rastros de que intento salir, algunas uñas quedaron incrustada en la madera, fue una muerte lenta y cruel– explico iida señalando al interior de aquel cuarto en la morgue donde estaban solo huesos de lo que una vez fue Izuku

Katsuki lloraba ante la crueldad qué seguramente Izuku sufrió, nadie había sabido de Shoto en varios años, así que se giro mirando al detective.

La pregunta estaba plasmada en su rostro.

–No sabemos donde esta, se emitió una orden de búsqueda pero hace mucho años que no hay rastros de él– le reveló iida.

Katsuki se quedo un poco más ahí mirando los huesos, cuando salio de aquel lugar ya nada tenía sentido, ya no había una esperanza, su amor se había ido

Había sido enterrado en una caja, vivo.

Llego a su hogar y fue directo al sótano, abrió la pesada puerta de metal y sonrió de forma macabra.

–Al fin se como acabare contigo–susurro mirando a quien estaba al interior de aquel lugar.


¿Matarias por mi?

Tenía que molestarme, ¿cierto? Yo era Dynamight, el héroe número uno y tenía frente a mí al villano más peligroso. Su nombre era un rumor en el bajo mundo, nadie lo conocía en persona, pero en cuanto escuché un "Deku hizo este plan perfecto" mientras los villanos escapaban de mí, algo en mi interior se removió.

Izuku Midoriya, a quién apodé "Deku" desde pequeños, era el amor de mi vida, aunque siempre traté de demostrar lo contrario. Lo acosaba y molestaba, el estúpido estaba obsesionado con convertirse en héroe aún cuando no tenía un quirk, hice todo lo que se me ocurrió para que desestara hasta que un día simplemente desapareció.

Fue cuando salimos de la secundaria que dejé de verlo, su departamento estaba vacío, los vecinos me dijeron que su madre falleció y el se había ido con un familiar lejano, pero no tenían idea de a dónde. Lo busqué por mucho tiempo, fueron diez años para que al fin encontrara esa pista. Me parecía tonto, debía ser una broma, pero me obsesioné con buscar a Deku.

Pasé por muchas complicaciones y me duele decir que perdí a dos héroes en el camino, pero no esperaba menos, me sorprende haber llegsdo vivo cuando un cerebro como el de él estaba a cargo de la operación.

Fue un día de descanso, terminé frente a al villano más terrible y su maquiavélico sonrisa hizo a mi corazón latir tan fuerte que retumbaba en mi cabeza.

—Hola Kacchan, tenías razón, no podía convertirme en héroe... la verdad es que estar del otro lado es mucho más divertido —sus carcajadas retumbaban por todo el lugar.

—Deku —apenas podía creer lo mucho que había crecido y lo increíblemente hermoso que se veía, mi vida podía estar en peligro, pero no podía pensar en otra cosa que no fuera su belleza—, te busqué por mucho tiempo, no puedo creer que estés aquí.

—¿Me buscaste? Que buena broma —se notaba molesto.

—¡No es ninguna broma! ¡No sabes la desesperación que me dio cuando desapareciste!

—¿Por qué tendría que creer eso?

—Porque te amo —contesté sin vacilar.

—Eres muy cruel Kacchan, siempre fuiste muy cruel, pero esto es pasarse de la raya, ¡No juegues conmigo de esta forma!

—No estoy jugando, la única razón por la que te traté así es porque necesitaba que renunciaras a la estúpida idea de ser un héroe, era muy peligroso, ¡Quería mantenerte a salvo!

—Pues ganaste, no me convertí en héroe, aunque no puedo creer en tus palabras —mi miraba tan fríamente—, sólo suena a un patético argumento para que no te mate.

—¡Juro que no es así! Yo haría cualquier cosa por ti, renunciaría a todo con tal de estar contigo, ¡mi vida no ha tenido sentido desde je te fuiste!

—Oh, ¿de verdad? Dime Kacchan... ¿Matarías por mí?

—Si —ni siquiera vacilé.

—Si te soy sincero, también estoy enamorado de ti, pero nos encontramos en mundos diferentes, la única forma de estar juntos es que te conviertas en un villano para mí, porque yo jamás seré un héroe.

—Lo haré, ya fui el héroe número uno, soñaba con alcanzar ese puesto para poder protegerte, yo cumpliría el sueño por los dos, pero estar ahí se ha sentido tan vacío, no vale la pena, nada lo vale si tú no estás.

No sabía ni de dónde salían esas palabras, lo que sentía por Izuku era mucho más que amor, quizá, una terrible obsesión que jamás pude superar. Él me llevó a una habitación y me dijo que tenía un trabajo, si lo hacía correctamente podríamos estar juntos.

—Verás, este héroe tiene una particularidad complicada, no hemos podido matarlo aún.

—Lo haré, pero necesito una garantía de que no me estás utilizando.

Más tardé en pedirlo que en tener a Deku encima de mí. Sus labios eran tan suaves, se sentía alucinante al fin probarlo. Se había ejercitado, su cuerpo se notaba trabajado y tenía una cintura que podía sostener increíble entre mis manos, probar su cuello y sentirlo recorrer mi pecho con besos era maravilloso. Abrió lentamente mi camisa y fue bajando su labios hasta que llegó a la orilla de mi pantalón. Acarició mi entrepierna, yo ya estaba erecto.

—Si quieres llegar hasta al final y meterme esa cosa enorme, tendrás que cumplir el trabajo —me besó nuevamente, mordiendo mi labio inferior—, vamos Kacchan, hazlo, yo también deseo mucho estar contigo.

Cuando entré al cuarto me pareció extraño, las paredes tenían un aislante de hule, apenas dí dos pasos dentro cuando una descarga eléctrica me atacó.

—¡Pikachu!

Las descargas se detuvieron, Denki tenía dos semanas desaparecido, era una de las bajas que había creído tener.

—¡Bakugou! ¿Cómo llegaste aquí? —Corrió a abrazarme, estaba llorando, se notaba tan débil y demacrado.

—Tranquilo, ya no tendrás que preocuparte por nada, sólo cierra los ojos.

—Sabía que vendrías por mí, Mina dijo que jamás me corresponderías después de que me confesé y está bien, pero estaba seguro que eso no impediría que me buscaras.

—Tranquilo —le acaricié el cabello—, yo me encargaré de todo.

Sentí la tensión de su cuerpo ceder cuando se aferró a mí. Y luego, detoné una explosión que acabó con su vida.

Izuku entró, estaba parado tras de mí y sin verle el rostro sabía que estaba enojado.

—Así que Chargebolt estaba enamorado de ti, debí ser su máximo morir entre tus brazos.

Me levanté limpiando la sangre que me había salpicado a la cara.

—Si, lo estaba, pero yo jamás le correspondí. Yo sólo puedo amarte a ti —me lancé sobre él, estaba vuelto loco con sus labios, acariciarlo era rozar el cielo, había un esperado demasiado para tenerlo.

—E-espera Kacchan —Izuku gimió alto cuando mordí su pecho—, también estoy ansioso pero al menos vamos a la cama.

Me llevó por varios pasillos, las personas que nos encontrábamos bajaban la cabeza ante su presencia, por alguna razón eso me inflama el pecho de orgullo.

Paciencia era lo que menos tenía, cuando llegamos a su habitación hice explotar su ropa. Necesitaba tenerlo, hacerlo mío, ya nada más me importaba.

—No hay vuelta atrás Kacchan, asesinaste a un héroe, tendrás que quedarte conmigo de ahora en adelante —advirtió con una enorme sonrisa.

Saqué mi licencia para héroe y la hice estallar —es justo lo que quiero, quedarme contigo para siempre Deku.


No te merece

Cuantos detalles debo de recordar, cuantas historias sin fin lo escuché contarme, jamás olvidaré cuál es su superhéroe favorito de aquellos cómics que le gustan leer.

Si prefiere el frío del calor, si ama tomar un poco de café antes de tomar el desayuno, la medida exacta de todo lo que consume, aunque debes en cuando tomá un poco de más de alguna golosina.

Sus sonrisas a quien se las da verdaderamente, la lealtad que profesa en el instante uno que te conoce, la amabilidad ciega que da, es un ser lleno de luz.

Ahora que lo miro después de tantos años de estar lejos de él, no ha cambiado nada, sigue siendo tan frágil, tan torpe en su andar, su mirada que refleja su alma, sus suspiros callados llenos de incertidumbre total.

Sus cejas cuando se molestan tienden a bajar un poco y después se alzan como si no pasará nada, a él le molesta tener esos pensamientos de enojo y frustración, ante todo una sonrisa que regalar, ese quizás sea su lema.

Lo vi caminar de la mano de la persona que hoy es su pareja y espero que lo conozca tanto como yo, su cumpleaños está a casi nada de ser, no espero ser invitado ni mucho menos sé que por el bien de su relación no lo hará.

— Señor Bakugo — entró a mi Oficina y de pronto se iluminó todo a mi alrededor.

— Deja de llamarme así cuando entras aquí en mi Oficina — cerró la puerta sigilosamente.

— No puedo llamarte Kacchan en frente de todos tus empleados, podrían hablar mal de mí y decir que tengo privilegios por conocer demasiado bien al jefe.

— Sabes que eso no pasará, pero veo que tienes algo que entregarme, siéntate y te escucho con atención.

Se fue a sentar rápidamente en la silla al frente de mi escritorio, su sonrisa irradiaba felicidad absoluta.

— Vine a invitarte a mi cumpleaños, es el siguiente sábado, espero puedas ir — dijo eso mientras corría por mi escritorio un sobre cerrado que seguro contenía la invitación a su festejo.

— Yo…

— Si no puedes, entenderé, no tienes por qué preocuparte — ahora sus ojos me decían que estaba triste, me levanté de mi asiento y fui hacia él.

— Claro que iré Deku… seré puntual… — dije mientras besaba su frente.

Salto prácticamente de felicidad hacia mis brazos — Hay perdón — y se separó de mí — Nos vemos el siguiente sábado, mis padres estarán feliz de verte de nuevo.

Salió de mi Oficina y yo estaba más que feliz, sentir aún su calor entre mi cuerpo me hacía sonreír de la felicidad tan abrumadora que tenía dentro de mi corazón.

Conté cada día para qué llegará ese sábado. Preparé mi regalo con antelación, no necesitaba preguntar de sus gustos, ya me los sabía de memoria.

Toque la puerta y los primeros en recibirme fueron sus padres — Inko-san,nYagi-san es un honor verlos de nuevo.

— Katsuki mi niño pasa, no te quedes ahí — la tía Inko siempre tan amable, extrañaba venir a esta casa.

— Mi muchacho pensé que nunca más te vería — ahora era el turno de su padre adoptivo de Izuku aunque ellos jamás se vieron de esa forma, al principio yo era quien le hacía la vida imposible, nadie haría sufrir a mi Deku. Aunque termine haciéndolo yo.

— De pronto me ofrecieron un buen trabajo en Estados Unidos, pero no pude desechar esa propuesta, mi padre estaba enfermo y sin esos recursos no podía asegurar que él viviera sin tener el tratamiento para su enfermedad.

— Lo bueno es que ahora todo está bien, ¿verdad Kacchan?

Solo asentí y pasamos a la sala, hablamos de cosas triviales del trabajo, la nueva carrera que está incursionando Yami.

— Pasemos a comer — dijo la Tía Inko, había tensión en el ambiente, faltaba alguien por llegar y ya había tardado lo suficiente.

Su timbre sonó antes de pasar todos al comedor, Izuku sabía de quién se trataba, abrió la puerta con mucha emoción y no fue recibido como él quería y se merecía.

— Amor — le dio un corto beso en sus labios, para ser honestos me molesto bastante — Hice 32 minutos haciendo un nuevo contrato, mi padre estará orgulloso.

— Felicidades, pero sabes que felicidades a mí también.

— Oh cierto, espero no llegar tarde.

Izuku solo hizo una mueca y yo solo dije bajito mientras observaba mi reloj — No idiota, solo fueron 42 minutos exactos — mi Deku me sonrió y me dio el paso para ir al comedor, me quedé en mi mismo lugar esperando que él pasará, su bello sonrojo estaba en sus mejillas.

La cena la pasé un poco molesto por aquellas muestras de afecto que tenía con Izuku, lo único bueno es que yo mantenía su atención en todo, pasándome el pollo, la ensalada y platicando de los proyectos próximos que tenía con Deku para hacer crecer su brillante carrera y mi empresa aun lado de él.

Al terminar de nuevo nos regresamos a la sala, era el tiempo de los regalos, empezaron sus papás — Sé que no es mucho, pero es algo que te gustara — le dio su madre una caja con un lindo álbum de fotos y orgullosamente estaba prácticamente en cada una de ellas.

— Oh por Dios Kacchan, ¿recuerda esto? Esto es muy hermoso, mamá — le dio un abrazo muy cálido.

— Este Yami te lo mando — Yagi-San le entregó una pequeña cajita.

Lo abrió y tenía un pequeño retrato que Yami había pintado y una pulsera, saco la nota que contenía — No te quites esto bastardo, lo sabré, nuestra conexión como hermanos me lo dirá, te amo idiota, feliz cumpleaños — las lágrimas de Izuku se empezaron a caer por sus mejillas.

— Es mi turno — El estúpido de su novio saco una cajita roja de sus pantalones y esperaba que no fuera un anillo, en serio que mi corazón anhelaba que fuera otra cosa — lo mande hacer especialmente para ti — y volvió a besarlo.

Izuku lo abrió lentamente y su carita de decepción lo decía todo, le enseñó primero a sus padres y después a mí — Vaya que "original" — solté sarcástico, aunque me ganen una mirada fulminadora del maldito bicolor — Yo también te traje un regalo.

— No tenías por qué molestarle.

Salí de la casa para ir a mi coche porque no era estúpido, quería que fuera una sorpresa.

Yagi dijo asombrado — es muy grande esa caja.

No dije nada y la puse en la mesita que había en la sala, con todos sus millones no supo que darle a Izuku, no supo como hacerlo feliz.

— ¡Dioses! — gritó.

— ¿Qué es? — preguntaron al mismo tiempo mientras él corría a mis brazos.

— Gracias, gracias, gracias Kacchan — me dejó de abrazar y fue de nuevo a la caja.

— Recuerdo haberte visto parte de tu niñez y toda tu adolescencia usando esos malditos tenis rojos, en cuanto te vi con ropa de civil y no con traje vi que ya no los usabas, así que me puse a investigar y…

— ¿Y? — preguntó Shoto con desdén.

— Ya no las hacen de mi número, hay Kacchan muchas gracias, son el mejor par de tenis que me han regalado, gracias.

— Aún falta otra cosa más — Izuku revisó y había unos boletos para entrar a la Convención que se haría en Tokio de su superhéroe favorito.

Izuku no paraba de llorar, estaba muy emocionado, así que me acerque, le di un abrazo fuerte y le susurre al oído — Ve a probarte tus tenis y hazme feliz — él asintió y se fue corriendo a su habitación.

Y grito — ¡Son el mejor par de tenis que amo, gracias Kacchan!

Mire al estúpido de su novio, no se merecía a Izuku y yo lucharía por tenerlo de vuelta.


Quiero embarazarte

Habían tenido un día muy pesando el trabajo cada vez era muy difícil, ni siquiera tenían tanto tiempo para estar juntos, solo llegaban, se duchaban y se dormían, pero por fin hubo un descanso para aquellos dos, el cenizo se tiro en el sillón.

-Hasta que nos dejaron descansar, estoy arto...

-Pero, pareces muy feliz peleando.

-Si, pero también me cansa.

-Cierto.. voy a bañarme.

Se fue de ahí y fue hacia el baño se comenzó a desvestir y abrió la llave dejando que el agua fría cayera en su cuerpo tenso, luego siguió el agua caliente que realmente lo relajó más, echó su cabello hacia atrás y se quedó así, hasta que el aire frío recorrió su cuerpo, limpio su rostro y era Katsuki, esta desnudó al igual y estaba entrando a ducharse con él..

-Kacchan...

-Te tardas.

-Pero acabo de entrar.

-¿Y no puedo ducharme con mi novio?.

-Si, si puedes...

Intento bañarse más rápido, se sentía avergonzado, pero salió de sus pensamientos cuando las manos juguetonas del mayor estaban en su pecho y se deslizaban cada vez más.

-Sabes Zuzu... tenemos un descanso.

-¿Quieres hacerlo?.

-Si, pero quiero hacer otra cosa.

-¿Que cosa?..

Se pego al oído del peliverde y susurró.

-Embarazarte por fin.

Mordió el nombro del peliverde y comenzó a besarlo con suavidad.

-Pero...¿Por qué?.

-Quiero que seas mío completamente y esta semana estaremos libres, no vas a escapar y lo sabes, necesito marcarte como de mi pertenencia.

-No puedes Kacchan..

-Claro q puedo.~

Susurro y comenzó a jugar con los botones rosas del peliverde y este comenzó a jadear, Katsuki comenzó a frotarse con él y era más fácil estando desnudos, el peliverde se restregaba contra su miembro con más confianza y claro que le estaba encantando, el miembro del cenizo cada vez estaba más duro.

-Kacchan.

-Hagámoslo.~

-No.

Sentenció y el cenizo frunció el ceño, jalo el cabello del peliverde hacia atrás y lo comenzó a besar.

-Mmmm~ Kacchan, no..

Se separó y cruzó los brazos.

-Izuku, para que mierda me pones duro entonces.

-Es que hace frío y vamos a desperdiciar mucha agua, mejor nos apuramos y podemos hacerlo en la habitación.

-No, ya no quiero ahora.

Se bañó rápido y salió de ahí dejando al peliverde, se secó el cuerpo y se vistió, algo cómodo de todas maneras ya se iba dormir, ¿no?.

El peliverde salió y no lo vió, suspiró, sabía que el cenizo estaba enojado pero él quería cuidar el agua... suspiró y se vistió, antes de salir secó su cabello y fue a buscar a su novio, estaba en la sala había encendido la televisión y se acercó a él acariciando sus hombros.

-Estás muy tenso.

-Lo sé...

-Perdoname Kacchan, yo solo no quería dejar que se gastara el agua, pero si quería hacerlo..

-Preferiste bañarte, ¿No?.

-Perdóname.

-No.

Suspiró y se puso enfrente de él, acarició los muslos del cenizo y lo miró rogando con la mirada.

-Lo pensaré.

Sonrió el peliverde.

-No.

-Pero...

-Ya déjame.

-Que bonitos ojos tienes.

-¿Así?.

Asintió, aquella canción no dejaba de sonar en todos que ya entendían un poco aquel doble sentido de la canción, Izuku se acercó al cenizo y comenzó a besarlo, en un par de segundos katsuki lo apartó.

-Entonces hazlo.

-¿Que?.

-Tú sabrás.

-¿Quieres que te la chupe?.

-No lo sé.

El peliverde relamió sus labio y bajo hasta la entre pierna del cenizo, frotó su mejilla y bajo el pantalón del cenizo.

-Siendo muy honesto tienes unos ojos preciosos.

Bajo el bóxer del cenizo parecía que lo había animado o que seguia animado, Acarició el miembro del cenizo, subió y bajo su mano, observó al cenizo jadear roncó y parecía morder su labio, besó la punta y despacio lo metió a su boca, comenzó a moverse despacio mientras lo miraba a los ojos, esos rubíes que poco a poco se ponían obscuros y esos rubíes que lo miraban fijamente, con eso sabía que lo estaba haciendo bien, imitó unas embestidas lentas, la mano del cenizo se posó en su cabeza sosteniendo unos mechones y sin ejercer presión dejó que el peliverde fuera a la velocidad que quisiera hasta que fue subiendo, los preciosos ojos del peliverde lagrimeaban le encantaba aquella posición, podía ver la cara del peliverde cada vez más excitada y sin contar cómo apretaba exquisitamente sus muslos, con cada acción del peliverde estaba llegando a su limite y se corrió.

-Puedes escupirlo.

El peliverde negó y se separó del miembro del cenizo para tragar aquello, sabía raro pero tampoco le asqueaba, se levantó y se sentó en las piernas del cenizo, masajeo el miembro del cenizo.

-Lo quiero, quiero estar embarazado de ti.

El cenizo se quedó pensando, probablemente esta excitado para pensar las cosas y más por las feromonas que ambos soltaron, sería un abuso si lo embarazaba el peliverde ya no estaba cuerdo, pero si quería...

-Kacchan.~

Bajo su pantalón con todo y su ropa interior y comenzó a frotar su interior con el miembro del cenizo.

-Métela.~

Abrió más las piernas, se sostuvo de los hombros del cenizo y poco a poco se empaló.

-Espera..

-No, no quiero.

-Pero.

-Silencio..

Comenzó a moverse despacio y comenzó a moverse despacio pero poco a poco regulaba una velocidad más rápida, se acercó a él para besarlo y soltó más feromonas, poco a poco Katsuki estaba embistiendo más rápido probablemente estaba perdido en la excitación, Sin dudarlo más mordió el cuello del peliverde al igual que su hombro, quería marcarlo pero era consciente que era egoísta para el peliverde.

Al día siguiente despertaron en su habitación, la cintura del peliverde dolía un poco, su cabeza y cuello.

-Buenos días.~

-Kacchan...¿Que hice?.

-Pedir que te embarazara y lo voy hacer ahora que estás cuerdo.