Novios (BkDk)
–Ah!... Vamos nerd tienes que moverte más rápido–. Dijo Katsuki con la respiración agitada.
–Pero...Ah...Ah Kacchan llevamos ya tres horas en lo mismo–. Izuku también respiraba agitadamente. –Creo que debemos terminar ya–.
–Está bien, pero eres un enclenque–. El rubio se alejó del peliverde y tomó una botella de agua. –Y no será mi culpa si te destroza un maldito villano–. Dijo una vez tragó, viendo a Izuku hacer un puchero.
–Pero Kacchan hoy tuvimos combates en clases y ahora hemos estado entrenando tres horas–. Se acercó y abrazó al rubio. –Además ya empecé a sentirme un poco sensible–. Dijo apegándose más.
–Mmh si, te ves un poco rojito–. Dijo el rubio pasando sus manos por la cara de Izuku.
–Y Kacchan me tiene aquí trabajando duro en mi precalentamiento–. Katsuki rodó los ojos ante lo dramático que era su novio.
Y es que Katsuki e Izuku eran la pareja alfa y omega más estable de su generación, ambos se conocían desde toda la vida y cuando presentaron sus géneros secundarios supieron de inmediato que eran el uno para el otro, y aunque el tema de los destinados no era más que un mito, Izuku decía que lo eran y Katsuki no lo decía en voz alta pero también lo pensaba.
Se hicieron novios poco después de presentarse y de eso ya dos años para atrás y ahora en su tercer año del curso de héroes de la UA, se esforzaban al máximo para ser los mejores.
Era por eso que eran reconocidos por sus compañeros y por muchos de los cursos inferiores, la dupla tenía tan buena coordinación entre ellos que eran capaz de vencer a cualquier villano que tenían por delante, Izuku con el OFA y Katsuki con sus explosiones.
No por nada constantemente recibían confesiones y regalos de otros estudiantes, Izuku era de los omegas mas bonitos de la academia, tenía el cuerpo delgado y las curvas características de un omega, pero al mismo tiempo tenía los músculos de un héroe y es que su trabajo duro ejercitándose y su técnica de smash con las piernas, le tenían un cuerpo envidiable hasta por alfas. No lejos de eso estaba Katsuki con su enorme altura, su torso trabajado y sus musculosos brazos que soportaban grandes explosiones y pesadas granadas.
Aunque nada de eso importaba porque ellos solo tenían ojos para el otro y todo lo demás desaparecía y solo podían competir entre ellos, por ser el mejor héroe cuando se graduaran, ese era su día a día, un constante tira y afloja entre sus competencias y su amor.
Sin embargo no había nada que pudiera hacer cuando uno de los dos comenzaba con su periodo de susceptibilidad y debían tomar los respectivos descansos para sus días de calor. Como estos en donde Izuku en sus días de pre celo soltaba más cantidad de feromonas, mucho más densas y dulces en busca de un alfa para que pasara su celo con el. Aunque el único alfa que el peliverde quería no era nadie más que Katsuki.
Era una suerte que ya estaban a nada de cumplir la mayoría de edad y los padres de ambos estaban bastante de acuerdo con su relación, por lo que tenía su consentimiento para pasar sus calores juntos.
–Será mejor que nos vayamos a dar una ducha–. Dijo el rubio.
–¿Puedo bañarme contigo?–. Preguntó Izuku con ojos de corderito pero el alfa le devolvió una mirada seria. –Por fis Kacchan ¿qué pasa si entro en celo y me desmayo?–. Ojos de corderito otra vez.
–Eres un manipulador de mierda lo sabes ¿no?–. Katsuki rodó los ojos ante el asentimiento del más bajo. –Entonces mueve ese culito o se nos hará tarde–. Dijo dándole una nalgada.
Juntos recogieron sus cosas y con Katsuki abrazándolo protectoramente por los hombros se encaminaron a las duchas, para esa hora ya no había prácticamente nadie en los espacios públicos por lo que se tomaron su tiempo para desvestirse entre besos y mimos y se metieron en uno de los cubículos. Se ducharon tranquilamente y entre risas y toques coquetos se jabonaron el uno al otro, si, sin dudas el precalentamiento de Izuku le está haciendo efecto en ellos.
Al terminar se vistieron con sus uniformes de deporte y volvieron al edificio de los dormitorios, caminaban tomados de la mano conversando de estrategias para vencer villanos y tipos de ejercicios para su próximo entrenamiento.
Cuando llegaron a los dormitorios a esas horas no se veía ninguno de sus compañeros en la sala común y fue Katsuki el que cocinó una cena rápida para ambos y después de comer Izuku lo limpio todo.
–Aaaah–. Suspiró. –La comida de Kacchan es la mejor–. Dijo lanzándose a uno de los sofás sobándose el estómago.
–Eres un flojo nerd–. Dijo Katsuki levantando la cabeza del omega para apoyarla en sus piernas al sentarse y acariciarla.
–Sii Kacchan cariñitos–. A Izuku le encantaba cuando Katsuki se dedicaba a acariciarle los cabellos.
Se quedaron durante un rato relajándose en el sofá de la sala común, cosa que hacían mucho en los pocos momento que tenían de descanso, si no estaban ocupados con cosas de la escuela era por cosas de la agencia de Endeavor donde estaban haciendo sus pasantías.
Sin embargo las inocentes caricias en el cabello rizado de Izuku empezaron a subir de tono cuando el rubio paseó una de sus manos por el vientre del omega y a veces bajaba a besarlo a los labios, otras veces era el peliverde el que subía a los labios del alfa.
Ni siquiera supieron en qué momento cambiaron de posición y el peliverde se encontraba a horcajadas sobre las piernas del rubio con besos cada vez más apasionados y candentes.
Con cada segundo que pasaba Izuku se sentía mas y mas caliente mientras movía sus caderas frotándose sobre la dura erección de sus novio, sin dudas entraría en celo esa misma noche porque ya no podía controlar sus feromonas y podía sentir como su entrada soltaba tanto lubricante que ya sentía ropa interior mojada.
A Izuku le encantaba esos momentos en los que podían compartir juntos como novios, sin preocuparse de nada a su alrededor, sin villanos, ni misiones, le gustaba cuando eran simplemente una pareja alfa y omega.
El peliverde amaba cada aspecto de su alfa, porque era su rival cuando eran héroes pero también era protector y cuidadoso con él en momentos como ese donde estaba tan necesitado por su cuerpo.
–Vamos a mi habitación–. Dijo Katsuki besando su cuello.
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••Ángel de jade••
Lo tenía sometido contra la cama, con el pecho sobre las sábanas y las largas uñas aferrándose a la almohada donde ahogaba sus gritos. Puso sus manos sobre sus anchas caderas, fascinado con la vista por los dos preciosos hoyuelos de venus en la espalda baja de su amante.
No pudo resistirlo más, lo abrazó por la cintura y lo levantó sin darle aviso, solo para llevarlo a la ventana donde pegó su pecho afelpado al cristal. Los bonitos gemidos se convirtieron en gritos de placer que rogaban por él, llamándolo por ese apodo que su amante le dió cuando él se negó a decirle su nombre.
"¡Kacchan!, ¡Kacchan!, ¡Kacchan!"
Con cada embestida que él daba arrancaba un nuevo grito de placer, los que en unos cuantos minutos consiguieron empañar el cristal.
Después de todo, haber asistido a esa repugnante cena de gala había valido la pena. Jamás esperó que entre tanta gente tuviera la dicha de hablar unos minutos con ese omega que tenía al mundo a sus pies. Izuku Midoriya, con su figura delicada, de curvas hipnotizantes, unos enigmáticos ojos verdes y las lindas pecas en su rostro que recordaban a las estrellas del cielo nocturno. Era un deleite verlo en los anuncios sobre los edificios, pero verlo en persona, con el ajustado vestido de brillantes joyas, fue como ver a un ángel.
Comenzó con una conversación irrelevante, preguntas casuales, risas, un beso apasionado en el estacionamiento del lugar. Entonces terminaron ahí, en la habitación de hotel donde Izuku se hospedaba, la ropa desapareció pronto, los besos se volvieron candentes, y ya no hubo forma de volver atrás.
Sujetó una de sus piernas y la levantó dejando al omega vulnerable ante su trato brusco, pero Izuku no pidió que se detuviera, siguió gritando tan alto como podía, casi llorando de placer.
—¡Ah, Kacchan se siente raro! —gritó con la voz temblando.
—Significa que lo estoy haciendo bien… —respondió susurrando en su oído, mandando un escalofrío por la piel sensible del omega.
Kacchan sujetó la otra pierna y la levantó, dejando a Izuku solo apoyarse contra el cristal que les daba una vista magnífica de la ciudad que vivía de noche.
Izuku sintió los afilados colmillos del alfa clavarse en su hombro, luego el semen caliente corriendo en su interior, en medio del sexo su timidez desaparecía por completo y se convertía en un omega insaciable, por eso, en lugar de preocuparse por un embarazo no deseado, se encontró gimiendo desesperadamente por el infinito placer que le causaba estar de esa forma con ese alfa.
Se quedaron un momento de esa forma, intentando recuperar el aliento, hasta que Kacchan fue a sentarse de nuevo en la cama, con Izuku aún montado en su verga; estaba sujetándolo por el pecho, jugueteando con ellos, drogándose con su suavidad, esa fue la razón por la que se puso duro de nuevo. Volvió a poner sus manos sobre las caderas de Izuku y retomó el salvaje vaivén.
Los gemidos de Izuku se agudizaron aún más, arqueó la espalda y se pegó al pecho de su amante, acariciando con sus uñas largas el cabello rubio cenizo. Levantó las piernas en el aire, y casi vió estrellas por la fuerza que el alfa ponía en cada penetración, como si de verdad quisiera destrozarle el culo, tal como dijo que haría en medio de los besos en el elevador.
Hicieron de aquella habitación un completo desastre, tuvieron sexo en el balcón, lo hicieron en la ducha, en el suelo, y volvieron a la cama, donde siguieron hasta quedar completamente agotados.
Por la mañana, el incesante zumbido de su teléfono lo despertó. Solo estiró la mano para responder la llamada en el altavoz.
—¿Dónde estás?, se suponía que teníamos que salir hace quince minutos para la sesión de fotos con la agencia de Dynamight —dijo su representante del otro lado de la línea—. ¿Sabes qué?, no me interesa donde estés, pero más te vale que estés listo en diez minutos, estaré esperándote en el auto.
Ella colgó sin siquiera escucharlo, él giró sobre la cama intentando no empeorar el terrible dolor en sus caderas. Pero cuando miró al otro lado de la cama, deseando conseguir un tierno beso de buenos días, se dió cuenta que estaba solo.
Se sentó de golpe ignorando el dolor, deseando escuchar el sonido de la ducha indicando que su amante aún estaba con él, pronto se dió cuenta que estaba completamente solo. Eso dolió, por un momento creyó que ese apuesto caballero de mirada escarlata se quedaría con él y quizás podrían seguir con esa agradable conversación con la que inició todo, por desgracia, eso no sucedería.
Decidió que era mejor no hacer enojar más a su representante, buscó su teléfono para ver la hora, fue al mirar la mesa de noche que encontró una nota en la que se leía:
Perdón por irme sin avisar, pero te veías tan feliz durmiendo que no quise molestar. Tengo que salir de prisa, estaré esperando tu llamada.
Atte. Kacchan.
No pudo evitar bailar de felicidad, después de todo su apuesto caballero no se había olvidado de él. Luego, cuando pudiera librarse de la molesta sesión de fotos podría llamarlo, seguir conversando y quizás repetir lo de la noche anterior. Con esa idea fue directo a la ducha, listo para comenzar su agotadora rutina.
Pero Izuku no podía imaginar que el imponente héroe con el que más tarde compartiría una sesión de fotografías, resultaría ser el mismo alfa que en una noche cautivó su corazón.
Sin importar nada
Nadie de la clase A se atrevió a decir una sola palabra. Midoriya era un beta, todos sabían que le habían hecho cientos de estudios... pero cuando Bakugou entró en celo, lo mordió y toda su realidad se tergiversó.
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Katsuki se volvió un animal salvaje, arrastró a Izuku lejos de la escuela, convenientemente sus padres estaban en un viaje de trabajo.
La primera mordida fue en el pecho de su compañero. Los colmillos tel rubio tenían una particularidad poco vista, su mordida era capaz de inyectar feromonas de la misma forma en que lo hacía una serpiente con su veneno.
Midoriya sintió como su esencia cambiaba, sus bulbos olfatorios despertaban y algo en sus extrañas comenzaba a surgir.
—De ninguna forma te dejaré ir, eres mío Deku, jamás acepté que fueras un beta, tú naciste para mí.
Sus labios se encontraron ferozmente y pocos segundos pasaron para que la ropa desapareciera. Midoriya estaba en una nube de éxtasis, Katsuki, su preciado Katsuki lo estaba tomando.
—Me vas a partir en dos si me intentas meter esa cosa... la cosa de Kacchan es enorme.
Bakugou sonrió con orgullo ante esas palabras, acostó a Izuku boca arriba en la cama y metió sus manos bajo los carnosos glúteos que tenía para levantar su cadera un tanto y atenderlo.
—Por eso te voy a preparar muy bien, mi omega tiene que ser capaz de recibirme sin problemas —comenzó a utilizar su boca para estimularlo y los gemidos de Midoriya se hicieron presentes de inmediato.
La calidez de Katsuki y sus palabras, habían llevado a Izuku a un lugar de placer y pertenencia "su omega, sí, yo siempre quise ser el Omega de Kacchan".
El alfa tuvo que luchar contra su instinto, pues su celo de demandaba llenar cuando antes a la pareja que eligió para pasarlo. Pero aún guardaba un atisbo de razocionio, pues sabía que necesitaba esperar un poco más.
Entre acciones y deseo, las mordidas del rubio continuaban saturando de feromonas a su pareja, le estaba haciendo enlocequer a su lado.
—Ka-Kacchan —la voz del de cabello verde temblaba—, me siento muy caliente, te quiero dentro, por favor, ayúdame.
—Estás entrando en celo bebé —contestó con una voz sumamente rasposa y hambrienta—, no te preocupes, tu alfa se encargará de todo, sólo abre bien las piernas para mí.
Izuku obedeció y adicional, con sus dedos estiró su entrada, invitando al otro a llenarlo. Bakugou respiró hondo, percibiendo la esencia mentolada que emitían el otro. Se acomodó debidamente, con el glande acarició la longitud del miembro de su par y bajó lentamente hasta llegar a su agujero.
—Lléname, por favor, ¡te necesito Kacchan!
El rubio se hundió lentamente, dando el tiempo el necesario para que su pareja se acostumbrase a su tamaño, el rostro de Izuku era todo un poema que le invitaba a permanecer en el calor de su interior la vida entera.
Pronto aquello se volvió en el acto de apareamiento de dos animales famélicos.
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Durante tres días no se supo nada de ellos, pero al regresar a la UA Izuku traía una marca en el cuello que indicaba un vínculo.
—Midoriya, la marca aún es reversible —dijo Aizawa, con algo de miedo en la voz—, Bakugou es un alfa dominante, creció sabiendo ello y la particularidad de sus colmillos, puedes denunciar la violación, podemos arreglar todo esto.
All Might miraba con terror ante las palabras del profesor de cabello negro, estaba expectante a la respuesta, mientras que Katsuki no se inmutaba ni un poco.
—¿Se puede arreglar que duerma con mi alfa? Mi feromonas son muy inestables, necesito de las suyas dominantes o me sentiré mareado y débil —expresó con una dulce sonrisa.
—Izuku ¡¿No me estás escuchando?!
—Lo hago profesor, pero creo que el que no escucha es usted —el pecoso se sentó sobre el regazo de Bakugou y se acurrucó en su pecho—, siempre he amado a Kacchan, unir mi alma a la suya es lo mejor que me pudo haber pasado, no tengo intención de actuar contra él o contra la escuela que permitió que un alfa dominante perdiera el control de esa forma —dijo soberbio—, sólo quiero que se me permita estar con mi pareja.
—Si —contestó Aizawa algo dudoso—, ahora que están vinculados se puede arreglar eso.
A partir de ese momento era común ver a Katsuki caminando por oso dormitorios con su omega colgado de él cuál koala, mimado y amado. Izuku no lo diría en voz alta, pero sentía una obsesión enfermiza hacía su amigo de la infancia, maldecía día a día el ser un beta y no poder llamar su atención, pero ahora, la vida le había sonreído y al parecer, no había sido el único que sufría porque no tuviera el subgénero adecuado.
—Kacchan necesito más fermonas de alfa, ¿me dejas chuparte? Quiero llenarme la boca contigo.
—Eres un nerd muy caliente Deku —se abrió el pantalón y sacó su miembro qué aún no se encontraba firme—, esto es tuyo bebé, chúpalo todo lo que quieras —contestó orgulloso.
—No me dejaras nunca, ¿verdad? —preguntó el pecoso mientras se acomodaba entre sus piernas.
—¿Por qué lo haría? Te forcé a ser un omega para marcarte y que nadie pudiera ponerte un dedo encima, ¿crees que nunca noté lo mucho que le gustabas a Iida? Eres mío Deku, mi omega, mi otra mitad.
—Yo también te amo —contestó con una pequeña risita y comenzó a lamer lo que tanto deseaba.
—Si, sabes que ese es mi lenguaje de amor, así que ahora hazme feliz y ponme muy duro porque quiero escucharte gemir está noche.
Mas que un fan
—Dime Deku —la voz de Bakugou era triste, estaban en el camerino del pecoso, después de que su club de fans se fue— ¿Qué harías si te dijera que ya no quiero ser el presidente de tu club de fans?
El corazón de Izuku se estrujó ante esas palabras, sus ojos se llenaron de lágrimas y sentía el retumbe de sus latidos presionando sus oídos.
—E-estás jugando, ¿verdad? —las comisuras de sus labios temblaban al tratar de sonreír—, has estado conmigo desde el inicio, cuando nadie creía en mí, cuando decían que por ser tan lindo y no entrar la imagen de un hombre no iba a tener seguidores, tú me estuviste apoyando, tú dijiste que si podía ser un Idol y pensar que quieras alejarte —detuvo sus palabras, estaba a punto de romper en llanto pero necesitaba preguntar una cosa más—, ¿hice algo malo?
—No Deku, no hiciste nada malo, relamente he sido tu fan número uno pero hay algo que no deja de molestarme últimamente —lo miró a los ojos, no le gustaba lo que había en su cabeza luchando por salir—, hace unos meses, cuando comenzaste a darme las recompensas —no pudo evitar ponerse rojo— ¿Haces eso con otros fans? ¿Si dejo ser el presidente de tu club, harás eso con el siguiente?
—¡No! Y-yo... Es que Kacchan —el pecoso estaba muy nervioso—, sólo he hecho eso contigo, lo juro —se tapó la cara, moría de vergüenza—, sé que te dije que eran recompensas por ser mi fan número uno, pero la verdad es que ¡Me gustas muchísimo y tenía miedo de que me rechazaras si te declaraba mis sentimientos! Y-yo... Y-yo estoy enamorado de ti.
Bakugou lo abrazó, cargó su liviano cuerpo y lo hizo sentarse sobre el mueble que sostenía la luna donde se arreglaba
—¿Eres estúpido? He gritado miles de veces lo mucho que te amo, no existe un motivo en el universo para que te rechace.
—Creía que amabas mi música y mis bailes, no relamente a mí —replicó con algo de pesimismo.
—Deku, yo amo todo de ti —Bakugou abrió uno a uno los botones de la parte superior de su traje—, este tipo de cosas, ¿sólo las haces conmigo?
—Si Kacchan mngh —gimió al sentir la primera estimulación en los rosados botones de su pecho—, eres el único con quién lo he hecho, el único con quién quiero hacerlo.
Una de las manos del rubio se metió bajo la falta del Idol, acarició de forma tosca sus muslos, como reclamando esa piel bajo su dominio —¿Que hay de este lugar? ¿Alguien más te ha tocado aquí? —Preguntó al tiempo que as cariciaba su miembro sobre la ropa interior.
—Nunca, sólo Kacchan.
—¿Y más atrás, Deku?
Izuku subió los tobillos hasta recargarlos en el mueble, sus piernas estaban flexionadas e hizo a un lado mostrando su intimidad —este es mi lugar especial para conectarme con Kacchan, jamás se lo daré a nadie.
El chico de ojos rojos se encendió por completo en ese instante, llenó sus dedos de lubricante que sacó de su bolsillo y comenzó a acariciar el esfínter del Idol.
—Dime Deku, ¿quieres que me conecte contigo? ¿Me darás mi recompensa por ser tu mayor fan?
—Si... quiero sentirte muy dentro de mi, pero quisiera que fuera más una demostración de amor por ser tu novio.
—Definitivamente, eso suena mucho mejor mi amor.
Fin.
¡No más extras!
¡Ring, ring!
El insistente sonar del teléfono lo hace comenzar a despertar, su primer impulso es votarle una almohada encima, sin embargo, no funciona, el infame aparato sigue sonando sin parar. A regañadientes abre uno de sus ojos escarlata para ver la hora en su reloj digital de pared.
-¿Tres de la mañana? - pone una almohada sobre su rostro para intentar apaciguar el sonido, pero no le funciona, más bajo, pero aún lo sigue escuchando - ¿Quien mierda marca a las tres de la mañana? - Piensa dejar que suene hasta que la persona al otro lado se canse, pero cuando ve que deja de sonar y comienza nuevamente cinco veces seguidas toma el teléfono para contestar y maldecir al extra que no lo deja dormir - Te mataré maldito - justo antes de presionar el botón verde mira la pantalla, al leer el nombre que ahí aparece su enojo se esfuma, claro que él puede llamarlo a la hora que sea -
"Bueno" Contesta con la voz suave y ronca, aún se notan los estragos del sueño profundo en el que estaba antes de que el teléfono lo despertara .
"¿Kacchan?" la voz al otro lado suena rota, triste, incluso puede escuchar como se sorbe la nariz. Sus alertas se encienden de inmediato.
"Deku, ¿Estás bien?", el rubio y el peliverde han sido amigos desde que se conocieron en secundaria, lo suyo fue amor a primera vista, desde la primera mirada sabían que el otro sería parte esencial de su vida, al principio comenzaron siendo mejores amigos, luego fueron novios, hasta que algunas situaciones nada agradables y una chica entrometida después, decidieron terminar su relación.
Un año pasaron sin hablarse el uno al otro, después de ese tiempo volvieron a ser amigos o por lo menos lo intentaron ya que era difícil no toparse en reuniones o en la escuela pues su grupo de amigos era el mismo, sin embargo, cada vez que alguno tenía una nueva pareja volvían a dejarse de hablar a petición de sus respectivas parejas, porque para todos era obvio que aún tenían sentimientos el uno por el otro, solo que ellos no querían aceptarlo o si lo hacían, pero creían que lo mejor era ser amigos y no volver a romper esa armonía que con tanto esfuerzo consiguieron.
Su rutina fue así, hasta que un día después de terminar con sus parejas y volver como siempre a hablarse para darse apoyo mutuo, decidieron que ya no se dejarían de hablar, no importa cuantas nuevas parejas tengan, su relación de amistad se mantendría. Fue así como nuevamente forjaron una amistad de hierro, siempre estaban el uno para el otro, cuando tenían problemas se desahogaban entre ellos, podían llorar, decir sus miedos y temores sabiendo que el otro no lo iba a juzgar. Incluso se apoyaron en sus relaciones, ambos preferían ver al contrario feliz, no importaba que fuese con alguien más. Así es como llegamos a esa llamada del peliverde a las tres de la mañana.
"Shinso me ha dejado", se escucha un sollozo.
"¿Qué mierda ha pasado? ¿cómo es posible que el maldito Zombie te haya hecho eso?, el enojo comienza a crecer en su interior, desde que Izuku conoció al pelimorado parecía ser el chico perfecto, nunca había tenido queja de él, fue por eso que se mantenía tranquilo pensando que ese extra haría feliz a su Izuku. Desafortunadamente hace dos años tuvo que viajar por trabajo a otro país, tal vez al no ver la relación en persona por tanto tiempo le hizo llegar a conclusiones erróneas.
-"Hace un año …" - los sollozos le hacen difícil el hablar, pero intenta continuar, necesita desahogarse - " Hablamos sobre nuestro futuro, le dije que yo si quería casarme, tener hijos, establecer un bonito hogar y él me dijo que estaba de acuerdo que quería lo mismo"- más sollozos se escuchan al otro lado de la línea - "Hoy mientras estábamos cenando en mi apartamento puse algunos videos en FB, me salió uno sobre los arreglos para bodas - sorbe su nariz - y entonces me dijo que no se quería casar - los sollozos se intensifican -
-¿Pero por qué?, si ya lo habían hablado no tenía porque retractarse - siente la furia en su interior, sabe que desde siempre Izuku ha soñado con casarse, nunca entendió porqué, pero ese era su sueño-
-Me dijo que al entrar en su nuevo trabajo se dió cuenta que quiere más tiempo para él, que si estoy de acuerdo con tomar sus tiempos libres y eso cuando no tenga que hacer algo sólo, que entonces me quedara - más sollozos mientras la ira en el interior de Katsuki ya no se puede contener, necesita darle una paliza al maldito zombie por hacer llorar así a su mejor amigo - y que - sorbete de nariz - si no me agradaba la idea que la puerta estaba muy amplia, que me marchara -
-Maldito hijo de puta, si me lo llego a encontrar le voy a partir la cara - su almohada está siendo estrangulada hasta el punto de comenzar a romper las costuras y las plumas que conforman el relleno se comiencen a asomar - ¿Que hiciste? -
-Le dí una cachetada y lo corrí del departamento - sus sollozos comienzan a disminuir - No voy a estar con alguien con quien no tengo un futuro en el que seré feliz - por la mente de ambos pasa que el único futuro feliz es estando juntos, pero ninguno de los dos va a aceptarlo, su miedo a volver a romper su hermosa amistad puede más con ellos -
-Ese es mi Deku - una sonrisa orgullosa se forma en su rostro, eso es algo que siempre ha adorado de él, su capacidad para amarse a sí mismo y ponerse siempre primero antes que a los demás, aunque le costó muchas caídas llegar hasta ahí, pues antes siempre ponía primero a otras personas, hasta que le rompieron lo suficiente el corazón para decidir que nadie podía amarlo por completo más que él mismo, aunque está un poquito equivocado, si existe alguien que lo puede amar más que él mismo. Del otro lado el pecoso se sonroja, ama que su mejor amigo siempre le diga esas cosas, sabe que mientras está en una relación se mantiene al margen, pero cuando ambos están solteros suele decirle todo tipo de cosas dulces, ese tipo de detalles lo hacen guardar una luz de esperanza, que apaga rápidamente cuando recuerda lo mal que terminaron la última vez -
-Gracias por escucharme Kacchan - ahora que se ha podido desahogar el sueño comienza a vencerlo -
-Sabes que puedes llamarme a cualquier hora cuando lo necesites Deku, siempre te contestaré - le hubiese gustado estar cerca para correr a su departamento y consolarlo entre sus brazos, desgraciadamente al estar tan lejos no puede hacerlo así que debe conformarse con esa llamada. Ya no escucha los sollozos, sabe que se está quedando dormido, así que es hora de despedirse, - Descansa Zuzu, mensajeamos mañana -
-Descansa Kacchan - bosteza - Te quiero -
-Te quiero también -
Al pasar de los días Izuku ya se encuentra mejor, le dolió lo que Shinso le hizo, pero al pasar de los días analizó la relación que llevaban, ya estando fuera de ella pudo notar las banderas rojas y el porqué jamás iban a funcionar realmente, ahora siente alivio al haber salido de ahí o bueno, al haber sido votado de ahí, porque él no se fue de esa relación, lo fueron. Ya está mejor y con su corazón más sano, porque seamos realistas, él no amaba al pelimorado con la misma intensidad que ama a su primer y único amor, le sigue doliendo más la ruptura de adolescentes con Katsuki, que la de ahora con su ex.
Su nueva vida autoimpuesta por él mismo es la de la fiesta y los amores de una noche, se ha rendido con las relaciones estables, es consciente de que nunca va a funcionar con alguien que no sea cierto rubio y no quiere arriesgarse a decírselo para terminar perdiéndolo, así que para qué perder el tiempo en ello, mejor acostarse con cuanto chico o chica se le pone en su camino y así disfrutar de su vida, ya ha renunciado a su sueño del hogar feliz.
En el otro lado del mundo Katsuki ha notado la nueva rutina del pecoso, lo sabe porque él mismo se lo cuenta, además, más de una vez lo ha llamado sin consgeuir respuesta, hasta que horas despues le contesta diciendole que estaba en una movida, osea, teniendo sexo con alguien. Justo ahora intenta localizarlo para decirle que debe viajar de emergencia a Japón aprovechando así para verlo, después de sonar cinco veces cree que de nuevo no va a contestarle, hasta que escucha un suspiro al otro lado.
-Hola Kacchan - su voz suena agitada, como si estuviese haciendo ejercicio - Lo siento estaba en una de mis movidas - o bueno, haciendo cardio mejor dicho -
-Deku, debes dejar de acostarte con cuanto fulano o fulana se te ponga enfrente - ya no puede soportarlo más, odia saber que el amor de su vida se encuentra de cama en cama, cuando lo único que él quiere es que pase por la suya y se quede ahí para siempre - Te van a pegar algo - intenta justificar su enojo -
-Siempre uso protección, no debes preocuparte - suena risueño, lo normal después de acostarse con alguien -
-No seas tan malditamente confiado y promiscuo - bufa, los celos lo carcomen - SOLO DEJA DE ACOSTARTE CON CUALQUIER EXTRA - cuelga la llamada, no soporta la vida que ahora lleva el peliverde, lo quiere solo para él, no quiere que nadie más lo toque -
Después de eso no contesta sus mensajes ni sus llamadas, necesita tiempo a solas para analizar el revoltijo de sentimientos en su interior. Al día siguiente toma el avión que lo lleva hasta Japón, aún en el vuelo se debate internamente entre lo que debe hacer, sabe que es demasiado arriesgado confesar los sentimientos en su interior al oji verde, pero tampoco podrá aguantar más viéndolo estar con otras personas, de lo único que está seguro es de que lo quiere solo para él, ya no le importan las consecuencias, luchará para que sus mayores miedos no se cumplan.
Lo primero que hace al bajar del avión es ir hasta el hotel en el que se hospedará, se da un baño rápido y luego sale directo hasta el departamento del pecoso, va a apostar todo a su decisión.
Al llegar baja del taxi, mira hacia la entrada del edificio encontrándose con una escena que lo hace enfurecer, el peliverde baja de su auto con un chico rubio, se ríen y coquetean descaradamente en la calle, sin pensarlo dos veces camina deprisa hacia ellos, los separa y toma a su pecoso amigo del brazo para comenzar a arrastrarlo hasta el interior.
-¿Kacchan? - se nota realmente sorprendido - ¿Qué haces aquí? ¿Deberías estar en Estados Unidos? - la mirada de furia en los ojos carmesí lo hace estremecerse, no sabe cómo interpretarla -
-Callate mierdecilla, estoy harto de esto - lo lleva por la escalera hasta el piso 6, toma la copia de la llave que tiene en su bolsillo y abre -
Una vez dentro se abalanza contra el pecoso haciendo que este se pegue contra la pared, lo acorrala para terminar juntando sus labios en un apasionado beso.
-Te dije que dejes de acostarte con cualquier maldito extra - le dice cuando se separan para buscar un poco de aire - ¿Quieres sexo desenfrenado?, te daré lo que tanto deseas, después de eso ni siquiera pensarás en acostarte con alguien que no sea yo - No lo deja hablar, simplemente se vuelve a abalanzar contra sus labios -
El pecoso simplemente se deja llevar, no puede resistirse a su Kacchan, lleva diez años extrañando sus suaves labios, después de terminar nunca más volvieron a rozarse ni una sola vez y ahora que por fin vuelven a tocarse recuerda lo dulce de su sabor y lo bien que saben besar, ahora entiende el porque ninguno de los hombres o mujeres con los que ha salido ha sabido llenar sus expectativas, ¿como hacerlo cuando tu primer referencia son los perfectos besos del amor de tu vida?.
Poco a poco su cuerpo se afloja, ya no quiere seguir luchando contra sus más profundos deseos, ya mañana se preocupará por el futuro de su relación, justo ahora lo único que quiere es por fin ser tomado por su amado. A pesar de ser novios durante dos años cuando tenían 15 años, y terminar a los 17, nunca tuvieron relaciones, lo más a lo que llegaron fue a manosearse, pero jamás hubo intimidad. Diez años de aguantarse las ganas les van a pasar factura.
El cenizo toma los muslos del pecoso para cargarlo, lo hace rodear su cintura mientras lo sujeta de sus perfectas y redondas nalgas, camina con él hasta la habitación, al llegar cierra la puerta y lo recarga contra esta mientras comienza a besar el pecoso cuello con mucha pasión, baja por toda la extremidad hasta llegar al pecho mientras deja besos húmedos, cuando siente que la camisa le estorba la jala rompiendola por completo, o la tela era muy frágil o de verdad está desesperado por tomarlo. Aprovecha que los botoncitos rosados están al aire para bajar hasta ahí, mete uno de ellos a su boca mientras hace movimientos circulares con su lengua, desocupa una de sus manos para tomar el otro y pellizcarlo, quiere estimular por completo el cuerpo contrario, se siente demasiado caliente.
-Kac… chan… - el pecoso se encuentra en éxtasis, le cuesta trabajo pensar mientras es comido por completo, sus pantalones comienzan a apretarle mientras su erección se levanta completamente erecta dentro de ellos, puede sentir hasta el pre semen manchando sus boxers, nunca antes se había calentado tanto con solo algunos roces - Duele - el cenizo se ha acercado más a él, dejando una nula distancia entre sus cuerpos, sabe perfectamente a lo que se refiere, puede sentir el bulto pegar contra el suyo -
-Tranquilo cariño, en seguida le daré atención también - lo lleva hasta la cama para sentarlo en el borde con las piernas abiertas, le encanta la visual que le regala, mejillas pecosas sonrojadas, la saliva escurriendo por la comisura de su boca, ojos brillantes, respiración agitada y cabello completamente despeinado, su nueva imagen mental favorita -
Sin perder más tiempo lo ayuda a quitarse los pantalones dejándolo solo en boxer. Se arrodilla frente a él comenzando a frotar su enorme miembro con una de sus manos aún sobre la fina tela, lo ve suspirar mientras aumenta el ritmo, después de un rato cuando siente más humedad decide que es hora de quitar la estorbosa tela. Deja libre el pecoso y venudo miembro, se relame los labios mientras el peliverde lo observa con lujuria, el sonrojo en sus mejillas no evita que piense lo lascivo que se ve el cenizo frente a su polla chorreante, sabe lo que viene y eso lo hace ponerse aún más duro si es posible.
-Vamos a probar a qué sabes Zuzu - sin más lleva su boca hasta la polla, lamiendo los fluidos para sonreír coqueto - Exquisito - regresa a su labor, metiendo con maestría toda la longitud hasta pegar con su garganta, luego lo saca y vuelve a meterlo sin importarle las ligeras arcadas causadas. Cuando el pecoso se cansa de sus juegos, lo toma por la nuca para marcar su propio ritmo, quiere liberarse en su boca, sabe que eso le costará caro, pero está dispuesto a pagar el precio, ahora solo piensa en esa exquisita boca recibiendo toda su carga. -
-Mierda, que rico me la chupas Kacchan, quiero descargar sobre ti - sin más aviso que ese, las contracciones comienzan a sentirse en el interior de la cavidad bucal, hasta que siente el líquido espeso y caliente ser derramado, con los ojos llenos de lágrimas aguanta como un guerrero, traga toda la carga sin derramar una sola gota, eso lo hace excitarse aún más, necesita liberar su propia polla o no tardando tendrá las bolas azules por aguantarse tanto -
Una vez que no queda rastro del líquido blanco, sube para besar al pecoso con fuerza, se siente salvaje, quiere tomarlo ya. Quita su ropa, ya no soporta el calor que recorre su cuerpo ni la dureza pegar contra sus pantalones. La visual que le ofrece a Izuku es impactante, el dios griego Katsuki Bakugo, con quien ha tenido demasiado sueños húmedos, se encuentra frente a él desnudándose de forma sexy, sus músculos se mueven ante cada movimiento, su abdomen queda al descubierto, definitivamente está buenisimo, siente que la baba comenzará a escurrir de sus labios en cualquier momento, aún se encuentra un poco en la bruma post orgásmica, pero está completamente consciente del espectáculo a su alrededor. Pero nada lo podría haber preparado para ver las contorneadas piernas, las perfectas nalgas respingonas y el monstruo entre sus piernas, siente que se va a desmayar de la impresión, ahora si que se le ha hecho agua la boca.
-¿Te gusta lo que ves Deku? - su voz suena baja, gruesa y sensual, la lujuria se ha apoderado de él -
-Me encanta lo que veo Kacchan - el mencionado camina hasta ponerse frente a él con una sonrisa coqueta, deja a su amigo justo a la altura de las mejillas pecosas, de forma juguetona le da una "Cachetada" con su polla, haciéndolo ponerse duro de nuevo. Le encanta conocer esa faceta tan sexy de su mejor amigo -
-Te va a encantar más lo que te va a hacer - con una de sus manos lo empuja para recostarlo sobre la cama, luego sube a gatas sobre su cuerpo, mete la mano bajo la almohada del chico, conoce a la perfección en qué lugar se encuentra cada cosa a pesar de haber estado tanto tiempo fuera, así que de ahí saca un pequeño bote de lubricante -
Por más que quiera enterrarse ya en su perfecto agujero, sabe que debe de prepararlo, a menos que más temprano haya estado con alguien más y no necesite mucha preparación, ese pensamiento lo hace ver rojo de la furia, pero decide no distraerse con esos temas justo ahora. Dejando los celos de lado, abre el bote, pone un poco del líquido espeso en sus dedos para dirigirse al lugar en donde quiere entrar.
-Espera.. Kacchan - el pecoso se sonroja mientras mira hacia otro lado -
-¿Qué pasa Deku?- sigue bajando su mano pero ahora mira al chico al rostro, se ha puesto nervioso -
-Yo… nunca hee.. - se arma de valor para decirlo - Nunca he sido el de abajo, siempre soy el que da - por el rostro del rubio se extiende una sonrisa lobuna, eso si que es una buena noticia, él será su primera vez, será el primer y espera que único afortunado en estar dentro de su culo -
-Tranquilo, te gustará que sea yo quien te la meta - siente su polla saltar, por la mierda que le calientan las palabras sucias del cenizo -
Sin más preámbulos lleva uno de sus dedos lleno de lubricante hasta la virgen entrada, con mucho cuidado lo introduce en su interior, al principio siente un poco de resistencia así que decide distraerlo enfrascandose en una sesión de besos húmedos que los hacen jadear a ambos, Katsuki disfruta de comerse cada gemido del peliverde cuando el dedo en su interior comienza a entrar y salir, luego algunos más cuando un segundo dedo es introducido para ayudar a aflojar su entrada haciendo movimientos en forma de tijeras, quiere prepararlo lo mejor posible, es por ello que termina por meter tres dedos. Al principio siente un poco de dolor, nunca antes había siquiera tocado esa parte de su cuerpo, siempre que se masturbaba o que tenía sexo con un hombre, era él el que solía prepararlos, pero jamás nadie se había acercado si quiera a su pequeña rueda de nervios.
-Ah, ah… Ka.. chan… - se siente bastante estirado para este punto, quiere experimentar lo que es tener una enorme polla en su interior, aunque al mirar la que tiene frente a él siente un poco de pánico, no cree que quepa en su pequeño agujero y si lo hace lo va a destrozar -
-Tranquilo, solo relajate y disfruta del placer - sin poder aguantar más el dolor en las bolas, se posiciona entre las pecosas y regordetas piernas, necesita ya estar enterrado en su cálido interior. Cuando lo siente completamente listo o lo listo que puede estar, comienza a restregar la cabeza de su miembro en la apretada entrada, lo llena con un poco de lubricante, necesita hacerlo lo mejor posible para que el otro disfrute de la penetración y no la sufra demasiado - Voy a entrar en ti mi amor - esas últimas dos palabras son suficientes para transportarlo a otro mundo, en el momento justo en que el primer empuje es dado hacia su interior, las sensaciones comienzan a invadirlo por todos lados, siente calidez en su corazón al escuchar las dulces palabras otra vez, mientras que un ligero dolor le atraviesa las caderas para convertirse en placer puro cuando de una sola estocada es llenado por completo, siente como si la carne se le abriera, pero es algo tan placentero que minimiza al dolor casi por completo. Por otro lado, Katsuki siente como las paredes internas lo abrazan, se siente demasiado bien, tanto que teme correrse como si fuese un mocoso precoz que con la primera estocada termina, así se siente al estar enterrado en tan glorioso lugar -
-Ahhhg… Kacchan… es tan grande …. - cuando ambos se han acostumbrado, el pecoso mueve las caderas para indicarle que necesita más, lo quiere moviéndose dentro, eso es lo único que necesita el contrario para comenzar un vaivén que comienza suave, haciendo que ambos gruñan y giman de placer, las sensaciones son tan intensas que ambos creen no soportar demasiado. Cuando el ritmo de las estocadas aumenta y el rubio logra llegar a ese punto dulce que hace erizar la pecosa piel al ser tocado, los ojos jade se vuelven blancos, el placer lo embarga por completo, siente cada estocada en cada fibra nerviosa de su cuerpo, se agarra a las sábanas con fuerza hasta con los dedos de sus pies, se siente por completo desconectado de la realidad, lo único que escucha es el eco de las caderas contrarias cochando contra las suyas -
-Mierda Zuzu, necesito venirme en ti - lo toma por el cuello, quiere besarlo mientras aumenta más el ritmo volviéndose salvaje - eres tan cálido y apretado - sus lenguas luchan por el control mientras el placer los tiene perdidos, las paredes internas del pecoso comienzan a contraerse anunciando su segundo orgasmo, mientras tanto el miembro de Katsuki es apretado cada vez más, no va a aguantar mucho más - Mierda, te amo - con estás últimas palabras ambos de dejan ir en un orgasmo arrasador, el del pecoso baña a ambos dejando rastros en sus abdominales y pechos, mientras que el cenizo termina de forma explosiva en el interior de su amado peliverde. Mientras están en la bruma post orgásmica, el cenizo recarga su cabeza en el hombro de su amante, necesita regular su respiración para decir lo que quiere - No quiero que nadie más te vea desnudo nuevamente, quiero que seas solo mío Izuku, he venido para quedarme - besa su clavicula, sabe que está intentando procesar sus palabras - Ambos sabemos que no podremos ser felices con otras personas, así como tambien ambos le tenemos miedo a lo mismo, pero yo he decidido dejar ese tonto miedo a un lado, quiero ser feliz contigo, quiero darte aquello que tanto has soñado, dejame ser quien te dé el hogar que tanto has deseado -
Las lagrimas comienzan a desbordarse por las mejillas del peliverde, a anhelado esas palabras desde hace demasiado tiempo, ahora que las escucha no puede hacer más que dejarse llevar por sus verdaderos sentimientos, ya no quiere luchar contra la corriente, ya no quiere negarse más a estar con la única persona a la que ha amado realmente, ya no quiere resistirse y sufrir más, ya se ha cansado de eso. Se ha cansado de fingir que no sabe que solo con él puede ser feliz.
-Quiero estar contigo Kacchan - se abraza a su cuerpo desnudo mientras aún siguen conectados - te amo - esas palabras son lo único que necesita el cenizo para sentirse en paz. Con cuidado sale del interior de su amado para acurrucarse en la cama para darse mimos mutuamente. -
Solo les costó diez años y mucho sufrimiento para que aceptaran que son el uno para el otro y que solo ellos se pueden hacer felices.
