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El personal de la mansión Nishikino's, se había tomado el día libre a petición de la menor de la casa. El plan consistía en mantener la plática entre sus padres y ella, a modo de privacidad, no quería armar un escándalo frente a todos, así que simplemente se aprevino.
Los dueños de la mansión y del famoso hospital habían conseguido descansar unas cuantas horas, lo suficiente para tener energía y comer junto a su hija, lo cual sucedió con éxito. Por ahora la pequeña familia se encontraba bebiendo despreocupadamente.
— ¿Qué es lo que querías hablarnos, Maki?.— La mayor se sentía un poco inquieta de saber sobre el tema, tomando por sorpresa a los presentes.
— ¿Es sobre Shouto-san?.— El padre de Maki no se contuvo con su curiosidad.
La doctora atragantó con ciertos nervios, había preparado lo que tenía que decir durante la mañana. No podía echarse para atrás simplemente.
— Lo primero que tengo que decirles...— Se tomó su tiempo para procesarlo.— No estoy saliendo con Shouto ni mucho menos sucederá algo más que una amistad de negocio.
Los señores Nishikino se sorprendieron tanto que dejaron el despreocupado semblante que tenían.
— Bueno... Supongo que es tu decisión, eso quedó claro con la propuesta.— Intentó desviar la tensión la madre de Maki.
— Me alegro de que sigan siendo amigas en ese caso.— El pelicafé rojizo sonrió con calidez, entendió la decisión de su retoño.
— Y hay algo más...— La menor luchaba arduamente por afrontar las fuertes miradas que tenían sus progenitores, le costaba no apartar la vista.— ¿Recuerden a Nico?.
Como era de esperarse, la señora Nishikino hizo una mueca de disgusto.
— Ahm.. Si, Yazawa.— Respondió secamente.
— ¿Qué hay con ella, cariño?.— Preguntó su padre.
— Hace poco estuvimos saliendo de una manera romántica, pero estos días sucedió un problema y tomamos distancia...—
— Entonces tiene sentido que la foto haya sido un gran escándalo, las dos ya estaban en una relación...— Comentó la pelirroja mayor.
— Si...— Asintió con total desánimo la doctora. Recordar a Nico le dolía.
— En ese caso, si ya terminaron las cosas—
— Se los digo porque quiero regresar con ella, aunque no tengo idea de si podré hacerlo, pero yo quiero.— Firmemente Maki interrumpió a su padre, quien se quedó en shock al igual que su madre.
— ¿Acaso estás loca? ¿Cómo planeas llevar un noviazgo con una celebridad?.— La de las preguntas fué su madre que se miraba molesta y inconforme con lo dicho.
— Pues exactamente como lo estábamos haciendo, a causa de un malentendido yo lo arruiné, pero las cosas iban perfectas.— Respondió con firmeza la menor de la casa. El señor Nishikino atragantó fuertemente, usualmente su esposa e hija eran las únicas que mantenían discusiones casi por horas en la casa y temía que terminaran en una.
— Pues no creo que tan perfectas como para que hayas cometido un error. ¿Qué tanto la conoces?.—
— Conozco a su familia ...— Maki se atrevió a contarles a sus padres, cosa que no hacía por su falta de comunicación.
— Siempre estaré con la idea de que ella no está a tu nivel, Maki. Tendrás un futuro próspero en donde serás una prestigiada doctora e heredera del hospital... Y ella simplemente será sólo una "actriz" o lo que sea...— La manera en la que se expresó hizo que la pelirroja apretara la dientes, odiaba la forma de ser de su madre cuando las cosas no salían a su manera.
— ¡¿También quieres controlar mi futuro y mi felicidad?!.— En un movimiento brusco, se puso de pie de la mesa y dejó caer las palmas de sus manos en ella.
— M-Maki, lo mejor es que dejemos esto—
— Un momento, deja que continúe.— La señora detuvo a su esposo con una seña, incluso ella misma se sorprendió del sobresalto que dió su hija.— ¿Estás diciendo que te controlo?.
— Estoy tratando de esforzarme día con día para cumplir sus expectativas, de estudiar para ser la mejor y mantener en alto el apellido. ¿No es suficiente para ti?.—
— Te agradecemos que lo hagas, pero sólo estamos dándote un consejo que puede evitar que perjudiques tu vida.— La madura mujer de cabello rojo un poco más oscuro y opaco que el de Maki, volteó los ojos y suspiró pesadamente. Era un dolor de cabeza discutir con su hija.
— Entonces me gustaría arruinar mi vida si eso es lo que crees, no pienso seguir haciéndote caso.— Advirtió la menor, mirando secamente con sus orbes violetas a sus padres.— Por una vez, creo haber encontrado a alguien, y piensan que no es la indicada para su superficialidad falsa.
— No hagas un problema grande de una pequeñez, Maki. Ya basta de hacer tonterías.— Contra atacó la mayor con disgusto, su retoño parecía no querer calmarse.
— ¿Tonterías? .— Con indignación la jóven doctora se sintió herida.— Siempre dices esto y aquello, pero realmente ni si quiera te importa como estoy o qué hago. ¿Y ahora resulta que te preocupo?.
— Aquí vamos de nuevo otra vez...— La mayor dió un manoteo, estaba cansandose poco a poco de la situación.— Si simplemente no te agradan nuestras ideas, puedes irte en ese caso.
Maki abrió los ojos de la sorpresa, no podía creer lo que había escuchado ella misma. Y es que no era una broma, su madre estaba muy molesta y su padre lucía nervioso.
— ¿Me estás echando de la casa?.— Preguntó asombrada.
— Pues si ya estás harta de todo lo que dices y crees que lo que te estoy diciendo lo hago para controlarte, no veo otra salida. ¿No crees?.— Retó la mayor, y es que la señora Nishikino estaba poniendo aprueba a su hija.
— Tienes razón, estoy de acuerdo. Iré por mis cosas.— La pelirroja dió la vuelta y caminó a paso fuerte hacia las escaleras para subir a su habitación sin mirar hacía atrás.
Los minutos fueron casi contados, los padres de Maki permanecían en la mesa esperando ver alguna señal que indicara algo.
— ¿N-no crees que es peligroso que salga y no tenga a dónde ir?.— El sr. Nishikino intentó hablarle a su esposa con calma, esta movía inquietamente su pierna derecha como un tic de la ansiedad y estrés que estaba teniendo.
— Querido, ¿no recuerdas que ella tiene un apartamento a su nombre cerca de la universidad?. Estará bien.— Respondió sin pensarlo dos veces. El hombre iba a decir algo pero fué interrumpido por unos pasos; era Maki quien ya tenía una maleta lista y una mochila, se miraba enojada.
Ambos mayores se acercaron hasta la entrada, viendo como su hija abría la puerta de la mansión.
El dueño del hospital caminó apresuradamente para alcanzarla y darle un desesperado abrazo, mientras tanto su madre se quedó a dos metros de distancia de ellos con los brazos cruzados.
— Sabes que no tienes que irte, ella no sabe lo que dice...— Susurró su padre al oído de Maki, casi como una súplica para que se quedara.
— Ya es momento de mostrarle que puedo decidir por mi misma, papá. No necesito que manejen mi futuro y mucho menos con quien quiero estar.— La heredera sonrió por lo tierno que era su padre, devolvió el abrazo con delicadeza hasta que se separaron.
Madre e hija se miraban fríamente.
— Ahora me doy cuenta de que la propuesta de matrimonio la planeaste tú, y no papá, no dudo que también le hayas dicho a Shouto que insistiera estar conmigo.— Comentó echándole en cara lo dicho. La mayor se sorprendió de que Maki haya descubierto ese hecho, pero sólo hizo una mueca.
— Tienes todo el derecho de demostrar lo equivocada que estoy, espero que no sea un desperdicio de tiempo para ti.—
— Y si lo es, no me importa. Al menos estoy haciendo algo con respecto a lo que quiero en mi vida.— La menor no se tardó más y salió a las fueras de la mansión, allí se encontraba su auto; un regalo de cumpleaños por parte de sus padres.
El coche color negro se encendió apenas entró en el, la doctora echó un vistazo como una forma de despedida hacia a sus padres y después se puso en marcha para irse del lugar, manejando con cuidado y sin si quiera verse nerviosa de lo que estaba haciendo.
Los señores Nishikino siguieron con la mirada hasta ver como su única hija se iba de lo que antes era su hogar. La mujer mayor notó como su esposo la miraba de reojo.
— Deja de verme de esa manera .— Le pidió dándose la vuelta y entrando a la mansión.
— ¿Acaso no te preocupa Maki?.— Preguntó preocupado el hombre, siguiendo a su mujer.
— Ella dijo que puede hacer las cosas por si misma, que lo demuestre.— Se detuvo en seco.— Aparte, no le prohibí volver. Siempre será bienvenida...
— Cariño.— Susurró el doctor al ver como la ojivioleta miraba el suelo con una vista perdida.
— Supongo que ya es momento de que haga lo que ella crea correcto.— Fué lo último que dijo la señora antes de subir las escaleras de la gran mansión. El padre de la familia sonrió con tranquilidad, entendió que su señora le estaba poniendo una prueba a su hija para ver que tan capaz podría ser.
No intentó mover más el asunto, prefirió darles su espacio. Eso pensaba mientras miraba el cuadro familiar que tenían en el pasillo principal, sólo quería lo mejor.
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Por otro lado la heredera del hospital Nishikino se alegraba de haber encontrado un par de llaves que tenía para su apartamento cerca de la universidad. Agradecía haber prevenido un lugar para quedarse que no fuera su propia casa, incluso el único impedimento que tenía de no mudarse eran sus padres.
El apartamento era de un sólo piso, era un poco pequeño pero cómodo, agregando que tenía: muebles, algo de ropa ya en su armario, estaba en una zona muy accesible y contaba con su propio estacionamiento para su auto. Consistía en dos baños, dos habitaciones, cocina, sala de estar, un cuarto de lavado y una sala al aire libre para que pudiese salir a tomar el aire.
Maki era una mujer que ya tenía planeada su vida entera y estaba preparada para cualquier cosa.
Estacionó su auto en la cochera,y como pudo bajó sus cosas. Miró con detenimiento las llaves que tenía en su mano, atragantó y las usó para abrir la puerta principal.
El lugar estaba totalmente solo y sin ningún ruido. La menor metió su maleta y sus cosas para cerrar de nuevo esa misma puerta.
Gracias a que la Nishikino le pagaba a una persona para que mantuviera el lugar limpio, se sintió tranquila de no llegar y sentirse preocupada de eso. Maki caminó hasta la habitación del fondo, la cual ya tenía algunas cosas que había comprado en vacaciones y para prevenir de cualquier asunto.
Suspiró fuertemente y se dejó caer en la gran cama que tenía apenas acomodó sus cosas.
— ¿Qué acabo de hacer?.— susurró inconscientemente.— Ahh, no importa, esto lo hice porque no pienso permitir que vuelvan manejarme algo, estoy harta.
La Nishikino logró sentarse en la esquina del colchón, miró detenidamente el lugar. Le hacía falta un nuevo color a las paredes, tal vez renovar algunas cosas y decorar para que no se sintiera tan abandonado. Tenía mucho que hacer y eso le mantendría su mente ocupada.
Los orbes violeta se abrieron de la impresión, Maki no lo pensó dos veces y se puso de pie para ir a echar un vistazo a la segunda habitación que tenía. Al abrir esa puerta ansiosamente su mirada se llenó de emoción.
Un piano clásico color negro se encontraba en ese lugar, aunque con la tapa abajo y cubierto con una capa ligera de polvo.
La doctora caminó con una sonrisa, y tocó esa tapa que no había sido levantada desde que lo había comprado. Recordó que su intención era mudarse a ese apartamento y vivir una vida de universitaria común y disfrutar de su tiempo a solas. Pero a causa de sus propias exigencias había olvidado que era lo que quería al inicio y el amor que también le tenía a la música.
No se quejaba del servicio social voluntario que hacía en el hospital, de hecho le hacía feliz ayudar y capacitarse en lo que estudiaba, pero se dió cuenta desde que miró el piano; que la menor había perdido esa emoción y las ganas que tenía por vivir, llevándola a una monotonía aburrida.
Tal vez era un nuevo comienzo para la doctora, no tenía idea de cómo empezar pero ya había dado el primer paso, aunque muy en el fondo tenía un poco de miedo, siempre se sintió segura de lo que hacía.
La tarea que tenía la pelirroja en ese momento era dejar limpio y reluciente aquél instrumento que la hizo feliz en la mayoría de su niñez y parte de su adolescencia.
Ya eran alrededor de las nueve de la noche y Maki seguía tocando una sonata que había compuesto hace años. Amaba despejar su mente de esa manera, la hacía sentir tranquila y le ayudaba muchísimo a liberar sus emociones, decidió por tocar una última y parar, ya era algo tarde y aunque no tenía casi vecinos al rededor, no quería meterse en problemas por el ruido.
Y así fué uno de los tantos días inesperados que habían comenzado para Maki.
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Exactamente después de tres días exactos, la menor seguía con su horario de ir al hospital y cumplir sus horas de trabajo. Que haya quedado en malos términos con su madre no le impediría echarse para atrás con lo que quería estudiar, aunque eso sí, Maki lucía un poco descuidada. Ya no tenía personal que hiciera las tareas del hogar como en la mansión de sus padres, ahora tenía que valerse por si misma en cuestión de eso.
— Doctora, ¿olvidó planchar su bata?.— Preguntó la recepcionista del hospital, la pelirroja se hayaba leyendo una lista de pacientes que tenían cita.
Maki alzó una ceja y se inspeccionó a si misma.
— ¿Tan arrugada se ve?.— Regresó la pregunta con pesadez, y por la cara de la menor, se podía deducir que estaba cansada y ese detalle era lo que menos le importaba.
— Sólo parece que te revolcaron en el suelo.— Respondió una voz conocida. La Nishikino miró a su lado, Shouto con una risa se acercó a ella, no pudo evitar también soltar una leve risa.
— Tal vez debería plancharla cuando suba a mi oficina, ya está comenzando a darme pena.— Confesó despreocupada.
Los orbes cafés miel y los violetas hicieron contacto visual, la rubia le dedicó una mirada coqueta a la doctora. Maki se sintió nerviosa por ese gesto.
— Puedo hacerlo por ti.— Su compañera tomó con suavidad la manga de la bata de Maki entre sus dedos.—
— Puedo hacerlo por mi misma...— Algo inquieta atragantó la jóven doctora.
La Shouto ni si quiera le soltó la manga de la bata por estarla viendo con tanta intensidad, iba a dacirle algo más pero el teléfono celular de Maki comenzó a sonar entre su bolsillo.
Por supuesto, la doctora no dudó en tomarlo para salir de tal situación. Hizo un gesto para alejarse de la recepcionista y su amiga, tenía que responder la llamada, ni si quiera se fijó de quién venía pero se sintió salvada.
— ¿Señorita Nishikino?.— Al otro lado de la llamada, una voz masculina llamó.
— S-si, dígame.—
— Sólo quería avisarle que Yazawa-san ya se encuentra acá desde ayer por la noche, sólo que por ahora está en un evento sobre la boda...— Avisó con seriedad el manager de la Idol. Los ojos de la doctora se abrieron con tremenda sorpresa, era su momento.
— ¿Podrías mandarme la dirección del lugar?.— Preguntó sin pensarlo mucho tiempo a la par que se deshacía de la bata médica y hacía lo posible por acomodar su cabello que llevaba en una coleta alta.
— Oh claro, sólo que—
— Debo de darme prisa, podrías mandármelo por mensaje, gracias.— Maki colgó la llamada y se acercó con Shouto que se encontraba hablando con la recepcionista.
— ¿Accediste a que lo hiciera por ti?.— Kazumi sonrió con amabilidad, tomando la bata de la pelirroja.
— ¿Ah?,si, claro.— Contestó automáticamente, le entregó la bata y miró como la pantalla de su teléfono se encendió, avisando que tenía el mensaje acordado con la dirección de dicho lugar.
— Debo de retirarme, me salió algo urgente y no puedo perder más mi tiempo.— La menor se deshizo de su gafete y algunos instrumentos médicos que cargaba consigo misma.
— ¿Qué no harías 'tú' la última guardia?.— Shouto se extrañó de ver a una Maki desesperada.
— Denle el aviso a mi padre, sólo díganle que no puedo darla yo.— La pelirroja se dió la vuelta a toda prisa, saliendo por las puertas del hospital, dejando a la recepcionista y a su compañera de universidad desconcertadas.
— Uhh, tengo que ir a darle el aviso al señor Nishikino ahora mismo.— La recepcionista suspiró, tomó una tabla médica y fué a uno de los teléfonos que tenían cerca del área para llamarle. Shouto se quedó quieta sin entender qué estaba pasando, pero ya tenía un pequeños avance con Maki, tuvo la dicha de tener su bata médica.
La doctora sonrió con felicidad y se dirigió a su propia oficina para seguir haciendo su trabajo.
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Maki caminaba casi corriendo, debía de llegar al estacionamiento para encontrar su auto y ser lo más rápida posible. Después de todo no tenía idea a qué clase de evento se refería el jóven manager de la Idol.
Estaba a nada de tomar la manija de su auto, y otra voz la interrumpió.
— ¡Maki-chan/nya!.— En realidad fueron dos voces que podría escuchar mil veces y no dudaría en saber a quienes pertenecían.
— Ya sabemos en dónde está Nico-chan.— La pelirroja volteó a ver a dos mejores amigas, se veían agitadas y cansadas, bueno, más bien Hanayo era quien no podía regularizar su respiración, quedando unos cuantos metros de Rin.
— También lo sé, su manager acaba de decirme...— Elevó una ceja, le pareció extraño que esas dos supieran de la ubicación de Nico.— Un momento... ¿Cómo saben en dónde está Nico-chan?.
Rin atragantó inesperadamente, no quería decirle la verdad, decidió empujar suavemente a la doctora para que se subiera a su auto.
— ¡No hay tiempo para eso! ¡Tienes que ir ya!.—
— ¡No me empujes! ¡Justamente a eso iba antes de que ustedes me detuvieran!.— Hizo una mueca molesta.
— Date prisa, antes de que Nico-chan se case.— Maki escuchó las palabras de Rin como un interruptor que encendió muchas preocupaciones en la pelirroja, no dudó y asintió con la cabeza. Subió a su auto y lo encendió para irse del lugar.
— Ya parecía... Preocupada, Rin-chan, no tenías que decirle eso...— Hanayo logró acercarse a su novia para decirle.
— Se lo merece, aún sigo enojada con ella.— La atlética chica hizo un puchero como un gesto de molestia, la de lentes suspiro sin poder decir algo al respecto y tomó su mano.
— Regresemos a casa entonces, dejamos la comida en la mesa por venir acá.—
— ¡Ha!, tienes razón. Sacrifiqué mi hora de comida por Maki-chan, vámonos de una vez.— Sonrió la de muletilla gatuna de mejilla a mejilla, llevándose a su novia.
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Había iniciado una prueba de tiempo para la doctora Nishikino, la única heredera del hospital. Gracias a que el día era totalmente tranquilo y la calle en donde se encontraba la ubicación parecía estar despejada, no tardó mucho en llegar y estacionar su coche en el primer cajón que encontró, estaba tan apresurada que no se dió el tiempo de sacar su cosas. Fué todo lo contrario, bajó y cerró la puerta, caminó hasta donde podría ser un tipo dojo tradicional.
— ¡Señorita Nishikino!.— El manager interrumpió a la pelirroja que estaba apunto de recorrer las puertas de papel del lugar.
— ¿Ahora qué sucede?.— Preguntó impaciente.
— Espere un poco a que la ceremonia termine porfavor.— Pidió con miedo el jóven hombre.
— No pienso esperar nada, tengo que hablar con Nico-chan.— Frunció las cejas. Su desesperación por actuar en el momento la llevó a recorrer esas puertas de golpe, llamando la atención de toda la gente que se encontraba presente ahí.
Sus ojos pestañearon varias veces, algo humedecidos vió a la mujer que tanto quería tomada de las manos de un tipo, luciendo un vestido tradicional para el matrimonio. Nico se sorprendió de verla, soltó las manos del hombre por la reacción inesperada.
Todos en la sala se quedaron en silencio mirando la escena, el par de mujeres intercambiaban miradas sin entenderse.
— Yo... — Atragantó la menor avergonzada y molesta.— Debo irme.
— ¡Maki-chan! ¡Espera!.— La pelinegra no alcanzó a detenerla.
— ¿Es la chica que me contaste?.— El hombre que parecía de su misma edad, se preocupó.
— Si, una disculpa Yamada.— La Idol se alejó de él para hacer una seña a todos los presentes.— Lamento mucho esto, no tardaré más que unos minutos para seguir con la grabación.
— Date prisa y regresa acá, recuerda que Yamada-san hoy debe irse.— El director de tal escena salió de una pared en donde se hayaba el staff y la dirección de grabación, entendió la situación y con una sonrisa cansada, le dió el permiso a Nico.
Por supuesto la mayor al notar eso, caminó apresuradamente hacía la entrada del lugar, se encontró con su manager quien le indicó el lugar por el cual se había ido la doctora.
El ruido de sus pasos marcó un ritmo desesperante al salir por el pasillo principal del sett (templo), logró ver que el auto de la Nishikino ya se encontraba a metros de ella, aunque quisiera correr detrás de el, no lograría alcanzarlo.
——— Chatt—— Maki-chan (———
— [ Maki-chan, iré a verte después de que termine de grabar, hay muchas cosas de lo que quiero hablar...]
Envío un último mensaje, vió con una mirada preocupada el contacto de la menor. No podía dejar de lado su trabajo por ahora.
Con un suspiro tortuoso regresó al sett, se daría prisa para terminar tal escena e irse del lugar.
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Más que avergonzada, se sentía como una tonta. Maki no sabía en dónde meterse o u esconderse, pero tenía en cuenta que había actuado por mero impulso.
Por ahora, la doctora posó su rostro entre sus brazos mientras recargaba su peso en la parte frontal de su coche.
— Lo que menos quiero ahora, es verte Nico-chan...— Susurró desganada y sin energía social para seguir con su día.
Guardó su teléfono celular, ignorando por completo el mensaje ya leído de la Idol. Logró voltearse y ver que su apartamento estaba justo frente a ella, tal vez dormir y reponer esas horas de sueño faltante sería la respuesta correcta.
La doctora al tomar el pomo de la puerta notó que ya se encontraba sin llave, asustandola y provocando que se pusiera en modo de alerta. Giró la perilla y abrió con cuidado, escuchándose un pequeño "click".
Entró con cuidado y cerró la puerta, ya era algo tarde. Exactamente eran las siente de la tarde/noche, miró en su reloj y era extraño que a esta hora alguien estuviese dentro de su apartamento.
— ¿S-shouto?.— Preguntó al encontrarse con su compañera en su propia cocina, parecía estar preparando algo.— ¿Qué haces aquí?
— Decidí venir a prepararte la cena, me dijiste en la mañana que no habías comido nada.— La rubia se dió el giro con una sonrisa radiante, quitándose el mandil verde y dejando los utensilios de cocina en la barra.
— ¿Cómo entraste?.— Fué lo primero que se le ocurrió a la doctora para preguntar.
— Vine a hacerte algo de comida y siempre estás en ese modo defensa.— Reprochó la de ojos claros.— Traje tu bata de regreso, también tú madre fué quién me pidió que te trajera comida.
Maki se sintió extraña de escuchar esa mención sobre su madre, hizo sentido que Kazumi abriese la puerta, había olvidado sus llaves en la bata.
— Sé que eres algo cercana a mi madre por el asunto del hospital, pero no tienes la obligación de hacer lo que ella te pida, Shouto.— Aclaró con una ligera incomodidad, haciéndolo notar frente a su amiga.
— Lamento mucho si te tomé por sorpresa, en realidad sólo me preocupé por ti, te veías bastante cansada.— La rubia no tardó mucho para que tomara sus cosas, parecía que su único motivo era ver si la Nishikino se encontraba bien, ya estaba dando indicios de irse del apartamento.— Tal vez deba irme, disfruta tu cena.
La pelirroja poco a poco de sintió culpable, tal vez mal interpretó sus acciones y justamente en aquél momento no quería estar sola. Se apresuró a detener a la contraría, tomándola de la mano.
— Lamento mi comportamiento, como agradecimiento, ¿quieres quedarte a cenar conmigo?.— Sonrió con sinceridad y de una manera amistosa, sorprendiendo por completo a Kazumi, pero no lo pensó dos veces, aceptó gustosa.
La heredera del hospital ayudó a colocar los platos y vasos en la pequeña mesa del lugar. Dándole la espalda a su compañera, quien se encargaba de servir la comida que había hecho.
— ¿Y es por eso que tomaste la decisión de mudarte sola?.—
— Creo que era algo que necesitaba hacer, siempre me sentí atada a permanecer ahí, pero no era lo que quería.— Finalizó sus palabras dándole un mordisco a su comida, tenía tanta hambre que no hablaba mucho.
— Al menos me siento tranquila de que estés sobrellevando las cosas así, aún así, debes de cuidarte más.— Comentó con una risilla.
El dúo de estudiantes degustó sus alimentos con tranquilidad y contando anectadotas sobre la universidad, ambas sintieron la calidez por el momento, tanto que no se dieron cuenta, pero Maki ya se encontraba lavando los platos y Kazumi limpiaba la mesa para irse a su casa. Una cena agradable.
Entre más plática, llegaron al pasillo en donde estaba la puerta principal. La pelirroja acompañó a la de ojos claros a la entrada.
— Agradezco que hayas venido de imprevisto, necesitaba estar con alguien justo en estos momentos.— Dijo con amabilidad la doctora, haciendo sonreír a la Shouto.— Eres una gran amiga.
Kazumi dejó de lado esa etiqueta en la cual Maki le había encasillado y se acercó a ella, intentando tomarla del rostro para besarla.
Por supuesto, la pelirroja iba a reaccionar rápido para intentar empujarla pero gracias al universo, alguien tocó su timbre.
La menor dejó de lado que la rubia quería darle un beso para abrir la puerta y toparse con la chica de sus ojos quién ya tenía el ceño fruncido de sólo ver que Kazumi estaba a lado de ella.
— ¿N-nico-chan? ¿cómo me encontraste?.— Maki seguía en shock.
— ¿Acaso eso importa ahora?.— Con bastante enojo, la más bajita entró sin pedir permiso, pasando entre ambas chicas que permanecían en el pasillo, Nico se quedó a un metro de ellas.— Quiero hablar contigo, Maki.
La jóven chica atragantó nerviosa, nunca había visto tan molesta a la Idol y sin hacer esperar más el asunto, despidió rápidamente a su compañera, ignorando el hecho de que casi la besaba.
— Nos vemos, cuidate Shouto.— Ni si quiera esperó a que la otra respondiera para cerrarle la puerta y darse la vuelta.
Vió que Nico se había recargado en la pared de ese mismo pasillo con sus manos al frente sosteniendo su bolso, mientras miraba a otro lado. La doctora torpemente se acercó y se recargó en la pared contraria frente a ella, su estómago hizo un vuelco al tenerla tan cerca, inconscientemente había deseado tanto tener a Nico así.
— Lo siento por interrumpir en el sett de grabación, tal vez estés molesta por eso...— Pronunció con vulnerabilidad.
— No es... — Se detuvo antes de continuar.— No es sólo eso...
— ¿Hice algo más?.— Maki intentaba hacer contacto visual con la Idol, pero esta le esquivaba la mirada en repetidas ocasiones, justo cuando los orbes violetas y los rubís hacían contacto visual.
— No sé si pierdo más yo, intentando buscarte y tratando de arreglar las cosas, para que cuando te vea, siempre esté ella ahí.— Dijo con molestia.
— ¿Hablas de Shouto?.— La menor se extrañó de esa interacción.
— Claro que hablo de ella, antes de irme fuí a buscarte al hospital y esa idiota vino a decirme a la cara que estabas mejor sin mi, que no querías verme.— Echó en cara la pelinegra, ahora sí, mirándola a los ojos. Maki estaba tan perdida, que incluso en ese momento, se sintió tan atraída a Nico.
— Nico-chan...— Susurró.
— Parece que no te importa, soy yo quién hace todo y no pienso seguir con esto.— Sin más, la Yazawa dió un paso para irse por esa misma puerta.
Pero Maki no la dejaría irse, no así de fácil.
— Te extrañé tanto... Nico-chan.— La pelirroja la abrazó con fuerza y desesperación, aunque esforzándose por ser gentil a la vez.
— ¡S- suéltame! ¡Maki-chan!.— Forcejeó débilmente al sentir los labios de Maki en su mentón, debajo de su barbilla y al llegar a su cuello, ya no tenía fuerzas para intentar pararla.— Deberías hacer esto con ella, no conmigo.
— ¿Vas a seguir con eso?.— Preguntó arrogantemente, deteniendo sus besos.
— ¡Pues claro! ¡¿No escuchaste lo que dije!?.— Atacó con enojo la más pequeña.
— La rechacé cuando te fuiste de viaje, ella sabe el lugar a donde pertenece.— Aclaró directamente y con una mirada intensa, las piernas de Nico flaquearon un poco al ver como la doctora estaba casi comiéndosela con la mirada.— Sólo vino a verme porque mi madre se lo pidió y se quedó a cenar, no pasará nada entre ella y yo.
— N-nada me asegura que ya haya pasado algo...— Bufó molesta, intentando ocultar su rostro con sus manos, tenía un gran rubor en sus mejillas que no podía ocultar fácilmente.
— Ahh... Tienes muy poca confianza en mi.— Suspiró cansada, tomando distancia de ella.
— ¿Y cómo quieres que la tenga, si vengo y están ustedes dos solas aq—
Maki la terminó callando con un beso, después de separarse le tomó la mano y la dirigió aún más dentro de su apartamento.
— ¡E-espera! ¡Maki-chaan!.— Aunque Nico hacía lo que podía para no dejarse llevar, terminó junto a Maki, ambas sentadas en el mismo sofá.
— Creo que quien debe de hablar más aquí, soy yo.— La menor tomó el valor de tener la palabra, deshizo la coleta baja que tenía, dejando caer su melena rojiza con lentitud para relajarse un poco.
— Te escucho.— La Idol cruzó sus piernas y brazos, esperando atentamente a lo que diría la menor.
— Te pido disculpas por alejarme. Ni si quiera tuve la valentía de escucharte, pero es que mi miedo me hacía sentir que me tratarías con asco...—
La menor notó que Nico dejó de estar molesta, ahora lucía preocupada.
— También me dí cuenta de que intentaba de reprimir mis deseos por la imágen que trataba de aparentar frente a mis padres... Estaba viendo más por su felicidad que por la mía.— Contó con tranquilidad, como si ya hubiera entendido el punto de ello.
— ¿Es por eso que ahora estás viviendo aquí sola? ¿Te peleaste con ellos?.— La mayor se sintió más que preocupada, tan sólo se había ido por un corto tiempo y Maki ya había hecho bastantes cosas.
— No pasó nada grave, noté que mi madre planeaba casarme con Shouto... Bueno, ella espera que esté con alguien con la misma carrera que yo.—
— Ahora entiendo por qué esa idiota me hablaba de ti con tanta autoridad.—
— En pocas palabras, mi madre no quería que yo estuviera contigo.— Decidió por finalizar el tema con eso, algo doloroso para Nico.
Fueron un par de minutos para que la pelinegra dijera algo al respecto, le costaba encontrar una respuesta o palabras.
— No quiero seguir causando problemas Maki-chan, ¿crees que lo mejor es que dejemos esto así?.— Preguntó con una pequeña sonrisa, suponiendo que era la mejor idea. La doctora por supuesto se molestó.
— No causaste ningún problema, no lo haz hecho, estas son mis decisiones y tú no tienes ningún cargo de culpa Nico-chan.—
— ¿Estás dispuesta a estar conmigo apesar de que muy probablemente tu madre me odia?.— Enarcó una ceja sorprendida.
— No te odia, simplemente ella quería decidir por mi futuro. Ya tomé mi decisión y yo quiero estar contigo.— Dijo con firmeza y seguridad.
— ¿Prometes deshacerte de esa chica?.— Cambió su mueca a una molesta, estaba celosa de Kazumi.
— Lamentablemente ella es mi compañera de universidad y compartimos labor social en el mismo hospital.— Soltó una leve risilla nerviosa, Nico rodó los ojos a un lado.— Pero prometo marcar mis limites, tenlo por seguro.
— Tienes suerte de que una chica como yo te dé una segunda oportunidad, asegúrate de hacerme feliz Maki-chan.— Advirtió.
— ¿Eso es un "sí" a que regresemos?.— Cuestionó esperanzada.
— Es tan obvio, que no necesitas una respuesta.—
— Gracias en verdad, prometo hacerte la mujer más feliz.— Maki se acercó peligrosamente a Nico, pegando sus piernas a las de ellas, buscando un contacto más cercano. — Hay algo que debo mostrarte.
— ¿Uh? ¿Qué es?.— Algo curiosa, vió como la Nishikino se puso de pie y caminó a la habitación, enseguida la más bajita la siguió, encontrándose con el piano de Maki.— ¿Sabes tocar el piano?.
— Es mi instrumento favorito, tengo años desde que no lo hago, mis estudios y el hospital me lo impiden, pero planeó seguir haciéndolo.— Comentó con felicidad acercándose más a el.
— Tal vez podríamos cantar alguna canción juntas...— Propuso maravillada la Idol.
— Podría tocar cualquier canción si tú me lo pides.—
La pelinegra no sintió la cercanía de Maki hasta que una respiración chocó con su cuello, el choque en su espalda la hizo reaccionar.
— ¿Puedo besarte ahora? ¿O no es buen momento?.—
— ¿Esa es tú manera de reconciliarnos?.— La más bajita se dió la vuelta para toparse con la más alta, su mirada era muy intensa a perspectiva de Nico.
— Supongo, podemos probarlo.— La doctora tomó el rostro de la Yazawa con una sola mano para besarla apasionadamente.
— ¿E-estas segura de que no la besaste antes que a mí?.— Dijo apenas recuperó el aire.
— Tan segura como que ahora quiero hacerlo contigo y sólo contigo Nico-chan.—
— No tienes que hacerlo si no te sientes segura.— Se apresuró a decir al ver como Maki comenzaba a sacarse la camisa sin vergüenza alguna.
Sólo había una luz de noche sobre el piano que la Nishikino había encendido al entrar, esa misma luz tenue iluminaba el cuerpo de la doctora, un cuerpo maduro y ligeramente marcado. Maki se echó el cabello para atrás suavemente, encantando a Nico en todos los sentidos.
— Me siento segura, pero si hay algo que no te gusta, puedes decírmelo.—
— B-bien...— Titubeó nerviosa, el cuerpo descubierto de Maki la hacía sentir débil de sólo tenerlo tan cerca.
La Nishikino decidió por atrapar a la más bajita con otro beso cálido, pero esta vez pegó su cuerpo con el de Nico. Inconscientemente pasó sus brazos alrededor del cuello de la doctora, tratando de hacer un contacto más directo.
El beso no tardó en subir de tono, Maki se sentía tan agitada que comenzó a deslizar sus manos por dentro de las ropas de la Yazawa con lentitud, poco a poco despojó a la mayor de sus prendas.
— N-no soy tan dotada como tú...— Avergonzada cubrió sus pechos frente a Maki, al usar un gran sueter grueso, tuvo la oportunidad de no usar ropa interior debajo.
— ¿Dotada?.— Se extrañó de aquellas palabras, antes sus ojos Nico tenía un cuerpo precioso. Era pequeña y linda, con una figura delgada y sutil, sus expresiones tímidas estaban apunto de enloquecerla.— Puedo enseñarte en qué parte sí estoy dotada.
— ¡Maki-chan!.— Abrió sus ojos con un fuerte rubor, intuitivamente miró a los pantalones de Maki, ese lugar ya se veía marcado por un bulto.— Y-yo...
— No tenemos que hacerlo si no quieres.— Susurró tranquilamente al oído de Nico.
— Tal vez sea un poco torpe con esto, así que tenme paciencia.— Con valentía la Yazawa descubrió sus pequeños pero bien marcados pechos.
— Lo que me pidas lo aceptaré.— Sonrió pícaramente.
La doctora llevó de la mano a su querida novia a la habitación, no pensaba hacerlo en la sala del piano ni mucho menos hacer sentir incómoda a Nico. Cerró la puerto y continúo con ese fogozo y deseoso beso, decoró con lentitud el cuello de la Yazawa con unas cuántas marcas poco visibles, pero es que cada que escuchaba un gemido salir la incitaba a ser más ruda. Estando detrás de ella, colocó sus grandes manos en los senos de Nico, tocandolos con cuidado y delicadeza, tanta que se sentía tortuoso para Nico, sus toques se sentían placenteros pero la agitación la hacía sentir desesperada.
Las palabras no faltaron, Maki ya se hayaba sin pantalones sentada en la cama y cubriéndose su miembro, mientras que Nico estaba completamente desnuda a lado de ella, esperando pacientemente a que la Nishikino le mostrará aquella parte.
— ¿E-es posible que eso entre en mí?, soy muy pequeña para eso.— Se impresionó cuando la menor se descubrió, dejando ver su larga y gruesa polla, la pelirroja no perdía el tiempo y la excitación provocó que pusiera su mano al rededor de ella para moverla, masturbándose frente a Nico con una lentitud, que sus propios gemidos eran doloros y placenteros.
La Yazawa quedó hipnotizada, su novia le estaba mostrando ese lado caliente que había escondido tanto. Ver que Maki tenía una respiración entre cortada, que su mano se movía con fuerza y su miembro soltaba fluidos que se recorrían en el, le hacía sentir un vacío.
— ¿Quieres hacerlo por mi?.— Preguntó en un tono caliente, mirando con sus ojos rasgados a los lujuriosos rubís que asintieron de inmediato.
La Yazawa se arrodilló frente a ella, poniéndose entre sus piernas, el miembro de Maki estaba más que erecto a tal nivel que Nico veía como palpitaba. No la hizo esperar más, puso su pequeña mano en ese gran falo, el roce removió a Maki.
— No te preocupes, puedes hacer lo que quieras con el.— La doctora sonrió pícaramente y acarició la barbilla de Nico, poco a poco acercó su pulgar a los labios de la mayor, introduciendolo con cuidado acto que hizo lamerlo y chuparlo mientras movía su mano de arriba hacia a bajo en ese miembro.
Maki retiró su mano con lentitud, viendo que bastante saliva quedó en su pulgar. Los choques electricos hicieron que cubrieran su boca para controlar sus gemidos, Nico desde un inicio se dió cuenta de la indirecta y abrió su boca para introducirlo.
Comenzando a chuparlo.
— ¡No hagas eso tonta! ¡Está sucio, no me he dado un baño!.— La doctora se sonrojó impresionantemente, no creyó que la mayor lo haría, intentaba apartar a Nico.
— Quédate quieta y déjame hacer mi trabajo Maki-chan, no tienes un mal sabor.— Nico le ordenó que se callará en pocas palabras y como una orden, Maki la obedeció sin objeción.
Volvió a tomar la polla de la pelirroja con ambas manos, y decidió por seguir haciéndolo, aunque le costaba bastante, hacía lo que podía con su inexperiencia. Daba largas lamidas desde la base hasta la punta con lentitud, y introducía esa punta dentro de su boca para enrollarla con su lengua y chuparla lentamente.
A la doctora le costaba no soltar gemidos pesados, cubría su boca y con la otra mano libre sostenía su peso pero a la vez arrugaba sus sabanas por la fuerza que hacía al apretarlas.
— No volveré a hacerlo si no me dejas escucharte.— Pidió estrictamente la Yazawa, parando sus movimientos, solamente dejando que su mano se deslizara por su miembro.
Le provocaba como Nico le daba órdenes en ese estado, se veía tan caliente y deseosa, que no podía darle un "No" a esos ojos que la miraban apasionadamente.
Retiró su mano de su boca y la puso en la cabeza de Nico.
— Lo siento, por favor sigue haciéndolo.— Suplicó con debilidad.
El gesto impresionó a Nico, estaba encantada de ese lado de Maki, cumplió con su palabra y recogió unos cuantos cabellos de su frente. Sentía las caricias gentiles de la doctora en su nuca, casi como si le suplicara. No esperó más, volvió a abrir su boca para introducirlo.
— mgh...— La pelirroja sin quererlo movia suavemente sus caderas para sentir más fricción con la lengua y la zona bucal de la más bajita, era tan exquisito que la calidez de su boca se adueñara de su polla, la saliva caliente y las succiones de Nico la hacían sentir tan cerca.— E-estoy muy cerca Nico-chan...
La Yazawa entendió aquello como un "hazlo más rápido" y decidió por enrollar su mano y masturbarla como ella lo hacía, sentía los movimientos de la pelvis de Maki más rudos, por poco y se atragantaba con su semen, pues sintió ese líquido caliente por su boca sin aviso alguno.
— Ah.. — Suspiró con aire caliente y dejando caer su cabeza hacia atrás, dejándolo salir un poco más. Cuando liberó esa presión, volteó a ver a Nico, se había tragado todo con esfuerzo, su rostro se iluminaba por el sonrojo, sus mejillas desprendían un rojo carmesí.— ¡P-perdón!.
Vió como la mayor se puso de pie, notó que entre sus piernas recorrían fluidos.
— ¿Puedes darme atención también?.— Preguntó apenas terminó de limpiarse su boca con sus dedos.
— Si.—
La doctora recostó a Nico en la cama para tener mejor comodidad, primero se aseguró de besarla, sintió ese sabor salado en sus labios por los fluidos, el hecho de pensar que la Yazawa no había dejado salir ni una sola gota la provocaba demasiado.
Los besos eran algo desesperados y ruidosos, la mayor sentía necesidad, creía que Maki estaba siendo lenta a propósito así que tomó una de sus manos y la dirigió a su zona, palpandola para sentir un poco de contacto.
La Nishikino entendió la indirecta y bajó hasta la entrepierna de Nico, viendo directamente su vagina que brotaba fluidos y se veía hinchada. Dejó escapar un suspiró caliente, su miembro ya se sentía más que erecto y esa entrada le decía muchas cosas, no quería ser directa así que acercó su rostro y atrapó el pequeño botón rosa entre sus labios para succionarlo.
— ¡Mghmm!, M-maki-chan.— No necesitaba nada más que escuchar a su novia gemir su nombre con placer.
Con sus dedos pulgares abría aquellos labios para darle un mejor tacto con su lengua, decidió por introducir un dedo y seguir lamiendo con suavidad.
Nico dejó caer sus manos en la cabeza de Maki para mover sus caderas y sentirla un poco más, la doctora aumentó su velocidad y a los pocos segundos encontró el punto de placer de la Idol, tocandolo constantemente y lamiendo su clítoris con fuerza.
Sintió una expulsión de fluidos, dándose cuenta de que la pelinegra había terminado por los espasmos que estaba teniendo.
Nico dejó caer sus brazos a sus costados, controlando su agitada respiración. Maki recuperó su postura y tomó asiento a lado de ella, viendo que su miembro estaba erecto y le comenzaba a doler, disimuladamente y con algo de pena, comenzó a darse unas cuantas caricias para relajarse.
— ¿Quieres que Nico te haga venir otra vez o prefieres hacerlo con tus caricias?.— Preguntó un poco molesta, quería que su novia se lo pidiera directamente.
— En realidad me gustaría ponerlo dentro de ti, Nico-chan...— Confesó perdida en lujuria y es que sus hormonas ya estaban poco estables.
— Oh... — Se sorprendió de que Maki siguiera tocandose frente a ella con una mirada que decía "por favor".— ¿T-tienes condones?.
— No tenía contemplado hacerlo con alguien ahora, así que no tengo, pero no los necesito...— Dijo parando sus movimientos de su mano, dejando su polla erecta y dura, la más pequeña quería sentir ese longitud y medida de Maki.
— ¿Cómo que no los necesitas?.— Preguntó extrañada.— ¿No puedes tener hijos?.
— Claro que puedo y muchos.— Comentó pícaramente, haciendo que la Yazawa se sintiera avergonzada.— Pero al tener mi condición, tengo el triple de hormonas que cualquier persona normal tendría, necesito tomar un medicamento que regularice esa poca estabilidad que tengo, previene que tenga embarazos no deseados.
— ¿Y qué pasa si la dejas de tomar?.—
— Estaría peor que un conejo en celo, no podría vivir ni un sólo día sin tener sexo.— Confesó desvergonzadamente.
— Ya veo... E-entonces hagámoslo.— Dijo decidida.
La doctora no sabía si hacerle caso a la Yazawa, pero su miembro le pedía contacto así que intentó volver a tocarse pero Nico la detuvo antes de eso.
— Por favor házmelo, ¿puedes hacerme tuya, Maki-chan?.— Pidió con desesperación.
Las palabras fueron suficientes para la Nishikino, volvió a recostarla y quedar entre sus piernas, con la punta de su miembro acariciaba la entrada de Nico, lubricandola y a la vez causando fricción.
— Si te duele, por favor dime.— Dijo con cariño y preocupación, haciendo que la mayor sintiera ternura por la cara que había puesto Maki, asintió con una sonrisa.
Tomó la base de su polla y con cuida introdujo la punta, no era más que el inicio y ya sentía como era abrazada por las paredes de la más pequeña con fuerza.
— ¿Quieres que siga?.— Preguntó al ver que su novia fruncía levemente sus cejas por el tenue dolor que sentía.
— Si... Por favor, no te de tengas.—
La Nishikino acercó las caderas de Nico con sus manos, dejó caer su peso en sus brazos al ponerlos en los costados de la Yazawa, moviendo poco a poco su pelvis hasta entrar por completo.
— Dime cuando sientas que pueda moverme.— Le pidió con calidez.
— Sólo... Espera un poco a que me acostumbre, esto es mucho para mi.— Comentó con su respiración agitada, sentía placer y un ligero dolor acompañado, no tenía idea del gran tamaño que ya tenía dentro y del cuerpo caliente de la doctora que sentía desprender mucho calor al estar encima de ella.
— Bien.—
Maki no tenía problema, le parecía magnífico como su mismo tamaño había sido tan bien amoldado en el interior de Nico apesar de tener un cuerpo pequeño. Estaba encantada con sólo pensar en eso, amaba ese contraste y es que sentía que su miembro se derretía ahí mismo con la suavidad y la calidez que sentía alrededor.
— Puedes moverte, porfavor ve despacio.— Le pidió agitada.
Asintió la menor y tomó un poco de fuerza sujetándose de las caderas de Nico para sacar lo largo de su polla y después meterlo con lentitud, varías veces y repetidamente hasta que las expresiones de la mayor comenzaran a ser de placer.
— Ah.. V-voy... A hacerlo rápido...— Comentó la pelirroja mirando los ojos de placer de la Yazawa.
La menor chocaba con fuerza la entrada de la Idol, hacía un fuerte ruido de piel con piel, un sonido que indicaba la rudeza que Maki tenía en sus movimientos. Llegó un punto en dónde ya no tenía un control y aumentaba cada que veía como la boca de Nico no podía cerrarse por sus gemidos ahogados, entre abierta dejando escapar su nombre.
— Uhh... E-espera Maki-chan.— Los rubís comenzaron a cristalizarse por la fuerte presión que hacía la doctora al chocar ese punto, eso le dió un plus a la Nishikino pues sintió como las uñas de Nico se encajaban en sus muslos cada que sentía esa fuerza.
— Estoy apunto... De venirme Nico-chan.—
La Yazawa no podía articular palabra alguna, extendió sus brazos para indicarle a Maki que la abrazara y fué correspondida, sintió que sus movimientos perdieron el ritmo y ella al llegar, Maki no tardó en terminar seguidamente ganándose unas finas marcas en su espalda por culpa de las uñas rosadas de su pequeña novia.
La Idol se mantenía aferrada al cuerpo de Maki, le sorprendía esa condición física que tenía la menor, se sentía feliz de haber llegado a ese punto con ella, aunque ahora le doliera las caderas y sus piernas.
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En la cocina del apartamento de la doctora se encontraba dicha parejita. Eran aproximadamente las siete de la mañana.
— Deja de mirarme tanto Maki-chan.— Pidió la mayor con cansancio y usando un tono apenado. Ambas mujeres estaban desayunando en el comedor, la pelinegra vestía una bata de baño larga color blanco que era justamente de Maki y esta última usaba un cambio de ropa habitual para ir a la universidad. Pero la Nishikino ya llevaba tiempo mirando a su novia y con detenimiento.
— Creo que se me fué la mano... Un poco.— Atragantó nerviosa, notó como en el cuello y en las clavículas de Nico estaban todas sus marcas, desde ligeros roces rosados hasta chupetones y una leve mordida que se notaba un poco.
— Si eso se te hace poco, no quiero saber cómo eres cuando pierdes el control.— Suspiró dándole un sorbo a su taza de café.— Tienes suerte de que esta semana haya sido la últimade grabaciones y que no tenga que volver al sett.
— ¿Terminaste de grabar con el aquél tipo?.— Preguntó ligeramente molesta la menor, tratando de ocultar sus evidentes celos.
— Terminé ayer, no te pongas celosa.— Aseguró Nico, pellizcando la mejilla de Maki haciendo que esta se quejara.
— ¡Nico-chan!.— Le llamó la atención, deshaciéndose del agarre.— Ni si quiera estoy celosa.
— Pues lo que hicimos ayer dice lo contrario, parecías muy esmerada en marcarme como tuya.— Atacó la mayor con una mirada fría, Maki se sorprendió de que su pequeña novia se diera cuenta.
— Creo que no tengo nada que decir al respecto...— Se limitó a responder con toda sinceridad y con un sonrojo en ambas mejillas.
— Aunque ahora me duele caminar y siento leves dolores en las piernas, estoy feliz de que esa cabeza hueca que tienes, haya entendido por fin las cosas.— La Idol sonrió genuinamente, incluso miraba encantada a los ojos de Maki. La doctora se sintió nerviosa y feliz también por ello, estaba compartiendo uno de los momentos más lindos que se podría imaginar.— Te debo una disculpa, tal vez en un inicio no supe manejar las cosas y—
La pelirroja detuvo a Nico posando su mano encima de la de la Yazawa captando su atención.
— No tienes que disculparte, realmente tú reacción nunca me lastimó o hirió, jamás te hablé de ello y fuí yo quien se alejó porque no quería hablarlo.— Sonrió, correspondiendo ese grato momento de felicidad, se sentía tranquila y esa paz las abrazaba a las dos.
— ¿Creías que me iba a casar?.— Interrumpió la mayor con un tono burlón, Maki rodó los ojos y se cruzó de brazos con total pena.
— N-no creí que era exactamente eso, pero si creí que tal vez había algún tipo de compromiso...—
— Tienes que saber que definitivamente no está en mis planes casarme...Por ahora— Confesó despreocupada Nico. — Tal vez encuentre a una doctora gruñona con la cual quiera pasar el resto de mi vida.
La mencionada doctora sonrió tontamente ante lo dicho y al darse cuenta de su reacción, comenzó sonrojarse descontroladamente, ganándose una risilla de la Idol.
— ¿Y cómo supiste en dónde estaba viviendo?.— Maki llevó la atención de su pelinegra por otro lado, y que este tenía esa duda desde que llegó a su hogar.
— Rin me lo dijo.— Respondió tranquila.
— ¿Desde cuándo tú y Rin son tan cercanas?.— La doctora había notado que su mejor amiga y novia parecían ser más cercanas de lo que creía, enarcó una ceja esperando una respuesta.
La Yazawa no sabía que responder, hasta que notó algo en particular.
— ¡Maki-chan! ¡Se te hace tarde, faltan veinte para las ocho!.— Avisó la mayor al ver que en el reloj de pared ya marcaba la primera hora de Maki en su universidad.
— No puede ser... Debo irme Nico-chan.— Se puso de pie y tomó su bolso, acompañado de un sueter ligero con el cual cargaba por las mañanas.— Hay un par de llaves junto a la mesita de noche.
La Idol no esperaba que Maki se acercará a ella con delicadeza para robarle un suave beso.
— Cuídate mucho.— Sonrió con felicidad y se dió la vuelta para irse por el pasillo de su apartamento con mucha prisa, ya iba tarde y no quería perder la clase.
Mientras tanto Nico se sintió ferozmente atacada, jamás había sentido un huelco tan fuerte en su corazón. Esa doctora estaba perdidamente enamorada de Nico, y ella le correspondía de la misma manera.
Le costaba aceptar esa idea, la pelinegra se puso de pie para recoger los platos y lavarlos con una sonrisa.
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De verdad lamento mucho la tardanza, he estado bastante ocupado últimamente y me dí el tiempo de terminar el capitulo hoy. Es bastante largo y eso lo compensa :'D.
Ya por fin el NicoMaki tuvo su momento Wuajajaja.
En fin, espero que lo hayan disfrutado, ¿qué más adversidades les espera a esta parejita?
