Como siempre, flashback en cursiva.
ESCRIBIENDO UN NUEVO FUTURO
Capítulo 10: Entusiasmo:
-Bueno, ya está todo listo – dijo Misa contemplando la mesa.
Un mantel nuevo, dos servilletas bien colocadas, dos copas de vino para brindar, una tarta de cumpleaños y un regalo envuelto en papel brillante. Todo en su sitio, perfecto para celebrar el cumpleaños de su novio.
La chica le había dicho a Light que le prepararía una gran sorpresa a la que no podía faltar, así que Misa se sentó alrededor de la mesa a esperarlo. Pero pasó una hora, dos, tres…
-No se le habrá olvidado, ¿verdad? – le preguntó a su pájaro, el cual picoteaba su comida en esos momentos.
La rubia se levantó cansada de esperar a su novio y se dispuso a entrar en acción, así que se dirigió decidida a la habitación donde los agentes trabajaban. Se había puesto ropa bastante atrevida como parte de su regalo, así que los hombres no pudieron evitar mirarla embobados. Todos, excepto Light, el cual siguió tecleando algo en su ordenador sin prestarle atención. Misa decidió entonces abrazarlo por detrás.
-Baja conmigo un rato, anda – le pidió la chica hablándole al oído a su novio.
-Misa, ahora mismo estamos ocupados – contestó Light – Tienes que entenderlo, es… por una causa mayor que nosotros – añadió sonando de tal manera que la chica no pudiera negarse.
-Está bien… – asintió ella un poco triste.
Light la tomó de las manos.
-Lo siento mucho, de verdad – se disculpó el castaño mirando hacia el suelo – Sé que te has esforzado un montón y lo último que quiero es que pierdas esa ilusión que tú siempre tienes. Por favor, dime que no estás enfadada conmigo – añadió alzando la vista para mirarla con ojos brillantes.
-Light, yo… ¡no puedo enfadarme contigo! – exclamó Misa hipnotizada por su mirada.
-Qué alivio… – dijo el chico con una de sus sonrisas de príncipe encantador – Anda, vete a dormir. Mañana madrugas, ¿no es así?
-Sí.
-¿Pues a qué esperas? – insistió – Vamos, si no descansas bien te saldrán ojeras. Como las de cierto detective, ya sabes – bromeó – Y a una estrella como tú eso no le quedaría bien, ¿no crees?
-Está bien, Light. Me iré a dormir – accedió ella – Hasta mañana.
-Hasta mañana, Misa – se despidió también el castaño.
La chica se fue y Light sonrió de forma malévola. Esos ojos de shinigami seguirían a su servicio mientras Misa fuera tan ingenua…
OoOoO
Misa revisó el calendario en su teléfono. Estaba marcado el 26 de febrero, con lo que aún quedaban dos días para el cumpleaños de Light.
-El año pasado no pudimos celebrar tu día especial como se merecía – se lamentó la rubia mirando hacia la foto de su novio – Pero este año voy a prepararte una fiesta increíble. Te lo prometo, Light.
"Todavía podemos ser muy felices tú y yo" pensó la chica con decisión.
Ya llevaba casi un mes viviendo en aquel edificio por segunda vez. No estaba demasiado mal allí, pero su objetivo principal era conseguir el aprobado del psicólogo y poder volver a casa para continuar con su vida, tal y como Light le había pedido.
La chica entonces arrancó un folio de aquella libreta en la que apuntaba las cosas buenas que le pasaban cada día y también sacó un bolígrafo de un estuche.
-Veamos, para un cumpleaños hacen falta una tarta, aperitivos, bebidas, platos, cubiertos, vasos, servilletas – enumeró mientras lo iba anotando todo – ¿Qué más? ¡Ah, sí! Globos y cintas para decorar las paredes – añadió escribiéndolo también.
Miró a su alrededor, tratando de imaginarse cómo quedaría la habitación.
-Es… un lugar mucho más grande que el salón de casa, desde luego. Aquí sí que se podría celebrar una grandísima fiesta sin problemas – comentó – Un momento… ¿y si invito a todos los que trabajan aquí? Así Light verá que sus compañeros se acuerdan de él y se sentirá muy feliz. ¡Qué gran idea! – exclamó levantándose de un salto de su asiento.
La chica salió de su habitación y se dirigió hacia la sala de control. Cuando dobló por el último pasillo antes de llegar, vio a Aizawa a punto de entrar allí, lo cual hizo que a Misa se le ocurriera una pequeña travesura.
-Hola, Amane – saludó el hombre con seriedad, pero ella le hizo un gesto para que guardara silencio – ¿Qué? – preguntó molesto.
-Calla y haz como si yo no estuviera – le regañó ella en apenas un susurro.
El hombre rodó los ojos, pero en lugar de contestar pulsó el botón para que la puerta se abriera, y entonces la chica entró escondida detrás de él.
-Buenos días a todos – saludó el agente.
-Buenos días – le contestaron los demás en la sala.
Aizawa siguió caminando, molesto al saber que Misa lo estaba utilizando para sus travesuras. La chica, por su parte, tuvo que pedirles a los demás que guardaran silencio conforme se iban dando cuenta de su presencia, especialmente a Matsuda, que había estado a punto de saludarla con su entusiasmo de siempre.
"Uf, creo que Ryuzaki no me ha visto" pensó Misa asomándose un poco por detrás de Aizawa, viendo que el detective parecía centrado en las pantallas que había frente a él.
Aizawa llegó hasta una mesa, dejó su maletín encima y después se giró hacia la rubia negando con la cabeza con seriedad, dándole a entender que hasta ahí llegaba su ayuda.
Misa puso cara de fastidio, ya que todavía le quedaban unos metros hasta alcanzar la silla de L, pero decidió acercarse al detective por detrás con mucho sigilo, del mismo modo que un gato acecharía a un ratón.
Era el momento perfecto, el moreno parecía entretenido escribiendo algo en un papel, así que la chica se aguantó las ganas de reírse mientras se ponía en posición de ataque. Ya se estaba imaginando el susto que se llevaría él cuando le taparan los ojos de repente…
Sin embargo, L se dio la vuelta en ese preciso instante y le mostró un papel en el cual el chico había dibujado una especie de monigote sacándole la lengua, con las palabras "te he visto, Misa" escritas debajo.
-¡Con lo bien que iba! – se quejó la rubia ante la cara de diversión de él – ¿Cuándo te has dado cuenta?
-Cuando habéis entrado a la sala – respondió L señalando con un dedo hacia las pantallas – Llevo viéndote desde hace un rato.
-¡Ostras! Se me había olvidado la vigilancia… – murmuró la chica palmeándose la frente.
-En fin, ¿qué te trae por aquí, Misa? – le preguntó el detective y a continuación le dio un trago a su café.
-La verdad es que tengo que pedirte un favor – contestó ella – Necesito que me dejes usar el ordenador – agregó señalando hacia el monitor que L tenía delante.
-¿Para qué lo quieres? – preguntó extrañado.
-Para diseñar las invitaciones del cumpleaños de Light. Es el día 28.
-Misa, esto es un superordenador – explicó L y ella lo miró confusa – Es capaz de procesar información mucho más rápido que un ordenador normal – aclaró.
-Pues mejor todavía, ¿no? – respondió ella sin ver el problema.
-Sí, pero resulta que lo necesito para mi trabajo – contestó el chico con seriedad.
-Misa-Misa, si quieres puedes usar mi ordenador – ofreció Matsuda.
-Tú lo que quieres es escaquearte un rato – adivinó L, mirando mal al otro.
-¡Vaya! Ahí me has "pillao" – reconoció él – Está visto que no te puedo engañar, Ryuzaki.
-Bueno, ¿entonces qué pasa con lo mío? – insistió Misa cruzándose de brazos – Quiero diseñar las mejores invitaciones de cumpleaños que jamás haya visto nadie.
L la observó. Pensándolo mejor, si le daba acceso a un ordenador en el que no hubiera información confidencial, la chica estaría entretenida durante un rato y no molestaría.
-Te conseguiré un portátil para que puedas trabajar – resolvió el detective entonces.
-¿De verdad? Gracias, Ryuzaki – respondió Misa abrazándolo por detrás.
-No es nada… – contestó desviando la mirada.
La chica lo soltó.
-Venga, ¡vamos, vamos! – exclamó ella con bastante entusiasmo – Necesito ponerme a trabajar en esas invitaciones cuanto antes – añadió yendo hacia la puerta.
-Sí, sí – asintió L bajándose de su silla con cierta pereza.
El chico la siguió y ambos salieron de la sala de control para comenzar a caminar por los pasillos. Misa se puso a tararear una canción alegremente.
-Te veo con ganas de trabajar – opinó L.
-¡Pues claro! Por Light lo que sea – respondió la rubia.
"No creo que él hubiera hecho lo mismo por Misa" pensó el detective completamente seguro. "Aunque ella jamás querrá admitirlo" añadió sintiéndose algo contrariado.
Llegaron hasta una puerta que ponía "Almacén de equipamiento". L introdujo una contraseña en un panel electrónico y ambos pudieron acceder al interior.
-¡Vaya! – comentó Misa mirando hacia todas partes impresionada.
Allí había todo tipo de aparatos electrónicos de alta tecnología, aunque la chica no tenía ni idea de para qué podrían servir la mayoría de ellos.
L alcanzó un maletín de lo alto de unas estanterías.
-Bien, para lo que quieres hacer, este ordenador portátil debería valerte – dijo él tendiéndoselo.
-No me estarás dando una patata, ¿verdad? – preguntó Misa sin fiarse y el moreno rodó los ojos.
-Creo que no – negó el chico sin perder la calma – Me gusta tener aparatos que funcionan bien, ¿sabes?
-¿Y qué diferencia hay entre este ordenador y el de la sala de control? – preguntó ella sin entender.
-Aquel tiene más potencia – explicó él – Cuando estoy investigando normalmente uso programas muy avanzados que necesitan un ordenador con mucha más capacidad que el que te he dado. Pero eso no significa que este no valga para nada.
-Ah, creo que lo entiendo – contestó ella – Pues muchas gracias, Ryuzaki. Te lo devolveré cuando haya terminado, ¿vale? – le prometió con una sonrisa y él se puso algo rojo.
-Eh… Vale – murmuró.
"¿Qué me pasa?" se preguntó L sintiéndose un poco frustrado al no entender sus propias reacciones. "Espero no estar poniéndome enfermo…".
OoOoO
Tras pasarse casi toda la tarde frente al ordenador tratando de encontrar un buen diseño para sus invitaciones, Misa se restregó los ojos con cansancio.
-Ahg, no me decido – dijo con algo de aburrimiento – Será mejor que lo deje por un rato. Se va acercando la hora de la cena, creo que es un buen momento para buscar a Yuko.
La chica se echó un papel al bolsillo y abandonó su habitación para dirigirse hacia la cocina, donde efectivamente la morena ya parecía estar cocinando algo.
-Buenas tardes – saludó Yuko al ver entrar a la otra.
-Hola – contestó la rubia – Sabía que estarías aquí.
-¿Necesitas algo? – adivinó la otra.
-Sí, verás, en dos días es el cumpleaños de Light y obviamente me gustaría celebrarlo – explicó Misa – ¿Serías tan amable de preparar una tarta para la ocasión?
-Claro, sin problema – respondió la morena y entonces la artista le tendió el papel que se había echado previamente al bolsillo – ¿Qué es esto? – preguntó dándole vueltas al folio, tratando de descifrarlo.
-Es el diseño que quiero para la tarta – contestó la rubia poniéndole el papel en la posición correcta – Mira, se trata de un castillo. Estas son las torres, las murallas… ¿Ves? – explicó mientras se las señalaba – Es que para mí Light siempre será mi príncipe azul, ¿sabes?
"¡Esta tarta es muy infantil!" pensó Yuko algo horrorizada mirando el dibujo con más detenimiento. "Tal vez sea un diseño más apropiado para el cumpleaños de un niño pequeño…".
-Pienso invitar al cumpleaños a todos los que trabajáis aquí, así que la tarta debería ser bastante grande – siguió diciendo Misa con expresión soñadora – ¿Podrás encargarte de ello, Yuko? – le pidió mirándola con ojos muy brillantes.
-Eh… Ah… Vale – accedió finalmente ante la ilusión de la otra – Lo intentaré.
-¡Genial! Ya verás, va a ser la mejor fiesta de todas – respondió la rubia contenta, dando un par de saltitos – Bueno, me voy ya. Tengo muchísimas cosas que preparar. Hasta luego, y muchas gracias – añadió dirigiéndose a la salida.
Misa abandonó la cocina y Yuko volvió a mirar el dibujo.
-Bueno, peores cosas he visto – comentó la morena encogiéndose de hombros.
OoOoO
Al día siguiente por la tarde, el grupo de policías y detectives trabajaba con tranquilidad en la sala de control.
-Matsuda, saca una copia del documento, por favor – ordenó Aizawa al joven.
-A la orden, jefe – contestó él obedientemente.
Apenas unos segundos después, la impresora hizo un ruido y empezó a sacar copias, con lo que el hombre se acercó a por los papeles.
-¿Eh? ¡¿Se puede saber qué diantres estás imprimiendo, Matsuda?! – le regañó Aizawa mostrándole un folio lleno de unicornios y arcoíris.
-Pero, pero… ¡si eso no es mío! – trató de defenderse el chico – Es la primera vez que veo esa cosa, ¡de verdad! – exclamó lleno de vergüenza.
L se acercó también hasta la impresora para ver qué estaba pasando.
-Es evidente que esto es de Misa – intervino el detective sosteniendo en alto uno de esos papeles con los dedos a modo de pinza.
Justo en ese momento, la puerta se abrió y apareció la rubia.
-¡Buenas tardes, chicos! – saludó con energía – Oh, ¿ya están listas las invitaciones? – preguntó mientras se acercaba corriendo – ¡Qué bien han quedado! – exclamó contenta, quitándole a L el papel que estaba sosteniendo.
Misa admiró la invitación por unos largos segundos y después también recogió el taco de folios que había en la impresora.
-¡Chicos, escuchadme bien! – chilló la rubia tratando de llamar la atención de todos los presentes – Os espero a todos en mi habitación mañana a las ocho de la tarde. ¡No me faltéis! – agregó mientras empezaba a repartir las invitaciones – Oh, habrá tarta – añadió mirando a L, tendiéndole un papel.
-Vale… – contestó él.
La chica siguió avanzando por la sala dando invitaciones. En ese momento, se abrió la puerta y entró Lindner.
-Buenas tardes – saludó la agente de manera muy formal, pero entonces se dio cuenta de la presencia de la otra rubia, y ambas se cruzaron las miradas.
-Uy, uy, uy… Noto el ambiente tenso – murmuró Matsuda con preocupación.
-Sí, ¿no se pelearon el otro día estas dos? – preguntó Mogi en voz muy baja.
Entonces, Misa caminó hacia Lindner y la miró con seriedad, haciendo que el resto se preparara por si había que intervenir.
-¿Quieres algo, Amane? – preguntó la agente con tranquilidad.
-Sí – asintió sin apartarle la mirada – Tú también estás invitada, ¿por qué no? – añadió ofreciéndole un papel.
La otra parpadeó confusa, pero aceptó lo que la artista le tendía.
-¿Qué es esto? – preguntó Lindner – ¿"Informe sobre criminalidad"?
-¡Mi informe! – exclamó Matsuda.
-¿Qué? – se sorprendió Misa y entonces se dio cuenta de que no le había dado una invitación, sino otra cosa que seguramente también estaba en el cesto de la impresora – Uy, perdón, esta es la buena – agregó intercambiándole los folios rápidamente – Aquí tienes, Matsu – le dijo al chico entregándole el documento.
-Gracias, Misa-Misa – respondió él – Jefe, ¿ve cómo mi informe era normal? – se dirigió a Aizawa mostrándole el papel y el hombre rodó los ojos.
En ese momento, Misa se colocó en el centro de la sala.
-Como os decía, ¡no faltéis mañana por la tarde a la fiesta! – chilló la artista con entusiasmo y después se dirigió hacia la salida.
-Misa-Misa está realmente entusiasmada con esto, ¿eh? – comentó Matsuda.
-Eso parece… – contestó L mirando hacia donde ella se había ido.
OoOoO
Tras salir de la sala de control, Misa se dirigió directamente a la cocina del edificio. Tal y como esperaba, allí encontró a Yuko preparando algo.
-Hola, Yuko – le saludó.
-Buenas tardes, Amane – contestó la otra.
-¡Vaya! ¿Esto es la tarta especial? – preguntó impresionada, admirando lo que parecía una torre hecha de bizcocho, con los ladrillos marcados con líneas de chocolate.
-Es una parte de ella – matizó la morena sin apartar la mirada de lo que estaba haciendo – Con paciencia, moldes y los ingredientes necesarios todo es posible.
Misa observó que en ese momento la otra estaba echando sustancias de diferentes colores en un vaso.
-¿Qué haces? – preguntó la rubia con curiosidad.
-Bueno, querías un castillo, así que mezclo colores básicos para obtener todos los que necesito para pintarlo – explicó mientras le daba vueltas a la sustancia con una cucharilla – Ya sabes, amarillo y azul dan verde.
-¡Guau! – se sorprendió Misa – Pero, ¿esa pintura es comestible?
-Sí, en realidad simplemente es colorante alimenticio – respondió Yuko.
-Ya veo. Qué interesante – opinó la rubia.
Cuando obtuvo el tono de verde que quería, la morena dejó de mezclar y empezó a utilizar aquella pintura para dibujar una línea verde que daba vueltas alrededor de la torre.
-¿Eso es una enredadera? – adivinó Misa, que no se perdía detalle del proceso.
-Sí – asintió Yuko concentrada.
-Qué bonito va a quedar… – murmuró la rubia con expresión soñadora.
La morena siguió pintando la tarta bajo la atenta mirada de la otra. De repente, la puerta de la cocina se abrió y apareció Near.
-Hola – saludó el chico.
Yuko dio un respingo al oírlo y se le vertió el bote de pintura verde sobre la torre de bizcocho, manchándola de mala manera.
-No, no, no – empezó a decir la morena desesperada, tratando de apartar con un trapo la pintura.
"¿Eh?" pensó Misa observando a la otra con curiosidad. "Qué raro que se haya desconcentrado… Ella suele ser más profesional".
-Oh, vaya. Menudo estropicio… – comentó Near acercándose para ver mejor – ¿Te he asustado al entrar? Perdóname, Yuko.
-No pasa nada. ¡De verdad! – le aseguró ella poniendo las manos en alto – Puedo arreglarlo pintándolo de nuevo otra vez.
-Pero aun así me fastidia… – contestó él – Parece que he elegido un mal momento para venir a por algo de comer. Con lo bonito que te estaba quedando – añadió y la morena se puso roja.
-No… no te culpes, ¿vale? – le pidió Yuko desviando la mirada.
"¿Eh? ¿Qué está pasando aquí?" pensó Misa observando a los otros dos con atención. "Me pregunto si él tendrá algo que ver con los nervios de ella…" se dijo con algo de diversión.
-No te preocupes, Near – intervino la rubia entonces – Por muchos obstáculos que aparezcan, nuestra Yuko preparará algo precioso. ¿Verdad? – se dirigió a ella poniéndole un brazo en el hombro.
-Bueno, aún queda tiempo – contestó la morena – Procuraré que para mañana por la tarde la tarta esté lista.
-Así se habla. Seguro que nos darás una gran sorpresa a todos – la animó Misa – Oh, por cierto, os dejo una invitación a ambos – añadió dejando un par de folios sobre la mesa – Nos vemos en la fiesta, ¿sí?
La rubia se salió de la cocina con una sonrisa algo traviesa.
"Tengo que investigar un poquito más. Creo que aquí hay algo muy interesante" pensó divertida.
OoOoO
El día 28 de febrero por fin había llegado, y con él el cumpleaños de Light. Misa llevaba todo el día entretenida engalanando las paredes de su habitación con globos y cintas que le había proporcionado Mogi.
-Perfecto. Han quedado muy bien – dijo la chica observando un grupo de globos de colores que había pegado en la pared – ¿Verdad que te encanta, Light? – se dirigió a la foto de su novio con una sonrisa.
"Soy feliz. Muy feliz" se recordó a sí misma.
En ese momento, escuchó que sonaba su teléfono así que se lo sacó del bolsillo y vio que le estaba llamando Sayu, la hermana de Light.
-¡Buenas tardes, Sayu! – le saludó Misa con entusiasmo – Hace días que no hablamos, ¿cómo estás?
-Buenas tardes, Misa – contestó ella – Estoy bien. De hecho, hoy es el primer día que voy a la universidad tras… bueno, eso – añadió con tristeza.
-¿Y qué tal las clases?
-Súper pesadas. Eso no ha cambiado – respondió la castaña con cansancio – Ahora mismo estoy en la cafetería, ya que tengo una hora libre. Me pediré un croissant para merendar, necesito reponer fuerzas.
-Suena delicioso – admitió la rubia.
-Sí, ahora le hago una foto y te la mando para darte aún más envidia – contestó riendo un poco – Por cierto, ¿cómo estás tú?
-Estoy algo más animada – respondió Misa – De hecho, ahora mismo me pillas preparando el cumpleaños de Light.
-¿Preparando… el cumpleaños de Light? – repitió Sayu sorprendida.
-Exacto – asintió la artista – Perdona que no te haya dicho nada, pero es que no estoy muy segura de que a Aizawa le haga mucha gracia que invite a gente a venir al cuartel. Ya sabes… datos confidenciales y ese tipo de cosas.
"Aunque el problema no es Aizawa, sino Ryuzaki" pensó Misa. "Él es más bien quien no dejará entrar a cualquiera a este sitio".
-Oh, no pasa nada – le restó importancia Sayu – Los exámenes finales se aproximan*, así que tampoco es que tenga mucho tiempo libre…
-De todas formas, intentaré que alguien te lleve un trozo de tarta a casa, así que no te infles a croissants, ¿eh? – le advirtió la rubia tratando de sonar seria.
-Eh… bueno, como quieras – contestó la otra.
-Bien, entonces quedamos en eso – respondió – Volveremos a hablar pronto, ¿sí?
-De acuerdo, hasta pronto, Misa – se despidió Sayu también.
La llamada finalizó y la rubia continuó colgando cintas y globos por las paredes durante un rato más. Después también echó algunos aperitivos en platos y los dejó sobre la mesa. Cuando terminó se sentó en el sofá.
-¿Qué más podría hacer? – se preguntó en voz alta, observando todo lo que ya había preparado – ¡Ya sé! – añadió al ver la pila de servilletas que había a un lado de la mesa.
Tomó la de más arriba y a continuación intentó doblarla con la forma de una grulla, tal y como de pequeña le había enseñado su padre. Sin embargo, requería muchos pasos y tras unos cuantos pliegues se hizo un lío.
-¿Ahora era así? ¿O de la otra manera? – se preguntó Misa confusa – Lo siento, papá… Creo que se me ha olvidado – se disculpó dejando la servilleta a un lado del sofá con cierta tristeza – Bueno, no importa. Aunque no recuerde cómo doblar las servilletas de forma elegante, la fiesta será un éxito igualmente – trató de animarse.
"No como la del año pasado…" pensó amargamente.
El año anterior Light había tenido que trabajar… y, además, en algo súper-importante por el bien de todos…
"Aquí también trabaja siempre todo el mundo. Quizás tampoco venga nadie este año a la fiesta…" se dijo con tristeza. "Al final… siempre estoy sola…" pensó empezando a sentir un nudo en la garganta.
Sin embargo, en ese mismo momento Misa escuchó cómo se abría la puerta, lo que le sorprendió e hizo que se levantara del sofá de un salto.
-Chi… ¡chicos! – exclamó al ver entrar a los dos hermanos empujando un carrito con una gran tapa encima – Empezaba a pensar que tal vez tendríais trabajo y no vendríais – añadió tratando de que sonara a broma.
-Pero si me dijiste que habría tarta – contestó L llevándose un dedo a la boca – Además, si queremos rendir bien en el trabajo, también es necesario hacer un descanso y reponer fuerzas de vez en cuando – razonó.
-¿Y cómo iba a faltar yo después del esfuerzo que me ha costado hacer la tarta? – intervino también Yuko – Por cierto, ¿me ayudas a destaparla, hermano?
-Sí, claro – accedió él.
"Pe… pero entonces… ¿quizás Light también podría haber estado conmigo el año pasado, aunque hubieran sido solo cinco minutos?" se preguntó Misa sintiéndose decepcionada. "¡No, no! ¡Eso no puede ser!" pensó desesperada. "¡Ya sé! Tal vez… su trabajo era aún más importante que el de Ryuzaki y Yuko. ¡Seguro que era eso!".
En ese momento, los dos hermanos terminaron de destapar la tarta.
-¡Tachán! – exclamó Yuko – ¿Te gusta cómo ha quedado, Amane?
-¡Vaya! Es… espectacular – contestó Misa admirándola de arriba abajo.
Se dio cuenta de que la morena parecía haber utilizado dos bizcochos, el más grande en la parte de abajo, con el borde exterior haciendo las veces de muralla, mientras que sobre su centro se alzaba la torre que había visto el día anterior.
-Veo que te ha dado tiempo a volverla a pintar – observó la rubia – ¡No se nota nada que se te vertió la pintura!
-Oh, gracias… – respondió Yuko rascándose un poco la nuca, recordando el desastre.
-Pero, ¿estás segura de que esto se puede comer? – se burló L y su hermana le dio un golpe en el brazo – ¡Au! Es que tiene colores muy raros para ser una tarta…
-Es completamente comestible – le aseguró ella mirándolo enfadada.
-Vale, vale – contestó el chico levantando las manos en son de paz.
Misa dio una vuelta a la tarta para observarla desde todos los ángulos.
-No le falta detalle… – opinó la rubia – ¡Me encanta!
-¿Sabes? Se me ha ocurrido esconder una sorpresa en el interior, un pequeño muñequito – explicó Yuko – A ver quién lo encuentra.
-¡Qué divertido! – exclamó Misa aplaudiendo emocionada – Será como encontrar a la princesa o al príncipe que necesita ser rescatado.
-Exacto, ese es el concepto – asintió la morena.
-Pues yo ya voy a partirme un trozo – decidió L, sintiendo hambre.
-¡No! ¡Tienen que ver la tarta así entera los demás! – gritaron las dos a la vez, sujetándolo cada una por un brazo.
-Una tarta no es para admirarla, es para comérsela – protestó él de manera algo infantil.
-Solo tendrás que esperar un poco más – le aseguró Misa – Ya sé, ¿por qué no te tomas esto mientras? – agregó tendiéndole un bol lleno de palomitas de colores.
-Oh, gracias – respondió el chico aceptándolo.
-De nada. Quiero que la fiesta sea perfecta, y no vas a arruinarla precisamente tú, Ryuzaki – se burló la rubia.
Él puso cara de fastidio, pero en lugar de contestar decidió centrarse en comer palomitas mientras esperaban al resto de invitados.
"Va a ser una gran fiesta. Ya verás, Light" prometió Misa mentalmente a su novio.
*En Japón, el nuevo curso empieza en abril, de ahí la típica estampa de los animes del primer día de clase con los cerezos en flor. Y por eso los exámenes finales tienen que ser un poco antes, en invierno.
Este capítulo lo he querido centrar en Misa, creo que es el personaje que más me cuesta (sí, mucho más que L). Esa chica tiene un mundo interior tan inestable y a la vez en un extraño equilibrio que en realidad la hace ser un personaje muy complejo en mi opinión. Me cuesta entender cómo no se derrumba nunca, a pesar de que creo que ella sabe en el fondo que Light nunca la quiso... En fin, espero poder desliar los sentimientos de Misa poco a poco y de una manera creíble.
Como siempre gracias por el apoyo, si tardo en subir seguramente es porque esté peleándome con algún personaje jajaja.
