Motivos.
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"No puede ser…" Piensa incrédula a más no poder mientras adopta una posición defensiva, a la vez que una mirada un tanto más hostil.
A pesar de la sensación de parálisis que se adueña de ella ante lo repentino del suceso, no se mueve de su sitio. No quiere ceder terreno ni mostrar ningún signo de su actual estado mental.
—Tú... ¿Acaso quieres pelear conmigo otra vez? —se apresura a preguntar ante su más que probable agresor.
—Con mi arsenal completo no pude en contra tuya ¿Te parece que quiero enfrentarme en este estado, no sólo a ti, sino al Kyuubi y al Ninja Copia de Konoha?... Es probable que no estén lejos... No sería muy sabio de mi parte enfrentarme a ustedes—responde el pelirrojo, frío, casi sarcástico.
Sakura se muestra desconcertada, pero aún así se niega a bajar la guardia. Aún está esperando por algún ataque sorpresa. De seguro que sólo está buscando venganza. Además, se pregunta dónde se encuentra su compañero de equipo.
—Entonces... ¿Qué haces aquí? ¿Por qué te mostraste, si no quieres pelear?
—Si no me mataste antes, no es coherente que lo hagas ahora. Tengo mis dudas contigo y no veo pérdida en intentar resolverlas... Siempre y cuando, tus compañeros no me detecten…
Todos los sentidos del marionetista se ponen atentos ante la posible aparición de un tercero en escena.
Una gota de sudor resbala por el rostro de la joven, que se desorienta ante lo que escucha. Ciertamente no esperaba esa respuesta. Aunque bueno, a decir verdad, tampoco tiene la menor idea qué tipo de respuesta esperar en una situación tan inusual como esta.
— ¿He de suponer que ya no estás con Akatsuki? —menciona al percatarse del peculiar detalle de que no porta la túnica que identifica a un ninja como miembro de dicha organización.
—Al igual que yo, ellos no se toman muy bien el fracaso, tampoco la traición... Y hablando de traición, me pregunto cómo hiciste para esconder la tuya...—replica Sasori con un irritante aire de jocosidad—. Porque supongo que lo hiciste. No creo que un ninja de la última generación de Konoha tenga el valor, ni la capacidad de sobrevivir sin compañía.
La joven se muerde el labio inferior en un gesto de molestia evidente.
—Dices que no quieres pelear, pero de esta manera vas a conseguir lo contrario. Después de todo, tu espía te traicionó y Orochimaru escapó—Sakura se permite adoptar una mueca desafiante—. Pensándolo bien, aún puedes darme más información para nuestra misión…
El marionetista sonríe arrogante.
—Tuviste tu oportunidad de capturarme. Soy un criminal de cierto renombre, si se me permite presumir ¿Te parece que vas a tener otra oportunidad de atraparme? Basta de jueguitos. Si tuvieses intención de matarme o capturarme, ya lo hubieses hecho. Dime qué querías de mí al dejarme vivir, y quizás te diga lo que sé de Akatsuki. No son mis aliados, pero en este mundo ninguna información es gratuita.
El ceño de Sakura se mantiene fruncido, desviando la mirada un momento hacia el suelo, más luego regresándola cuanto antes al frente. Un ninja médico nunca debe perder de vista al enemigo, y ella se precia de ser uno. Aún así, se siente perder un poco los nervios al responder.
—Sólo… ¡Sólo no pude dejar que mueras! ¿De acuerdo? No soy como tú, ni como el resto de los criminales con los que estabas—exclama con una actitud casi defensiva, exasperándose tanto por la poca claridad de sus ideas, como por lo arrogante que está resultando ser ese... si se le puede llamar hombre.
Sasori arquea una ceja, escéptico ante lo que oye.
— ¿Traicionaste a tu aldea, y arriesgaste la estabilidad política de la relación entre la Arena y la Hoja sólo porque 'no pudiste' matarme? Tendremos nuestras diferencias, pero… ¿Acaso quieres que crea que no tienes sentido común? Ahora, en serio, ¿Que querías?
Silencio es la respuesta de la ninja. Esta vez, su mirada verdosa no se despega de la apática de él, ya que intenta descifrar algo a través de aquellos gélidos orbes ambarinos, que al parecer nunca varían su expresión. A simple vista, la interrogante del renegado es la misma que ella no puede responderse a sí misma, o entenderla siquiera.
"Molesto." Se dice Sakura, mientras siente la frustración agolparse dentro de su pecho y volverse ira poco a poco.
—Sólo... ¡Agh! No pude ¡Sólo vete, desaparece para que pueda olvidarme de que ese hecho ocurrió alguna vez!
A él no le gusta esperar... Al ex Akatsuki nunca le gustó esperar. Hora de negociar sucio:
—Dame una respuesta decente, o dejaré que alguna de mis marionetas sea vista en la aldea de la Arena. Veamos cuánto puedes ocultar tu mentirita si no colaboro.
Aquello es obviamente una mentira. Él se beneficia de que lo den por muerto, y aún no tiene acceso a nuevas marionetas, pero ella no lo sabe, y eso puede ser usado a su favor. Al menos, las marionetas le obedecen, pero el comportamiento caprichoso y errático de esta chica rosada lo está sacando de sus casillas. No obstante, a pesar de eso aún se encuentra a sí mismo insistiendo en hablarle. La curiosidad le gana a su cautela, quizás por ser lo único que le queda.
— ¿Por qué te importa tanto? Sea como sea, estás vivo ¿O no? ¿Por qué insistir al respecto? Deberías simplemente estarme agradecido por lo que hice por ti— intenta persuadirlo por las buenas, manteniendo la calma ante su supuesta amenaza.
—Por curiosidad. Porque quiero saber si algún día vendrás a cobrar un favor. Porque no sé quiénes saben que vivo. Porque toda acción tiene un propósito... Hay más motivos para dudar que motivos para que yo esté vivo hoy—Sasori menciona cada uno de sus puntos como presumiendo de ellos—, ¿Me respondes, o quieres unírteme en el libro bingo?
La chica traga saliva nerviosa. Tiene unas inmensas ganas de descargarse partiéndole la cara al medio como la última vez, pero se controla como puede. Ese sujeto no puede sentir sus golpes. Aparte, no lograría nada actuando de forma irracional si lo que quiere es zafar de esta situación lo más buenamente que pueda. Por otro lado, no puede dejar de sentirse afligida con aquellos cuestionamientos que el ex-Akatsuki le está presentando.
Sakura piensa en la abuela Chiyo por un segundo...
"¡Maldición! ¿Por qué tuve que haberme permitido sentir empatía por un monstruo tan despreciable como este? ¿Por Chiyo? ¿En realidad valió la pena lo que hice?" Se espeta a sí misma de un modo más que colérico.
Definitivamente, no. Es más, la misma Chiyo había considerado que el muy maldito tenía que morir… Entonces, ¿Qué queda para poder explicar tamaña estupidez en su historial?
La ninja de Konoha suspira con pesadez, tomándose un mínimo instante extra para aplacar sus emociones y así analizar una respuesta razonable:
—A ver si entiendo: ¿Estás insinuando que puedo "cobrarte un favor"?
—Yo te di información sólo por considerarte oponente digno en aquella batalla, y por haberme dejado vivir, en cierta manera te debo un favor... Que por ahora te estoy haciendo al ayudarte a cubrir tu traición. Un consejo: no traiciones a tu aldea si no estás dispuesta a que te descubran.
—Jamás traicionaría a mi aldea—asevera la joven sin dudarlo un instante.
— ¿Cambió la definición de traición en tu aldea natal? Te recuerdo que sigo vivo...—acota Sasori con suma petulancia y burla hacia sus palabras—. Bueno, supongo que como no es una traición, no debe haber problema en que haga una aparición por ahí, conquiste un país o dos... Tú sabes, cosas propias de un criminal de rango S al que te encargaron eliminar...
Ella lo mira con ira reprimida, pero una vez más se las arregla para mantener la calma.
—Yo jamás traicionaría a mi aldea. Y tú me debes la vida. No harás nada contra Konoha—amenaza en respuesta a las insinuaciones del titiritero.
— ¿Tu aldea? —cuestiona con una mueca de retorcida diversión—. No necesito que sea tu aldea. Mi aparición en cualquier sitio sería noticia suficiente para que me acompañes en el libro bingo.
— ¿Y si te pidiera que…?—Sakura no llega a completar la frase, ya que un pensamiento arriba a su mente con la rapidez de un rayo—. Un momento... Si llamas la atención en cualquier lado ¿Eso no alertaría a Akatsuki de que sigues vivo? Dijiste que no se llevan bien con el fracaso… Así que no te expondrías de esa forma ¿O me dirás que te falta "sentido común"?
Contra argumenta desafiante, intercambiando su anterior semblante de preocupación por una nueva sonrisa pícara y mordaz.
—Está bien, me descubriste en eso—ríe en voz baja el renegado. Ya era hora de que su improvisada compañera de charla notase ese detalle. No es tan torpe como pareció durante toda la conversación—. Ignora ese detalle, y yo ignoraré que cargas todo el material de supervivencia para tu equipo, y también el armamento. Además de que eras la encargada de buscar las hierbas... Llámese, estás sola.
Sakura se sobresalta por la repentina aseveración. Poniéndose en guardia nuevamente.
—¿A qué te refieres? ¿Ahora sí quieres pelear?
—No quiero pelear, quiero respuestas—repite irritado—. Observa tu posición con cuidado: estás lejos de tu país, sin apoyo, y no tienes antídotos para mi veneno. Tú sabes que yo sigo vivo, por lo que tu existencia no me conviene. Sólo quiero respuestas, dámelas y no tendrás que verme.
— ¿Y qué harás cuando las tengas? —pregunta con cierta hostilidad. Comienza a creer que este encuentro no terminará nada bien.
—Usarla si es útil. Nada más.
"¿Usarla?" Se pregunta la kunoichi para sus adentros, imaginándose lo peor.
—Prueba que no harás nada que perjudique ni a mi aldea, ni a ninguna otra—exige con voz demandante.
—Si me quieres vivo para entregarme a alguien, a ese alguien no le va a ir bien...—responde el criminal con una expresión sombría—. Eso es suficiente información sobre lo que haré con lo que me digas.
Las facciones de Sakura se relajan de manera casi involuntaria, causando que emanase un pequeño suspiro.
—Pues no existe tal persona. En ese momento no tenía pensado entregarte a nadie—aclara negando ligeramente con la cabeza.
—En eso piensas bien, pero aún no me respondes ¿Por qué me dejaste vivir? ¿Qué vale tanto que traicionaste a tu aldea?
Aún insiste, pese a que ella ya respondió esa pregunta al menos unas dos veces. Cada vez se convence más de que no podrá librarse fácilmente de él, ¿Qué clase de respuesta espera obtener de ella, en primer lugar?¿Acaso siquiera existe una que lo satisfaga?
—Tal vez porque no soy como tú, tal vez en memoria de Chiyo, tal vez un capricho. Pierdes el tiempo. Creo que no hallarás la respuesta que estás esperando escuchar—finaliza sin siquiera hacer un último esfuerzo para sonar convincente ante los oídos de la marioneta.
—Estupidez será la explicación, entonces...—acota Sasori con un tono y semblante despectivos—. Bueno, si no tienes nada que pedirme a cambio, me retiraré.
Él no le cree. No tiene sentido, pero quizá si la sigue por un tiempo encuentre respuestas que lo convenzan más. Además, de seguro hay alguien en Konoha que sabe de su supervivencia, y si ella no regresa, ese alguien hablará y tendrá a todo el país del Fuego tras él.
Sabe que tiene que perseguirla, que tiene que averiguar la verdadera razón de por qué sigue vivo, y averiguar quién más lo sabe. Quizás, incluso la chica había recibido la orden de ese alguien para que lo salvase de la muerte…
La kunoichi interrumpe sus maquinaciones de modo cortante:
—Sí, tengo algo que pedirte: no vuelvas a acercarte a mi aldea… Ni a mí.
—Si no es necesario para mi supervivencia, así sea...—responde sin emoción alguna a través de su voz—. Adiós.
Sakura permanece en silencio, debatiéndose internamente hasta el último momento para detenerlo, pero el sujeto frente a ella se pierde de su vista tan rápido como había aparecido.
Sólo atina a quedarse estática, hasta que la particular e inconfundible presencia se desvanece completamente de los alrededores. Luego, apoya la espalda sobre el tronco del árbol tras ella, que hace unos veinte minutos antes había abollado con su fuerza, y se deja caer sentada en el pasto, completamente incrédula ante todo lo que acababa de pasar.
Unos pocos instantes de tiempo real bastan para que acabase por caer en cuenta de la gravedad de lo que acaba de hacer.
—Lo dejé marchar otra vez…—musita para sí misma, contemplando con horror al vacío.
"¡Estúpida! ¡Estúpida!" Se reprende furiosa mientras se jala el cabello con ambas manos.
— ¡Soy una idiota! —grita al borde de un ataque de histeria.
Unas pocas lágrimas de frustración acaban escapándose de sus párpados cerrados, antes que se ponga en pie de modo definitivo.
—Perdónenme—murmura para sí misma, una vez que comienza a correr de regreso a la aldea.
Se siente confundida y furiosa consigo misma. ¿Cómo pudo tenerle consideración a alguien que no la merece en absoluto? ¿Cómo terminó dejando que escape una segunda vez? ¿Qué rayos está mal en ella?
¡Había salvado a un Akatsuki! ¡A un criminal sin sentimientos! ¡A un asesino!
La anciana Chiyo estuvo dispuesta a matar a su propio nieto, y ahora finalmente cree comprender bien sus motivos. Irónico.
"Chiyo no hubiera querido esto, definitivamente no lo hubiera querido."
La muchacha regresa a su hogar a gran velocidad, sin tener planeado pasar ni un segundo más a la intemperie o sin protección. Sólo quiere llegar lo más rápido posible y completar su misión. Quiere abandonar ese lugar, y estos horrendos recuerdos de inmediato.
Comienza a ponerse el Sol cuando ya puede divisar nuevamente, entre las penumbras crecientes de las copas de los árboles, a las enormes puertas con el símbolo característico de su tierra natal.
Una vez que el camino de árboles desaparece para dejar lugar al característico de hierba y tierra que conduce al enorme umbral, se permite alentar el paso y recobrar algo de energía.
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Por otro lado, el marionetista está empeñado en su tarea de seguirla. Aún hay muchas cosas que no tienen sentido. A simple vista, parece que la ninja es fiel a su aldea. Lo que significa que escondió el hecho de que él sigue vivo, al menos, de los rangos superiores. Eso no es suficiente para descartar la posibilidad de que alguien más sepa que sigue vivo, o que incluso le haya ordenado a la kunoichi el haberlo salvado. La verdadera razón por la que sigue vivo aún está dentro de la chiquilla. La incertidumbre y la cautela son motivo suficiente como para que merezca la pena averiguarlo.
Sin embargo, de un momento para otro, sus planes se ven frustrados. La marioneta humana se ve obligada a detener su disimulada persecución cuando la cercanía con los márgenes de Konoha ya son peligrosos para sí mismo.
Konoha es más avanzada en sus técnicas de detección de intrusos de lo que lo es la Arena...
"De hecho, de la Arena ni siquiera puede decirse que tenga defensas." Piensa con una mueca de orgullo, al recordar su pequeña red de aliados en su aldea de origen.
Tampoco es seguro intentar ingresar a la aldea de la Arena aún. Hay que esperar que esos pedantes líderes digieran su supuesta muerte, y consideren correcto bajar las defensas... Por ahora, sólo queda esconderse por un tiempo.
De este modo, el marionetista procede a alejarse lo más que pueda de Konoha, ya que si llegase a ser detectado cerca de sus márgenes, no está en condiciones de enfrentarse a un equipo ANBU.
La mocosa lo dejó escapar otra vez, traicionando una vez más a su aldea... Si ella quiere entregarlo a alguien, y ese alguien está en Konoha, encargarse de él o ella no sería una tarea fácil.
"No tan cerca de la aldea. No sin venenos más potentes."
Sasori sacude su cabeza, librándose de esos pensamientos. En su situación actual, tiene que pasar algo de tiempo antes de que sea seguro acercarse a una zona poblada. Pasar unos días creando toxinas es la opción más práctica. Buscar guaridas de serpientes es la siguiente acción en la lista; las plantas las buscaría durante el día...
Motivado por la idea de re-crear su arsenal de toxinas, se decide a esto último.
Conocer los motivos de aquella que le salvo la vida, por ahora tendría que esperar…
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