Consideración.


.

.

.

Finalmente, llega el día pactado para el encuentro. Y, siguiendo el protocolo de la vez anterior, Sakura se encarga de tomar las precauciones necesarias para no levantar sospechas. Además, ya les advirtió previamente a sus padres de su ausencia por el día de hoy, y, por parte de Naruto y Kakashi, ambos deben de estar ocupados entrenando en este preciso momento.

Por otro lado, Tsunade siempre fue de respetar los días libres de su alumna. Por lo tanto, no tiene que preocuparse de que le vaya a salir de la nada con algún tipo de encargo o misión.

Antes de abandonar la aldea, vigila una última vez que nadie esté siguiendo sus movimientos. Luego, tras haber dejado atrás a las enormes puertas, la muchacha comienza a desplazarse con agilidad entre los árboles, dedicándose a pisar sólo sobre las ramas para así no dejar rastro en el suelo.

A su vez, ya se encargó de repasar mentalmente el camino múltiples veces, por lo que se siente confiada sobre su sentido de la orientación.

Sakura se halla a sí misma impaciente, nerviosa, tanto que casi siente al figurativo nudo en sus entrañas comenzar a volverse uno real.

Estos estados de ánimo son algo con lo que se cruza bastante a menudo, al menos, cada vez que va a ver al marionetista. Aun así, se encuentra ansiosa, ya que, mientras más pronto lo vea, más pronto se acabará esta locura. Además, al verlo tendrá una chance de recordar la clase de persona... de cosa que es.

.


.

Otros cinco días pasan también para Sasori de la Arena Roja. No obstante, bajo su particular perspectiva, parece haber transcurrido mucho más tiempo...

Su cabeza todavía no puede configurarse de un modo pacífico ante esa nueva cosa. Preguntas y más preguntas surgen respecto a esa anormalidad, y, como ya es costumbre, ninguna respuesta las satisface.

Esa niña salvó su vida a coste de su sanidad... y, con ese incidente, ya nada tiene el mismo sentido que antes.

La verdad es que esto está empezando a molestarlo. El renegado está verdaderamente cansado de esperar a que 'eso' se acomodase en él, y poco a poco comienza a frustrarse ante la situación...

Una cosa es esperar por una persona, que, si bien es algo irritante, al menos es predecible. Empero, esperar a que su propia mente se decida a aclararse no tiene ninguna fecha límite. Por ahora, él sólo puede guiarse por lo poco que sabe:

"Quiero que esta chica viva."

Aquella misma muchacha que en este momento debería de estar asomándose entre esos árboles de allá a lo lejos, que marcan el fin de la espesura del bosque a la vez que el principio del claro en el cual él la está esperando. Y así es.

Casi como si Sasori hubiese predicho el futuro, la ninja de la Hoja aparece en escena de un momento para otro, adentrándose al cielo abierto casi sin hacer ruido.

El ex Akatsuki la divisa al instante, y se incorpora de su anterior posición contra el tronco de un delgado árbol para recibirla con cordialidad.

—Estoy aquí—expresa su invitada yendo directo al grano, sin protocolos innecesarios de por medio.

El pelirrojo nota el dejo de prisa en sus acciones.

—Hola de nuevo—pronuncia el informante con formalidad— ¿Molestaría si volvemos a cambiar de sitio?

—Creo que no—responde ella, haciendo a la vez un gesto de negativa con la cabeza.

Sin más intercambio de palabras, ambos se abren paso entre los árboles, cada vez más escasos y estrechos, hasta llegar al mismo sitio de la última vez.

Sasori se acerca al arroyo, y toma asiento sobre la misma roca que ocupó durante su anterior encuentro.

— ¿Seguirás intentando convencerme también esta vez? ¿O ya te diste por vencido? —pregunta Haruno, cruzándose de brazos con cierto gesto arisco, mientras se recarga contra una de las piedras más grandes y altas de la orilla.

—Digamos que por ahora no lo decidí—contesta como si hablara del clima—. Y veo que conseguiste una forma de entregar la información.

El detalle no pasa desapercibido para Sasori.

Al igual que la pregunta no toma por sorpresa a Sakura.

— ¿Era muy obvio? —expresa ella con un poco de ironía—. De todas formas, no tuve la oportunidad de revisarla personalmente para confirmar su veracidad.

—Dado a que parece que nada te pasó, puedes deducir que no la encontraron falsa—Sasori devuelve el tono irónico— ¿Y? ¿Qué se siente?

Sakura interpreta el tono de su última pregunta como una burla, y frunce el ceño de inmediato.

— ¿De qué hablas? —no demora ni un segundo más en ponerse a la defensiva.

—De ser útil a tu aldea.

— ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Me tomas el pelo?

Poco a poco, la kunoichi comienza a auto convencerse de que esto es parte de algún tipo de burla desdeñosa, o de alguna estúpida provocación. Aun así, mide un poco el nivel de sus palabras para no enfadar a quien tiene en frente, sólo para que todo esto terminase pronto para ella.

Por su parte, la marioneta vuelve a denotarse seria, tanto en expresión como en los matices de su voz.

—No, es en serio—la corrige—. Hace unos días, parecías desecha por haber traicionado a tu aldea, a pesar de que no le hiciste ningún daño. Sólo me pregunto... ¿Funciona a la inversa también?

La reformulada interrogante le provoca sensaciones encontradas a la joven, quien siente a sus pensamientos confundiéndose sólo por un momento.

—Eso…—Sakura se detiene por un segundo, todavía dubitativa— ¡Eso no te importa! Sólo dame lo que vine a buscar. El resto no viene al caso.

—Eso sería aburrido...—Sasori sonríe ante la clara evasiva.

Sakura comienza a enojarse con él, y con su actitud arrogante.

"Pero enojarme con él me agrada, me hace sentir cuerda."

Aun así, se muerde la lengua para no insultarlo. Si es que quiere salir beneficiada de esta pérdida de tiempo, tiene que aguardar hasta que Sasori se digne a cumplir con su parte del trato, pero le preocupa que su informante use esta desventaja a su favor, con el fin de comenzar a abusar de su paciencia sólo por diversión. A como van las cosas, este temor no está muy lejos de volverse realidad.

Como nueva jugada, ella intenta una estrategia que no usó todavía: ser amable.

—Te estaría agradecida si me dieras el pergamino ahora ¿Sabes? —pronuncia con serenidad en su semblante, intentando no hacer tan evidente el teatro.

Sasori frunce el ceño, para luego emitir un resoplido.

—Tú te precias mucho de la justicia... Verás, yo no gano mucho con esto. No puedo garantizarme que sigas con vida. Así que me parece correcto ganar algunas respuestas, a cambio de información exclusiva.

—Me lo imaginaba...—piensa Sakura en voz alta, sintiéndose un poco frustrada por el intento fallido, mientras se trepa sobre la roca a sus espaldas para dejar caer todo su peso sobre su superficie—. Y bien... ¿Qué tienes en mente?

—Si supiera qué tengo en mente, no buscaría respuestas—repone Sasori sin mirar otra cosa que el arroyo frente a ambos, con una actitud social tan pobre que, en cierta forma, se asemeja a Sai.

—Me refería a qué clase de preguntas tienes para mí ahora—escupe impaciente, dando un golpecito al natural asiento rocoso que se despliega debajo de ella.

—Ya hice una—replica más metódico todavía.

—Pues, haz otra... —gruñe tajante, exasperada y sin intenciones, ni humor, de responder a la cuestión señalada.

Sasori permanece en silencio por otro rato, maquinando y buscando dentro de su desordenada mente algo que merezca la pena preguntarse... o algo que pueda ayudarlo a organizarse. No obstante, al notar una mueca de desagrado acrecentándose en la joven tras observarla discretamente por el rabillo del ojo, se apresura a formular la primera duda que cobra forma en su mente:

—Criminales... ¿Es éste tu actuar frente a todos?

Sorprendentemente, esta nueva pregunta no acarrea una instantánea reacción negativa en el rostro de Sakura.

—Pues… —musita al principio, con un tono de aparente seguridad en sí misma.

— ¿Tratarías con desprecio a todos? ¿Tendrías ese aire de superioridad moral frente a todos...? ¿Dejarías vivir a todos?

Estas últimas preguntas sí comienzan a incomodar a Sakura Haruno, quien lo demuestra frunciendo el ceño, y desviando la mirada hacia otro sitio que no sea la marioneta. Sin embargo, su voz es firme y concisa al responder:

—Siendo sincera, tú eres el primer criminal con el que me permito conversar, aunque claro que estas no son condiciones normales para hablar con nadie.

—Interesante... pero no responde la pregunta. ¿Tratarías a todos igual?

La definición de la palabra "personal" nubla la cabeza del criminal, mientras intenta encontrar una definición más acorde a su situación. Esta joven desarmó su mente, y quizá ella pueda armarla de nuevo.

—No. Sin duda alguna, creo que a otro lo habría dejado morir—se sincera tras reflexionar más a fondo la pregunta, y al mismo tiempo sorprendiéndose con su propia respuesta.

Nunca antes se lo había cuestionado a sí misma. Es extraño, pero ella no tiene demasiados problemas en admitir esta realidad, incluso frente a él.

Por su parte, Sasori analiza en silencio, entre interesado y confundido, la expresión de asombro y ligera perplejidad que porta esta niña en el rostro. Empero, no tarda en vociferar la nueva duda que surge tras la información que le fue revelada:

—No entiendo... Creo que cometí más crímenes que muchos... ¿Eso no debería serme adverso a la hora de juzgarme?

Sakura se encoge de hombros, aún más confundida con sus propias y poco claras ideas.

—Creo que yo tampoco lo entiendo del todo, pero mantengo firme la creencia de que a la abuela Chiyo le hubiera gustado que vivieras... Dejando de lado el hecho de que eso terminó siendo una terrible idea…

El pelirrojo entrecierra sus orbes ámbar, y parpadea varias veces en un gesto que ella no es capaz de descifrar.

—Agradezco lo que mi abuela me enseñó en su momento, pero te recuerdo que intentó matarme—refuta la hipótesis de su invitada a base de lógica, poco convencido de lo que acaba de oír—. Admito que le di un par de motivos, pero, aun así, no creo que me haya querido vivo. Además, si algo es una mala idea ¿Por qué lo haces?

—Porque lo siento correcto—espeta ella con indignación ante tan obvia pregunta, y, también, a modo de un indirecto insulto hacia alguien incapaz de comprender algo tan básico.

— ¿Sentimientos? —su tono de voz es calmado, interesado, casi parece un niño en la edad del "¿Por qué?"...Un niño con un contador de cadáveres bastante alto— ¿O sea que, por "sentir", estás dispuesta a tomar en cuenta malas ideas? ¿Sólo porque lo "sientes" así? ¿Lo hiciste antes?

Sin ser consciente de ello, Sasori toca un punto sensible en la ninja de la Hoja.

De repente, los pensamientos de Sakura se desencajan del tiempo y espacio actuales, y pasan a hacer foco en otra dirección completamente independiente a Chiyo, Sasori y la situación en sí. Los sentimientos sacaron lo peor de ella antes, y vuelven a hacerlo ahora...

Recuerda a la persona que le gustaba, y aún le gusta, y que había dejado la aldea hace dos años: Sasuke Uchiha.

—Sí, estuve dispuesta—asevera de nuevo con voz firme, pero la mirada perdida en el paisaje frente a ella.

— ¿Y eso te parece correcto? —el ex-Akatsuki prosigue, sin tener la menor idea de que ambos se refieren a cosas distintas.

—No, pero… pero quiero tener esperanza—contesta otra vez, más para sí misma que para él, aunque Sakura ya ni siquiera se encuentra hablando sobre otra cosa. No. Eso lo dice sólo por Sasuke.

— ¿En qué?

—En… —Haruno se detiene, notando que está a punto de decir algo que no tiene ganas de compartir con él—. En muchas cosas.

—Entiendo la esperanza. Pretender algo, buscarlo... Yo hago eso. Parece imposible, pero aun así lo persigo. Pero la esperanza nunca me hizo actuar bajo ideas malas—el marionetista hace una pausa… Las cosas están cambiando, y él lo sabe. Quizá ya no pueda ser tan asertivo respecto al último punto, pero, de todos modos, se encuentra a sí mismo más motivado acerca de comprender su propia mente una vez más— ¿Qué esperanza merece ese riesgo?

La médica alza una ceja con desdén, mientras se acomoda ligeramente sobre la roca.

— ¿Para qué quieres saberlo? No es asunto tuyo ¿De acuerdo? —su expresión se torna incómoda, y su actitud nuevamente arisca.

—Quiero información... Así como tú—insiste el pelirrojo ante la negativa.

—No voy a decir nada más—niega ella de nuevo, esta vez con un movimiento brusco de su cabeza.

—Yo te di la información que querías. No parece justo... —espeta frustrado por el repentino obstáculo desconocido en su camino. Sin embargo, Sasori no le da más vueltas al asunto y opta por pasar página para atender sus otras dudas—. Pero está bien. Eso me llevaría a la siguiente pregunta...

Sakura suspira y se toma la libertad de interrumpirlo para quejarse por lo injusto de su réplica:

—La justicia sólo te importa cuando juega a tu favor.

Contrario a lo que ella hubiera esperado, Sasori no niega esa frase. Él sabe que es verdadera.

—Lo sé... Pero mi información salvará a cientos, mientras que la tuya no tengo idea si me será útil.

Sakura vuelve a suspirar. No lo admitiría en voz alta, pero ahora parece estar atrapada en una especie de encrucijada... Cosa que detesta. No le agrada la curiosidad de Sasori. No le agrada recordar, y mucho menos le gusta brindar información a cualquiera acerca de lo ocurrido con el equipo 7.

En sintonía a su nuevo ánimo, ella pasa a recargar su frente sobre una palma de su mano, entre agotada y resignada por la situación.

—Si no te lo digo, no me dejarás en paz ¿Verdad?

— ¿Yo te quito la paz? —pregunta el ninja renegado, cambiándole completamente el tono a la conversación.

Ante este efusivo planteamiento, la kunoichi no puede hacer otra cosa más que reaccionar mal.

— ¡Ya deja de burlarte de mí, estúpido! —espeta exasperada, e indignada por tal falta de atención y/o seriedad.

—Era una pregunta en serio—corrige el pelirrojo tan apático como siempre. Cosa que la desorienta todavía más.

—Pues, sí. Me sentiría mucho mejor si simplemente me entregaras la información, y no tuviera que mantener más esta inútil conversación con un criminal como tú—repone totalmente convencida de que aquí nada más están tomándole el pelo.

—Sé clara—ordena Sasori, frunciendo un poco el ceño con impaciencia— ¿Te quito la paz?

— ¡Sí! —exclama la pupila de la Hokage casi por inercia, mientras lo mira tan molesta como enojada por lo obvio de la pregunta.

—Entonces, estamos a mano...—acota él luego de unos instantes más de silencio.

"Esta frase tiene otro tono, uno demasiado… humano para venir de quien proviene." Piensa Haruno sin poder hacer más que quedarse atónita ante el repentino suceso.

De repente, toda la ira y el mal humor existentes en el interior de Sakura se transforman, en menos de un parpadeo, en confusión pura y dura... Definitivamente, ella no se esperaba eso. Ahora, se halla desorientada, sin saber qué hacer, cómo sentirse o cómo reaccionar. Esa es una respuesta más que extraña, y que parece salir de la nada. Sin emitir palabra, sólo atina a poner cara de confusión, mientras encuentra algún modo apropiado de manifestar su desconcierto.

— ¿…Que te… quito… la paz? —repite las palabras de su anfritrión sin lograr captar la intención de la frase, a la vez que lo contempla con una ceja alzada.

El ex-Akatsuki, por su parte, tiene su característica mirada aburrida clavada en el agua del arroyo, como si ella aún no hubiese dicho nada para ganarse su atención de nuevo.

—Así puedo llamarle a mi situación actual...—responde de modo enigmático.

Esta vaga explicación, obviamente, no ayuda demasiado a despejar la confusión de la ninja de la Hoja.

— ¿Qué quieres decir con eso? ¿A qué te refieres? —vuelve a preguntar, ésta vez poniéndose a la defensiva casi por inercia.

El renegado se mueve ligeramente hacia adelante hasta alcanzar a vislumbrar su propio reflejo en el arroyo, borroso por el continuo movimiento de las aguas que en él fluyen.

—No puedo pensar como antes... Me molesta... Me irrita. Y el inicio de esto coincide, de algún modo, con tu presencia…—se detiene en su explicación, sólo para observarla por el rabillo del ojo de un modo suspicaz—. Y notarás que yo sí respondo las preguntas que tú me haces.

Sakura parpadea, quedándose aún más sorprendida por aquella respuesta. Ahora mismo, sus pensamientos son una maraña de desorden y más confusión. Empero, no tarda en revolverse con inquietud sobre la roca, en un vano intento por disipar la incomodidad de la situación.

"¿Qué diantres le ocurre a ese sujeto?"

Pese a su estado actual, la médica no tarda en volver a reaccionar a la defensiva por la última indirecta, o más bien directa, réplica que Sasori lanza contra ella. Niega consecutivas veces con la cabeza, y chasquea la lengua con desaprobación.

— ¿Cómo sé que no estás mintiendo? Una cosa inhumana como tú, que se jacta de abandonar su humanidad… ¿Perturbado? Siento decirlo, pero no te creo una palabra.

—Estás frente a un shinobi que comprimió su ser en algo más pequeño que los pergaminos que te entrega. ¿Qué es tan difícil de creer? —espeta el renegado de la Arena con un dejo de fastidio en su voz.

—Sí, claro...

Ella comienza a sentir como las salidas se le están cerrando poco a poco. En verdad que no quiere tener que revelarle información personal para salir de ésta... Por más importante que sea su misión, esto es algo que simplemente la supera.

—Dices que empezó conmigo… ¿Es porque te salvé la vida?

—No lo sé. Por eso quiero información. Además, tu perspectiva me es de ayuda. ¿Qué esperanza te pesa tanto como para tomar decisiones malas?

"De ayuda". Aquella frase irrita profundamente a Sakura. A ella no le interesa saber para qué necesite ayuda, ni cómo su "perspectiva" lo asista, pero le desagrada hasta los nervios el modo en que él la trata: como si fuera otra herramienta, u otra marioneta que sólo es útil para una función específica.

"Aunque esto es algo demasiado obvio de por sí... ¿Qué más podía esperar, viniendo de él?"

—Esa información no es parte del trato—sentencia Haruno con voz dura como el mármol y expresión severa en el rostro, a la vez que desciende de la roca.

Sasori también se incorpora, aterrizando en el suelo.

Esta acción la alarma por un momento, haciéndola retroceder unos pasos de forma inconsciente.

—Como esa información me interesa, en este momento podría negociar con el pergamino, pero eso sería... rudo. Prefiero obtenerla de buen modo... Así, sería menos probable que mientas.

De nuevo, otra sorpresa se presenta ante Sakura. Ella creyó de inmediato que él no aceptaría su negativa ante la "invitación". Peor aún, creyó que trataría de chantajearla con el pergamino como primera opción.

—Inténtalo —lo desafía con voluntad férrea al recuperarse del sobresalto, demostrando abiertamente no tener ninguna intención de ceder por las buenas— ¿Sabes? No pienso decirle nada a alguien como tú, traidor a tu aldea. ¿Acaso apreciaste a alguien en tu vida?

—A mis padres—asevera Sasori sin un instante ni pizca de duda—. Aprecié a mis padres…

Y aquí está la tercera acción del día que quiere amenazar con descolocarla...

—No te creo—lo contradice negando con la cabeza— ¿Por qué traicionaste a tu pueblo, entonces? ¿Por qué fuiste tan lejos como para matar a su líder?

La nueva acusación viene con un tono de voz resquebrajado por la respiración. Estas últimas preguntas quizá sean para Sasori, pero sus dudas son con respecto a alguien más. Lógicamente, sus exigencias son respecto a su ex-compañero de equipo...

—Por el mismo motivo que lo hacen todos. Porque tengo un deseo y una convicción mayor. No, no es un deseo, ni es una convicción... Eso suena demasiado como un sueño. Yo tengo una ambición. Créeme cuando te lo digo. Tengo experiencia en eso.

Sakura se queda en una pieza, procesando las palabras de su informante a cámara lenta. De repente, suenan como eco en su cabeza unas de las primeras palabras que escuchó de la boca de Sasuke: "Yo no tengo un sueño para el futuro. Más bien, es una ambición. Voy a restaurar mi clan y matar a cierta persona." Por un brevísimo instante, ella comienza a dudar.

"¿Qué pasa si Sasori tiene razón? ¿Es eso verdad? ¿Puede ser que Sasuke…?"

El marionetista observa cómo las sutiles expresiones de la oriunda de Konoha cambian, e intenta descifrar el motivo o significado detrás de éstas. No obstante, al cabo de un minuto de silencio, le queda claro que, sea lo que sea, no puede tratarse de algo bueno.

"La charla ya se extendió demasiado." Sentencia el ninja renegado para sus adentros.

Sasori toma la iniciativa, decidiendo ser quien rompa el hielo. A continuación, deja resbalar un pequeño objeto cuesta abajo desde el interior de su manga holgada, hasta prevenir su caída al suelo con su propia mano.

Los ojos de Sakura recuperan su noción de la realidad cuando no pueden dar crédito a la nueva escena.

—Ten. En cinco días habrá otro. Si lo deseas, ya puedes partir... No te retendré más por hoy—pronuncia Sasori, y, sin más ceremonia, le lanza el pergamino a su invitada con suavidad.

La joven atrapa el pequeño objeto, para luego escudriñarlo dentro de su mano, sintiéndose asombrada por semejante gesto de parte de su voluble informante.

Ella se rehusó a hacer lo que él quiso. Entonces, ¿Por qué le dio el pergamino? ¿Por qué no se tomó aquel desafío como una ofensa? ¿Está siendo considerado? No. Eso no puede ser. No él...

"¿Es otro de sus trucos para engañarme?"

—O... no eres como creía, o eres hábil mintiendo—reflexiona la médica en voz alta y profunda, denotando su perplejidad y confusión de manera implícita, tanto en su tono de voz como al no mirar otra cosa más que el pequeño objeto entre sus manos.

—Las dos cosas—él vuelve a responder sin emoción en su voz.

— ¿Cómo dices?

Esta vez, ella levanta sus jades para observarlo, intentando leer algo en su lenguaje corporal que le ayudase a disipar alguna de sus tantas dudas internas.

—Las dos cosas. Eres una persona cerrada de mente, incapaz de comprender el arte, y capaz de creerte lo que un archivo en el libro bingo diga de alguien sin preguntártelo dos veces. Así que... sí, efectivamente no soy como crees que soy—el criminal hace una pausa en su discurso para darle la espalda, y comenzar a caminar hacia el bosque en dirección contraria a la de la niña—. Pero no quita el hecho de que sea bueno mintiendo.

— ¿Qué vas a hacer ahora? —pregunta sin entender lo que ocurre.

Contemplándolo alejarse del sitio, Haruno sólo puede quedarse en el molde con una expresión de intriga que no consigue disimular del todo.

Sasori se detiene en su marcha, respondiéndole sin voltearse a verla:

—Intentar recuperar la paz... O encontrar otra paz... No sé.

— ¿Cómo lo harás? —la pregunta nace por inercia de sus labios.

—No tengo ni idea... —durante esta última frase, la aparente calma del pelirrojo se quiebra por tan sólo una nota en su tono de voz.

Ella lo nota: el marionetista parece afectado.

—Espera—lo llama con una sensación extraña de inseguridad, que en este momento no sabe con exactitud de dónde proviene— ¿Tienes más información para mí?

—Sí, tengo más. Después de todo, aún no tengo intenciones de permitirte morir.

—Bueno… Gracias ...Sasori—finaliza nombrándolo por segunda vez a modo de susurro.

—De nada, supongo—se despide antes de perderse en el bosque.

La muchacha, por su parte, también se retira de la escena para poder tratar con sus propias dudas.

Arribando de nuevo en el claro, salta hacia una de las ramas de los árboles frente a ella, y se apresura por desaparecer de allí lo más rápido que pueda.

La verdad es que no quiere pensar en Sasuke. No quiere pensar en qué clase de cosa se convirtió. Quiere tener esperanza, y para eso no tiene que pensar, ni tiene que escuchar esa clase de palabras.

La verdad, Sakura prefiere enfocarse en atender sus problemas más inmediatos. O sea, en Sasori.

Sin embargo, hoy pasó algo que ella no deseaba, y algo que temía: hoy lo vio, y lo odió menos. De repente, comienza a temerle a lo que se está convirtiendo. No debería ser así. Ella debería despreciarlo más.

"¿Por qué estás siendo tan considerado conmigo? ¿Por arte?"

Se fuerza a abandonar el tema.

"Eres cerrada de mente." Su voz comienza a resonar en su mente sin que ella pueda evitarlo.

"No soy como crees que soy."

No sabe qué pensar. No quiere pensar más...

.

.

.


Nota de autores:

Terminada mi época de exámenes en la universidad, debería poder publicar más a menudo. Mil disculpas a aquellos que he hecho esperar y gracias por seguirme a aquellos que han tenido paciencia para hacerlo.