Un futuro tras las sombras.


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Poco más de un mes ha transcurrido desde que el marionetista se despidió de Sakura por última vez.

Dicho mes fue un tiempo sumamente ocupado para el artista, un tiempo de distancia del único lazo que le importa. Sin embargo, estuvo lejos de ser una experiencia aburrida.

Sasori había errado en su pronóstico de los acontecimientos subsecuentes a la despedida. Empero, lejos de lamentarse al respecto, está feliz de haber estado en lo incorrecto en esta ocasión. Al principio, había imaginado que el tiempo que pasaría sin ver al objeto de su afecto se le terminaría volviendo algo intolerable, pero no fue así.

Es verdad, la primer semana fue difícil, pero cuando comenzó la tarea de poner fin a la Serpiente, su madurez, la cual pareció intermitentemente ausente en las últimas semanas, regresó a él para imponer orden al caos que sus sentimientos estuvieron causando.

De hecho, el proyecto que había comenzado con Sai viene avanzando a un ritmo más que respetable desde que se él encargó de vaciar la primera instalación de la Serpiente. Y, gracias a que uno de los espías, cuya vida fue perdonada por el marionetista hace tres semanas, les sirve ahora de intermediario, los dos artistas han comenzado a mantenerse en contacto.

A este punto, el renegado ya está "limpiando" la quinta base en su lista.

Los primeros alaridos del día, emitidos por las víctimas de la marioneta viva, son tempranamente sofocados por el sonido del metal cortando a través de la carne. Sasori ya ha retomado la práctica en el espectáculo que es el producir una masacre. Por lo que no necesita tener más del sesenta por ciento de su atención en este acto. Además, el fervor de una batalla siempre le ayuda a pensar.

Gracias al implacable desempeño del ex Akatsuki durante este mes, esta nueva red de contactos ya tiene una docena de miembros. Cuando las noticias de lo que había ocurrido con las primeras bases comenzaron a expandirse dentro de la organización criminal, muchas de las invitaciones del ANBU de Raíz, que no fueron contestadas en un principio, recibieron una respuesta en la que se mostraba interés en abandonar a la Serpiente antes de caer junto a ella.

Además, para llevar a cabo todo su plan de "contención de la situación", Sasori ha optado por volver a vestir la túnica de nubes rojas para infundir pánico en sus ex compañeros de negocio. Ahora, se halla apilando cadáveres en el umbral de la nueva base secreta, diseñando un muro de carne que bloquee la luz del Sol, y una posible vía de escape de los supervivientes que aún quedan dentro del escondite subterráneo.

Un enjambre de filos flota frente al artista, mientras éste se adentra en los vestíbulos de la primera planta de la base. Las hojas chocan una contra otra, anunciando la presencia del asesino a los defensores que aún quedan en esta fortaleza por medio de un ruido, que parece haber sido conjurado desde una pesadilla.

Esta situación, esta manera de vivir, es más adecuada a lo que él es. Esta es su vida común, no aquel desorden emocional que esperimentó durante su estadía en el pueblo maderero. El espionaje, el combate, el proteger su propia vida, el construir lentamente su influencia, eso es lo que sabe hacer, y por suerte es algo que sigue existiendo en su día a día.

Es verdad que algo cambió, que ahora siente algo por alguien, pero hoy recuerda que eso no cambia en nada el funcionamiento del mundo, y, a gran escala, tampoco lo cambia demasiado a él, ni a su vida.

Aun así, no se recrimina su propio comportamiento. Las emociones que tiene dentro son nuevas y bastante poderosas. Así que no puede culparse realmente por haber estado confundido, por haber permitido que estas últimas le quitasen el equilibrio. Pero ahora, puede apreciar con mayor claridad lo que será de él: una vida no tan diferente a la que mantuvo en el pasado. Y eso está bien. Más que bien.

Casi puede ver el futuro moldeándose frente a sus ojos. Su vida aún contendrá el espionaje, y aún conservará sus actividades artísticas. Actividades que, aunque también cambiaron junto a sus sentimientos, lo hicieron en menor medida.

Él todavía está persiguiendo la voluntad inmortal que vio en Sakura, pero ahora entiende que sólo puede recrearla si es sobre sí mismo. Sabiendo hoy que esa voluntad es posible, matar a alguien ya no le parece artístico. Ahora que sabe que cada vida que tomó pudo haber contenido esa voluntad… casi que llega a lamentar sus acciones. No porque le interese la vida ajena, sino por haberle puesto fin a un a un posible ímpetu eterno, digno de ser admirado.

No obstante, su reflexión es interrumpida por un escuadrón de hombres que intentan detener su progreso. Un rápido vistazo a sus manos le permite identificar que ninguno de ellos aceptó la propuesta para unirse al bando ganador de este conflicto.

Por esa razón, no hay piedad para ellos en los segundos subsiguientes al inicio del combate.

Por otra parte, retornando a sus pensamientos, el pelirrojo reconoce que el futuro no se ve tan mal. Los riesgos siguen allí, acechándolo día y noche, pero ahora él tiene un aliado en Konoha y una red de contactos, que crece conforme los cadáveres se suman al contador. En unos meses, la entrada a la Arena será más sencilla, y podrá recuperar su arsenal allí oculto. Y en ese futuro… quién sabe qué papel jugará la mujer dueña de sus preocupaciones.

Se siente bien con el futuro que se avecina.

"Podré contactar con Sakura si lo deseo, y ella también podrá hacerme llegar noticias."

Ahora que puede observar su situación desde una distancia prudente, comprende que no sólo debe pensar en sus emociones de la misma manera en que racionaliza el resto de su vida, sino que también es necesario permitirles su espacio y actuación con la misma naturalidad.

Tras haberse encargado de aplastar la primer oleada de resistencia en el ala superior de la base, Sasori ingresa al laboratorio resguardado en una planta inferior de la instalación, acompañado por los móviles cadáveres de las fuerzas de seguridad, que fueron tomados como recompensa del piso anterior.

Al ver a la siniestra comitiva atravesar la puerta metálica del amplio recinto, iluminado únicamente por las luces de emergencia, uno de los hombres se apresura a cortarse el dedo meñique, y, entre lágrimas, realiza el gesto que lo identifica como aliado del invasor.

—No hay piedad para ti. Eres un oportunista que hubiese preferido que la triste seguridad de este sitio pudiese detenerme, en vez de unirte a mí desde el principio. Lamento decir que no hay espacio a mi lado para alguien con criterio tan pobre—Sentencia el eco de la voz del artista antes de quitarle la vida a todos los presentes.

Luego de haber terminado con el pelotón dentro del laboratorio, el artista de lo eterno prosigue su camino a pesar de la subsiguiente oposición que se encuentra en los demás vestíbulos y pasillos.

Le desagrada usar cadáveres como marionetas, ya que siente como si estuviese manejando cuchillos de mantequilla en lugar de kunais. Aún así, la improvisada técnica le permite hacerse pasar por una especie de nigromante, y esto le facilita el ocultar sus verdaderas técnicas e identidad.

El macabro espectáculo crece minuto a minuto. Cadáver tras cadáver, los soldados se levantan tras sus muertes, y comienzan a levitar por cada rincón de la instalación militar. Detrás de la marejada de muertos, sólo quedan aquellos cuerpos que están demasiado dañados para ser útiles al titiritero.

El terror se expande en el aire, junto al olor metálico que caracteriza cualquier carnicería. Empero, al ingresar a una de las salas de la planta final, Sasori observa que a uno de los soldados allí presentes le falta el dedo correcto. Además, la herida no parece ser algo reciente.

Las huestes de muertos, obedeciendo la orden de su amo, ignoran a este contacto, regando todos sus alrededores de entrañas y sangre.

Una vez que la modesta armería queda despojada de oponentes, el marionetista se acerca lentamente al hombre, que se había apartado a un rincón oscuro para dejar lugar a la masacre, y le habla con cierta formalidad:

— ¿Cuál es tu código?

—P… Paloma—Le contesta con el rostro ligeramente palidecido, intentando recuperarse del espanto que le produce el arsenal de su empleador.

—Dos familiares al norte de Konoha ¿Estoy en lo correcto?

El hombre asiente en silencio mientras traga saliva.

—Enséñame tu herida y dime cuándo te la realizaste—Ordena Sasori en gesto amenazante.

La iluminación rojiza de la luz de emergencia, que yace en el suelo junto a los cadáveres desmembrados, da la apariencia de que el mismo demonio está interrogando al joven contacto.

Intimidado ante el porte de su interlocutor, el muchacho extiende el brazo de modo tembloroso, y responde casi en un susurro:

—Dos semanas...

El pelirrojo, luego de limpiarse la sangre del rostro con la manga de la túnica, medita por un instante sus palabras antes de proseguir:

—Eso quiere decir que te tardaste una semana en decidir… pero, al menos, pagaste el precio antes de contestar nuestra oferta. No sabes cuán bien hiciste. Uno de tus compañeros aquí respondió afirmativamente sin haberse tomado en serio nuestro pedido. Por supuesto que él ya no respira… pero tú estás de suerte—Sonríe con elegancia—.Hay un pueblo a unos cincuenta kilómetros al sur. Alójate en la habitación cuatro del hospedaje utilizando tu nombre de ave. Allí recibirás instrucciones. Pero, si no llegas allí en treinta y seis horas, ten por sentado que iré a buscarte.

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El ANBU de la Raíz se encuentra sentado en el suelo de su oscura habitación secreta, leyendo el último mensaje que le llegó del marionetista con la ayuda de una linterna.

Sólo un hombre en la base se unió a su nueva red de espías.

"Deberían haber sido tres."

Se encuentra decepcionado por la noticia. Esperaba que más de los científicos contactados reconsiderasen su posición para con su propuesta. De todas formas, ya no importa. Los rumores se expanden dentro de la organización. Desde el peón más bajo a las cabezas más importantes de este grupo, están temerosos de la misteriosa fuerza que está poniéndole fin a su control territorial, que en un pasado les fue motivo de orgullo.

La semana pasada, el ninja de Konoha había logrado contactar con catorce miembros en distintos territorios de la Serpiente. Ocho de ellos aceptaron los términos, y se volvieron sus informantes sin siquiera tener que ver por sí mismos las consecuencias de negarse.

"Y el resto cambiará de opinión tarde o temprano." Piensa, con cierto dejo de ironía, al recordar lo acontecido en la base cercana al pueblo maderero.

A Sai no le cabe duda de que Sasori es una aterradora arma de intimidación, y mucho más efectiva de lo que jamás hubiese esperado.

Esta vez, el ninja está leyendo los reportes semanales de sus contactos en soledad. A pesar de que en anteriores ocasiones compartió estos datos con Sakura, en los dos días que van de esta semana, la joven ha estado postrada en una cama de hospital sin despertar. Al parecer, su última sesión de entrenamiento con Tsunade fue demasiado dura, incluso para ella.

La joven médica es excesivamente temeraria, a opinión del artista del movimiento. No hay modo de que ella, a su joven edad, sea rival para la Hokage, pero tampoco hay modo de que el dejar vivo a un Akatsuki sea una buena idea. Además, definitivamente no fue un buen plan el establecer una relación de contacto-espía con él.

El punto es que esa temeridad dio sus frutos, y tan buen resultado otorgaron esas osadas decisiones, que Sai no puede discutir con ella al respecto.

Sí, quizá pase unos días internada, pero, al momento de combatir, ella tendrá la experiencia de haber peleado con una de las ninjas más peligrosas del mundo. No muchos pueden decir eso. La joven kunoichi, aún sin haber salido, ni visto demasiado fuera de su aldea, tiene una experiencia de combate muy respetable.

Otro acto temerario a destacar, que el dibujante ha presenciado por parte de su compañera, es la relación que ésta parece haber forjado con el marionetista. Él no necesita saber demasiado de protocolos sociales para poder ver que esta relación es más que algo meramente profesional. La kunoichi ha formado un vínculo personal con una figura, cuyos crímenes son tantos, y de tal gravedad, que están más allá de cualquier perdón. El artista de lo eterno está destinado a vivir ocultándose a sí mismo, y el mismo destino le espera a ella si esto llega a volverse público.

Ese es un nivel casi suicida de temeridad… Pero, después de todo lo que el ANBU ha visto… Quién sabe qué clase de ventaja a futuro podría llegar a obtener Sakura de Sasori.

Después de todo, ya ha logrado obtener el veneno más aterrador que jamás ha sido producido por organización alguna, y eso en tan sólo unos meses de relación… ¿Quién sabe cuánto provecho podría sacarse de Sasori, si esta relación durase años?

De lo que el dibujante está seguro, es que, si por él fuese, el marionetista sería el primer paso para otorgar a Konoha una ventaja mucho mayor que la que cualquier jutsu o veneno puede darle. De hecho, el ANBU ya ha puesto sus planes en marcha.

Porque esta sociedad que ha comenzado con el marionetista, es la clase de emprendimiento que la Raíz ha soñado desde hace tiempo: una organización civil dominada por una figura fuerte y capaz de controlar a sus miembros, y una fuerza, ajena a las aldeas, que controle el comercio y el espionaje en los vastos territorios que se extienden entre poblados shinobi, y alrededor de éstos.

Exento de las trabas políticas, que limitan el accionar de las organizaciones ninja, esta asociación podría ser no una potencia militar, sino la líder indiscutida en información, transporte y recursos básicos.

Sasori es capaz, y está deseoso de encabezar tal organización, y Sai estaría a su lado, garantizando que esta fuerza, este nuevo participante en el mundo, juegue siempre a favor de Konoha.

Y, sobre la opción de compartir este poder con la Raíz o con Konoha de manera directa… Por el momento, Sai cree que esa es una mala idea. Tanto la aldea como el partido de Danzo son demasiado inestables. El dibujante no puede confiar del todo en ellos. Si bien el joven ANBU es un indiscutido patriota por su aldea, sólo lo es por la idea abstracta de la aldea, y por su tierra y su gente. No por sus líderes políticos, tanto aquellos visibles como los que deciden tras las sombras.

Empero, ahora tiene un pequeño problema entre manos: la cantidad de familias que debe relocalizar y proteger, para así poder mantener a sus contactos, ya es considerablemente numerosa. Es necesario que comience a aislar a estas familias. No puede mantenerlas a todas en el mismo pueblo o área, ya que esto aumentaría las chances de que hablen entre sí y puedan organizar un intento de rebelión o sedición. Por supuesto que no les ha dado ningún motivo para hacerlo, ni tampoco planea darles una razón para que consideren esas opciones, pero, si su proyecto crece como espera que lo haga, eventualmente otras personas les darán esos motivos.

Quizá, en un futuro, lo opuesto sea más conveniente: crear un pueblo enteramente compuesto por familias y contactos fieles. Algo que generaría un prototipo de aldea mucho más estable de lo que serían miles de contactos esparcidos por el mundo.

"De todas formas, eso es preocuparse por algo que no ocurrirá hasta dentro de unos años. Y es mejor preocuparse por lo inmediato." Se dice, sacudiendo su cabeza para volver a centrarse sobre la información frente a sus ojos.

El muchacho aparta la carta de sus manos, que ya ha analizado lo suficiente, y prosigue a leer la correspondencia de sus demás contactos. Ésta última forma una pequeña pila de papeles a un lado de él.

Sai siempre toma la precaución de escuchar los sucesos de tierras lejanas. Son estos eventos, las leyendas que se transmiten entre susurros y conversaciones casuales, los que sirven como alarmas tempranas ante la llegada de grandes cambios.

Y es al leer uno de estos muchos escritos, que su pálida tez se vuelve aún más blanca: rumores de una marioneta viva han comenzado a aparecer en un área bastante lejana a la Arena.

Esta no es la clase de sitio en donde esa leyenda sea popular.

"No puedo ignorar este detalle, quizá no sea algo aislado."

Tomando un mapa de las naciones dentro de uno de los cajones, ocultos en las paredes de la oscura habitación, dibuja una cruz sobre el sitio del cual esta carta provino.

El joven artista pasa la noche en vela, leyendo toda la correspondencia que recibió desde el comienzo de la misión para recuperar el veneno. Cada vez que lee algo que vaga, o directamente, suene como actividad de Sasori, hace una nueva marca en el mapa, añadiendo siempre la fecha en la que la correspondencia fue escrita.

Y al llegar el amanecer, un número para nada despreciable de marcas plagan gran parte del mapa. Sai, temiendo lo peor, compara este mapa con otro, en el cual están marcadas solamente las bases de la Serpiente sobre las que él tiene conocimiento.

El patrón es innegable, la palabra se está extendiendo… Tarde o temprano, alguien pondrá las piezas en orden, alguien investigará a la Serpiente y a sus bases. Tarde o temprano, alguien en la Serpiente dará suficientes datos como para que la investigación llegue al pueblo maderero.

Desde ese momento, será cuestión de tiempo antes de que la relación entre Sasori y los dos shinobis de Konoha sea conocida…

"La Serpiente debe caer cuanto antes. Sasori no es suficiente como para darle fin a todos estos rumores al ritmo necesario." Sentencia el ANBU con tajante seriedad en su semblante, más unas pequeñas ojeras bajo sus orbes azabache.

Unos pocos minutos luego de que el sol se haga presente en el horizonte, el insomne artista deja el resguardo de su escondite, y se dirige hacia la torre Hokage con un único objetivo en mente.

Una vez arriba a su nuevo destino, sube por las escaleras, hasta llegar a la oficina de las misiones. Como siempre, encuentra el recinto lleno de shinobis o civiles que van a atender sus trámites, o asuntos personales, con la gente de la Hokage.

Pasando del tráfico matutino a su alrededor, Sai se acerca al largo escritorio para solicitar a los recepcionistas de turno, quienes atienden ninjas y clientes por igual, una audiencia privada con Tsunade lo más pronto que sea posible. Por suerte para él, unas dos horas después de su llegada, consigue quedar entre la primera decena de interesados a tratar con la líder cara a cara.

Y poco después de las nueve de la mañana, el ANBU de Raíz es finalmente recibido en el despacho de la atareada mujer.

—Necesito tomar a Sakura cuanto antes en una misión privada, relacionada a mis tareas como ANBU—Pide el artista sin rodeos, una vez que está frente a ella.

Tsunade, como todas las mañanas al arribar a su trabajo, se halla firmando y rellenando decenas de papeles sobre el escritorio al tiempo que escucha a su invitado de turno.

—Necesito más información, y una explicación de por qué necesitas a Sakura cuando puedo ofrecerte a cualquier ANBU—Le contesta la sannin, posando sus ojos sobre el shinobi con la seriedad y tono que el pedido requiere.

—Se trata de mis contactos—Comienza Sai, con total templanza pese a la mentira que está pronunciando—.Soy un informante para la aldea, y ciertos contactos que poseo corren un peligro grave. Defenderlos, aumentará mi reputación y me permitirá mantener una red más fiel y numerosa. Me temo que no puedo darle más datos. Comprenderá usted que ellos tienen una expectativa de privacidad que debo satisfacer para mantenerlos de nuestro lado.

La Hokage contempla la situación, y reflexiona unos instantes sobre ella antes de contestar.

—Comprendo. Y valoro demasiado a nuestras fuentes de inteligencia, pero todavía no me contestas algo. ¿Por qué Sakura?

—Sakura es confiable. Sé que conservará los secretos que aprenda en esta misión. He entrenado con ella y la vi en acción en suficientes ocasiones, como para saber que sus habilidades son lo que necesito para lidiar con mis actuales problemas. Además, ella, al igual que yo, no pertenece, ni tiene lealtades hacia ningún clan con influencia en la aldea. Todo lo que ella vea durante esta misión, no alterará el balance de poder en el consejo de la Hoja. Pero no podría decir lo mismo si llevara conmigo a un Aburame, o un Hyuuga.

La rubia se sorprende al escuchar esa respuesta. Es un argumento convincente, sin lugar a dudas, pero también uno inusual.

— ¿Siempre tienes eso en consideración durante tus misiones?

—Siempre, Tsunade-sama—Asiente con la cabeza—.Soy consciente de que muchas personas, dentro de los grandes clanes, confunden el bien de su clan con el bien de la aldea. Aquellos que no tenemos un apellido, ni legado que proteger, vemos las cosas de una manera distinta.

Tsunade sonríe discretamente ante esta conjetura. Definitivamente, el consejo y los representantes de los clanes pueden ser un verdadero dolor en el trasero a la hora de tomar decisiones.

—Oí suficiente—Suspira la mujer, echando hacia atrás la espalda para dejarla apoyada sobre el respaldo de su silla, al tiempo que bebe un sorbo de la taza de café que tiene a un lado del papeleo—. Puedo acelerar su recuperación. Despertará mañana, y en tres días estará lista para la misión. ¿Está eso bien, o necesitas a otra persona antes? Puedes escogerla, si es que mantienes esa sabiduría al seleccionar a todos tus compañeros.

—Puedo esperar—Devuelve la sonrisa el ANBU—.Le agradezco por su comprensión.

—Prepárate—Expresa la líder antes de volver su atención a la burocracia de su oficio—. Te haré saber cuando Sakura despierte, para que puedas informarle sobre su próxima misión.

El artista asiente con la cabeza, y se despide de ella con una reverencia, para luego salir a toda prisa de la torre.

"Tengo que comenzar los preparativos. Necesitaremos una cantidad enorme de armamento y provisiones." Comienza a recitar en su mente, mientras se mueve a paso acelerado por las calles de la aldea en dirección a su propio piso.

No sabe cuánto tardarán en eliminar a la Serpiente, pero es claro que no pueden regresar hasta que esta tarea esté terminada.

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Nota de autores: ¡Cien reviews! Gracias a todos los que han colaborado en ese pequeño logro. Por un momento, consideramos la opción de subir un episodio falso el dia de los inocentes, en el que convertía esta historia en un yaoi sai-sasori bastante explicito… Pero después notamos que no teníamos el tiempo para gastarlo en eso.
Esperamos que hayan disfrutado una de las escasas ocasiones en las que nos enfocamos en el ANBU de la Raíz.

Ahora, la próxima meta son los doscientos.