Continuación de Regalo de Aniversario.

Fiesta En La Playa.

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El día que tanto había esperado había llegado, y se sentía emocionada, se puso el vestido que hacía juego con el de su madre a pesar de que eran diseños diferentes.

Se hizo un peinado con ondas, maquillaje discreto, pintó sus labios de un color natural, tuvo que aguantar las ganas de llorar de la felicidad, se iban a adelantar al lugar de la reunión, mamá y papá irían en el mismo auto que Matt.

Lottie debía ir primero ya que sería la encargada de recibir a los invitados, Albus la acompañaría, el traje que habían escogido se le veía precioso, quizás podía pasar desapercibido como mago.

Lástima que ella no podía pasar de esa manera en su mundo. Pidió un taxi, Albus observó que había una especie de fiesta en una pequeña playa.

–Matt escogió la playa para casarse, aquí conoció a "su click"

–¿Su que?

–¿No viste Hotel Transilvania?

–No.

–Te explicaré después. Ayúdame a recibir a los invitados.

Las personas fueron llegando en pequeños grupos, llegó el juez que iba a oficializar el matrimonio, llegó su tía Ivy a quien prefirió solo saludar con una sonrisa cordial. A veces se preguntaba porque la tenía por familia, reconoció que Ivy no era una buena persona, aunque era hermana de su padre parecía ser alguien que era feliz con el sufrimiento de los demás.

Incluso se presentaron los Potter, a quienes saludó en la lejanía, era mejor mantener distancia con dos de los varones de la familia de su novio.

Sintió su corazón detenerse por un momento cuando vio a su hermano entrar, papá lo estaba aconsejando, mamá no había podido contener el llanto, todos se sentían emocionados por la boda.

Cómo no estarlo.

Jamás pensó que el niño que vio crecer en el vientre de su madre, el ser indefenso que cargó en sus brazos, al que vio dar sus primeros pasos, decir sus primeras palabras, al que acompañaba a la escuela, al que vio convertirse en un hombre, el que trabajó arduamente para ser el Comisionado más joven del estado en obtener el puesto, el que ahora caminaba hacia el altar listo para casarse había crecido tan pronto.

Aun era su pequeño bebé.

–¡Mi Pequeñín! Jamás pensé que llegaría este momento, prométeme que serás feliz. Yo quiero que sepas que siempre estaré para ti y que ni la distancia va a poder separarnos. Te quiero Matt, siempre lo haré. –Lo abrazó con tanta fuerza, contuvo las lágrimas que estuvo a punto de derramar, iba a echar a perder el maquillaje si lloraba.

Matt se sentía conmovido, tenía que esperar junto al juez para empezar la ceremonia, la música nupcial empezó a escucharse, una mujer vestida de blanco hizo su entrada, llevaba un ramo de gardenias, su rostro cubierto por un velo.

Lottie suspiró aliviada de ver que la chica había llegado. Debían escuchar todo lo que diría el juez, tomó de la mano a Albus, los nervios seguían siendo visibles en ella.

–Señorita Sophie Jones ¿Acepta al Señor Matt Elwes como su esposo? Para amarlo, respetarlo, consolarlo y cuidarlo en la salud y la enfermedad, guardarle fidelidad, durante el tiempo que duren sus vidas. – Preguntó el juez.

–Si, acepto. – Dijo la chica demostrando que era feliz.

–Señor Matt Elwes. ¿Acepta a la Señorita Sophie Jones como su esposa? Para amarla, respetarla, consolarla y cuidarla en la salud y en la enfermedad, guardarle fidelidad, durante el tiempo que duren sus vidas.

–Si, acepto. – Dijo Matt sonriendo sintiéndose el hombre más afortunado del mundo. Ya que se estaba casando con la mujer que amaba.

–De ser así. Y reconociendo que están en uso de plenas facultades, yo los declaro marido y mujer. Si es su deseo pueden besarse. ¡Felicidades Señor y Señora Elwes!

Los presentes aplaudieron a la feliz pareja.

Y en ese momento sintió que ya no podía contenerse, pequeñas lágrimas descendieron por sus mejillas, se sentía satisfecha que su hermano empezaba una nueva etapa de su vida.

Albus la tomó de la mano, limpió sus lágrimas haciéndole saber que el estaba ahí para ella, apoyándole en cada paso que dieran juntos.

La recepción daría comienzo, la pareja recién casada haría su primer vals como casados, todos los presentes aplaudieron mientras danzaban en la arena de la playa.

Luego fue el turno de los padres del novio bailar con la pareja seguidos de los padres de la novia.

El último vals era con el hermano de la novia y la hermana del novio. Simplemente fue un momento mágico, Lottie ya no se contenía se sentía feliz, llenó de elogios a su hermano.

–¿Te quedarás en casa? – Preguntó esperanzado con Sophie vivirían cerca de sus padres.

–Ya es tiempo de volver. – Fue lo único que dijo, al terminar de bailar, besó a su hermano en la frente.

Volteó a ver a Albus, era el momento que las demás parejas bailaran en al pista de baile.

–¿Estás listo para esto? Debo confesar que me encanta bailar. – Le ofreció la mano a la persona que quería a su lado.

–Si, lo estoy. – Al verla tan entusiasmada en la fiesta, sintió que se enamoraba más de ella, aunque sentía que tenía dos pies izquierdos al bailar, la haría feliz.

Porque amaba verla siendo tal cual era.

La ahora Señora Elwes estaba lista para lanzar el ramo de flores, tradición que decía que quien lo tomara sería el siguiente en casarse. Lottie no se percató para que era la fila de aquel momento creyó que era la fila para el bufete, hasta que el ramo de flores cayó en su cabeza, sin entender nada lo tomó en su mano derecha, dispuesta a regresárselo a quien lo lanzó, pero al ver la cara de felicidad de la novia, lo entendió todo.

–¡Mi cuñada será la siguiente en casarse!

–¿Qué yo que?

Los aplausos se confundieron con la brisa del mar, en ese momento Lottie deseo que una gran ola cayera sobre ella y se la llevara lejos de ahí.

Mientras Lottie quería desaparecer, Albus veía con ilusión esa "condición muggle" según había entendido ahora debía casarse con su prometida pero no sé lo había pedido de la manera correcta.

En su habitación seguía la cajita aterciopelada que contenía el anillo de compromiso que quería entregarle a Lottie.

Quizás ya era el momento de hacerlo.