CXXXIV
El misterio de Sailor Alpha

Planeta Fala, 18 de septiembre de 2992, 10:10a.m Hora de la Tierra

Las Sailor Senshi restantes, lideradas por Nicole, tomaron una lanzadera en el puerto espacial en la luna de Fala, de forma de llegar a la superficie, y explorar las ruinas, las que se encontraban ubicadas en el hemisferio norte, en un domo cuyo radio era de unos sesenta kilómetros de diámetro y diez de altura. El domo esta compuesto por un campo electromagnético que deshabilitaba cualquier aparato electrónico que tratara de pasar por éste. La única forma de atravesar el campo sin sufrir daños eléctricos era que el vehículo contara con protección EMS (166), y se trataba de una tecnología que los bandos que luchaban por el control del resto del planeta no poseían, o no era tan avanzada para resistir la frecuencia específica del campo que protegía las ruinas. Por fortuna, las lanzaderas sí poseían esa tecnología, y podían atravesar el domo sin contratiempos.

—¿Y cómo es que esos idiotas no han tomado aún el puerto espacial? —preguntó Saori al piloto de la lanzadera, quien estaba realizando la maniobra de aterrizaje. Debido a que el proceso era asistido por computadora, el piloto no debía hacer mucho, y podía dedicar su atención a otras personas.

—Esa es una buena pregunta —dijo el piloto con una voz distorsionada, como la que ponían en la televisión para ocultar la identidad de una persona. El piloto era un ser que se asemejaba a un cucaracha humanoide, con seis extremidades, pero no lucía ni la mitad de asqueroso que sus contrapartes terrestres—. Lo que he escuchado es que ambas facciones no llegaron a este planeta de forma intencional, sino que sus naves se estrellaron en la superficie después de una batalla espacial hace unos veinte años o algo así. Este planeta ha estado desierto desde hace miles de años, y muchos evitaban venir hasta acá porque decían que estaba maldito por un poder oscuro, y que tenía mucho que ver con las ruinas que ustedes van a visitar—. El piloto apretó un botón para desplegar el tren de aterrizaje, y la nave tocó tierra con una leve sacudida—. Pronto van a ver a lo que me refiero.

Las Sailor Senshi, acompañadas de otros turistas que provenían de sistemas vecinos, se bajaron de la lanzadera, y el piloto tuvo la amabilidad de guiarlos hasta las instalaciones de las ruinas, indicándoles con pelos y señales dónde se encontraban todos los servicios básicos.

—Los baños se tuvieron que diseñar en base a mecánica cuántica, porque vienen muchas razas a este lugar, y sus necesidades son muy diferentes —explicaba el piloto, quien les indicaba a los turistas con todas sus extremidades disponibles los puntos de interés—. Los cubículos están entrelazados cuánticamente con quien entra en éstos, y toman la forma del baño que necesita, de acuerdo a su raza. De ese modo, no tenemos que construir enormes edificios, solamente para los servicios sanitarios.

—Ingenioso —comentó Violet, tal vez pensando que debía invertir más tiempo en sus investigaciones sobre mecánica cuántica. Era curioso que aquella fuese una rama que no dominaba antes de los experimentos que había realizado en 1992, y que, en ese momento, la estuviera tomando más en serio. No obstante, viendo las aplicaciones prácticas que podía tener, se prometió a sí misma a seguir progresando en esa rama de la física.

—Bueno, tengo que regresar al puerto estelar —dijo el piloto, dando una última mirada al grupo de turistas—. No se preocupen por el viaje de regreso. Cada una hora llega una lanzadera desde el puerto. Las instalaciones funcionan hasta la noche, la que debería llegar dentro de unas seis horas. ¡Disfruten las ruinas!

Cuando el piloto desapareció de la vista de las chicas, Nicole indicó a las demás a que la siguieran.

—Es muy amable ese piloto —dijo Scarlett, sonriendo—. Pese a que luce como un bicho, se nota que su amabilidad no es forzada.

—Le gusta su trabajo —añadió Sophie, recordando que en Tokio de Cristal el trabajo estaba siendo lentamente erradicado, y el resto de los humanos estaba siguiendo sus pasos en lugar de oponerse. La decisión de la Neo Reina de compartir el poder del Cristal de Plata con todo el mundo fue bastante acertada. Si ese no había sido un gesto de buena fe, entonces no sabía que otra cosa podría serlo.

—Vamos a visitar esas ruinas —indicó Nicole, y todas las demás la siguieron.

Era curioso que las Outer Senshi se dejaran guiar por Nicole, porque ellas tenían personalidades más fuertes y dominantes, y Saori con mayor razón, pero Nicole tenía ese algo más que ni Saori ni las Outer Senshi tenían, y era aquella autoconfianza tan natural que poseía, la que le hacía irradiar un aura de liderazgo casi imposible de ignorar. Incluso Molly seguía sus pasos, pese a que ella estaba en un rango superior al de Nicole. Eso no significaba que Haruka estuviera de acuerdo con ello. Sin embargo, por respeto a la misión, no hizo ningún alcance al respecto.

Cuando el grupo de chicas salió al exterior, les sorprendió ver que la zona cubierta por el domo fuese tan plana. Sin embargo, aquel no era el detalle más notorio de las ruinas, como Violet lo había hecho ver después de analizar el lugar con sus aparatos.

—Este lugar está lleno de plantas que jamás había visto antes —dijo, y las demás la miraron con extrañeza. Violet aún no estaba acostumbrada a toda esa atención, y tragó saliva antes de continuar—. Parece que las hojas de estas plantas poseen un tipo de preservante realmente poderoso. De acuerdo a lo que he podido encontrar en la enciclopedia galáctica, el preservante de esta planta es capaz incluso de mantener intactos cuerpos sin vida.

—¿Y eso es relevante para nuestra misión? —preguntó Nicole, bajo la mirada atenta de las demás.

—No realmente —admitió Violet, volviendo a tragar saliva—, pero es interesante de todas maneras.

Nicole y las demás asintieron con la cabeza, y siguieron su camino hacia las ruinas, las que se veían bastante desperdigadas, porque había una distancia apreciable entre una estructura y otra. Violet seguía analizando su entorno con sus aparatos, y logró establecer que las estructuras, pese a que se encontraban bastante distanciadas, en algún momento fueron una única construcción. Violet había hablado de "congruencia arquitectónica", pero solamente Nicole entendió a qué se refería.

—Los pilares son del mismo tipo, aunque estén bastante lejos unas de otras —dijo Violet, viendo que las demás no entendieron nada—. Incluso los capiteles son los mismos. Además, si se dan cuenta, los pilares parecen formar un corredor en forma de "L".

Nicole indicó que Violet guiara a las demás por el corredor formado por las columnas derruidas, sin tomar atajos. Resultaba que el segmento más corto de la "L" medía unos trescientos cincuenta metros de longitud, y el segmento más largo medía el doble de eso. Violet hallaba altamente improbable que todas esas columnas alguna vez estuvieran bajo techo, pero después de analizar el suelo, se dio cuenta que había menos erosión eólica de lo que debería, porque el análisis por carbono 14 había indicado que las ruinas tenían más de diez mil años de antigüedad.

—Pero… eso significa que… —dijo Hotaru, mirando hacia arriba, como si pudiera ver la enorme construcción que alguna vez se asentó en ese lugar.

—Sí —confirmó Violet, lo que hizo que todas compusieran expresiones de desconcierto—. Estamos en presencia de una construcción gigante, quizás un templo. Tenemos que seguir adelante, en caso que nos encontremos con alguna especie de anfiteatro o algo así, un lugar donde se hubieran hecho rituales o cosas parecidas.

A las chicas (y Darien, quien las seguía en completo silencio) les tomó diez minutos recorrer aquellos setecientos metros, porque se detenían a cada momento a ver algún capitel caído desde una columna, o restos de lo que parecían cubiertos hechos de un material que Violet identificó como titanio. Cuando las demás le preguntaron quién usaría un material con tantas aplicaciones ingenieriles para hacer cubiertos, Violet se limitó a encogerse de hombros. Pese a que el titanio era un elemento valioso, nadie podía sacarlos del área de las ruinas. Scarlett lo supo cuando se inclinó demasiado sobre lo que parecía un tenedor, porque escuchó un zumbido encima de ella, y vio que se trataba de un dron, aunque, más que un dron, parecía un insecto terrestre, pero hecho de metales que las chicas no conocían.

Al final del corredor, como Violet esperaba, había una explanada de forma cuadrada, en cuyo lado más lejano había una pared de piedra con lo que, a primera vista, parecían pinturas rupestres. No obstante, cuando el grupo de chicas se acercó más, vieron que lo que habían tomado por pinturas rupestres, eran, en realidad, pinturas de corte más moderno. Había seis hileras de pinturas, las que parecían contar una historia, una bastante oscura, a juzgar por la abundancia de color negro.

—¿Esa no es…? —comenzó Nicole, pero Violet terminó la frase por ella.

—Una Sailor Senshi, así es —dijo, acercándose más a la pintura—. Pero parece tener un brillo extraño en ella, y todo su uniforme es blanco.

—Se parece mucho a la descripción que hizo Serena de aquella Sailor Senshi que apareció después que derrotó a Galaxia —intervino Hotaru, frunciendo el ceño y avanzando hacia la pintura—. ¿Cómo es que la llamó? Ah, Sailor Cosmos.

—Dudo que sea la misma —dijo Violet, y las demás se quedaron mirándola, como sin entender—. De acuerdo con lo que dijo Serena, Sailor Cosmos venía del futuro. Esta pintura tiene la misma edad que el resto de las ruinas. Yo creo que estamos ante la primera evidencia tangible de la existencia de Sailor Alpha.

Las demás contuvieron el aliento al escuchar a Violet. Sin embargo, Michiru no se veía muy convencida de ello.

—¿Y cómo es que nadie supo de ella? Bastaba con que alguien viniera a estas ruinas.

—Podría, pero no habría visto nada —dijo Violet, maniobrando sus aparatos, hallando lo que esperaba encontrar—. Este mural emite radiación sigma de bajo nivel. Eso significa que solamente una Sailor Senshi puede ver esto apropiadamente. Y tenemos una prueba bastante sólida de que ese es el caso, ¿verdad Darien?

Darien asintió con la cabeza, pues no podía ver más que caracteres extraños en la pared.

Violet se quedó en silencio por un rato, usando sus aparatos de vez en cuando, mientras que las demás Sailor Senshi esperaban frente a la pared, percatándose de que no había nadie más en el lugar.

—Bueno, como que tiene sentido, porque los turistas no verían nada interesante —acotó Haruka, al tiempo que Violet concluía su análisis de las pinturas.

—¿Y bien? —quiso saber Nicole, procurando no sonar muy apremiada.

—Bueno, estas pinturas nos cuentan la historia de las Sailor Guerras —dijo Violet, preparándose para un relato que no sería corto—. Todo gira alrededor de tres Sailor Senshi primordiales, las que conformaban el Triunvirato Divino. El Triunvirato Divino es el responsable de la existencia del universo como lo conocemos. Como todos sabemos, todo tiene un comienzo y un fin. La Sailor Senshi de blanco es Sailor Alpha, la responsable de la creación de todo lo que conocemos, la Sailor Senshi de negro no es nombrada, pero representa el fin, por lo que me parece apropiado llamarla Sailor Omega.

Un escalofrío recorrió las columnas de todas las presentes, incluyendo a Violet.

—Sin embargo, el inicio y el final no pueden existir al mismo tiempo —continuó Violet, recuperándose del frío que había sentido—. Debe haber una forma de que las cosas fueran transitando del comienzo al fin. Esto fomentó la existencia de la tercera integrante del Triunvirato Divino, la Sailor Senshi original del cambio, Sailor Delta.

Al escuchar las palabras de Violet, Setsuna sintió un violento retortijón de tripas. Jamás en su larga existencia había hecho alguna pregunta sobre sus orígenes, porque un origen había tenido, solamente que no recordaba cuál era. ¿Podía ser que su función fuese mucho más importante de lo que había pensado? ¿Era ella parte del Triunvirato Divino, o una descendiente de Sailor Delta? No lo sabía. Y, sin embargo, la visión que había tenido en el salón de los espejos en el Circo de la Luna Muerta volvió al frente de su conciencia. El triángulo, que ella había pensado que solamente era un triángulo, era más que eso. En el alfabeto griego, la letra delta mayúscula se escribía con un triángulo, símbolo matemático universal del cambio. Pero la gran pregunta permanecía: ¿qué era lo que debía hacer para romper el ciclo, cualquiera que fuese? ¿Debía siquiera hacerlo?

—Sin embargo, el Triunvirato Divino no era perfecto —prosiguió Violet, juzgando prudente detenerse en honor al desconcierto de Setsuna—. Sailor Alpha quería que el universo continuara por siempre, y Sailor Omega quería acabar con éste lo antes posible. Aunque ambas eran las Sailor Senshi más poderosas del universo, las acciones de ambas dependían de las acciones de Sailor Delta, pues de ella dependía la velocidad a la cual los cambios iban ocurriendo en el universo, y ambas Sailor Senshi trataban de ganarse el favor de Sailor Delta, para sus propios propósitos. Sailor Delta, anticipando el conflicto, decidió tomar acciones. En las pinturas no aparecen cuáles fueron esas acciones, pero lo que sí muestra es que Sailor Delta fue asesinada por Sailor Omega, pero nunca obtuvo su Sailor Cristal. De todas formas, con la muerte de Sailor Delta, Sailor Omega pudo acelerar la destrucción del universo a placer. Viendo que el fin era inminente, Sailor Alpha, usando su poderoso Sailor Cristal, creó un lugar en el universo donde usaría el poder de las estrellas para crear guerreras a su imagen y semejanza. Fue así como nacieron el Caldero Primordial y las Sailor Senshi como las conocemos. Prácticamente cada galaxia, sistema solar y planeta tenía su propia guardiana, y la idea era que todas lucharan juntas en contra de Sailor Omega. Al principio, el ejército de Sailor Senshi parecía tener la guerra ganada, porque Sailor Omega comenzó a perder terreno, pero, en un momento de descuido, ella aprovechó una ventana de tiempo, y asesinó a Sailor Alpha. No obstante, las Sailor Senshi restantes hicieron una última ofensiva, y Sailor Omega, debilitada, trató de retirarse, pero una de las Sailor Senshi, Sailor Galaxia, hizo un enorme sacrificio al usar su Sailor Cristal de sello y encerrar a Sailor Omega en el Caldero Primordial, lo que acabó con el conflicto. Las Sailor Senshi restantes decidieron que una nueva líder debía ser elegida, una que fuese digna del Sailor Cristal que Sailor Alpha había dejado atrás después de su muerte. Hubo muchas discusiones, las que terminaron en peleas. Las guardianas de las galaxias deseaban ese rol más que otras, y Sailor Galaxia más que ellas, pues ella había sido quien puso fin a la guerra contra Sailor Omega. Al final, ninguna de las Sailor Senshi pudo ocupar el Sailor Cristal de Sailor Alpha, y éste se trasladó por su propia cuenta a uno de los pocos reinos del universo que no poseía Sailor Senshi en esos tiempos: el sistema solar. Parece que el sistema solar era demasiado joven para tener Sailor Senshi en ese momento. Fue así como llegó el Cristal de Plata a la Atlántida, durante el reinado de la reina Serenity.

Ninguna de las presentes decía siquiera una palabra. Haber escuchado la historia de las Sailor Guerras les había hecho entender por qué los Galthazar hacían lo que estaban haciendo. Pero Hotaru se dio cuenta de un detalle que, al menos en un principio, la historia había pasado por alto.

—¿Y por qué la historia de las Sailor Guerras está recreada en este lugar? ¿Por qué en un templo que nadie sabe de dónde proviene?

Violet esperaba que alguien se percatara de ese detalle, porque formaba parte de la historia contada en las pinturas.

—Este templo fue construido en honor a Sailor Alpha y a su historia —dijo, volviendo a mirar las pinturas con fascinación—. Sin embargo, su cuerpo jamás fue hallado. Se dice que fue envuelto en una cápsula y enviada a los rincones más alejados del universo, pero esa es solamente una fábula. (167) Su cuerpo es muy valioso, porque se dice que su sangre tiene capacidades regenerativas y es capaz de otorgar poderes a las personas. En cuanto a quién construyó este templo, no se sabe si fue una de las Sailor Senshi, o si lo hizo alguien que conociera la historia, al menos a modo de religión.

—Pero, si los Galthazar no son Sailor Senshi, ¿cómo pudieron saber sobre las Sailor Guerras? —volvió a preguntar Hotaru, y Violet le sonrió.

—Eres una niña muy observadora —dijo, pero no tenía una explicación concreta para eso. Sin embargo, había muy pocas posibilidades, y la más plausible tenía que ver con el real arquitecto detrás de los Galthazar—. No lo sé aún, pero creo que es una Sailor Senshi quien está moviendo los hilos. No hay forma en que ellos supieran sobre las Sailor Guerras sin que una Sailor Senshi se los haya dicho. Y, de acuerdo a lo que sabemos de ellos, tiene que tratarse de una Sailor Senshi que crea que nosotras ya no somos las personas adecuadas para proteger el universo.

—Serena nos dijo algo sobre eso —intervino Saori, para sorpresa de las demás, porque no era la clase de persona que conectara cables con relativa facilidad—. Cuando ella se enfrentaba a Sailor Galaxia, esa idiota mencionó que una tal Aurora estaba trabajando en una alternativa a las Sailor Senshi. Y que necesitaba unos cuerpos en específico para ello…

Saori se detuvo, atravesada por una implicación inquietante.

—¡Para eso quería a esos malditos Generales Celestiales! —exclamó, haciendo saltar a las demás—. ¡Creó a los Galthazar a partir de los cadáveres de los Generales! ¡El último reporte del rey hacía alusión de ello! ¡Por eso se parecen tanto!

—¡Debemos regresar a Tokio de Cristal lo antes posible! —gritó Haruka, y las demás, incluyendo Nicole, estuvieron de acuerdo.

Diez minutos después, las chicas estuvieron de vuelta en las instalaciones de la ruinas, y vieron al piloto en forma de cucaracha hablando por una especie de intercomunicador. Cuando las vio, el insectoide dejó de hablar, y se acercó a las chicas con los cuatro brazos extendidos, como en señal de bienvenida.

—¿Les parece si las llevo de vuelta? —ofreció graciosamente.

Las chicas asintieron desesperadamente.


(166) Escudo electromagnético. Dispositivo para proteger los aparatos eléctricos de pulsos electromagnéticos.

(167) Ver el capítulo 26 de este fic para más detalles sobre ese asunto.