CXLI
La brillantez de Amy
Tokio de Cristal, 25 de noviembre de 2992, 10:12p.m.
El ser que semejaba a una mantis religiosa adoptó la postura defensiva clásica, con ambos brazos cruzados por delante de su cara, y los Galthazar pensaron lo mismo, por lo que se prepararon para atacar. Frostbite fue quien actuó primero, usando su visor y su computadora de bolsillo (la cual era diferente a la que usaba Sailor Mercury, pues poseía una pantalla táctil y nada de botones físicos) para identificar al nuevo enemigo. A partir de su vasta base de datos, vio que su enemigo era un antiloquiano modificado genéticamente. Gracias a sus sensores avanzados, supo cuáles eran aquellas modificaciones y todas sus posibles ramificaciones. Con esa información, el resto de sus compañeros supieron exactamente qué esperar de su nuevo contrincante.
El antiloquiano, creyendo que había tomado por sorpresa a los Galthazar, extendió ambos brazos hacia afuera, generando una explosión que destruyó lo que quedaba del escenario. Los Galthazar reaccionaron rápido, elevándose en el aire y alejándose del radio de la explosión. Esperaron hasta que la ola de calor derivada del estallido se hubiera disipado, y volvieron al suelo. Frostbite, usando una técnica parecida a la que usaba Sailor Mercury para limitar la visión del enemigo, hizo que todo el anfiteatro se sumiera en la niebla. No obstante, a diferencia del ataque de Sailor Mercury, la niebla hacía daño. No era mucho, pero era persistente, lo que no solamente limitaba la visión del enemigo, sino que limitaba sus acciones, impidiéndole hacer sus mejores movimientos a causa de ese daño constante. El resto de los Galthazar esperaba afuera de la niebla, atentos a las siguientes indicaciones de Frostbite.
Frostbite indicó que el próximo en atacar fuese Stormrider, pues la niebla era esencialmente agua, y su ataque, en esas condiciones, podía ser devastador. El aludido primero creó un escudo para protegerles de las consecuencias de su ataque, y luego, extendiendo un dedo hacia el antiloquiano, usó el mismo ataque que había empleado en contra de Sailor Jupiter, lo que generó un arco eléctrico. Las propiedades conductoras del agua de la niebla hizo que la electricidad fluyera de forma radial, a la velocidad de la luz, atrapando al antiloquiano en una jaula eléctrica, haciéndole mucho más daño de lo que normalmente le haría.
Para cuando la niebla hubo desaparecido, la piel del antiloquiano humeaba a causa de la electricidad, pero seguía de pie, y tampoco daba la impresión que estuviese paralizado, porque, con un movimiento sorpresivo de sus manos, varias púas salieron disparadas en contra de los Galthazar, cuyos movimientos evasivos hubieran hecho orgullosa a Sailor Silver Moon. Ninguna de las púas alcanzó su objetivo, y Wildfire empleó su látigo de fuego para atrapar al antiloquiano, y machacarlo contra el suelo varias veces. El fuego hizo que su piel se encendiera, pero no parecía estar desesperado por el hecho que su piel se estuviera quemando, y se lanzó como un bólido en contra de los Galthazar, aprovechando que estaba rodeado de fuego, con la intención de hacerle daño a sus enemigos.
Fue Lightbringer quien lo detuvo en seco. Extendiendo sus brazos hacia arriba, generó una pared de luz con la que el antiloquiano colisionó. Cayó al suelo, un poco atontado por el golpe, cosa que Silverblade aprovechó, y, con una serie de cortes tan veloces como el sonido, envió lejos a su contrincante, con muchas heridas en su piel. No obstante, el antiloquiano parecía tener la resistencia de un tanque, porque se puso de pie nuevamente, y se elevó en el aire, de forma de tener la ventaja de la altura. Pero, gracias a la información de Frostbite, los Galthazar sabían que su oponente había sido modificado genéticamente para ser resistente, y confiaban en una batalla de desgaste para vencer al enemigo.
De ese modo, por los siguientes diez minutos, los Galthazar usaron su amplio arsenal de técnicas para ir debilitando al antiloquiano de a poco, hasta que su piel ya exhibía un color oscuro, lo que, según Frostbite, le hacía vulnerable. A Silverblade le bastaron unos pocos cortes para hacer picadillo a su enemigo, y Wildfire quemó los restos, de forma de eliminar cualquier posibilidad de regeneración. Por último, ellos desaparecieron del campo de batalla así como habían aparecido.
Serena y sus amigas se quedaron de piedra al ver en acción a los Galthazar. Era obvio que ellos eran mucho más capaces, rápidos y poderosos que las Inner Senshi. Ellas habrían tenido muchas más dificultades para vencer enemigo tan duro de roer como era ese antiloquiano. Aparte de todo eso, los Galthazar jamás perdieron la calma. Ellos se mantuvieron en control durante toda la batalla, sin mostrar sorpresa o miedo, peleando con la cabeza fría y temperada. De esa forma, sus movimientos eran rápidos, precisos y devastadores, y siempre sabían qué hacer. Sus ataques eran coordinados, perfectamente sincronizados, y, lo que era mejor, trabajaban en equipo a la perfección. El mito de que los hombres no podían actuar en conjunto era solamente eso.
—Eso fue asombroso —confesó Serena a las demás, las que no podían hacer otra cosa que darle la razón—. Pudieron vencer a ese monstruo feo sin bajas civiles.
—Después de lo que vi, no pienso que las Sailor Senshi puedan compararse con los Galthazar —añadió Lita, haciendo una seña a las demás para que se fueran—. Pero no sé qué fue lo que pasó con la banda. ¿Habrán sido rescatados?
—Están bien —dijo Amy, quien lucía calmada, pero tenía el corazón en la boca, expectante por ver una señal de William en medio de los escombros—. Allí, miren, en medio de los focos direccionales.
Serena y las demás miraron en la dirección que Amy había indicado, y vieron a los integrantes de Achilles' Heel sacudirse un poco de polvo. No parecían haber sufrido muchas heridas, aunque Nathan tenía un feo corte en su frente, lo que hacía que su herida luciera mucho peor de lo que realmente era. No obstante, por mucho que Amy y Lita tuvieran ganas de ir donde sus respectivas parejas, decidieron irse del lugar, y contactarse con ellos cuando se les hubiera pasado el susto. Serena juzgó que aquella decisión era la más prudente, y, dando media vuelta, se fueron del anfiteatro, rumbo a sus respectivas casas, donde aprovecharían de tomarse una ducha y descansar del trajín del día.
Al día siguiente
Amy pasó la mayor parte del tiempo pensando en el incidente de ayer, pero no por la aparición de los Galthazar, sino por lo que pasó después de la batalla.
Mientras se duchaba el día de ayer, le vino a la mente la posición de los Galthazar cuando aparecieron. No le había prestado atención antes porque estaba más pendiente de lo que le estaba pasando a Serena al ser atrapada por el monstruo, pero luego, cuando visualizó la escena con un poco más de frialdad, se dio cuenta que los Galthazar habían aparecido muy cerca del escenario, lugar donde, momentos antes, se encontraban los miembros de Achilles' Heel. Podía ser coincidencia que los Galthazar hubieran aparecido justo después de que la banda desapareciera de la vista de la gente, pero Amy no era una chica que creyera en las coincidencias. Sin embargo, debía considerar si la alternativa tenía sentido. Sospechaba que los Galthazar y los miembros de Achilles' Heel estaban relacionados de algún modo, pues incluso sus apariencias eran similares. El hecho que no fuesen exactamente iguales le hacía sospechar que había alguna suerte de vínculo sanguíneo entre Achilles' Heel y los Galthazar, algún poder en su sangre que les permitía llegar a la posición del otro en segundos. No obstante, pese a que era una alternativa plausible, sabiendo que había seres con poderes desconocidos en la galaxia, tampoco podía desconocer principios científicos básicos, como la famosa Navaja de Ockham (171). Se preguntó qué era más plausible: que los Galthazar estuvieran en el lugar indicado y en el momento correcto, o que hubiera algún poder desconocido que conectara a los Galthazar con los miembros de Achilles' Heel.
La respuesta ni tuvo que pensarla.
Sin embargo, había una tercera opción, pero no la había considerado porque temía las implicaciones si aquella hipótesis resultaba ser cierta. Amy consideró que la mejor solución para su dilema era aplicando el método científico. Y el método científico consistía, entre otras cosas, realizar experimentos que comprobaran o refutaran una hipótesis. Debía tragarse el miedo a saber que su hipótesis era cierta, y dejarse llevar solamente por los hechos. Con eso en mente, decidió esperar hasta el día de mañana para concertar una cita con William, pues quería darle tiempo para procesar lo que había ocurrido en el anfiteatro.
Tokio de Cristal, una hora más tarde
Sailor Chibi Moon y el Sailor Quartetto volvieron desde el pasado, mirando en todas direcciones, por si alguno de los Galthazar anduviera rondando por la ciudad. Al no percatarse de ningún peligro, Sailor Chibi Moon indicó a las demás que se transformaran en chicas normales y se mezclaran con los ciudadanos, de forma de obtener información sobre lo que estaba ocurriendo en Tokio de Cristal.
—Cualquier cosa relevante me sirve —dijo Rini a las demás, y todas se dispersaron en diferentes direcciones. Rini escogió ir a la vecindad del palacio de Tokio de Cristal, topándose con gente asustada y emocionada a partes iguales. Cuando le preguntó a uno de los ciudadanos por qué se sentía de ese modo, y él respondió que Tokio de Cristal había sido invadido por un ser de otro planeta, y que los Galthazar lo derrotaron. Rini se dio cuenta de que el ciudadano lucía bastante impresionado cada vez que hablaba sobre cómo los Galthazar, trabajando en equipo y con la cabeza fría, vencieron al monstruo. No lo había dicho, pero Rini supo que estaba comparando de manera subrepticia a los Galthazar con las Sailor Senshi, haciendo ver a estas últimas como principiantes. Rini se tragó las palabras que le iba a decir al ciudadano, y siguió su camino hacia el palacio de Tokio de Cristal.
Cuando estuvo frente al anfiteatro donde se había celebrado el último concierto de Achilles' Heel, entendió que la batalla había tenido lugar en el mismo anfiteatro. No obstante, la falta de restos humanos le dijo que los Galthazar habían ganado su batalla sin sacrificar vidas inocentes. Rini debió admitir que ellos estaban realmente haciendo un mejor trabajo en proteger a la humanidad que las Sailor Senshi, cuyas batallas habían dejado muchos muertos y heridos. Pero Rini tenía la sensación de que a los Galthazar no podían ser perfectos, y que su eficiencia y decisión al combatir con sus oponentes debía, por fuerza, tener un costo. Y tenía la corazonada de que, en algún momento, aquello les iba a pasar la cuenta al final.
Después de inspeccionar el campo de batalla (todo el tiempo disfrazada de una ciudadana gracias a su luna pelota), Rini escogió refugiarse en la casa de Serena. Pese a que no sabría que ella era una Sailor Senshi, sí recordaba aquellos momentos en el pasado, cuando eran chicas normales. Por supuesto, Serena tampoco reconocería que ella era su hija, porque aquello formaba parte de los recuerdos de la Neo Reina, y esos también habían sido borrados por los Galthazar. De hecho, Rini lo prefería de ese modo, pues Serena no haría preguntas incómodas sobre su procedencia.
O al menos eso pensaba.
Tokio de Cristal, al día siguiente
Amy había conseguido arreglar una cita con William, y había sido más fácil de lo pensado. Él le había dicho que necesitaba desahogarse de lo que había ocurrido en el anfiteatro, y que ella era la persona perfecta para hacerlo, pues, aparte de que era su novia, Amy era buena escuchando a las demás personas.
La cita tendría lugar en la tarde, después de que ella saliera de su trabajo, y eso ocurriría a las dos de la tarde. Para ello, Amy se había arreglado de forma acorde, e incluso se había puesto lápiz labial, cosa que rara vez hacía, pues ella tenía la creencia de que mostrar su belleza natural (pese a que Amy no se consideraba atractiva) le haría más auténtica a los ojos de William, o de cualquier chico que le agradara. Sin embargo, aquello fue lo único que hizo en términos de maquillaje.
De común acuerdo, Amy y William habían escogido un local de comida marina, ubicado a unas siete cuadras del palacio de Tokio de Cristal. Por razones de privacidad, Amy no le había dicho a sus amigas que iba a tener una cita con su novio, porque sabía que ellas estarían encima de ella en un parpadeo si sabían que ella iba a tener una cita con William. No hizo siquiera una mención de ello cuando habló por teléfono con Serena y sus amigas el día de ayer, mientras comentaban los hechos que transcurrieron durante el concierto de Achilles' Heel. Amy había advertido a sus amigas que iba a trabajar hasta tarde y que no volvería a su casa hasta después de las seis de la tarde. Serena había hallado eso sospechoso, pero Amy contaba con que ella parara las antenas, porque ella podía oler romance a kilómetros de distancia. Simplemente, Amy le había dicho que estaría trabajando extra por un descubrimiento que había hecho al investigar formas de mejorar el reactor que entregaba energía a todo el mundo. Amy había sonado seria en esa ocasión, e incluso Serena se tragó el bulo, lo que le hizo sentirse mal, porque odiaba mentir. Sin embargo, había ocasiones en las que no tenía otra alternativa si quería lograr un objetivo en concreto.
Una vez en el restaurante de comida marina, Amy procuró hablar con William sobre temas intrascendentes, de forma de tenerlo en una situación distendida. Aquello lo hizo por media hora, mientras comían con parsimonia la entrada. Amy agradeció que William fuese como ella para comer, porque, de otro modo, no habría podido llevar a cabo su experimento, lo que, técnicamente, era un simple diálogo.
Cuando Amy vio que William se sentía tranquilo y cómodo, comenzó con las preguntas que necesitaba hacer, pero procuró ir escalando en relevancia de forma gradual, de forma que William no supiera que ella sospechaba de él.
—¿Y, cómo te has sentido desde ayer? —preguntó Amy en un tono casual. William tardó un poco en contestar, pero no se vio incómodo por la pregunta.
—Un poco agitado, pero nada que no pueda manejar —repuso William, también de forma casual, algo que sorprendió un poco a Amy. Se suponía que una persona normal debía sentirse aterrada cuando un ser de otro planeta comenzaba a sembrar el caos en un lugar lleno de gente, y un miembro de una banda de heavy metal no debía ser la excepción.
—¿Y no estabas asustado?
—Un poco. Ese monstruo tenía pinta de hacer mucho daño. Menos mal que quedamos debajo de unos escombros. Si nos hubiera visto, estaríamos fritos.
Nuevamente, Amy no notó alguna agitación o incomodidad en William. Era como si no hubiera preocupaciones en su cabeza, pese a que había pasado por una situación que dejaría con secuelas a una persona normal. Había dos posibilidades: o William era un tipo adicto a la adrenalina, lo que no concordaba con su perfil de personalidad, o ya tenía experiencia lidiando con esa clase de situaciones, lo que tampoco parecía tener asidero, pero cobraba sentido en el caso que su hipótesis resultara verdadera. Decidió ir un poco más hondo.
—¿Y recuerdas haber visto a los Galthazar en el lugar?
—Estábamos bajo unos escombros. No pudimos ver gran cosa. Solamente escuchamos unos sonidos raros que provenían desde arriba, justo encima de nosotros. Lo único que recuerdo fue que, de repente, el aire se volvió muy frío, como si estuviera nevando. Fue extraño.
Amy no halló algo que no cuadrara en la descripción de William, y había descrito el ataque de Frostbite de la forma en que lo haría un testigo ocular del incidente. Decidió probar por otro ángulo.
—Esos Galthazar sí que saben pelear —dijo Amy, y William pensó que le iba a hacer otra pregunta, lo que le sorprendió un poco. Sin embargo, recuperó la compostura al poco rato después.
—He oído hablar de ellos —dijo William de forma casual, pero Amy percibió algo en su tono de voz que no le cuadró mucho. Era como si intentara sonar casual a propósito, quizás con el fin de distanciarse de los Galthazar. Y Amy solamente podía imaginar una situación en la que alguien haría algo así. Generalmente, cuando una persona intentaba distanciarse a propósito de alguien, un lugar o un hecho, eso significaba que esa persona tenía una relación muy cercana con ese alguien, lugar o hecho. Sin embargo, decidió esperar a que William terminara de hablar—. Son unos guerreros admirables. Por lo que he escuchado, son más hábiles y poderosos que las Sailor Senshi. Hacen bien el trabajo.
Amy debió admitir que aquella era la opinión general de la población hacia los Galthazar, pero se percató de un detalle que podía llegar a marear.
Amy sabía que los Galthazar mostraron sus capacidades de combate por primera vez anoche, durante el concierto de Achilles' Heel, y que la opinión de la población tenía que ver con aquel incidente. Sin embargo, William había hablado de los Galthazar siendo más poderosos que las Sailor Senshi, y William jamás las había visto en acción ni había mencionado algo sobre sus poderes, en contraposición a la población general, cuya mayoría habían sido sobrevivientes de la Gran Sacudida. Además, ellas no habían tenido oportunidad de mostrar sus habilidades desde la llegada de los Galthazar, por lo que no había una base de comparación. Además, William había pasado la mayor parte de la batalla bajo los escombros, según sus propias palabras. No habría tenido forma de juzgar, ni siquiera de forma subjetiva, el poder de los Galthazar. Si sopesaba todo lo que había obtenido durante el almuerzo, entonces solamente había una conclusión posible, pero quería escuchar la verdad de la boca de William. Quería, al menos, darle la oportunidad de ser honesto con ella.
—William, dime una cosa —dijo Amy, y él le puso atención, porque sabía que le iba a hacer una pregunta importante, a juzgar por el tono serio que había adoptado su novia, pero no esperaba que la pregunta lo desarmara por completo—. Tú eres uno de los Galthazar, ¿no es así?
(171) La Navaja de Ockham es un postulado científico cuyo enunciado se puede expresar como sigue: "siendo todo lo demás igual, la explicación más simple siempre tiende a ser la correcta". Este principio científico se basa en la idea de la simplicidad, puesto que todas las formas naturales tienden a ser simples, por lo que las leyes que las gobiernan también deben serlo.
