CXLIV
De regreso a Fala
A cien mil kilómetros del planeta Estigia, 01 de octubre de 2992, 01:25a.m, hora local
Las chicas habían decidido ayudar a arreglar el núcleo de energía negativa, el que se había estropeado durante el apresurado despegue de la nave desde Hecate, más que nada para sobrellevar la muerte de Hotaru y la de Saori, o al menos tratar de hacerlo, porque perder a las dos Sailor Senshi más poderosas del grupo les hacía ir siempre en desventaja frente a sus enemigos. Especialmente cuando esos enemigos eran los Galthazar.
En el caso de Violet, ni la distracción de emplear sus conocimientos técnicos para ayudar a reparar la nave conseguía espantar la muerte de Saori de su cabeza. Recordaba que, durante uno de los tiempos muertos en el viaje hacia Estigia, Setsuna le había platicado a Violet sobre lo que había pasado con Saori después que Herbert Dixon secuestrara a las Sailor Gems. A Violet le había desconcertado que Saori hubiera llorado como una niña de cinco años, sin consuelo y sin control, culpándose de su fracaso por rescatar a Violet y a sus amigas. No obstante, después de pensarlo un poco, se percató de que era exactamente lo que Saori haría. Ella había sido la mujer más fuerte y valiente que había conocido en su vida, pero tenía una evidente debilidad por chicas más suaves, dóciles y tímidas. Se sentía en la necesidad de protegerlas, cuidarlas, y, eventualmente, amarlas. Violet no podía considerarse más afortunada porque Saori se hubiera interesado en ella. Al principio, había pensado que a Saori no le gustaban las chicas, pero después, se dio cuenta que ella prefería exclusivamente a las chicas. No había tenido ninguna aventura con ningún hombre, y las evitaba de forma inconsciente. Sin embargo, a diferencia de algunas mujeres lesbianas, Saori jamás pensó que los hombres fuesen incompetentes, o que fuesen malos amantes o cosas parecidas. Sencillamente, no se sentía atraída por ellos.
Violet, examinando los planos del núcleo de energía negativa, notó que los conductos que canalizaban la energía oscura desde el generador hasta el proyector estaban ligeramente cargados eléctricamente. Violet sabía que la estática era un subproducto de las constantes activaciones del núcleo de energía negativa, pero también sabía que ésta era transferida a través de cables que corrían junto con los conductos, de forma de absorber la estática y desviarla hacia capacitores que la almacenaban para situaciones de emergencia. Pues bien, algunos de esos cables se encontraban rotos, y necesitaban ser soldados. Pero los cables no eran como los que se podían encontrar en la Tierra. Esos cables no estaban hechos de cobre, sino que de galio. Cuando le preguntó a un hecatiano por qué los cables eran de galio, si el cobre poseía una conductividad eléctrica diez veces mayor, el hecatiano respondió que el galio era mucho más abundante en Hecate que el cobre, el que era tratado de la misma forma que el platino, el iridio y el oro en la Tierra. Además, el galio, a temperatura ambiente, se manifestaba en estado líquido, y era fácil y conveniente usarlo en cables, porque, en lugar de trabajarlos y moldearlos para tomar forma de cable, bastaba con inyectar galio en un sistema central de distribución, y bombearlo a través de los cables. Se trataba de una medida de reducción de costo que tenía muy pocas desventajas, salvo en la eventualidad que un cable se rompiera.
El técnico hecatiano le explicó a Violet que, en caso de una rotura, las cubiertas de la nave estaban diseñadas para que el galio se filtrara por canaletas y agujeros de drenaje, hasta asentarse en un depósito ubicado en la panza de la nave, la que era devuelta al reservorio de distribución. Violet pensó que se trataba de un sistema ingenioso que sorteaba una grave limitación de un elemento que, por norma general, era bastante común en el universo, y los hecatianos habían desarrollado y perfeccionado el núcleo de energía oscura hace solamente unos diez años, y varios planes de exploración espacial se habían puesto en marcha. No obstante, fueron detenidos violentamente por la explosión que le asestó un golpe fatal a la civilización hecatiana. La única misión que consiguieron realizar fue la de construir un puerto estelar en la órbita cercana del gigante de gas Estigia, donde habitaban otros quinientos hecatianos. El puerto espacial fue descubierto por otras civilizaciones hace solamente unos siete meses, y establecieron acuerdos para minar los gases de Estigia, y que una buena parte de las utilidades fuesen a parar a las arcas hecatianas. Aquello habría ayudado a los hecatianos a impulsar aún más sus proyectos de exploración espacial, pero, con la civilización diezmada, cualquier utilidad monetaria ya no les serviría de nada.
Las reparaciones no habían concluido aún cuando la nave atracó en el puerto espacial. No obstante, Violet y los técnicos hecatianos habían conseguido reparar la mayor parte de los cables rotos, y los especialistas del puerto espacial tomaron el relevo, todos con expresiones lúgubres en sus caras. Violet asumió que ellos ya sabían lo que le había pasado a Hecate, y compartió su dolor, porque era muchas veces peor que el que sentía ella. Daba igual que ellos disfrutaran del entretenimiento sanguinario. Aquello no justificaba animadversión por una especie condenada a la extinción.
Sin Saori y Hotaru, Nicole se sentía especialmente presionada como líder de las Sailor Senshi restantes. Pese a que ella ya se encontraba preparada, no pudo evitar pensar que, tal vez, sería el último rol que desempeñaría. Teniendo en cuenta su posición en el grupo, Nicole solicitó una reunión con el jefe del puerto estelar, para discutir el préstamo de una nave espacial. Sin embargo, la reunión nunca se llevó a cabo, pues el mismo jefe del puerto estelar, apenas Nicole le propuso la idea, accedió de inmediato a que se llevaran una de las naves.
—Nuestra civilización va a llegar su fin de todos modos —había dicho el jefe del puerto estelar, tratando de sonar casual, pero sin mucho éxito. Nicole no le podía culpar en absoluto. Los hecatianos estaban enfrentando la total extinción de su raza, y tenían todo el derecho de hacer lo que quisiesen, aunque fuese por una última vez—. No las vamos a necesitar, a menos que nos queramos dar algunos últimos lujos. Desapareceremos de este universo con la frente en alto, eso ténganlo por seguro.
A Nicole no le gustaba no tener cómo pagar por el servicio que iba a recibir, pero el jefe del puerto estelar le dijo que no necesitaba cobrar nada. Quería que su raza desapareciera haciendo el bien, ayudando a otras personas, no como gente ruin y libertina, que por ser el final se dedicaran a hacer y deshacer, sin respetar la ley. Pues, agradeciendo el ofrecimiento del jefe del puerto estelar, las chicas y Darien se subieron a una nave pequeña pero veloz. Estaba totalmente cargada con hidrógeno (el combustible regular para vuelos interplanetarios) y energía negativa (para viajes interestelares). Violet comprobó todos los sistemas, usando un traductor universal, potenciado por inteligencia artificial, y averiguando cómo funcionaban los controles. Pero hasta allá llegaría ella. Sophie y Scarlett serían las encargadas de pilotear la nave, mientras que las demás estarían en la cabina de pasajeros.
—Y bien, Violet, ¿nos vas a decir por qué debemos regresar a Fala? —inquirió Haruka con impaciencia. Desde que Violet había anunciado que debían regresar a Fala, ella no había vuelto a tocar el tema, presumiblemente porque no quería que los hecatianos presentes supieran sobre el plan, pero Nicole, quien conocía bien a Violet, se percató que ella no había dicho nada más porque quería guardar duelo por Saori, y tratar de superar la gran pérdida que había sufrido y, al mismo tiempo, dar a entender a las demás cuál el próximo paso a seguir.
Violet ya se encontraba lo suficientemente calmada para explicar a las demás el porqué de su decisión. Aquello era bueno, porque comunicar información importante sin estar calmada era una muy mala idea.
—Después de la destrucción de Hecate, recibí un correo electrónico en mi comunicador —dijo Violet, mostrando el aparato a las demás, y vieron un mensaje de Jeremy Burns, con varios archivos adjuntos—. Fue enviado con una fecha posterior a la actual porque desplegué una boya cuántica para que Jeremy pudiera enviar datos rápidamente, tan rápidamente que viajaron varios meses en el pasado.
—¿Y cómo diablos pudo pasar eso?
—Se llama retrocausalidad (172) —dijo Violet, y las demás, salvo Sophie, no entendieron nada—. Es un fenómeno en la que eventos en el futuro tienen repercusiones en el pasado. Un científico de la Tierra la descubrió por accidente cuando envió un bit de información una millonésima de segundo en el pasado. Yo obtuve los datos de su investigación y mejoré el proceso. Con mi boya cuántica, puedo enviar información hasta cuatro meses en el pasado. No es que los datos hayan viajado en el tiempo. Es solamente que, en mecánica cuántica, el tiempo no existe como una flecha, sino que todo el tiempo existe de forma simultánea (173), y una partícula, simplemente cambiando su estado cuántico, puede saltar del "futuro" al "pasado".
—Brillante —dijo Sophie desde la cabina de mando, llevándose una mano al mentón—. Yo pensaba que aquellos conceptos eran solamente teorías. Es excelente que podamos usar estos principios científicos a nuestro favor.
No obstante, todas las demás quedaron en blanco. Violet supo que necesitaba explayarse más sobre el propósito por el que habían abordado una nave espacial de regreso a Fala. Con un pequeño gesto de su mano, tocó uno de los archivos adjuntos en la pantalla táctil, y una imagen se hizo más grande. Se trataba de una fotografía de un objeto plateado en forma de cristal, el que se encontraba dentro de lo que parecía un reactor.
—Es el Cristal de Plata —dijo Michiru, llevándose una mano al mentón—. No entiendo.
Violet abrió otro archivo adjunto, y las chicas vieron el Cristal de Plata desde otro ángulo. Ninguna de las chicas dijo nada. Al parecer, seguían sin entender por qué Violet les estaba mostrando aquellas fotografías.
—No veo cuál es el problema —dijo Setsuna, quien, de forma instintiva, había tomado asiento al lado de Darien.
—¿Notan ese pequeña muesca en la parte superior del cristal, donde están los pétalos que la coronan?
Las chicas miraron con más detalle lo que estaba tratando de mostrar Violet, pero aún no parecían tener idea adónde quería llegar Violet con aquellas imágenes.
—Es solamente la parte superior de la flor de cristal —dijo Haruka, totalmente perdida.
Violet supo que era el momento de desconcertar a sus compañeras y amigas. Sacó el Sailor Cristal de Sailor Silver Moon, y se lo mostró a las demás. Al principio, las demás seguían igual de mistificadas, pero cuando vieron con más detalle el Sailor Cristal de Sailor Silver Moon, especialmente su base, se dieron cuenta, con total desconcierto, que coincidía con la parte superior del Cristal de Plata.
—No creo que sea coincidencia —dijo Violet, guardando el Sailor Cristal de Sailor Silver Moon y su computadora—. Por eso necesitamos regresar a Fala. Tengo la sospecha que el Cristal de Plata está incompleto, y, por lo tanto, no está mostrando todo su poder. Ahora, si me piden que expliqué cómo un pedazo del Cristal de Plata llegó a convertirse en el Sailor Cristal de Sailor Silver Moon, ni conjeturas tengo. Pero sospecho que ni la misma Saori sabía de esto. La única forma de aclarar el misterio es ir a Fala, para comprobar que el Cristal de Plata está incompleto, y luego, viajar a las ruinas del Milenio de Plata, y que el eco de la reina Serenity nos explique qué fue lo que ocurrió.
—Es algo que averiguaremos pronto —dijo Sophie, desde la cabina de mando—. El núcleo de energía negativa está al cien por ciento. Podremos hacer el salto cuando queramos.
Órbita cercana de Fala, tres horas más tarde
Por regulaciones locales, ninguna nave particular podía aterrizar en Fala sin autorización especial. Ninguna de las chicas tenía esa autorización especial, por lo que atracaron en el puerto estelar ubicado en la luna de Fala, y tomar una lanzadera desde allá, como la primera vez. No obstante, Nicole se aseguró que el piloto que las llevaría a la superficie de Fala no fuese el mismo que las trasladó la primera vez.
Cuando llegaron al complejo de las ruinas de Fala, las chicas recorrieron el mismo camino que antes, procurando lucir interesadas en las columnas derruidas y en los aspectos arquitectónicos (que ya habían visto), de forma que nadie sospechara que ellas iban exclusivamente a contemplar el mural que ya habían visto en el anfiteatro ubicado en lo que alguna vez fue el centro del templo. Había que recordar que había drones de vigilancia a lo largo y ancho de todo el domo.
Una hora después del aterrizaje en Fala, Nicole y las chicas llegaron al mural que mostraba la historia de las Sailor Guerras. A partir de ese momento, Violet tomó las riendas de la situación. Buscó con la mirada algún dibujo del Cristal de Plata, y lo localizó en una de las partes altas del mural, lo que tenía sentido, porque mostraban los inicios de Sailor Alpha como guardiana del universo. Cuando comparó las imágenes del Sailor Cristal de Sailor Alpha con las fotografías que Jeremy había enviado del Cristal de Plata en Tokio de Cristal, vio confirmada su teoría.
—Como esperaba —dijo Violet, guardando sus aparatos—. Esto corrobora lo que les dije. El Cristal de Plata está incompleto. Pueden ver claramente que la parte superior del Sailor Cristal de Sailor Alpha coincide con la forma del Sailor Cristal de Sailor Silver Moon. Por eso ella podía usar el Cristal de Plata, porque su Sailor Cristal era parte de éste, pero, por lo mismo, no podía emplearlo con todo su poder. Eso explicaría por qué no pudo revivir a Cristalia y Sailor Moon sí pudo hacerlo.
—¿Y qué hacemos ahora? ¿Vamos a las ruinas del Milenio de Plata?
—Tenemos que entender por qué el Cristal de Plata está fragmentado en dos —dijo Violet, dando media vuelta para regresar al complejo de las ruinas y tomar una lanzadera de vuelta al puerto espacial—. Y la única que puede darnos una respuesta es la reina Serenity, así como preguntarle si existe una forma de unificar ambos trozos.
Nicole se quedó mirando a Violet con extrañeza.
—¿Unificar? ¿Ambos trozos?
—Vamos a necesitar el poder completo del Cristal de Plata para vencer a los Galthazar —dijo Violet de forma lapidaria—. De otra forma, no podremos ganar esta batalla. Necesitamos a Sailor Moon de nuestro lado, y, de ser posible, a las Inner Senshi también.
—Pero… bueno, lo de Sailor Moon puede ser factible, si jugamos bien nuestras cartas —dijo Sophie, llevándose una mano al mentón—. Pero, ¿las Inner Senshi? Ellas ya no pueden sernos de ayuda. Sus Sailor Cristales han sido arrebatados por los Galthazar, y no sabemos qué han hecho con ellos, si los han escondido, o destruido.
—Los Galthazar son extremadamente poderosos —repuso Violet, alzando un poco el tono de voz—. No tendremos oportunidad contra ellos si no actuamos todas juntas. Para eso, también deberemos contar con la ayuda de Sailor Zephyr y las Sailor Starlights, si es que siguen con vida.
Nadie tenía algo que aportar al asunto, así que las chicas se retiraron en silencio de las ruinas de Fala, y tomaron una lanzadera de vuelta al puerto espacial. Nicole se aseguró que no fuese el mismo piloto que las trasladó al planeta, y estuvieron pendientes de cualquier actividad extraña durante todo el trayecto. Por fortuna, nada malo ocurrió, y pudieron llegar al puerto espacial sin contratiempos. Luego, abordaron su nave, y se alejaron del puerto espacial, alejándose lo suficiente para activar el núcleo de energía negativa y abrir el agujero de gusano.
—¿Adónde vamos? —preguntó Scarlett, sentándose en el asiento del copiloto, dando una breve mirada a Sophie, quien sonrió levemente.
—Tenemos que reclutar aliados en la batalla que se viene —dijo Nicole, tomando en cuenta las palabras de Violet antes de salir de las ruinas de Fala—. El planeta del viento está más cerca de nuestra posición. Iremos donde Sailor Zephyr primero. Luego, iremos al planeta del fuego, donde se encuentran las Sailor Starlights. Tendremos que usar la cautela con Kakyou, porque no podremos ni siquiera mencionar a Sailor Moon, de otro modo, no nos ayudará en absoluto, o lo hará a regañadientes, lo que es igual de malo. Finalmente, hayamos tenido éxito o con Sailor Zephyr o las Sailor Starlights, iremos a las ruinas del Milenio de Plata para averiguar si podemos unir los dos trozos del Cristal de Plata. Finalmente, con independencia de cómo nos vaya en el Milenio de Plata, nos infiltraremos en el palacio de Tokio de Cristal, y trataremos de robar el Cristal de Plata sin que los Galthazar se den cuenta. Violet se encargará de los pormenores de la misión de infiltración, y será su único deber durante el viaje. Nuestro objetivo principal es traer de vuelta a Sailor Moon y solamente a Sailor Moon.
Todas las chicas estuvieron de acuerdo con el plan, pero Violet tenía algunos aportes.
—Tenemos que asumir que los monstruos de Warbringer siguen con vida, porque mis aparatos detectaron varias formas de vida alejándose de Hecate antes de su destrucción. Eventualmente, nos encontrarán, y cuento con que lo hagan. No obstante, tenemos que asegurarnos que esos monstruos nos encuentren en la Tierra. De ese modo, los Galthazar estarán ocupados, y podremos infiltrarnos en el palacio sin mayores complicaciones.
—Es una buena idea —dijo Nicole, asintiendo con la cabeza—. Nos ahorraría tener que pelear contra los Galthazar antes de lo debido. Y habría más posibilidades de traer de vuelta a Sailor Moon.
—¿Y si nos encuentran antes? —preguntó Scarlett, luciendo un poco preocupada.
—Si lo hacen, evitaremos pelear contra ellos —dijo Violet, con aún más convicción que antes—. Estaré pendiente de sus movimientos, pues puedo detectarlos en un rango de doscientos millones de kilómetros. Esa es una ventana suficiente para que nosotras podamos escapar antes que nos vean.
De ese modo, el plan de acción quedó delineado. Sophie y Scarlett activaron el núcleo de energía negativa, y se trasladaron al planeta del viento, donde esperaban encontrar a Sailor Zephyr.
Ninguna de las chicas sabía que sus movimientos estaban siendo observados desde una distancia prudente.
(172) Hay opiniones divididas en lo que se refiere a la retrocausalidad siendo un hecho o una simple conjetura. Sin embargo, hay experimentos que intentan probar que la retrocausalidad, es, de hecho, un fenómeno físico tangible y medible.
(173) Sorprendentemente, la teoría de que todo el tiempo existe de forma simultánea está siendo tomada en serio por la comunidad científica, pues daría respuesta a un montón de preguntas relacionadas con la naturaleza del tiempo a escala microscópica.
