CXLVI
Diplomacia agresiva

Órbita cercana del planeta del viento, 02 de octubre de 2992, 1:00a.m, hora local.

La nave se detuvo en la órbita cercana del planeta del viento, y Sophie activó el intercomunicador de la nave, buscando algún canal de comunicaciones por el cual se pudiera contactar a Sailor Zephyr. Por fortuna, no había muchos canales presentes en el planeta, y, en menos de cinco minutos, hallaron un canal seguro de comunicaciones, el que requería una contraseña de 2048 bits, una tarea fácil para el software de pirateo de Violet. No obstante, como la idea era buscar aliadas en la inminente batalla contra los Galthazar, ella prefería emplear métodos más diplomáticos para comunicarse con Sailor Zephyr.

—Usaremos canales que nos permitan comunicarnos con algún puerto estelar en la superficie —dijo Violet, indicándole los pasos que debía seguir Sophie para encontrar el canal adecuado. Por lo general, los canales de onda larga eran usados para comunicaciones a larga distancia, y le dijo a Sophie que escaneara por emisoras de onda larga. Con toda probabilidad, se trataba del centro de control de un puerto estelar.

No tuvieron que pasar ni tres minutos para que un controlador de tráfico aéreo se contactara con la nave.

—Nave no identificada, acaba de penetrar en nuestro espacio aéreo. Por favor, transmita su identificación por este mismo canal, así como el propósito de su venida. Tiene treinta segundos para llevar a cabo el proceso. El no cumplimiento de este protocolo será considerado un acto de agresión, y su nave será interceptada y destruida.

Sophie, por instrucción de Violet, transmitió la identificación de la nave, y habló en un tono claro y deliberado por el intercomunicador.

—Esta es una nave hecatiana, y nosotras somos Sailor Senshi de variados sistemas estelares. Hemos venido a solicitar una audiencia con Sailor Zephyr, la guardiana de este planeta.

Hubo un rato de silencio en la cabina de mando, durante el cual las chicas esperaron por alguna confirmación o rechazo de la solicitud. Pero la respuesta que provino del puerto estelar no se la esperó nadie en la nave.

—Identificación de la nave confirmada como hecatiana. Permanezcan en su posición.

Violet y las demás pensaron que el controlador diría que la nave estaba autorizada para aterrizar en el planeta, pero no que mantuvieran la posición. Aquella, por lo general no era una buena señal, pero Violet no podía imaginar una situación en la que no les permitirían aterrizar en el planeta, pues no habían falsificado ningún dato o mentido en el motivo por el que necesitaban acceder a la superficie.

Fue cuando se escucharon unos golpes en el casco de la nave, particularmente, en la esclusa de salida. Haruka acudió hacia la sección posterior, operó la esclusa, y vio, para su sorpresa, a una Sailor Senshi muy familiar para ellas. Aún asombrada, Haruka abrió la compuerta una vez que la presión de la esclusa y la nave estuviera igualadas.

—¿Eres Sailor Zephyr, verdad? —preguntó Haruka, queriendo asegurarse antes de decir alguna tontería.

—No la misma de antes, pero aquí estoy, ganándome el aprecio de los habitantes del planeta del viento —dijo Sailor Zephyr, haciéndose acompañar por Haruka, quien la llevó hasta la cabina de pasajeros, donde se encontró con las demás chicas.

—Hola, chicas —saludó Sailor Zephyr, alzando una mano—. Oí que me necesitaban para algo.

—¿Cómo supiste que intentábamos contactarnos contigo? —quiso saber Violet, ligeramente confundida. Y, a juzgar por las expresiones de las demás, el resto de las chicas también esperaba una respuesta.

—Soy la guardiana de este planeta, ¿recuerdan? —repuso Sailor Zephyr con una risita—. Tengo que estar pendiente de todas las naves que entran y salen, por si me topo con alguna amenaza. Cuando escuché la frase "Sailor Senshi", supe que se trataba de ustedes—. Sailor Zephyr se detuvo, mirando a su alrededor, frunciendo el ceño—. ¿Dónde están Serena y sus amigas? ¿Dónde está Saori?

Violet tragó saliva al escuchar el nombre de Saori, y no pudo hablar. Desvió la vista al suelo, y así se quedó por un buen rato, y Nicole supo que debía ser ella quien tomara la palabra, como líder de las Sailor Senshi restantes.

—Saori… Saori murió —dijo Nicole con voz queda, y Sailor Zephyr compuso una expresión de asombro y tristeza—. Murió de la única forma en que ella sabe morir… de pie, y luchando hasta el final. También perdimos a Sailor Saturn. Ella sacrificó su vida de forma que pudiéramos escapar de Herbert Dixon y sus nuevas creaciones.

Sailor Zephyr aún no decía nada. No creía capaz de imaginar que alguna vez se sentiría mal por la muerte de Saori, cuando, muchas veces en el pasado, había deseado exterminarla con sus propias manos. Saber que, finalmente, la poderosa Sailor Silver Moon había caído, no era una noticia fácil de digerir. También se sentía mal por Sailor Saturn. Apenas era una niña, y se le había dado el poder de acabar con todo un planeta. Las dos Sailor Senshi más fuertes del sistema solar, y, actualmente, de la galaxia, ya no estaban.

—Serena y sus amigas están en la Tierra —continuó Nicole, luciendo un poco más compuesta, pero aún tenía esa voz queda que tanto pesar causaba a las demás chicas, y a Sailor Zephyr por añadidura—, pero no podemos contar con ellas. Unos seres extremadamente poderosos llamados Galthazar las derrotaron y les robaron sus Sailor Cristales. Ahora son chicas normales, y ninguna de ellas recuerda que alguna vez fueron Sailor Senshi.

Sailor Zephyr aún no decía nada. No podía creer que la situación se hubiera deteriorado tanto. De hecho, había escuchado acerca de esos Galthazar, sobre cómo atacaban sistema solar tras sistema solar, derrotando Sailor Senshi y apoderándose de sus Sailor Cristales. Pero tenía la esperanza de que las Sailor Senshi del sistema solar, especialmente Sailor Silver Moon, fuesen capaces de ponerlos en su sitio. Lo que había realmente ocurrido era testamento de lo peligrosos que eran los Galthazar, y entendió que ellos eran mucho más poderosos de lo que había imaginado.

—¿Y saben por qué están haciendo eso? ¿Apoderándose de los Sailor Cristales?

—Por lo que sabemos, ellos tienen la creencia de que hacen un mejor trabajo que nosotras protegiendo a la galaxia de las fuerzas del mal —gruñó Nicole, y Sailor Zephyr entendió que los Galthazar eran un asunto personal para las Sailor Senshi.

—¿Y se equivocan?

—No importa si están en lo cierto o no —dijo Nicole acaloradamente, lo que hizo que Sailor Zephyr arqueara una ceja—. Lo que importa es que nos están exterminando, una por una, solamente porque creen que son mejores que nosotras. Ni siquiera se abren a la posibilidad de que colaboremos en la protección de la Vía Láctea del mal. Dicen que nosotras cometimos muchos errores, errores que jamás podremos dejar de cometer, ¡pero ni siquiera nos dan una oportunidad!

Sailor Zephyr se llevó una mano al mentón, pensando en las palabras de Nicole. Si los Galthazar eran tan poderosos, pero no aceptaban que las Sailor Senshi colaboraran con ellos, y que, más encima, las sacaran del tablero simplemente por errores pasados, entonces ellos no se diferenciaban mucho de cualquier otro enemigo. La única diferencia que podía encontrar era que los Galthazar actuaban de acuerdo a sus creencias, antes que por un afán genérico de conquistar o destruir la galaxia. Lo que hacía especial a los Galthazar era que sus puntos de vista los hacían más peligrosos que sus mismos poderes, los que debían ser extraordinarios.

—Veo que no es una situación normal —dijo Sailor Zephyr, mirando a todas y cada una de las chicas, y al único chico presente en la nave—. Por mucho que yo sea la guardiana de este planeta, también soy una Sailor Senshi, al igual que ustedes. Lucharé junto a ustedes, no solamente por mi planeta, sino que también por todas las Sailor Senshi que han caído a manos de los Galthazar.

—¿Lo harás? —preguntó Nicole, luciendo esperanzada.

—Claro que lo haré —repuso Sailor Zephyr con firmeza—. Saori habría hecho lo mismo. Pero primero, tengo que avisar a mi gente que voy a irme con ustedes. Por cierto, ¿adónde vamos? ¿A la Tierra?

—No exactamente —intervino Violet, quien había recuperado la voz después de haber permanecido en silencio durante toda la conversación entre Sailor Zephyr y Nicole—. Luego de que hagas lo necesario para dar aviso a tu gente, partiremos hacia el planeta del fuego, donde trataremos de obtener la ayuda de las Sailor Starlights. Realmente las vamos a necesitar, si es que no se han encontrado con los Galthazar aún.

—Espero que no sea el caso —dijo Sailor Zephyr, caminando hacia la cabina de mando, donde apretó unos pocos botones, y transmitió un mensaje corto pero preciso al puerto estelar más cercano, el que lo retransmitiría hacia la sede de gobierno del planeta. Cuando recibió confirmación de que el mensaje fue recibido por las autoridades, Sailor Zephyr avisó a Scarlett y Sophie, de modo que se alejaran de la órbita del planeta del viento.

—¿Sabes cómo llegar al planeta del fuego? —preguntó Sailor Zephyr a Sophie, quien se encogió de hombros.

—Es Violet a quien deberías preguntarle. Ella tejió todo este plan.

Mientras Scarlett comenzaba con la carga del núcleo de energía negativa, Sailor Zephyr encaró a Violet, quien, al menos en un principio, bajó la cabeza, como si estuviera en presencia de alguien perteneciente a la realeza, pero luego, volvió a alzarla. Sailor Zephyr no necesitaba explicaciones sobre lo que le pasaba a Violet. La muerte de Saori debía estar ejerciendo su influencia en ella, sobre todo en alguien que había sido su amante desde los tiempos del Milenio de Plata.

—Tengo las coordenadas de todos los lugares que debemos visitar antes de regresar a la Tierra —dijo Violet, tratando de que su voz no sonara apagada, consiguiéndolo a medias—. El planeta del fuego se encuentra a 550 años luz de la Tierra, y a tres mil años luz del planeta del viento. Los saltos que vienen son cortos.

—¿Y qué lugares deberemos visitar antes de llevar la batalla a los Galthazar?

—El planeta del fuego, la luna y, por último, la Tierra.

Sailor Zephyr arqueó una ceja.

—¿Y por qué la luna?

—Es una historia larga de contar.

—Tengo tiempo —dijo Sailor Zephyr gentilmente, invitando a Violet a que tomara asiento junto a una de las ventanillas de la nave—. Eres una chica inteligente. Estoy segura que todo lo que estamos a punto de hacer tiene una razón de ser, pero necesito saber cuál es el plan, de forma que yo pueda hacer mi parte sin errores.

Violet juzgó que Sailor Zephyr tenía un punto al decir esas palabras, y aceptó contarle todo lo que había ocurrido desde la llegada de los Galthazar a la Tierra. De alguna forma, hacerlo le ayudaría a sobrellevar mejor la muerte de Saori, haciéndole entender que ella no había perdido la vida en vano, y que las Sailor Senshi restantes se encargarían de ello.

Órbita cercana del planeta del fuego, 02 de octubre de 2992, 04:57a.m, hora relativa.

Violet se sentía más calmada y segura de sí misma después de conversar por casi una hora con Sailor Zephyr. Era como si hubiera encontrado una amiga que era capaz de entenderla a la perfección. Ella jamás le hizo preguntas incisivas sobre Saori o el tiempo que había pasado con ella, sino que se enfocó en el problema a mano, evitando mencionar a Sailor Silver Moon en lo posible, y Violet agradeció enormemente aquel gesto de su parte. Aún le parecía asombroso que la mujer frente a ella fuese su enemiga en el pasado distante.

—¿Y antes de que fueses Sailor Zephyr, quién eras? —preguntó Violet, quien, por alguna razón, no tenía intenciones de pararse del asiento para poner más atención a los intentos de comunicación de parte de Sophie, los cuales habían sido infructuosos hasta el momento.

—Bueno, me llamaba Lynn Knoxville, y trabajaba como recepcionista en un hotel por allá en Nueva Orleans, en la década de los sesentas —repuso Sailor Zephyr, soltando una carcajada suave, sintiéndose más como la mujer que había sido antes de ser raptada por Sailor Galaxia, y convertida en parte de su ejército—. No me caracterizaba por ser una buena trabajadora, porque me arrancaba con algún empleado del hotel, nos encerrábamos en algún baño, y no salíamos hasta estar completamente satisfechos. Como podrás imaginar, llegaba cansada a mi apartamento, y no precisamente por los turnos de noche.

Violet no creyó que hubiese sido sensato que Sailor Zephyr se hubiera explayado tanto en los detalles de sus aventuras nocturnas. Era la clase de comportamiento que vería normalmente en Saori, con la diferencia que esta última hacía algo semejante con su vocabulario, muchas veces grosero. Sailor Zephyr parecía mostrar la misma ausencia de decoro, pero con otros temas, más relacionadas con el sexo que con el lenguaje. En ese respecto, Sailor Zephyr y Saori eran muy parecidas.

—¿Y te pasaron cosas extrañas durante tus aventuras? —preguntó Violet, pero luego añadió—. No es necesario que me des detalles.

—Bueno —comenzó Sailor Zephyr, llevándose una mano al mentón—, tuve esta experiencia con una empleada del hotel, pero no fue como lo que yo normalmente tenía con mis colegas hombres. Fue algo más… bueno… sutil. Contacto de labios y esa clase de cosas, nada subido de tono.

—¿Y te gustó?

—Ah, a veces se me olvida que te gustan las chicas —dijo Sailor Zephyr, soltando una pequeña risa—. Fue… extraño, porque resultó muy familiar. Después que tuve esa experiencia, me cuestioné por qué a mucha gente le asustaba que dos hombres o dos mujeres tuvieran una relación de pareja. No había nada que temer.

—Me alegra que lo hayas visto de ese modo —dijo Violet, sonriendo de forma sincera por primera vez desde la muerte de Saori—. En mi caso…

—Chicas, vengan a la cabina de mando, rápido —dijo Sophie a través del intercomunicador, y el diálogo entre Violet y Sailor Zephyr fue interrumpido. No obstante, ambas sabían que estaban en una misión, y que las conversaciones personales podían esperar, o incluso no volver a darse.

Violet y Sailor Zephyr vieron a cuatro Sailor Senshi de pie frente a la nave, cuyos uniformes dejaban poco a la imaginación. Indudablemente, se trataba de las Sailor Starlights, pero no lucían como si estuvieran esperando por un diálogo, sino que tenían posturas de combate. Era obvio que ellas no sabían que las Sailor Senshi se encontraban dentro de la nave. Decidió que ella saldría de la nave a tratar de dialogar con las Sailor Starlights.

Una vez transformada en Sailor Amethyst, operó la esclusa, y usó su magia para protegerse del vacío del espacio. Mientras usaba aquella misma magia para propulsarse, pensaba en las Sailor Starlights, y en el hecho que ellas no necesitaban de protección alguna para vivir en el espacio. No sabía qué esperar de aquella conversación, porque, pese a que existía la posibilidad de que actuaran de ese modo a causa de la amenaza de los Galthazar, no tenía la impresión que aquella fuese una reacción normal, sobre todo con los Galthazar en la Tierra.

—Eres Sailor Amethyst —dijo Sailor Starfighter, relajando su postura de inmediato. Sin embargo, las demás, incluyendo la princesa, no bajaron la guardia—. ¿Qué haces por estos lugares? ¿Vienes sola en esa nave?

—No, no vengo sola —aclaró Sailor Amethyst, juzgando que debía poner un ojo en Sailor Starfighter y el otro en sus compañeras—. Vengo con el resto de las Sailor Senshi… al menos, las que quedamos.

Sailor Starhealer arqueó una ceja.

—¿Las que quedan? ¿Qué ocurrió?

—No sé si han oído sobre los Galthazar —dijo Sailor Amethyst, y Sailor Kakyou mostró un gesto de entendimiento apenas Sailor Amethyst terminó de hablar.

—Hemos escuchado sobre ellos —respondió Sailor Kakyou con una voz áspera, muy impropia de ella, siendo alguien que normalmente mostraba una voz amable—. De no ser por nuestro ingenio, habríamos sido derrotadas por esos engendros. Son seres cuyos poderes superan con creces al de la Sailor Senshi más fuerte.

—Nosotras tenemos un plan para derrotarlos —dijo Sailor Amethyst, y las cuatro compusieron expresiones de escepticismo—. Venimos del planeta del viento para reclutar la ayuda de Sailor Zephyr, y ella ha accedido a ayudarnos. Está con nosotros en la nave. Si pudiéramos contar con la ayuda de ustedes, tendremos más posibilidades de que nuestra operación tenga éxito.

—¿Un plan? —preguntó Sailor Kakyou, con descortés incredulidad—. ¿Para derrotar a los Galthazar? Niña, eso es imposible. Ninguna Sailor Senshi puede vencer a los Galthazar. Ellos son el máximo poder que existe en esta Vía Láctea. No podemos hacer nada.

Sailor Amethyst crispó los puños. Le frustraba el hecho que las Sailor Starlights, con lo fuertes que eran, se mostraran reacias a cooperar.

—Mira, la única Sailor Senshi capaz de derrotar a los Galthazar es Sailor Moon —dijo Sailor Amethyst con todo el autocontrol que pudo reunir, pero había ocasiones en que las cuatro Sailor Senshi frente a ella la intimidaban—. Necesitamos traerla de vuelta, y tenemos un plan para lograrlo. Si no quieren vivir escondidas del poder de los Galthazar, tenemos que hacer algo.

—¿Y dónde está Sailor Moon?

—En la Tierra, viviendo como una chica normal. Renunció a ser una Sailor Senshi para que el Cristal de Plata fuese usado como una fuente inagotable de energía para la humanidad.

Sailor Kakyou arrugó la cara al escuchar las palabras de Sailor Amethyst.

—¿Cómo se atreve a hacer eso? Primero, se pone de acuerdo con un genocida para acabar con la mayor parte de la población de la Tierra, y ahora renuncia a ser una Sailor Senshi para ser de utilidad a la humanidad. Con lo que me dijiste, acabas de demostrar que Sailor Moon no es la persona adecuada para vencer a los Galthazar. Y, siendo así, entonces nadie puede derrotarlos. Probaste que tengo la razón. Y ahora, márchate de este planeta, o serán destruidas.

Sailor Amethyst tragó saliva al escuchar las palabras de Sailor Kakyou, pero no estaba dispuesta a irse del planeta sin las Sailor Starlights, aunque tuviera que mentir para conseguirlo.

—¿Destruidas? —dijo Sailor Amethyst en un tono desafiante—. ¿Nosotras, destruidas, cuando tenemos a Sailor Silver Moon de nuestro lado?

Esta vez, fue Sailor Kakyou quien tragó saliva. Sailor Starhealer sintió la sombra de un dolor en la cabeza cuando Sailor Amethyst mencionó a Sailor Silver Moon.

—¿Sailor… Silver Moon?

—Le tienes miedo, ¿verdad? —retó Sailor Amethyst, esta vez con más confianza—. Sabes que ella sola puede hacerlas puré. Y eso que no he mencionado a Sailor Saturn. Ella puede hacer polvo todo el planeta. ¿De verdad creen que pueden hacer frente a dos de las Sailor Senshi más poderosas de la galaxia?

Sailor Amethyst se sintió horrible por mentirles a las Sailor Starlights, pero había sido necesario para ganarse el apoyo de las Sailor Senshi del planeta del fuego. Además, en cuanto ellas pusieran un pie en la nave, notarían de inmediato la ausencia de Sailor Silver Moon y Sailor Saturn. Pero las Sailor Senshi presentes en la nave eran suficientes para subyugar a la Sailor Starlights, pues eran las cuatro Sailor Gems, más Sailor Jade y las tres Outer Senshi restantes. Las doblaban en número. Y eso que no había contabilizado al único hombre presente en la nave, un hombre que también poseía poderes especiales gracias al Cristal Dorado, el que no había sido arrebatado por los Galthazar, al no ser un Sailor Cristal.

—Está bien —dijo Sailor Kakyou, relajando su postura—. Las ayudaremos.