Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[True Draconic X Deus]


-Contratos Demoniacos-


Una joven tatareaba contenta. Media melena dorada cayendo libre por una espalda frágil y menuda. Una espalda que tenía que soportar el peso de dos senos generosos cubiertos por una blusa negra con bordados rojizos. A juego con una pequeña falda que se movía grácil con cada paso. Acompañados por unas medias altas blancas y unos guantes hasta los codos.

Sosteniendo una carpeta contra su generoso busto, un bolso pequeño colgando en su hombro. Saludando con una cálida sonrisa a quienes veía.

Las dos sirvientas envolvieron a la rubia en un tremendo abrazo.

-Laviniaaaaaaaa!-

-¡Como me alegro de verte!-

Lavinia respondió con una risa ligera, devolviendo el abrazo con entusiasmo.

-Estas radiante, querida. ¿Tocan clases con el aburrido de Matters?-

-MacGregor es un profesor disciplinado y culto, señoras!-

-Es un amargado, insulso y…-

Su compañera le dio con el codo en un costado divertida.

-No mientas, es la alegría de la casa!-

Las tres sirvientas rieron a la par.

-Es cierto que su aura es un poco deprimente… Pero la vida del erudito es sombría y solitaria… ¡Pero es un excelente mago!-

-Nadie duda de sus capacidades, solo de su apabullante carácter…-

-Es tan imponente…-

-Tan absorbente…-

-Vale, vale, me ha quedado claro- rio la joven mirando a lado y lado.

-Por suerte sabemos que el señorito cuidará y mantendrá la sonrisa del castillo para nuestra alegría…-

-¿Qué es la sonrisa del castillo?- preguntó Lavinia curiosa.

-La tuya, querida-

-Yo no… ¿Soy la sonrisa de este castillo?-

-Que contentas que estamos de que le echases el ojo al señorito!-

-Contamos contigo para mantenerlo contento!- sonrió la criada más joven con picardía.

-Issei es un joven saludable con buenos hábitos, tampoco tenemos que hacer mucho…-

-¿Ah, no?- susurró la joven inspeccionándola –Con esas curvas, que lastima…-

La chica se miró confundida, pasando a sonrojarse violentamente.

-B-bueno, e-eso… ¡Eso no es asunto vuestro!-

Las sirvientas rieron con fuerza.

-Esa voz… ¿Lavinia?-

Las tres esclavas se giraron, viendo como de un pasillo surgía la figura de la matriarca de la familia.

Venelana Gremory sonrió de oreja a oreja, corriendo hasta la joven, abrazándola con fuerza.

-¡Mi querida niña! Cuanto me alegro de verte!- besando repetidas veces sus mejillas –Mi hermosa hija… Cabello dorado como el sol, ojos azules como el cielo… ¿Has venido con mi hijo?-

-No señora. Y buenos días, mi señora, tengo clases particulares con el profesor MacGregor- intentando separarse y hacer una reverencia.

-El muy desagradecido nunca viene a verme… Pero por suerte os tengo a vosotras, mis hijas!-

-Me halaga, señora…-

-Madre o Venelana, llámame como prefieras, pero señora? Por favor… Vamos, te acompaño hasta los deprimentes dominios de ese hechicero-

-Pobre, tú también, madre?-

-Las cosas son como son, querida… Cuéntame como estas, háblame de ti. El idiota de mi hijo no le dice nada a Grayfia así que nunca me entero de nada…-

-Su hijo es muy buena con nosotras…-

-Lavinia…- advirtió la castaña.

La maga se mantuvo firme, no dijo nada.

-¿Sigues durmiendo muchas horas?-

-¡Es que la cama es tan cómoda y calentitaaaaa!- protestó la rubia inflando los mofletes, avergonzándose de haberlo admitido.

-Aun no te has acostumbrado… O mi hijo os consiente demasiado…- murmuró la castaña.

-No creo que sea algo a lo que puedas acostumbrarte rápidamente…-

-Por metabolismo, necesitamos mucho menos alimento y muchísimo menos descanso… No hagáis de vuestros cuerpos algo perezoso-

-Es solo una tontería… Recuerdo cuando estudiaba con Glenda… Se solía desesperar conmigo, no me lo decía abiertamente, pero sé que no avanzaba a la velocidad que quería… Las demás brujas se reían de ella a mi costa…-

-…-

-Ahora… Es increíble. Mis capacidades mágicas crecen día a día. Rossweisse cree que es gracias a la pieza de Alfil. Ingvild que son mis nuevas capacidades como demonio…-

-¿Y estas contenta con ser una demonio?-

-Físicamente es increíble…- alzando su mano, mirándola fijamente –Y abre un sinfín de posibilidades… Que solo estoy empezando a descubrir y disfrutar… Rossweisse es una valquiria-

-Así es-

-Ella estudia hasta los 16 años, luego hacen un servicio militar y tras alcanzar una madurez respetable regresan a Asgard para empezar su vida, siempre mirando por el bien de la comunidad… Estaba en la mitad de su servicio militar. De ahí iba directa a la universidad. Un par de décadas de estudio y a valquiria. A pasarse unos cientos de años viajando por el mundo buscando soldados para la guerra final…-

-¿Te gustaría algo así?-

-Rose tenia planificada su vida por los próximos 200 años como pronto!-

-¿Querías algo así?-

-Mis planes eran conseguir mi ejemplar de "Corazón de Demonio" del mes siguiente y prepararme para los exámenes a bruja… Rossweisse es muy madura-

-¿Y ahora qué quieres hacer?-

-Ahora… Ahora… Estudiar. Mejorar. Quiero ser una bruja digna de ser relacionada con Glenda. Que mi maestra me mire orgullosa…-

-Yo ya estoy orgullosa de ti. La próxima vez que la veas, te dirá lo mismo- sonrió Venelana tomando la mano de la joven.

-Ahora no sabe qué hacer… Rose digo. Pero estoy segura que en cuanto entienda algo mas este mundo, dará con su idea de futuro… Aunque la presencia de una Reina nos iria bien…-

-Supongo que ya tenías bastante con Kuroka como para añadir a Ingvild…-

La bruja respondió con una sonrisa.

-¿Qué hay de la Leviatán?-

-No se parece en nada a lo que dicen los libros… Si me preguntas, tiene de Leviatán el nombre…-

Venelana no respondió.

-Me sorprendió mucho este movimiento por parte de Issei… ¿Desde cuando estaba en contacto con la descendiente de Tsufaame?-

Lavinia no respondió.

-Querida, solo quiero que mi hijo este a salvo… Los descendientes siguen operando en el lado oscuro, si esto es una maniobra de…-

-Ingvild es inocente. Estoy segura. Yo confío en ella-

-Pues dale caña a mi hijo. Cuanto más crezca él mayor será el rendimiento de la pieza de Alfil-

-¿En serio?-

-Disculpa a mi hijo, aun es un niño y muchos de los vínculos que os unen aún no están maduros…-

-Pensaba que los vínculos conductuales y sentimentales ya estaban activos-

-Y lo están, pero aunque creas que son intensos aun lo serán más-

-He leído de eso… ¿Rasgos conductuales básicos?-

La castaña sonrió traviesa.

-Os vais a divertir…-

-Por favor, madre- dijo la rubia sonrojada -¿El señor Zeoticus?-

-Naaaahhhhh… El Sendero de los Gremory es el Orgullo. No es algo muy bonito, la verdad-

-Pero es intenso-

-Mucho, y egoísta, demasiada autoestima, tienen un concepto exagerado de sí mismo… Y eso que los valores familiares lo han suavizado mucho…-

-Dudo mucho que sea tan extremo…-

-Tiene tres hijos. Ninguno vive en casa. Los dos más pequeños son menores, gemelos, tienen la misma edad. Una está ingresada en un internado y el otro vive en otro mundo, literalmente, sin supervisión adulta rodeada de chicas adolescentes mayores que él. ¿Crees que está preocupado?-

-¿Un poco?-

-Se cree que es un padre magnifico-

-L-lo es…-

-No es un tipo despreocupado, pero interpreta las cosas…-

-¿Procedes de la familia Bael, es correcto, madre?-

-Así es-

-¿Y qué Sendero recorre la familia Bael?-

-¿Tu qué crees?-

-Solo conozco a una miembro de la casa Bael y es dulce y amable… ¿Te ofendería si dijese que creo que tienes más virtudes que pecados?-

Venelana rio tapándose la boca con la mano.

-Pero hablamos de la familia que prosperó a base de repartir galletas y desarrolló el Poder de la Destrucción a mamporro limpio!-

-Por los Cuernos de Satán. Mi hijo cada día es más sinvergüenza! ¿Eso piensa de la familia de su madre?-

-Así que…-

-Ah, no, jovencita. Acabas de darme información sensible del mendrugo de mi hijo…-

-Yo creo que es la Gula-

-¡Lavinia, hija mía!-

-Es broma! Pereza!-

-Jajajaja-

Las mujeres rieron divertidas.

-Solo la Ira tiene sentido- admitió Lavinia.

-Aquí donde me ves de joven me llamaban la Princesa de la Ruina!-

-¡Madre! ¿Recurrías a la violencia?-

-Hija mía, algún día te contaré como reduje a mi esposo a puñetazos-

-¿Cómo dice?-

La matriarca asintió. Habían alcanzando las estancias inferiores. Las catacumbas. Donde Matters se pasaba la mayoría del tiempo, estudiando, formándose.

-¿Por qué no tenemos una Reina aun?-

-Pregúntaselo a mi hijo-

-¿La tiene elegida, verdad?-

-Sospecho que si-

-Issei… Se lo está tomando con calma-

-Es una sacerdotisa o algo parecido. Creo que hay un problema cultural…-

-¿Deberíamos interferir?-

-No creo que sea necesario… Hablando de interferencias. Mi hija no os habrá causado problemas…-

-Mucho me temo que no tengo el placer de conocerla, madre… Fuera del incidente del colegio… Del que estoy avergonzada-

-¿No?- exclamó Venelana claramente sorprendida –Es extraño… Y no temas querida, eso es cosa de mi hijo-

-¿Por qué?-

-Esos dos están obsesionados el uno con el otro, son inseparables… Y si Rias no, si no la habéis visto… Es él. Claro. Es mi hijo quien se mueve… La pregunta es cómo… ¿Cómo burla el control de Grayfia?-

Lavinia no respondió.

-No vamos a desconcentrarte… Adelante querida, atiende tus clases-

-Muchas gracias, madre-

-Y recuerda hija mía, esta pobre mujer siempre os echa de menos. Puedes venir a verme cuando quieras-

La rubia la abrazó con entusiasmo.

-Lo haré, madre- besando su mejilla, entrando en la estancia, oscura.

-Maestro…- anunció la joven mirando a lado y lado del inmenso estudio.

Una considerable estancia sombría llena de estantes de madera y libros y pergaminos dispersos por allá donde alcanzaba la vista.

La bruja encontró al demonio sentado en una mesa, en un rincón, enfrascado en su lectura.

-¿Maestro?-

-…-

-¡Maestro!-

El hombre alzó la mirada, claramente desinteresado.

-¿Qué te trae por aquí, niña?-

-Es martes… Mi clase…-

-Es viernes-

-No, estamos a martes-

Lavinia tomó su calendario del bolso, señalando el día.

-Eso no significa nada…-

-¿Te has reunido con Grayfia-sama para el informe semanal?-

-Sí, ayer-

-La reunión de los lunes… Que fue ayer…- señalando los días con el dedo.

-Ah, mierda…- levantándose, molesto, gruñón. Bajándose de su asiento -¿Qué estábamos estudiando?-

-En nuestra última sesión estábamos tocando los múltiples efectos prácticos de diseccionar las bases de los círculos mágicos y añadirlos en otros conjuros de otras disciplinas-

El demonio bostezó aburrido.

-Que aburrido… ¿Por qué acepté a hacer esto?-

-Eres un buen profesor y una excelente persona-

-Ah… Que Grayfia me amenazó a molerme a palos… Y no sabes lo fuerte que pega…-

-…-

-Y todo por culpa de ese mocoso… Grayfia es una madraza, y tiene debilidad por los niños. Incluido el mocoso…- caminando hasta su escritorio, cubriendo su cuerpo con su capa, sentándose a desgana en su butaca.

La joven no necesitaba instrucciones, tomó su silla y se colocó junto a la mesa, papel y lápiz en mano.

-Los conjuros con todos sus círculos y encantamientos pueden ser mucho más sencillos pero no necesariamente inferiores. Al igual que se pueden usar versiones reducidas y compensarlas con poder crudo hay un margen con el que trabajar mezclando diferentes aspectos de estos-

-Una quimera mágica-

-No las subestimes ni las desprecies. Las anomalías pueden llegar a ser muy poderosas en el lugar y momento adecuado. Aquellos combatientes de pensamiento cerrado y estricto nunca considerarán conjuros de este tipo en sus planes… Tienes algunos ejemplos en la mesa…- abrigándose aún más.

La chica tomó nota.

-¿Has hablado con tus compañeras?-

La rubia levantó la mirada de sus apuntes.

-Una habitante de los bosques salvajes, una youkai. Y una antigua demonio, puedes aprender mucho de la joven Ingvild, ella ve el mundo desde otro punto de visa. Incluso la disciplina mágica era diferente…-

-Kuroka es reservada al respecto de los secretos de su pueblo-

-Habla con el mocoso, si él lo ordena, ella te lo dirá-

-No quiero que lo ordene, quiero que se abra a mí-

Matters gruñó molesto.

-Y el pasado es delicado para Ingvild, pero confío que ambas lo harán con el tiempo-

-Issei es demasiado blando… Incluso contigo-

-¡!-

-Porque aún no se ha puesto serio contigo con la muñeca…- mirando a su alrededor, sin ver nada, notando como la niña jugaba con su anillo.

-Yo… Yo quiero cambiar. No quiero ser débil. No quiero esconderme tras este anillo. Tras Issei…-

El hombre se quedó acurrucado en su sillón, mirándola a ella, al anillo, pensativo.

-Me preguntó si ese anillo es el poder de Issei sellando tu reliquia o un engaño y que te induzca a sellar tú misma ese poder…-

-¿Un placebo?-

El hombre alzó su mano, señalando a la joven.

-Lo bueno no es ni medio normal. Estáis envueltos en…- girando la mano en círculos –En un misterio que no queréis resolver. Por respeto al hermano de tu amo no he metido mis narices pero… Sigamos con tus estudios-

-¿?-

-Y asegúrate de que tus compañeras se benefician de tus conocimientos aquí adquiridos-

-¿Por qué?-

-Es de ellas de quien aprenderás de verdad-

-¿Qué?-

-La magia rúnica de las doncellas de guerra, la magia salvaje de los youkai, la magia ancestral de los demonios antiguos y los conjuros de las brujas… Ese mocoso sabe bien lo que se hace…- volviendo a abrigarse con su capa –Lo que el equipo que está formando, tanta variedad y riqueza, puede alcanzar en unos siglos…-

-¿Usted cree?-

-El equipo al que pertenezco se dice que es de lo mejor… Sirzechs pronto verá como su hermano pequeño le supera… Como nos superáis-

La rubia miró sus papeles dubitativa.

-Y a ver si lo hacéis pronto. Cuanto antes nos relevéis, mejor para mí-

-¿Q-que?-

-¿Por qué te piensas que hago esto?-

-¡!-

-Eres una de las favoritas de la señora Venelana. En cuanto tomes el relevo como Maestre del castillo antes me dejarán en paz-

Lavinia perdió todo abismo de alegría en su rostro.

-¿En serio lo hace por eso?-

-¿Porque si no? Yo solo quiero que me dejen en paz con mis estudios…-

Desviando la mirada, Lavinia suspiró pesadamente.

Y luego se quejaban del pecado de Issei…

No sabía si ese pervertido lo había hecho a propósito. Pero lo suyo era el campo de batalla.

-¿Cómo puedes ver esto?- chilló Ingvild tapándose los ojos, encogiéndose.

-Por favor… Eres una Leviatán! Una demonio de raza, qué pensarían tus gloriosos antepasados de verte asustada así…- protestó Rossweisse tomando algunas palomitas de su recipiente -¿Quieres?-

-¡No!-

-Tú te lo pierdes…- respondió la doncella guerra –Que sepas que este es un pedazo de juego!-

-Lo que es es un ejercicio gratuito de violencia innecesaria!-

-La Casa Amon contra la Casa Barbatos! Pedazo de duelo!-

-¿Pero qué dices?-

-Eneely contra Iolava!-

-No sé quiénes son, Rose-

-Pues es muy interesante! ¿Sabes que los que se están liando a ostias ahí abajo son potenciales esposos?-

-¿Qué?-

-Sí, sí. La casa Vassago, a la que pertenece Eneely antes debía obediencia a la Casa Astaroth y ahora buscan fuerza en la unión…-

-¿Y no lo pueden solucionar de otra manera?-

-Venga chica, que en tu época era peor…-

-¿Por qué me lo recuerdas?-

-Nah… Espero que gane Iolava-

-¿Es más fuerte?-

-Las apuestas eran mejores-

-¿Has apostado?-

-Por supuesto!-

-¡Rose!-

-¿Crees que Issei tardará mucho en hacernos pelear?-

-Ya te vale!-

¿Qué te pasa ahora?-

-Tú no eres esclava! Pelearé yo, que no quiero hacerlo!-

-Anda… Pues es verdad- gruñó la albina molesta, empezando a comer con más velocidad.

-Rose… ¿Por qué no hablamos de eso?-

-Hablar de que-

-De cuando vas a ser sincera!-

-No te he traído para esto!-

-No me habrás traído para que vea esto!-

La asgardiana no respondió.

-En realidad este duelo tampoco es tan bueno…- exclamó otra voz femenina sentándose junto a Ingvild.

Una belleza de cabello rosado, sugerente armadura plateada y dos cuernos sobresaliendo de su sien.

-Ni siquiera son un top 50… Si pierdes tu tiempo viendo estos duelos es eso… Tienes mucho tiempo libre- cruzándose de piernas, mirando a la joven fijamente, apoyando su mentón en su mano –Pocos duelos merecen la pena más allá de los combates entre los Jueces… De entre los novatos solo destaca Ruval Phenex. Lo tendrá fácil para ascender. No tiene competencia… Hasta que vuestro amo se decida a dejarse ver por aquí-

-Mi amo es pacífico, no vendrá aquí-

-Vuestro amo tiene sangre de dragón en sus venas, vendrá aquí en cuento pruebe el sabor de la sangre…- ronroneó la demonio.

-¿Qué quieres de nuestro amo?- preguntó Rossweisse preocupada.

-No tienes nada que temer, asgardiana. No soy como los Stolas, no vengo a causaros problemas- tomando algunas palomitas del recipiente de la albina, volviendo la vista al frente –Estos combates no valen nada… Hecho de menos las grandes fiestas… Si solo los rebeldes tuviesen más agallas…-

-La guerra es algo serio!-

-No hay guerra, niña. Solo un incómodo silencio entre dos bandos, uno cobarde y otro cobarde-

-Una belicista…-

-Una demonio muy aburrida- rectificó esta.

La asgardiana no le quitó el ojo de encima.

-Rose… ¿Quién es?-

-¿No me conoces?-

-No. Lo siento… Me llamo Ingvild…-

-Se quién eres chica. Estaba en activo para cuando naciste-

-¿De verdad?-

-Roygun, Ingvild. Su nombre es Roygun y pertenece a la Casa Belphegor-

-La líder, un sutil apunte-

-Perdone usted… Pero a qué familia pertenece no es lo más relevante, Ingvi-

-¿Qué es lo más importante entonces?-

-Ella es la Jueza Astaroth. La subordinada directa del Maou Astaroth, Ajuka-

-Jueces… ¿Los segundos al mando…?-

-¿Al mando del Inframundo? Si-

-Oooooops- murmuró Ingvild intentando arreglar su peinado y vestido.

-Jajajajaja… Descuida chica…-

-Ajuka-sama y Sirzechs-sama mantienen una muy buena relación. El mismo Ajuka-sama se reúne sin formalidades con nuestro amo, porque envía a su Jueza?-

-Será que Ajuka no sabe de esto, ni le importa- mirando a la albina –Tengo mis asuntos personales…-

-¿Y tienen que ver con nuestro amo?-

-¿Por qué tanto recelo? Yo autoricé su duelo y di fé del resultado contra los Stolas-

-¡!-

-Digamos que… Despertó cierto interés en mi… ¿Con ese don no piensa acudir a los Duelos Oficiales?-

-¿Qué don? ¿Ser dragón?-

-No, no, no…- inspeccionándola –No finges…-

-¿Fingir el que? ¿Qué quieres de Issei? Deja de dar rodeos-

-Pseeee…- murmuró la demonio inspeccionándolas –Y aun sin la Reina… Buena materia prima, pero no estáis listas- levantándose.

-¡!-

-Decidle a ese cachorro que no se exceda con su regalito. Tiene que crecer de forma natural…-

-¿Q-que? ¿De qué habla?-

Ingvild se encogió de hombros.

-¿Ahora qué hacemos?-

Apartando el cubo de palomitas, Rossweisse pensó detenidamente.

-No me inspira confianza… Mejor no decirle nada por ahora…-


-Al día siguiente-

-Declaración de gastos…-

"Exacto"

-Eso que es-

"…Issei"

-Mi nombre-

"Cuando pediste vivir solo, con tus esclavas, en el mundo humano prometiste ser responsable"

-Y soy responsable-

"¿Entiendes que significa ser responsable?"

-No causar problemas-

"Eso solo es la punta del iceberg"

-¿Qué más puede significar?-

"¿Recuerdas cuando dijiste que no necesitabas que gestionase tus cuentas?"

-Y sigue siendo innecesario-

"No me has enviado las cuentas desde hace meses"

-¿Qué cuentas?-

"La declaración de la renta, ingresos, gastos, todo debidamente justificado y anotado… Necesito facturas, gastos detallados, Issei"

Esgrimiendo una mueca, el pelirrojo alzó su copa, llamando la atención del camarero. Señalando su copa. El hombre la rellenó con un líquido marrón intenso.

"Y sigues sin atar en corto a tus chicas"

-Mis chicas se comportan bien-

"Kuroka le está cogiendo el gusto a comprar en línea. Tienes que ponerle freno"

-Es inofensiva…-

"Es tu responsabilidad. Esa gata callejera es un problema. Es tu problema"

-No es un problema. No es mi problema-

"Yo haré que sea tu problema"

-Grayfia-onee-sama…-

"Issei… Por lo mucho que te quiero te diré que o te espabilas o te cerraré el grifo, volverás al castillo"

-¿Queeeee?-

"No me pongas esa cara. Si valoras tu independencia, si quieres ser un adulto has de actuar como tal"

Chasqueando la lengua, Issei dejó el teléfono sobre la barra, observando su copa de cristal.

El camarero lo miró en silencio. Un joven adulto, de largo cabello rojizo, de traje negro, con la chaqueta colocada con elegancia en el respaldo de la silla, mangas arremangadas.

Una persona de apariencia extraña, tanto en color de cabello como de ojos. Ligeramente musculado. Elegante.

Sus ojos pasaron inmediatamente a una diosa terrenal. Una despampanante mujer, joven, de cabello negro como la noche. Una belleza oriental que desafiaba los canones de belleza, trascendía el tiempo… Una niña que despertaba los más bajos deseos en él. Que rompía las cadenas de la moralidad.

La joven, una menor que no podía estar en el local se sentó junto al pelirrojo. Seguramente el portero se había sentido incapaz de negarle el acceso, ni siquiera él le negaría nada a semejante belleza.

La niña se quitó el pesado abrigo, dejando ver un exótico y atrevido traje de coctel negro. Estrecho, apretado y con muchas aperturas.

-Que tetorras… Te acabas de ganar todas las bebidas gratis que quieras…-

-Eres un caballero, seguro que no permites que eso pase…-

-Un Cosmopolitan para la dama- dijo Issei mirando al camarero.

-¿Pretendes emborrachar a una pobre menor? ¿Para hacerle qué?-

-No seas vulgar y simple. No me habría esforzado en colar ese vestido en los dominios de tu familia o en elegir ese perfume para quitártelo todo a la primera…-

-¿Vamos a hablar de los peligros inherentes a desafiar la seguridad de mi familia?-

-Me cae bien tu familia-

-Mi familia te quiere muerto-

-Ya me mataron, me siguen guardando rencor?-

-¿Te crees que son idiotas? Mi propio abuelo te tiene fichado-

-Dime que tiene una excelente imagen de mí, que está encantado conmigo y que me aceptará en la familia…-

Suzaku rio con fuerza.

-Tu padre y mi abuelo se llevarían bien. Si les pones en una mesa y les dices que políticas tienen respecto a quien entregar a sus hijas o nietas… Acabaran chocando sus copas alegremente!-

-¿Mi padre? ¿Mi hermana? Pues… Ah, entiendo…- tomando su copa –Como si tuviese algo que opinar, tu abuelo digo, un tipo respetable… Una lástima-

-No lo conoces!- rió la morena

-Entre tú y yo, creo que quiero que me atrapen para desatar una guerra y así poder justificar secuestrarte-

-Si haces eso te odiaré hasta el último de mis días-

-Ambos sabemos que eso es mentira…- susurró Issei tomándola del mentón, acariciando sus mejillas –Estas preciosa-

Lanzándole un beso al aire, la morena tomó su copa, tomando un sorbo.

-¿Marchas al norte?-

-Voy a visitar al Oráculo con una amiga, luego al norte, los ancianos están nerviosos-

-¿Amiga? ¿La rubia sigue estando soltera?-

-No me calientes, amor mío-

-Me gustas calentita. No sabes lo sexy que te ves… Hagamos un trato-

-¿El demonio me seduce? ¿Busca un trato ilegal?-

-Indecente, pero legal. Siempre legal-

-Soy una sacerdotisa, no firmaré nada que el demonio pueda ofrecerme-

-Vente conmigo, cásate conmigo. Akeno con nosotros. Shuri y Barakus en Grigory o donde quieran… Y te lo mejoro. Esa amiga tuya puede venirse con nosotros-

Los ojos rojos de la joven se llenaron de fiereza.

-Ni menciones a Momoji-chan-

-Esta como un queso. Puedo darle una pieza, tengo unas cuantas disponibles-

-¿Sabes? Tengo que pedirte perdón-

-¿No aceptas mi oferta?-

-Te lo hemos puesto tan fácil… Nunca me he negado a tus avances, siempre he respondido a tus deseos… Y como no somos pocas te hemos creado un falso sentimiento de superioridad…-

-¿Qué?-

-Te tienes por un ligón, un imán de mujeres. Que tienes un irresistible magnetismo animal… Que follas como un dios-

Rodando los ojos, el dragón volvió la vista al frente.

-Eres un cinco, raspado- exclamó Suzaku sonriente, habiendo perdido todo rastro de fiereza en sus ojos –No tienes ninguna oportunidad con Momoji-chan-

-Tú lo has tenido fácil conmigo, te lo he dado todo sin rechistar. No me has visto en acción. No se me resiste nadie-

La morena rio con franqueza, una risa fresca y jovial.

-Perdóname, amor mío. Que daño te hemos hecho-

-Muy bien… Entonces Momoji Nakiri será mi mayor trofeo- girándose hacia la chica.

-No tienes opciones con ella-

-Será porque es lesbiana no porque yo no sea el puto amo. El alfa supremo-

-¿Por qué no me escuchas?-

-Escúchame tú-

-Que tozudo…-

-Tengo los Alfiles y las Torres ocupadas, pero quizás un…-

CLANC

La fiereza regresó a los ojos de la morena.

-No le pondrás un dedo encima. Vas a dejar de pensar en ella. Borrarás tus recuerdos de ella de tu mente!-

Issei le devolvió el beso al aire.

-Se comprensiva. Lo necesito. Como hombre- señalándose el pecho –Y es responsabilidad tuya, por ponérmelo tan fácil. Necesito desarrollarme como hombre, como depredador. Entrégame a tu amiga, la cuidaré, te lo prometo-

Mordiéndose el labio inferior, la joven lo encaró.

-Estas perfecto como estas. Eres perfecto como eres-

-Puedo ser mejor-

-Eres todo lo que quiero. ¿No es suficiente?-

-Ese bombón rubio…-

Suzaku lo tomó de la corbata.

-Te digo que esa mujer está fuera de tu alcance-

-No seas celosa, preciosa… Tú solo preséntamela-

-Antes muerta-

-No seas tonta, tenemos mucho de qué hablar-

Suzaku bajó de la silla, mirándolo fijamente.

-¿De qué tenéis que hablar tú y ella?-

-Seguro que puede contarme muchas cosas de ti… Ambos sabemos mucho de un maravilloso tesoro que el otro no sabe, quizás podamos intercambiar hasta fotografías…-

-No digas tonterías…-

-No lo son, y es más, esa chica no es un dragón dorado?-

Suzaku alzó una ceja, sorprendido.

-¿Dragón Dorado? ¿Por eso quieres verla?-

-Exacto, piensa en ello. Imagina por un momento a un bastardo de un dragón autentico, como mi menda, y a la dragona dorada como…-

PAM PAM PAM

Golpeando su frente con su mano, noqueándolo al instante. Sin consciencia, su cuerpo cedió, impactando con la mesa con su cabeza, golpeándose de nuevo al tocar el suelo.

El camarero los miró asustado. La joven tomó su bebida, acabándosela de un trago.

El hombre tembló de arriba abajo, retrocediendo hasta tocar la barra tras él. La mirada llena de violencia de la joven lo aterrorizó.

-Es mío, solo mío, no voy a compartirlo con nadie-

-¡P-por supuesto! E-es lógico!-

-No dejaré que se acerque a Momoji-chan o a nadie!-

-Y-y haces bien!-

-Voy a darle una lección…- tomándolo del cuello trasero de la camisa, arrastrándolo por el local hasta alcanzar la salida…

Suzaku ronroneó cómoda, placenteramente.

Recostada en la cama, abrió lentamente sus ojos.

Estaba en una habitación desconocida. Una habitación de hotel que alquiló anoche a última hora. Su cabeza apoyada en el pecho de un hombre, de un joven. Tapada con las sabanas, no necesitaba mirar bajo ellas para saber que estaba desnuda. Desnuda con sus piernas entrelazadas a las del hombre con un brazo suyo en su espalda, acercándola a él.

La mano en el pecho del hombre se movió lentamente. Suzaku se entretuvo, degustando el tacto. El cuerpo de su amante.

Recordaba su noche. Como habían llegado hasta aquí. Como se había intentado resistir. La máscara le duró hasta el ascensor.

Nadamas entrar en el ascensor, se encontró contra la pared, combatiendo la fiereza de los besos de Issei. Como sus manos parecían multiplicarse, tocando sus pechos, colándose entre sus piernas.

Para cuando llegaron a su habitación ya estaba desnuda. Ignoraba donde estaban sus prendas. Sentada en la mesa que se usaba como recepción, ya estaba abierta de piernas.

Solo recordar como la saboreó ya provocaba humedades…

Tras tirar al suelo la mitad del mobiliario, se abrazó a él, recibiendo sus deliciosas estocadas en mitad del pasillo.

Inspirando contenta, volvió a cerrar los ojos. Apenas habían dormido. El dragón había estado literalmente toda la noche usándola como un receptáculo de semen.

PI PI PI

Molesta tomó el dispositivo móvil que Issei le había dado. Un invento del Inframundo, tecnología décadas por delante de la humana…

Era mediodía…

-Maldita sea…-

Incorporándose, la morena recogió su cabello, elegante.

Una mano impidió que se levantase.

-Donde vas… Vuelve…-

-Son las… ¡!-

-Ven aquí…- gruñó Issei atrayéndola a él, tapándola con la sabana.

-Es mediodía-

-Como si es de madrugada…-

-¿No tienes clases?-

-No-

-¿Y tus esclavas?-

-Tienen clase-

-¿Entonces el heredero, Rey, principito y eminencia demoniaca no tiene nada mejor que hacer que fornicar con una niña humana?- preguntó Suzaku apoyándose en el pecho del dragón.

-Por favor… No soy un pederasta…-

-¿Cómo qué no?-

-Primero, estos no son melones de adolescente…- acariciando uno de los grandes pechos de la chica –Segundo, soy menor que tú!-

Mordiéndose el labio inferior, la joven ahogo una carcajada.

-Ahora mismo soy un novio pasando tiempo de calidad con mi preciosa novia a la que veo menos de lo que me gustaría…-

-Adulador… Eso no te servirá de nada- besándolo en los labios, incorporándose.

No se molestó en cubrir su desnudez, no había necesidad y lejos de molestarla, se mostró plenamente, orgullosa. Alzando su cabello, su media melena, dejando ver su trasero con claridad.

-¿Os he dicho nunca que el pelo largo me parece sumamente femenino?-

-¿Te has preguntado nunca porque mantengo esta melena? No es práctico y es molesto para dormir, ni para hacer deporte, las prácticas de natación…-

El pelirrojo la miraba enroscando algunos mechones en su índice.

Mordiéndose el labio inferior la morena captó el mensaje, él también tenía el pelo largo.

-Solo para asegurarme, tu que encuentras femenino el pelo largo… ¿Mi novio no jugará en el otro equipo a escondidas, verdad?-

-Lo mío es una tradición familiar, nena- levantándose, acercándose a ella.

-Mantén las distancias, malvado demonio- ordenó Suzaku señalándole con el índice, retrocediendo algunos pasos.

-¿Pasa algo?-

-Voy a darme una ducha y quiero tranquilidad, estate quieto, bien lejos de mí-

-¿Por qué? Soy inofensivo-

-Yo no. Y si te acercas más voy a tirarte a la cama y a montarte como a un toro salvaje y no es lo que debo…-

-¿Puedo ducharme?-

-¿Qué?-

-Yo también quiero darme una ducha… Vamos, te ayudaré a lavarte ese molesto cabello que tienes…- entrando en su espacio personal –Nos lavaremos mutuamente… ¿Qué te parece si te lavo el pelo?-

-Mmm…- protestó levemente la morena arrinconada, contra la pared.

-Pero tendrás que ayudarme… Si te pones de rodillas seguro que lo lavo mejor-

-¿D-de rodillas?-

-He dicho que nos lavaremos mutuamente, algo encontrarás que lavar-

-No me digas más, sin usar las manos?-

-Como una buena chica- gruñó Issei tomando a la morena en brazos, abriendo la puerta del baño de una patada.

Radiante, Suzaku se sentó en su silla, vestida solo con la camisa de su pareja.

Divertida, mirando como su novio se entretenía revisando sus talismanes.

-¿Son papeles para envolverte los bocadillos? Pensaba que como buena Yamato Nadeshiko desayunarías bentos…-

-Son talismanes, son personales, efectos personales, anata-

-Chalismanes-

-Talismanes- rectificó con su taza de café en mano –Sabes perfectamente que artes usamos-

-Se de los mantras y de las bestias…- mirando el papel, rectangular -¿Esto lo has escrito tú?-

-Todo exorcista y sacerdote escribe personalmente sus talismanes-

-Vaaaaya-

-Las técnicas familiares se perdieron hace mucho, apenas quedan algunas activas… Tapados por los poderes que ofrecen las Bestias Sagradas. Peleamos usando pergaminos como ese con múltiples artes diferentes y los mantras, conjuros que nos brindaron los dioses-

-¿Cómo qué?-

-¿Quieres algún ejemplo de técnica familiar?-

-Por ejemplo-

-Había técnicas como posesión de animales o… Ya veo…. Había técnicas en las que se podía cambiar la capacidad de orientarse… Arriba era abajo, adelante atrás… Muchas de estas técnicas dependían de la cantidad mágica de cada uno… Pero las había difíciles, crueles incluso… Muchas eran la herencia…-

-¿Pasa algo?-

-Pensaba… Muchas técnicas proceden de épocas más crueles… Es mejor que casi que se hayan olvidado…-

-¿Te avergüenzas de tus ancestros?-

La chica se levantó, sentándose sobre el regazo del demonio. Apoyando su cabeza en su hombro.

-Mi gente hizo lo que tenía que hacer en tiempos duros, no, no me avergüenzo. Estoy orgullosa… ¿Podríamos hacer lo mismo?-

-Podrías hacer lo mismo-

-¿Podríamos? ¿Eso te dice algo?-

-La verdad es que no…-

Suzaku le pellizcó en la mejilla.

-¿Qué mis ancestros demonios o dragontinos?-

-Los dos casos-

-Que va… Como demonio no me veo en rollo sanguinario matando a nadie en una guerra civil…-

-¿Y cómo dragón?-

-Eso lo veo! Sí, eso si-

Suzaku alzó una ceja.

-¿Para ayudar con la procreación?-

-Precisamente!-

-No-

-¿No?-

-Ni de broma-

-Me gustaría que me apoyases, yo te he apoyado-

-Porque yo soy buena, tu no-

-Estás muy buena-

-Eres un blando. Los dragones son animales, agresivos y territoriales. Más bien serias la putita o la sirvienta de los dragones dominantes-

-¿Pero qué… Que… Tienes razón- besando su frente con dulzura -¿Sabes lo mucho que te quiero y te aprecio?-

-Lo sé, aunque me gusta que me lo recuerdes de forma diaria…-

-Me complementas a la perfección-

-Es porque somos almas gemelas… Y ni te atrevas a hablar de Akeno-chan-

-Algo tendrá que ver la trampa esa de poder leerme los pensamientos…-

-No sabes lo útil que es-

-Dame un ejemplo-

-Es absolutamente imposible que me puedas esconder nada. No necesitas hablarme. Nuestro vínculo es absoluto-

-Lo que me estás diciendo es que tú tienes todas las ventajas-

-Tienes que mirarlo en perspectiva…-

-Ilústrame, oh excelsa princesa del shinto!-

La morena rio divertida.

-Sé que quieres preguntarme, aquello que no te atreves por cobarde-

-¿Qué?-

-Y también todo aquello que quieres decirme pero que ocultas tras esos comentarios ridículos e infantiles-

-Eso no existe-

-Sé que quieres que sea tu Reina-

-Falso. Falso! No tienes pruebas-

-Y qué esperas a que crezca un poco más, que Akeno madure y se traslade al Inframundo, a pesar de que tus chicas andan pérdidas sin una Reina y que estas recibiendo presiones y esto te puede salir caro… Pero no quieres presionarme a mí. Porque eres un demonio de pena que piensa más con el corazón que con la razón…-

-…-

-Y sé qué piensas que significa esa pieza, el vínculo, la confianza…-

-Eso es trampa-

-Y me halaga, mucho-

-Me gustaría que eso fuese reciproco-

-Anata, lo es-

-No, no veo nada más que un rostro precioso, unos ojos traviesos, una sonrisa seductora y un pelo… Buffff!-

-¿Ahora me dirás que no puedes localizarme-

-Un detalle menor. Quiero saber en qué piensas-

-¿Por qué no me lo preguntas?-

-Porque no hay quien os entienda-

-Yo siempre te he respondido con sinceridad-

-Quiero saber en qué piensas-

-En ti-

-En cualquier momento-

-En ti, anata-

-¡!-

-Siempre en ti, solo en ti-

Issei parpadeó repetidas veces, mirando a la morena a los ojos.

-Te ayudaré, solo con la brujita no te servirá-

El demonio la miró sorprendido.

-¿Lo dices en serio?-

-Anata, te amo. Y yo siento la misma ansiedad por empezar una nueva vida juntos… Pero sabes que aún tengo asuntos… Cuando los zanje nada nos podrá separar los próximos diez mil años…- susurró en su oído.

Mirándola a los ojos, el dragón barrió la mesa con su brazo, lanzando toda la vajilla al suelo, sin importarle lo más mínimo la porcelana y cristalería rota.

Suzaku chillo divertida al verse sobre la mesa, su camisón abierto a la fuerza.

Complaciente tomó labios de su amante, absolutamente extasiada con pasar a ser el desayuno de Issei.


-Residencia Gremory-

Contratos Demoniacos.

Acuerdo mutuo, libre y correspondido entre dos partes, una humana y otra demoniaca, aunque podían ser las dos partes demonios, para la realización de un servicio a cambio de un pago. Los cuáles serán acordados previa firma del documento que será reconocido oficialmente y con total garantía ante un tribunal demoniaco.

Los Contratos Demoniacos variaban según la persona y las circunstancias. A mayor compromiso, responsabilidad o dificultad mayor el pago.

Era muy sencillo. Los demonios, tras la llegada del nuevo gobierno, democrático y pacifista, de los Dai-Maou, se habían propuesto limitar o regular cuanto menos el feo asunto de devorar almas para crecer como demonio. Permitir lo seguían permitiendo, pero solo si se acordaba por escrito. Cualquier persona cuerda no vendería su alma por un favor. Los Maou eran demasiado ingenuos. De todos modos, los Contratos tenían muchas usos cada cual más interesante y habían pasado a ser, junto a las Piezas Demoniacas, uno de los pasatiempos favoritos de las casas aristocráticas.

¿Cómo? Seduciendo a humanos con bienes, poder e influencia a cambio, mayormente, de servidumbre. Contratos que los humanos subestimaban terriblemente, ignorando por completo las propiedades absolutas de los documentos que firmaban. Creyendo, en su feliz ignorancia, que si querían podían ignorar el cumplimiento del mismo.

La ignorancia es la clave de la felicidad.

El mundo medio, entre esclavos vía Pieza Demoniaca o vía Contrato Demoniaco, era un gigantesco tablero sobre el que jugaban seres sobrenaturales en otro mundo, literalmente, de distancia. Los Contratos en si eran incluso más prácticos puesto que no necesitabas un vínculo directo, los esclavos eran ganado al que había que cuidar y alimentar, los Contratistas no. Era divertido incluso de ver que hacia la Iglesia con ellos…

Yendo a lo que interesa… Los Contratos Demoniacos otorgan estatus, cierta reputación, una capacidad contrastable para con los negocios, una manera de despuntar hasta alcanzar la edad para participar en algo más vistoso, y lucrativo, como los Rating Game.

Y allí estaba el menor de los Gremory, sentado en su despacho, con los pies encima de la mesa, leyendo una revista. Moviendo su pie al son de la música. Ignorando completamente el motivo por el que ciertas demonios habían entrado en su despacho.

-Mira cómo crece mi pequeñín… Ya le están pidiendo que realice contratos demoniacos…- exclamó Serafall, emocionada, fingiendo recogerse lagrimas inexistentes. Sentada en el sofá frente a la mesa. Divertida se trasladó a la mesa, sentándose junto al dragón. Mirando fijamente los papeles sobre la mesa.

La ceja de Issei tembló. La morena le estaba vacilando.

Las chicas se quedaron mirando a la morena con incredulidad. ¿Qué hacia una Maou allí? Y una Maou que llevaba décadas durmiendo!

-¿Ya has escogido con que contrato vas a perder tu virginidad?- preguntó risueña, traviesa –Sé que Sir-chan te ha asignado algunos!-

La sirvientas pasaron de mirar a la morena para mirar al Gremory.

-Vamos! Sé que tus padres te están presionando! Vamos! Vamos!-

Issei dejó la revista, echándola sobre la mesa, incorporándose serio.

Serafall le sostuvo la mirada. Acercándose a ella, separando sus piernas sin apenas dificultad. Ronroneando seductoramente, la Maou abrazó al Gremory del cuello.

-Dime cariño…- susurró Issei colocándose a milímetros de sus labios.

-¿Si, I-kun?-

-¿Te estas escondiendo de tus obligaciones en nuestro lecho de amor?-

Serafall gruñó con fuerza, dejándose caer sobre la mesa.

Issei volvió a su asiento… Retomando su lectura.

Lavinia quería saciar su curiosidad. Ingvild que decía la revista. Rossweisse que hacia la Maou Leviatán allí y que relación tenía con Issei. Kuroka… No tenía paciencia. La nekomata, en forma de gata, se subió a su regazo, ronroneando al sentir la mano del dragón recorrer su lomo.

-¿Qué hace está aquí? ¿Quién es? ¿Qué relación tienes con ella? Nya!-

Lavinia pensó en intervenir y reprender la actitud de la nekomata… Pero optó por escuchar primero la respuesta.

-Es la Maou Leviatán-

-Eso lo sé, nya. ¿Qué hace aquí?-

-Incordiar. Le encanta-

-¡Yo no incordio!- protestó la Maou revolviéndose sobre el escritorio.

-¿Qué relación tienes con la Maou esa, nya?-

-Es una de vuestras hermanas- respondió Issei con cierta monotonía.

-¿Qué?- chillaron todas al unísono.

-Es un placer conocerooooooos! Me llamo Serafall! Podéis llamarme Sera-onee-sama!- sonrió la morena alegremente, extendiendo sus manos haciendo las marcas de la victoria –Podéis llamarme para lo que necesitéis! Ahora somos hermanas!-

-Amo!- protestó la nekomata mirando a Issei irritada.

-No te pongas así… En realidad Sera ha hecho mucho por vosotras-

-Te reto a que me digas algo, nya!-

-Sera es la Maou de Asuntos Exteriores… Gracias a su departamento podemos hacer negocios con tu pueblo y permitió que entraseis todas… Incluidos los infructuosos intentos para contactar con Asgard-

La albina miró a la morena incrédula.

-Lo siento pequeña… No logré que respondiesen- dijo la Sitri con cierta tristeza.

-¡!-

-Y es quien ha aprobado el negocio con los territorios youkai… Y el permiso para que una brujita tan sexy viva aquí…- prosiguió.

-Pero está durmiendo… Lo he leído!-

Issei pasó a mirar a Serafall, mirándola con una adorable e inocente sonrisa.

-¿Puedes responder, preciosa?-

-No me sale de los ovarios!- respondió Serafall moviéndose por la mesa como una croqueta.

-Y ahí tenéis la respuesta!-

-¡Oblígale a cantar, nya!-

El Gremory acarició la cabeza de la gatita con dulzura.

-Serafall no hablará porque yo le he dicho que no hable-

Todas las chicas se giraron excepto una, que sonreía traviesa.

Una presencia femenina caminó hacia él. Una belleza de largo cabello rojo que se colocó a su espalda, empezando a masajear los hombros del niño, mirando irritada a la nekomata. Estaba en su sitio.

-¿Serafall sigue tus órdenes?- preguntó Issei mirando a la pelirroja.

-Yo hago lo que quiero. Ella miente- refutó la morena, irritada.

-¿Quién duerme en tu hospital?- probó Issei.

-Me niego!- respondió la morena dándole la espalda al dragón.

-Viva la anarquía… Total, aquí todos hacen lo que quieren…- gruñó Issei volviendo a su periódico.

-¿Quién es la nueva?- preguntó Serafall estirándose en el escritorio, mirándola desde su posición -¿Otro cubo de semen, I-kun? Cuanta hombría… Una pieza nueva, felicidades!-

Lavinia, Kuroka y Rossweisse se giraron hacia Ingvild.

Un silencio incomodo se estableció en el despacho. Las chicas miraron fijamente al dragón, buscando una confirmación.

La mueca del niño no necesitaba explicación o palabra alguna.

La bruja abrió los ojos sorprendida. Kuroka esgrimió una mueca. Rossweisse palideció en extremo.

-¡N-no puede ser! No!- chilló la asgardiana -¿Le has dado una pieza?-

-Más importante, Rose! ¿Nunca te has preguntado porque no has podido regresar a Asgard?-

-¿Qué? Ah, pues… A veces si-

-La máxima responsable en diplomacia internacional es la tetuda esta, puedes preguntarle tu misma-

-¿Eh? ¿De qué hablas?- preguntó Serafall semirecostada en la mesa –Niña, no dejes que cambie de conversación!-

Issei golpeó el trasero de la Maou antes de volverse hacia la pelirroja.

-¿Nadie va a preguntar por esta?- señalando a Runeas con el pulgar, tras él.

-Yo no importo… Solo vengo a traer esto!- dijo Runeas dejando una carpeta sobre el pecho del dragón.

-¿Qué es?-

-Este es el contrato que te ha dado tu hermano…-

-Lo has traído tú, no es de Sirzechs-

-Oh, lo es-

-No, no lo es-

-¡Que sí!-

-No voy a aceptar- sentenció Issei.

-Lo ha pedido tu hermano-

-Me niego. ¿Y para esto has venido eh?-

-¿Y si te lo pide tu Maou favorita?- probó la morena –O sea yo-

-Naaaaaaaah… Como si eso fuese más relevante…- volviendo a su revista.

-No seas cabezón. No puedes privarte de las ventajas que ofrecen las recompensas de los contratos- dijo Runeas.

-Por no hablar de que deberías de ir empezando con los Rating Game- añadió Serafall.

-Me da igual. No sé de qué va, no me interesa-

-Lo mismo es algo sencillo-

-No lo sé, dímelo tú. Tú conoces todos los contratos- respondió el Gremory pasando una página.

-Vamos, I-kun, contempla la posibilidad que sea…-

-La tetuda esta lo ha traído expresamente. Se ha mostrado ante todas vosotras por lo que es importante… O es un marrón o es de algo de especial interés de algo que no puede hacer por si misma… Y chicas, ella es Runeas Gremory, una de las demonio más poderosas del Inframundo-

Las chicas miraron a la pelirroja con estupefacción.

-Que sepáis que estáis frente a un fósil!- exclamó la morena.

-¡Como si tú fueses más joven que yo, idiota!- gruñó Runeas.

-Largo- gruñó Issei molesto.

-¿El problema es combatir?-

-Es problema es tener que llevarlas a ellas- señalando con el pulgar a Lavinia.

-No creo que se nieguen-

-Me niego yo a ponerlas en peligro!-

-Pero no puedes presentarte solo…- empezó Ingvild, callándose al ver la mirada que el demonio le dirigió.

-Como Maou podrías hacer más…- empezó Runeas.

-Te recuerdo que no soy la Maou! Y solo estoy aquí para ayudar, no para trabajar!-

-Eso suena a excusa…- rió la pelirroja divertida.

-¿Eso me lo dice alguien que a la mínima le pasó el muerto a su hijastra?-

-Tenía pocos motivos… Lo que no se es porque tardé tanto…-

-¿Unos cuantos años de guerra ya compensan miles de años de jubilación?-

-Pues no aparento tanto…-

La Maou separó sus piernas, llamando inmediatamente la atención del Gremory. La antigua Sitri ofreció un papel, un Contrato Demoniaco.

-Un pago por adelantado, para que veas que soy una chica muy buena!-

-Ese no estaba en el montón- indicó Runeas frunciendo el cejo –Issei, te está pasando su trabajo, no lo permitas!-

-Nadie le está pasando más trabajo personal que otra! Listilla!-

-Ah, eso es cierto-

-Como sea alguna historia vuestra me voy a enfadar…- advirtió Issei tomando el documento, leyéndolo por encima, sin prestar mucha atención. Ladeando la cabeza, intensificó su lectura, aumentando gradualmente su atención -¿De dónde has sacado esto?-

-De mi despacho, obviamente!-

-No puedes hacer eso, idioten!- golpeando sus piernas con la hoja de papel. Ofreciéndoselo a Lavinia, que lo tomó para empezar a leerlo rápidamente.

-¡Eh! Es confidencial!-

-Y ella mi sirvienta. Todo lo que se yo, lo sabe ella- gruñó Issei.

Runeas los miró como si tuviesen todos dos cabezas. ¿Se había olvidado de ella?

-Me sorprende poder leer el Contrato de Ingvild Leviatán... Es… ¿Es legal que haya sacado esto del Gobierno? El matasello… Ni siquiera es de tu Ministerio. Issei… Ha robado material confidencial, puede suponer un problema para ti-

-No pasa nada! Que quisquillosos!-

-Si esa hoja está aquí es porque mi hermano ha dejado que así sea… ¿Qué opinas?-

Dubitativa, la rubia retomó la lectura.

-Es una trampa, Issei. Claramente se busca influenciar y condicionar su voluntad- sentenció la rubia, rompiendo el papel en varios trozos –Su familia lo está atacando desde todos los ángulos posibles-

Serafall chilló horrorizada al ver el documento destrozado en decenas de fragmentos.

-Era previsible…-

-Te recuerdo que ya has usado la pieza… Que has revelado su existencia… Estas en deuda conmigo, Issei- ronroneó Runeas acariciando el dosier sobre el pecho del dragón.

No se equivocaba.

La cuestión era sencilla. Ingvild no era libre, no era una persona que pudiese decir que gozaba de libertad individual, tenía propiedad. Runeas se había apropiado de ella y bajo la bandera del peligro, solo pensaba entregarla a quien se hiciese cargo de su seguridad. Más allá de toda asistencia política, diplomática o laboral, si cualquiera quería que Ingvild tomase su pieza o lo acompañase en cualquier conflicto armado… Debía comprometerse a cuidar de ella tomando cierto Contrato Demoniaco.

Él se había saltado ese paso, pero Runeas podía revocar la conversión a la fuerza, poder podía… Y por algún motivo, Runeas y Serafall estaban conspirando en su contra, llegando a involucrar a Sirzechs o Venelana. Pero eso importaba poco, ya tenía su Pieza y esto estaba por encima de cualquier contrato. Solo tenia que seguir con la farsa y contentar a Runi. Aunque no estaría de más saber porque tenía semejante contrato vinculado…

-Yo te apoyo, nya… Manda al carajo a la amargada esa de la cárcel para niños…-

-Cuanto lloro… ¿Qué misión te ha enchufado tu hermano?-

-Tú eres la Maou, dímelo tú-

-Hay muchas misiones y no todas las aprobamos en conjunto… Podría ser alguna petición personal de alguien- respondió Serafall, tomando la carpeta con curiosidad.

-Ya te respondo yo- exclamó Runeas intentando llamar la atención.

-Petición de Sirzechs, pues- intervino Lavinia.

-¿Por qué dices eso?- preguntó la pelirroja sorprendida, atrapada.

Rossweisse lo veía todo desde el fondo… ¿Cómo podía intervenir? No quería sentirse desplazada…

-C-como sea! Issei! Issei! Escucha! Veras, veras! La trata de blancas se prohibió hace mucho…-

-He escuchado de eso… Los demonios subían a voluntad, secuestrando, abduciendo, engañando a los más dotados humanos para sus egoístas causas…- dijo Rossweisse dando algunos pasos al frente.

-¿Cómo hacia tu pueblo?- preguntó Serafall tumbada en la mesa, mirando hacia atrás.

-Con los que estaban por morir, aunque eso no nos excusa…-

-Vale, trata de blancas. Entiendo que algo o alguien está comerciando con esclavos al margen de la supervisión del gobierno, es eso?- preguntó Issei.

-Entonces hablamos de profesionales- añadió la rubia.

-Entonces si es una misión que excede nuestras capacidades…- Incorporándose, empezó a caminar por el despacho leyendo el documento.

Un informe de patrullas. Transportes pesados que trasladaban personal desde el puerto a centros logísticos, luego a propiedades privadas. Las propiedades privadas estaban registradas a nombre de lores demoniacos. Las 72 casas estaban involucradas.

-Niños, I-kun! Transportan niños, del mundo superior! Inocentes niños!-

-¡!-

El dragón la miró en silencio, entendía su reacción.

-El Gobierno no va a hacer nada. Ya sabes que el Gobierno no tiene ejército… Los Ministerios tienen soldados, sí, pero una de las decisiones tras la Gran Guerra fue la disolución del Ejercito Demoniaco… Solo las casas pueden hacer algo con sus ejércitos privados-

-¿Y los Jueces?-

-Son demasiado importantes para esto! Además, se te ha dado por tu nuevo cargo!-

-¿Qué nuevo cargo, nya?-

-Es un espectro del Consejo- respondió Ingvild.

Las chicas la miraron incrédulas.

Issei le lanzó una pelota de papel a la cabeza.

-¡¿Por qué no nos lo habías dicho, nya?!-

-¡Eso es información importante!-

-¿M-mi amo es un Espectro?-

-Vale, vale! Lo siento, lo siento…- gruñó Issei antes de volver a la morena -¿Y quieres que vaya yo?-

-¿No pretenderás que vaya Ria-tan?-

-Me estas vacilando-

-Tu hermano te ha dado esta misión para que vayas ganando experiencia, confías en él, no?-

-No le hagas caso, Issei…- gruñó Runeas abrazando del cuello al castaño.

-Si están trasladando niños hay que investigarlo, no crees?-

-No soy un mesías, no voy a ir salvando a gente de forma altruista-

-Eso no es asunto nuestro, por inmoral que sea… Eso no nos importa, nya!- respondió Kuroka.

-¿Qué dirías si esas niñas fuesen youkai?-

-¡!-

-Se dice que los demonios…-

-¿Qué importan los motivos?- preguntó Runeas irritada.

-Dicen que los Nebiros están detrás de estooooooo- insistió Serafall, agobiada.

Runeas se quedó en silencio, mirándola fijamente.

-¡Nebiros de mierda!- chilló la pelirroja incorporándose de un salto.

Serafall rio divertida.

A Issei se le desencajó la mandíbula. ¿Esta era la contraparte de su hermana?

-¡No puedes permitiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir que esos mamones sigan con vida!-

Sorprendido miró a una chica, luego a la otra.

¿Qué pasaba ahí?

-¿Quiénes son los Nebiros y porque esta les tiene tanto cariño?- señalando a la pelirroja, que insistía en propinarle puñetazos al aire.

-Los Nebiros son una de las casas siervas de Lucifer… Sus enemigos en la Gran Guerra… Deberías de recordar que las clases de historia de la familia están un tanto… manipuladas. Debe de llevar toda su vida escuchando que los Nebiros son el mal…-

-Mmm…-

Perdiendo el interés, dejó el papel en la mesa, colocando sus pies sobre esta.

-Me niego, interferir políticamente en asuntos de otra casa con los descendientes de una de las casas fundadoras… Es un serio problema político. Como Gremory no puedo hacerlo. Madre podría cortarme los huevos o peor, quitarme mi libertad-

-Te recuerdo que no puedes negarte, te lo pide un Maou, tu hermano. Vene-chan lo entenderá…- susurró Serafall inclinándose junto a él, apoyando sus manos en la silla.

Kuroka empezó a gruñir.

-Ah, ah! No, no! ¿El gobierno se encargará de aplacar la furia de madre?-

-Por supuesto que no-

-Pues eso!-

-Podrías mirarlo desde otro punto de vista… El informe dice que transportan niños con poder sagrado… Con dones sagrados… ¿No te llama la atención?- preguntó Ingvild.

-Que no-

-Los Shidou ya no están… Podrías ganar fama y respeto, Issei…- intervino Lavinia colocándose al otro lado.

-Insisto. No las pondré en peligro. No haré nada que os ponga en peligro-

-Entonces… ¿Te arriesgarás a que Sirzechs te retire su favor?- propuso Serafall.

-Mejor despreciadas pero vivas-

-Tienes que asegurar su educación, Issei- añadió la valquiria –Además, si eres un Espectro, puedes negarte? Creo que no…-

La mirada de Issei no fue agradable.

-Issei- dijo Lavinia leyendo el documento. El dragón la miró fijamente –La petición no exige intervención militar-

-¿?-

-Solo se pide su extracción. Podemos preparar una intervención limpia…-

-Aunque solo sea mirar, tendré que ir, se me podrá relacionar! No, no y no!- levantándose, apartándose de las chicas, sosteniendo a Kuroka en brazos –No me vais a convencer-

-¿Seguro?-

-Tan seguro como el que más!-

-¿Y si te damos el pago por adelantado?-

-¿Qué pago me vais a dar? Nadie ha dicho nada de un pago y francamente, no me inte…re…sa…-

Ladeando la cabeza, Issei miró detenidamente la escena frente a su persona.

Runeas y Gabriel… Intercambiando saliva. Juntando sus labios, con lentitud pero intención. Sus manos recorriendo el cuerpo de la otra, levantando sus faldas, sus camisas.

Un holograma frente a sus ojos.

Alzando las cejas, vio como Lavinia se acercaba con una copa en mano, una copa de whisky. Un licor que no existía. No había nada de eso si preguntaba Venelana… O Grayfia-Okami. E ignoró intencionadamente la mirada gélida de su hermana.

Ingvild miraba a una y otra, curiosa. La valquiria se tapó los ojos, escandalizada.

El dragón tomó el primer sorbo viendo como los senos de las demonio se juntaban, carne con carne. Las manos en el trasero de la otra.

-I-kun… ¿Crees que conoces el placer?-

-¿Perdona?-

-Chiquitín… ¿Quieres saber que es el auténtico placer?- susurró Serafall en su oído, sentándose en su regazo para envidia y enfado de Kuroka.

-De eso entiendo un poco, creo que puedes dar fe tú, preciosa-

-Ah, ah… Eso… No es nada- negó la Leviatán con el índice –Tu premio por este trabajo… Haremos un contrato. Tú y yo-

-¿El de la pelo de fresa?-

-Otro-

-¿El regalo es una escenita lésbica? Porque vale una fortuna, pero no está por encima de vuestras hermanas, chicas-

Risueña le enseñó su mano, en su palma había un anillo, dorado, grueso y aparentemente pesado.

-Esto te lo tendría que dar Zeoticus en unos años, pero podríamos saltarnos ese paso, no crees?-

Entendiendo que el artilugio era importante, lo tomó entre sus dedos.


-Residencia Gremory-

La joyería era un recurrente en el Inframundo, en el mundo sobrenatural en general. Eran artículos pequeños, llamativamente vistosos, decorados y con diseños atractivos. Fáciles de encrastar joyas o piedras preciosas, piedras con alguna runa o encantamiento sencillos.

La pregunta era que magia tenía incrustada. El anillo tenía tres anillas, o una gruesa con otra intermedia que parecía móvil. La anilla móvil parecía tener cierta…

CLANC

El elemento móvil central giraba, activando alguna especie de clavija en el interior.

-¿Y bien? No sé qué es, no lo había visto en la vida…-

-Este es un anillo que los aristócratas suelen dar en la mayoría de edad, también se encuentran en manos de ricos y otros degenerados que quieren disfrutar de un momento espectacular-

Para espectacular su delantera.

-Adelante, póntelo- dijo Serafall.

Issei se puso la pieza de bisutería.

-Toma el aro central y dale una vuelta, hasta que escuches un ruido, así sabrás que ha girado completamente-

Haciendo lo indicado, el aro central brillo tenuemente, extendiendo dos delgadas cadenas de oro que abrazaron su muñeca, impidiendo que el anillo pudiese sacarse.

-Si te fijas, puedes leer una runa en tu mano…- tomándola, señalando su palma.

-Cero. ¿Qué es cero?-

-Con cada vuelta completa aumentarás la cifra, prueba-

-¿Aumentar el que?-

-Tú dale, así será más sencillo de entender-

No muy convencido, le dió una vuelta al aro, que volvió a brillar, cambiando el cero por un uno. Extrañado alzó la mirada, un destello de luz, tenue, se mostró en el salón, en un rincón. Del destello surgió una figura.

Él.

-Hay que joderse…- murmuró Issei conectando la mirada con su yo, que se miraba las manos confundido –Esto es…-

-¿Confuso? Y que lo digas…- respondió Issei 2.

-¿Explicaciones?- preguntó el original mirando a la morena.

Serafall sonrió lascivamente, bajándose de su regazo, caminando hasta el clon, susurrándole algo al oído.

El original alzó las cejas incrédulo.

-¿Compartimos sensaciones, experiencias?... No puedo controlarlo, pero tiene mi esencia justa para hacer lo que yo haría…!-

-¿Entiendes el potencial de este artilugio?- preguntó Serafall divertida.

Mirando a su clon, este entendió el mensaje. Alzando su mano, acarició el rostro de Serafall.

Issei sentía la caricia en su mano… Volviendo a mirarlo, asintió con la cabeza.

Issei 2 bajó la mano hasta tomar uno de sus senos, la morena gimió sorprendida.

Sentía el exquisito tacto en su mano…

-¿Cuál es el límite?- preguntó Issei serio.

-Depende del cuerpo. Cada persona soporta lo que soporta. ¿En tu caso? ¿Decenas? ¿Cientos?-

-Duración-

-Lo que aguanten tus reservas mágicas, y como puedes ver… No gasta mucho-

-¿Límites de uso o algo así?-

-Para nada. Es un instrumento creado por y para degenerados…-

-Última pregunta. ¿Cómo se anula?-

-La cadena de la muñeca, rómpela y podrás sacar el anillo, cuando sacas el anillo se rompe el encantamiento y se resetea todo…-

-Mmm…-

Issei estaba complacido. Aquello era… Un regalo divino, nunca mejor dicho. Complacido era poco. No necesitaba girarse para sentir los labios de Serafall sobre los suyos, sus manos en su miembro.

-Aunque no es la única forma…- ronroneó Serafall hundiendo su mano en el pecho de Issei 2.

El clon desapareció al instante, como una ilusión que se desvanecía. El dragón tragó saliva, acojonado. Por suerte no había sentido dolor alguno… Divertida, Serafall regresó con Issei, sentándose en su regazo, pasando un brazo por encima de su hombro, pegando su rostro a sus pechos.

-Si quieres probar el regalito primero tendrás que ganártelo… Es el pago por este contrato… ¿Lo firmas?-

Issei tragó saliva.

La demonio sonrió provocativamente.

-Vamos a subir la apuesta… Parece que dudas… Que tal… Si te acompañamos, aumentando infinitamente tus posibilidades de éxito… Y…-

-¿Y?-

-Firma el contrato de Ingvild y… Nos las hacemos para hacer que tu inauguración con el juguetito… Incluya a Runi y a Gabriel?-

A Issei se le desencajó la mandíbula de tanto abrirla.

-Eso no sería muy ético…-

-A mí no me importa- dijo la morena, inocentemente.

Frunciendo el cejo, Lavinia dio un paso al frente.

-Issei no puede intervenir. Nos buscaremos el favor de otro Maou, viviremos de nuestro propio esfuerzo si es necesario-

Las demonios la miraron con cara de pocos amigos.

Kuroka apartó de un zarpazo el anillo de la mano de Issei.

-¿Y quién eres tú para decidir por él? Nya-

-Issei es una persona íntegra, propuestas como esas, inmorales, no son aceptables. Si la joven Ingvild acaba formando parte de este equipo no será bajo esas condiciones!-

-Eso lo debe decidir tu señor, no tu-

-Issei confía en nosotras para decidir que le conviene más si es necesario- dijo Lavinia seria.

Rossweisse buscó confirmación sorprendida. ¿Tenían ese poder?

-Por lo que nos limitaremos a una extracción limpia y asunto solucionado!- exclamó la bruja juntando sus manos.

Si ella no formaba parte de la orgia… no habría orgia. Kuroka pensaba igual.

-Entonces míralo desde un punto de vista práctico…- dijo Rias sonriendo perversamente.

Issei se giró sorprendido. ¿Rias no estaba de su lado?

-Habla-

-Los Contratos están ordenados por rango, por dificultad, a mayor nivel y complejidad mayor el prestigio y por ende, la necesidad de tener que hacer más. Piensa en que tienes que cumplir con una especie de cupo-

-¿Cupo?-

-Esta petición es del más alto rango, aunque no lo es por dificultad, digamos que se paga de más por ser tu… Un trabajo corto para satisfacer a mama y que te dejen libre un tiempo-

-Eso es! Si cumples con este contrato, Sir-chan estará satisfecho por una temporada, te lo aseguro! Pudiendo interceder en la Academia, te dejarán tranquilo un tiempo-

Issei las miró con cierto interés.

-La perspectiva de que Grayfia-okami me deje tranquilito con lo de los contratos de mierda es tentador…-

-Y sed positivas, chicas! ¿Pensaríais de otra forma si os dejamos participar en la orgia inaugural?-

Kuroka y Lavinia se miraron fijamente.

La bruja dejó el anillo de vuelta en la mano del dragón.

-Tienes un concepto equivocado de Issei! Puede parecer un pervertido, pero tiene un buen corazón y es respetuoso y…-

SMACK

-¡!-

Algo le había golpeado en el culo. Girándose vio a Issei. Irritada volvió a girarse, protestando visiblemente al ver a un Issei con cada chica.

-¡Un poco de respeto! Que es… Que es esto!- protestó molesta la albina mirando a sus "hermanas" ofrecerse libremente al clon de turno.

Su copia la tomó de la mano, forzando a girarse, cayendo de espaldas Issei la sostuvo de la cintura, inclinándose para besarla en los labios… Esta no se resistió.

-¿Qué te parece?- preguntó Serafall moviendo sus piernas divertida.

El dragón se levantó, mirando a su alrededor.

Rossweisse en el sofá, junto a Kuroka. Lavinia contra la pared. Rias en la mesa. Ingvild en una de las butacas.

Las estaba besando a todas, las estaba tocando a todas, lo sentía. Sentía su tacto en sus manos. Era extraño porque lo sentía todo, se sentía en todos. No sabía cómo describirlo.

-Omnipresencia… Lo más cerca que una magia ha estado nunca de ese concepto…- explicó Serafall -¿Hay trato?-

Alzando su mano, inspeccionando el anillo.

-Me gusta esta pieza… Sellaré las plantas superiores, no dejaré que ningún invitado las pise. Siempre estaréis allí. Habrá una diversión permanente…- susurró Issei para sí mismo.

-Piénsalo, con esta pieza y muchas esposas… Puedes estar teniendo sexo de forma permanente mientras haces vida en otras partes…-

El dragón alzó una ceja interesado.

-¿Los Nebiros?-

Serafall sonrió satisfecha.

-Los Nebiros-

Relajada en una de las tumbonas del patio, tapada con una manta ligera, Ingvild miraba las estrellas en silencio.

TAP

Una taza de cerámica se posó en la mesita contigua.

-Señorito Issei…-

-Issei, solo Issei- pidió el dragón tomando la otra tumbona.

-¿Té?-

-Es una infusión. Tienes problemas de sueño, esto te ayudará-

La joven miró la taza con desconfianza.

-No es un somnífero… Los demonios no necesitamos dormir, pero el descanso, esa desconexión es importante para la salud mental. Esta infusión ayuda a conciliar el sueño. No tienes nada que temer-

-¡-

-No he escuchado de nadie que haya recaído de la enfermedad del sueño-

-¿Lo sabes?-

-Suposiciones mías-

-…-

-¿Había algo de información en mi Contrato?-

El dragón exhaló, negando con la cabeza.

-¿Te preocupa?

-Quería estar contigo… Y me has dejado estar contigo… No quiero que te arrepientas por algo que desconozco de mi misma…-

La pelirosa se alejó unos pasos, mirándose los pies antes de girarse.

-Al despertar me di cuenta de que estaba sola. Todos mis familiares, amigos, conocidos… Todos han muerto-

-¿Y?-

-Contigo me siento en casa… Como si no hubiese dormido nunca…-

Issei Gremory la miró detenidamente, pensativo…

-El mundo real me da miedo, el mundo demoniaco me asusta. Vivíamos escondidos… Pero eso ya no puede ser. Y si tengo que empezar de cero, sin poder esconderme en este mundo tan… Me gustaría afrontarlo contigo… Por eso…-

-Te preocupas demasiado por nada- sentenció Issei sereno –Tarde o temprano sabremos qué ocurre contigo. Pero te prometo que si esa amenaza que te persigue te encuentra, mi respuesta será contundente. Eres mía, por y para siempre. Nada cambiará eso. Y se positiva, quizás exageran-

Relajada, la pelirrosa se tomó la infusión.

De pie en la terraza del tejado, inspirando con fuerza, relajado. Observando el cielo estrellado.

-Buen numerito… Has mentido de maravilla-

-Yo más bien diría que he interpretado tu función… ¿Sabe mi hermano que todo esto es idea tuya?- preguntó Issei girándose, observando la figura de Runeas, sonriente, orgullosa.

-Runeas Gremory desapareció hace mucho tiempo… Me está buscando, lo sé, pero solo hay un hombre que puede verme… Y tocarme- acercándose a él, traviesa.

-Te confundes con cierto arcángel, preciosa. Y hablando de ella. La quiero de vuelta-

-¿Teniéndome a mí la quieres a ella?-

-Os quiero a todas-

Rodeando sus ojos, gruñó molesta, chasqueando sus dedos.

-¡Issei! ¿Me escuchas? ¡Issei!- chilló Gabriel flotando junto a él, mirándolo llorosa.

-Gabi! Por fin!-

-¿Me ves? ¿Me escuchas?-

-Ahora si…- respondió Issei acariciando su hermoso rostro.

-¡Ya te vale, Runeas! Eso ha sido muy cruel!- colocándose a su espalda, colgándose de su cuello, colocando sus pechos sobre la cabeza del niño.

-Tampoco te pongas a llorar…- protestó Runeas –Y ahí la tienes…-

-¿?-

-¿Esa es… Gabriel?- preguntó una niña tras Runeas. Idéntica a ella, más joven.

-¿Has traído a mi hermana? Serás…!-

-Pero mi hermano mayor me ha hablado de Gabriel… ¿Por qué esta aquí?-

-Todo humano tiene un ángel guardián, es la excepción por partida doble, no solo que tiene un ángel como no humano sino que no es un ángel cualquiera… El único ser vivo al que el cabron –señalando al cielo –le dio ese privilegio. Y lo que hay allí arriba, aquello no es Gabriel. Es un producto creado por Michael usando el [Sistema] para cubrir su ausencia… Similar en aspecto y carácter, pero nada comparado al original. Todos los ángeles son seres diseñados. Y por mucho que sea una de las Grandes Creaciones de Elohim, Michael no puede igualar el potencial del más grande de los Arquitectos… Michael no puede igualar el nivel de quien le creó. Tampoco podría superar a la cabrona de Alexiel…

-¿Alexiel?-

-Alexiel… La Comandante del Cielo… A esa no la creó Dios, es una asunción equivocada- respondió Runeas –Ella y Michael y Gabriel son las creaciones de quien enseñó al Dios Bíblico, es la hija de Addam Kadmon, el Gran Serafita. La Santa Trinidad. La más poderosa, el más inteligente y la más hermosa… Gabriel es… El recipiente más hermoso y perfecto del Cielo… Una ofrenda, un sacrificio para que cierto Dios Dragón no atacase los dominios de los alados… Usando el alma de una de nosotras para asegurar su afecto-

-¡!-

Rias miró sorprendida a Gabriel.

-Así es, Gabriel Angelum es una de nosotras. Una de las Esposas, la Arcángel Guardián de Issei… Una mujer vulgar que responde solo ante él. Creada y diseñada para complacerle en todos los sentidos… Si alguna vez te has preguntado cómo pasó tu hermanito su prueba… La pasó gracias a ella-

-¡¿Qué?!-

-Chivata!- protestó Issei.

-¡¿Por qué no me lo habías dicho?!- chilló Rias.

-Pensaba que ella te lo habría dicho… ¿no lo hiciste?-

-Se me olvidó- respondió Runeas llevándose las manos a la nuca, silbando despreocupadamente.

-¿Y vamos a hablar de eso?-

-Hablar de que-

-¿Qué me ocultáis? ¿Qué escondéis tú, Serafall y Gabriel?-

-Tú mismo te podrás responder en un tiempo-

-¡!-

Tomándolo del cuello de la camisa, lo forzó a inclinarse.

-¿No confías en mí?-

-Por supuesto que confío pero…-

Runeas lo silenció de un húmedo beso, despejando todas sus dudas.

De alguna manera que Issei no alcanzaba a comprender, todas ellas lograban que sus pensamientos entrasen y saliesen de su cabeza como por arte de magia. Sencillamente lo manipulaban a voluntad. Tomándola de la cintura la levantó, dejándola sobre el pasamanos de piedra.

La pelirroja sonrió emocionada ante la agresividad del dragón.

-¿Y cómo lo has hecho?-

-¿Quizás una hermana fue a ver a su adorado hermano mayor y aprovechando visitó a una amiga de la familia?- preguntó Rias susurrándole al oído a Issei.

-¿Ria-tan? ¿Fuiste tú?-

-Encima te quejarás… Gracias a nosotras tienes a la valquiria y hemos acelerado el proceso de incorporación de Ingvild… Deberías de darme las gracias!-

-Os daría las gracias si fuese un deseo expreso mío, pero esto es más cosa vuestra!-

Rias rió divertida, besando su cuello.

Runeas acariciando su pecho, Rias su espalda. Estaba atrapado… Y sentía su mente nublarse…

-¿Y qué me dices del premio extra?-

-Padre no quería darte ese artilugio hasta dentro de una década, mínimo- susurró Rias, picara.

-¿Ria-tan? ¿Sabes de eso?-

-Por supuesto, tontito!-

-Runi… ¿Qué le estas diciendo a mi adorable e inocente hermanita?-

-¿Adorable? Sí. ¿Inocente? Ni hablar!-

-Mientes…-

-Digamos que Serafall tomó una muestra de esto…- acariciando su entrepierna –Y todas las chicas tienen una copia de goma-

-… ¿Qué?-

-Aquí tu adorable hermanita lleva semanas practicando con ella, ahogándose para poder…-

-Para, para, para… ¿Ria-tan?- preguntó Issei girándose.

Rias se escondió en su espalda abochornada, muerta de vergüenza.

-Necesitas a Ingvild Leviatán, Issei- indicó Rias serena –Y no podemos esperar una eternidad a que alcances el nivel necesario para…-

-Ingvild está al cargo de la Guarida del Dragón, preciosa hermana mía-

-Tonteriaaaaaaaaaaaaaas!- protestó Runeas infantilmente –Eso es una soberana tontería! Esa chica es pura bondad por las ladillas de Satán!-

-Si es tan buena chica porque…- empezó Issei.

-Tus padres creían que si exponían a la chica en una situación imposible te espabilarías…-

-Pero tenemos un plan B!- prosiguió Rias alzando el índice -Aunque más bien es el A… ¿Quién se cree que semejante banda de cretinos sigan las ordenes de una adolescente?-

-No lo entiendo- mirando a Runeas.

-Hace mucho tiempo cierto demonio retó al mismísimo Lucifer, pero fue traicionado y perdió… Escondiéndose en los suburbios tu madre lo encontró y le ofreció una nueva vida como tabernera…-

-¡!-

-Tienes su fidelidad, pero tendrás que ganarte su respeto si quieres que comande tus tropas…-

-¿De qué hablas?-

-Tu escúchanos!- dijo Runeas obligando al joven a sentarse en el sofá de la terraza, sentándose a su lado, pegándose a su pecho, en el lado opuesto de Rias.

Rodeado con sus pelirrojas favoritas, el castaño sintió como su juicio se seguía nublando.

Solo escuchaba sus dulces voces, la exquisita flagrancia de sus cabellos, la suavidad de su piel, la belleza hipnótica de sus ojos.

-Padre y madre quieren que te responsabilices de Ingvild, con el contrato de la academia podrás hacerlo!-

-La necesitas para el siguiente paso…-

-¿Qué paso?-

-No pienses en ello, no es el momento…- corrigió Runeas besándolo dulcemente –Piensa en tu premio-

-Mi premio-

-Te has divertido con Gabriel, incluso con Serafall… Pero nunca has jugado con estas!- ronroneó Runeas acariciando sus senos.

-¿No te interesa divertirte con el cuerpo que tendré en unos años?- susurró Rias en su oído.

GLUP


- Continuará en el siguiente capítulo-


Listo! Con un pelín de retraso pero ya está listo! Espero que os guste y nos leemos la semana que viene.