Naruto no me pertenece

Adv: Ooc, lemon (Sasuino, para que no me quemen con fuego), kinda AU (por si acaso)


Open Relationship

Capítulo 2

Naruto y Sakura fueron los primeros en sucumbir ante el deseo. Habían pasado un par de semanas desde que su 'arreglo' había iniciado, y la relación con sus respectivas parejas marchaba de maravilla. No había manera de explicar su comportamiento con ninguna otra palabra que codicia.

Codiciosos porque ya se tenían pero querían más. Habían llegado al punto que no podían contentarse con una vez a la semana y se entregaron a la pasión sin miramientos.

Comenzó una tarde que Naruto regresó herido de una misión. Rasguños había dicho el jounin tratando de restarle gravedad, pero Sakura había tenido que usar una considerable cantidad de chakra para sanarlo.

Fue cuando la medinin acabó su labor, que sus ojos se encontraron y él pudo ver la preocupación reflejada en los jades de Sakura. Él le acarició la mejilla para agradecerle, ella se dejó perder en la caricia porque el rubio la había asustado cuando llegó tan magullado. Una cosa llevó a la otra, y acabaron sobre la camilla con las ropas a medio quitar y la respiración entrecortada.

Fue rápido, estaban en un lugar público y cualquiera podría atraparlos en el acto, pero no por eso dejó de ser significante. Lo que acabaron de hacer no era nuevo, lo venían disfrutando semanas atrás, pero habían roto la confianza de Sasuke e Ino y no había vuelta atrás.

Curiosamente ninguno pareció tener remordimientos. Ella le besó la punta de la nariz antes de vestirse. Se habían convertido en en cómplices, y firmaron un silencioso acuerdo antes de salir de la habitación: lo que sus parejas no supieran, no los podía lastimar.

§§§

Frente la había estado evadiendo toda la semana. Canceló sus planes para almorzar el miércoles, y había cambiado sus turnos en el hospital para el horario de la tarde cuando Ino trabajaba en Interrogación y Tortura.

Normalmente a Ino no le importaría, ambas mujeres llevaban vidas ocupadas y era normal que no pasasen tanto tiempo juntas como antes. Pero ese mes Ino estaba encargada del papeleo del hospital, y algo en el registro de pacientes de Sakura no cuadraba y necesitaba arreglarlo antes de tener que entregar el informe final.

No iba a esperar hasta esa noche reservada al final de la semana para preguntarle sobre la discrepancia (no había mejor manera de matar el ánimo que papeleo), así que había decidido prestarle una visita en casa. Más bien, en casa de Sasuke. Ellos se habían mudado juntos un par de meses atrás. Recordó que fue todo un escándalo en la villa: ¿cómo era posible que viviesen bajo el mismo techo sin estar casados?

Ino rió suavemente. Que dirían esos puritanos sí supiesen lo que hacían los cuatro.

§§§

Había sentido su presencia acercándose mucho antes de que ella tocara la puerta. Llegaba justo cuando él se encontraba pensando en ella.

—¿Está Sakura? — a Sasuke le gratificó verla nerviosa. Lo más seguro es que Ino no esperaba que fuese él quien la recibiría. Alimentaba su ego ver el efecto que tenía sobre ella.

Negó con la cabeza y ella replicó que regresaría en otra ocasión, pero él la invitó a pasar adentro para que esperase a Sakura. A pesar de que él sabía muy bien que ella no iba a regresar pronto.

Ino pareció estudiarlo por un momento, como sí estuviese buscando algo en su rostro que delatara alguna trampa. Él simplemente le mostró indiferencia, 'no me importa si te quedas o te vas, no es mi asunto' decía su expresión, pero la realidad es que quería que ella pasase. En su mente tenía muchos escenarios planeados para ella en caso de que lo hiciese.

Su corazón latió un poco más rápido cuando Ino entró. Estaba donde la quería. A merced suya, en su hogar, solos. Con rapidez la pegó contra la puerta, besando su níveo cuello con ímpetu. Ella soltó un chillido al ser tomada desprevenida y la carpeta que tenía en una mano cayó al suelo.

—¿Qué haces? — acusó apartándolo de ella, presuntamente enojada pero no lo engañaba, ella había respondido gustosa al contacto.

—Nada que no hayamos hecho antes — respondió apoyando una mano casualmente contra la pared cerca de rostro. La cercanía a ella lo volvía loco, quería tener su cuerpo de nuevo y no quería limitarse a una vez a la semana.

—Sabes que no funciona así — trató de zafarse de la prisión en la que la había encerrado sin ningún resultado —Naruto y Sakura….

—Están follando a nuestras espaldas — la noticia la tomó por sorpresa, su reacción fue casi como sí él le hubiese tirado un balde de agua fría encima.

—¿Q..qué? — Sasuke frunció el ceño, tartamudear no le sentaba bien a la Yamanaka…al menos que lo estuviese haciendo en un contexto sexual y que lo que pronunciase fuese su nombre.

—Comenzó hace poco, inicios de semana. — él había aprendido a leer a su novia, y le había sido bastante obvio cuando notó el cambio de actitud no solo en ella sino que en Naruto también.

Ino se sumió en pensamiento. Quizás ahora estuviese conectando puntos en su cabeza, pero eso no importaba ahora. Ya no se podía cambiar lo que Naruto y Sakura habían hecho.

Intentó deshacer los botones de su blusa púrpura, pero ella apartó su mano con rabia. Habían pequeñas gotas acumuladas en sus ojos. Quizás no le debió haber dicho lo de Naruto.

—Entonces quieres follarme como venganza, ¿ojo por ojo? — Sasuke bufó, Ino siempre era así difícil y siempre malinterpretaba todo.

—No es eso, pero supongo que sí ellos lo hacen no hay problema con que nosotros lo hagamos también.

—¿No te molesta? — sus ojos todavía reflejaban lo herida que estaba.

—Claro que me molesta, pero no es como sí no lo hubiesen hecho antes — lo dijo con sinceridad. No estaba completamente de acuerdo con tener que compartir a Sakura, pero su confianza en Naruto era mayor. Además, el arreglo también le daba derecho a Ino. Nadie perdía.

Sus manos volvieron a su labor e Ino no puso pero esa vez. Su razonamiento la había convencido. Eso, o ella también deseaba tenerlo. Cuando la rubia le sacó la camiseta, se inclinó más por la segunda opción.

Tenía a Ino completamente desnuda cuando ella abrió la boca de nuevo. ¿No se podía quedar callada? No se quería ni imaginar lo mucho que Naruto e Ino debían hablar al día.

—¿Y Sakura?

—Está de turno.

Ino lo golpeó en el hombro por haberla engañado, pero en un santiamén le había bajado los pantalones. Sasuke sonrió de lado, no había tomado mucho hacerla cambiar de parecer. Ese era el efecto que tenía sobre ella, pensó con arrogancia por segunda vez esa tarde.

Esta vez no quería que hubiese restricción alguna, quería hacerle todo lo que había fantaseado en hacerle. Ya había disfrutado bastante de ella tomando el control, ahora el mando era suyo. Iba a dejarle claro que él era un Uchiha, y los Uchiha reclaman lo que quieren. Iba a marcarla suya como no había hecho antes.

La obligó a ponerse de rodillas.

—Chúpamelo — le ordenó cuando su rostro estuvo al nivel de su erección. Ella complació, sin molestarle el tono que había utilizado. Sasuke tiró la cabeza hacia atrás al sentir la humedad que lo encerraba.

Yamanaka era buena con su boca y en un rincón de su cabeza se preguntó sí su amigo había sido el primer hombre con quien había estado. La ávida lengua se enroscó sobre su miembro con experticia. Lo más seguro es que no.

El pensamiento encendió el masculino instinto dominante dentro suyo. No le importaba con quien hubiese follado, pero sí como se lo hubiesen hecho. Y él iba asegurarse de ser el mejor que había tenido.

La empujó contra el suelo de madera, colocando sus rodillas a cada costado de ella. Empujó su falo en el espacio entre sus senos, y ella los apretó para juntarlos aumentando la fricción. El tamaño sí hacía la diferencia, y follarse las enormes tetas de Ino era mucho más placentero que con las de Sakura. Sin tener que ordenarle, ella lamía la cabeza de su miembro cada vez que se acercaba a su rostro.

Sasuke estaba en las nubes, pero no quería desperdiciar mucho tiempo más con preliminares. Todavía quería tirársela al menos dos veces más. Sin avisarle se vino en su rostro. Su semilla se escurrió sobre su piel en todas direcciones, desde su cabello hasta su pecho. Ino ayudó a su rápida recuperación cuando lo frotó sobre sus erectos pezones. Había algo primitivo sobre ver a una mujer cubierta con su semen que lo descontrolaba.

Se levantó y la cargo hasta el contador de la cocina. Ella se sentó al borde de éste y abrió sus estilizadas piernas, invitándolo dentro. Él agarró sus muslos con fuerza para soporte y se alineó con su centro rosa. Antes de arremeterse contra ella quería que lo besara. En las varias ocasiones que se habían acostado ella había evitado sus labios. No que él fuese sentimentalista era más bien por orgullo… Ino besaba a Naruto, ¿por qué no lo haría con él?

Ella ladeó la cabeza exponiendo su cuello, negándole su boca, provocando que él se introdujera con cierta rabia en su interior. Mordió uno de sus hombros cuando su estrechez envolvió su erección.

Sí ella no quería su recuerdo en su boca, entonces lo dejaría en todo su cuerpo. Chupó su cuello, sus senos, los lóbulos de sus orejas. Cada marca roja que dejaba combinada con el gemido que ella soltaba cuando se las daba, lo llenó de suficiencia. No le importaba que cuando Ino cerrase los ojos no siéntese el sabor de sus besos, siempre y cuando su reflejo en el espejo le recordase que había estado con él.

No queriendo ver sus llenos labios un minuto más, porque ya no soportaba el no tenerlos, la bajó del contador y le dio la vuelta. Separó sus piernas con la rodilla, y nuevamente se deslizo entre sus mojados pliegues. La embistió cada vez más erráticamente, estabilizándose al agarrarla por las caderas. Quería llenarla por dentro, mezclar su miel con su leche, pero salió antes de culminar. No llevaba condón como solía hacer cuando estaba con ella, y no tenía idea sí ella usaba la píldora como Sakura. No sería prudente hacerle un hijo a la novia de su mejor amigo. No que follársela a sus espaldas lo fuese, pero al demonio con eso.

§§§

Sakura se mordió el labio como hacía cuando estaba nerviosa. Sentía que la culpa la carcomía por dentro. Naruto tenía razón y no era como sí estuviesen engañando a Sasuke e Ino. Había sido idea de todos compartirse. Pero a la vez sentía que sí los estaban traicionando al reunirse a hurtadillas.

Un debate moral se desencadenaba en su mente. Por un lado, ya habían cruzado la mayor línea moral: se habían acostado con alguien más. No tenían problema con ello, al menos ninguno lo había verbalizado. Entonces, ¿de verdad estaba mal que lo hiciesen en ocasiones otras a los encuentros designados?

Otra parte suya estaba aliviada. Siempre había sentido un estrujón en el corazón al tener que escoger a Sasuke sobre Naruto. No se arrepentía de su decisión, ya que amaba al Uchiha. Pero Naruto siempre había sido y siempre sería alguien muy importante para ella. Poder hacerlo feliz, aunque lo único que pudiese darle era su cuerpo, la reconfortaba.

Sí usaba la misma lógica, entonces también debería alegrarse por Ino. Su mejor amiga había gustado de Sasuke por muchos años, al igual que ella. Habían llegado al punto en que su amistad había sufrido por ello, y ahora con este arreglo tenían la oportunidad de redimirse por sus inmaduros errores. Pero tener que compartir a su novio seguía sin sentarle bien.

¿Estaba siendo hipócrita al ella querer tener a ambos, pero no desear lo mismo para su amiga? ¿Le molestaría sí se enterase que Ino y Sasuke se viesen a escondidas al igual que Naruto y ella hacían?

Pensar no la había ayudado en absoluto y llegó a casa más confundida que antes. Un aroma fuerte la recibió cuando abrió la puerta. No era algo característico en específico, pero era un olor familiar. Buscó la fuente, mas no halló nada fuera de lugar.

La esencia la siguió a la cocina, donde se hizo presente con más intensidad. Torció los labios en frustración, ella debía ser buena reconociendo olores, era parte de su entrenamiento médico.

Su inquietud se esfumó cuando Sasuke salió de su habitación y la saludó con un profundo –y algo necesitado– beso. Sakura se derritió en los brazos del pelinegro. Sasuke podía ser hosco y huraño con el mundo, pero para ella era y solo ella mostraba su lado cariñoso.

Continuaron el beso en la habitación. Hacer el amor con él la ayudó a olvidar sus preocupaciones, a relajarse y dejar atrás las tensiones. Se abrazó de su torso cuando acabaron, recostando su cabeza plácidamente sobre él. Sasuke acarició sus cortas hebras con parsimonia. Todo iba a estar bien, se aseguró. Entonces lo olio de nuevo, ligeramente distinto esta vez. El aroma no había estado ahí cuando entró, pero ahora se colaba fresco entre las sábanas.

Se petrificó cuando por fin lo reconoció. Feromonas, fluidos, sudor, mezclado con las fragancias naturales de Sasuke y ella… era el olor del sexo.

Sasuke soltó un bostezó y antes de rodar hacia un costado, listo para dormir, le dijo con casualidad —Yamanaka vino a dejarte unos papeles.

Sakura sintió una figurativa puñalada en la espalda. Ino había hecho mucho más que dejarle unos papeles. De eso podía estar segura ya que Sasuke y ella no lo habían hecho en la cocina o en la entrada recientemente.

Una de sus anteriores interrogantes se respondió por si sola. Le molestaba –y mucho– que esa perra se hubiese acostado con Sasuke a escondidas.

§§§

No era común que Ino llegase a casa después que él, por eso cuando la rubia entró sin siquiera saludar (o quejarse de que había llevado tierra a dentro del apartamento), Naruto supo que algo andaba mal.

¿Se habría enterado de lo que pasó con Sakura? Podía ser, pero había algo en sus ojos que le inquietó. Parecía… ¿avergonzada? Lo que para Ino, quien normalmente era altanera, era una rareza. Dejó la copa de ramen instantáneo que comía sobre la mesa y la siguió hasta el baño.

Percibió un ligero cojeó en su caminar, y cuando la vio bajo la luz blanca notó marcas de mordidas que estropeaban la perfecta piel de sus hombros.

Sabía que de vez en cuando Ino realizaba misiones de espionaje exclusivas para kunoichis. O sea, misiones de seducción. Gracias a su línea sanguínea su novia nunca había tenido que utilizar su cuerpo, conseguía lo que quería al simplemente hacer creer a sus blancos lo que ellos querían ver. Pero siempre había la posibilidad para una primera vez.

Se acercó a ella y la desvistió con suavidad. No quería asustarla, pero necesitaba asegurarse de que el resto de su cuerpo estuviese intacto. Se le hizo un nudo en la garganta cuando notó marcas rojas que cursaban sus caderas y dibujaban el agarre de dos fuertes manos sobre ella. Y ahí fue cuando supo. Porque Ino jamás cruzaría la línea que dividía seducción de prostitución. Ella jamás se dejaría follar por un extraño… pero sí por cierto shinobi que él consideró su mejor amigo.

Ahora entendía porque ella evitaba sus ojos. No era vergüenza. Era culpa, y lo podía leer muy bien en las orbes aguamarina que se reflejaban en el espejo frente a ellos.

A pesar de que él había hecho exactamente lo mismo con Sakura un par de días atrás, que ella lo hubiese traicionado, por alguna razón, era diferente. Tenía años sin sentir el burbujeo caliente que nacía en su estómago y se apoderaba de él, el chakra del kyuubi que se alimentaba de su rabia comenzaba a salir a superficie.

De hecho sí sabía por qué le molestaba tanto. No estaba siendo hipócrita, él se había acostado con Sakura por no poder controlar sus sentimientos hacia la pelirrosa, mas nunca había pretendido quitársela a Sasuke…simplemente fue algo que pasó.

Pero el Uchiha no había sido tan considerado. De hecho el cuerpo de Ino era la evidencia de que Sasuke la había tomado para marcarla como suya. Las mordidas en sus senos, los arañazos en su espalda, los moretones en sus muslos, los rastros de semen seco en su cabello platinado… cada marca era una pequeña huella de que él había estado en ella, que su avaricia se había extendido a quererla para sí, y que había sido su intención que Naruto se enterase. Y Naruto no podía soportarlo, porque sí Ino pertenecía a alguien era a él.

La rabia seguía hirviendo dentro de él, y amenazaba desbordarse cada vez con más intensidad.

Me puedo hacer cargo de la hembra, resonó la voz de Kurama en su interior. Las ahora alargadas uñas del rubio se enterraron en la piel de Ino, sobre el lugar donde las manos de Sasuke habían estado horas antes. Estaba tan cerca de ceder al demonio que residía con él, de enseñarle a Ino una lección que no podría olvidar. Pero cuando vio el semblante de ella contorsionarse en miedo, su humanidad regresó a él. Ino era su novia, lo había herido pero él la amaba y jamás querría exponerla a semejante terror.

De todas formas, no la iba a dejar ir sin castigo. Tenía que dejarle claro que ella era suya, e iba a borrar cualquier rastro del Uchiha de su cuerpo.

La agarró por la muñeca y con brusquedad la arrastró hasta la habitación donde la tiró en la cama. Ino no protestó, pero sus ojos se ensancharon cuando Naruto utilizó su kage bunshin no jutsu y dos clones aparecieron al lado del verdadero.

A Naruto no le importaba lo magullada o cansada que estuviese por su encuentro con Sasuke, eso era problema de ella. Sí Ino quería jugar con fuego, tenía que aprender que eventualmente se iba a quemar.

Uno de sus clones la levantó por la cintura y la obligó a ponerse en cuatro, alineándose con su entrada posterior; mientras el otro se posicionaba debajo de ella. Ambos la penetraron a la vez, sacándole un sonoro gemido a Ino. Naruto los observó follarla con fuerza, sin ninguna delicadeza… No importaba lo intenso que el sexo fuese, él siempre había tenido cuidado con no dañarla, pero al parecer eso no le había bastado a la rubia. Sí lo que le gustaba era que Sasuke fuese rudo con ella, entonces él también lo sería… y el triple.

Se puso de rodillas sobre el colchón y se introdujo en su boca. ¿Eso es lo que ella quería, no? Más sexo, variar la rutina, sentir a otro dentro suyo... ¿Cómo le gustaba ahora que el mismo hombre estuviese llenándola por todos lados?

La sensación era muy intensa y en minutos se derramó en cada espacio de ella, su esencia dominando sobre la del otro hombre que la montó previamente.

Sus clones desaparecieron en un puff de humo, y él se recostó de espaldas sobre la cama. Satisfecho. Ino cayó a su lado segundos después, completamente agotada. La actitud de Naruto se suavizó cuando ella se recostó sobre su pecho, su delgado brazo abrazándolo. Acarició su cabello con la dulzura que no le había mostrado antes. Confortándola después de haberla castigado, como un padre haría con un hijo mal portado tras darle un correazo.

Los dos rubios cedieron al cansancio, y cerraron los ojos sin dejar de abrazarse. Al final del día no había con quién prefiriesen irse a dormir. Quizás todo iba a estar bien.


N/A:

Tengo demasiada vergüenza después de escribir estos lemons.

No sé si lo de kurama quedó raro/viejo, pero siempre quise escribir una escena así.

Igual, ¡gracias por leer!

Un beso a: kumikoson4, wittzy92, javi30, CONNIE23, Eri, Inochan-Uchiha, Hibari-Sempai y guest. Yo gusta reviews :)

En el siguiente capítulo habrán muchas confrontaciones, malentendidos, amistades son puestas a prueba, etc, etc… ;)