Open Relationship

Capítulo 4

Sakura regresó a casa la mañana siguiente. No podía pasar mucho tiempo molesta con Sasuke. Eso y las camas del hospital eran demasiado incómodas como para dormir en ellas más de una noche.

Encontró a su novio sentado en el sofá, leyendo un libro, excepto que no estaba leyendo en realidad. Sus ojos estaban centrados en el medio de la página, pero no se habían movido en dos minutos. Podría apostar cualquier cosa a que estaba pensando en Ino y su renuencia a besarlo.

¿Podía culparlo? No. Ino era preciosa. Había florecido en una hermosa y exótica mujer. Como sí fuera poco, era inteligente y compasionada. ¿Cómo no caer ante semejante mujer, sobre todo sí estaban siendo íntimos? Incluso ella debía admitir que la presencia de Ino en la vida de Sasuke sería beneficiosa. Pero no por eso sería fácil para ella compartir al hombre que amaba, no en cuerpo, pero en corazón.

La primera vez que los vio juntos, no en la cama sino un par de años antes de que empezaran ese tipo de encuentros, sintió una horrible punzada de celos. No hacia Ino, sino a como ellos se veían cuando estaban juntos.

Ella había estado esperando por él en las puertas de Konoha. Sasuke había estado fuera por tres semanas en una misión de infiltración y espionaje. Ino había sido parte de su equipo, al igual que otros tres jounins. Cuando los cinco se aproximaron, Sakura divisó a su novio y mejor amiga en la retaguardia del grupo. Estaban hablando, no había nada inapropiado en sus acciones. Simplemente eran dos colegas discutiendo algo trivial, probablemente. Y aún así la inseguridad se apoderó de ella.

Verlos caminar lado a lado, tan casualmente, como sí les viniera naturalmente. ¡Y por Kami que eran hermosos! Incluso vestidos en el típico uniforme de combate y con pinta de no haberse duchado en días, hacían de un par espectacular. Casi como esas parejas que uno ve en revistas. Y el contraste: Sasuke de cabello y ojos oscuros, estoico y reservado; Ino de cabello y ojos claros, cordial y extrovertida. Día y noche. Luna y Sol. La pareja perfecta. Y le dio celos pensar que de estar juntos no solo se complementarían en apariencia, sino que a nivel sentimental también. Ino sería capaz de derretir el hielo en Sasuke y Sasuke podría enfriar el volátil carácter de la Yamanaka.

Recordó como Ino la había saludado a la distancia, agitando su mano animadamente y como la había abrazado cuando llegó a la puerta. También recordó como la rubia había logrado disipar sus preocupaciones cuando le susurró al oído que no hiciese esperar a Sasuke un segundo más porque él de verdad la había extrañado, palabras que acompañó con un sugestivo guiño.

Hacía mucho que no recordaba aquella escena, pero con los recientes eventos la memoria salió a flote. En ese entonces no había pensado mucho en como Sasuke pensaba de Ino. Sabía que la toleraba como compañera de equipo, y en alguna ocasión mencionó lo exasperante que le parecía su chillona voz… pero, ¿qué tal sí ahora la veía diferente? Quizás su novio había caído en cuenta de que lo que necesitaba en su vida era alguien como Ino y no como ella. Quizás había llegado a la conclusión de que estar con Ino tenía más sentido de que con ella y saber que la rubia no le correspondía lo martirizaba.

Pero Sakura conocía a su mejor amiga. Ino nunca se rendía cuando tenía un cometido y Sasuke había sido uno de esas metas que se había puesto desde muy temprano. La medininja no estaba tan convencida de que la mentalista hubiese renunciado tan fácilmente a él. Parte de ella quiso creer que una vez y Naruto entró a la vida de la Yamanaka, esos sentimientos que Ino albergaba por Sasuke desaparecerían. Pero la otra parte de su razón le decía que Ino nunca había olvidado al Uchiha. Sakura sabía que tenía que haber otro motivo por el que no besaba a Sasuke. Tenía la certeza de que Ino no lo consideraba un monstruo y que esa explicación había sido un invento de Naruto en su cólera. Pero por ahora, Sasuke no tenía porque enterarse de que esa razón era falsa.

Se sentó en el regazo de Sasuke, descartando el libro hacia un lado. Él acarició su cabello y luego posó una mano en su cuello, su pulgar trazando el hueso de su clavícula. Por ahora aprovecharía que era la mujer que no había herido su ego. Se inclinó para besarlo. Al contrario de Ino, no había cosa que ella jamás le negaría a Sasuke.

xoxo

¿Estaba enamorado de Sakura? ¿Amaba a Ino? Sí respondía con una afirmativa a cualquiera de esas dos preguntas, la otra sería automáticamente lo opusto, ¿no? Sí admitía sus sentimientos por la pelirosa, ¿significaría eso que lo que había vivido con Ino era falso?

¿Acaso era posible amarlas a ambas? No lo creía posible. Cuando uno ama a alguien es incondicional, no existe persona en el mundo más preciosa que el objeto de tu afecto. Era ilógico que esa persona especial compartiese ese exclusivo lugar de tu corazón con otra.

Pero, sí no podía amarlas a ambas, entonces… ¿a quién amaba? ¿A quién elegiría sí alguna vez llegasen a ese punto de tener que escoger? El dilema lo estaba volviendo loco.

—Lanza una moneda — Iruka-sensei lo devolvió a la realidad.

—¿Ah? — había escuchado lo que su antiguo maestro había dicho pero aún así no tenía sentido alguno.

—No has tocado tu ramen — el castaño señaló el tazón de fideos que ya hasta había dejado de humear. Perfecto, su comida se había enfriado. —Algo te preocupa, tienes que tomar una decisión.

Naruto lo miró sorprendido. Iruka era tan intuitivo.

—Cara es opción A, sello opción B… inténtalo.

—No tengo una moneda — masculló el jinchuriki y comenzó a comer su ramen. Obviamente tenía monedas, pero la idea de rotular a su novia y mejor amiga como 'opciones' no le parecía correcta.

Sin embargo, Iruka no se iba a rendir. Colocó una moneda en el contador. Naruto suspiró. Mentalmente asignó cada lado de la moneda a una de las chicas y la lanzó en el aire.

La pequeña circunferencia metálica voló en el aire por un segundo antes de comenzar su caída.

Sello, rogó su mente. Pero antes de que la moneda tocase la mesa, Iruka la atrapó en su mano.

—¿Qué demonios? — preguntó Naruto algo molesto. No era como sí fuese a decidir algo tan importante al azar, pero le había entrado curiosidad de cual sería la sugerencia del destino.

—No importa el resultado, lo que de verdad importa es lo que tu corazón deseó antes de que la moneda dejase de girar. Eso es lo que de verdad quieres.

La sabiduría contenida en las palabras de su sensei lo calaron hasta su interior. La había elegido a ella.

xoxo

Ino miró el pergamino en su mano, al Hokage y de vuelta al pergamino. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Una mala pasada del destino. La peor sincronización de eventos de la historia.

Pero sabía que era un asunto serio. Una misión rango B con posibilidad de convertirse en una de rango S. Espionaje (y posiblemente, asesinato), del supuesto líder de una organización subterránea de tráfico ilegal de mujeres. La Inteligencia de Konoha, junto a otras aldeas aliadas, había compilado información que ponía al sujeto en el archivo como su sospechoso principal, era labor de Ino y su compañero de misión confirmarlo.

Era una clásica misión de seducción, con la diferencia de que en esa ocasión ella debería actuar el papel de una indefensa mujer que estaba a punto de ser vendida por sus dotes. Según el reporte, el traficante tenía cierta preferencia por rubias de ojos azules, lo cual hacía su trabajo un poco más fácil.

El inconveniente era el quién había sido asignado compañero de misión. Sí, por supuesto tenía que ser Uchiha Sasuke. Ino soltó un suspiro, ella sabía muy bien que no la llevaría a ningún lado discutir las órdenes de arriba. La información que poseía Sasuke sobre escondites y grupos rebeldes eran clave. Podría pedir ser sustituida por otra kunoichi de seducción pero sabía que sus habilidades mentales también eran requeridas en esta situación.

Desde hace días necesitaba hablar con Sasuke. No le debía una explicación, pero tampoco quería que la relación entre ellos se perdiese y le gustaría aclarar que lo que Naruto había dicho no era cierto.

¿Qué relación? Solo fue sexo, ¿no? Claro, sigue diciéndote eso, Ino. Sabes que para ti no es así….

Calló las voces en su cabeza, la estaban volviendo loca. O quizás era la presión de tratar de suprimir como se sentía en realidad. Que más daba, su interior estaba vuelto un desastre.

Lo que de verdad importaba en ese momento era que la misión había llegado en un extremadamente mal momento. Tan solo la noche anterior Naruto había venido a su apartamento a disculparse. Admitió que existía una atracción inevitable hacia Sakura, pero que al final del día ella, Ino, era su novia.

Honestamente, su elección de palabras la había disgustado un poco y no la terminaron de convencer. Ella habría preferido algo como 'te elegí a ti sobre a ella' o 'te amo a ti más que a ella'; decir que volvía con Ino por ser su novia, sonaba como a obligación y no amor. Pero lo perdonó. Lo amaba y con que él hubiese ido por ella y no Sakura significaba mucho más que semánticas. Las acciones valen más que palabras, o eso dicen.

Estaba de más decir que la situación entre Naruto y ella estaba un poco tensa. Su novio la había confrontado por no haber sido honesta en el tema del sexo oral, y una gran pelea se había formado debido a ello. Al final acabaron con él entre sus piernas y ella dándole instrucciones de cómo mover su lengua. Tenían la fortuna de que la mayoría de sus argumentos terminaban en pasional y fogoso sexo de reconciliación. Pero era obvio que todavía había un deje de resentimiento y que pequeñas cosas que el otro hacía los irritaba fácilmente.

Como por ejemplo, Naruto había dejado el asiento del inodoro arriba en la noche y ella le dio una reprimenda horrible por ello. O cuando en la mañana, Ino se terminó lo último del cartón de leche y Naruto estuvo de mal humor y se negó a desayunar con ella. En cualquier otra situación ellos reíran ante esas pequeñas molestias cotidianas y harían un comentario de que como se estaban volviendo una pareja de ancianos quejones, y por eso Ino temía que las noticias sobre su nueva misión empeorarían la situación aún más.

Ino llegó a la conclusión de que no tenía por qué revelarle la identidad de su compañero de misión a Naruto, era confidencial después de todo. Además se prometió que sí algo fuera de lo profesional se daba entre ella y Sasuke, no lo escondería de Naruto y cuando regresase lo confesaría. Por el momento, su novio no tenía por que enterarse. Lo que no sabes, no puede lastimarte.

xoxo

Ino había partido esa mañana. Dadas sus circunstancias era un poco desalentador tener que estar separados cuando debían estar intentando sanar su relación, pero el deber llamaba.

Aprovechó que tenía tiempo libre, y que Ino no estaba para reclamarle que pasaba mucho tiempo en eso, y se tiró al sofá dispuesto a jugar videojuegos todo el día. Mas su diversión fue arruinada prematuramente por el timbre de la puerta. Con pereza y mala gana, se levantó. Agarró una camiseta sucia que encontró en el suelo y se vistió. Para ponerlo en palabras de Shikamaru, problemático.

Abrió la puerta de mala gana, esperando ver a algún emisario de Kakashi viniendolo a buscar para una misión de último minuto o, peor, al mocoso del apartamento de al lado que tenía la costumbre de tocar su timbre para fastidiarlo.

—No creo que seas patético, todo lo contrario —se llevó una sorpresa a encontrarse con una Sakura con cara de arrepentimiento — Debí buscarte antes.

—Lo sé, Sakura, te conozco — Naruto acomodó un mechón de su cabello rosa detrás de su oreja. Sakura sintió que le flanqueaban las rodillas.

—Sasuke está fuera — Sakura sintió sus mejillas calentarse, nunca había sido tan atrevida, pero acababa de invitar (indirectamente) a Naruto a pasarla con ella. Para su sorpresa, el rubio no pareció muy emocionado.

—¿Cómo así fuera?

—En una misión — los ojos de Naruto se ancharon ante la revelación y sus puños se cerraron. —¿Pasa algo?

—Ino salió en una misión esta mañana.

Sakura sintió su mundo caerse. Ahora entendía porque Sasuke había actuado extremadamente evasivo sobre el tema.

El silencio se creo, estando los dos jóvenes ensimismados en sus pensamientos pesimistas, y no era para menos. Ambos acababan de ser traicionados por sus respectivas parejas. Y por Kami ya habían empezado a crear los peores escenarios dentro de sus cabezas. Sasuke e Ino estarían a solas por una semana o más. Incluso con la antipatía que existía de Sasuke para con Ino en esos momentos, ni Naruto o Sakura dudaban que entre tiendas de acampar y habitaciones de hoteles la chispa estaba destinada a restablecerse.

Se miraron a los ojos, con inseguridades a flor de piel con miedo de ser remplazados, con miedo de perder a las personas más preciadas para ellos. Cuando sus labios se unieron no supieron si fue un acto de venganza en contra de sus mentirosas parejas, o sí fue para asegurarse de que aún tenían a alguien que los amaba.

Inconscientemente Naruto se movió de la entrada y Sakura, sin pensarlo dos veces, se adentró al hogar de su mejor amigo convertido en amante. En un santiamén se encontraron en la recamara.

Por lo menos en ese momento se tenían el uno al otro.

xoxo

Ino no había dicho una sola palabra desde que habían dejado Konoha. Llevaban cinco horas de camino y ahora tomaban su segundo descanso del día. El silencio que normalmente apreciaría, le estaba causando ansiedad. Las palabras de Naruto resonaban en su cabeza.

¿De verdad que a ella le repugnaba su persona? Ino tenía la reputación de ser superficial, pero de verdad iría tan lejos a acostarse con él solo por ser atractivo. Pero él la conocía por varios años ya, y todas las acciones de ella para con él indicaban lo contrario.

Mucho antes de comenzar a acostarse juntos, Ino siempre había sido considerada con él. Ino tenía un huerto en la parte de atrás de su floristería, la razón por la que él sabía esto era porque una vez al mes ella le traía tomates que crecía allí. 'Sé que son tus favoritos', le había dicho una vez. No era secreto que a Sasuke le gustaban los tomates, pero nadie sabía que los que ella le traía le sabían mejor que ningún otro.

Ino también recordaba todos los años traerle flores para su familia en el aniversario de sus muertes. Un año hasta lo acompañó a visitar sus sepelios. Lo ayudaba a elegir regalos para Sakura.Y durante las misiones que habían completado juntos Ino siempre hacía el intento de establecer conversación. Se atrevería a decir que eran… amigos.

Por eso que ella estuviese así de distante, ¿le preocupaba? ¿molestaba? No sabía como reaccionar ante una Ino que actuaba como sí él no existiese. Disimuladamente miró en su dirección. Ino se había quitado las sandalias y ahora remojaba sus pies en el arroyo cerca de su campamento. Le estaba dando la espalda, pero todavía podía apreciar su perfil, el sol cayente bañaba su figura, su cabello resplandecía como oro. Perfecta. Excepto por el ligero ceño fruncido que arrugaba su semblante. Algo también la estaba preocupando a ella.

xoxo

Sasuke había estado más que hostil durante el viaje. No que esperase menos después de la discusión entre él y Naruto. Ella había querido acercarse a él, pero no estaba segura de que decir y también tenía la sospecha de que Sasuke no estaría muy dispuesto a hablar con ella.

Quizás era para mejor. Estaban en una misión y no podían poner en riesgo el suceso de la misma. Las únicas conversaciones que habían tenido era acerca de su estrategia. De hecho, estaban a punto de finalizar su golpe final.

Durante los últimos tres días habían estado interactuando con la mano derecha de su sospechoso, Matsumoto, y hoy era el día en el cual se reunirían con él. Sasuke estaba terminando su técnica de transformación para disfrazar su apariencia y ella había acabado su maquillaje al retocar su labial. Su cita con Matsmuto era en treinta minutos y no podían darse el lujo de llegar tarde. Todavía debían establecer el vínculo de comunicación mental para cuando se separasen.

Cuarenta minutos después, una bonita muchacha vestida en un fino kimono los guió a una sala privada del lujoso casino a donde habían sido citados. Adentro los esperaban tres hombres. Estaba claro que dos de ellos eran guardaespaldas, dado su increíble altura y su apariencia de matones.

Una semana y media atrás cuando leyó la ficha sobre el líder Matsumoto, Ino se había imaginado a un viejo gordo de aspecto desagradable, dientes amarillos y poco cabello… ya saben, el clásico pervertido. El hombre sentado en el centro de la habitación no podía ser más diferente.

No le ponía más de treinta y cinco años, a pesar de que su cabello negro estaba moteado de gris, lo que para nada le restaba a su atractivo, es más, lo incrementaba dándole un aire de madurez. Sus ojos dorados miraban con intensidad penetrante, su quijada cuadrada resaltaba su masculinidad. Y vestía impecablemente. Sin embargo, debajo de esa bonita fachada se escondía un hombre ruin. Ino no tenía que indagar su mente para comprobarlo, era suficiente con la mirada que le dirigía. La estaba viendo como sí fuera un objeto, o una presa, como sí estuviese calculando su valor basado en como ella se veía.

Le causaba nauseas, pero nada podía arruinar su fachada. De camino a aquella sala habían contado, al menos, treinta hombres más cuya labor era asegurar que Matsumoto estuviese bien. No que treinta fuese un problema para ellos, pero necesitaban la información antes de poder actuar. Así que pretendió sonrojarse por la atención que el hombre le estaba dedicando, y miró al suelo. A Matsumoto le gustaban inocentes y sumisas, que sorpresa.

Sasuke y ella se acercaron y ella hizo una pequeña reverencia en manera de saludo. Matsumoto se puso de pie, ignorando la mano que Sasuke le había extendido, y comenzó a tocarla con dedos fríos. Un dedo se posó debajo de su barbilla y levantó su cabeza. Ino sintió que la estaba examinando, como sí fuera un perro de exhibición.

El tipo escudriñó cada centímetro de su rostro, su cabello, sus manos, sus dientes… Ino necesito mucha fuerza de voluntad para no morderlo. Matsumoto entonces prosiguió a soltar su obi y despojarla de su kimono. Ino podía sentir las miradas hambrientas de los dos guardaespaldas sobre ella, pero la peor era la de su jefe. Cruel. Podía sentir la ira en el interior de la mente de Sasuke, y eso la reconfortó un poco mientras era manoseada por Matsumoto.

—Un millón — dijo volviéndose a Sasuke.

—Tenía entendido que el precio para las vírgenes comenzaba en dos, además está entrenada en los placeres orales.— negoció Sasuke. Parte de su plan era tener en confirmación verbal que el tráfico de estas mujeres era de carácter sexual.

Matsumoto se volvió hacia Ino, una sonrisa codiciosa en su rostro.

—Cinco, sí compruebo lo que dices —Sasuke asintió y Matsumoto hizo un gesto con su cabeza a sus guardaespaldas. Llegó el turno de actuar. Uno de los guardaespaldas guió a Sasuke fuera de la habitación, el otro también salió, pero se mantuvo junto a la puerta.

Matsumoto se sentó en el sofá donde había estado al principio, y ella entendió el gesto. Se arrodilló en frente de él y comenzó a deshacer su cinturón. Por dentro Ino rezaba que Sasuke no tardase, no quería tener que demostrar sus 'habilidades orales' a ese animal. Por suerte antes de que pudiese bajarle los pantalones el tipo la detuvo.

—Primero lo primero— la empujó contra la mesa detrás suyo y separó sus piernas. Ino sabía que Matsumoto no dañaría su mercancía, no había riesgo de que la penetrara, pero aún así tendría que soportar otro tipo de toques. Sintió sus fríos dedos adentrarse en su intimidad y fingió un gemido de placer. No podía estar más asqueada en realidad.

Pero la intromisión no duró mucho, y ella sabía lo que estaba por venir. Matsumoto lucía furioso. Había descubierto que no era virgen. Como kunoichi podía defenderse fácilmente de él, pero Sasuke todavía estaba deshaciéndose del resto de hombres de seguridad. Sí ella revelaba su identidad como ninja en ese momento, corrían el riesgo de que Matsumoto escapara. Así que se dejó de él.

—¿Se cree muy listo? ¿Cree que puede darme esta porquería defectuosa y salirse con ello? — Matsumoto la agarró duro por el pelo y la jaló hasta que estuviese de pie. Sasuke ya casi estaba ahí, lo podía oír en su mente.

—Solo he estado con un hombre, puedo complacerlo, lo prometo — habló con voz delicada, para tratar de apaciguarlo. Pero al parecer no había elegido las palabras correctas.

Sintió el puño de Matsumoto chocar contra su mejilla al mismo tiempo que oyó a Sasuke entrar. Después de eso, lo último que recordó fue el frío del piso.

xoxo

En teoría la misión había sido exitosa, pero no por eso se ahorraron el sermón de Kakashi (y la deducción en su paga). Una vez y dejaron la oficina y el edificio, Ino siguió a Sasuke y lo agarró por el codo.

—¡Esto es tu culpa! ¿Qué demonios estabas pensando? — estaba furiosa, porque el señor-perfecto no pudo ser hombre y asumir responsabilidad ante el Hokage.

Sasuke simplemente jaló y liberó su brazo del agarre de la rubia, y siguió caminando.

—¡Háblame! —el Uchiha se volvió para encararla.

—¡¿Qué quieres que te diga?! — le gritó — Soy un monstruo, por eso lo maté. Tú misma lo dijiste, en esto me he convertido.

Dicho eso le dio la espalda y continuó su camino.

—Maldición — murmuró Ino para sí misma. Tenía que enmendar eso y ya. Apuró el paso para quedar frente a él y lo empujó contra uno de los árboles, escondidos entre la naturaleza.

—De verdad que eres estúpido sí te creíste eso —dijo refiriéndose al comentario de Naruto. Sin previo aviso, prosiguió a besarlo de lleno en los labios.

Cuando sus labios se unieron, cuando sus lenguas entraron a la boca del otro, fue como la colisión de dos planetas. Millones de partículas estallando para proveer esa eufórica sensación que recorría sus cuerpos y que no tenía nada que ver con el componente físico de la acción.

Se separaron cuando necesitaron respirar, y la rubia cayó en cuenta de lo que acababa de hacer. Había cruzado la barrera que ella misma se había impuesto, y a la vez expuso la verdad de sus sentimientos. En la expresión de Sasuke podía leer el entendimiento, él por fin comprendía por que evitaba besarlo. No tenía nada que ver con algo que él hubiese hecho, sino con lo que ella no había querido admitir todo ese tiempo.

Ino se alejó corriendo, quería ir a casa y olvidar que estaba enamorada de dos hombres.

xoxo

Naruto encontró a Sasuke de camino al mercado (sí, su dieta no consistía solo de ramen). Su mejor amigo, ¿ex mejor amigo?, parecía no tener rumbo fijo. No había pasado una semana desde que él e Ino regresaron de su misión y el Uzumaki estaba consciente de lo que había pasado entre ellos durante su tiempo fuera de Konoha: o sea, nada excepto por un beso. Ino había tratado de hacerlo sonar como sí no tuviese importancia, pero Naruto no era estúpido.

Estaba de más decir que los sentimientos de rabia hacia el Uchiha estaban a flor de piel, pero al mismo tiempo también la culpa salía a la superficie. Después de todo, Sakura y él habían aprovechado cuando sus parejas estuvieron ausentes.

Quería estar más molesto que consternado, quería ir a reclamarle, a golpearlo en medio de la avenida por mentirle a Sakura sobre la misión, por no haber tenido la cortesía de avisarle que tendría una misión con su novia (al carajo la secrecía profesional), pero al final simplemente se dirigió a él con el solo propósito de conversar.

Había algo en Sasuke, no podía decir con seguridad que era, pero su postura, su mirada y la manera en que se veía como un niño perdido, indicaba que definitivamente algo no andaba bien. Al igual que la relación entre Ino y Sakura, la dinámica entre Sasuke y él se componía de un balance sutil de camaradería y rivalidad. A pesar de los caóticos episodios que los cuatro estaban viviendo últimamente, Sasuke era su mejor amigo y los mejores amigos no le dan la espalda a sus amigos cuando lo necesitan.

Sabía que Sasuke no iba a admitir que algo andaba mal, y que tampoco se abriría tan fácilmente, pero Naruto tenía prácticamente una década lidiando con él. Tratar con el Uchiha era un trabajo de tiempo completo y de duración indefinida. Menos mal que Naruto Uzumaki era conocido por no rendirse.

—Ey, teme — llamó, pero a duras penas capturó la atención del mencionado que siguió caminando después de una minúscula pausa. Naruto bufó. Sasuke lo iba a hacer rogar.

Corrió hasta quedar a su par y lo empujó duro. —Te llamé.

—Hn — fue la respuesta que recibió. La cual no fue para nada mala. Sasuke había aceptado entablar 'conversación'.

—¿A dónde vas?

El Uchiha se encogió de hombros.

—Vamos por un trago — acababan de cumplir las doce del mediodía de un día de semana, definitivamente no era el tiempo adecuado para emborracharse, pero el sake trabajaba maravillas en la elocuencia del moreno. Y con eso se refería a que iba de monosílabos a frases.

De nuevo, Sasuke no contestó pero lo siguió hasta un bar de mala muerte. Ninguno de los dos visitaban aquel bar con regularidad, pero sabían que no serían molestados ahí por nadie que conocieran. Además que era un bar donde permitían fumar. Eran muy pocas las ocasiones en las cuales cedían ante aquel vicio, pero Naruto presentía que esa ocasión meritaba por nicotina.

Unas cuatro cervezas y tres cigarrillos más tarde, Naruto decidió introducir el tema de las mujeres en su vida.

—Sakura te va a matar cuando huela el tabaco en ti, ya sabes como se pone con eso de que es un mal hábito.

—Le diré que es tu culpa.

—¡Como sí eso te fuese a salvar! — dado a que Sasuke no se tensó ante la mención de la pelirrosa, Naruto dedujo que el problema tenía que ser Ino. —Ino odia que la bese después de fumar —

Miró a Sasuke buscando alguna señal de disgusto, pero el Uchiha seguía inmutado. Tomando la falta de reacción como un incentivo, continuó la conversación.

—Ino dice que la misión fue exitosa. No que me pueda dar muchos detalles, pero supongo que todo estuvo bien, ¿no?

—Supongo que sí — murmuró él, encendiendo un nuevo cigarrillo.

—Sabes sí ella… eh… sí tuvo que… — Naruto odiaba preguntar, pero cada vez que Ino salía en una de sus misiones de seducción algo dentro de él se oprimía y a pesar de que Ino le aseguraba de que nunca ido más alla que de toques íntimos, a él le seguía incomodando que ella siguiese realizando ese tipo de misiones. Pero que Kami lo libre de la ira que tendría que soportar sí intentaba decirle a Ino que hacer y no hacer.

—Deja de balbucear — lo atajó Sasuke bastante brusco, incluso para él. Ahora Naruto podía decir con seguridad que lo que lo atormentaba era algo que había sucedido durante la misión.

—¿Se tuvo que acostar con alguien?

—Quieres decir, alguien además de mi — y Naruto viró los ojos ante su arrogancia, sabía que Sasuke solo quería mortificarlo. Al menos estaba hablando.

—Ella no tiene que acostarse contigo, ¿o sí? — Sasuke sonrió de lado, pero su semblante volvió a ensombrecerse casi de inmediato.

—No, intervine antes de que algo así se diese.

—¿Entonces qué es lo que te tiene de tan mal humor? — Naruto se había cansado de rodeos y fue directo al grano.

—Lo maté — Sasuke apagó la colilla del cigarrillo. Naruto lo miró confundido, como ninjas era pan de cada día eliminar blancos. Especialmente para alguien como Sasuke, eso había dejado de ser motivo de arrepentimiento años atrás. —Se suponía que debíamos traerlo vivo, bajo muy estrictas circunstancias teníamos la libertad de acabarlo.

—¿La situación no lo ameritaba? — Naruto sabía que Sasuke no mataba por placer, y no dudaba de su capacidad para discernir una situación de riesgo. Esperaba no haberse equivocado al juzgar a su mejor amigo.

—La golpeó.

—¿A Ino?

—¡Por supuesto que a Ino! — rugió el Uchiha, sorprendiendo a Naruto al levantar la voz. Pero el rubio entendía muy bien su rabia, y es que él también la sintió con solo oír del acontecimiento. Como kunoichis, Ino y Sakura recibían todo tipo de golpes. Él sabía que era un gaje del oficio, y que ellas eran fuertes y que podían cuidarse por sí solas… mas aún así seguían siendo sus chicas y el querer protegerlas era inevitable.

—La golpeó tan fuerte que cayó al suelo, después de eso no supe que pasó…. Algo dentro de mí estalló. —El Uchiha se pasó una mano por el cabello. Muy pocas veces actuaba sin haber calculado sus movimientos, se había dejado dominar por instinto y no podía explicar por qué.

Naruto se rió, no que hubiera algo gracioso en oír lo que le pasó a Ino (él mismo habría matado al bastardo de tenerlo enfrente), sino a lo consternado que se veía Sasuke. Su mejor amigo normalmente era 'emocionalmente constipado', y cuando se veía abordado por fuertes emociones, le costaba asimilarlo.

—La amas — no fue una pregunta, fue la explicación que el Uchiha necesitaba pero que no quería oír.

—No puedo, Sakura… —y nuevamente, Naruto lo entendía a la perfección, porque solo una semana atrás él igualmente se había atormentado con aquel dilema. Había encontrado con quien compartir la carga. Y quizás no sería el fin del mundo. Sasuke, con todo y amargura, era sensible. Ino sería la mujer perfecta para alejarlo de los demonios que lo atormentaban. El rubio comprendió que al igual que él necesitaba de Sakura, Sasuke necesitaba de Ino.

Le dio una fuerte y reconfortante palmada en la espalda.

—Estamos jodidos, teme, creo que amamos a las dos.

Ordenaron una jarra más, porque por el momento beber era la única solución que les quedaba.


Perdón por no hacer revisión ortográfica es que ya quería subirlo.

Bueno, ¿qué va a pasar ahora? Al fin van aceptando sus sentimientos, pero ¿hará eso las cosas más fácil? Esperemos a ver en el otro capítulo. Sí les prometo que viene con limonada (iba a incluir uno aquí durante la misión, pero no encajó y además me gustó que quedara en un beso y ya).

Muchas de las sugerencias piden que traiga a más personas a la fiesta (jo que sí les gusta el drama!), ya es bastante complicado con cuatro pero, por que no! Voy a pensarlo, pero no prometo nada. Sugerencias?

De verdad mil gracias por sus reviews, son muchos más de los que esperaba! Kumikoson4, Lux Havsanglar, Fairy Tail no kyubi, sxem-yui28, guest, Eri, desluvyakeane, javi30, wittzy92, Carlie-Chan, OTAKUFire, CONNIE 23, guest,

Hasta la próxima!

Se despide su amiga,

Ale