Bienvenida a la escuela de hechicería
Los últimos días fueron un enorme caos para la mente de Azula. No solo por la inverosímil situación en la que se encontró, sino por la magnitud de los hechos que pareció no asimilar por completo.
En primer lugar, subestimó las capacidades de ese reino terrenal. La sociedad, cultura, geografía y tecnología fue algo que nunca pudo imaginar ni en sus más profundos sueños. En lugar de tres naciones (no iba a considerar un montón de cadáveres cercenados una nación), cientos de países, pobres y ricos, poderosos y débiles, se acumularon en ese mundo, dividido en vastos continentes y mares tan amplios que dejaron en ridículo cualquier comparativa.
Los dispositivos tecnológicos que funcionaron en un flujo constante de energía independiente que los hizo funcionar, como esos "televisores" o "celulares". Y no olvidemos lo que llamaron "internet", un recurso de información desproporcionado para cumplir funciones casi ilimitadas, desde la comunicación, el aprendizaje o el ocio. Decir que fue sorprendida fue poco, apenas pudo mantener los ojos centrados al encontrar incontables maravillas que ese reino ofreció.
O debió decir mundo. Eso fue otro aspecto: la asimilación de conceptos. Los amplios avances comparados a su mundo proveyeron de este unas perspectivas únicas. Ella admitió a sí misma que aún no comprendía por completo su teoría, pero empezó a tomar el juego; una dimensión ajena, desconectada, no es más que una línea paralela de vida, con sus propias reglas universales, físicas y morales. Cualquier comparativa con su hogar fue casi desestimada. En cierto modo, fue entrar en un área misteriosa y extraña.
Azula nunca fue una aventurera, no tuvo problema en ensuciarse un poco si se trató de cumplir sus objetivos, pero prefirió más las comodidades de la capital y la estrategia de alto mando. Sin embargo, ese mundo le dio más y más razones para ser explorado. Un sentimiento extraño regurgitó en su estómago, ¿deseo?, ¿codicia?, al menos se acercó lo suficiente para entender su naturaleza.
Azula no olvidó su razón de estar aquí, ni las preguntas que aún no fueron resueltas. Incluso si fue uno de los fines de semana más instructivos que alguna vez tuvo, el elemento más elemental e indispensable todavía fue un misterio para ella: la hechicería.
Azula no confió en Satoru Gojo, y los últimos días fueron muestra que fue una fuente de información deficiente. Ella supuso que se resguardó muchos de sus secretos hasta entrar en la academia de hechicería, pero también lo sintió una broma de mal gusto. Solo dijo que, junto a ella, otros tres estudiantes se reunirían para formar el nuevo primer año del colegio técnico de magia metropolitana de Tokyo. Eso no cambió un punto fundamental:
Ella odió no tener información de algo.
Eso hizo su viaje a través del largo pasillo ascendente hasta las puertas de la academia fuese una experiencia incómoda. Nunca en su vida imaginó que volvería a un instituto, no después de aprender todo lo que necesitó en la academia real. A su vista, y la de su padre, los conceptos tratados eran, por decirlo de una forma tanto menos condescendiente, mediocre. Azula prefirió una educación privada, con maestros competentes, con conocimientos de modales, historia, táctica y cultura tan extensos que nobles altos la envidiarían por su vasto saber. No tuvo problemas en volver, más si eso necesitó solo aguantar un montón de idiotas para alcanzar un misterioso poder.
Azula no fue supersticiosa, ni alguien que trabajó sin fundamentos. Sin embargo, tampoco pudo ignorar todo el entorno, y la realidad que la asomaba. Vio cosas, seres inexplicables que, sin materializarlo por completo, sintió su presencia, como sombras ocultas a través del bosque. Por un momento, ella creyó que las ilusiones se volvieron reales, que una horrible pesadilla la acompañaría pronto, pero luego sintió los efectos físicos. Algunos moretones o cortes en su brazo al despertar fueron suficiente para saber que ese mundo no era ordinario, y que las respuestas estarían alrededor de la hechicería y ese miasma oscuro que recorrió el aire.
Aunque fue su obligación asistir, esos incidentes causaron el impacto suficiente para que su sometimiento se volviese voluntario, al menos en su mayor parte; no encontró sentido en usar una chaqueta blanca holgada de pésimo gusto o una falda negra que no sobrepasó sus rodillas. El cuello la incomodó un poco, fue más alto de lo que esperó.
El viaje fue tranquilo, demasiado. Su despertar en un antiguo templo local hasta escalar a las instalaciones de lo que fue la institución. No lo pensó a profundidad, pero bastantes edificios tuvieron una reminiscencia a la arquitectura de la nación del fuego. De hecho, el largo pasillo boscoso o las múltiples edificaciones fueron un recuerdo nostálgico de las calles por las afueras de la capital, o ese hogar en el que se alojó el maestro Piandao. Azula tomó un respiro, no fue habitual en ella llenar su cabeza en sin sentidos desvariados… al menos no fue algo que lo hizo conscientemente. Debió mantener su enfoque: respuestas, hechicería, caminos por tomar.
Guiada por las indicaciones dadas por el monje en el templo que se hospedó, Azula avanzó por los pasillos de madera por algunas de las puertas laterales. Con prioridades claras y su mente en completo orden, ella asimiló la importancia de ese momento. Las primeras impresiones eran indispensables para el funcionamiento de la dinámica en un futuro. Aunque en ese lugar no pudo abusar de su título como princesa, aún tuvo sus recursos para imponer su voluntad y hacer su estancia en la escuela algo más que un evento pasajero.
- Oh, alguien llegó.
Azula tuvo que procesar unos cuantos segundos al ver el origen de la voz. Frente suyo, un gran animal monocromático sentado en un escritorio se dirigió a ella tan pronto como abrió la puerta. Una sonrisa irónica empezó a dibujarse en sus rasgos.
- Esto debe ser una broma de mal gusto.
El animal ladeó la cabeza, sin entender la reacción de su nueva compañera, aunque una idea clara llegó a su cabeza.
- Oh, claro, nunca nos hemos visto, debes estar algo confundida. Soy panda, y soy un panda.
Saliendo de su estupor, Azula recordó en dónde se encontró. Aunque hubiese sido bueno de ser informada que algunos animales en ese mundo desarrollaron consciencia humana, lo estimó como otro de las rarezas que el mundo ofreció y otra información que Gojo omitió a su propio placer.
Azula observó el reloj de la habitación, asegurándose de que su tiempo fue correcto. En realidad llegó 10 minutos antes de lo anticipado. No le impresionó, las personas por lo regular dejaban sus obligaciones a últimos momentos para después arrepentirse por la falta de tiempo. Al menos uno de sus nuevos socios tuvo una mediana noción de responsabilidad, e incluso si su apariencia fue la de un animal similar a la extraña mascota del rey tierra, fue algo con lo que pudo trabajar.
- Es un placer conocerte, Panda. Mi nombre es Azula. Debo estimar que seremos compañeros de clase.
- Así es. Debo admitir que no esperé encontrarme con alguien tan pronto
- No tiene ningún sentido. Las indicaciones fueron llegar al aula a las 8:30 con una recomendación de llegar 10 minutos más temprano.
- Oh, persona diligente, me agrada – Panda asintió con algo de entusiasmo, mientras denotó un semblante curioso por la persona frente suyo -. Aunque nunca te he encontrado en las misiones preparativas.
- Es lógico, llegué a Tokyo hace poco.
- Oh, lo entiendo. ¿Acaso eres de Kioto?, dudo que seas de Kanto, de lo contrario nos hubiésemos encontrado.
- Eso no es relevante – Azula desestimó su curiosidad.
Incluso si investigó la geografía de la región en que se encontró, Japón, eso no significó que profundizara lo suficiente. Aún no podría hacer una interpretación adecuada de las actitudes, costumbres o tradiciones del lugar, y dar una información sin base sustentada que puede ser usada en su contra con demasiada facilidad no fue un movimiento inteligente de su parte. Además, decir la verdad solo traería más complicaciones y cuestiones que no deseaba resolver.
- En realidad, ya que esta oportunidad ha surgido, me gustaría conocer mejor a los socios con los que tendré el placer de compartir mi tiempo. Tal vez pueda conocer algo más de ti, como tu hechicería.
- Hmm… bueno, mi hechicería… - Panda meditó un segundo, antes de negar -. Controlo bien mi energía maldita, me ayuda a reforzar la fuerza de mis golpes, pero no es como si tuviese una técnica maldita. Pero si quieres tratar con las técnicas de otros, Inumaki puede resolver esa duda por ti.
- ¿Inumaki?
- Otro de nuestros compañeros de clase. Oh, de hecho creo que debe estar llegando.
Azula volteó la mirada a la entrada. Una silueta bajó caminando hasta el aula empezó a arrimarse, con cinco minutos de adelanto. Al deslizarla, un chico de cabello blanco, de baja estatura y algo escuálido abrió la puerta, con una larga chaqueta negra de tortuga que llegó hasta cubrir toda su boca. Con mirada aburrida y un saludo simplón, se acercó para pararse junto a Panda.
- Debo suponer que usted es Inumaki, ¿o me equivoco?
- Salmón.
- Disculpa – Azula preguntó, algo confundida por la respuesta.
- Hmm… - Panda observó la interacción, llegando a rápidas conclusiones -. Inumaki, creo que ella necesita una explicación.
- Atún – Inumaki abrió el cierre de su chaleco.
El chico señaló un tatuaje en forma de patrón circular conectado por redes alrededor de su boca que llegó hasta el círculo formado al interior de su lengua. La cabeza de Azula maquinó las posibilidades del significado de ese tatuaje.
- La técnica de maldición de Inumaki es el discurso maldito. No creas que su lenguaje es por burla, debe hacer eso para evitar catástrofes.
- ¿Por qué hablar causaría daños a su ambiente? – Azula preguntó, genuinamente curiosa.
- Sí. Cada vez que Inumaki articula una palabra estas se refuerzan por energía maldita, lo que obliga a alguien que actúe o sea afectada por esas palabras. Si él dice que explotas, explotas. Si él dice que no te muevas, no te moverás.
Los ojos de Azula se abrieron ante la implicación de la habilidad. La hechicería pareció algo más complejo que el doblamiento de elementos. La idea que un hombre poseyó la habilidad de doblegar a sus enemigos con sencillas palabras fue algo impensable, un milagro que llegó a una historia digna de dioses que sometieron y conquistaron ciudades enteras con sus magníficos poderes.
No solo eso. Panda mencionó que, aunque no tuvo una técnica maldita como tal, su poder ayudó a fortalecer la fuerza de sus golpes, por lo que no fue una habilidad lineal como solo doblar el fuego o el agua sino que extendió más sus habilidades. A decir verdad, empezar a ver pistas de lo que se trató la hechicería causó su curiosidad
- Claro que tiene sus límites. Su garganta se agota con facilidad y no puede abusar de su técnica o empezará a desgarrarse sus cuerdas vocales y sangrar.
- Salmón.
Una pequeña decepción se reflejó en los ojos de Azula. Por supuesto, ella cometió el error de inflar sin comparación la hechicería debido a su desconocimiento. Fue evidente que, al igual que el manipular elementos, aún permanecieron limitaciones y reglas que las personas debieron cumplir; en caso contrario ella imaginó que decir "morir" o "enférmate" fue suficiente para acabar con todos sus oponentes. Eso fue estúpido de su parte.
- Así que hablas con términos de comida para no llamar la funcionalidad de tu hechizo. No lo controlas por completo para hablar con normalidad.
- Salmón, salmón.
Los labios de Azula se apretaron. Aunque reconoció su poder, la técnica pareció tener más desventajas que beneficios. Aun así, fue una fuerza a considerar que no se podía descartar por unos cuantos inconvenientes. En las situaciones correctas, la técnica debería ofrecer una ventaja táctica invaluable y siguió teniendo condiciones muy libres en su uso, por lo que creatividad debió ser fundamental. No era su estilo, pero es una técnica que aún reconoció como poderosa.
- ¿Hoja de mostaza?
Azula no respondió. Aunque entendió la razón de su curioso vocabulario, no dejó de ser menos molesto de entender y responder.
- Pregunta si estás bien, te le has quedado mirando desde hace un rato.
- Por supuesto, solo pensé en las posibilidades que una técnica como esa puede ofrecer en el campo de batalla, deben ser amplias.
- Sí que lo son. Inumaki es excelente para controlar las masas, lo he visto varias veces hacerlo – Panda pensó un segundo antes de sonreír -. Aunque estoy algo curioso, ¿cómo no conoces el discurso maldito? Es una de las técnicas más conocidas del clan Inumaki.
Azula chasqueó la lengua internamente. Por supuesto que ese mundo aún mantuvo jerarquías de poder reflejada en clanes nobles.
- Del lugar donde provengo no tenemos mucha información de las familias de… hechiceros.
- Entonces debe ser alejado de la civilización. Tal vez la región de Aomori, ¿tú qué opinas?
- Copos de bonito.
- Entonces, ¿dónde crees que es?
Inumaki negó con la cabeza, sin mucha idea de qué responder.
- No importa de dónde sea – una nueva voz se encontró en el interior de la habitación, la última de los pertenecientes al primer año de esa promoción hizo acto de aparición dos minutos después de la hora acordada -. Siempre y cuando sea una buena compañera de entrenamiento, será suficiente.
- Oh, Maki, no te vi llegar.
Azula registró a quién perteneció la voz. Sin notarlo, su mandíbula se pronunció al observar a la engreída chica de lentes parada como si fuese la reina del mundo. Algo en ella le enervó los sentidos, ya sea su apariencia simplona e indiferente, o su presuntuoso carácter. Sea lo que fuese, algo empezó a circular por el sistema de Azula, algo que conoció muy bien y trató de suprimir con todas sus fuerzas.
- Es bueno que nos acompañes.
Maki frunció el ceño, de inmediato su compostura se mantuvo alerta, con la funda de lo que sea que estuviese en su espalda listo para ser utilizada. La chica no dijo palabra alguna, solo observó y pareció esperar algo. El ceño de Azula, aunque apenas perceptible, se estrechó por la actitud hosca.
- Supongo que debo ser yo quien inicie las presenta – Azula respiró con lentitud, sin permitir que su rostro mostrase sus emociones internas, y en su lugar tomar la parte madura de la situación y levantar su mano -. Soy…
- Ahórrate eso.
Sin precauciones, Maki retiró la mano de Azula como si fuese una mosca. Ignorante de la gran fuerza que poseyó la chica de lentes, Azula se enfocó en la reacción. ¡¿Cómo se atrevía?! No solo rechazar su mano, ¡Sino tratarla como si no fuese más que una pestilente campesina! Ella supo que su intuición no la llamaba por nada, debería volver a confiar en sus instintos para juzgar a otros, la señorita arrogante fue muestra clara de alguien que no conocía su lugar.
- Maki, no deberías ser grosera con tu nueva compañera.
- ¿De qué hablas? Ella está siendo grosera conmigo.
- ¿De qué estás hablando? Lo único que he intentado es establecer una conversación cordial.
Maki se burló, una pequeña risa no tan involuntaria se escapó entre sus labios.
- No me creas tan ingenua. Conozco esa mirada, no creas que no noto la irritación con solo verme.
- ¿Mostaza?
Azula abrió un poco los ojos. Las personas no la leyeron con tanta facilidad, ¿acaso ella fue tan buena con el lenguaje corporal?, ¿o fue ella quien fracasó de ocultar por completo sus pensamientos? Eso no fue bueno para aliviar la creciente molestia debajo del pecho de la princesa.
- Te equivocas por completo. Supongo que aquí ocurre un… desagradable malentendido – Azula afiló su mirada para corresponder los desdeñosos ojos de "Maki" -. Solo me recuerdas a alguien despreciable.
- Que curioso, justo iba a mencionar eso sobre ti.
Con sus fosas más pronunciadas de lo que le gustó, Azula tomó un breve respiro. Aunque fue evidente que tratar una postura agresiva en sus circunstancias fue algo más que infructuoso, eso no significó que dejaría pasar tal descaro como una maestra aire cobarde.
- Eso es una infortunada sorpresa. Sin embargo, espero que se muestre cierta madurez para tratar con personas que encuentres no agradables. Como una buena socia, te aconsejo que reserves tus pensamientos en el interior.
- ¿Qué porquería de consejo es ese? Respóndeme algo, solo por curiosidad ¿no serás una de esas niñas mimadas que les da limosnas a los pobres como "limosnas de caridad"? Porque no puedo pensar en otra cosa más que en un dolor de cabeza andante.
- Veo que tienes un ligero problema con la autoridad. Es una pena, pero tiene sentido, las personas sin educación pueden llegar a confundir esas "limosnas de caridad" como un deber.
- Vaya, y cuando creí que no serías peor suenas como un político. ¿Acaso heredaste lo peor de papá? Aquí lo advierto, esta escuela no es por privilegio. Si estás aquí por capricho, créeme que lo único que encontrarás es decepcionarte, o algo peor, depende de tu suerte.
- Creo que apuesto en mis posibilidades.
- Azula, Maki, cálmense.
Ni Inumaki ni panda entendieron cómo surgió un conflicto tan gratuito, pero ninguna de las chicas pareció ceder ante su choque. Aunque ninguna inició una confrontación directa, los otros dos se interpusieron en la mitad de ambas chicas. Truenos y cuchillas parecieron cortar la fina tela que separó las grandes palmas de Panda de su próximo movimiento.
- ¡Que alegría que ya todos se conozcan!
Sin embargo, cualquier indicio de enfrentamiento se cortó ante la aparición de su maestro. Recostado en el escritorio, Satoru saludó con entusiasmo a los miembros de su nueva clase. Todos observaron con leve impresión antes de retirarse a sus asientos, algunos más aliviados que otros. La única excepción fue Azula. En primer lugar, no esperó que un maestro pudiese imponer respeto por solo sonreír, pero dedujo que Gojo al menos tuvo el poder suficiente para dejar en claro a sus alumnos que sería inútil ir contra él. Lo que no supo es cuándo llegó. No, más que eso, Azula quedó impactada por el cómo llegó, ella no notó algún signo de intrusión en la habitación hasta que él exclamó como un bufón. ¿Acaso su "técnica maldita" se trató de la teletransportación de un lado a otro? ¿O hubo algo más?
Por un segundo observó a Maki. En lugar de recibir una mirada burlona o un ceño de odio, lo único que obtuvo fue una ley de hielo. Sus ojos ni siquiera alcanzaron a conectar por el enfoque de Maki que prefirió la ventana sobre ella. ¿Qué diablos le pasó a esa engreída para ignorarla? Con una leve negación, Azula tomó el asiento al lado de la ventana junto a Inumaki como muro para no tener que interactuar con la idiota que consiguió como compañera.
- Como venía diciendo, ¡Bienvenidos al primer año en la escuela de hechicería de Tokyo! Espero que las expectativas sean altas, que los clubes se instauren pronto, y no seré yo quien los motive a saltarse una que otra norma.
Azula tuvo que tomar parte de sus sienes para calmar una creciente jaqueca. Ella supo en el momento en que vio correctamente a Gojo que él no tuvo materia de maestro. Creyó que, al menos, sería un buen introductorio para el mundo en que se encontró, pero lo único que vio fue un payaso prepotente que no tuvo un interruptor para callar su molesta voz.
Lo peor fue que ella no pudo hacer nada. No conocía por completo su panorama, pero si esos hechiceros se acumulaban para intentar ejecutarla en caso de rebeldía tenía demasiado en contra. Solo esperaba que un evento desafortunado y tortuoso cayese sobre él, o recopilar la suficiente información para saber al menos su "técnica maldita" o lo equivalente al doblamiento de elementos. Por ahora, decidió permanecer impoluta de sus actitudes y tratarlo como un don nadie como la mayoría de los instructores incompetentes que se creyeron la gran cosa hasta que pusieron a prueba sus propios conocimientos.
Afortunadamente, sus compañeros parecieron corresponder su fastidio. De hecho, ellos parecieron más hartos de él que incluso ella, por lo que las señales no eran muy buenas en caso de que esa tónica continuara así.
- Supongo que las presentaciones sobran, pero quiero ser justos con ustedes. Ya se han visto en misiones preliminares y evaluaciones conjuntas, pero ninguna aquí ha conocido a nuestra querida visitante de otra galaxia.
Los ojos de Azula se abrieron por lo repentino que Gojo sacó el tema. Nunca esperó que esa información la liberara tan libremente. En su defensa, ella pudo hacer poco o nada desde su posición, pero no significó que debió ser consciente de esta secuencia de eventos y, sobre todo, ganar ventaja de dicha revelación. En su lugar, subestimó la mezquindad de su nuevo maestro. Con un pequeño pellizco sobre su muslo, ella no tuvo más remedio que seguir esa secuencia de eventos.
- ¿De otra galaxia?
- Así es. Su querida amiga Azula resulta ser una princesa interdimensional de un mundo feudo, así que trátenla con bastante cuidado, no conoce mucho de la hechicería ni la energía maldita.
- Gojo – Azula siseó, ni siquiera supo cómo adquirió tanta información, ella tuvo cuidado en no revelar algo más allá que ligeros aspectos de su mundo, lo suficiente para saciar la curiosidad sin comprometerla, y él no tuvo escrúpulos en destapar todo por su diversión sin sentido.
Todos, incluida Maki, abrieron los ojos con bastante sorpresa. Por supuesto, la incredulidad fue lo primero, con evidentes razones. Incluso en un mundo lleno de locura y magia, algo tan inconcebible solo fue crédito de miradas extrañas y excusas posibles.
- ¿Hablas en serio? – preguntó Panda.
- ¿Por qué mentiría? – Gojo asintió, mientras se acercó a Azula. Una mirada aguda fue suficiente para desistir de intentar tocarla, aunque fue más por acción reflejo bastante fingida -. Diles Azula, cuéntanos tu grandiosa historia de cómo caíste en este fantástico mundo de muerte y destrucción.
El enfoque se tornó a Azula que no tuvo ninguna intención de seguir con las intenciones de su nuevo maestro.
- No requiero responder eso.
- Vaya… - la sonrisa de Gojo desapareció en un gesto decepcionado, algo que en cierta medida complació a Azula, pero pronto la recuperó con un ligero levantamiento de hombros -. Que mal, y tú eres la persona que más deseo escuchar su tragedia.
- Lamento que no tengo que ofrecerte ninguna historia que te llene de lágrimas.
- ¿Estás segura?
Azula parpadeó, con algo más de fuerza de la prevista. En poco menos de tres días, Gojo escaló como la espuma como uno de los seres más irritantes y molestos que alguna vez tuvo la desdicha de conocer.
- Bueno, eso puede explicar por qué parece estar desconectada con todo su entorno – racionó Panda, empezando a tomar las palabras de Satoru algo más verídicas.
- ¿Atún?
Aunque Inumaki pareció no estar del todo convencido, tampoco pareció negar las palabras de Gojo. Incluso si sus palabras no eran más que falsedades, tampoco se pudo descartar por completo todo, pese a la locura de la sola idea de considerar verídico aunque sea parte de la locura que acabó de mencionar.
- Así que una princesa, ¿no? Ya veo porque no me caes bien.
Maki, por otro lado, recuperó parte de lo explicado por Gojo. Los ojos de la Azula captaron la sonrisa sarcástica entre sus labios. Ella tuvo que darle créditos a su nuevo maestro, no fue tan insufrible como su nueva
- Al menos yo tengo una razón justificable para establecer mi dominio. Tú, por otro lado, no pareces tener las herramientas para ello. Una chica que escala para rebelarse en contra de lo que el mundo esperó de ella y ahora se muestra alta y poderosa para ocultar sus inseguridades.
- Mejor ten cuidado con las siguientes palabras que dirás.
- Veo que es un nervio algo sensible.
Fuertes aplausos resonaron en la habitación. El enfoque volvió a Gojo que permaneció con su sonrisa imperturbable contemplando la interacción sin preocupación alguna.
- Aunque me inspira su devoción competitiva en probarse unos a otros, esto solos será una clase introductoria. Si desean matarse, pueden hacerlo en la salida del horario… o cuando no los vea, lo que ocurra primero.
- ¿Y por qué no lo hacemos oficial? – Maki habló, lo que llamó la atención de los demás -. Todos aquí conocemos las técnicas de los demás, pero nadie conoce nada de ella. ¿No crees que es una buena oportunidad de ver de qué estás hecha, Satoru?
- ¿Qué propones?
- Si tantos problemas tienes conmigo, princesita, mejor hagámoslo en un combate. No creas que me esconderé solo porque tengas sangre azul o lo que sea que dijiste.
- Veo que personas como tú solo pueden entender por medio de la violencia, que desafortunado – Azula negó con decepción, pero una pequeña y fina sonrisa empezó a maquillar sus rasgos, una pequeña llama vivaz que pareció corresponder los deseos de esa chica insolente -. Pero, por primera vez desde que te conocí parece que salen palabras coherentes de tu boca.
- ¿Eh? – la mandíbula de Gojo se abrió, algo impactado y triste al mostrar un calendario casi vacío con solo dos actividades anotadas en él -. Pero aún queda la introducción y eso.
- Creo que ellas quieren resolver… no sé exactamente lo que sea que tengan.
- Salmón.
Gojo se rascó la cabeza un momento, pareciendo meditar un segundo la propuesta de Maki. No tomó mucho tiempo antes de volver a su actitud relajada y descartar el asunto con un sonoro suspiro.
- En fin, ¿qué se puede hacer? – con eso, el duelo pareció garantizado. Aunque Azula desaprobó la facilidad con la que esa chica pudo salirse con la suya con tanta facilidad, solo fue una de la larga lista de decepciones de su nuevo maestro -. Supongo que las mejores amistades siempre tendrán sus roces.
- Apenas hemos hablado por 15 minutos – Maki replicó, chasqueando la lengua mientras caminó hasta la salida acompañada de Panda e Inumaki curiosos por el cierre del asunto -. Sígueme, sé llegar al campo de entrenamiento
- Guía el camino.
Decidida, ambas chicas avanzaron, ninguna con el deseo de dejarse superar por la otra. Los desafíos no fueron raros para Azula, y si pudo dominar a la personalidad más abrasiva entre sus compañeros, los demás caerían como piezas en una partida de Pai Sho. Aunque… ahora que ella lo pensó: en todo el tiempo que Azula estuvo en esa dimensión, ella nunca utilizó el fuego-control ni tuvo la necesidad de usarlo.
Eso, de alguna forma, envió un pequeño escalofrío por su espalda.
XXX
- Maki, ¿de verdad ves necesario esto?
- ¿Tienes algún problema, Panda? Ella parece igual de emocionada que yo.
- No me malinterpretes, solo tengo algo de emoción por dejar en cenizas toda esperanza de pensar que puedes contra mí.
- Lo que digas – Maki respondió con sequedad, sin dejar de lado la pizca de burla detrás de sus palabras -. Supongo que las princesas prefieren mantener la dignidad hasta el final.
Ambas chicas se posicionaron a lo largo de un plano de césped pulido rodeado por una pista de atletismo. Aunque no fue el escenario que Azula imaginó, tampoco pudo quejarse. En la simpleza, no hubo rastros de trampas o ventajas favorables a una o la otra, un terreno baldío en su practicidad.
Aun con toda la molestia de uno al otro, ambas sabían que no era más que un encuentro "amistoso". Por consiguiente, se tomaron el tiempo para prepararse de la mejor forma. Azula realizó unos cuantos estiramientos ligeros, movimientos gráciles que aprendió de… instructores. Sintió su cuerpo en estado óptimo, y pese a un tiempo relativamente largo sin un enfrentamiento directo, nada de sus facultades pareció decaer.
Maki, a su vez, retiró el arma de la larga funda que cargó en su espalda. Una lanza roja de un filo considerable surgió de su interior. De inmediato, Maki sacó unas vendas para empezar a envolver el filo del arma. Azula lo ignoró, tampoco es como si este enfrentamiento fuese a muerte, ella no tuvo los ánimos de asesinar a nadie y menos si conllevó más desventajas a futuro que beneficios.
Azula, viendo el tiempo que tomó a Maki terminar su propia preparación, decidió tomar su tiempo para llamar a su fuego. No deseó mostrar aún sus llamas, al menos hasta que empezara el combate, y conectar con su fuego fue ideal. No tardó mucho en percatarse de una anomalía extraña, como una contracorriente que volvió su tranquila respiración en algo volátil. Ella no sintió algo en particular, al menos no en el exterior, ni tampoco sintió preocupación por algo, pero un pequeño llamado advirtió que algo fue diferente.
Con el arma vendada y la rutina de calentamiento realizada, ambas no tuvieron algo más que esperar para iniciar el encuentro.
- Adelante, puedes usar tu técnica maldita, o lo que sea que tengas, no tengo problema con eso.
- Yo no hablaría tan segura si supieras lo peligroso que es proponerme eso.
- Así que usarás tu fuego – dijo Satoru, con su mano apoyada sobre su barbilla -. En ese caso, no te importará si le doy un vistazo más profundo, ¿no?
De reojo, Azula observó las intenciones de Gojo. Para ser sincera, ella no supo la razón de la venda, ¿algo relacionado a su poder?, ¿O también recurrió a otros métodos para ver como la maestra tierra amiga del Avatar?, sea la razón que fuese, no pudo evitar interesarse por primera vez de la acción de su "maestro".
Lo que no esperó fueron dos luceros que encerraron la inmensidad del cielo sobre ellos. Decir que fueron los ojos más hermosos que alguna vez había visto fue quedarse corto, su sola apariencia denotaba su poder y belleza. Por instinto, Azula retrocedió un paso, sin comprender del todo lo que vio.
- ¿Qué… son esos ojos?
- Sabes, empiezo a creer que no eres este mundo si no conoces el poder del idiota y sus seis ojos – Maki habló, apoyada sobre su arma, y pese a su postura relajada, no dejó de mirar con algo de expectativa a su maestro.
- ¿Seis ojos?
- ¡No te preocupes por mí! Resolveré tus preguntas después – Gojo gritó, sacando del estupor a Azula que debía indagar a mayor profundidad cuando lidiara con su insignificante boca -. Oye, no me mires así, te prometo que tus dudas serán explicadas.
Azula se limitó a rodar los ojos. Aun con los ojos más bellos del mundo, su portador no fue más que un cretino sin remedio. Con unos aplausos, Gojo se acercó un poco para revisar el estado de ambos combatientes. Satisfecho, asintió un par de veces antes de hablar.
- Prepara…
Las palabras no terminaron de salir de la boca de Gojo antes que Azula se precipitara sobre Maki. La reacción de la chica armada fue excelsa, esquivando las llamas rojas con bastante facilidad. Pese a intentar continuar su ofensiva, Azula se percató de algo que la sacó del combate por varios segundos.
Rojo. Azula, sin querer la guardia, tuvo que observar sus manos un segundo. Hace años que desarrolló la capacidad natural de concentrar su fuego en pequeñas porciones más calientes para formar sus icónicas llamas azules. Lo consideró un sello personal, algo que ningún maestro logró alcanzar, ni siquiera el obeso de su tío o su padre. Ahora, las llamas eran descontroladas y vivaces, como un maestro fuego novato.
Aun así, no tuvo tiempo para reflexionar sobre eso. La lanza de Maki dio un golpe al lugar que alguna vez estuvo su rostro. La sorpresa pasó factura, porque su guardia baja fue debilitada, y para un oponente como Maki tener una guardia débil es directamente no tenerla.
Un poderoso puñetazo conectó sobre el estómago de Azula que, sumado al pequeño impulso causado por el fuego en un intento fútil de esquivar el golpe, lanzó a la princesa unos cuantos metros de su posición inicial.
- Así que tu técnica maldita es producir llamas – Maki balanceó su arma, poco impresionada del desempeño de su contrincante -. De acuerdo, puedo trabajar sobre eso.
Azula, en cambio, tuvo que tomarse un momento para recomponerse del golpe. Nunca, en toda su vida, observó a alguien conectar un golpe tan poderoso como ese. El fenómeno de circo inhabilitaba con golpes precisos, el Avatar reforzaba sus golpes con tierra. Esto fue como si una bola de cemento hubiese quebrado sus costillas. Por fortuna, solo fue la poderosa sensación y no la realidad.
Aun así, también le dio una imagen clara de su estilo. Ella debió dirigir el ritmo del combate y, sobre todo, la distancia. Puede que su fuego sea y se sienta diferente, y no fue algo menor, pero su enfoque tuvo que recabar en algo más importante. Además, aún lo mantuvo en su control, y mientras eso permaneciera inmutable su victoria sería una garantía.
No hubo distracciones, el dolor solo es una excusa de débiles y la debilidad nunca fue una opción en su vida. Con una respiración calmada, Azula se recompuso y enfocó sus feroz mirada contra una Maki relajada que se limitó a balancear su arma con confianza.
- ¿Qué ocurre? No me digas que un golpe es más que suficiente para derrotarte.
- Reconozco que tienes una fuerza considerable, pero no te crezcas tanto solo por darme un golpe, eso no se acercará a derrotarme – Las comisuras de Azula se alzaron con absoluta confianza.
- ¿Entonces qué tal si te doy tres golpes?, ¿crees que eso se acercará a derrotarte? – Maki sonrió, pero la sonrisa de Azula permaneció en su lugar.
- Me cansé de hablar.
Con un impulso en su fuego, tanto para ganar distancia como limitar el movimiento de la hechicera, Azula ganó un rango cómodo para controlar las cosas. Maki, a una impresionante velocidad, intentó acercarse para ir a su propio terreno. Sin embargo, abundante fuego surgió de las manos de Azula, creando un muro que impidió el avance. Pese a que ella pudo resistir algunas llamas, la potencia de estas hizo imposible para Maki avanzar más allá de cierto punto.
En su lugar, prefirió tomar movimientos circundantes, reduciendo terreno con el uso de su arma como medio de evitar las llamas mientras redujo distancia con movimiento espiral constante y seguro. Azula no fue ingenua, ella entendió la línea de idea de Maki. En contra de las expectativas, fue Azula quien se acercó contra Maki a un combate de corta distancia.
Apuntando a la mano dominante, Azula entró con una pequeña ráfaga que redirigió la posición de Maki a una posición baja, perfecto para una calcinación de sus llamas en la palma de su mano. En lugar de ver el rostro de Maki cubierto en llamas, ella permitió realizar una apertura de piernas justo a tiempo para eludirlo. No solo eso, desde el suelo realizó una patada giratoria directo al plexo solar de la princesa.
Por propia reacción, Azula evitó la patada con su antebrazo que liberó la mayor parte de la energía, y a pesar de recepcionar bien el impacto y caer con una voltereta sin mucha resistencia, no significó que el golpe no fuese menos doloroso. La flama estuvo en su cabeza, apenas fueron milisegundos que le tomó a Maki reaccionar a eso y aun así lo logró. Aunque no subestimó a su enemigo, Azula pudo haber evaluado la fuerza de Maki mal: era mucho más poderosa de lo que su apariencia le daba crédito.
- Veo que te gustaría verme con la cara llena de cicatrices.
- No estoy utilizando mucho poder, apenas hubiesen sido unas pequeñas quemaduras.
- Pequeñas, por supuesto – Maki negó con la cabeza, casi exasperada por la respuesta.
Maki no dudó y volvió a balancear su arma. Izquierda, derecha, la velocidad pareció aumentar con cada segundo. Azula tuvo la reacción para esquivar cada oleada de golpes, sin opción de poder resistir con su cuerpo muchos de esos impactos. Afortunadamente, su agilidad y reflejos parecieron adaptarse bien al ritmo de combate de Maki.
Azula, ese a la posición incómoda, no impidió para entender el estilo de su oponente. Ella decidió que debió ganar distancia para proyectar de nuevo sus llamas y atraerla para conectar un golpe. Maki, con la ventaja de la situación, permaneció en control de los movimientos de Azula con pequeñas fintas.
Aun con el dominio, Maki no pudo evitar sentir la calma con la que Azula esquivó sus movimientos. Sí, Maki vio que ella pareció tener problemas para ponerse al día, pero todo su cuerpo reaccionó en sincronía perfecta y en armonía, incluso al ser presionada de esa forma.
Maki decidió seguir con su ofensiva, viendo que poco o nada pudo hacer la princesa más que intentos de ganar distancia. No obstante, eso no duró mucho antes de que Maki la golpeara con su asta.
Azula recibió el impacto del arma en todo su hombro. La fuerza concentrada la mandó directamente al suelo sin mucha resistencia. Sin dudar, Maki arremetió el asta en contra la espalda de Azula para finalizarla.
Sin embargo, Maki sintió un ardor casi insoportable en su pierna que redujo su movimiento, lo que brindó oportunidad a Azula de esquivar por poco el golpe venidero y empezar a recomponerse.
- ¿No sabes que el viento es un gran combustible para el fuego?
Maki lo comprendió. Azula dejó ser interceptada por el golpe, a la vez que concentró sus llamas no en ella, sino en el viento residual que debía realizar al atraer el arma para sí misma y no ser lastimada por esta.
No solo eso, la herida en su pierna fue significativa, una parte de piel quemada. Eso no fue nada que Shoko no pudiese arreglar, pero fue directo a tendones importantes, lo que redujo la sensación y capacidad de movimiento. Utilizó su patrón de movimiento y su incapacidad de cambiar el rumbo para dar un golpe certero, e incluso calcularlo pese a la extensión de sus llamas.
- Al parecer la princesa tiene unos trucos bajo la manga – Maki felicitó, sin algún signo de rencor por la acción.
Aun con ese percance, el cuerpo de Maki se adaptó rápidamente a las circunstancias. La llamarada fue notable, pero su estado físico aún fue superior al de Azula, incluso si ella no estuviese magullada por algunos de los poderosos reveses que sufrió a lo largo del duelo. De inmediato, Maki recortó distancias, pero Azula tuvo suficiente del juego cercano.
Con un impulso de fuego, Azula lanzó una poderosa bola de fuego fue liberada de sus pies, lo que obligó a Maki a apartarse a un lado. No esperó a que Azula se recompusiese, siguiendo su arremetida justo al lado de la bola de fuego.
Lo que ella no esperó es que otra bola se liberara desde las palmas en vuelo de Azula. Gracias a su asta, Maki pudo bloquear gran parte del fuego venidero, aunque pequeñas cenizas quemaron superficialmente su piel. Tampoco tuvo tiempo para dejarse llevar por el dolor al ver nuevas ráfagas lanzadas en su contra.
Durante breves segundos, el fuego de Azula se balanceó sobre el arma de Maki. Sin cometer el mismo error, Maki despejó las flamas hacia el exterior con una ampliación de su rango de balanceo a costa de algo de velocidad que Azula aprovechó para enviar olas de llamas cada vez más precisas al entrar en mayor calor.
No obstante, Azula empezó a sentir algo de inquietud sobre ella. La batalla poco a poco se volvía un duelo de desgaste, esa fue la razón que Maki permitió que el enfrentamiento continuara ese ritmo. No le tardó mucho en entender que la habilidad de Maki no solo recayó en su fuerza, sino en cualquier capacidad humana llevada a un borde que casi rozó lo inhumano. De seguir así, ella se desgastaría hasta un punto en que no podría seguir al día de la chica de anteojos.
Con algo de esfuerzo, generó la llama sobre sus pies. Aunque no tuvo ni el control ni la capacidad de sostenerse por el aire, el fuego producido fue suficiente para hacerla ganar altura de un par de metros para suministrar cortes al aire que se volvieron corrientes de fuego.
Maki retrocedió un poco, esquivando las llamas, o eso fue lo que pensó Azula antes de que la chica diera un salto que equiparó la altura momentánea que alcanzó la princesa. Por fortuna, su tiempo de segundos de vuelo terminó y tuvo control de su caída, lo suficiente para no recibir un golpe entrante del asta e incluso ganar algo de distancia con una pequeña bola de fuego al caer.
Esquivada la lanza por los pelos, Azula decidió potenciar su fuego. Largas ráfagas de llamas se precipitaron sobre Maki que esquivó con una pirueta desde el suelo y seguir su andar. Una segunda ráfaga se liberó, pero Maki no esquivó esta vez. En su lugar, usó su espalda y un breve balanceo de su asta para redirigir gran parte del calor a un costado y golpear sobre el abdomen a Azula. El impacto, amortiguado gracias al endurecimiento de su abdomen y desviar parte del impacto con su codo derecho, hizo retroceder a Azula y le impidió efectuar su fuego por unos segundos que se limitó a esquivar a Maki.
Se rehusó a aceptar la derrota, ¿cómo se atrevía a menospreciarla y darle esa burla de encuentro?, ella no permitiría que su orgulloso se mancillara por una chica simplona que no sabía con quién se metía. Aunque continuó atenta, e intentó diferentes medios para terminar de una vez por todas, ninguno surtió efecto.
Su ira y emoción borbotearon por todo su sistema, sus sentidos se agudizaron al pensar con avidez nuevas opciones. De hecho, no consideró por completo una opción que podría asegurar su victoria, su carta de triunfo.
Es cierto que un relámpago fue excesivo pero poco le importó. Eso no significó que le lanzaría un rayo directo, ella no era una maestra fuego para aguantar una carga como esa. El impacto sobre el suelo debió generar la suficiente carga para lastimarla un poco y aprovechar esa apertura para dejarla entre una daga de fuego y el suelo. Ella tuvo una maestría en los relámpagos, no tardaría mucho en efectuarlo, y si algo empezó a comprender de esas "técnicas malditas" y la "energía maldita" es que las capacidades se tradujeron en algo superhumano así que no tuvo que preocuparse por acabar con su oponente.
En lugar de apuntar el fuego hacia Maki, Azula decidió usarlo alrededor suyo. Por cercanía, Maki se apartó lo suficiente para que la columna de fuego no la envolviera. Pronto, el fuego se volvió una pequeña de llamas que rodeó a Azula. El auge de las llamas duró por unos segundos, Maki esperó lo suficiente para apagar el fuego restante con su asta y terminar el encuentro.
Lo que vio fue pequeños destellos. Azula, en lugar de evocar nuevas llamas, pareció producir pequeñas corrientes eléctricas en el aire. Maki abrió los ojos al comprender en parte lo que ocurrió. Se supuso que la técnica de Azula consistió en llamas, ¿qué sentido tuvo producir un relámpago? Sea como fuese, esa energía y su concentración no fue algo que ella no pudo ignorar lo que ocasionó que su impulso aumentase a su máxima velocidad antes de que ella terminara su técnica.
Sin embargo, algo empezó a salir su curso de eventos. La energía pareció desbordada, alocada. Azula no entendió lo que ocurrió, pero pareció que las dos polaridades de la energía positivas y negativas no trabajaron en lo absoluto. Maki se alejó al sentir la sensación de peligro. Su suposición fue correcta, el rayo que estuvo a punto de generar Azula explotó en su propia cara.
- ¿Cómo?
La realización de que acabó de fallar un producir un rayo dejó a Azula en shock. Aún peor que sus llamas azules, el no poder producir un rayo fue una realidad que la golpeó más duro de lo esperado. Ella fue perfecta en el manejo de su fuego control, de su rayo control. ¿A dónde fue todo su entrenamiento?, ¿todo su esfuerzo?, ¿todo su talento?, ¿todas esas noches desvelada hasta perfeccionar hasta el último detalle de sus katas?, ¿todas las mañanas que llevó su cuerpo a sangrar sobre si mismo por llevarlo al límite?
Todo en la nada. Un combate que debió controlar, envuelto en un martirio desde el principio por eventualidad tras eventualidad que solo dejó el resultado que no deseó aceptar: ella magullada en el suelo y él de pie con ojos interrogativos juzgándola por su fracaso.
- Oye, ¿qué trataste de hacer?
- Creo que sé lo que ocurre – Gojo se acercó, aunque sus palabras no fueron registradas por Azula que solo se reincorporó lo suficiente para sentarse en el suelo -. Aunque debo decir que fue más cerrado de lo que esperé considerando sus circunstancias.
- ¿Sus circunstancias? – Maki se burló -. Ella no parece controlar bien su técnica maldita.
- No creo que eso sea su culpa. Después de todo, es difícil hablar un segundo idioma para cualquier novato.
Maki entrecerró los ojos a su maestro. De hecho, ella misma se sintió contrastada por las ideas ingeniosas que tuvo de su técnica y el contraste de la imprecisión extraña con la que ejecutó todo. Estuvo claro para ella que Azula tuvo experiencia con sus llamas, bastante si tuvo que juzgar, pero no pareció compenetrar su cuerpo con su mente.
- Inumaki, Panda, Maki, pueden tomarse el resto del día libre. Me quedaré con la querida Aurora para una tutoría más extensiva.
Panda e Inumaki, que acompañaron a su maestro a su espalda, miraron con curiosidad el significado de sus palabras. Con toda la información recabada hasta el momento, Panda lanzó una conjetura que esperó que no fuese verdadera.
- Un momento, ¿quieres decir que no le has explicado todavía el funcionamiento de la energía maldita?
El silencio prolongado fue suficiente respuesta que Panda necesitó para saber que tuvo razón.
- Hojas de bonito – Inumaki resopló, lo que correspondió a los demás que no se impresionaron por la indiferencia de Gojo en el asunto.
Maki abrió los ojos un poco. La chica al lado suyo luchó todo el tiempo sin entender nada de su propia energía maldita y, sin embargo, conectó golpes buenos. Diablos, Maki sintió su pierna escocer por las quemaduras. Fue paradójico, tuvo un gran control en sus llamas y uno pésimo en su energía maldita. Hasta cierto grado la hizo preguntarse hasta qué punto podría llegar si descubría cómo usar sus capacidades a la perfección. Tal vez princesita perfecta llegaría a ser una princesa de terror.
Aun con su renovado respeto, eso no obvió la realidad: ella no le agradó en lo más mínimo su nueva compañera y Maki tuvo por sentado que sería un dolor de cabeza constante en el futuro. Por el momento, decidió que debía dejarlo por hoy y no echar más leña al fuego.
- Dejaremos esto por ahora inconcluso. Tampoco quiero aprovecharme de alguien que no está en su mejor estado.
Azula apretó su mandíbula, sin deseos de mostrar algo más de ella. Su frustración llegó a un punto que nunca esperó conocer de si misma… así como una pequeña, ínfima e insignificante tinte de tristeza que ella trató de descartarlo sobre una alfombra vacía que llamó corazón. Al final, ni siquiera entendió todo lo que corrió en su interior más que la enorme confusión que empezó a volver a rodear sus sentidos.
Necesitó dormir. Azula debió anticiparlo, su instinto debió llamarla para advertirla que pecó en ingenuidad. Tal vez se confió o idealizó la oportunidad ofrecida y se dejó cegar por la perspectiva de acabar de una vez con el idiota de su hermano o las maravillas que el mundo ofreció. De todas formas, dormir fue una mejor alternativa que solo quedarse rumiando en sus pensamientos. Por la mañana, decidida, planearía la forma de solventar esta situación, ella no permitiría que las cosas se mantuviesen igual.
- Tranquila, dragona – Gojo, en otra idea a la suya, decidió detener el paso de Azula al meterse en su camino -. Tu día no ha finalizado.
- ¿Qué quieres decir que no se ha acabado?
- Solo creo que has visto y experimentado lo suficiente para poder explicarte por fin de lo que se trata todo – Azula decidió ignorarlo, sin tener el entusiasmo de seguir lidiando con él por más tiempo -. Dime, ¿no quieres saber por qué la técnica que ibas a usar fracasó tan catastróficamente?
Azula se detuvo tan pronto llegaron las palabras a sus oídos. Ella inspeccionó al hombre de nuevo, ese hombre que no pareció tomarse nada en serio, ni siquiera pudo quedarse quieto mientras la rodeó en círculos como un pavo real. ¿Cómo pudo saberlo?, ¿acaso fue algo relacionado con la hechicería?, ¿sus ojos?, ¿o solo fue otro truco para molestarla?
- ¿La hechicería tiene algo que ver del por qué no pude producir un rayo?
- Bastante seguro – Gojo asintió, su dedo gordo apuntó hacia arriba en completa seguridad -. Te lo dije, yo no fallo con respecto a esas cosas. Pero, si quieres descubrirlo por tu cuenta…
- No juegues eso conmigo – Azula habló, permitiendo que algo de su rencor se dejara evidente -. Me has ocultado información, ¿no? Información invaluable de lo que ocurre, de quiénes eran ellos, de absolutamente todo, y ahora revelas, ¿qué es lo que quieres?
Gojo pareció considerar sus palabras si es que voltear su cabeza fue una señal de que lo hizo. Azula le frustró lo difícil que fue leer a ese tipo, aunque sea un poco.
- Sabes, tú y yo tal vez no nos diferenciemos tanto. Solo pensé: ¿hey, de qué forma puedo hacer entender a una narcisista mi punto? Mi respuesta, ¡Que lo descubra ella misma! Así no pensará que sea un engaño ni me culpará por si no entendió.
- Eres responsable de todo este fiasco.
- No fui yo quien aceptó el enfrentamiento con Maki, aunque te doy crédito, pensé que durarías mucho menos, eres más hábil de lo que recordaba.
Azula observó por un largo tiempo a Gojo. Ni siquiera fue furia lo que sintió, una fría sensación recorrió sus sentidos y la abrazaron en un témpano que abrazó. Nadie, en toda su vida, se burló con ella de esa forma, y lo peor es que la posición en la que estuvo apenas si pudo hacer algo, menos si su fuego control fue tan descontrolado como lo vio.
- En fin, ninguno de los dos desea perder más tiempo, así que.
Sin previo aviso, y antes que Azula pudiese expresar alguna palabra, el campo de hierba se convirtió en una pequeña habitación cerrada. Ni siquiera fue un parpadeo, un segundo a otro el ambiente cambió por completo. Azula tambaleó, su mente apenas se adaptó al cambio y un dolor de cabeza apareció tan pronto como la mano de Satoru se separó de su espalda.
- Toma esto.
Con gran calma, Gojo se acercó a darle una lata de bebida saborizada. Azula, aún aturdida, solo tomó la bebida y la bebió. No fue el mejor de los sabores, pero cualquier acción que aliviara un poco su cabeza fue mejor que nada en ese punto. Para su suerte, toda su persona pareció adaptarse de nuevo a su entorno. Con su mente clara, no tuvo mayor entusiasmo de continuar su bebida antes de tirarla al suelo.
- Este será nuestro espacio de entrenamiento por ahora, debería funcionar.
Azula juzgó su entorno. La habitación no presentó nada, solo un sofá que apuntó al dispositivo que se conocía como "televisor". Ella trató de ver algo oculto, un pasaje, pero ni en espacio, o en elementos de ambiente le dio alguna idea de lo que pudo tratar todo. En cierto sentido, solo sintió aún más furia evocando desde su pecho.
- Debe ser una broma.
- Relájate, no es tan malo. Además, ambos estamos ansiosos por comenzar, ¿no?
Gojo no dio motivos para confiar en sus palabras. Incluso en su aura peligrosa y su posición como maestro de lo que supuso que era una academia de élite para hechiceros, lo vio más como un incompetente que subió en la jerarquía de poder por la influencia, ya sea suya al ser alguien fuerte o por un familiar cercano. Azula odio esa clase, solo rebajaron la eficacia y funcionamiento de una estructura de orden, generaron pérdidas significativa de recursos y, sobre todo, su deficiente trabajo solo se tradujo en más inconvenientes para ella.
Aun así, más allá de su frustración con Gojo, ver la figura de Maki sobreponer la suya casi la hizo escocer en dolor. Ella nunca aceptaría una mirada de condescendencia y pena, no volvería a ser rebajada a un descarte o algo menos que un pato-tortuga. Pese a eso, eso no evitó que su única apuesta para solucionar la incómoda situación en la que se encontró estuvo frente suyo, en un bufón de cabello blando y ojos vendados. Sin otra opción, Azula tuvo que someterse a las exigencias de este maestro, al menos hasta que entendiese la hechicería usada por estas personas para usarlas en su beneficio.
- Espero que esto no sea otro ridículo chiste.
- Para nada, aquí empezará el verdadero entrenamiento.
Con un pequeño suspiro, Azula cruza los brazos a la espera de que Gojo actuara. Por última vez, daría algo de valor a las palabras del sujeto.
- Espero que tengas la capacidad de compensar todo este desastre.
- Por supuesto, no hay nada que no pueda hacer.
Azula frunció el ceño un poco, recordando con quien habló y por qué trató con él. Poder, y si él lo ofreció, lo tomaría. Casi pareció un mantra que repitió una y otra vez para aguantar lanzar una ráfaga de fuego a él.
- Una cosa más – Gojo tomó el hombro de Azula, lo que obligo que la princesa a mirarlo pese a su mal humor -. Bienvenida al colegio técnico de magia metropolitana de Tokyo, porque eso sería el pan de todos los días.
XXX
Bueno, este creo que puedo llamarlo el primer capítulo formal.
Antes de empezar, quiero hacer una pregunta básica: ¿qué les pareció la caracterización de Azula? Lo pregunto porque, aunque sí me he tomado mi tiempo para comprender diferentes facetas del personaje, sigue siendo, con diferencia, el más complejo y complicado de escribir de todo Avatar. No bromeo, este personaje tiene capas de muchas cosas envueltas que tomarlas todas en cuenta es complicado.
En otras noticias, ¿alguno ya ha leído el nuevo cómic de Azula en el templo de los espíritus? A opinión personal está bien, me gustó, y si quieres dar una mayor introspección del personaje es un cómic perfecto para exponer los diferentes pensamientos y situaciones en la vida de la princesa. Como pequeña crítica, sí puedo decir que, para ser un cómic único, se me quedó bastante corto. Mucho de lo expuesto son elementos que ya han envuelto al personaje durante un largo tiempo, no expuso información nueva y pareció el inicio de un camino diferente para Azula.
Y antes de terminar, también quiero agradecer el entusiasmo que está empezando a recibir el fic. La verdad es que no creí que recibiría tantos follows o favorites en una semana, pero me emocionó ver crecer a lo largo de los días al igual que los reviews y sus pensamientos. Muchas gracias por el apoyo en ese aspecto, en serio motiva a escribir estas historias.
En fin, déjenme sus impresiones, no olviden en dar favoritos y seguir. Hasta una próxima ocasión.
