Capítulo 13

POV Fate

Se me estrujó el corazón al verla así, en ese estado tan lamentable. No entendía qué era lo que yo había hecho tan malo para que ella acabara así por mi culpa. Me sentía miserable. Sentía que todo lo que tocaba, lo destruía. Me decían que yo era buena persona y que era especial, pero no debía ser cierto. Si fuera el caso, no provocaría que una amiga se sintiera de la forma en que Nanoha se encontraba en estos momentos. Había estado pensando mucho desde que me dijo eso en el parque. Estaba completamente segura de que había sido una broma por su parte. No podía ser de otra forma. Una persona como Nanoha nunca se fijaría en una persona tan débil como yo. Nadie lo haría. Yo tan sólo era alguien desechable. Las personas me tenían como un lugar seguro al que acudir cuando algo les iba mal porque sabían que yo no tenía maldad alguna y odiaba hacer daño a los demás porque sabía lo que se sentía. Sabía lo que era que te hicieran daño y sabía lo que era el rechazo. Yo llegué a creer que quizás sí merecía la pena el conocerme y por eso, cuando hubo personas que quisieron ser mis amigos, les abrí mi corazón. Me amoldé a ellos para sentir que encajaba en un lugar. Me acoplé a sus vidas y les di seguridad, lealtad, confianza y cariño, esperando lo mismo de vuelta. Y, con el tiempo, les expuse mi dolor y les expliqué todo aquello por lo que había sufrido. Me hice vulnerable frente a ellos. Lastimosamente, la gran mayoría tuvo miedo de caer arrastrados por mi pasado y me abandonaron. Otros, simplemente, me prometieron estar ahí por siempre y me fallaron en cuanto ya no les fui de utilidad. Estaban también los que regresaban cada vez que alguien les hacía daño y me trataban con calidez. Nadie, fuera de mi círculo más íntimo, que hubiera conocido había querido quedarse a mi lado. Solo había sido un juguete roto con el que jugar un poco más y así terminarlo de romper, como si no tuviera sentimientos ni valor alguno. Y luego estaba Nanoha. Una chica hermosa que me confundía mucho. A veces parecía que me quería y otras no. A veces parecía que le importaba muchísimo y otras parecía ser un capricho. Cerré los ojos con fuerzas para evitar derramar mis lágrimas porque no quería llorar ahí, frente a ella. No podía hacerme más vulnerable de lo que ya era. No podía dejarle ver que me había destrozado su broma, el ser solo un capricho y juguete para ella. Había estado trabajando en aceptar esto último, pero dolía. Dolía demasiado. Nadie estaba preparado en esta vida para entender que habían jugado con sus sentimientos y que había sido un mero capricho para otra persona. No importaba que hubiera estado en psiquiatría trabajando en mi autoestima y amor propio. Dolía mucho el no ser suficiente para nadie y eso era una realidad aplastante. Respiré hondo y traté de calmarme o no conseguiría hacer lo que había venido a hacer.

- Lo siento, Fate-chan. –habló entrecortadamente.

- No has hecho nada malo. –mentí mientras dejaba un beso en su cabeza.

- Sí lo he hecho. Yo te prometí no dejarte sola nunca más y… –un fuerte sollozo abandonó su garganta y yo la estreché más fuerte contra mí.

- Tranquila, Nanoha. Tranquilízate. –dije, tratando de calmarme yo también– Está bien si no quieres ser mi amiga. –sentí como mi corazón se quebraba y pronto se rompería en cientos de trocitos que jamás podría volver a unir– Yo lo entiendo.

- ¿Qué? ¡No! –exclamó mientras se separaba de mí abruptamente– ¡No lo entiendes! –quedé sorprendida ante su actitud.

- Nanoha… –murmuré su nombre mientras la miraba a sus cristalinos ojos.

- Es cierto que no quiero ser tu amiga. –ahí estaba, el sonido de mi corazón rompiéndose como nunca antes– Pero porque… ¡porque quiero ser algo más que eso! –abrí los ojos como platos– Siento mucho tener estos sentimientos por ti. He traicionado tu confianza. Lo siento mucho. –yo volví a quedar estática al igual que el día en el parque– Yo traté de alejar estos sentimientos por ti y por eso me alejé. No quería perder tu amistad, así que tuve que alejarme de ti por un tiempo para hacer que se fueran, pero no se van. –ella seguía llorando, esta vez con más fuerzas– Cada vez que lo intento, regresan con mucha más fuerza. –se agarró su cabeza– Siento que me volveré loca muy pronto.

Yo no podía decir nada. Me había quedado fijamente mirándola mientras trataba de asimilar sus palabras. ¿Quería decir entonces que lo que dijo en el parque iba en serio? Entonces, ¿por qué huir? Ella seguía llorando. Analicé mejor sus ojos y pude ver tristeza. Ella tembló y entonces vi el mismo miedo en su mirar que el día del parque antes de echarse a correr. En un acto reflejo, al ver que iba a huir de nuevo, alcancé su brazo y jalé de ella para atraparla entre mis brazos. Ella forcejeó, tratando de escapar otra vez, creyendo que quizás yo la estaba rechazando con mi silencio. Lo que ella no sabía era que lo que me pasaba era que no sabía qué decir.

- Nanoha, por favor. No huyas más. –pedí mientras la estrechaba mucho más contra mí– Por favor. –ella seguía forcejeando para huir, aunque más débilmente– Está todo bien. –ella se detuvo finalmente y enterró su rostro en mi pecho.

Nos quedamos así por unos minutos, tratando de calmarnos. Y, en mi caso, tratando de buscar las palabras adecuadas para exponerle mis sentimientos correctamente, aunque iba a resultar un completo desastre porque estaba extremadamente nerviosa. Seguramente me liaría con las palabras y todo se malinterpretaría. Tomé una gran bocanada de aire tratando de organizarme para hablar con ella calmadamente.

- Nanoha… –la llamé con falsa calma, pues estaba hecha un manojo de nervios, pero ella no se movió– Nanoha… –me tembló la voz esta vez.

- Lo siento. –susurró.

- ¿Por qué lo sientes? –pregunté con el corazón aún desbocado.

- Porque te hago sentir incómoda. –quiso separarse, pero la retuve.

- No. No me haces sentir incómoda. Yo… –exhalé– ¿De veras que me quieres de esa forma, Nanoha? –se tensó y comenzó a sollozar de nuevo– Nanoha, está bien sea lo que sea. No pasa nada. –traté de consolarla nuevamente y ella asintió en mi pecho, provocando que mi corazón cabalgara como loco– Nanoha…–la separé un poco de mí– ¿Estás segura? –le pregunté mirándola a los ojos con un poco de esperanza.

POV Nanoha

Cuando Fate me separó de ella y me miró a los ojos, pude ver ¿esperanza? Mi corazón se llenó de consuelo y aliento en ese momento. Había una pequeña ilusión. Una pequeña esperanza de que ella sintiera lo mismo después de todo. Le sonreí cálidamente y asentí nuevamente, atreviéndome a acariciar su mejilla.

- Sí, Fate-chan. –dije esta vez segura– Te quiero de esa forma. Te quiero como algo más que a una amiga. –ella abrió los ojos como platos y vi que poco a poco, una diminuta sonrisa, se asomaba a su rostro– Te quiero desde hace mucho tiempo, pero no me atreví a decírtelo antes por miedo a tu rechazo. A fin de cuentas, te hice muchísimo daño en el pasado y ni siquiera merecía la segunda oportunidad que me diste. –ella trató de hablarme, pero la detuve– Es la verdad, Fate-chan. Fui una cobarde y te provoqué mucho dolor con mi indecisión de defenderte en la escuela. Mi indiferencia fingida te hizo daño y eso será algo que me acompañará por el resto de mi vida.

- Nanoha, no…

- Sí, Fate-chan. Te empujé a hacer lo que hiciste.

- ¡No! –exclamó– Tú no tuviste la culpa de lo que yo hice. Eso no fue culpa de nadie, salvo de mí misma. Fui débil y cobarde. En lugar de enfrentarme al mundo y la situación, me regodeé en mi dolor y sufrimiento. Aunque no hubieses actuado de esa forma, seguramente habría hecho lo mismo, Nanoha. –su confesión me dejó helada, pues pensaba que de haber sido su amiga, la habría salvado– No se puede salvar a quien no quiere ser salvado, Nanoha. –habló con tristeza, como si hubiese leído mi mente.

- Eso será algo que nunca sabremos, Fate-chan… –asintió– Y ahora lo que importa es el presente. –volvió a sentir– Sé que por todo lo ocurrido, no merezco nada, pero a pesar de haberlo intentado, no puedo sacarte de aquí. –señalé mi corazón y luego mi cabeza– Cuando estoy contigo, el tiempo vuela y olvido todo. No existe nada ni nadie más que tú. Soy feliz cuando estoy a tu lado. Y siento haber traicionado de esta forma la confianza que tanto me costó ganarme, pero en el corazón no se manda… –bajé la cabeza– Te estuve evitando porque ya no había manera humana posible de evitar que se notaran mis sentimientos románticos por ti y… –me interrumpió.

- Te he echado de menos, Nanoha.

- ¿Uh? –alcé la cabeza y ella sonreía tímidamente y con un bello sonrojo en su rostro.

POV Fate

- Yo también te quiero, Nanoha. –abrió los ojos como platos– También te quiero desde hace tiempo, pero mi falta de amor propio me detuvo.

- Fate-chan, pero… –la silencié colocando dos de mis dedos sobre sus labios.

- Crees que es fácil quererme, Nanoha, pero no lo es. –le mostré mis muñecas– Esto es un recordatorio constante de lo que hice. Y a ti te recordará y te seguirá haciendo creer que fuiste responsable de mi decisión de querer quitarme la vida. –vi que tragó pesado– Con querernos no será suficiente, Nanoha. Necesitas pensar en si serás capaz de aceptar esa parte de mi pasado sin sentir lástima por mí.

- … –no dijo nada, solo se quedó procesando lo que le dije.

- Piénsalo bien, Nanoha. Necesito que estés segura de lo que sientes y quieres. No quiero hacerme ilusiones y que después vengas diciendo que es demasiado para ti y que esto no era lo que querías. No quiero ser un juguete ni un capricho. Si me vas a querer, que sea bien y no por un ratito o hasta que te aburras.

- Estoy completamente segura de lo que quiero, Fate-chan. No tengo ninguna duda. Tus cicatrices, lo único que me provocan es un estremecimiento porque podría haberte perdido y, definitivamente, yo no estaba lista para eso. Nunca estaré lista para eso. Fuera de eso, no me provoca nada más. –tomó mi mano y la puso a la altura de su corazón– ¿Lo sientes? –miré nuestras manos y después a ella, a sus ojos, y asentí muy lentamente– Siempre late así de rápido por ti. Sé lo que siento, Fate-chan. Estoy completamente segura de que te quiero y estoy dispuesta a enfrentar lo que sea y a quien sea por poder estar contigo.

- Nanoha… –una furtiva lágrima se escapó de mí ojo izquierdo y ella la limpió.

- ¿Quisieras salir conmigo y hacerme la mujer más feliz del planeta, Fate-chan? –me sonrió con dulzura mientras acariciaba mi mejilla.

- Sí, Nanoha. Me gustaría mucho salir contigo.

- ¡Fate-chan! –se lanzó a mis brazos y estuvimos largos minutos abrazadas– Tengo un regalo para ti.

- Yo también tengo otro para ti.

Ambas buscamos por los regalos y los entregamos a la otra al mismo tiempo deseándole una feliz Navidad. Esperé a que ella abriera el suyo primero para ver su rostro al encontrarse con ese elegante colgante de esfera rojiza. Había merecido la pena gastar mis ahorros en ese colgante si la recompensa era ver ese precioso rostro suyo, sonrojado y muy feliz. Procedí entonces a abrir el mío. Me sorprendí muy gratamente al encontrarme un colgante con un triángulo amarillo. Un colgante que yo ya había visto antes. Lo vi el día que le compré a Nanoha el suyo. Me gustó mucho, pero como gasté todos mis ahorros, no pude comprarlo. La miré y ella me estaba sonriendo ampliamente.

- ¿Nanoha? –se encogió de hombros– ¿Tú…?

- Sí, lo sabía.

- ¿Cómo? –pregunté anonadada.

- Viktoria, la dependienta, es amiga mía. –abrí los ojos como platos– No me dijo que me habías comprado este colgante, lo juro. –confesó apresuradamente– Sin embargo, me dijo que habías estado allí, que te quedaste viendo ese colgante y preguntaste por su precio. –fruncí el ceño.

- ¿Y de qué me conoce?

- Etto… –se rascó la mejilla– Puede que le hablara de ti y le mostrará una foto tuya. –abrí los ojos totalmente sorprendida.

- ¡Nanoha!

- ¿Lo siento? –la abracé estrechamente.

- Gracias. Me ha encantado. Jamás me lo quitaré.

- Yo tampoco me lo quitaré. –sonrió.

- Te quiero. –dijimos al unísono con un leve sonrojo.

Ella acarició mi rostro y nos sonrojamos, esta vez, furiosamente. Con una genuina sonrisa y un brillo especial en sus ojos, asintió casi imperceptiblemente, dándome así permiso para poder consumar ese ansiado beso que cambiaría todo entre nosotras. Acerqué mi rostro al suyo y sentí su cálido aliento. Temblé al pensar en lo que se venía. Nuestros labios ya se estaban prácticamente rozando cuando el sonido de mi teléfono móvil nos asustó y nos separamos abruptamente.

- Lo siento. –me disculpé totalmente avergonzada y tomé el teléfono– ¿Mamá? ¿Ocurre algo?

- Fate-chan, tienes que volver a casa ahora mismo. –me preocupé al escucharla hablar en ese tono.

- Mamá, ¿qué ocurre? Voy para…

- Tu madre biológica, Precia Testarossa, está viva. –dejé caer el teléfono y mi vista se nubló hasta que solo vi oscuridad.


Saizoh: En este fic no quería solo centrarme en la historia de Nanoha y Fate. Quería que todos los personajes, de alguna u otra forma, tuvieran una segunda oportunidad. El enmendar los errores del pasado y que aprendieran a no volver a hacer lo mismo. También quería tocar algunas situaciones que se dan en la vida real en las relaciones de pareja, así como en el caso de las Cingin. Esta vez no hubo detalles en la escena de la cama porque quise dejarlo abierto a tu imaginación (que sé que tienes mucha ;P) Y sí, cualquier otra persona habría abandonado a Cinque, pues aunque se esté enfermo, no da derecho a tratar así a los demás... Yo una vez fui Ginga... Sin embargo, en mi caso, nunca llegaron las palabras de Cinque hacia Ginga, por lo que finalmente me fui... Dicen que el amor todo lo puede, pero yo creo que es solo en ciertos casos. No necesariamente formar su propia familiar quiere decir que quieran tener hijos xD Formar tu propia familia puede significar mudarte con tu pareja y vivir de manera independiente. Ah, yo también pensé que Veyron y Kurt darían más guerra, pero finalmente quise darle algo de paz a Fate xD Y sí, Lindy es una buenaza por acogerlas a todas hasta que terminaran sus estudios y así puedan trabajar y vivir por ellas mismas. Las carreras que siguen Cinque y Ginga es medicina. En el caso de Ginga, especialidad en enfermería (por eso trabaja en el hospital psiquiátrico de Carim).

Ah, cierto, Fanfiction está teniendo bastantes problemas o quizás sea yo el problema xD porque dejaron de llegarme las notificaciones por email de la nada...

Como bien dices, yo no escribo para recibir likes ni comentarios. Lo hago porque me gusta escribir y con que haya tan solo una persona que lo lea y sea feliz leyendo, es suficiente para mí :D Pero te agradezco mucho tus palabras, Saizoh. Es todo un halago :) Y muchas gracias por tus comentarios tan bien desarrollados ;D Siempre es agradable leerte. ¡Nos leemos! ¡Saludos, Saizoh!