[Drabble]
La rebanada de pastel
—Raphael & Mona Lisa—
Apretando el volante, Raphael dio un giro bastante imprudente en una esquina, pero por suerte, el vehículo no derrapó mal y tampoco se volcó. Y menos mal que ya no había peatones en el camino o aquello se habría convertido en un típico paseo del videojuego Grand Theft Auto.
Advertencias: WHAT IF. / Un poco de OOC.
Disclaimer:
Teenage Mutant Ninja Turtles (2012) © Kevin Eastman/Peter Laird / Nickelodeon.
La rebanada de pastel © Adilay Vaniteux/Reine Vaniteux
Aclaración: Este fic participa en el FLUFFTOBER 2023 realizado propuesto por exorss, publicado en Reddit.
Día 19: Road trip/Hotel.
Notas:
Ay, cómo adoro escribir sobre esta ship.
Ojalá el fic les guste.
NO PLAGIEN, NO RESUBAN Y TAMPOCO TRADUZCAN SI YO NO LO HE AUTORIZADO. —Gracias.
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Esa noche, Donatello se hartó de oír sus quejas y lo sacó de su laboratorio a empujones, diciéndole que si quería descargar su molestia con alguien, buscase a un mutante problemático bobalicón al cual patear. Cosa que funcionó ya que Raphael encontró a un patético mutante tratando de robar una tienda de abarrotes y con este pudo descargar toda su ira sin tener que ir pelear con Leonardo o fastidiar a Mikey.
Estuvo a punto de volver a casa, a las alcantarillas… cuando algo mejor se le ocurrió. Sí, fue a las alcantarillas, pero no para ver a sus hermanos, sino para tomar el "Tortu-móvil" y sacarlo a dar un prohibido paseo por las calles oscuras de la gran ciudad.
Técnicamente, ese vehículo sólo debía dejar la guarida en caso de emergencias, o en una patrulla nocturna en equipo; Raphael estaba rompiendo las reglas al sacarlo sin la autorización de Leo o Donnie, y manejar como un desquiciado por las calles.
Donnie y Leo se pondrían histéricos de nuevo, y Mikey lloraría dramáticamente preguntando por qué no lo llevó con él.
Viendo cómo dejó al mutante patético, con los golpes que le propició, quizás sería mejor que sus hermanos no se acercasen a él en un buen rato.
Apretando el volante, Raphael dio un giro bastante imprudente en una esquina, pero por suerte, el vehículo no derrapó mal y tampoco se volcó. Y menos mal que ya no había peatones en el camino o aquello se habría convertido en un típico paseo del videojuego Grand Theft Auto.
Él estaba tan concentrado en la música rock a alto volumen que no se percató de que el carro estaba siendo abordado por una sombra polizona. La escotilla del techo del carro fue girando poco a poco hasta que la puertilla se abrió, permitiendo el acceso de una gran figura femenina que no perdió el equilibrio en ninguna de las maniobras alocadas de Raphael, que, por fin, se había percatado de su presencia, mas sólo la ignoraba. Aunque le doliese hacerlo.
—Raphael… —llamó Mona Lisa, sujetándose fuerte—. Raphael, debes detener el auto.
En un acto de rebeldía, él aceleró.
—Raphael… —Mona suspiró—, escucha, lo siento. No sabía que la última rebanada de pastel era tuya.
El auto frenó de golpe en medio de una solitaria calle. Rapha apagó la radio y se giró para ver a su esposa.
—No sólo era un pastel —susurró, viéndose un poco culpable.
¿De tomar el auto de sus hermanos y descargar en él su berrinche, tal vez?
—¿Entonces?
—Lo guardaba para Mordelón. No lo comí en su momento porque ese iba a ser su desayuno de hoy. Y dejaste que el gato de Mikey se lo comiese; cuando te dije que eso no había estado bien, simplemente dijiste que no importaba. ¿Cómo se supone que no va a importar? ¿Sabes cuánto tardé en conseguir ese pastel en específico? —la miró, triste.
Si hubiese sido cualquier otro, el de esa falta, Rapha seguro estaría gritándole, pero en cambio, hablaba con Mona Lisa, su esposa, y se había sentido casi traicionado; lo peor es que no podía gritarle, no a ella.
—¿Cómo pudiste, Mona? ¿Cómo pudiste hacerle eso a Mordelón?
Ella desvió su mirada. Aceptando que no tenía excusa. Pero aun así tenía que intentarlo.
—No sabía que lo guardabas para Mordelón… y no lo vi de ese modo cuando me lo dijiste. April siempre suele traer los pasteles que están en el frigorífico, no pregunté quién lo había traído esta vez y… y pensé que no había problema si Gatito Helado comía esa rebanada. Como usualmente no se las niegas… pensé… —ella suspiró con una tristeza igual a la de Rapha—, perdóname. Le compensaré esto a Mordelón, lo juro. Sabes que nunca haría algo para hacerlo sentir mal.
Inhalando profundo, exhalando lo que le quedaba de enfado, Raphael puso en marcha el vehículo de nuevo.
—Vale —los ojos verdes de Raphael se centraron en el camino al mismo tiempo que Mona se acercó a su asiento y lo abrazó con suavidad por la espalda— . Tal vez…
—¿Mmm?
—Tal vez… tus waffles especiales para el desayuno de mañana podrían compensarlo.
—¿Con miel y frutillas? —le susurró muy cerca de su oído.
Él, a pesar de los años, no podía evitar sonrojarse cuando ella hacia eso.
—Sí. Y leche con chocolate.
—De acuerdo, yo hago el desayuno mañana.
—Entonces… todo está bien.
Mona Lisa sonrió afable y besó la mejilla de Rapha. Sí, ya todo estaba bien.
—FIN—
Saludos y espero que les haya gustado.
Gracias por leer.
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