IV

-"¿Lu-Lucio?" habló el sorprendido joven.

Ante la mirada sobresaltada de Sora, Lucio retrocedió preocupado; pues temía de lo que su amigo estuviera pensando sobre él ahora. Su reacción de espanto era la esperada a este punto, en especial para quienes conocían su verdadera identidad como un joven basilisco que vivía su vida lejos de las profundidades del mar. Siempre había sido así desde que tenía seis años.

Flashback:

-Varios años atrás…-

Underground Lab-Prison

Tras haber aguantado los horrores a los que él, y los de su misma especie, estuvieron sometidos por más de un día sin descanso, a manos de la despiadada Capital, se originó una feroz revuelta entre los pisos más bajos de la prisión. Soldados del ejército y basiliscos se batieron en un mortal duelo mágico que terminó cobrándose las vidas de muchos, en su mayoría del último bando. De éstos, Lucio y un buen amigo suyo parecían ser algunos de los pocos que todavía seguían en pie.

-"Haah…haaah… estamos muy cerca de la libertad Lucio, puedo sentirlo….haah… sólo tenemos que llegar al sistema de cloacas y nadar al exterior" le aseguró su compañero basilisco.

-"¡Pe-¿pero qué hay de los guardias?! ¡No tendremos oportunidad contra ellos!" le contestó un angustiado Lucio a su amigo. Y justo como lo predijo, varias voces no deseadas acompañaron las suyas.

-"¡Revisen las cloacas! ¡No queremos que escapen al mar de nuevo!" declaró una voz molesta que sonaba imponente.

-"¡Sí, señor Boruta!"

-"¡¿Qué hacemos Ames?! ¡Ya vienen!" expresó Lucio con gran preocupación mientras que Ames trataba de pensar en una forma de escapar.

-"Lucio, tú adelántate. Con el poco poder que logré quitarle a uno de los soldados podré crear una distracción y así evitar que nos sigan" le respondió Ames al mismo tiempo que miraba su propio antebrazo reptiliano, el cual tenía un glifo con la forma de un brote de planta (1).

-"¡P-p-pero…!"

-"Estaré detrás de ti cuando menos lo esperes. Confía en mí" le dijo con su característica sonrisa acolmillada brillante.

Fin del Flashback:

Desde ese entonces, Lucio había aprendido a vivir entre los magos que habitaban la tierra; gracias a su habilidad innata de cambiar de forma por voluntad propia, siempre que su reserva mágica no se agotara de forma inesperada como ahora.

-"¡Esto es malo, esto es muy malo!" se lamentaba el joven basilisco en pánico con ambas manos tirando de su perfecto peinado azul. Por su parte, Sora quería entender lo que ocurría para ayudarlo en lo que fuera necesario.

-"Lucio, ¿q-qué ocurre? De seguro podemos resolverlo".

-"Me quedé sin magia y he perdido mi poder de transformación. Si alguien afuera me ve así, no dudarán en ponerme en una celda para estudiarme" le explicó al elegido, temiendo por su destino.

-"¡Tienes que estar bromeando! ¿No hay alguna forma en la que puedas regresar a tu apariencia anterior?" preguntó Sora, quien exhibía una genuina preocupación por su amigo.

No pasó mucho tiempo cuando una buena idea cruzó por la mente de Lucio. Si Sora en verdad estaba tan interesado en ayudarlo, como un acto sincero de buena voluntad hacia él, podría pedirle un pequeño favor que de seguro le salvaría la vida.

-"¡H-hay una forma!" afirmó antes de revisar los bolsillos de su pantalón con ambas manos. Dentro de éstos, Lucio encontró diez pepitas de oro, unidas a una raíz, que luego le ofreció a Sora libremente.

-"Estos son molares, puedes comprar lo que sea con ellos. Necesito que regreses a la plaza y encuentres un puesto que venda pociones de reforzamiento, cualquiera bastara para recuperar mi magia de nuevo. Por ahora, eres el único en quien puedo confiar, Sora" añadió en el momento en que le dio su dinero al elegido de la llave espada.

Sora aceptó el encargo y dejó a Lucio en el depósito solo. De regreso en la plaza, y al cabo de algunos minutos, el isleño encontró al vendedor de pociones en medio de otros puestos que vendían artefactos antiguos, extraños animales y objetos de dudosa procedencia. El dueño, otro amigo humano como él, le ofreció una serie de pociones para elegir por el módico precio de diez molares cada una.

El contenido de las botellas variaba de acuerdo al color del líquido y la etiqueta adherida a éstas; aunque era claro que había más pociones moradas en venta que de cualquier otro color. Sora no quiso aguardar más y compró una del lote sin darle mucha consideración a su elección. Pese a su urgencia por regresar con Lucio, el vendedor le aseguró que podía seguir requiriendo de sus servicios cuando él quisiera. Adicionalmente, se ofreció a utilizar los objetos que encontrara como ingredientes para prepararle más pociones de reforzamiento.

Minutos después, Sora regresó al depósito abandonado con la poción en mano. Sin embargo, Lucio no se encontraba en los alrededores esperando su regreso, por lo que el elegido se vio obligado a buscarlo de nuevo; hasta que lo halló en la misma habitación solitaria con las dos puertas de metal corroído.

-"¡Lucio, aquí estás!" declaró Sora, aliviado, en el momento en que se cruzó con el joven basilisco.

-"¡La tienes!" dijo Lucio alegremente antes de recibir a su amigo humano, quien luego le entregó la poción comprada en sus manos.

-"Hmgh, oráculo….tiene un sabor agrio, pero es fácil de digerir" añadió con cierto desagrado por el líquido morado en la botella, aún así no dudo en bebérsela toda frente a Sora. Una vez que lo hizo, Lucio forzó a su cuerpo de reptil para que adoptara su forma semihumana de nuevo con la ayuda del poder mágico recién adquirido que ahora recorría su interior.

Durante este proceso, Sora se demostró un tanto asombrado como interesado por presenciar el desenlace de la transformación de Lucio. Al igual que ver una escena reproducida al revés, el joven basilisco se libró de las escamas verdes que cubrían todo su cuerpo debajo de nuevos pliegues y tejidos de piel. Sus orejas con forma de aletas de pez se amoldaron a su aspecto puntiagudo arqueado común, y su cabello azul recobró su color marrón habitual. Lo único que parecía distinto de su apariencia, era el símbolo de su antebrazo derecho (o glifo como le decían en este mundo). En lugar de llevar la figura del espejo cian de hace algunos minutos, ahora portaba el dibujo de un abanico morado con un único ojo demoniaco en el centro (2), haciendo alusión a la imagen en la etiqueta de la botella.

-"Bien, con esto será suficiente para pasar el resto del día. Siempre que no nos encontremos con más soldados en el camino de vuelta" le aseguró Lucio a Sora, a pesar de que éste, aun si estaba feliz por su amigo, tenía curiosidad por entender qué era lo que atraía tanto al joven a esta habitación totalmente vacía.

-"¿Por qué sigues regresando a este lugar Lucio?" le preguntó un extrañado Sora mientras observaba todo a su alrededor, pero no había nada fuera de lo común, además de ser una construcción vacía e inhabitable. Lucio por su parte se mostró un poco sorprendido, más decidió contarle su secreto como una muestra de agradecimiento por la ayuda que él le brindó.

-"Creo que también puedo confiarte esto" comentó el joven basilisco acercándose a las dos únicas puertas de la habitación, que luego abrió de par en par antes de adentrarse al cuarto contiguo con el elegido siguiéndole desde atrás.

Los dos se abrieron paso por una antigua sala llena de equipos viejos apilados y aparatos con medidores eléctricos inservibles por todo el tiempo que estuvieron en desuso. No obstante, el verdadero interés de Lucio y Sora yacía escaleras arriba, donde reposaba un enorme generador eléctrico que estaba conectado a una linterna gigante, la cual ya se encontraba desgastada y probablemente inutilizable.

-"¿Qué es este lugar?" se preguntaba Sora mientras que Lucio centraba su atención en otra parte de la habitación.

-"¡Está bien!, ¡puedes salir!" le avisó en voz alta a una figura que pronto se acercó a ellos.

Sora no perdió tiempo en dirigir su mirada hacia la persona a quien Lucio se estaba refiriendo, quien, para su sorpresa, terminó siendo un pequeño cachorro de león, de pelaje dorado claro con marcas redondas y patas pálidas. Sus ojos eran de color marrón anaranjado y el curioso mechón en su cabeza rojo brillante al igual que la punta de su cola (3). Si de algo estaba complacido era que el felino salvaje parecía ser amigable a sus ojos.

-"Lo encontré inconsciente en esta extraña cámara hace algunos días después de que ustedes llegaran" le explicó Lucio a Sora mientras que él y el pequeño león intercambiaban miradas curiosas en un intento por entender la existencia del otro.

-"Es probable que una Grieta se haya abierto desde su mundo hasta acá" añadió.

-"¿Grieta?" mencionó el elegido con cierto desconcierto por el término usado.

-"Sí, ¿no es así como ustedes cuatro llegaron aquí?" le preguntó Lucio genuinamente extrañado por la reacción de sorpresa de Sora. Una vez más, parecía que el isleño no comprendía muchas cosas sobre cómo funcionaba este mundo en verdad, y eso estaba empezando a preocuparle.


-Más tarde ese día…-

Rumilda's Tavern

Por petición del mismo Lucio, ambos jóvenes decidieron llevarse consigo al pequeño león perdido con el único propósito de evitar que éste cayera en manos de los dos soldados de la Capital que vigilaban la zona. Sora no entendía muy bien el porqué de ello, pero era claro por las reacciones de Lucio y Rumilda que, quiénes fueran estos sujetos en armadura, eran malas personas que no actuaban en los mejores intereses de ellos, o de cualquier individuo que destacara demasiado entre sus habitantes; y tener una criatura foránea como mascota llamaba mucho la atención.

-"Oh, nono, simplemente no" comentó Rumilda, oponiéndose a esta idea firmemente.

-"Chico, cuando te pedí que encontraras a Lucio no me refería a que lo trajeras con una carga extra, y yo que estaba empezando a confiar en ti".

-"¡Hey! ¡Yo tampoco esperaba que esto sucediera!" se excusó Sora rápidamente desde una mesa cercana junto a Bendy y Cuphead, quienes se mantenían al margen de toda la situación.

-"Fue idea mía Rumilda" intervino Lucio tímidamente mientras le daba de comer al cachorro de león una gran variedad de gusanos y otras pequeñas criaturas carnosas que pronto fueron devoradas con un voraz apetito.

-"No podía dejarlo ahí sabiendo que habían enviado soldados a investigar" añadió para la decepción de Rumilda.

-"¿Otra vez has estado explorando lugares abandonados por tu cuenta?" le preguntó al joven basilisco con cierto disgusto en su voz, mientras que éste sólo podía reírse avergonzadamente por sus acciones poco prudentes.

-"Lucio mencionó algo sobre las 'Grietas' entre mundos, ¿a qué se refería con eso?" habló esta vez Sora en busca de respuestas, lo que llamó la atención de todos (incluyendo la del pequeño león con hocico manchado).

Al verse cercada por las miradas inquisidoras de los forasteros, Rumilda no tuvo otra opción más que explicarle al trío sobre el inusual fenómeno interdimensional y de cómo este influía en su mundo mágico con regularidad. Según su explicación, estas Grietas, o distorsiones temporales en el espacio, actuaban como fisuras que conducían a otros parajes y tiempos lejanos en el universo. 'Una puerta dimensional entre mundos jamás conectados' de acuerdo a sus palabras; lo que podría explicar cómo un cachorro de león común y corriente terminara en un lugar tan extraño como este.

-"¡¿Quiere decir que podemos usar las Grietas para viajar entre mundos?!" preguntó Sora con asombro, esperando oír la respuesta que anhelaba. Sin embargo, en su lugar recibió las miradas confusas de Rumilda y Lucio, hasta que la primera soltó una leve risa burlona por su suposición absurda.

-"Estás bromeando, ¿verdad?" le respondió ella entre risas. "Las Grietas son impredecibles y muy inestables. No puedes saltar a una ciegamente y esperar a que te lleve al lugar al que tanto deseas como si nada".

-"¡Pero es que yo, nosotros…!"

-"Olvídalo, chico. Te estoy haciendo un favor y a tus amigos aconsejándoles que se mantengan alejados de ellas".

-Esa noche…-

Hotel room

Sora no podía dejar de pensar en lo ocurrido sobre las misteriosas Grietas. Aun cuando le había advertido acerca de los peligros que éstas traían, no parecía que el trío tuviera otras opciones si en verdad esperaban partir pronto de ese mundo, algo que para él era muy importante y necesario.

Mientras acariciaba el suave pelaje dorado del cachorro de león en su regazo, el cual ahora debía cuidar por órdenes de Rumilda, Sora se percató de cierto detalle al que no le había dado valor hasta este momento, y era la presencia de sus dos compañeros: Bendy y Cuphead.

Desde que su inesperado viaje inició, no había tenido la oportunidad de preguntarles acerca de ellos o sus razones para estar junto a ese chico Bragi y los otros misteriosos elegidos por la Llave Espada (a quienes no conocía), y que estaban a bordo de esa extraña nave.

-"¡Ja! Prepárate, porque barreré el piso contigo, Bens" comentó Cuphead en tono de burla como si quisiera provocar al joven demonio oscuro, quien se mostraba inmutable ante sus comentarios mordaces. Los dos llevaban tiempo jugando a un juego de cartas, cuyas reglas Sora no parecía comprender del todo. De hecho, estaba teniendo problemas hasta para seguirles el paso.

-"Sólo juega tu pobre excusa de mano y terminemos con esto de una vez" le respondió Bendy con el mismo tono sarcástico desde la comodidad de su cama, en la que se encontraba sentado con ambas piernas cruzadas.

Al verse claramente ofendido por su falta de decoro, Cuphead soltó un bufido lleno de orgullo y colocó sus dos cartas al descubierto junto a otras cinco cartas que ya estaban boca arriba. Una vez hecho esto, declaró felizmente en voz alta.

-"¡Doble par!"

A pesar de ello, su victoria no duró mucho. Podía verse en los ojos anaranjados rojizos de Bendy, o en su sonrisa algo siniestra, que el juego siempre estuvo a su favor y que Cuphead nunca tuvo la oportunidad de ganarle.

-"Escalera real" dijo el joven demonio de forma calmada mostrando sus dos cartas, las cuales se complementaban mejor con las otras cinco cartas en términos de color e imagen.

-"¡¿Qué?! ¡Argh! ¡No puedo creerlo!" espetó su contrincante con incredulidad ante esta derrota, al mismo tiempo que cierto demonio risueño no paraba de reír por la mala fortuna de su compañero.

-"Hablo en serio Cups, apestas blofeando. Hasta me haces pensar si en verdad son ciertos los rumores de que tú solo venciste a King Dice y al Diablo" continuó burlándose Bendy mientras barajaba de nuevo el mazo de cartas.

-"¡Revancha! ¡Cuatro de seis!"

-"¿Seguro? Te he vencido tres veces limpiamente, ¿quieres añadir una derrota más al conteo?"

Durante todo ese tiempo, Sora se mantuvo al margen de los dos, limitándose a sólo verlos en silencio y sonreír cada vez que discutían de esa forma tan agitada. No había duda de que, para él, Bendy y Cuphead eran las vivas personificaciones de sus amigos Donald y Goofy, pero con personalidades distintas. Mientras que el primero era amigable y desenvuelto en el trato, el otro actuaba de una manera más directa y brusca al relacionarse, de ahí su imagen de chico malo del grupo.

-"Jeje…" río Sora inconscientemente, llamando la atención de los dos.

-"¿Quieres jugar esta ronda Sora? Ayudaría a hacer el juego menos predecible" mencionó Bendy con una sonrisa y baraja en mano.

-"La verdad es que no entiendo muy bien las reglas" admitió el avergonzado elegido cambiando de posición en la cama con el cachorro de león acostado en sus piernas.

-"Podemos jugar otro juego si quieres" le sugirió.

-"¡Ba-KAW! Gallina, Bendy" comentó Cuphead en tono de mofa, lo que le valió una ruda contestación de vuelta por parte del demonio

-"Nunca tuve la oportunidad de preguntarles…" habló Sora de nuevo. "¿Por qué estaban viajando con esos elegidos de la llave? O ¿Por qué están aquí en primer lugar?… Sé que parece que estoy preguntando demasiado, pero todo esto es muy confuso para mí".

Ante su inquietud, Bendy y Cuphead se miraron entre sí un poco apenados. Ambos sabían que Sora estaba en lo correcto al pedir respuestas, y el que no estuvieran las personas adecuadas para explicarle todo dificultaba las cosas aún más. Pero, si de motivaciones se hablaba, ninguno de los dos tenía razones específicas para ocultárselo al isleño.

-"Creo que no tendrás problemas con un amistoso juego de 've a pescar' para romper el hielo" insistió Bendy en el momento en que le entregó cinco cartas a Sora.

-"Está bien, supongo" respondió el elegido, cediendo ante los deseos del joven demonio oscuro.

-"Sólo procura no hacerlo demasiado fácil para nosotros" comentó un alegre Cuphead de forma sarcástica antes de dar inicio al juego en el que los tres podrían compartir sus historias.

-Mientras tanto, en otro lugar…-

Throne Room

Un pequeño demonio de piel azul clara y ojo derecho al descubierto, con iris color rosa persa y esclerótica salmón, que vestía unas ropas elegantes con un diseño muy similar al de los soldados de la Capital, se acercó con vergüenza a la figura de un imponente hombre que ocupaba el trono, el cual llevaba unas largas túnicas ostentosas con una enorme máscara dorada que usaba para ocultar su rostro (4).

-"Gran Maestros Martis, es mi deber informarle con mucho pesar que nuestros mejores esfuerzos por localizar al basilisco prófugo han sido infructuosos" le comentó su más fiel soldado con la cabeza baja en deshonra.

-"Hmmm…decepcionante en verdad" habló el líder de todos los magos y brujos con una voz grave, y a la vez calmada, que enmascaraba su molestia interna.

-"Después de tantos años de estudio acerca de los basiliscos, sólo para perder una valiosa cantidad de ellos en ese detestable motín…"

-"¡Le-le prometo que no descansaré hasta-!" trató de intervenir el pequeño demonio en su favor antes de ser interrumpido.

-"Es claro que no puedo confiarle a mis soldados esta tarea mientras estén ocupados controlando el misterioso incremento de Grietas. Boruta, llama a los 6 Encantamientos, y diles que se desplieguen por la ciudad el día de mañana apenas salga el sol".

-"¡S-sí, mi señor!" asintió Boruta sin oponérsele.


Después de meses de espera (sólo para ver que el sistema presenta problemas :/) He regresado! :D

REFERENCIAS:

1-Glifo de plantas/ La Casa Búho (the Owl House)

2-Glifo de oráculo/ La Casa Búho (the Owl House)

3-Kion: La guardia del león (Disney)

4-High Mage Martis (YGO forbidden memories)