NA: ¡Hola! Doomed to the monster, es mi nuevo fic, siempre he adorado los universos en los que se salen un poco de los canones del dramione, que quedan lejos del enemies to lovers que todos adoramos, siempre acababa buscando algo distinto, y espero, que os atraigar leer este fic tanto como a mi escribirlo, desde una madurez como la que tengo ahora, puedo redactar mejor, o eso creo, algunas escenas, sabiendo controlar tiempos y no corriendo hasta que nuestros personajes están juntos o se encuentran, he aprendido a valorar el proceso.

Este fic para aclarar surge en un tiempo bastante distinto al que encontramos, Voldemort fue derrotado en la primera guerra mágica, no hubo Horrocrux, como descubriréis el destino de muchos personajes fue totalmente distinto, tampoco quiero adelantaros mucho, porque la imagen del fic que aclaro es de mi autoría, ya refleja bastante y se irá entendiendo con el paso del tiempo.

Siempre me ha encantado mezclar temáticas de distintas historias y sin revelaros nada pronto os daréis cuenta que hay mucha inspiración obvia en esta saga pero también mucho de otra de mis favoritas, y con Danny Griffin como Draco Malfoy, siempre me ha encantado una versión más adulta así que siempre he imaginado a Draco de esa forma.

¡Espero que realmente disfrutéis la historia, os leo! Intentaré que el ritmo de actualización sea semanal o dos veces al mes.


CAPÍTULO 1 – EL DESPERTAR

5 de Junio de 1998, ese fue el primer día de mi nueva e interesante vida, si es que puede llamarse así, todo empezó en la fiesta de fin de curso…

FLASHBACK.

-¡Vamos Hermione! ¡Es la hora!

-¿De verdad tengo que ir?

-Haré como que no he escuchado ese comentario, y te recordaré los motivos de tu asistencia, en primer lugar, es la celebración del final de curso, ese motivo debería ser suficiente para cualquier mortal, por no hablar que te entregarán un premio a mejor expediente académico y que te ha invitado a salir Jake Bass, así que no me hagas sacarte a rastras de esa habitación.

-Está bien…

-Prométeme que me contarás todo lo que pase con Jake.

-Alice, no va a pasar nada.

-Ese chico se muere por ti, sólo hay que ver como babea por tus huesos, tú sólo relájate.

-Salgamos de una vez, cuanto antes lleguemos, antes podremos volver.

Ese torbellino de energía es mi mejor amiga, Alice Royce, la chica modelo de cualquier película estadounidense, rubia, alta, capitana de las animadoras del equipo del instituto, sólo que esta vez no era la enemiga acérrima de la chica rarita del insti, que no hace falta decir que soy yo misma.

Frente a lo que muchos puedan pensar, Alice es genial, y es la única que permite que no me hunda en un bucle de soledad, de ahí mi asistencia al baile, con Jake Bass, es el hermano de Jason Bass, el novio de Alice, ella siempre ha fantaseado con la posibilidad de que fuésemos hermanas y diría que esto sería lo más cercano a ello que estaríamos, de no ser por mi animadversión a cualquier ser masculino del instituto.

Jake es genial, compartimos muchos gustos y puede ser que esté empezando a gustarme lo cual me aterraba a pasos agigantados.

Por una vez le había prometido a Alice y a mí misma dejarme llevar, no guardarme nada, y cuando tu madre está de acuerdo con tu amiga, realmente ves lo rarita que puedo llegar a ser.

El trayecto en el taxi hasta el instituto, se hace eterno y no puedo evitar que me suden las manos, no estoy acostumbrada a actos como éste y menos cuando en algún punto de la noche seré la protagonista del evento, por suerte siento como Alice me toma de la mano y todo se pasa.

Cuando quiero darme cuenta los hermanos Bass, están abriendo la puerta del taxi, lo que conllevó que en menos de un segundo mi mejor amiga me tirara a los brazos de Jake y ella se aferrara a los labios de Jason de una forma que hasta hoy creía imposible.

-Te ves preciosa Herms, bueno, no quiere decir que no lo fueses antes, sólo… ya sabes.

-Tranquilo, tú también te ves bien.

-Gracias, ¿vamos dentro?

-Sí, claro.

La fiesta fue mucho mejor de lo que hubiera imaginado, incluso la entrega de premios, frente a lo que yo pensaba la gente me miraba con admiración incluso podía intuirse cariño en sus miradas, de lo cual no me había percatado hasta ese mismo instante, puede que este fuese el momento en el que cambiar mi vida, permitirme ser del todo feliz, sin bloqueos ni escondites tras un muro de indiferencia.

Ni siquiera lo pensé, tras bajarme del escenario tomé la mano de Jake y entre risas lo llevé hasta la pista de baile, pasamos cerca de una hora bailando sin parar, hasta que la sed se hizo presente, y se disculpó camino a la mesa de bebidas, eran cerca de las doce lo que significaba que aún nos quedaban un par de horas, y quien sabe con suerte iría a casa acompañada de Jake y quizás se atreviera a robarme un par de besos en la puerta.

Entre esos pensamientos me encontraba, cuando la cabeza comenzó a darme vueltas, cualquiera hubiera pensado que se debía al alcohol, pero no había tomado ni una gota del mismo, quizás simplemente necesitaba aire fresco, la cabeza me daba vueltas y que las malditas luces hubieran decidido parpadear de forma espontánea y descontrolada tampoco ayudaba, cuando llegué al jardín todo pareció calmarse, me senté en un banco alejado, el aire ayudó un poco pero la cabeza seguía dándome vueltas como si no tuviera control de mi propio cuerpo.

Lo mejor sería serenarme, mirar al infinito, respirar…

-Ya creía que habías decidido perderme de vista.

-Jake… lo lamento, debía haberte avisado que saldría.

-¿Te encuentras bien?

-Sí… algo mejor, quizás necesitaba un poco de aire fresco.

-He traído esto, pero creo que será mejor dejarlo para otro momento.

-Sí, yo también lo creo, pero gracias aun así.

-¿Quieres estar a solas?

-¡No! No… de verdad, quédate, parece que me encuentro algo mejor.

-Bien…

Mientras Jake dejaba las copas sobre una de las mesitas que se encontraban cerca del banco, me permití admirarle por primera vez, sus pasos eran algo torpes y desgarbados lo que me llenó de ternura y me sacó una pequeña sonrisa, lo que hizo que a pesar del dolor de cabeza pudiera relajarme un instante.

-Siento todo esto, no he podido controlar a Alice, seguramente no habrías querido pasar la última noche de instituto así…

-¿Crees que estoy contigo en el baile por Alice? Mi cuñada puede ser algo insistente pero no, te pedí venir porque realmente… bueno… ya sabes… me gustas Hermione.

-Me alegro… porque… es mutuo.

-Me gustaría besarte.

-Y a mí…

Se acercó aún más a mí, apartó el pelo de mi rostro y lentamente iba acercando su rostro al mío, pero yo ya no estaba pendiente de Jake, lo estaba de la maldita copa que temblaba sobre la mesa al mismo ritmo de mi corazón, esto no era malditamente normal, ¿qué demonios estaba pasándome? ¿Acaso me habían drogado?

Apenas tuve tiempo para pensar más, cuando sentí los labios de Jake acariciar los míos, cerré los ojos fuertemente, en ese momento sentí que caía en un pozo oscuro, sin control, simplemente sentía sus labios acariciarme levemente, el sonido del reloj marcando las doce y cuando volví a tener consciencia de donde me encontraba, abrí los ojos, nerviosa, Jake me miraba con una sonrisa boba, volvió a acercarse a mis labios, esta vez buscando profundizar el beso y cuando pasó su lengua entre mis labios, mi corazón comenzó a latir desenfrenado, quise que parara, miré hacia la copa y al segundo vi como la copa estalló en la mesa, como si respondiera a mi súplica.

-¿Qué ha sido eso?

-No sé…

-¿Te has hecho daño? Los cristales han volado por todas partes.

-Estoy bien.

-Bien…

Aun no podía asimilar lo que había ocurrido, intentaba buscarle una explicación lógica para el hecho de que una maldita copa acababa de estallar sin razón y la única que encontraba era que lo había hecho con mi mente, como si de una película de ciencia ficción se tratase.

-¿Podemos volver adentro?

-Claro…

En cuanto pusimos un pie en la fiesta, Alice vino hacia mí, nunca había deseado tanto un abrazo suyo, sentirme normal, en casa.

-¿Dónde estabas? ¡Oh! Jake… acabo de recordarlo, Jason te estaba buscando.

-Iré a buscarlo, ahora nos vemos Hermione.

-¡Cuéntame! ¿Te ha besado?

-Sí…

-¡Lo sabía! ¿Qué tal? ¿Habéis quedado? ¿O quizás planea llevarte a casa? Recuerda lo que siempre digo, con protección Herms.

-¡Alice! No va a pasar nada más…

-¿De qué hablas? ¿Acaso no te ha gustado?

-Sí… bueno eso creo… estoy algo confundida… creo que me despediré de Jake y me iré a casa.

-¿Quieres que te acompañe?

-No… no importa, quédate con Jason.

-¿Te vas?

-Jake… justo estaba buscándote, sí, estoy algo cansada y necesito volver a casa.

-Te acompaño.

-No… de verdad, no importa.

-Insisto, no me quedaría tranquilo sabiendo que no llegas bien a casa.

-Está bien, gracias.

-Adiós chicos.

-Herms, llámame mañana, descansa.

-Y tú ten cuidado, Jason cuidala o puedes sufrir las consecuencias.

-Tranquila Hermione, no dejaré que le pase nada a mi princesa.

El camino de vuelta a casa lo hicimos en silencio, pero a diferencia de los que compartíamos en los pasillos del instituto, este era notablemente más incómodo, probablemente él se sentiría rechazado, cosa que me partía el alma, pues realmente me gustaba y si no hubiera sido por ese momento de paranoia e invención, habría terminado la noche del mejor modo posible, después de diez minutos dándole vuelta a mis sentimientos llegamos a casa.

-Aquí se separan nuestros caminos, oye… lamento lo de antes, noté que estabas incómoda y nunca fue mi intención, de verdad que yo no…

No quise dejar que ese fuese su pensamiento acerca de esta noche, así que sin dudarlo me acerqué a él, le tomé de la camisa y puse mis labios sobre los suyos, necesitaba besarle, sentir que todo volvía a la normalidad, y eso pensaba mientras nos besábamos y nada estallaba por los aires o las luces parpadeaban, pero entonces me acercó hasta la pared y comenzó a profundizar el beso, en el momento en que puse mis manos sobre su cuello para acercarnos más, la farola que iluminaba la calle estalló.

Volvió a dejar un tímido beso sobre mis labios y con una sonrisa se apartó de mí.

-Parece ser que nuestra química hace que todo salte por los aires.

-Sí… debería entrar.

-Claro… ¿hablamos mañana?

-Sí…

Sin decir nada más se marchó, entré en casa corriendo, sin importar el ruido que pudiera causar, me encerré en mi dormitorio, la ansiedad comenzó a apoderarse de mí, apenas podía respirar, y las lágrimas se apoderaron de mi rostro, cuando quise darme cuenta, las luces de mi cuarto estaban parpadeando y los libros de mi habitación se mantenían en el aire flotando, como por arte de magia, todo bajo la aterrada mirada de mi madre que veía la escena desde la puerta, en ese momento todo cayó al suelo y yo definitivamente descubrí, que fuese lo fuera que me ocurría, no era una invención mía, así como fue el primer día de mi nueva vida.

-Mione, cariño…

-Mamá.

FIN