CAPÍTULO 10 - NEGRO AZABACHE
-Hola…
-Granger, qué…
Noté como de repente su expresión se tensaba, sus nudillos se volvieron blancos y apartó la mirada de mí, de nuevo volvía a retorcer sus manos, y rápidamente las cubrió con sus guantes…
-No… no es un buen momento, vete…
-¿Estás bien?
Me acerqué a ver cómo estaba, parecía a punto de desmayarse, llevó su mano hasta uno de sus bolsillos y abriendo un pequeño frasco ingirió una poción sin pensárselo, tenía un color negro azabache, nunca había visto nada igual en el despacho de la enfermería, ¿qué diablos acababa de tomarse? No lo sabía, pero fuera lo que fuese aquello, su rostro se relajó, sacó su varita, me apuntó y al segundo sentí como el aire me refrescaba.
-¿Qué diablos?
-Apestabas… apestabas a la colonia barata de Weasley, por tu bien aléjate.
-¿Te encuentras bien?
-Sólo… algo indispuesto, uno no se entera cada día de que su padre ha muerto.
-Lo lamento… debe ser duro.
-No lo hagas, he dedicado toda mi vida a enmendar el gran pecado de mi padre, sin embargo, nunca me vieron como una solución, sino como una prolongación suya, sólo les recuerdo el horror de aquellos días, todos necesitan descargar su ira, su pérdida, qué mejor que en el hijo de un asesino, a veces siento que voy a…
-Desaparecer.
-Desaparecer.
Cuando las palabras salieron de nuestras bocas conectamos las miradas, entendimos que estábamos más conectados de lo que pensábamos, vi cómo miraba el anillo, para definitivamente guardarlo en un bolsillo.
-No deberías renunciar a quién eres, es sólo un apellido, no te define.
-¿Conoces la historia de la madre y su cachorro dragón?
-No…
-Vivían en el bosque, ella lo quería muchísimo, pero había otras criaturas viviendo en el bosque, criaturas malvadas, como leones rojos, serpientes negras, tejones amarillos y águilas azules como la noche, -bien definitivamente hablaba de los demás magos- que querían destruirles, el dragoncito estaba aterrorizado, su madre le dijo: "Eres un dragón, hijo mío. No deberías estar asustado, porque llegará un día en que todas las criaturas se arrodillarán ante ti, serás el rey, todos los leones se arrodillarán, así como las serpientes, los tejones y las águilas, porque así está escrito," Y el cachorro le preguntó: "¿seré fuerte y feroz como mi padre?", "Serás aún mejor, tú cambiarás el destino del mundo" dijo su madre.
-Aún puedes creer en esa historia, puedes ser mejor que él.
-La primera vez que la escuché apenas tenía cuatro años, mi madre me la contó, con una poción de belladona en la mano, aquella noche nos ocultábamos en los sótanos de los elfos, mientras saqueadores y mortífagos nos buscaban, años más tarde comprendí que estuvo dispuesta a acabar conmigo antes de dejarme en sus manos.
-Deberías usarlo, como recordatorio de aquella historia, de lo que quieres cambiar, no dejes que lo usen en tu contra ¿recuerdas quien me dijo eso?
-Probablemente un bastardo.
-Probablemente un buen chico, escondido tras una máscara.
-Deberías volver con Weasley, estará buscándote.
-Tus cambios de personalidad son como maldiciones, me evitas, para segundos después contarme algo que, seguro que poca gente conoce, para segundos después volver a evitarme.
-Tú… tú no lo entiendes, es-
-No te atrevas a decir que es lo mejor, no crees en la supremacía, ni siquiera eres el líder de las serpientes ya.
-Eso ha dolido.
-No intentes alejar la conversación.
-Y bien, ¿qué propones?
-No sé podríamos… pasar más tiempo juntos, por ejemplo, aquí.
-¿Y qué saco yo de esto?
-Digamos por el placer de discutir que mi presencia no es suficiente, ganarías alguien con quien hacer tus proyectos de transformaciones.
-¿Qué?
-Compartimos clases, me he fijado en tus proyectos y créeme no son la gran cosa, ¿qué me dices?
-Inspirador, pero qué sacas tú de todo esto, aunque claro, entendería que buscaras compartir mi espacio, todo el mundo desearía hacerlo.
-Ja ja, resolverte, soy curiosa por naturaleza, porque doy por hecho que tú no me lo dirás.
-Nadie lo diría, y no, prefiero mantener mi privacidad.
-Deja de burlarte… pero tú eres el mayor misterio que he encontrado, y pienso resolverlo.
-¿Qué ocurre si lo que encuentras no te gusta? O peor, ¿si te aterra?
-No me asustas, así que dime, ¿tenemos un trato?
-Por ahora.
-¡Bien! Deberíamos empezar por la biblioteca, escribiré a la profesora McGonnagal acerca del cambio de compañero, estoy segura de que Ron y Harry se las apañarán sin mi.
-Yo no estoy tan seguro.
-Haré como que no he escuchado eso, tenemos un proyecto que empezar, así que vamos, para tu suerte ya tengo todas las anotaciones que necesitamos, sólo nos queda unir las piezas.
-¿Qué te parece si vamos a otro lugar? Lo último que me apetece es sentir las miradas asombradas de los demás sobre mí, por no hablar que, si alguno de tus amigos pelirrojos aparece, ya sabes.
-Ya… ¿y dónde propones?
-Tú sígueme.
Fuimos recorriendo los pasillos, no nos cruzamos con nadie, cosa que me dejó cuanto menos sorprendida, de repente nos vi frente al mural de Barnabás el chiflado, junto al séptimo piso, empezó a dar vueltas sin sentido y cuando quise darme cuenta una imponente puerta apareció frente a nosotros dejándome aún más sin palabras.
-¿Vamos?
-¿Eh? Sí sí… ¿qué es esto?
-Pasa, antes de que alguien nos encuentre, te lo explicaré dentro.
En cuanto la puerta se cerró, desapareció y pasó a convertirse en un mural más de la maravillosa pared, di vueltas sobre mí misma, enormes estanterías rodeaban las paredes, y al fondo bajo una cristalera, había algo así como una sala de lectura, rodeada de bellos ¿lirios? Vaya eran mis flores favoritas.
-Estás en la sala de los menesteres, también conocida como la sala que viene y va o de los objetos ocultos, atiende tus necesidades y se abre si pasas tres veces frente a ella, la clausuraron tras la gran guerra, pero mi padrino me dio acceso, era un buen lugar donde esconderme.
-¿De qué?
-De mí mismo, pero ahora has transformado mi oscura y tenebrosa sala de descanso, en una habitación colorida y de princesa, bueno de princesa sabelotodo.
-¿En qué pensaste?
-En… en un lugar donde estar cómodos y tener todo cuánto necesitásemos para el proyecto.
-Es asombroso, me parece increíble que clausuraran un lugar así.
-Bueno al final no tiene límites, te concede lo que más deseas, sin importar el fin, Voldemort la usó para aumentar su poder, imagino que querían evitar que se repitiera, no cabe decir que no puedes compartir la ubicación.
-Tranquilo, no pienso mancillar esto, si se lo contara a los chicos lo llenarían de Quidditch, juegos y fiestas, pero dejemos de hablar de eso, pienso pasarme toda la tarde aquí. Gracias por traerme, de verdad.
-Solo una sabelotodo como tú sabría apreciarlo Granger.
-¿Dejarás de llamarme por mi apellido?
-Eso lo hace especial, así que no, ahora vamos a por esos libros antes de que me arrepienta.
Dicho y hecho, al alzar la vista me daba cuenta de que ahora no nos iluminaba la luz del sol, sino que las velas sobrevolaban nuestras cabezas, probablemente Malfoy las había convocado, miré mi reloj y abrí los ojos, habíamos pasado más de tres horas aquí dentro.
-Deberíamos irnos, en menos de diez minutos será la cena, no quiero levantar sospechas en los chicos.
-Claro.
-Una vez más… eh gracias, es un sueño poder disfrutar de un lugar así.
-Solo prométeme que no pasarás los días aquí encerrada, con eso es suficiente.
-Prometo que sólo acudiré si tú lo haces, así que… deberás acompañarme, no querrás que esta sabelotodo se muera sin conocimiento.
-Merlín me libre de hacer algo así.
Justo cuando la puerta desaparecía tras nosotros y nos disponíamos a irnos, nos dimos cuenta de la presencia del profesor Snape frente a nosotros.
-Draco debemos hablar. -Se dirigía hacia él pero su mirada atravesaba mi cuerpo-
-Buenas profesor.
-Señorita Granger, debería marcharse al comedor, ahora.
-¿Nos vemos mañana?
-Sí…
Me fui despacio hacia el comedor, sólo esperaba no haberlo metido en un buen lío, por la cara de Snape le esperaba un buen sermón, las palabras de Ginny me perseguían, una parte de mí sabía que debía tener cuidado, este era el tipo de chicos que te destrozaban, al fin y al cabo, era lo más parecido a Darcy de Jane Austen, llegué a mi sitio como una autómata, metida totalmente en mis pensamientos, hasta que los chicos consiguieron despejarme la mente.
-Hey… tierra llamando a Hermione ¿estás aquí?
-¿Qué? Perdón Ginny, estaba… no importa, ¿qué decíais?
-La fiesta de Halloween ¿te apuntas?
-¿Aquí?
-No, esa noche mi hermano Bill organiza una increíble fiesta a las afueras, este año será en la casa de su amigo Viktor, está junto a la reserva, apúntate será increíble.
-Bien… sí claro…
-¡Genial, ya había pensado en nuestros disfraces!
-¿Disfraces?
-¡Claro! ¿Qué sería una fiesta de Halloween sin disfraces? Venga, vayamos al cuarto y allí planeamos todo lo que necesitaremos.
-Ve yendo tú, antes necesito pasar con Madame Pomfrey, ya sabes…
…
-Querida, ¿qué tal te encuentras?
-Bien, venía a por mis pociones sin sueños, espero que esta sea la última vez que venga a por ellas, realmente me encuentro mucho mejor, pero no quiero tentar a la suerte.
-Lamento decirte que aún no las he recibido aquí, así que deben seguir en el laboratorio del profesor Snape, toma esta es la llave, no puedo dejar solos a los jóvenes de primer año, querida ¿te importaría recogerlas tú misma? Tranquila para esta hora no habrá nadie por allí, y si te pregunta el profesor tan sólo muéstrale la llave, él sabrá que vas de mi parte, cuando termines sólo debes dejar la llave en mi casillero, allí mismo, mañana la recogeré yo misma.
-Está bien… gracias señora Pomfrey.
Si había algo que odiara era atravesar las mazmorras, era un lugar frío y sombrío, y más aún de noche, así que iba aligerando el paso, para cuando llegué, por suerte sin cruzarme con nadie a quien dar explicaciones, abrí la puerta apresurada y sin el profesor Snape a la vista.
Rebusqué por unos minutos por la estantería hasta que di con ella, estaba tan abstraída en mi búsqueda que ni siquiera me percaté de las voces que se escuchaban de fondo, las cuales reconocí al instante, apagué inmediatamente la luz de mi varita, quedándome en la total oscuridad y me dispuse a escuchar, y a mirar por la rendija de la puerta.
-Aquí tienes tu vial, pero recuerda que sólo funcionan cuando sientas que se acerca una… crisis. Pero juegas con fuego Draco.
-La cuestión es… que no es suficiente.
-Acordamos que lo sería.
-Bien, pues ahora no lo es, quiero que busques alguna fórmula, me da igual cual sea, porque no puedo conformarme con esto, quiero más.
-Sabes que…
-Merezco al menos la oportunidad de saber qué podría ser, sólo pido eso.
-Tu madre me ha escrito, teme que esto te destruya y yo también.
-Me dijiste que debía alejarme por la familia, lo hice, que me acercara lo suficiente como para no perderme, también lo hice, pero que no dejara que me conociera para mantener los secretos de la familia y lo he hecho, ¡Tengo claro que desde que respiré por primera vez he nacido para la felicidad y desgracia de este maldito apellido y que por eso a menudo debo actuar en contra de mis pasiones!
-Draco…
En seguida se cayó y miró su reflejo en el espejo frente a él, pudo ver sus ojos negros, eran como un pozo profundo, no podía creerlo, qué diablos le ocurría, no tenía ni idea pero lo que quiera que fuese al tomar el vial rápidamente comenzaron a bajar los efectos y volvió el platino a sus ojos y el cansancio a su rostro.
Sería mejor no tentar más a la suerte, así que decidí salir en silencio y en menos de diez minutos me encontraba entrando en la cama, sin dejar de ver esa imagen, podría parecer horrible, pero sin explicación alguna su reflejo me pareció sencillamente hermoso, ansiaba que llegara el día de mañana para buscar información.
CONTINUARÁ…
Lamento la espera, definitivamente he pasado por un colapso, en el que editaba y reeditaba continuamente mis capítulos, espero que tenga buena acogida y poco a poco se irá vislumbrando por dónde va todo, además no dentro de muchos capítulos, veremos la versión de Draco, que abrirá y descubrirá muchos espacios en blanco y cerrará dudas.
GRACIAS! ESPERO QUE OS GUSTE, NO DUDÉIS EN DEJAR VUESTRAS DUDAS O COMENTARIOS QUE SIEMPRE MOTIVAN!
