Yo sabía que no debería haber visto aquella película de terror con Sōta, tenía que haber usado más mi fuerza de voluntad. El PROBLEMA es que cuando mi hermano pequeño me mira con esos ojos de cachorro abandonado acaba con mi resistencia.
Así que aquí estoy, pagando por mis errores.
Me llamo Kagome Higurashi y llevo 3 horas tratando de quedarme dormida y no puedo. Por lo general no veo películas de terror. Honestamente me parecen algo aburridas y predecibles, o eso pensaba hasta esta noche. Incluso estoy abierta a la posibilidad de admitir que todas las películas de terror que he visto hasta ahora eran malas. Y lo admito porque con la de hoy…
Sé que era una película, que todo eran efectos especiales, y que nada era real.
Y vamos, que yo he pasado verdaderos sustos en la época de Inuyasha, así que cualquiera pensaría que estoy curada de espantos.
Pues, al parecer, no lo estaba.
De hecho, en la parte en la que el reflejo en el espejo de la protagonista le da a esta una manzana y cuando ella la come despierta dándose cuenta de que tiene una doble y que ella está atrapada a la vez dentro del espejo y en el parque de diversiones más terrorífico que he visto en mi vida, creo que ahí fue donde me di cuenta de que no volvería a subestimar una película de terror en mi vida. Y posiblemente no vea un parque de diversiones de igual forma en mi vida. Y, ya que estamos, posiblemente un espejo tampoco.
Es más, prefiero enfrentarme a cien ogros en la época Sengoku a volver a ver otra de esas películas.
Un momento…
¿Qué fue ese ruido?
No creo que la falta de sueño me esté haciendo desvariar, aunque en este punto acepto cualquier cosa, pero juraría por la Perla de Shikon que escuché un ruido venir de mi armario.
AAAAAHHHHHHHH!
Y ahora escuché otro cerca de mi ventana.
No quiero despertar a mi hermano, del cual estoy cuidando porque mi mamá y mi abuelo están visitando a unas amistades y se quedaron a pasar la noche allí.
(Y ahora sé que pensarán que no debí dejar que mi hermano viese una película de terror dado que solo tiene 10 años. Pero sé que él se quedó dormido como bendito en cuanto puso la cabeza en la cama. Yo soy la única que está completamente aterrada).
Ahora mismo desearía que Inuyasha estuviera aquí. Él siempre, a su manera, calma mis miedos y me reconforta.
Sin embargo ahora estoy sola cuando vuelvo a escuchar el sonido aterrador viniendo de mi armario, los sonidos extraños fuera de mi ventana y, para colmo, el viento se suma a la orquesta fantasmagórica que se está formando en mi cabeza.
Me volteo para acurrucarme de frente a la pared, pero antes observo el reloj.
12:03 am.
Definitivamente esta será una larga noche.
…
4:07 am.
Estoy agotada y aterrada. Diría que a partes iguales, pero estaría mintiendo. Los ruidos no hacen más que aumentar, mi cansancio no me permite pensar con claridad y el miedo no me deja quedarme dormida. Me arden los ojos, me duele todo el cuerpo y me siento igual de tensa que la cuerda de una guitarra, por lo que mañana acabaré despertando con dolores peores que los que tengo ahora y posiblemente que los de mi abuelo.
—Kagome…
Me tenso aún más inmediatamente que escucho ese sonido. Ni siquiera puedo sentarme en la cama de lo engarrotados que tengo los músculos.
Porque resulta que ahora escucho voces.
Por favor, ¿podría esta noche de pesadilla terminar de una vez?
—Kagome, ¿por qué sigues despierta?
—¿Inuyasha? —es su voz, estoy segura de ello. De lo que no estoy segura es de que esté realmente aquí. En el estado en el que estoy, bien puedo estarlo soñando.
—¿Qué te ocurre? ¿Alguien te hizo daño? ¿Por qué estás tan asustada?
—Yo… —prácticamente tengo deseos de echarme a llorar como una bebé por el alivio y no detenerme nunca— ¿podrías quedarte aquí conmigo?
—¿Por qué? —su extrañeza es obvia y no me extraña. Por lo general no soy tan fácil de vencer, pero ya estoy en mi límite.
—Por favor…
Inuyasha no me pregunta nada más, porque no lo necesita y porque sabe que ahora mismo no podré responder. La súplica en mi voz es todo lo que necesita para ceder, por ahora.
En la mañana tendré que explicarle lo que es una película de terror y por qué accedí voluntariamente a ver una. Pero eso puede esperar a mañana.
Porque mientras se sienta en el suelo al costado de mi cama, recostando su espalda a esta mientras me toma la mano, siento todos mis miedos desaparecer como por arte de magia y el cansancio me derrota por fin.
La calidez de su mano en la mía hace desaparecer todos los temores y todos los sonidos extraños. Ya no escucho nada, sino que me concentro en la cadencia de su respiración. La sensación de tranquilidad que me transmite hace que aparezca mi valor.
Es increíble cómo Inuyasha siempre tiene ese efecto en mí.
Y así, tan simple y tan complicado como puede parecer, me prometo que nunca vuelvo a ver una película de terror y me quedo, al fin, dormida.
