Aclaraciones: Los personajes pertenecen a la maravillosa mente de Rumiko Takahashi, yo los utilizo para mis fines perversos.
Esta historia tiene contenido adulto, lee bajo tu propio criterio.
Disfruta la lectura.
"La dulzura de tu cuerpo y corazón"
Habitación temática
Capítulo 5: Salsa de chocolate
— ¿No será demasiado?—dijo riendo al sentir la sensación espesa cayendo abundante sobre sus pechos.
—Jamás…—respondió, esparciendo con la palma de la mano la salsa de chocolate, se inclinó y lamió lentamente un pecho haciendo movimientos circulares, Kagome suspiró olvidando rápidamente de qué estaban hablando-Tan dulce…—murmuró sobre su piel para nuevamente lamer esta vez alrededor de su aureola, abrió su boca y capturó el pezón completo succionando con amabilidad para luego mordisquearlo, Kagome arqueó la espalda acercándolo más, colocando sus manos entre los cabellos platinados.
—Si… oh…. —perdió su voz cuando él llevó el otro pezón a la boca, le dio el mismo tratamiento mientras deslizaba su mano hacia su entrepierna y acariciaba suavemente su monte de venus. Una sensación eléctrica la invadió recorriendo su columna vertebral de manera placentera.
InuYasha sonrió y se apartó ligeramente para echar más salsa de chocolate, esta vez haciendo un camino sobre el estómago hasta su sexo. Besó su cuerpo siguiendo el camino de manera muy pausada, esto generaba mayor expectación en Kagome, deseando que prontamente llegara a su zona palpitante para recibir las caricias que necesitaba con urgencia.
—InuYasha…—suspiró, cuando finalmente la lengua tocó su ser, un ligero espasmo la sorprendió gratamente, su vientre se tensó ante las oleadas de placer por el movimiento de esa experta lengua y labios, aferrándose su mano con mayor fuerza al cabello entre medio de sus orejas de hanyou.
Él hizo con esmero su labor, conocía de memoria las reacciones de Kagome cuando estaba disfrutándolo mucho, eso le ayudaba a saber que ritmo mantener, con su mano libre decidió masturbarse, estaba duro, pero quería postergar su entrada un poco más y hacerla venir.
Kagome llevó la cabeza hacia atrás y movió sus caderas en un vaivén, se escuchó comenzar a gemir más fuerte y finalmente gritar, olvidó quien era y se dejó llevar por la tensión que culminaba en un montón de sensaciones haciéndola flotar. Cuando pensó que estaba recobrando la cordura InuYasha la sorprendió introduciéndose en ella, una nueva corriente eléctrica la recorrió, su boca desesperadamente la buscó, rasguñó la espalda ancha mientras sentía las estocadas exquisitas en su ser.
InuYasha tomó su mentón con una mano, la miró intensamente, ella abrió sus labios, sacó su lengua y recibió la caricia de la lengua de él, el beso se volvió profundo y el ritmo lo aceleró, Kagome sentía nuevamente esa tensión previa al orgasmo, los gritos entrecortados y se fue en un nuevo viaje sublime. InuYasha la abrazo enterrándose aún más comenzando a venirse en ella, apretándola contra su cuerpo y dejando escapar gemidos roncos.
—Creo…—comenzó el ambarino interrumpiendo el silencio que se había extendido por varios minutos tras la culminación—Que la salsa de chocolate se volverá uno de mis favoritos, puede que más que el ramen.
—Wow, eso sí que es mucho—Kagome le dio un beso suave en su frente—Creo que también se volverá en mi favorito.
Fin.
