Aquí Saint Ninja 11 reportándose.
Esta vez, a petición e idea de mi amiga Yuzu Araki, vengo con un OS el cual es uno peculiar, lo digo por la pareja que habrá ya que no es nada común, pero bueno, ya verán.
Creo que no hay una pareja así, pero como Yuzu me ha dicho, tanto Mari como Ren, al ser hijas de familias adineradas, entonces podrían coincidir en alguna ocasión, cosa que he decidido plasmar en este OS el cual contendrá algo de rikolino jaja.
Sin más, comencemos…
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El dinero es el dinero, la raíz de todos los malos, aquello que hace que el ser humano muestre como es verdaderamente.
No obstante, el dinero no ciega a las personas quienes son de buen corazón y sin importar que, son buenas amigas las cuales uno puede confiar, incluso pueden llegar a ser más que amigas.
Este era el caso de dos familias las cuales eran adineradas, al menos una de ellas era de influencia fuerte, estos eran los Ohara. La otra familia era los Hazuki, aunque en esta última solo eran dos personas, el señor Hazuki y su hija, Ren.
De parte de los Ohara, se encontraban los señores y junto a ellos estaba su hija la cual llevaba el nombre de Mari.
Ambas jóvenes se conocieron cuando se reunieron por primera vez ambas familias, y eso cabe decir que hubo una química entre ambas, lo que las hizo hacerse amigas rápidamente.
Al cumplir ambas los 16 años, Ren decidió pasar un fin de semana con su amiga rubia, esto en su cuarto de hotel. Se sabía que el hotel Ohara pertenecía a Mari y era uno de buen nivel, cosa que a Ren casi no le importaba, solo le parecía lindo.
-Vamos a pasarla bien aquí ¿no? – Ren decía sentándose en la cama de Mari.
- Sí, tengo algunos juegos por aquí, así que no vamos a pasarla aburrido – sonrió la rubia mientras mostraba los juegos de mesa, así como los videojuegos, cosa que la peli negra no entendía mucho.
- B-Bueno, es que los videojuegos no los conozco.
- Do you really not know about video games? – Ren negó con la cabeza, pero eso solo era el comienzo de unas enseñanzas que Mari le daría.
Primero fueron juegos clásicos, como lo era el Super Mario Bros el cual rápidamente la peli negra le logró tomar el ritmo, era muy entretenido, además de que la pasaba bien, a Mari le gustaba ver la sonrisa de su amiga.
- Por cierto, pásate este nivel y te daré una recompensa.
- ¿Recompensa?
- Ya lo verás – eso no lo entendió Ren, pero aceptó el reto y se puso a pasar ese nivel, era duro ya que era cuando Mario era atacado con objetos puntiagudos siendo lanzados desde el cielo.
La oji avellana había perdido su estado de cuando obtenía el girasol, esto era duro ya que sabía que un golpe más le eliminaría y solo tenía una vida, pero justo estaba por perder, Ren dio un salto esquivando el último obstáculo, subió las escaleras y sin más, llegó a la bandera completando el nivel.
- ¡Lo logré!
- Good job Ren – Mari felicitó a su amiga – bueno y como prometí, hay algo que obtendrás.
- ¿Y qué sería?
- Esto – la italo-americana no perdió tiempo y fue a lo labios de su amiga robándole un beso.
La reacción de Ren no pudo ser otra que sorpresa ya que no se esperó que la rubia la besara, no obstante, esta poco a poco fue cediendo a esto y sin darse cuenta, Mari la fue guiando hacia la cama en donde nada más llegar, parecía que la ropa comenzaba a estorbarles.
Ren estaba acostada en la cama mientras Mari estaba a horcajadas de esta, se quitó la blusa quedando solo en sostén negro, la oji avellana solo atinó a sonrojarse un poco por el tamaño de los pechos de Mari los cuales eran grandes.
La rubia no quería ser la única que estuviera así, esta señaló los pechos de Ren y la indicada comprendió eso, se quitó su camiseta dejando su sostén revelando sus buenos pechos, los cuales Mari estrujó con sus manos, esto sacándole unos cuantos gemidos a la peli negra.
Esta misma no se quedaría quieta ya que atacaría del mismo modo a Mari jugando con los pechos de esta, solo que hubo un cambio con las dos y es que ahora sí toda la ropa voló, sus sostenes, así como las faldas y bragas quedando como Dios las trajo al mundo.
Mari se bajó de ahí y comenzó a besar el cuerpo de Ren, comenzando primero con las piernas, los muslos en específico, los besos eran suaves lo que hacía estremecer un poco a Ren. La actividad siguió subiendo de tono a medida de que Mari seguía llegando a la zona íntima y le dio besos alrededor, los gemidos de la peli negra eran clave que le gustaba.
La boca de Mari siguió subiendo hasta llegar a los pechos de Ren los cuales chupó como si fuera un bebé, se veía tierna haciendo eso, no obstante, lo mejor vino luego de que esta llegara al cuello de su amiga.
Ambas estaban excitadas en ese momento, no podían más ya que se notaba lo húmeda que estaba la vagina de Ren, así como la de Mari por lo que darían el siguiente paso. La rubia decidió que era hora de que pasaran a palabras mayores.
Mari fue hacia la vagina de Ren, la peli negra sentía su centro palpitando como queriendo que su amiga hiciera eso. La rubia parecía captar lo que Ren quería, así que sin más, levantó la pierna de esta sobre su hombro y junto sus húmedas vaginas.
El calor que desprendían, así como los líquidos sus zonas fue lo que hizo más satisfactorio el roce de esas zonas, y así sin más, comenzó el movimiento, Mari no era suave, fue con todo ya que la sensación era deliciosa.
Ren se dedicó a gemir por el roce que tenían ambas, esto mandaba corrientes de placer hacia su cerebro, Mari no se contenía nada y eso lo hacía más satisfactorio para ambas chicas. Ni que decir que los gemidos adornaban toda la habitación, ni siquiera Mari se dignó en cerrar la ventana, pero tenían suerte que estaban en el último piso.
El movimiento brusco de Mari hacía que el momento máximo del placer estuviera llegando rápidamente, esto se dio a conocer cuando la rubia se movía con más rapidez, así como apretaba la pierna de Ren.
- Mio Dio... qualcosa sta arrivando... eccolo che arriva... (Dios mío… algo viene… ahí viene…) – la voz de Mari, en italiano, solo mostraba como estaba cerca de su límite.
- N-No puedo más… n-no puedo.
De tanto movimiento, al final, el clímax acabó llegando a ambas y fue con una fuerte embestida de parte de Mari quien apretó con fuerza su vagina con la de Ren soltando una gran cantidad de líquidos, así como los gritos de ambas féminas.
El ritmo de caderas de la rubia fue de poco a poco dejando de ser rápido hasta que esta cayó sobre los pechos de Ren, Mari estaba cansada, su amiga estaba del mismo modo, pero decidieron descansar un poco para recuperar energía.
- Supongo que no será la única vez que hagamos esto ¿no? – Ren miró a Mari quien le dedicó una sonrisa.
- Pues la verdad no, lo haremos en el balcón, nadie nos mirará después de todo.
- Pervertida.
- Pero te gusta ¿no? – ambas se unieron en un beso profundo, aunque sabían que eso solo sería el inicio de ese fin de semana el cual sería muy activo para ambas.
Así como el nuevo inicio en su nueva relación.
