Habían pasado más de diez minutos desde que Starlight se fuera del carruaje de Trixie, dejando atrás a su amiga profundamente dormida y bien acomodada en su cama. O eso era lo que había creído.

Repentinamente, Trixie, que hasta ese momento se había encontrado en un aparente sueño profundo producto del cansancio y la dulce sidra, se levantó. Ágil como un conejo, se quitó las sábanas de encima y arrojó su peluche a un lado. Sin perder un segundo, revisó por la mirilla de la puerta en medio de un apremiante sentimiento de inseguridad.

No había nadie afuera. Starlight se había marchado sin problemas a su casa. Era seguro.

"Ahhh hu" Trixie gimió agotada, derrumbándose pesadamente en la puerta y haciendo crujir todo el carruaje.

No se sentía bien.

Trixie había llegado unos días atrás de su viaje de Babiloponi. Desde entonces, no se había enterado mucho de la crisis ocurrida unas semanas antes en la escuela. No fue hasta esa misma noche, durante la fiesta, que pudo enterarse completamente sobre el gran desastre ocurrido en Ponyville y alrededores durante su ausencia.

Terror y caos. Enjambres de Orquídeas Pulpo devoradores de cerebros reptando libres por los jardines y calles del pueblo. Ciudadanos ponis bajo el control mental de los cefalópodos, alumnos acorralados en la escuela, destrucción de edificios, cosechas quemadas, intervención directa de una princesa...

Era demasiado. Trixie solo atino a beber sidra y asentir a todo lo que los otros profesores y amigos le decían. La crisis había sido contenida a duras penas con el esfuerzo de los Young Six dirigidos por Starlight y concluida con la intervención muy oportuna de la princesa Candace, que se encontraba de visita en la escuela de la amistad durante aquellos oscuros días.

Al final no hubo pérdidas irreparables que lamentar, a parte de los daños materiales y los ponis traumatizados.

La investigación aún estaba en curso, y como siempre, el Bosque Everfree era el principal sospechoso del origen de la plaga. Aun así, había muchas incógnitas en el aire, todas acompañadas de rumores...

("Días antes, dijeron que habían visto a esos monstruos merodeando por el pantano.")

("¡Cielos... yo escuché que el biohuerto de la escuela estaba lleno de esas pestes! ¡Qué horror!")

("Algún extranjero debió haberlos traído, esas criaturas no son de por aquí.")

Dejando atrás la agotadora fachada de ingenuidad que había mantenido durante la fiesta y hasta hace poco, Trixie se hundió más en el suelo del carruaje. Ella, desgraciadamente, conocía demasiado bien la verdad de lo sucedido.

"Starlight, lo siento... realmente lo siento... ¡la culpa la tienen esos embusteros camellos vendedores de grasa de Eucalipto!" exclamó Trixie entre arrepentida y furiosa. Ahí en lo mas bajo de su orgullo, se cubrió la cara con sus cascos imaginando la decepcionada mirada de su amiga si estuviera allí presente y la escuchara.

Varios meses atrás...

Trixie paseaba alegre a las afueras de Ponyville cuando accidentalmente se encontró con una feria de herramientas y objetos increíbles para espectáculos. Dirigida por un elocuente grupo de camellos, la inocente Trixie quedó fascinada por sus exóticos productos. Confiando en las nobles palabras de los vendedores, gastó una buena parte de su fortuna ahorrada como consejera estudiantil en comprar tales accesorios que, sin duda, harían más grandes e increíbles sus propios espectáculos circenses. Segura de sus acciones y con la bendición de los dueños de la feria, Trixie se marchó con una gran sonrisa, imaginando lo felices que haría a sus amigos cuando compartiera con ellos sus nuevas maravillas.

Sí, esta era la explicación imaginaria que Trixie se repetía a sí misma y diría a cualquier otro que descubriera la verdad. Por supuesto, nunca mencionaría que ella se encontraba en esa feria a medianoche. Tampoco mencionaría que la supuesta feria ocurría cada luna en una cueva oscura y desconocida dentro del Bosque Everfree. Ni mucho menos diría que no era la primera vez que hacía negocios con aquellos camellos de aspecto tan sospechoso.

Trixie solo había sido víctima de un vil engaño. Eso era todo.

Entre los muchos productos clandestinos que había adquirido, se encontraba uno bastante inusual: un racimo de semillas de Rosa Pulpo.

El Rosa Pulpo es una criatura exótica que vive en los remotos bosques tropicales muy al sur de Equestria. Más que una mascota bella y singular, son criaturas sumamente sensibles y frágiles con una dieta muy específica, lo que los hace sumamente costosos de criar en cautiverio. Sin embargo, una inversión semejante de recursos bien podría ser compensada por los enormes ingresos que se podrían obtener de estas criaturas. La tinta blanca del Rosa pulpo es una de las más costosas y buscadas en el mercado. Con múltiples usos tanto científicos como mágicos, cualquier producto que tenga algún insumo derivado de esta tinta multiplicaría su precio hasta por diez veces su valor original. Podría decirse que tener un nido de Rosa pulpo era semejante a tener una mina de oro viviente.

Siendo así, Trixie no había comprado los Rosa Pulpo por mera avaricia. Estas criaturas también eran conocidas por producir una resina muy especial que, si se usaba en fuegos artificiales, podía aumentar su durabilidad y luminosidad e incluso hacerlos susceptibles a encantamientos.

Pensando en las infinitas posibilidades, Trixie no había dudado en adquirirlos a pesar de su exorbitante precio. Esa misma noche, los sembró en secreto en el biohuerto de la Escuela de la Amistad, siendo este el único lugar donde podría mantener a estas criaturas en buenas condiciones. A escondidas, las cuidó y alimentó con la esperanza de que Starlight la perdonara una vez que maduraran y compartiera con ella las ganancias.

Sin embargo, la desgracia no tardó en abrir sus ojos.

Las criaturas que brotaron del jardín secreto de esperanzas de Trixie no fueron los indefensos Rosas Pulpo, sino feroces Orquídeas Pulpo, peligrosos monstruos conocidos por parasitar a sus presas con dominación mental, a las cuales luego consumían lentamente sus cerebros.

Furiosa por el engaño y aún más aterrada por la monstruosa verdad, Trixie arrancó de raíz el jardín de Orquídeas Pulpo y lo transportó al Pantano Froggy Bottom para deshacerse de él. Así pues, arrojando a los monstruos a las ciénagas dejó el problema resuelto. Trixie se marchó sumamente decepcionada, sin pensar demasiado en cómo la naturaleza se encargaría de aquellas peligrosas criaturas. En los días siguientes de su viaje, lo único que la llegó a inquietar fue cómo podría recuperar todos los ahorros que había perdido.

Lo ocurrido después era historia conocida.

"¡¿Por qué me pasan estas cosas a mí?! ¡¿Por qué?!" clamaba Trixie dando vueltas en el suelo mientras la culpa le corroía por dentro...

El ruido de un golpe se escuchó desde la ventana. De inmediato, Trixie se puso de pie y miró asustada a su alrededor.

No había nada más que una rama que chocaba con la ventana debido al viento.

Nuevamente, Trixie suspiró aliviada. Entonces, distraída, vio su reflejo en uno de los espejos al lado de su cama.

Su aspecto era patético. Toda su blanca melena estaba desordenada y llena de restos de sus trastos. Su cara, que siempre mostraba una expresión confiada e intrigante, ahora tenía una expresión cansada y temerosa. Su piel, que solía verse con un magnético brillo azul, ahora lucía de un gris enfermizo.

No había rastro alguno de la Gran y Poderosa Trixie que todos conocían.

"¡ES SUFICIENTE!" gritó Trixie, recuperando el brillo en sus ojos. Haciendo uso de su magia, tomó una botella de agua y vertió todo su contenido sobre su cabeza. Pasó una toalla sobre su pelaje, una ventiladora y un gran peine danzaron sobre su melena, luego unos polvos especiales de maquillaje en su rostro. Bajo una centella de la luz de su propio cuerno, Trixie, que había mantenido sus ojos cerrados hasta ese momento, los abrió.

El reflejo deslumbrante de la Gran y Poderosa Trixie le devolvió una mirada orgullosa.

"Muy bien querida Trixie, así está mucho mejor. Lo que pasó, pasó. Es hora de pensar en el mañana", se dijo a sí misma mientras tomaba una libreta. "No hay tiempo que perder. Nuestra amistad con Starlight podría estar en peligro. Es hora de que te concentres y pienses en cómo remediarlo."

Tras darse esa orden, Trixie tomó asiento elegantemente en un diminuto banco, encendió unas velas, y comenzó a anotar sus ideas. No le importaba que le llevara toda la noche y no durmiera. No haría caso a la fatiga ni al sueño. Una vez que la Gran y Poderosa Trixie se decidía a hacer algo, no había nada en este mundo que pudiera detenerla.


¿Existía algo que pudiera detener a la Gran y Poderosa Trixie en este mundo?

La lista de opciones era larga, pero entre todas ellas, había algunas respuestas que difícilmente cruzarían por la mente de cualquiera.

Una de esas opciones era que fuera atacada por una horda de pony-zombis en medio de la noche, y eso era precisamente lo que estaba ocurriendo.

Bajo la luz de una tétrica luna...

"¡Haaaaaaaaaaaaa hauuuuuu!" gritaba Trixie mientras galopaba desesperadamente por el bosque. Tras la unicornio, hordas de pony-zombis poseídos por Orquídea Pulpo la perseguían.

"¡Lo siento! ¡Lo siento!" exclamaba entre sollozos Trixie mientras galopaba a toda velocidad.

"¡TRIXIEE! ¡CEREBRO! ¡TRIXIE! ¡CEREBRO!" clamaban los zombis, acercándose rápidamente.

Pronto, el camino de Trixie comenzó a hundirse y llegó a una hondonada donde ya no era posible continuar.

"¡No fue mi intención! ¡Fue un accidente! ¡Tienen que creerme!" rogó Trixie, ahora acorralada por los zombis que la tenían rodeada.

"¡SIEMPRE TRIXIE! ¡SIEMPRE SIN CEREBRO!" una voz familiar se escuchó entre las filas de zombis. Estos abrieron paso, y de entre ellos surgió un rostro conocido.

Starlight avanzaba hacia Trixie, pero no hacía falta adivinar cuál era su estado. Un enorme cefalópodo se agitaba sobre su cabeza, mientras el cuerpo de la poni avanzaba entre espasmos. Su espumosa baba salpicaba en todas direcciones, y solo sus ojos, ahora hinchados y a punto de salirse de sus cuencas, estaban firmemente puestos en su amiga.

Era una visión espantosa. Trixie temblaba, aterrada y sin poder apartar la mirada.

"Starlight ... yo..."

"¡RAASHTTGDFFGFG!" le gritó la zombificada Starlight en lo que era una evidente orden de silencio.

Trixie cerró los ojos entre lágrimas, resignada a su destino. Prefería ser devorada por los restos de su amiga que por cualquier otro poni. Pensaba que era un castigo justo mientras el hediondo aliento de su amiga zombi se esparcía en su rostro y su baba ya salpicaba sobre ella.

Pero algo más ocurrió.

Trixie sintió entonces una extraña calidez detrás de ella, como si los rayos del amanecer le dieran en la espalda. Abrió los ojos, y todos los pony-zombis, incluyendo a la zombi Starlight, retrocedían, atemorizados por la cegadora luz que los envolvía de frente. Trixie se volteó y vio una escena impresionante.

Había una yegua que se elevaba por encima de todo, envuelta en una luz similar a un sol dorado, su cuerpo era una silueta plana de sombras con una melena ondulante, sus ojos brillantes, revelaban la magia única en su ser. No había rastro de maldad o amenaza que provenía de ella, sino más bien un halo de santidad.

Trixie entrecerró los ojos y la vio con más claridad. La yegua tenía un cuerno y alas, estaba claro, era una digna princesa alicornio.

La misteriosa alicornio comenzó a avanzar hacia Trixie con paso calmado y majestuoso, detrás de ella había un enigmático portal de luz triangular.

"No tengas miedo, Trixie Lulamoon. Ven conmigo." dijo una voz suave y familiar.

"¿He?, ¿he?, ¿quién, yo? ¿Espera, quién eres tú? ¿Qué está...?" Trixie no pudo terminar sus palabras. En ese momento, la luz del portal triangular se extendió hacia ellas, y ambas desaparecieron en un rayo arcoíris

/***/

Trixie abrió los ojos, ¿no lo había hecho antes?

Confundida, miró a su alrededor. El lugar donde estaba era... extraño. Todo era nebuloso. Luces estelares la rodeaban, como si estuviera en un pasadizo de cristal transparente y afuera del mismo, el cosmos se desparramará en la inmensidad de la oscuridad. Delante de ella, la gran figura de la alicornio de brillantes ojos la observaba sin parpadear.

"¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?" pregunto Trixie confundida.

"Es un lugar seguro, Trixie. Por favor, acompáñame," dijo la misteriosa alicornio. Sin decir más, se volteó y comenzó a avanzar en el extraño pasillo.

"Espera..." dijo Trixie intentando alcanzarla, pero al ponerse de pie... se sintió mareada. Como si acabara de despertar de un pesado sueño.

Un sueño.

"¡ESO ES! ¡ESTO ES UN SUEÑO! ¡CLARO! ¡JAJAJA!" Trixie se golpeó la frente con un casco y rompió en risa, al comprender por fin en dónde se encontraba. Estaba soñando, y la alicornio que la había traído ahí era la Princesa Luna quien la había rescatado de una terrible pesadilla.

Aunque.

No recordaba que la Princesa Luna fuera tan alta... ni que tuviera esa voz...

Más importante... ¿La Princesa Luna no estaba jubilada?

Los pensamientos de Trixie continuaron divagando mientras su risa era reemplazada por su desconcierto. Por otro lado, la misteriosa alicornio continuó avanzando sin voltearse, pronto su silueta se desvaneció en la niebla brillante que inundaba el pasillo.

El silencio la rodeó.

"¡Espere! ¡ESPERE! ¡PRINCESA LUNA!" gritó Trixie sobresaltada al percatarse que la habían dejado atrás. Corrió por el pasillo intentando alcanzar a su salvadora. Atravesó la niebla y de repente se encontró en un lugar un poco diferente.

Un interminable pasillo se extendía hasta perderse en la vista. En ambos lados de las difusas paredes del pasillo, grandes puertas blancas se habrían de par en par, en brillantes arcos de cristal.

Sorprendida, Trixie avanzó con cautela. Pero empujada por una curiosidad difícil de controlar, asomó su cabeza por una de las puertas...

"Que todo ojo de poni vea y admire a la unicornio más mágica y excepcional en toda Equestria, yo, ¡la Gran y Poderosa Trixie!" Una pequeña Trixie agitaba adorablemente sus cascos en medio de un enorme escenario. Su público, una gran muchedumbre de ponis adultos y niños, observaban el espectáculo de talento para potros con mucha diversión. En lo más lejano de los presentes se encontraba su padre, observando con admiración la primera actuación de su hija.

Desde la puerta fuera de tiempo, la adulta Trixie boquiabierta observaba a su yo pasado impresionar a su público con el infalible truco del conejo en el sombrero.

"¿Qué está pasando? ¿Estoy aquí pero también estoy allá...?" exclamó Trixie intentando comprender lo que veía. Repentinamente, guiada por un fuerte presentimiento, comenzó a revisar las demás puertas.

Tal como sus instintos le habían hecho notar, todo aquel pasillo estaba lleno de puertas que le mostraban un momento de su pasado.

Su grandiosa primera actuación.

Su memorable primer accidente en vivo.

Su primer viaje sola.

Su primer encuentro con Twilight. (Pasó de largo de ese y los otros que tenían que ver con ella)

Su primer encuentro con Starlight.

"Esto es raro" se dijo Trixie en voz alta sin perder su trote.

Aquel pasillo de la nostalgia era desconcertante y no le daba ninguna pista, tampoco había rastro de la Princesa Luna o quien fuera esa misteriosa alicornio, ¿Se había equivocado de camino?

¿O no?

En su esfuerzo mental por entender que estaba sucediendo, un recuerdo llego a ella junto con una absurda pero esperanzadora idea.

"¿No es posible? ¿Verdad? Podría estar equivocándome ¡¿VERDAD?!" exclamo Trixie nerviosa, su pequeño corazón comenzó a palpitar con más fuerza mientras regresaba apresurada al principio de aquel pasaje.

Trixie galopó de vuelta por el pasillo, revisando cada puerta y recordando emocionada cada momento especial de su vida. Con cada puerta que revisaba, con cada buen recuerdo que revivia, la pequeña idea que la había iluminado crecía con mayor fuerza, llenándola de una inmensa ansiedad y emoción.

Hacía mucho tiempo, Starlight le había contado de una situación magica parecida, de cómo una humilde poni podía convertirse en algo más...

¡¿SERÍA POSIBLE QUE POR FIN EL DESTINO LA ESTUVIERA ALCANZANDO?!

Trixie nunca había hablado muy bien de las princesas alicornios, en especial de Twilight. Siempre que alguien mencionaba el tema, solía decir cosas como: "No es la gran cosa", "Solo es una poni con alas y un cuerno", "Cualquier poni puede hacer lo mismo con suficiente magia", etc.

Pero muy en el fondo de su ser, ella también quería ser una alicornio. Quizá estaba siendo un poco mezquina, ya que había otros ponis que bien podían ostentar ese título con mayor derecho, incluso Starlight, a sus ojos, merecía más el título de princesa que la mismísima Twilight. Ella tampoco se sentía digna, pero si la oportunidad se daba, no dudaría en tomarla.

Pronto divisó la gran silueta de la misteriosa alicornio. Olvidando que se encontraba en un sueño, sin perder un segundo, se abalanzó sobre ella y le dio un gran abrazo.

"¡ESTOY LISTA!" exclamó Trixie emocionada con ojos brillantes llenos de excitación causada por su más profundo y honesto deseo.

La misteriosa alicornio no le respondió. De hecho, no le prestó atención en lo más mínimo. Solo observaba atenta el interior de una de las puertas.

Una reacción extraña. Trixie, sobresaltada, retrocedió de inmediato. La calidez del pelaje del misterioso alicornio se sentía muy familiar y... ¿desagradable? Ahora que la veía más de cerca, no se parecía a la Princesa Luna, aun así, se sentía como si tuviera en frente a alguien que ya conocía, pero no era capaz de reconocer.

Observándola con cuidado, noto una gran nostalgia en la mirada perdida de aquella alicornio.

Confundida, Trixie miró en la misma dirección...

/***/

"¿Está segura de su decisión?" preguntó el Canciller Neighsay.

"Sí," respondió Starlight.

Esta era la sala principal del director de la Escuela de la Amistad. Y en el asiento principal del escritorio efectivamente se encontraba sentada la directora Starlight con una mirada muy severa acorde a la conversación que se estaba dando.

Del otro lado estaba el Canciller Neighsay con una expresión similar.

"Puedo entender que los lamentables hechos recientes cambiaran su anterior respuesta a mi propuesta, sin embargo, no quisiera caer en malentendidos con la Princesa Twilight. Una reunión privada entre nosotros tres sería un evento muy oportuno."

"Puedo agendar una cita la próxima semana. Dejar en claro este asunto cuanto antes será muy favorable para todos."

"Concuerdo," respondió el Canciller con una sonrisa intrigante. Starlight le respondió de la misma manera.

Trixie, que se encontraba viendo la escena, no entendía lo que pasaba. Starlight se veía diferente. Trixie la había acompañado en numerosas reuniones escolares en el pasado y sabía de lo nerviosa que se ponía a veces. Sin embargo, había algo en su actual semblante que le hacía pensar que algo no estaba bien.

No se veía como la segura poni que ella conocía.

"Si me permitiera saber, ¿cómo piensa manejar el asunto de su 'amiga'?" preguntó el Canciller repentinamente.

"Ejem. Déjemelo en mis cascos. No será un obstáculo en la próxima etapa de transición." respondió Starlight con una inusual torpeza inicial.

"Entiendo. Confío en que la actual investigación en curso en la escuela no la encuentren como sospechosa. Pero si eso pasara..."

"No se atrevería," respondió Starlight por primera vez con el ceño fruncido.

"No se pueden ocultar actos delictivos de esta magnitud directora Starlight, y aunque admiro su lealtad hacia su compañera, la ley es la ley," respondió el Canciller con un tono gélido.

Starlight suspiró mirando hacia el techo, y después de unos segundos...

"Bien... ¿qué es lo que propone?" respondió finalmente rendida.

"No se preocupe, no es algo significativo," respondió el Canciller Neighsay con una sonrisa más amplia. "Solo son unos ligeros ajustes al plan de estudios del próximo año..."

Starlight, que parecía haber adivinado las siguientes palabras del Canciller, cerró los ojos y bajó la cabeza.

/***/

"¡HEEEEE!" exclamó Trixie viendo cómo la puerta se teñía de negro y desaparecía de su vista. Se dio la vuelta y descubrió que la misteriosa alicornio había sido la responsable de ocultar aquella habitación con su magia.

"¡HEY! ¡QUÉ FUE ESO! ¡QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO! ¡RESPONDE!" reclamo Trixie indignada. Haber visto cómo su amiga era evidentemente chantajeada por el Canciller Neighsay la había puesto de muy mal humor.

"SI NO ME DICES QUIÉN ERES Y QUÉ 'CASCOS' ESTÁ PASANDO, ¡NO PIENSO IR A NINGÚN LADO!" exclamó Trixie furiosa, sentándose firmemente en el suelo. Ya había tenido suficiente de aquel espectáculo de misterio.

La misteriosa alicornio agitó su cuerno y una de las puertas que se encontraban más adelante en el pasillo se iluminó. Tras un breve resplandor púrpura y lila semejante al de una bombilla de luz estallando, todo comenzó a oscurecerse.

Trixie pronto se encontró rodeada de tinieblas, con ella únicamente iluminada por la luz de su cuerno.

"¡ESTE TIPO DE TRUCOS NO ME ASUSTAN!" gritó Trixie con arrogancia, pero la inquietud empezaba a esparcirse dentro de ella debido al notable silencio a su alrededor.

Un goteo se escuchó de repente en el pasillo. Trixie volteó la mirada. El goteo se aproximaba... no, era algo diferente, era... un trote.

/***/

De entre las sombras que inundaban el pasadizo de piedra negra, las maduras figuras de Starlight y Trixie emergieron con antorchas en un trote tranquilo y confiado.

"En serio, las trampas de antes eran muy tontas. ¿Quién coloca un vaso de leche y pan en medio de un pedestal?" exclamó aburrida Trixie.

"No lo sé, pero es evidente que alguien vive aquí. ¿No deberíamos regresar?"

"¿Te asusta? Daring Do dijo que esta pirámide era segura. La grande es la realmente peligrosa. ¡Uuhhhuuu!" respondió Trixie despreocupada e intentando asustar en un tono infantil a Starlight.

"Soy prudente, ya no somos tan jóvenes como antes, y lo que dijo fue que todas las pirámides eran peligrosas," reprendió Starlight.

"Bueno, eso sí... pero no estamos aquí por ese mismo motivo. Revivir nuestra juventud viviendo al límite desafiando al peligro," dijo Trixie con una sonrisa.

Starlight rodó los ojos, pero también sonrió. Esas eran las palabras de Starlight antes de entrar en ese lugar, y la emoción que sentía era la misma que tenía Trixie.

Después de dar algunos pasos más, llegaron a una encrucijada. El túnel de piedra se dividía en dos caminos. Una gran estatua negra de un perro de figura estilizada se erguía como punto de división entre ambas sendas. Levantando en lo alto una balanza dorada con una de sus patas, la efigie del can parecía una ominosa señal de juicio inminente.

La parte superior del pórtico de cada camino estaba decorada con un símbolo. El de la izquierda era una pluma, y el de la derecha un corazón.

Los instintos de peligro de Starlight se activaron. Este era un punto de inflexión que no podían ignorar.

"Trixie, sería mejor no continuar, este lugar es..." dijo Starlight, con una seriedad abrumadora.

"¡ELIJO LA PLUMA!" exclamó Trixie alegremente y, con un galope imprudente, se internó en la oscuridad del pasillo de la izquierda.

"¡NO! ¡ESPERA! ¡TRIXIE!" gritó Starlight consternada mientras comenzaba a correr detrás de su amiga.

Ambas desaparecieron en la oscuridad.

/***/

Atrás se quedó Trixie, la versión de ella fuera de tiempo. Tenía un sabor amargo en la boca, como si ya hubiera vivido esa situación antes, pero ¿cuándo?

"¿No debería haber hecho eso?", se preguntó en voz alta, con una expresión de duda.

Una voz resonó detrás de ella, rompiendo el silencio del misterioso lugar. "Debiste haber elegido el corazón", dijo la voz.

Trixie se volteó y allí estaba de nuevo la misteriosa alicornio, envuelta en un halo de luz lila.

"La amistad nos permite impulsar a nuestros amigos hacia el éxito, pero a veces también hacia el fracaso...", murmuró la misteriosa alicornio, sus palabras pesando en el aire.

Un goteo comenzó a hacer eco en el túnel, un sonido que se intensificaba gradualmente. Confundida, Trixie aguzó sus sentidos para localizar la fuente de ese sonido, pero no parecía emanar de ningún punto específico en el túnel.

Dio unos pasos y, finalmente, se dio cuenta de dónde provenía el sonido.

Lágrimas caían al suelo, una tras otra.

Trixie estaba llorando. Los ecos de sus lágrimas resonaban por todo el túnel. ¿Por qué estaba llorando? No lo sabía.

Entonces, una comprensión súbita iluminó su mente.

El crudo recuerdo de lo sucedido en aquel oscuro túnel llegó de golpe a su conciencia. El conocimiento del ominoso futuro se vertió dolorosamente en su despreocupado presente, una verdad que nunca habría deseado descubrir.

Trixie se dio cuenta de que, una vez más, había cometido un grave error, y esta vez, Starlight sería quien pagaría el precio de sus acciones.

"¡JAJAJAJAJA!" Una risa diabólica retumbó en todo el túnel, como si emergiera de las profundidades de la tierra.

Trixie se quedó paralizada, sintiendo un olor sulfúrico llenar el ambiente, mientras las tinieblas tomaban siniestras formas.

"¡QUÉ MARAVILLOSA OFRENDA PARA LAS TINIEBLAS!" continuó la voz volcánica que parecía provenir desde todas partes. De repente, las paredes del túnel se iluminaron con una luz verdosa, similar al resplandor de las brasas en una hoguera.

Un ser maligno asomó su silueta en el pórtico del túnel a la izquierda. Era una figura llena de espantosa malicia, un ser aterrador que Trixie conocía demasiado bien...

"¡Trixie, no dejes que el miedo te domine! ¡Él no tiene poder aquí! ¡No debes permitir..." intentó aconsejar la misteriosa alicornio con voz firme.

Pero no fue escuchada.

Trixie se debatía en el abrazo del miedo, una culpa abrumadora la asfixiaba.

Su única opción era huir.

/***/

Con lágrimas en los ojos, Trixie cabalgaba desesperadamente a través del tétrico túnel, su corazón latiendo con la furia de una locomotora a punto de estrellarse. La pirámide maldita parecía aprisionarla en su pesadilla interminable, mientras sombras malévolas se extendían detrás de ella como tentáculos de un brillo verdoso repugnante. La risa siniestra seguía retumbando en cada rincón, y el suelo temblaba bajo el peso de su voz maligna. Las paredes del túnel, como antiguos espectros, comenzaron a resquebrajarse y las sombras estallaban por las grietas como un torrente malsano, persiguiéndola sin descanso.

La desesperación llenaba a Trixie, y sus fuerzas se agotaban con cada galope. Pero entonces, como un rayo de esperanza en medio de la oscuridad, divisó una tenue luz en la distancia. Era la salida.

Con su última reserva de energía, se abalanzó hacia la puerta salvadora. Finalmente, emergió al exterior y, con un salto ágil, se apartó del camino principal de la puerta. Un torrente viscoso se disparó como una tubería rota hacia afuera, tomando formas espeluznantes en su avance. A medida que avanzaba, el líquido parecía cobrar vida propia, extendiéndose por el suelo del exterior como sanguijuelas hambrientas.

Trixie, que apenas podía respirar, alzó la mirada. El cielo del mediodía estaba negro como la medianoche, con estrellas desconocidas adornándolo y cuerpos celestes que nunca antes había visto. Mirando hacia abajo, contempló el desierto, ahora iluminado por fuegos que se extendían en largas hileras.

Entonces, el nauseabundo líquido que había inundado el lugar se detuvo, pero fue seguido por un presagio aún más aterrador.

Guiado por una voluntad desconocida, el líquido negro comenzó a reunirse en un punto en el suelo, tomando la forma de un gigantesco huevo de sombras.

La inmensa sombra en forma de huevo levitó y se acercó lentamente hacia Trixie, quien temblaba incontrolablemente de miedo.

"¡NADIE PUEDE ESCAPAR DE LAS TINIEBLAS!" bramó el maligno ser que emergía del huevo de sombras recién formado. En su garra izquierda sostenía una larga cimitarra, y en la derecha sostenía el cuerpo inconsciente de Starlight. "POR TU GRAN AMABILIDAD, TE PERMITIRÉ VER CÓMO CONSUMO ESTA OFRENDA. SIÉNTETE AFORTUNADA DE MI MISERICORDIA, PEQUEÑA PONY, JAJAJAJAJA."

"¡NO, ELLA NO!" gritó Trixie, suplicando entre lágrimas.

Pero esas súplicas inútiles solo hicieron crecer la sonrisa del maligno ser que sostenía a Starlight. En un movimiento impactante, levantó su garra izquierda, apuntando hacia el cielo con su cimitarra.

"WRYYYYYYYYYYYYYYYYY" gritó en un chillido de alegría.

Trixie, paralizada por el terror, observó en cámara lenta cómo la cimitarra descendía, acercándose mortalmente al cuello de su amiga.

Era el fin.

Entonces, un estallido de luz. Un rayo de magia impactó en la garra del maligno ser, lastimándolo y forzándolo a soltar la cimitarra. En cuestión de segundos, esta habría llegado al cuello de Starlight.

La misteriosa alicornio apareció por encima de Trixie, su cuerno brillando intensamente, lista para enfrentarse al maligno ser.

"¡TU! ¡BLASFEMA!" rugió el maligno ser. "¡NO PUEDES CAMBIAR EL DESTINO! ¡ES INÚTIL!"

Arrojando a un lado el cuerpo de Starlight, el embajador de las tinieblas comenzó a disparar rayos verdes desde sus garras hacia la misteriosa alicornio, quien respondió con rayos de su propio cuerno. Ambos se elevaron en el cielo, envueltos en una feroz batalla de magia.

Ignorando las explosiones de luz que estallaban a su alrededor, Trixie corrió hacia su amiga que había caído al suelo.

Sosteniéndola entre sus cascos, una desconsolada Trixie acunó el cuerpo inconsciente de Starlight. Starlight yacía pálida y fría, con una expresión serena en el rostro.

Una explosión de luz aún más intensa rasgó el cielo. Un objeto cayó cerca de Trixie, levantando una gran nube de polvo. De entre el polvo, una silueta se alzó, revelando la figura de la misteriosa alicornio.

El manto de misterio que la había ocultado hasta ese momento había desaparecido.

"HAAAAAAAA" gritó Trixie con los ojos muy abiertos, su asombro se mezcló con miedo ante esta revelación.

La alicornio avanzó cojeando hacia Trixie, su pelaje y melena purpura eran reconocibles, pero tenía rasgos que nunca antes había visto. La ondulante melena que portaba, su gran tamaño, así como su vestimenta dorada... definitivamente no era la misma poni que conocía.

La princesa Twilight Sparkle avanzó hasta detenerse frente a Trixie. Se veía visiblemente herida.

"Incluso en un sueño, eres tan fuerte..." murmuró Twilight, exhausta y tambaleándose, con la mirada perdida en el horizonte.

"¿Twilight? Espera, ¿qué? ¡¿Cómo?!" exclamó Trixie, confundida e impactada, incapaz de entender lo que estaba sucediendo.

Twilight volvió su mirada hacia Trixie, cerró los ojos y los abrió nuevamente. Esta vez, su expresión era de extrema seriedad. Con voz grave y solemne, pronunció sus siguientes palabras: "Dentro de 41 lunas en el futuro, todos deben prepararse para la llegada del Señor Oscuro Pit Prompt. Cuando llegue el momento, recordarás mis palabras y debes transmitirlas a los demás."

"Hooooooooooooooooooooooooo" un estremecedor aullido resonó por todo el desierto. El gran huevo de sombras que flotaba en el cielo había crecido en tamaño y comenzado a resquebrajarse, de él emergían apéndices similares a garras gigantes y antenas. Un gran triángulo invertido de luz naranja deslumbró desde el interior, una luz asfixiante.

"¡JAJAJAJAAJA, ¡SÍ! ¡SÍ!" arriba en el cielo, el maligno ser se regocijaba al ver surgir a la nueva y monstruosa entidad.

Ondas de luz negra comenzaron a palpitar desde el huevo que se rompía. Las pirámides temblaron en una deslumbrante luz verde con cada oleada.

Twilight, profundamente consternada, encendió su cuerno y abrió un portal triangular de luz, el mismo por el cual Trixie había ingresado al principio.

"Debes regresar ¡AHORA!" ordenó Twilight a Trixie, tomando su cuerpo con su magia. Sin embargo, Trixie se resistía, aferrándose al cuerpo inerte de Starlight, negándose a abandonar a su amiga.

"NOOO, espera, Starlight está..." gimoteó Trixie.

Una onda de luz negra más intensa estalló desde el huevo. Las pirámides se resquebrajaron, y sus bloques fueron lanzados hacia el oscuro cielo. Twilight levantó un poderoso escudo mágico y resistió con gran esfuerzo el impacto del estallido, manteniendo a Trixie a su lado. El portal triangular de luz comenzó a agrietarse. Todo a su alrededor empezó a girar como si estuvieran atrapadas en un vórtice de destrucción y oscuridad. En el centro de todo, el monstruo colosal se retorcía.

Una gigantesca garra de sombras, como un latigo, se lanzó desde el ojo de la catástrofe hacia Twilight y Trixie.

Ante el inminente impacto, Twilight, sin pronunciar palabra alguna, bajó su barrera, tomó a Trixie con un fuerte agarre mágico y la arrojó al portal.

"AUUUUUU AUUUUUU" Trixie se hundió en el portal arcoíris entre alaridos de consternación y un mundo que estallaba. Atrás, la última imagen de Twilight enfrentando la oscuridad desapareció en una explosión de brillante luz.

Los ecos de las ultimas palabras de la princesa alicornio se desvanecieron en el caos.

La conciencia de Trixie atravesó el mundo onírico. El antes y el después se entremezclaron y chocaron en su mente. Las grietas previas del portal triangular de luz se ensancharon y se separaron.

El portal colapso.

Trixie se perdió, a solo un suspiro de alcanzar su destino. Desviándose, terminó cayendo en un tiempo que no debería ser.


"Auch", gimoteó Trixie en el suelo. Había caído del banquillo donde se había quedado dormida toda la noche.

Al abrir los ojos, ya era de mañana, probablemente bastante tarde por la inclinación del sol que se filtraba por la ventana de su carruaje.

Aún somnolienta, se puso de pie. ¿Había tenido algún sueño?

No recordaba nada, excepto... pulpos y puertas...

"Ay, mi cabeza. No debí beber tanta sidra anoche", exclamó Trixie, con una fuerte resaca. Podría quedarse en la cama, era un día festivo, y realmente no había nada urgente que hacer...

Salvo la reunión con Starlight en la tarde.

Trixie, que se disponía a servirse un vaso de agua, se paralizó, dejando caer todo el líquido de la jarra al suelo. El repentino recuerdo de su sueño, el único fragmento completo que aún permanecía en su cabeza, aquel donde Starlight y el Canciller Neighsay se reunían, impactó de lleno en sus pensamientos.

¿Había tenido una premonición? ¿Había sido visitada en sus sueños por alguien más?

Trixie se esforzó en recordar su sueño, pero nada le llegó, pronto su cabeza comenzó a dolerle por el esfuerzo. Frustrada, tomó asiento mientras intentaba darle sentido a los únicos recuerdos que aún tenía, recuerdos que eran acompañados por una inexplicable sensación de fatalidad y desdicha.

Entonces, repentinamente, una idea llegó a ella como una explosión.

"¿Starlight corre peligro?" se preguntó Trixie con voz débil.

Con una duda que crecía como una supernova en su interior, Trixie, tomando su sombrero y capa, salió precipitadamente de su carruaje, con un solo pensamiento en mente.

Hablar con Starlight y confirmar que todo estaba bien.