Conversación en Persona: "Día de la Emergencia"
Conversación en Radio: "Día de la Emergencia"
Recuerdos: "Día de la Emergencia"
Narración: Día de la Emergencia
POV Michael
Humo. Mucho humo en el aire.
El cielo de por sí era oscuro por la tinta en el aire, el humo solo lo hacía más complicado.
Los rugidos de las larvas inundaban el área de manera impresionante, solo siendo opacadas por los fuertes disparos de nuestros cañones, tratando de eliminar al sembrador que no caía.
Los Locust nos asediaban fuertemente, cada paso hacia delante que intentábamos, era respondido y nos hacía retroceder 6 pasos hacia atrás, no lográbamos nada.
"Control, aquí Omega-2. Estamos muriendo aquí afuera, ¡¿me oyen?! ¡Necesitamos refuerzos!" —Fénix intentaba llamar por ayuda, pero solo recibíamos estática—.
"Es inútil Sargento. Si no matamos a esa cosa, no podremos llamar a nadie para que nos entierren" —Le digo al hombre con pañoleta, mientras me agacho aún más en cobertura, cubriéndome de las explosiones—.
"Mierda. ¿Alguien tiene alguna idea?" —Preguntaba Fénix irritado, devolviendo el fuego como podía—.
Los dos grupos Omega estábamos dispersos. Omega-1 estaba intentando repeler el ataque por otro ángulo, pero viendo que nos están pegando duro, significa que no lo están haciendo del todo bien.
Nuestra cobertura era una tubería de concreto derribado que nos servía hasta ahora y tenía un sitio donde podíamos ver por debajo del suelo.
Ahí estaba esa cosa, soltando esos pulpos y manchando el cielo de tinta negra.
"¿Por qué no usamos el Martillo del Alba, Sargento?" —Uno de mis compañeros preguntaba mientras devolvían el fuego entrante—.
"Si tienes el arma en la mano o la estación fija en tu culo, entonces adelante. El martillo solo funciona así, estamos a nuestra suerte" —Fénix respondía, lanzando una granada a los Locust que estaban detrás de un auto, estallando y matándolos—.
Miro al sembrador y al edificio a su par, era la torre de control del aeropuerto.
"Tengo una idea" —Digo, saliendo del agujero bajo el suelo—.
"¿Esperas una invitación? Dilo carajo" —Fénix me decía algo enfadado—.
"Derribar la torre de control y aplastarlo" —Respondí apuntando a la torre dañada, al menos desde el exterior—.
"No tenemos otra cosa. Los camiones de combustible ya fueron usados como kamikazes y el martillo es inútil ahora" —Agrego mientras, lanzaba mi última granada a un auto donde estaban unos Locust flanqueándonos, o tratando antes de explotar en viseras—.
"Podría funcionar Sargento. Tenemos unos explosivos C4 en el hangar 6" —Decía el especialista de demolición apuntando al edificio contiguo de la torre de control—.
"Se les olvidó el detalle, genios, de que el edificio está del otro lado de la pista" —Señalo Fénix irritado—.
"Iré solo, de entre todos nosotros soy el más sigiloso, estoy completamente seguro. Mi armadura es la más oscura y el humo de toda la pista me puede camuflar mejor, solo tengo que apagar las luces integradas" —Digo inmediatamente, tomando mi rifle Lancer y guardarlo en mi espalda, para poder correr mejor—.
Presiono un botón suave por dentro de mi cuello y las luces se apagan al instante.
"Es una locura cadete"
"Es lo más sano que he hecho hoy Sargento" —Fénix duda por un segundo para luego suspirar y mirar al resto, asintiendo—.
"De acuerdo. ¡Fuego de cobertura!" —Todos salieron de sus escondites y abrieron fuego a donde las larvas—.
Respiro profundo y corro agazapado lo más rápido que puedo, por la pista de casi un kilómetro.
Mi respiración se agita, sudor baja por mi rostro, por el esfuerzo. La armadura no era ligera, pero tenía que sacar toda mi fuerza si es que no quería tener agujeros por todo mi cuerpo.
Los disparos se hacen un poco más leves y mi vista ve al instante mi destino. La terminal 4.
Al lado de la terminal estaba el hangar 6 y de ahí partiría a la torre de control.
Entro por una entrada de emergencia, mirando a los alrededores, vigilando que nadie me veo entrar.
Una vez este seguro, entro y cierro la puerta, empezando a caminar por los pasillos tratando de hacer el mínimo ruido posible, esquivando cristales en el suelo y sacando mi rifle, ya que este sonaba bastante.
Al casi llegar a la zona, escucho pasos, muchos, por lo que me coloco debajo de un Gear desmembrado, que desprendía un horrible olor, pero era esto o que me pareciera a él, si me encontraban.
Me acuesto en el suelo y me lo coloco encima, usando su inexistente brazo para ver al pasillo.
De ahí, salieron 15 Locust, de ellos, 2 eran distintos.
Su armadura era muy distinta a otras, esta armadura incluye detalles ornamentales y patrones decorativos a diferencia de la armadura más básica de otros Locust, tiene un diseño más elaborado y detallado.
Tiene una protección facial que cubre la parte superior de la cabeza y el rostro. Una paleta de tonos oscuros y metálicos rojizos.
Daban unos tipos gruñidos o ladridos, ordenando a los demás, haciendo que se dispersaran por los diferentes pasillos de manera estratégica, en lugar de la forma desordenada que comúnmente hacían.
En ese mismo pasillo, solo se quedó una de esas cosas, acercándose a uno de los grandes ventanales, con un rifle francotirador. Tenían una vista perfecta de los chicos.
Muevo lentamente el cuerpo del Gear muerto y tomo el cuchillo que estaba sosteniendo en el único brazo que le quedaba, levantándome lentamente sin hacer ruido y con cuidado acercarme a él.
Rápidamente, tomo su cuello y lo levanto, para luego apuñalarlo, múltiples veces.
Este soltó su rifle para intentar pelear, pero ya había perdido muchas de sus fuerzas y la sangre fluía muy rápido, al punto de morir en mis brazos.
"Sargento, ¿me oye?" —Rezaba por Dios que me escuchara, tenía que avisarles que un pelotón de francotiradores se preparaban para matarlos—.
Pero como me temía, solo estática. Por lo que tenía dos opciones, las dos muy complicadas.
Matar a los francotiradores como pudiera y dejarlos a su suerte en ese sitio. O volar la torre y dejarlos a su suerte con los francotiradores. A menos que...
"Lo que hago para que no mueran más personas" —Murmuro para luego levantar mi rifle y disparar a todas las ventanas de mi pasillo, luego al pasillo mismo, haciendo eco en toda la terminal—.
Los rugidos se hicieron notar, los Locust prácticamente diciendo que hay alguien en el lugar.
Rápidamente, tomo el francotirador del suelo y apunto a donde los chicos, disparo al suelo cerca de ellos.
Al instante estos se alarmaron, el Sargento usando unos binoculares para ver de donde fue y verme a mí.
Hago señas como puedo, señalando el francotirador en mis manos y luego a todas las ventanas.
El mensaje le fue claro y parecía ordenarles que se movieran de sitio. El plan funcionó, ahora tenía que ser rápido si es que no quería tener a todas las larvas en mi culo.
Guardo el francotirador en mi espalda y tomo munición del cuerpo del Locust para luego correr al hangar.
Uso una puerta de exclusiva de empleados para salir de la terminal hacia el hangar 8.
Los hangares estaban vacíos, los aviones que resguardaban estaban destrozados, gracias por unos huecos gigantescos debajo de ellos, pero no había ningún alma en el sitio.
Cruzo las puertas de cada hangar hasta llegar a donde necesitaba. El hangar 6.
Y ahí estaban, 10 cajas con el símbolo de explosivos en ellas.
Corro a ellas y abro la primera caja... estaba vacía.
"¿Qué?" —Susurre, mientras aventaba la caja al suelo y habría otra. Estaba vacía también—.
Volví a tirarla, pero esta vez con más fuerza. Abriendo otra y otra... otra... otra.
"No. ¡NO! ¡¿Dónde están las bombas?!" —Mi desesperación estaba tomando el control, abriendo cada una de las cajas—.
Todas. Todas las cajas.
Vacías.
Dijeron que los C4 estaban aquí, incluso las cajas estaban apiladas. Entonces, ¿dónde están los explosivos?
Algo no me cuadraba.
Miro alrededor del hangar y lo único que resaltaba, era el avión hecho trozos.
Pienso un momento y decido escalar los escombros, entrando al avión como podía.
Para mi puto alivio, estaban ahí.
Al menos 10 kilos de explosivos C4 acomodados en unos asientos. Los debieron de esconder aquí y dejaron las cajas como sebo.
Recojo una bolsa que estaba ahí y lo guardo todo. Una vez asegurado, salgo para ir a la torre de control.
Las cosas no están mejorando, el cielo se estaba volviendo más oscuro, como si estuviera nublado, pero rayos de luz siguen saliendo.
Una vez llego a la torre, tomo bocanadas de aire mientras me recargo en la pared.
Mi equipo, más los 10 kilos de C4, corriendo unos 800 metros para llegar aquí, es muy cansado.
Veo los soportes y están algo dañados, pero soportan muy bien el peso del edificio.
Saco todos los explosivos y los coloco en las vigas de soporte del lado del Sembrador, para que esta caiga encima de él.
Me sobraron 4 kilos de C4, una vez dispersé los explosivos de manera correcta.
Salgo de la torre y corro hacia el hangar 9, colocándome a cubierto.
Saco el detonador y exhalo el aire que tenía absorbido, sacando el seguro y presionando el botón de activación.
El sonido de la explosión fue enorme, que me causaron zumbidos en los oídos, junto a la onda expansiva que se llevó algunos escombros de concreto y metales.
Me asomo de la pared y veo al edificio encima del sembrador, con bastante humo en todo el área. Con Omega-1 cerca, del otro lado de los escombros y donde estaba yo.
Encendí mis luces de la armadura que se vieron entre el humo, ya que el líder de Omega-1 me vio y levanto el brazo, cosa que respondí con una señal de respuesta.
Pero todo se puso peor.
El suelo empezó a vibrar en el centro de la pista, a 500 metros de donde estaba, salió ese monstruo con Karn montado, junto a 3 sembradores saliendo detrás de él.
Del hueco donde salió Karn, salieron más Locust que abrían fuego a donde nosotros. Use los escombros de la torre para ponerme a cubierto, pero Omega-1 no tenía tanta suerte, teniendo que retroceder al hangar 11, menos su líder, que se puso detrás de unos sacos de arena, al descubierto.
"Coronel Loomis, Coulthard de Omega-2 acabo con el Sembrador del aeropuerto ¿Me oye, señor?" —Hablo el Gear, algo agitado, creo que se llamaba Travis—.
"A duras penas, ¿Cuál es tu estado?" —Loomis respondió, aunque con algo de estática—.
Eso confirmaba, para mí, que no eran los pulpos los que interrumpían las comunicaciones, sino los sembradores en sí.
"¡Pues aquí tienen una larva bien grande dirigiendo el ataque!" —El Sargento Travis mencionaba mirando por los lados de los costales—.
Mi posición en los escombros me escondían bien y tenía buena visión, pero si, en algún momento, Karn se movía, tendría que retroceder a la terminal sí o sí.
"Jóvenes, están luchando contra animales. Empújelos al mar. ¿Me entendieron?" —Loomis respondía con mucha irritación en su voz. No le gustan los cobardes—.
"¡Señor! Yo..." —El nerviosismo se hacía notar en su voz, no queriendo volver a asomarse—.
"¡¿Me entendieron?!"
"¡Señor, esa cosa tiene tres sembradores con ella! Creo que es lo que está alterándolas..." —Trato de hacer entrar en razón a Loomis, pero su elevado tono, causo que Karn lo viera y si va por él, va por mí—.
Salte de los escombros y corrí a la terminal sin mirar atrás.
"¡Cuelga ya y ponte a luchar, o voy a tener que ir yo a pegarte un tiro!" —Loomis amenazaba, no dudo que lo fuera a cumplir—.
"Aaaugh" —Un grito de dolor sonó en la radio junto al hecho de que el Corpser feo de Karn pisoteo el suelo agresivamente, me dio a entender que ese hombre ya no estaba entre nosotros—.
"Carajo. ¿Hijo?"
"Está muerto, Coronel. Aquí Coulthard" —Decía por la radio, mientras pateaba la puerta de la terminal y cerrarla a mi espalda—.
"Cadete Coulthard, mate a ese animal y recupere el aeropuerto" —El idiota me ordenaba, causando que casi me explote un fusible en mi cabeza—.
"Coronel, esta larva no piensa como un animal, es muchísimo, más inteligente y estratégico. ¡Sabe sus tácticas de guerrillero porque nos están partiendo el culo, imbécil!"
"Guárdese sus comentarios, Cadete. Encárguese de esas c̶̗͋̅͆o̶͙͔͖͙̼̬̐̀̔̉ͅs̸̖͍̾ͅͅa̶̟͓̐̃͛̇̾̉͋s̴͍̯̤̩͌̐̿̈́̀̚" —Mierda, se están perdiendo las comunicaciones otra vez—.
"Perderemos comunicaciones en nada, hasta entonces, ¡envíe refuerzos!" —Digo para mirar a mi alrededor, en busca de Locust. La última vez, deje a un pelotón de larvas enojadas aquí—.
"M̵̦͖̗̼̰̑͐̊͋͠e̴̛̫͓̲̮̩̕͘.̸̜̓̀͋͂.̷̩̓.̵̢̥̹̱̄̏̿͠ ̸̖̪̮̲͐̓̔̇̑ṅ̴̨͎̱͙̞̔̈́ȏ̵̘͓́̂̂̓̀͜.̴̺̮̙͉̥̩́́͂́͝.̸̬̥̮̰͉͐ͅ.̷͇̭͔͇͑͌̈́̿̓͑ ̶̭̮̬̭͌̀̆e̷̼̋̃̏͘͝͠n̷̹͔̞͋̏͂̕͜" —Se perdió la comunicación, sabía que esto empeoraría—.
Cruzo el pasillo de la terminal principal para llegar a la sala de seguridad, pero el camino estaba silencioso, demasiado silencioso.
Me detengo detrás de un muro y me pongo a escuchar con lo mejor de mi habilidad. Las balas del exterior no ayudaban mucho.
Cierro los ojos y pego mi oído derecho contra la pared, concentrándome... y lo oigo.
Una respiración. No. Varias.
Una emboscada.
Parece ser que el otro bicho espero a que regresara, me escucho caminar hacia acá. Pero no soy una cabeza de mierda para caer así.
Camino lentamente por otro pasillo, tratando de que mi respiración sé lenta y callada, evitando que me encuentren escabulléndome.
Subo unas escaleras de mano encima de un local de dentro de la terminal y los veo.
Acomodados para la emboscada eran 14 Locust divididos en 2 pasillos.
No tenía la munición suficiente para matarlos a todos solo, pero se me ocurrió algo.
Con cuidado, pego dos de los cuatro explosivos, justo encima de los Locust debajo de mí y bajo por el mismo sitio de donde subí.
Rodeo el pasillo, por detrás de ellos, con todo el sigilo que puedo, usando el pasillo contiguo y llego al otro lado de su emboscada.
Tomo los 2 kilos restantes y los lanzo con fuerza hacia el segundo grupo de Locust que sueltan rugidos de sorpresa.
No espero más y activo el detonador.
La explosión fue más potente de lo que pensé. Destruyendo toda el área de la terminal, mientras salía disparado por encima de la zona de seguridad, cayendo encima de una cinta movible.
La armadura amortiguó mi choque, pero, aun así, dolía bastante mi espalda.
"Esta es la tercera vez, no me sorprendería si tuviera escoliosis al final del día" —Me dije a mí mismo tratando de ignorar el dolor—.
Bajo como puedo la cinta y me dirijo a la salida principal. Ahora que me fijo bien, ya sé por qué me duele la espalda más de lo normal.
El rifle Lancer se partió cuando caí encima de él, junto al rifle francotirador, ahora no tengo armas, aparte de mi pistola.
Salgo de la terminal y veo mi alrededor, me lancé contra un carro destruido.
Karn estaba entrando, a pie, por el hueco de la explosión que hice en la terminal 4, buscando algo. Pero, se ve que busca atentamente, no está destruyendo nada alrededor.
Decido correr lo más rápido que puedo cruzando la pista, para tratar de llegar a donde Omega-2.
Los Locust estaban dispersos, al parecer la explosión altero el orden de la pelea y se veía que Loomis sí me hizo caso, porque trajeron refuerzos, estaban encargándose de los Sembradores.
Se me hizo extraño que hubiera caos en la zona, Karn estaba aquí, pero no ponía atención a los demás. No sé qué específicamente.
Veo al Sargento Fénix con el resto de Omega-2, luchando para abrirse paso entre los Locust hacia la salida.
"¡Sargento!" —Grito, llamando la atención del antes mencionado—.
"¿Estás vivo? Vimos la explosión en la terminal. No creímos que salieras intacto"
"Intacto no salí, señor. ¿A dónde se dirigen?"
"Los refuerzos se harán cargo de los sembradores. El coronel Loomis nos ordenó recuperar el Museo de la Gloria Militar" —Suspiro derrotado por lo dicho. Sabía que tarde o temprano, tendríamos que regresar—.
"De acuerdo. No queda de otra, pero no tengo armas, las perdí en la terminal" —Respondo señalando mis manos vacías—.
El Sargento solo toma un rifle Lancer del suelo, me lo lanza y nos apunta para que del aeropuerto con cuidado pero con velocidad.
"¿Dijo algo más que solo 'tomen el Museo' o no quiso explicarse?" —Pregunto mientras seguíamos trotando por las calles desoladas de Halvo Bay—.
"Tú y yo sabemos que fue exactamente lo que dijo" —Me respondía secamente—.
"Por cierto, Sargento, ¿cuál es su nombre?" —Me había cansado de decirle 'Sargento' y 'Fénix'—."Marcus. No te molestes en recordarlo" —Volvió a responder, pero esta vez, más suave—.
Este hombre, por su forma de actuar y pensar, siento que estuvo en las guerras del péndulo. No me sorprende que suponga que todos nosotros moriremos pronto.
Estábamos cerca del museo, fácilmente a unas 2 cuadras del sitio.
"Creo que sería mejor empezar desde afuera, no sabemos cuantas larvas estarán dentro. Poco a poco" —Marcus empezó a explicar el plan, pero no me podía concentrar, por las vibraciones del suelo—.
"Marcus"
"Es Sargento Fénix, cerdo"
"Cállate por un momento, escucha y siente" —Respondo a su insulto, para apuntar el suelo y a mi oído—.
Todos Omega-2 se concentró y lo sintieron.
"¡Corpser!" —Marcus grito, corriendo fuera del rango del Corpser que empezó a salir del suelo. El problema era que no era un simple Corpser—.
"¡Es Karn!" —Aviso, disparando hacia el Locust mientras retrocedíamos, pero tuve que detener mi fuego porque debajo de su bicho empezaron a salir larvas que mataron a un Gear a mi lado—.
"¡¿Que mierda hace aquí?!" —Pienso en una jodida respuesta, pero no tiene lógica. Para qué molestarse en venir, cuando sus sembradores están siendo atacados—.
"Repito: El pelotón Omega ha derribado al sembrador" —Aún no tiene sentido que esté aquí. Los eliminaron Omega-1, no nosotros—.
"Comunicaciones restablecidas. Todas las unidades, al Museo de la Gloria Militar. Recuperaremos la ciudad, edificio a edificio" —Oh hijo de puta, ahora sé por qué este imbécil está aquí. ¡¿Pero cómo mierda se enteró?!—.
"¡Sargento, es un puto suicidio, no llegaremos a ningún lado con este bastardo en medio!" —Trato de sacar lógica a Marcus, sin detenerme de disparar a las larvas que se acercaban—.
Los Locust estaban acercándose mucho y eso beneficiaba a mi Lancer que hacía pedazos a quien se acercaba mucho, pero no me quedaría mucha munición si nos quedábamos aquí.
El rostro de Fénix se arrugó para luego encender su comunicador.
"Aquí Omega-2. ¡Estamos atrapados a 2 manzanas del museo! ¡Necesitamos evacuación!"
"Estamos en marcha, Sargento. Podemos llevarle un Raven en una hora" —Control respondía con la peor respuesta posible—.
"¡No tenemos una hora!" —Reprimió Marcus encabronado—.
"Maldita sea. ¡Nos matarán si no se apuran!" —Agregue mientras usaba la bayoneta para cortarle la garganta de un tajo a un Locust que salto a mi cobertura—.
Su sangre estaba en mi cara... no. No ahora.
"Serás nuestro futuro. Uno próspero, para la humanidad" —Otra vez no. Ya estoy harto—.
"Vamos, SH1. Vamos a-"
"A por ti. ¡¿Me oyes?! Vamos para allá, solo resiste" —La voz de Sofía en mi comunicador me saco de mi pequeño trance. Mi cuerpo volvió a descontrolarse, ahora tenía varios Locust muertos enfrente mío y solo tenía 2 cartuchos extra—.
Pensé que ya estaba tomando control de estos impulsos, pero solo me hace pensar que no puedo hacer un carajo por mi cuenta.
Sofía... ¿Qué mierda me hiciste?
Irónico. Toda mi vida lo he querido hacer yo solo y al final necesito ayuda de alguien más para poder lograr mi objetivo.
"Copiado. Apresúrense chicos, esto no mejorará pronto" —Respondo rápidamente, empezando a retroceder al ver más Locust aproximarse, entre ellos otro un Kantus—.
"¡Retrocedan!" —Marcus ordenaba, lanzando una granada de distracción y retrocedíamos una cuadra como podíamos. Aunque sí oí algo—.
"S̸̲̘̗̗͐̓̀̑͛͝ơ̴̟̳̆͗̌̇m̴͕͔̔́̌͝ȅ̸͙̘̦̣̼̍̚ẗ̵͔͇̫̯́͐̋a̸̼͖̼̼̟͒͠n̵̢̰̪̳͖͔̂̓̌̔͝l̸̩̏̐̃́ò̷̤̻͖̝͘" —Grito un Locust con una voz muy grave y distorsionada. Era Karn—.
Su monstruo rugía mientras retrocedía al Museo, dejándonos con sus lacayos.
¿Qué quiere? ¿Por qué esforzarse tanto por nosotros? Mi cabeza me está empezando a doler.
"Sargento. ¡Nos estamos quedando sin municiones!" —Informo su segundo al mando, justo antes de morir por un tiro en la cabeza—.
Estábamos en un imponente edificio de varios pisos, una vez majestuoso y lleno de vida, que ahora se encuentra en el epicentro de una feroz batalla. Las huellas del conflicto se manifiestan en cada rincón de su arquitectura.
Las ventanas, antes relucientes, están ahora destrozadas y cubiertas con escombros.
Los estruendos de la batalla han dejado grietas profundas en las paredes de piedra, algunas de las cuales amenazan con desmoronarse en cualquier momento. El sonido de las explosiones resonando alrededor del edificio añade una sensación de caos y peligro inminente.
Las áreas circundantes muestran vehículos militares dañados y soldados muertos en pleno combate. Las huellas de balas y proyectiles decoran las superficies exteriores del edificio, recordando la intensidad del enfrentamiento.
Mis municiones estaban agotadas, estaba usando mi pistola que claramente no hacía tanto efecto en la armadura enemiga, exceptuando cuando les daba en la cabeza.
8 soldados de los 20 que éramos antes, en el ataque del aeropuerto.
"¡¿Dónde está la evacuación?!" —Pregunto furioso por el comunicador con la esperanza que alguien venga—.
"No dirigimos a su ubicación, soldado. Siga luchando" —Loomis respondía haciendo que rechine mis dientes de la furia—.
Una. Una cosa más que este imbécil diga y le pegaré un tiro. Lo prometo.
"Michael. Misil en camino. ¡Cúbranse!" —La hermosa voz de Sofía nació en mi auricular, aliviándome y aterrándome al mismo tiempo—.
"Marcus. Lanzaron un misil de masa ligera. Tenemos que correr. ¡Ya!" —Aviso, corriendo hacia la puerta trasera del edificio, con lo que quedaba de Omega-2—.
Fénix no dudó mis palabras y me siguió.
Corrimos con todo lo que teníamos, cruzando una manzana hasta que escuchamos en el aire un cohete, acercándose hasta que esta toco el suelo y la onda expansiva junto a una enorme cantidad de humo desplegándose en la zona.
Logramos ponernos detrás de un local, no siendo afectados por la onda expansiva, pero sí nos tragamos el humo que invadió todo en un rango de 10 manzanas.
Mis pulmones se llenaban de humo, empezando a toser para intentar sacarlo. El médico del pelotón me dio una máscara de gas para que pueda respirar bien.
Agradezco con una palmada al hombre para tomar todo el aire posible y ver a Marcus en la misma situación que la mía.
"¡Cof, cof! Aquí Omega-2. Un poco chamuscados, pero bien" —Fénix comunicaba aun teniendo humo en sus pulmones—.
Me quito la mascarilla para dársela a él, este tomando mi brazo para sostenerse mientras tomaba aire profundamente, igualmente dándome palmadas de agradecimiento.
"Tenemos que salir de aquí" —Dije y nuestras plegarias fueron respondidas—.
Un Raven empezó a descender en mitad de la calle, bajando 2 guardias Onyx de él.
"Suban. Este lugar se convirtió en un punto muerto" —Nos informaron, ayudando a los heridos a subir al pájaro—.
No rechistamos en ningún momento, subiendo al helicóptero, que se elevaba mostrando el epílogo del misil.
Una enorme nube de humo estaba donde alguna vez estuvo el Museo de Gloria Militar y donde se suponía estaba Karn. Espero que este muerto el hijo de puta.
"¿A dónde vamos?" —Pregunto Marcus a los Onyx—.
"Al Tribunal de Halvo Bay, es nuestra última fortaleza en la ciudad" —Respondía el soldado sin moverse de su asiento—.
Yo seguía mirando la secuela del misil. Era una hermosa catástrofe, pero muy necesario.
El helicóptero empezó a aterrizar en el helipuerto improvisado, donde más estaban sacando suministros.
Y uno de ellos, no salieron suministros.
"Oh no" —Vi a todo el pelotón Kilo con esposas, llegando en unos Ravens—.
"Sargento. Permiso para retirarme, señor" —Digo lo más respetuoso posible pero sin dejar de mirar a los chicos—.
Marcus solo me mira para luego seguir mi vista y entender.
"Concedido. Que no te arresten, soldado" —Me respondía, alejándose con el resto de su equipo—.
Apresure mi paso a donde ellos, bajando unas escaleras, pero me detuve antes de llegar.
Si me Loomis me veía, empezara a hacer preguntas de qué hago aquí y no peleando, aunque hayan dado la orden de salir de la zona de impacto del misil.
Miro a mi alrededor y en una de las cajas, estaba un casco de Onyx. Era perfecto para camuflarme, pero horrible para mi ser.
Lo último que quería era aceptar su rol de soldado. Aunque viendo la situación, esto no acabara pronto, ni de lejos.
Tomo el casco y dudando un poco me lo coloco. Teniendo por primera vez una casco de Gear puesto.
Saco mi Lancer y tomo munición de las cajas, por si acaso.
Me acerco a los Ravens que empezaron a bajar a sus tripulantes. Baird junto a Cole bajando del primer Raven y Sofía junto a Paduk descendiendo del otro.
"Mierda, chicos" —Murmure al verlos en esa posición—.
"Denme diez minutos para asegurarme de que ese cabrón está muerto" —Baird decía a un Onyx que estaba a su lado. Pero fue interrumpido por una pistola Boltok pegándose a su cráneo. Era Loomis—.
La Pistola Boltok es una mágnum de cinto de alto calibre con disparos devastadores. Las potentes balas de la pistola se compensan con el pequeño tamaño de su cargador y la lentitud de su recarga. Esa arma te hace mierda cualquier parte del cuerpo que te dé.
"Muévete, teniente Baird" —Debe estar muy enojado si él fue directamente por ellos—.
El pobre rubio fue empujado con la pistola, moviéndose hacia las escaleras. Con el equipo juntándose y siendo rodeados por la guardia personal de Loomis.
Yo empecé a caminar detrás de Loomis, siguiendo sus pasos. Esto será un juicio.
"Es todo un récord" —Un Onyx susurraba a otro, horriblemente debo aclarar—.
"¿Cómo?"
"Paso de teniente a criminal de guerra en menos de una semana" —Loomis se detuvo cerca de ellos y giro para encararlos—.
"Prosigan" —Se notaba que no quería desperdiciar tiempo en chismes. Esos soldados de inmediato volvieron a sus tareas—.
Baird se quedó mirando al desastre que causo y Loomis que estaba centímetros de él, lo empuja irritado.
Sigo al grupo de guardias por detrás. Entrando al tribunal.
Este tenía temática renacentista, aunque estaba dañado por todos lados.
Pilares partidos en el suelo, algún fuego alrededor, escombros del techo por todo el tribunal.
Había seis estrados como torres, rodeando uno grande en el centro, que era más grande, donde estaba Loomis, actuando como juez militar. Con el pelotón Kilo debajo de él, siendo iluminados por unas luces colocadas en todo el tribunal.
Loomis se pone enfrente de su estrado, que era el único donde había una mesa semicircular de madera. Este hombre, lanza las hojas que había encima de esta mesa y coloco un libro, me imagino que de leyes.
Asiente a los Onyx detrás de Kilo y estos le quitaron las esposas a todos. El juicio empezó.
El silencio terminó con unos golpes de la empuñadura de una Boltok. Loomis llamo a los acusados.
"Se niega a los acusados el derecho a un abogado y no podrán cuestionar la autoridad de este tribunal" —Loomis empezaba a decir sus 'derechos' mientras se sentaba en su silla—.
"¿No podemos preguntar por qué hace esto ahora?" —Paduk cuestionaba, sabiendo que había todavía una guerra fuera—.
"Cuando concluya este tribunal, emitiré un veredicto justo y rápido" —Loomis evito la pregunta de manera olímpica, inspeccionando su arma—.
"Sí. Claro que lo hará…" —Respondió Paduk irritado—.
"Coronel, ¿se nos acusa de hacer nuestro trabajo?" —Sofía mencionaba indignada—.
"Los cargos se definirán a medida que oiga los testimonios. Y ahora, teniente Baird, comienza desde la última vez que nos vimos" —Loomis dio la bandera verde para empezar, con Baird dando unos pasos adelante. Comenzando con los testimonios—.
20 minutos después…
Baird comento a detalle la travesía desde su salida de la base, su encuentro conmigo y el viaje al Museo junto a las batallas que tuvimos ahí, incluido la conversación sobre el Misil de Masa Ligera.
"Cadete Hendrick. Me intriga saber cómo se convence a no solo uno, si dos cadetes de la Guardia Onyx, para que robe una de las armas más potentes de la COG" —Hablo Loomis con un poco de intriga pero mayormente monotonía en su voz—.
"Yo me oponía, señor" —Sofía respondía tratando de calmar el ambiente—.
"Claro que sí. Corre con papa" —Paduk intervino, burlándose pero enojado por lo dicho—.
"Quizá podrías mostrarme a mí y al ejército en el que serviste un poco de respeto" —Contestaba Sofía mirando a Paduk enojada también—.
"Lo intenté. Y mira de que sirvió" —Elevo la voz Paduk por la insinuación—.
En eso el edificio empezó a temblar, soltando mucho polvo y escombros del techo, vibrando el gran candelabro que colgaba del techo, alterando un poco a los Onyx, pero Loomis parecía darle igual.
Los guardias de la entrada salieron a investigar afuera.
"¿Cadete?" —Loomis llamo a Sofía, extendiendo su brazo para que empiece. Está respiro y dio dos pasos al frente—.
"Coronel, soy cadete de la academia. Tenía que ver si mis amigos estaban bien"
16 minutos después…
"Entonces, aparte de apoyarlos en sacar esa baliza. El cadete Coulthard no les ayudo en el resto de su… ¿Locura?" —Loomis cuestionaba a Sofía al terminar el testimonio—.
"No, señor. En cuanto salimos de la academia, volvió junto a su escuadrón que se encontraba en el aeropuerto, él nos dijo el camino del Museo a la Academia y nos ayudó en atravesar todos los peligros que estuvieran adentro" —Sofía respondía con sinceridad. Durante todo su testimonio, la pelirroja no menciono en ningún momento sobre mis… habilidades y lo agradezco mucho—.
"Aunque no haya estado tan involucrado en los pasos siguientes de su plan, el cadete Coulthard será reprendido por desobedecer órdenes, pero no será tan severo por su participación de mucha importancia en la victoria del aeropuerto" —Agrego Loomis a las notas. Eso me preocupa mucho, pero luego empezó a observar a su antiguo y quizá resentido enemigo—.
"Así que, Paduk, ¿estás aquí como comandante Paduk de la UIR o soldado Paduk de la COG?" —Pregunto de forma irónica el coronel—.
"Lo que menos gracia le haga" —Respondió con el mismo tono, causando que Loomis se irrite—.
"El Programa Open Arms te habrá dado este uniforme, pero seguimos siendo enemigos"
"Bien. Resolvamos esto como enemigos, pues" —Paduk dio pasos de más, cosa que los Onyx detrás de él, no lo tomaron de buena forma. Golpeándolo con la culata de su Lancer, no dándole con su bayoneta—.
"¡Oye, oye, oye! ¡Basta ya!" —Baird se interpuso, causando que los Onyx lo miren mal, dentro de sus cascos—.
"Relájense" —Loomis dio la orden, estos obedeciendo, volviendo a sus puestos—.
Este juicio me estaba irritando mucho, ellos estaban haciendo lo correcto, salvando bastantes vidas y matando a ese hijo de puta.
"Los Gorasnis no tenían fama de tratar muy bien a los prisioneros. Seguro que no sabes nada de eso"
"Oh, yo no diría eso" —Paduk respondió sádicamente—.
"No pareces un hombre que acepta cumplir órdenes. ¿Por qué seguir a Baird?" —Loomis cuestiono, conociendo la naturaleza de Paduk—.
"Se podría decir… que tenía un motivo oculto"
16 minutos después…
"Soldado Augustus Cole. Has estado inusualmente callado hasta ahora"
"Veamos. Lo que hay que hacer es tomar-" —Cole no termino porque la puerta del sótano estallo, entrando enemigos que empezaron a matar a los Onyx—.
Disparo a 2 Locust y me pongo a cubierto detrás de un pilar caído. Los chicos se pusieron contra el suelo, al no tener armas.
Un Locust con una bayoneta se acerca a Cole, preparado a apuñalarlo.
Levanto mi rifle y disparo una sola bala, explotando su cabeza.
Pero no vi al que se escabullo detrás de mí, si no fuera por una bala que perforo su cráneo. La bala vino del cañón humeante de Loomis.
Él era el restante.
Solo asentí de agradecimiento, volviendo a mi posición, manteniendo mi cuartada.
"Supongo que a tu entrenador de Crashball sí lo escuchabas de vez en cuando" —Comento Loomis dejando su pistola a su lado, ignorando los cuerpos de los Onyx que murieron por el ataque—.
"Thrashball. A usted no le gusta" —Cole corrigió al coronel—.
"¿Simular guerras? No" —Respondió, tomando asiento nuevamente—.
"¿Y qué te parece la versión real?" —Agrego levantando los brazos, señalando alrededor—.
"He estado más cómodo" —Contesto sincero—.
"Ya puedes desahogarte"
14 minutos después…
Durante el testimonio de Cole, el exterior se hacía cada vez más ruidoso.
Aunque a Loomis parece darle igual, usando su pluma, picando la mesa, como si estuviera pensando seriamente. Bueno, su mirada sí es seria.
"Chicos, me dejan pasmado" —Solo termino esas palabras y un trozo del techo exploto, cayendo los escombros, justo encima del pelotón Kilo que lograron esquivarlo—.
Solté el aire que no sabía que estaba reteniendo.
La puerta se abre, con todos nosotros apuntando allí, pero solo era un Onyx.
"Coronel Loomis, la evacuación espera. Con todo el respeto, quizá quiera considerar posponer el tribunal" —El soldado decía, tratando de hacer entrar en razón a Loomis. Detrás del Onyx había bastantes explosiones y disparos—.
"Quizá quieras considerar, volver ahí y ponerte a luchar, capitán" —Loomis respondió de vuelta, prácticamente negando su opinión—.
"¡Señor, están ahí fuera!" —El Capitan trato de nuevo, señalando el exterior—.
"Pues va a ser un paseo corto" —Loomis contesto secamente, causando que el Onyx solo gruña de frustración, para volver a salir—.
"Es una locura" —Baird comento atónito—.
"Los estoy esperando. Terminen"
10 minutos después…
Carajo hermanó. Baird, Cole, Paduk y Sofía sí que tuvieron una aventura digna de un cuento de superación.
Pero viendo a Loomis escribiendo el veredicto final, se ve que su decisión había sido tomada hace mucho.
"Este tribunal ha llegado a un veredicto. ¿Algo que añadir?" —Loomis preguntaba, dejando aún lado su libro—.
"Por hombre como usted combatí contra la COG" —Paduk dio dos pasos adelante, encarando al coronel—.
La respuesta de este solo fue levantarse y apuntar con su Boltok.
"Hoy hemos salvado a mucha gente" —Sofía se defendía, igualmente dando dos pasos—.
"Sí, ustedes incluidos" —Cole repitió los pasos de su compañera—.
"¿Sus últimas palabras, teniente?" —Loomis espero a Baird para poder terminar con el juicio y fusilamiento—.
"Talvez tenga razón, señor. Hemos salvado a… ¿Cuántas? ¿Mil personas? El misil de masa ligera se diseñó para salvar a millones. Lo sé. Pero, si Karn hubiese tomado Halvo, quizá no habríamos podido salvar a nadie" —Dijo sinceramente el rubio mirando fijamente al coronel—.
No lo resistí. Me coloqué enfrente de los chicos, mirando al coronel, que estaba furioso por la acción.
"¿Qué crees que estás haciendo, soldado?" —Mi respuesta fue quitarme el casco y lanzarlo a una esquina—.
"Tú"
"Sí, yo. Si así tratas a los que salvan a las personas, no quiero saber cómo tratas a tus enemigos, maldito psicópata. Este puto juicio ya estaba decido incluso antes de que comenzara, solo fue una pérdida de tiempo" —Dije con asombro por el jodido circo que fue este tribunal—.
"Tú. Cadete Michael Coulthard, te vi como un soldado con mucho potencial, pero tus actos de insubordinación son insostenibles y el hecho de que no deberías estar aquí muestra que no se puede confiar en ti, no mereces ese uniforme" —Me dijo el hombre con rabia apuntando su arma a mí—.
"Si no confías en los demás, como piensas que ellos confíen en ti"
"En eso estamos de acuerdo, Coronel. Pero solo déjeme recordarle, fue usted quien me puso en esta armadura" —Respondí con la misma ira, sintiendo mi vista tornarse rojo—.
No pudo apretar el gatillo, cuando la pared, con las cuatro puertas de entrada, estallaron. Los Locust atravesaron las defensas.
"¡Cúbranse!" —Grite sacando mi rifle, protegiendo a Kilo de enemigos que se acercaban entre todo la masacre que se formaba dentro del tribunal—.
Todos nos lanzamos detrás de un trozo enorme de techo que había caído, proporcionando buena cobertura.
Escucho los disparos de la Boltok de Loomis por un momento, aunque de la nada, estos se detienen.
Giro hacia arriba y veo a un Locust usándolo de escudo humano. Una muerte que estoy seguro, nadie extrañara.
Pero Paduk, tomo un rifle francotirador del suelo y apunto a donde Loomis. Disparando y dándole al Locust en la frente, matándolo instantáneamente.
Loomis se levanta, mira a su salvador, su rostro mostró irritación y enojo, antes de tomar su Boltok para luego huir del lugar.
"Bienvenido a Kilo, Michael" —Sofía me decía con una sonrisa, tomando una Lancer del suelo—.
"No querría estar en otro lugar" —Respondí con la misma sonrisa, devolviendo los disparos—.
Comenzando la batalla en el tribunal y nuestra nueva travesía para salir de aquí.
NOTA DE AUTOR: Este sería el Capítulo 12, comento que la subida de capítulos serán de manera irregular, tomando en cuenta el tiempo de realización del mismo o del tiempo disponible que tengo para hacerlos. Solo ténganme un poco de paciencia.
Gracias por leer, ZenthicAlpha fuera.
