El sol hacia rato que había salido dejando ver, en la Capital del Oeste, el cielo azul y oyéndose los ruidos de la civilización. Las calles con gente que se dirigían hacia sus trabajos o acompañando a sus hijos al colegio, unos caminado, otros en coche y los demás en transporte público.
Mirai se encontraba, tumbado en la cama con su brazo apoyado en la frente, en una de las habitaciones de invitados, su madre le dijo que se quedará en la habitación de Trunks por ser también la suya en su tiempo, pero a él no le pareció bien invadir el espacio personal de su otro él.
Llevaba unos pocos minutos despierto y no era por el abrumador ruido de fuera. Pensaba en el sueño que tuvo esa misma noche. Un sueño recurrente que en esa semana era la tercera vez que le hacia despertarse antes de la hora. Al despertar, se acordaba con todo detalle. ¿Por qué eso? ¿Por qué el momento que abrazó a Pan?
Se sentó en el borde de la cama, intentando averiguar el por qué de esos sueños, pero cuanto más vueltas le daba menos lo entendía, así que, la única explicación era que estaba preocupado y su subconsciente le decía que tenía que protegerla.
Ella es la hija de Gohan, su maestro en su tiempo y también lo consideraba como un hermano mayor, cómo no protegerla y preserva, así, la descendencia de su maestro, pero para eso también se tenía que hacer más fuerte. El tercer nivel de súper saiyan que alcanzó tiempo atrás no era suficiente, tenía que llegar a un nuevo nivel y no solo él, todos debían hacerse más fuerte porque los enemigos no suelen tener piedad con nadie.
Se fue al baño que formaba parte de aquella habitación, aunque es más pequeño que el de las habitaciones principales, tiene lo necesario.
Fue hacia al lavamanos, puso sus manos a cada lado de este y se quedó mirando su reflejo en el espejo. Aunque se autoconvenció sobre el sueño aún seguía pensando en aquel día y le vino una frase que dijo a Pan "tendrás mi apoyo para conquistarle". ¿Cómo pudo decirle eso sabiendo de quien está enamorada? Es imposible cumplir con esa promesa porque como él, su otro él, solo la veía como a una más de la familia, pero ya cruzaría ese puente cuando llegará.
Parece improbable que con tan poco tiempo de haberla conocido pudiera sentirla tan cercana como un familiar, pero su personalidad y los gestos tan parecidos a Gohan hicieron ese acercamiento más rápido.
Dejó sus pensamientos a una lado, cogió el cepillo de dientes, la pasta y la esparció por las cerdas del cepillo para poder limpiar sus dientes blancos. Al terminar, enjuagó la boca con agua para eliminar la pasta que le quedó en la boca y después hizo lo mismo con el líquido de enjuague bucal, dejándolo unos minutos en su boca para que hiciera efecto contra las bacterias, escupió el líquido verde, limpió el lavamanos de los restos que quedó de la pasta y se dirigió hacia la ducha, abrió el grifo y mientras salía el agua caliente se desnudo dejando ver su cuerpo musculoso y las finas cicatrices dejándolas como recuerdo al no tener, en varias ocasiones, las semillas senzu y entró en la ducha.
Tiempo después salió del baño, duchado y vestido, encontrándose a la Suprema Kaio con los brazos cruzados.
~ ¡Señora Kaio! ~ dice sorprendido ~
~ Tenemos que hablar. ~ se sienta en la cama ~ Sé la identidad de la persona de raza saiyan que estará con el enemigo.
~ ¿¡En serio!? ~ su alegría era evidente. Era un gran paso, ahora podrían tener una ventaja y, si estaba en sus manos, poder evitar esa lucha ~ Iré a reunir a tod...
~ ¡No tan rápido! ~ lebantando la palma de la mano en modo de stop ~ He estado hablando con el señor Bills sobre esto y hemos decidido hablar contigo antes de contarlo para que decidas que hacer con la información. ~ cruzando sus brazos delante de su pecho ~
~ No hace falta. Tenemos que decírselo a todos.
~ Y si te digo que esa persona es... ~ se levanto de la cama antes de terminar su frase dando un toque dramático ~ ¿uno de los siete saiyans de este tiempo?
Azul contra negro, negro contra azul. Una adolescente y un hombre se miraban fijamente sin decir nada en una cafetería de la Capital del Oeste. La chica cansada de tanto silencio decido hablar.
~ ¡Ya basta! ~ dijo la adolescente ~ Llevamos casi una hora y todavía no me dices eso que era tan importante para quedar tan pronto. ~ viendo como su acompañante bebía café ~ Goten, ¿qué pasa?
~ Bra ~ dejando la taza en el plato que estaba en la mesa ~ para decirte lo que quería decir necesito un sitio donde estemos solos y no con tanta gente.
~ Y entonces ¿qué hacemos en una cafetería? ~ controlando su fuerza, dio un golpe en seco a la mesa con su mano ~
~ Tranquila princesa, romperas la mesa ~ vio en el rostro de ella que no estaba para bromas ~ En un principio me pareció buena idea, pero ahora que estamos aquí...
~ ¿Tienes otro lugar en mente? ~ Goten solo se encoge de hombros ~ Vale, esta bien. ~ ella sabía que no era el tipo de hombre que tuviera un segundo plan por si el primero fallaba ~ Vamos a la isla de mi familia, allí no debería haber nadie.
~ Sí, es la mejor opción.
Fueron a pagar y mientras iban hacia la caja de cobro, Goten, buscaba su cartera y se dio cuenta de que no la llevaba encima. Se giró a mirar a su compañera con una sonrisa. Bra se dio cuenta de que esa sonrisa no era nada bueno, era la sonrisa de cuando había fastidiado algo.
~ ¡No fastidies! ¿No tienes la cartera?
~ Lo siento ~ puso sus manos en forma de suplica ~ con las prisas se me olvidó cogerla.
~ Qué le vamos hacer. ~ busca en su bolso su monedero ~ No entiendo como puedes ser tan despistado. ~ sacando los zenis necesarios para pagar y dejar propina ~ Quédate con el cambio. ~ le dijo al cajero y mientras se iban, este, se inclinó dándole las gracias ~ No envidio a la chica con la que estés. ~ claro que esto era mentira, en realidad, se sentiría muy dichosa si pudiera pasar el resto de su vida junto a él ~
Se dirigieron a un callejón para alzar el vuelo hacia la isla de la familia Brief que se encontraba a 1600 km al sur de la Capital del Oeste.
Mientras se dirigían hacía la isla, Bra, recordó el mensaje telefónico que recibió de parte de Goten el día que celebraron el éxito de Gohan. Al principio se le hizo raro, pues, él estaba a unos pasos de ella y al leer el mensaje supo que no quería que nadie se enterara de lo que tenía que decirle. Algo le pasaba, después de eso, Goten actuaba muy raro o al menos con ella.
Al llegar a la isla aterrizaron en la parte donde estaba la piscina, se sentaron en las tumbonas, uno enfrente del otro.
~ Ahora sí, dime que es lo que me querias decir.
~ La verdad es que... ~ el silencio volvió a aparecer durante unos segundos y cuando supo como continuar volvió a hablar ~ sé que ahora tenemos el problema de los enemigos, pero no puedo esperar más. Quería hacerlo de otra forma y que fuera inolvidable, pero nunca pasará si sigo pensando de esa manera, nunca llegará el momento, nunca será el sitio perfecto, nunca...
~ ¡Goten! ~ le interrumpe levantando un poco la voz ~ Estás divagando. ~ pensó que no había duda que era familiar de Pan. Tenían la mala costumbre de hablar demasiado cuando les costaba decir algo ~ Ves al grano. Llevas toda la semana muy raro, al menos conmigo. Si es por esa chica...
~ ¡No! ~ la interrumpe ~ No hay otra chica ~ sentándose a su lado ~
~ Entonces, ¿lo del otro día? ~ no entendía nada. Estaba segura que, aquel día, dijo que no podía seguir entrenando, que tenía que hacer otra cosa y recordó la llamada que él le hizo ~ ¿Y eso de tu futura... ~ se cayó al no poder pronunciar la última palabra, novia ~
Goten se levanta observado atentamente por la mirada de Bra, mete la mano en uno de los bolsillos de su pantalón y saca una pequeña caja que pone en las manos de la chica. La caja de color azul turquesa claro de unos 8 centímetros de alto y 5 centímetros de ancho con una profundidad de unos 3 centímetros con un lazo en la tapa superior. Cuando lo abrió pudo ver un collar con un colgante en forma de lágrima de color azul cielo rodeado de unas ramas plateadas con hojas.
~ Me han dicho que era hecha de piedra lunar y lo de alrededor es el árbol de la vida, simboliza un futuro brillante y un nuevo comienzo en la vida. Aunque tiene más, estos dos significados son los que me importan ahora mismo.
~ ¡Es precioso! ~ le daba mucha rabia que ese regalo no fuera para ella, pero tenía que disimular ~ Seguro que le encantará ~ con una sonrisa forzada se pone de pie cerrando la caja con intención de devolverla ~
~ ¿Todavía no lo entiendes? ~ pone sus manos en las de ella, una debajo y la otra encima tapando la cajita ~ Es tuyo, sin importar si me rechazas o me aceptas.
Bra se sorprende ante lo dicho por él. No podía creer lo que estaba escuchando ¿se le estaba declarando o lo estaba interpretando mal? Necesitaba una aclaración para evitar la confusión.
~ ¿Qué quieres decir?
~ ¿Rechazar o aceptar no te lo deja claro?
~ ¡No! ~ mientras desliza rápidamente su mano atrapada entre las de él, dejando el regalo en las manos masculinas y da un paso atrás ~ Son palabras muy simples, puede significar muchas cosas.
~ Aquí se confirma que las personas con un coeficiente intelectual más alto de lo normal complican lo sencillo.
~ ¡Perdón por complicar las cosas! ~ dando media vuelta con los brazos cruzados ~
~ Venga, no te enfades ~ mientras se acerca a ella sacando el colgante de su caja ~ me gustas tal y como eres ~ colocándole el colgante alrededor del cuello ~ por eso...~ la abraza y se acerca al oído de la chica ~ ¿aceptarias salir conmigo?
Bra colocó sus manos en los brazos de él aflojando el agarre, giro sobre sus talones, levantó los brazos para rodear el cuello de su amado y sin previó aviso le besó. Él, sin pensárselo dos veces, acerco el cuerpo de ella al suyo para profundizar el beso.
Entre tanto, en Satan City, Pan se encontraba con un compañero de clase en la biblioteca, sentados en una mesa que está entre un gran ventanal y las enormes estanterías llenas de libros.
Ella ayudaba a su compañero ha comprender una de las materias que daban en su curso.
El chico tenía problemas con el álgebra, pero ella dudaba en que no lo entendiera, solo con explicárselo una sola vez, él, lo entendía ni preguntas ni errores en la resolución de las ecuaciones.
Aunque eso no era lo que más le molestaba, sino, el hecho de que fuera ella la elegida habiendo alumnos que eran voluntarios para esta faena y justamente ahora con lo ocupada que está con los entrenamientos, pero no se pudo negar, pues, el director del centro estudiantil se lo impuso, aparte de que el alumno es el hijo del director.
Pan a cada hora revisaba su reloj. Los minutos se le hacían eternos y no podía hacer nada para librarse, tenía que estar, mínimo, tres horas con él para ayudarle con el álgebra.
Por fin los minutos pasaron y su ansiada libertad llegó.
Salieron los dos juntos por la gran puerta del edificio, pero ella todavía tenía la sensación de que el chico sabía más de lo que le dijeron y le preguntó sin hacer rodeos.
~ ¿Estás seguro que te cuesta entender el álgebra? ~ bajando las escaleras que permitían la entrada o salida de aquel gran edificio ~ Has resuelto todos los ejercicios bien con solo explicartelo una vez.
~ Eso es porque eres muy buena explicando. ~ bajando también las escaleras unos pasos tras ella ~
~ No te creo.
~ Hice bien en convencer a mi padre para que te pidiera que fueras mi profesora.
~ Más bien me lo exigió. ~ paró su descenso, miró hacía su compañero con un pie en el último y el otro al final o al principio de las escalera, dependiendo desde donde mires ~
~ Pareces molesta. ~ se quedó dos escalones más arriba ~
~ ¡Claro que lo estoy! ~ dijo con algo de rabia, pero al ver la expresión de culpabilidad del chico se sintió mal por lo dicho ~ Lo siento, pero tengo cosas importantes que hacer, así que, me voy ya. ~ retoma su camino ~
~ Come conmigo y te perdono ~ mientras intenta alcanzarla ~
~ ¡Que no puedo! ~ sin parar y sin mirar al chico ~
~ Venga Son, tendrás que hacer hueco para comer.
~ Sí, pero con mi familia. ~ tampoco le apetecía seguir más con él y menos sabiendo que no necesitaba ayuda. Mentiras así no las podía perdonar ~
~ Bueno, hoy puedes comer conmigo.
~ A ver cómo te lo explico...~ mira al chico, pero no deja de caminar ~ estoy ocupada, no puedo quedarme más tiempo.
~ Son, espera delante... ~ señalando al frente con un dedo ~
~ He dicho que...
Tarde, chocó con alguien haciéndola retroceder hasta el punto de casi caer. Sí, casi caer porque, ese alguien, la sujetaba del brazo con una mano ayudándola a mantener el equilibrio. Quiso ver quién era, ya que, si fuera una persona normal hubiera sido al revés.
Levantó la mirada y cuando sus ojos negros se encontraron con los ojos azules se sorprendió.
¿Por qué estaba allí? Con ropa casual, gafas y una gorra que tapaba su color de pelo tan característico, aunque, podía verse unos cuantos mechones rebeldes que se dejaban ver.
En un lugar más lejano se encontraban dos personas, una de ellas sentada en forma de meditación y la otra de pie frente a esta.
El lugar es oscuro sin posibilidad de poder distinguir claramente las caras de aquellas dos figuras.
~ ¡Oye! ~ dijo con voz ronca quien está de pie ~ ¿Cuánto más debemos esperar? ~ no tuvo contestación. Los nervios le comían por dentro demostrando que es alguien con poca paciencia ~ Prometistes encontrar a alguien con una gran fuerza e imposible de matar.
~ Fuerte sí, pero no imposible de matar solo imposible de atacar.
~ ¡Eso no sirve! ~ su voz sonó más ronca y enfadada ~ Necesitamos a alguien que sea imparable, alguien a quien no puedan hacer frente.
~ Te aseguro que no podrán hacerle frente ~ abrió sus ojos para mirar aquel sujeto que no dejaba de molestar ~
~ Entonces, ¿Dónde está?
~ Todavía es pronto. ~ una sonrisa diabólica apareció en sus labios ~ Su corazón, aún, no tiene la suficiente oscuridad.
Continuará...
