Hola, aquí está el capitulo tres Re-Editado ya que no me gustaba como estaba… era un asco…
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama. Al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi, yo solo los tomo prestados por mera diversión.
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Dangerous
PD: perdón si aún tengo errores de ortografía.
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No podía dejar de sonreír y remover aquella cuchara en la olla, se le notaba en la cara la completa felicidad que le embargaba al estar ahora como ella siempre había querido, su familia ahora estaría completa, verlo a él sonreírle en las mañanas, abrazarla después de la comida y darle un tenue beso antes de dormir la hacía suspirar después de tantos años.
Así era Goku, muchos podían llamarlo despistado e idiota y lo entendía pero cuando se trataban de ellos dos el pacto que había confiscado en el momento de casarsen seguía intacto, él la amaba, lo sabía.
La amaba de una extraña manera pero única a la vez, Siempre supo que sería el hombre de su vida pasará lo que pasar y sabía que eso perdurará ahí hasta que su cuerpos volvieran de donde vinieron...
"Al igual que el Fénix, renacemos de las cenizas..."
Había ocupado tanto su mente que no sintió la leve cortina de aire irrumpir por una de las ventanas de la cocina llenando el lugar de un tenue olor a hierbas, solo hasta que sintió su piel erizarse sintiendo un tipo de calambre recorrer su columna se dio cuenta que esa misma energía volvía ah aparecer, tomo aire con fuerza y no puedo evitar fruncir su ceño con preocupación ¿Que estaba pasando? Algo mucho más allá está haciéndola sentir tal temor que olvidó por completo que algo tenía en las manos y el guiso burbujeante por el calor se iba evaporando.
Paso saliva y enfoco su mirada en la ventana de la cocina divisando a lo lejos aquel espeso bosque que se abría ante ella, sintió como si algo subiera por su estómago estando apunto de tomarle la garganta.
Por medio del radillo del ojo vio como algo se había posicionado a uno de sus costados haciéndola dar un pequeño brinco en su sitio, tomo la suficiente valentía y giro rápido su rostro solo topándose la tez sería de su marido, Goku estaba ahí, a su lado, mirando un punto fijo lejos de su casa, miraba por aquella misma ventana de donde ella hace un par de segundos había observado con tal deteniendo
—¿Goku?— le llamo pero el simple hecho de verlo fruncir con más fuerzas su ceño y tensar su mandíbula la hizo girar de vuelta su mirada a aquella ventana — ¿Puedes sentir algo?...
—Milk... prométeme que no irás al bosque sola—Trago pesado y tomo algo de aire— Por lo menos hasta que esté seguro de que no hay ningún tipo de peligro que correr —Apenas la había volteado a mirar y con solo intentar relajar su tez giro sobre su eje y camino directo a la puerta olvidando la comida próxima a estar en la estufa. Había cometido demasiados errores en el transcurso de su vida viviendo al lado de esa mujer metiendo la pata cada vez más hondo por su ignorancia, algo pasaba alrededor de ella, lo sintió cuando do apenas la vio ese día en el torneo de artes marciales antes de la aparición del Majin Buu, estaba más que seguro que algo pasaría y esta vez no se permitiría fallarle, ya había sido demasiado duro para ambos el separarsen aún que él no lo aceptara, la cuidaría como tanto se lo había prometido en el día que se casaron. No la defraudaría nunca más. Por que aún que muchos no lo creyeran tenía miedo de perderla.
—Goku...—logro susurrar cuando una pequeña gota de jugó del guiso salto en su mano haciéndole sentir un teniente ardor, camino hasta el antes de que abriese la puerta sujetándolo de una de sus cortas mangas deteniendo en el acto— Ten cuidado...—Trago pesado y el solo sonrió, le tomo levemente su mano alejándola de él sin llegar a soltarla aún.
—No te preocupes...—le sonrió por última vez dándole un leve apretón a su mano antes de salir corriendo solo un par de pasos antes de emprender vuelo.
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—¿Vegeta?—Una mujer de cabellos azules y de vestido rojo junto a una pañoleta amarillo quemado está sentada en el sofá tomando una taza de té observando levemente la mira sería y rústica de su marido, él moreno que también había estado sentado tomando una botella de agua después de su entrenamiento gruño en su lugar levantándose de su sitio caminando rápidamente a su alcoba cambiándose de ropa para enseguida bajar como si nada rumbo a la puerta principal de la enorme casa —¿Vegeta? ¿A dónde vas?— no obtuvo respuesta, frunció el señor y como ya era conocida su actitud de niña mimada torció sus labios y le dio alcance al pelinegra—¿¡No oyes que te estoy hablando!?
—Deja de molestar mujer, tengo asuntos que arreglar.
—¿A si? ¿Que clase de asuntos?
—Ninguno que te interese.
—Pues como a mi tampoco me interesan... Iré contigo— le sonrió suficiente y un tanto altanera cruzándose de brazos.
—Estas loca, no puedes ir— apenas como dijo aquellas palabras la mujer de ojos celestes se giró a él y apoyo uno de sus dedos en los labios masculinos a la vez que le giñaba uno de sus ojos.
—Yo quiero ir, soy la gran Bulma Brief... nada me puede pasarme—Bulma siempre había sido conocida por su enorme belleza y agilidad con el cortejo masculino, aquel hombre de apariencia hostil y carácter de mierda no había sido la excepción, sabía como manipularlo y hacerlo ceder frente a sus encantos, sabía como amaba su tenue coqueteo y la manera algo sínica de sonreírle.
—No irás...—rio igual de coqueto y la apreso con uno de sus brazos.
—Atrévete a detenerme—después de lo sucedido con la aparición de el Monstruo Buu había crecido en ambos el temor de perdersen el uno al otro como a la vez esa necesidad de dependencia ocasionando que de vez en cuando uno de los dos cediera ante las ocurrencias del otro, apenas fue un rose de labios y no tardaron en buscar la habitación más próxima.
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Ambos jóvenes había estado comiendo tranquilamente sus almuerzo en los asientos de cemento al rededor de los patios de esa enorme Universidad, Gohan ya iba terminando uno de sus Diez platos pero no pudo terminar de pasar el pedazo de pulso que tenía en su boca, fijo su mirada en el horizonte y tan pronto sintió una extra energía rodear una parte muy conocida por él no pudo detenerse a guardar sus alimento lanzándose su cápsula a su compañera.
—¿Ocurre algo Gohan?— Videl lo miraba sumamente extrañada, no se le hacía raro que el estuviera tan serio ya que su trabajo como El Gran Saiyaman Los mantenía atentos a cualquier adversidad, pero ahora no entendía que pasaba si su comunicador no había sonado.
—¿No sientes Videl? Hay una energía extraña esparciéndose en las montañas...—apenas lo escucho se concentro lo suficiente buscando aquello que el chico había dicho sentir sin tener ningún tipo de éxito.
—No siento nada, solo es un presentimiento...
—Iré a ver...
—¿Que? ¡Espera Gohan!— no había sido lo suficientemente habilidosa para detener la huida del chico que no dudo en lanzarle su maleta deteniendo a la chica en el acto a la vez que se perdía en el extenso cielo, si estaba sintiendo aquello no era por sugestión, había algo en ese lugar que lo llamaba y si era así estaba lo suficientemente ansioso por saber de qué se trataba.
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No había podido seguir cocinando estando tan nerviosa con esa extraña sensación de ahogo en su pecho ¿Que pasaba? ¿Que era aquello que la estaba perturbando? No entendía el por qué de aquello, siempre se había mantenido tan arraigada a no dejarse sugestionar por simples sensaciones como esa, pero desde hace tiempo venía sintiendo tal incomodidad, no podía seguirse paseando de lado al lado en su sala a sabiendas que algo malo pasaría aún que su subconsciente le obligase a denegar cualquier tipo de idea que mancharse su mente.
Desesperada y tan dudosa estaba dentro de esa casa que tuvo que por obligación salir de ella y tomando algo de aire, miro una vez más aquel bosque y solo como un rayo fugas en su mente recordó a una bella mujer vestida de un traje rojo con blanco con cabellos largos y oscuros y unos ojos color chocolate.
"Cuando le temas ah algo, busca la madera de disipar aquella sensación, no todo lo que sentimos es correcto ni mucho menos erróneo..."
Bufo entre entristecida y exasperada.
—Nunca llegue a entenderte... Madre.
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Goku habia ido sobrevolando la zona desde hace un buen rato, la extraña energía lo había guiado hasta ese punto del bosque sintiendo que cuando más se acercaba un tipo de rebote le nacía en su estómago obligándolo a tragar duro su saliva para que esta no saliera de su boca. Un viento fuerte soplo remolineando sus cabello y fue en ese entonces que dejó de sentirse apresado.
—¿Que paso? la energía... a desaparecido.
—¡Agh kakarotto! ¿Que estás haciendo aquí?—Aun que hubiera mostrado su expresión de Sorpresa no lo hizo, no creyó ver al idiota de su Nemesis en ese lugar, había jurado que solo él era el único que sentía dicha energía pero se había equivocado ¿Que estaba pasando en ese lugar?
—¡Vegeta! que sorpresa que estés aquí—Sonrio como siempre pero esta vez con una leve expresión de incomodidad obligándose a rascarse la cabeza.
—Deja las tonterías, quiero saber si has sentido... una energía extraña por los alrededores—Era más que obligó que el idiota frente a sus narices también había sentido algo, pero solo por rebuscar información exigió aquella respuesta.
—Si, pero de un momento a otro a desaparecido del bosque...
—¡Papa!—El chico no dudo en hacerse presente al venir volando tan rápido como su cuerpo se lo permitiese, no tardo mucho en dar alcance a esa extra energía había desaparecido y al sentir la extraña presencia de su padre en ese lugar no dudo en ir hacia él.
—¡Gohan! ¿Que estás haciendo aquí? ¿no deberías estar con tu novia?
—¡Papa! ¿Pero que dices? ¡Videl no es mi novia!—Se hubiera sonrojado por lo dicho si Vegeta no le estuviera fulminado con la mirada.
—Dejen la estupidez y muévansen, hay que ver que es lo que esta ocurriendo aquí—Las palabras llenas de veneno e incomodidad solo los hizo semi-Sonreir, pero tan pronto como lo vieron alejarse rumbo al bosque sus expresiones volvieron a ser las mismas.
—¿Tú también sentiste esa energía hijo?
—Si, me dirigí a este lugar tan pronto la sentí... Pero hay algo que no me convence del todo padre... —Lo miro preocupado y no pudo evitar fruncir el ceño más de lo que ya estaba—Es como si solo nosotros la sintiéramos...— escucho como su padre soltaba el aire apresado en sus pulmones y luego pasar levitando junto él.
—No... tu madre también la sintió.
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—Maldito Vegeta... ¿Como se le ocurre dejarme en un lugar a si?— después de lo ocurrido en uno de los cuartos de su casa había logrado convencer a su marido que la trajera con él, todo había ido tan bien hasta que solo por una leve sugerencia de vuelo él la dejo ahi, totalmente a su suerte—Me las pagaras—demando la mujer botando chispas por los ojos y sintiendo como si su lengua saliera cual víbora venenosa,
"Busca la casa de Kakarotto, seguro la arpía de su mujer te hará buena compañía"
Gruño un tanto frustrada por el idiota de Vegeta que se había olvido por completo que la montaña Paoz era legendaria por los Monstruos y bestias que en ella habitaban. Lo que menos quería era encontrarse a una de esas enormes lagartijas que corrían libres por los enormes y extensos Vallés y bosques que bañaban el monte. Bufo una vez más a la que sentía el fuerte viento asaltar sus desnudas piernas obligándola a abrazarse a ella misma castañeando sus dientes.
—No deberías estar aquí sola...—La piel se le erizo y apenas pudo reprimir el estridente chillido que quiso salir de su boca.
—¿Q-Quien anda ahí?—Trago su saliva y empezó a mirar sus alrededores con desespero.
—Tranquila, no debes preocuparte por nada... Yo me encargaré de todo... Pequeña—Si le hubieran dicho que escuchar el eco de una voz que para ella era tenebrosa hablarle al rededor del bosque hubiera preferido aguardar en su casa la llegada de su esposo tomando una buena taza de té junto a los pastelillos que le traía su madre.
—¿A-A quien le estas diciendo pequeña? ¡Y-Yo no soy ninguna niña!— rebusco algún tipo de fuerza en su interior a aún que la sutil pero audible risa que se escucho la puso peor de nerviosa haciendo que sus piernas tiritaran.
—Una mujer mimada como tú seguro tiene ínfulas de niña caprichosa ¿No?
"Grita Bulma, Grita"
—¡D-Deje de burlarse de mi!—Su garganta apenas y le permitía hablar ¿Que habia en el ambiente que la ponía tan nerviosa?
—Quiero proponerte un trato...— el viento soplo de nuevo y solo atino a sujetarse el vestido para que no se le subiera de demás, trago pesado y un sentimiento de horror empezó ah invadirla, rogaba ah los dioses por que alguno de sus conocidos apareciera y la sacará de ese oscuro y tenebroso bosque. Maldita la hora en la que le dio por seguir al pelinegro.
—¿Es usted la persona que me estaba hablando?
—Si— apenas el viento dejo de correr y como si una figura saliera de un remolino vio a una mujer de prendas largas y cabello negro y lacio, sus ojos color azul y sus labios de un color rojo sangré— Me llamo Tsubaki.
—U-Un gusto— en otra situación hubiera creído que se trataba de una sacerdotisa de algún templo cercano, pero sabía que en aquel lugar no existía tales cosas y solo una idea llegó a su mente: Fantasma— ¿Q-Que es lo que quiere?—Tembló en su sitio y no pudo evitar dar un par de pasos hacia atrás buscando escapar al ver los ojos amenazantes de esa mujer.
—Tranquila—Sintio algo romper el viento y como un tipo de barrera de cristal impedirle dar un paso mas—Pequeña... ¿Eres feliz con la vida que llevas?—¿Que? No entendía de donde venía aquella pregunta, le preocupaba más en ver cómo aquello le impedía el avanzar y algo trancándole las piernas.
—T-Tonterías... ¡P-Porsupuesto que soy feliz!—Vio las raíces bajos sus pies salir de entre la tierra sujetando sua tobillos con fuerza, tembló con más fuerza y apenas profirió un grito estando en estado de Shock.
— ¿Nunca has pensado cambiar tu vida?—La vio caminar hacia ella con un sonrisa torcida y pareciéndole ver un par de destellos rojizos en sus ojos azules.
—C-Claro que no...—Las raíces iban subiendo por sus largas y torneadas piernas.
—¿Ese hombre te ha hecho feliz?
"Vegeta..."
Mordió su labio y como si aquello fuera una película de terror sus ojos empezaron a humedecerse, queria irse ya de ese lugar, quería estar con sus esposo y su hijo y si fuera posible simular que todo aquello fue una pesadilla de esas tintas y cómicas, pero al fin y al cabo una pesadilla.
Si, era una miedosa ¿Pero como no serlo? Si es que ella no estaba para eso, su vida siempre había sido de otra manera aun que muchas veces se vio obligada ah afrontar cosas peores, pero... ¿Que tenía de diferentes la situación? Había algo malo, oscuro y retorcido, algo malo pasaría y como muchas veces atrás no quería ser participe de ello.
—¿P-Por qué me hace ese tipo de preguntas?—Sintió como aquellas raíces ahora estaban sujetando parte de sus brazos inmovilizándola en seguida siguiendo su rumbo.
—Estoy dispuesta a darte lo que en verdad deseas—Bulma alzo su rostro de esa raíces topándose la cara de la chica de cabello oscuro estando justamente frente a ella, la sonrisa burlona y la mirada extraña le oprimió el pecho ¿Que estaba pasando?—Solo a cambio de algo ¿No lo crees?— se había acerco tanto a ella que la hizo por un momento desviar su rostro y apretar sus ojos sintiendo en el costado de su cara el aliento tibio y un liguero olor a cobre.
—No le entiendo...—las raíces por fin habían llegado a su cuello forzándola a mirara a aquella mujer sujetándole la cabeza.
—Yo sé que ese hombre no te hace feliz...—Sus ojos brillaron de un destello rojo y las pupilas de la peliazul empezaron a expandirse al no poder desviar la mirada—...Aquel hombre que en verdad deseas te fue arrebatado..
—N-No, C-Claro que no, E-Eso es mentira...–profirió como pudo al sentir como su lengua empezaba a entumecerse.
—Ese hombre fue el que te salvo la vida en más de una ocasión...—Tsubaki empezó a subir sus manos cubiertas por la tela por los brazos de la ojiceleste provocándole un tipo de cosquillas asquerosas que no pudo evitar por la situación— El te ayudo en los momento más difíciles...— llego hasta sus hombros y simulo un leve abrazo con la entumecida chica—Fue quien alguna vez te hizo sentir segura aunque tu fueras mayor que él... — un destello más de luz y sus piernas después de todo aquello cedió ante esa mirada cayendo arrodillada frente a ella envuelta en esas raíces.
—¿Q-que…que es lo que… quiere?—el último atisbo de cordura salió de sus labios antes de caer de lado en el suelo terroso y con algo de vegetación.
—...Venganza...—le susurro al cuerpo inerte arrodillándose igual, apenas tomándola de los hombros jalándolo hacia ella haciendo que aquella cabeza con mechas azules se recostara en sus piernas—Pequeña... dime su nombre...—-saco de su bata dos trozos de un cristal negro apoyando un trozo en el pecho de la chica haciendo brillar sus ojos nuevamente incrustándole en sus recuerdos el rostro de aquel hombre
—Go…go…ku—No dijo más y en aquel momento ese otro cristal se incrustó en su frente provocando un desmayo definitivo en aquella mujer, Tsubaki hizo mover un par de raíces del suelo levantando el cuerpo de esa mujer llevándola consigo en medio del bosque.
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Vegeta que había apoyado desde un buen rato la plata de sus pies en ese terreno baldío giro con fuerza su cuello mirando la zona oeste del bosque, tomo con fuerza el aire que pudo y apretó sus manos volviéndolas un puño.
—¿Vegeta? ¿Te sucede algo?—Goku al igual que él se había detenido en ese lugar, mirando las copas de los árboles por si encontraba algún tipo de fruto ingerible para su estómago en huelga.
—Bulma… no siento su presencia—Susurro el azabache y se giró completamente divisando aquella zona.
—¿¡Que!? ¿Bulma estaba aquí?—La sorpresa no pasó de largo para los otros dos hombres ¿Desde cuando do Vegeta sucumbía a los caprichos de Bulma?— ¡Pero si no sentí su Ki!
—Se puso histérica cuando la traía...—Sabia que no era buena idea dejarla a su suerte, Se comenzó a sentir culpable por haberla dejado sola y no en algún lugar seguro—... Así que la deje cerca de tu casa, pero nunca pensé que esa mujer loca entrara sola al bosque.
—Es muy extraño—Goku miro al joven que no dudo en asentirle mientras intentaba localizar el Ki de su amiga—Gohan ni yo sentimos su presencia... esto es muy extraño—el hombre de cabellos en forma de palma apenas y termino de hablar, ahora comprendía un poco más lo que quiso decirle su hijo momento antes de ingresar al bosque...
—Hay que ir a investigar...—los tres chicos sintieron como el aire se hacía pesado, el viento soplaba realmente frío y como si algo empezara ah rodearlo con rapidez acechándolos.
De un momento a otro se sintieron desorientados como si no conocieran el lugar, a medida que pasaron los segundos frente a sus narices salieron las raíces de los arboles lanzándoseles con la intención de atraparlos, un par de gritos de horror por el segundo mayor de ellos y todos tres emprendieron huida extrañamente olvidandoseles volar, corrieron con sola la necesidad de huir de aquello pasando inumerables árboles, arbustos y rocas, habían quedado totalmente en blanco huyendo como unos cobardes sin importar dejar al otro atras, solo hasta que encontraron una zona rocosa en medio del bosque cabilaba sus acciones sintiendose completamente ridículos y queriendo ocultar el rubor por la vergüenza se posicionaron cada uno dándole la espalda al otro listos para pelear.
—¡Maldición! ¿Que es lo que está pasando?—el mismo Vegeta no se creía lo absurdo que había sido su actuar Había sido cobarde nunca hubiera huido de semejante tontería Aún que si existía algo que si lo espantaba de verdad. Pero el temor de la extrañeza situación debía provocarles algo por esa extraña energía, no había otro tipo de explicación coherente... Amenos que...—¡Kakarotto! ¡Es tu culpa!
—¿Que? Porque yo Vegeta ¡AH!—En chico de traje naranja grito al sentir que algo se movía bajo sus pies con demasiada fuerza, alzándolo de paso con un poco de tierra y hasta que por solo inestabilidad cayo al suelo logrando mantener algo de equilibrio divisando en seguida un tipo de serpiente enorme de un extraño color verde—¿¡Que cosa es eso!?— se alejaron de un salto al momento que aquella criatura se acercó rápidamente ah atacarlos rompiendo de paso el suelo donde ellos habían estado apoyados, decidieron tomar vuelo para buscar un mejor ángulo de ataque y
Al estar apunto de rebasar las copas de los extraños árboles un tenue brillo rojizo los semi-deslumbró y de un impacto cayeron todos tres a tierra.
—Ay, ay, ay, ay ¡Pero que fue eso!—el moreno se sobaba la cabeza mientras una pequeña lágrima se asomaba por uno de sus ojos, el impacto había sido demasiado duro y totalmente sorpresivo ¿Que era lo que había ahí?
—Papá, parece ser un estilo de campo—El chico se sobaba de igual manera la cabeza solo que este procuraba no soltar un sonido de dolor y mientras se paraba subía rápidamente a donde crei que se había golpeado esquivando el ataque de aquella serpiente enorme. Cuando llegó a la copa pudo sentir un tipo de compresa que le quemaba levemente las manos a medida que las dejaba recargadas ahí— Esto no nos dejara salir más allá de la copa de los árboles...
—¡Kakarotto!— apenas logro llamar el ya no tan adolorido Vegeta a su Némesis antes de que fuera atacado por dicha Serpiente, él moreno no había alcanzado a levantarse cuando ya había sido lanzado de un solo golpe a una de las innumerables cuevas rocosas del lugar, Los dos restantes se lanzaron al ataque lanzando bolas de energía o golpeando al monstruo rudamente tan rápido como sus cuerpos se los permitieran.
Gruñeron frustrados.
—¡Mierda! esa cosa parece inmune a nuestros golpes-—el moreno mayor se lanzó de nuevo al ataque demandando todos los golpes posibles que su mente y cuerpo supieran, cuando intento aventarle un puño en la cara al monstruo las raíces de los árboles se alzaron hacia el envolviendo con rudeza inmovilizándolo inmediatamente—P-Pero que...— otras raíces salieron de suelo directo donde estaba el aturdido hombre de prendas naranjas con espirales en los ojos.
—¡Mocoso! ¡Ayuda a Kakarotto!—el grito de Vegeta despabilo ah ambos hombres, Gohan tomo algo de vuelo directo a las cuevas aún que solo avanzo un par de metros antes de que aquella serpiente se enredara en su cuerpo asfixiándolo de un solo apretón.
Lo dejo caer con ruedas al suelo y tan pronto Goku diviso a su hijo se mando al ataque solo propinándole un par de golpeas a aquella criatura, esta deslizo la parte trasera de su cuerpo hasta el hombre apretándolo de igual manera que al otro chico haciéndolo sentir como el aire intentaba escapar de sus pulmones.
—K-kakarotto...— extrañamente Vegeta como aquel chico estaban prácticamente juntos no muy lejos uno del otro, el viento soplo y el resto de raíces que habían intentado atacar a Goku tomaron el cuerpo inserte del menor sujetándolo con fuerza.
¿Que Diablos pasa? Pensaron ambos hombres estando estáticos en dicha situación.
—Miren nada más, lo supuestos dos guerreros más poderosos del mundo atacados por un inofensivo animalito... que pena...—una voz femenina se dejó oír a sus alrededores formándose eco en cada palabra dicha haciendo más extraña la situación.
—Q-quien eres…—Goku estaba algo turbado y la falta de aire comenzaba a dificultarle la resistencia entre sus brazos y piernas para no morir asfixiando. Escucharon la risa socarronamente y el estridente eco expandirse le recordaba la mirada extrañada y algo asustada de su esposa momento antes de salir de su casa. De entre las penumbras una indudable figura femenina se dejó ver mostrando su atractivo pero extraño actuar al venir siendo rodeada por un pequeña serpiente en su mano izquierda.
—Como es posible mi falta de respeto…
—¡Quien demonios eres y a que has venido!—Vegeta no era un hombre de acertijos ni mucho menos de bromas, vio a la mujer fruncir un poco el ceño antes de que sintiera como aquellas raíces que lo apretaban empezaban a palpitar como si estuvieran tomando agua, sintió su cuerpo temblar y el indudable sueño embargarlo...
—Creo que no soy la única con falta de modales...—Subió su mano y de un momento a otro con solo mover dos dedos aquellas raíces alrededor del cuerpo de Saiyajin mayor se acercaron a ella dejando el rostro del chico frente al suyo.
—Maldita arpía— gruño con veneno en su voz pero ella solo tomo su mentón y lo obligó a mirarla con el ceño fruncido, solo necesito hacer destellar sus ojos de un tono rojizo y el chico sin querer trago pesado y expandió sus pupilas.
—Vegeta... dime que es lo que en verdad deseas—la serpiente se deslizó de su mano dentro de sus ropas sacando en seguida dos trozos de un cristal negro pasándoselos a su dueña en una tenue caricia y ella sin apartar la mirada empezó ah acariciar lentamente el rostro del moreno— déjame ver dentro de ti, te brindaré mi ayuda...
—¡Vegeta! ¡Reacciona!— la manera en la que el chico se había relajado por completo y le permitio tocar su rostro le extraño, empezó a remover como podía haciendo bufar al monstruo que acercaba sus fauces a el para intimidarle sin lograr mucho con el moreno.
La mujer le sonrió coqueta al único espectadores consiente, se acercó a los labios del otro hombre apenas rosándolo tomo una parte del cristal y se la incrusto en el pecho con fuerza sacándole un gemido de dolor y ya después desaparecido en el acto sin rastro alguno.
—Dimelo Vegeta...
—Y-Yo q-quiero…yo—un destello mas de esos ojos azules y las pupilas del pelinegro termino de expandirse—Quiero…s- ser… el m-más fuerte… de todos...
—Concedido... Vegeta—Finalizo coqueta mientas pegaba el otro trozo de cristal en su frente provocando una leve cortada que al desaparecer el objeto dejó de sangrar, no pudo evitar reírse por lo absurda manera en la que había logrado controlar a su antojo aquel pareja de idiotas, el cuerpo inserte de Vegeta cayó con ruedas al suelo siento ahora sujeto por unas nuevas raíces.
—Tu turno...—Apenas como esa mujer lo volteo a mirar sintió esa extraña energía emanar de su cuerpo, con un tipo de horror que nunca se había interpuesto en sus ojos comenzó a gruñir, trago pesado y a medida que ella se acercaba el bufaba con más fuerza como queriendo alejarla con solo ese primer instinto de supervivencia, recordó la sonrisa tímida de su pelinegra, el carácter de a los mil demonios y la brillante mirada color Onix que le brindaba, eso lo hizo reaccionar de manera más violenta moviéndose con más fuerza expulsando toda la capacidad de su ki de golpe, las raíces se envolvieron también en él, succionando toda la energía que el botase en el mismo momento que aquel enorme animal le soltaba momentáneamente para después sujetando con su cola una de las piernas del moreno, espero hasta que las mismas raíces quedaron rápidamente llenas y el chico se debilitó de un momento a otro, le apretó con fuerza empezando a golpearlo con todo lo que había a su alrededor, desgarrando sus ropas, provocándole innumerables heridas y que lentamente comenzará a perder la conciencia de tantos golpes.
En el último golpe quedó totalmente incrustado en la parte terrosa del suelo mientras que su mirada se enfocaba en el cielo oscuro por las sombras de los árboles—Dime tu deseo—la vio acercarse, diviso el movimiento de sus ropas al caminar, intentando reincorporarse pero las raices de los arboles le envolvieron de nuevo dejandolo de igual manera como ahora estaba su colega e hijo.
Los cuerpos arrastrados por las raíces quedaron serca de el y aquella mujer se acerco al rostro de su hijo acariciando sus cortos cabellos negros.
—Es una lástima... Tan solo es un niño...
—N-No te acerques a él.
—¿Que harás? ¿Matarme?— se burló la mujer apenas alzando una mano apretando sus dedos levemente haciendo sentir al moreno como esas raíces lo asfixiaban—No me subestimes...
—N-No te lo permitiré... No permitiré que le hagas daño a el ni a nadie...—La mujer apenas sonrió y con una mirada coqueta saco frente al chico dos cristales nuevos y le los incrusto con fuerza al más joven de los presentes.
—Ya lo permitiste... En el mismo momento que dejaste a tu esposa sola...—Se acercó brusca al rostro estupefacto de Goku y mientras le robaba un pequeño beso sorprendiéndolo más sacaba los otros dos cristales que tenía exclusivamente preparados para él, Llevaba tanto tiempo esperando aquel momento que las ganas por solo hacerlo sufrir un poco le provocaban lamerse los labios totalmente extasiada.
Alzo su mano y enterró rudamente uno de los cristales en la frente del chico escuchando un gruñido de molestia para luego verlo gritar de dolor cuando su piel ocultaba sin querer dicho fragmente quemándolo de paso haciéndolo dilatar las pupilas.
—Milk...—Apenas fue un susurro antes de sentir el intolerable dolor del fragmento atravesar la piel de su pecho provocando un desmayo instantáneo.
—Idiota...—Se alejó del chico ceñuda y luego camino adentrándose al bosque con los tres cuerpos siendo arrastrados por las raíces junto ah aquel extraño animal que los iba escoltando
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Había estado distrayéndose mirando sus apenas largas uñas, esperando la llegado de alguno de sus tres hombres al hogar para poder sentirse segura, se alejó del marco de la puerta y empezó a caminar alrededor de la casa pasando por las contadas ventanas que la adornaban, llegó a la ventana de la cocina y apenas como giro a verla está se agrietó frente a sus ojos, dio un par de pasos atrás antes que está estallara por poco cortándola, su respiración se aceleró y a medida que el viento empezaba a recorrer el lugar inyectándole en su cuerpo una extraña sensación de ahogo vio como a lo lejos algo se movía entre los árboles, trago pesado y camino tan rápido como sus piernas se lo permitieron llegando de nuevo a la puerta principal de la casa.
"En el mundo hay cosas que ni nosotros mismos podemos explicar, pero por ello mismo hace que cada momento sea único e inigualable..."
Sintió como sus ojos se cerraban y el aire se iba de sus pulmones, recordó aquel extraño cuarto en donde convivía con su madre antes de...
Se tambaleo un poco y apenas pudo tocar su cabeza, escucho el aire romperse y luego el impacto de algo en su cabeza cayendo totalmente desmayada sobre ese tapete verde natural.
—Muy bien hecho pequeña— la voz de esa mujer junto ah aquella otra que sujetaba un trozo de rama con el cual había dejado inconsciente a la otra chica descargando algo de frustración en el impacto.
—Gran Tsubaki yo...— la peliazul miraba totalmente extraña ah ambas mujeres y sintió como algo dentro de ella se estrujo levemente.
—Te tengo otra tarea para ti—Le toco suavemente el rostro y removió unos cuantos cabellos de su cara—sé que te va a gustar—De la nada el chico de cabellos negros y traje naranja fue lanzado von brusquedad a los pies de ambas mujeres dejando a la peliazul estupefacta—ya sabes lo que tienes que hacer—Finalizo aquella mujer de prendas oscuras caminado directamente al fondo del bosque, Bulma la miro hasta que desapareció de su vista agachandose con cuidado y removió el cuerpo adolorido del hombre haciéndolo apoyar su cabeza en sus piernas.
—Goku...—susurro mientras acariciaba el rostro del muchacho y le daba un pequeño beso en la mejilla sin importarle el otro cuerpo inconveniente a un lado de ella.
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Termine, eh de decir que aprovecho la aplicación para editar el fic que si que estaba lleno de Horrores de ortografía...
Me doy vergüenza por esa manera tan pobre de escribir y para nada cuidadosa, no es que allá mejorado mucho pero si es un gran cambio al horror que estaba, espero les haya gustado. Bye.
PD: perdón si aún así después de haberlo editado todavía hay horrores de ortografía.
Mika-Chan
