Hola, bienvenidos al Capitulo 4 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente..

Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.

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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Gone Too Soon

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.

XxXxXxXxX

"¡Siempre eh sabido que eras una inútil!"

Se levantó de la cama de un brinco al sentir que el aire se había ido de sus pulmones, aquella voz extraña en su cabeza había llegado como un recuerdo que nunca en lo que llevaba de vida había vivido… algo dentro de ella reconoció esa voz masculina y sería voz que le restregaba en la cara su falta de voluntad. Tomo una bocarada de aire y enseguida un tenue dolor comenzó a expandirse desde la parte trasera de su cabeza hacia su frente, cerro sus ojos y se toco la zona afectada buscando disipar aquel extraño dolor.

No sabía en qué momento había llegado a su cuarto ni mucho menos en qué momento se había quedado dormida a sabiendas de lo preocupada y que estaba…

Un golpe…

Se sentó en la orilla de la cama mirando el suelo como si allí estuviera la verdadera respuesta que tanto buscaba su mente… algo la había golpeado y luego subido hasta su cuarto… ¿Pero quién? ¿Quizás un malandro entro a su casa? O ¿Simplemente se había desmayado por la tención? ¡Bah! Ya no sabía que pensar.

Se levantó de su cama caminando hacia su baño buscando entre el cajón detrás del espejo algún medicamento que despejara esa Migraña ocasionada por quién sabe que. Tomo una pastilla de acetaminofén y apenas poniéndola en su boca se agacho hasta el grifo y dejo correr el agua a la vez que la bebía para pasar aquello pasta de amargo sabor.

Cerro el grifo y camino fuera de su habitación teniendo el debido cuidado de no llamar la atención si algún visitante desconocido había en su casa. A medida que baja las escaleras estaba atente a cualquier movimiento pero solo cuando logro divisar la parte baja de su casa donde estaba su sala vio al fondo de su sofá a cierta peliazul acariciaba el labio de su marido con un pequeño algodón. Ensanchó sus ojos y esta vez no le importo bajar con fuerza las escaleras faltantes corriendo por medio de la sala hasta aquel pelinegro.

—¿¡Qué le paso!?—la peliazul se exaltó cuando la escucho detrás suyo, estaba tan ensimismada que no se dio cuanta de la presencia de la morena y en qué momento había retomado la conciencia, aun agachada apenas y la volteo a mirar analizándola de arriba a bajo no encontrando gran cosas en su imagen creciendo levemente su orgullo femenino al encontrarse ella mucho más hermosas y atractiva que la marimacho frente a ella.

—Nada, solo que estaba entrenando y llego casi muerto... pero ya lo cure —Inconscientemente la peliazul rostro la mejilla del pelinegro sin el cuidado que aquella pelinegra la estaba mirando fijamente tornándose algo agreste su mirada.

—¿Esta grave?—no recibió respuesta, la manera tan extraña que tenía la peliazul de mirar al chico no le hacia demasiada gracia, No les gustaba que se le acercara así y mucho menos que se atreviera a tocarlo faltándole al respeto a ella que estaba allí presente—Bulma…— toco el hombro de la chica ejerciendo algo de fuerza haciendo despabilar a la peliazul que en seguida se pudo de pie encarándola con el ceño totalmente serio—¿No tienes cosas que hacer?— La vio fruncir el ceño y luego desviar la mirada.

—Y-Yo…

—¿Viniste a visitar ah alguien… Bulma?— Era bien sabido que Milk era demasiado territorial para cuando de sus cosas se trataban, el día en qué moreno la acepto como esposa aquel pacto llegó hacer mucho más allá convirtiéndolo como un tipo de carta de propiedad donde el uno era dueño del otro, aun que ella no le diera motivos por el cual su esposo deberían enfadarse con ella el simple hecho de que alguna arpía se le acercara la hacía volar a los mil infiernos. No le gustaba, simplemente no le agradaba que esa mujer estuviera tan serca de su marido.

—Si…—Volvió su mirada a la morena tragando un poco de saliva— pero cuando llegue tu estabas dormida y Goku llegó mal así que…—la mirada atemorizante de la morena la ponía nerviosa, algo dentro de ella le temía al carácter de esa mujer y con solo levemente verla fruncir una ceja levantándola incrédulamente la hizo temblar ¿Por qué ese miedo? ¿Acaso había hecho algo que le hiciera temerle?— Me he tardado en curarlo y se me ha hecho tarde…—se alejó del moreno dándole antes una mirada rápida y caminando hasta la puerta de esa cada.

—Esta bien…—Milk miro al moreno y luego a la peliazul sintiendo en el ambiente un aire de desconfianza más la extraña actitud de aquella mujer hacia su persona…

—Nos vemos Milk…

—Bulma…—Detuvo a la peliazul antes de que ella pasará el umbral de la casa— si tienes algo que decirme… espero que me lo digas lo antes posible…— la vio tensarse y una extraña sensación de ahogo le llegó a su pecho, la peliazul apenas y la volteo a mirar regalándole un sonrisa ladina y luego cerro la puerta dándole un leve toque de misterio a la escena.

¿Qué es lo que está pasando?

Miro al pelinegro un par de segundos y luego a la puerta por donde se había ido la chica, algo dentro de ella no cavilaba con suma razón, tenía esa extraña duda que algo entre su esposo y esa mujer pasaba ¿Y como no dudarlo? Si después de todo siempre era ella quien estaba incondicionalmente para su marido, era los dos mejores amigos que hubiera visto más la extraña conexión que tenían al siempre confiarsen todo el uno al otro… cosa que ella nunca lograría a sabiendas de la escasa comunicación que tenía con él, no dudaba que la amara pero en la vida las cosas podían cambiar de un momento para otro y el hecho de sentir que lo perdería le acongojaba el corazón.

"Nunca será suficiente si para ti no a sido lo necesario…"

Tomo algo de aire y lo dejo escapar en un suspiro ¿Qué debía hacer? Miro nuevamente al pelinegro y mientras se perdía en su facciones los últimos años ya vivos pasaron como un Flash por su mente. Desde la muerte de ese ojinegro había cambiado tantas cosas respecto a su vida, se había permitido cambiar… y no solo por él sino también por sus dos retoños que la necesitaban más que nada. Había recapacitado en muchas cosas y cambiado otras pero siempre había algo que la mantenía inconforme y por ser quien era no quería saber el que era ni mucho menos enfrentar una dolorosa verdad creyendo que los había vuelto a decepcionar.

Acorto la distancia que los separaban y se acuclillo a un lado de el, tocando su rostro magullado por los golpes y luego sus cabellos negros desordenados sintiendo la extrema suavidad y el tenue aroma a vegetación con un pequeño rastro a tierra.

"Es un niño en cuerpo de Hombre…"

Rio silenciosamente sintiendo la leve impreciso que después de tantos años el seguía siendo igual a como era cuando lo conoció, en un suave impulso acerco sus labios a la frente del chico apenas y plantándole un beso puro y casto pero extrañamente cuando hizo aquella acción sintió un leve corrientazo en sus labios que la hizo separarse de él por simple reflejó. Bajo la mirada y vio los apenas abiertos ojos del chico que la escudriñaban.

—…Milk…— solo fue un susurro y el brazo herido de chico subió acariciando un poco la mejilla de ella sintiendo su cálida y suave piel, ancló su otro brazo en la cintura de la morena y no dudo en acercarla a el robándole un pequeño pero fiero beso. Apenas como ella le respondió un tanto nerviosa sintió algo quemarle el pecho y la frente haciendo que el hecho de sentirla serca fuera insoportable, el rostro de aquella mujer en el bosque se planto en sus recuerdos bloqueado cualquier pensamiento razonable tomo a la chica de uno de sus brazos tirándola al suelo.

—¡Ay!

—¿¡Que crees que haces!?— se sentó de golpe en el sofá y miro ceñudo a la chica solo sintiendo en el interior de su corazón el odio y asco por aquella mujer...

—¿Pero?... ¿¡Que te pasa!? ¡Si fuiste tú quien lo hizo!— se levantó del suelo y se planto con seriedad frente a él mostrando su total molestia sin cavilar el hecho de que él la hubiera gritado.

—¡Claro que no! ¡No quiero que lo vuelvas a hacer!¡ ¡No sin mi consentimiento!— demandó el moreno sabiendo que aquel rose le produjo desazón pero aún así las leves cosquillas que tenían sus labios le decían otra cosa pero ¿Qué era? Miro las facciones sorprendida de aquella mujer y una necesidad de hacerla llorar comenzó ah encajársele en el pecho.

"Hazlo…"

Camino hasta ella haciéndola sin querer retroceder, tomo su delgado brazo y la estampo con fuerza en una de las paredes de esa cada, la escucho quejarse pero ni siquiera con eso le fue suficiente. Se pegó a ella tomándola con fuerza de la cara pegando sus labios con los de ella besándola con rabia provocando que a medida que avanzaba el beso ella buscará cualquier forma de alejarse de él hasta el punto de golpearlo.

Milk no se creía lo que pasaba, la manera tan extraña de actuar del chico y la forma tan altanera de hablarle la dejaban estupefacta. Lo sintió tan pegado a ella casi aplastándola y la manera tan salvaje de besarla la hicieron por primera vez desde que lo conoció… temerle.

Tuvo miedo de sus acciones y solo puedo empezar a golpearlo para que se alejara de ella recibiendo como respuesta la pequeña mordida que le dio a su labio inferior haciéndolo sangrar.

—…Que te quede claro Milk…—La tomo con fuerza de su rostro obligándola a verlo, vio unos ojos levemente llorosos y la respiración agitada a la vez que su labio no dejaba de sangrar— ahora en esta casa mando yo— la soltó con rudeza y se encaminó a la puerta principal dejándola allí sola.

Aun que estuviera un poco ruborizada el temblor de sus piernas y brazos la hicieron caer al piso y de un momento ah otro palidecer, solo atino a mirar por la ventana de sala estando su mente totalmente en blanco no sabiendo que debería hacer ahora.

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Apenas había salido de su casa tomando vuelo directo a las cuevas entre las montañas, aun que a medida que avanzaba algo dentro de su pecho se estrujaba y por un momento sintió el dolor de haber dejado a su mujer de aquella manera. No sabia que era lo que le pasaba, estar seca de ella le provocaba tan asco y ganas de dañarla como nadie se lo imaginaba pero al estar lejos de ella sentía la necesidad de abrazarla, quererla y hasta besarla rogando su perdón y pidiéndole clemencia…¿Pero por qué?

"Yo siempre te voy a proteger Milk, pase lo que pase…"

Sacudió su cabeza acelerando su vuelo llegando a una enorme caverna en tan solo un par de minutos, bajo hacia ella y camino a paso firme hasta el interior de esta solo encontrando la figura de una pequeña mujer al fondo con un tipo de serpiente en sus hombro y sus manos extendida sobre unos trozos de cristal encima de un pedazo de tela negra.

—Vaya, hasta que llegas bello durmiente…

—Gran Tsubaki—Dio una pequeña reverencia mantenido sus brazos ah ambos costados de su cuerpo.

—Necesito que hagas unos cuantos arreglos por mi—la mujer se levanto de donde había estafo arrodillada y tomando con suma delicadeza ese trozo de tela se giro a verle— Necesito que a todos tus conocidos le pongas esto sin excepción—la leve sonrisa que le dio la mujer cuando extendía aquel trozo de tela y el tenue brillo rojizo lo hizo palidecer sin su consentimiento.

—C-Cuente con ello Gran Tsubaki— se sintió levemente mareado pero se forzó a mantenerse firme y tomar en sus manos aquellos extraños cristales.

—Alguien te a ayudara—hablo restándole importancia al asunto mientras que de las innumerables sombras que habitaban en esa cueva una de ellas se transformó en aquel chico de cabellera negra en forma de flama y de menor estatura que él.

—Vegeta…— miro hacia otra de sus esquinas cuando le pareció ver que algo se movía, vio salir de allí a un chico de cabellera corta y negra, con su piel blanca y la inconfundible ropa que siempre llevaba a la universidad—Gohan…—Vio que al terminar de ellos salir apenas y entre abrieron sus ojos, se quedaron así tan solo unos segundos antes de tomar aire como si llevarán bastante tiempo aguantando la respiración.

—Ellos te ayudaran con tu tarea—Camino hasta él moreno y poniéndose de puntas le susurro en el oído—Te advierto que deben tener mucho cuidado, lo que menos quiero que hagan es levantar sospechas…

—Como usted ordene Gran Tsubaki—recibió un pequeño beso en sus labios y luego sintió como aquellos dos hombres se acercaban a él.

—Pueden retirarsen…— los tres hombres dieron una pequeña reverencia antes de salir a toda marcha de la cueva permitiéndole a aquella mujer reír abiertamente estando sola.

Miro con sus ojos brillantes un pequeño charco de agua cristalina reflejando se en suelo y luego aquel hermosos cristal en su mano izquierda, diviso a la aturdida morena aun en el piso después de la extraña actitud de su marido y está vez no pudo disimular la sonrisa enorgullecida que se planto en sus labios

—Tonta…

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Krillin tanto como su esposa A-18 estaban jugando cartas en la entrada de la pequeña casa color rosa de viejo Roshi, ambos se detuvieron de improviso al sentir unas energías bastante conocida pero con un toque maligno en ella. Se miraron el uno al otro y solo por reflejó el pequeño hombre de extraña cabellera tomo la mano de su esposa y la apretó recibiendo como respuesta la afirmación de la mujer.

"Algo ha pasado"

Pensaron ambos al mismo tiempo, esperaron algunos minutos para luego divisar como una de aquellas personas empezaba a descender frente a ellos.

-—Hola Krillin, 18 ¿Cómo están?—La voz del hijo mayor de los Son se escuchaba totalmente sarcástica además de la sonrisa socarronamente que les mostraba a ellos emanando de su joven cuerpo una extraña sensación.

—Gohan…—Miraron al cielo y la otra extraña energía se dejó detectar al estar levitando desde ese punto divisando perfectamente la casa del anciano pervertido, A-18 se tenso un poco y apenas dejo el juego de cartas en el recibidor de madera apoyando las palmas de sus manos en el mismo entablado estando levemente atenta por si ah algunos de esos dos se les diera por hacerles algo extraño.

¿Qué es lo que pasa? Desde hace mucho tiempo no se sentí tan acorralada ni mucho menos intimidad por algún enemigo ¿Que le había pasado a ese chiquillo como para que tuviera esa extraña energía encima?

—¡Eh! ¡Gohan!—Salió el anciano de su casa justo con la pequeña Maron que acababa de levantarse caminando hasta su madre—¿Cómo has estado?—La chica frunció el ceño al ver al viejo inoportuno llegar, se puso de pie en forma defensiva siendo seguida por su marido—¿Y a ustedes que les pasa?— Krillin como 18 tragaron pesado y vieron como una sonrisa ladina se formaba en los labios del menor y luego la impotente figura de Vegeta descender rápidamente parándose al lado de aquel joven—¿Vegeta?

—Dejémonos de cortesías—sonrió al igual que el otro moreno y apenas separó sus piernas y subió sus brazos al borde de su tórax—Acabemos con esto de una buena vez— de un salto se lanzo hacia 18 quien interpuso sus brazos para enseguida devolverlo de una patada en la quijada al moreno alejándolo un par de metros.

—¡Vete de aquí 18!—El pequeño hombrecito ya estaba siendo apergollado por el chico Son y ella alcanzo ah alzar a su hija dando un par de pasos a tras.

—Eso no pasara— Vegeta volvió a lanzarse a ella pero el Viejo pervertido cabeza rapada se interpuso posicionando sus manos ah un costado de su cuerpo haciendo que una pequeña esfera de luz azul iluminara un poco sus cuerpo.

El viejo lanzó su ataque y Vegeta solo lo esquivo comenzando ah golpear al anciano. A-18 no espero mucha para alzar vuelo con su niña en brazos que lloraba por el repentino ataque hacía sus padres, voló directo a las montañas donde podría estar ella y su hija seguras por lo menos un buen tiempo ¿Qué había pasado? ¿Por qué ellos los atacaban? ¿Qué habían hecho mal? Esas eran las apenas preguntas que se hacía la chica mientras surcaba los vuelos buscando acallar el llanto de su pequeña hija, sabia que algo había pasado pero para que llegara a ese punto era por que era extremadamente grave y no tendría de otra… tendría que conseguir algún tipo de información respecto al extraño actuar del hijo de aquella morena y del idiota esposo y padre de ambos ojiazules.

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—¿Pasa algo Kami-sama?—aquel hombre de negra piel, extraña forma de vestir y hablar le miraba preocupado con esos ojos saltones que sino lo conociera bien diría que no expresaban emoción alguna, ese hombre siempre estaba allí con él, siempre al pendiente de sus necesidades y preguntas al ser un Dios inexperto a compara al anterior Kami-sama que había regido la tierra un par de años atrás.

—Mr. Popo necesito hablar con el señor Piccoro...—se sentía demasiado inútil al no haberse dado cuenta que algo venía rondando a los Guerreros Z por medio de las sombras, tuvo que esperar hasta que el guerrero más fuerte quedará apresado bajo las garras de aquella mujer siendo seguidos por sus demás conocidos.

—¿Por qué Kami-sama?

—Es que…—giro sobre su eje dispuesto ah confesarle a su fiel lacayo la falta que había tenido él como Dios de la Tierra y no prevenir a sus habitante... aun que la energía amenazadora que llegaba al templo sagrado lo hizo callar de repente y giro a ver de quién se trataba.

—Dende— la mirada fría y la voz burlona del pelinegro solo lo hizo tragar pesado dando un par de pasos atrás. La chica que después de haberse encontrado Con su hombre al salir de aquella cueva se enredo en sus brazos para que la llevara consigo y ahora estando ambos allí no pudo evitará soltarse de él y regalarle una mirando coquetamente al pequeño hombre verde frente a ella.

—Señor Goku, Bulma… ¿Qué están haciendo aquí?—trago pesado su salivar, el pequeño Namek miro detalladamente a los dos individuos encontrando en ellos una energía maligna que sobresalía de su pecho rodeándolos por completo más un símbolo de opresión en su frente…

—Nada, solo queríamos venir a visitarlos…—el mayor de lo Son solo resto importancia a sus palabras meneando una de sus manos pero caminado a paso firme hacía el pequeño hombre de color verde.

Tan pronto como el chiquillo dio un paso atrás otra figura llegó a la plataforma llamando la atención de los presentes, el hombre de piel verte y un conjunto morado oscuro casi azulado se planto al frente del guerrero de cabellos alborotados y sonrisa sínica.

—¿Con que ahora tu también no?— la voz estoica y algo ronca del mayor de los Namek's presentes se dejó oír fuerte y claro ya sabiendo que era lo que ocurría.

—¿De que hablas Piccoro?—La risa burlona del moreno le provoco un leve temblor y solo atino a fruncir más el ceño y separar un poco sus piernas.

—Eh sentido el Ki de Gohan y Vegeta… y ahora a ti también… con esa aura extraña…

—Exageras, nada está pasando—Un par de pasos de la ojiceleste y las miradas de ambos chicos se dejó ver un tenue brillo rojizo que los hizo reír más abiertamente.

—Mr. Popo… llévate a Dende a un lugar seguro—La firmeza en las palabras del Namek le dio a entender la gravedad del asunto aún que no entendía el por qué no podía sentir la energía de los presentes estando justamente frente a él.

—¿Hasta esos extremos llega tu desconfianza Piccoro?—Bulma en un rápido movimiento golpea al hombre haciéndolo doblar solo por instinto y mientras se intentaba reincorporar los brazos fuertes y musculosos de Goku ya lo tenían sujeto por la espalda imposibilitando sus brazos.

—¿Pero que?…— apenas susurro y la risa socarronamente de la mujer lo dejo mas que estupefacto al verla con dos cristales en alto enterrando cada uno de ellos con fuerza en su cuerpo haciendo que la extraña sangre saliera de un leve salpicón ensuciando un poco la cara de la mujer de vestido rojo.

Frente a la atenta mirada de Dende y Mr. Popo Piccoro cayó inconsciente sin la oportunidad de una pelea justa al estar en desnivel por la extraordinaria fuerza del moreno, la pareja levantó la vista dejando ver sus rostros risueños y la extra luminosidad rojiza en sus ojos, Mr. Popo apenas y tomo el brazo del chico verde y le dio un jalón alcanzando a girarsen pero sin tener la posibilidad de escapar al haberse teletransportado el moreno justamente frente a ellos.

—Señor Goku, debe detenerse, luche contra esa energía— a cada paso que retrocedían más audible se hacían una delicada pero extraña voz que no sabían de donde provenía, la sonrisa del moreno hacia mella en sus sentidos, sintieron su cuerpo debilitarse por alguna extraña razón y el hombre frente a ellos apenas extendió sus brazos dándoles a cada uno un golpe en cierta parte del cuello dejándolos desmayados .

—Tres menos… aun nos quedan cinco—La chica se agacho y puso en el pecho y frente de cada hombre un trozo del cristal que al entrar en contacto con la piel delicadamente está los hacía desvanecer.

— Andando, vamos por los demás—Jalo hacia si el cuerpo de la menuda mujer besando sus labios y emprendiendo vuelo.

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A-18 con su niña en brazos volaba tan rápido como su cuerpo le permitiera rompiendo la velocidad máxima con la que estaba acostumbrada a volar solo para poder alejar a esos tipos que sentía que la venían siguiendo. Vio una pequeña casa en la cima de las montañas y solo por instinto decidió descender hasta allí ocultando a su pequeña en unos matorrales y arbustos de la casa. Dio un par de pasos atrás y apenas como sintió la presencia de alguien lanzó su pierna izquierda hacia la cara del oponente pero este interpuso sus brazos y dio un bote hacia atrás alejándose de ella.

—¿¡Que estás haciendo!?— la pelinegra que había decidió salí de su casa para tranquilizarse un poco después de haber durado un buen rato acongojada en el mismo sitio donde él moreno la había dejado. Miro a la androide ceñuda poniendo las manos en su cintura y torciendo su boca—¿Por qué atacas?—La manera tan extraña en que la androide la escudriñaba la hacía sentirse levemente desnuda como si con esa mirada estuviera buscando algo oculto a simple vista—¿18?

—…Tu... estás normal…— la androide se acerco rápidamente a ella comenzando a moverla de un lado a otro como si le hiciera falta algo pero no sabía el que.

—¿¡Qué estas haciendo!?— la morena se soltó con fuera retrocediendo lo suficiente de la figura de aquella rubia—¿¡Qué te pasa!?

—Nada… solo que…—miro más fijamente a la morena buscando el por qué de la situación, se suponía que si ella era la madre del idiota que había atacado a su esposo… ¿No debían actuar igual? Que había de diferentes en ella como para sentir esa tranquilidad en si y aún que extraño sonara se sentía segura y protegida con tan solo su presencia.

—¿18?— Dio un par de pasos a ella y el llanto de la pequeña Maron las hizo voltear a verla, la pequeña corrió a manos de la rubia y tan pronto como la alzó volvió su mirada a la morena.

—Milk… pase lo que pase… tú no me has visto ¿Entiendes?¿Que? La morena levanto una de sus cejas y miro a la androide como si está tuviera dos cabezas.

—¿Por qué me dices eso?—La chica rubia levito frente a ella y tomo algo de distancia aún sin quitarle la mirada de encima esperando algún cambio en su persona y se delatara al igual que aquellos dos intrusos lo hicieron en su hogar —¿18?—Pero no lo hizo, no hubo comportamiento extraño ni mucho menos algo que la uniera al comportamiento de su hijo, dio un suspiro y un incomodo presentimiento nació en su pecho.

¿Qué iba a pasar?

—S-Solo… T-Ten cuidado… nos veremos después—Se dio vuelta alejándose de la morena a toda velocidad para no Alcanzar a oír algún tipo de replico, iría directamente a las montañas opuestas de esa zona por lo menos le daría el tiempo suficiente para encontrar alguna solución.

Milk se había quedado ahí afuera de su casa mirando la dirección por donde se había ido la rubia, frunció un poco el ceño pero el teléfono de su casa sonó y tan rápido como pudo corrió hasta el descolgándolo de su sitio y poniéndolo en su oído.

—¿Diga?

—¿Señora Milk?

—Videl ¿Pasa algo?—Miro por la ventana de su casa sintiendo un leve cosquilleo subir por su espalda.

"Tranquilízate Ox… solo estás nerviosa" Tomo un poco más de aire y espero atenta a que la chica le hablase.

—Señora Milk ¿Gohan se encuentra en casa?

—¿Eh? Pero si el debería seguir en la Universidades... él no ah vuelto a casa—Trago pesado y solo por reflejó uno de sus pies empezó ah golpeteaba levemente el suelo como si con ello estuviera acelerando el tiempo.

—Ya veo…— se notaba la preocupación en la voz de la ojiazul ¿Es que a Gohan también le abría pasado algo? ¿¡Qué significaba todo esto!? ¿¡Por qué diablos no lo entendía!?—… Es que él se fue muy extraño a la hora del refrigerio… sin decirme nada.

—¿¡No te dijo nada!?

—S-Solo que había una energía extraña en las montañas…

"No… no puede ser…"

—Pero creo que son cosas mías…será mejor que…—Algo ocurrido, algo malo había pasado y ella lo sabia… ¿Ahora que tendría que hacer ? Su hijo perdido, el extraño comportamiento de su marido y la inoportuno visita de la androide tendría que significar algo… ¿Pero, que podría ser?

Prioridad…

—Videl, mi Goten sigue en la escuela… ¿Podrías pasar por él y decirle que venga directamente a casa?—Si, su prioridad ante nada era su hijo pequeño, debía saber que su hijo estaría a salvó de la extraña situación que y ahora vivían y por lo menos sentía que con ella estaría seguro aún que corría el riesgo de que por medio del camino algo malo le pasará. Pero mientras tanto solo tenía que esperar… no tenía de otra. La capital estaba demasiado lejos de su posición y no le daba en tiempo suficiente para ir y recogerlo así que tendría que confiar en alguien más… por lo menos mientras ella buscaba como apaciguar lo que dentro de ella sentía y disuadir ese sentimiento de angustia.

—Claro, no me tardaré en decirle.

—Gracias Videl, hasta luego.

—Adiós señora— escucho como la joven desconectaba la llamada y luego bajo su teléfono de su oído pegándolo a su pecho mientras subía el dedo índice de su mano derecha y lo mordía, miro nuevamente la ventana de la sala esperando que quizás allí pudiera encontrar paz, pero al ritmo al que las cosas no le quedaba mucho por hacer.

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Tan pronto sobrevoló las montañas al otro extremo del monte Paoz empezó a buscar una cueva donde podría ocultarse ella y su pequeña estando sanas y salvas de cualquiera de esos idiotas que ya hace rato las había dejado de seguir, bajo hasta una cueva de no muy exageradas proporciones siendo rodeada por demasiada vegetación, tan pronto puso un pie en el suelo rocoso la arrebatado fuerza de un pelinegro la saco del montículo de roca lanzándola a una de las montañas destruyendo gran parte de ella al mismo tiempo que su pequeña quedaba en los brazos del mismo tipo.

—Al fin llegas mujer— el hombre de cabellera en forma de flama estaba justo al frente de la chica que salía de entre las ruinas.

—Maldito… dame a mi hija—Se lanzó a él dándole un golpe en la mejilla aún así intentando arrebatarle a la pequeña de los brazos, no vio en momento Vegeta había alejado a su hija de ella pero si alcanzo a notar el nuevo puño que le era dirigido hacia ella, no logro esquivar el golpe siendo lanzada, de nuevo a una de las montañas, a medida que se acercaba más ira le nacía así que logro detener la fuerza del impacto quedado a solo centímetros de distancia del montículo de roca. Gruño molesta y de nuevo volvió a él pero no se fijó que había una presencia extra entre ellos que logro golpearla en la espalda tirando al suelo.

—No te metas en mi batalla, sabandija— Riño el hombre mientras sujetaba a la pequeña rubia que no dejaba de llorar de unos de sus pies manteniéndola boca abajo.

—Hay que hacer las cosas bien… Vegeta— Krillin había aparecido de un momento a otro en medio de la pelea ocasionando una mirada de sorpresa en las facciones de la rubia, sintió su corazón se encogía al sentir la extraña energía que de su marino salía y no pudo sentirse pero de impotente que en ese momento.

"Lo eh perdido" Miro al hombrecito con tristeza y este a paso lento se acerco a ella, 18 hizo el ademán de alejarse pero el pequeño hombre ya estaba junto a ella y de un movimiento sumamente rápido le apretó el cuello.

—Todo estar bien… 18—sin querer sus manos empezaron a temblar al momento que vieron como ese chico amoroso y tierno alzaba su mano cerrándola en un puño y golpeando su vientre tan rápido y doloroso, obligándola a expulsar todo el aire que tenía dentro cayendo rotundamente desmayada.

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Videl había salido de la Universidad tan pronto había visto la hora en su reloj, corrió por las calles para no llamar la atención si decidían volar, corrió las costas calles que la separaban de la escuela primaria y cuando llego ahí vio a los dos pequeños de cabellos morada y negra salir volando sin prestarle atención a su presencia, bufo exasperada metiéndose en una cuadra baldía para también comenzar a volar detrás de los chiquillos torpes e inquietos, apenas y como los vio descender lo hizo igual quedando extrañada de que estuvieran frente a su casa.

—¿Goten? ¿Trunks?— los chiquillos la voltearon a mirar y el gesto de preocupación no paso desapercibido—¿Que pasa?...— estuvieron apunto de hablarle pero el estallido de la puerta principal de su casa los asusto de repente. Vio ah ambas figuras salir de el lugar junto con dos cuerpos en cada una de sus manos.

—¿¡Que es lo que les pasa!?—hablo una asustada Videl al ver a su padre inconsciente siendo ahora tirado al suelo por el hombre de cabellos alborotados, Lo vio dar un paso al frente junto ah aquella peliazul y solo por reflejó jalo ah ambos pequeños poniéndolos detrás de ella.

—Dame a lo niño—gruño la ojiceleste mientras apretaba los dedos de sus manos—¡Ahora!—Dio un par de pasos al frente atenta a cualquier movimiento de los pequeños.

—Mamá ¿Que te pasa?—Trunks sabia más que nadie del carácter explosivo de su madre más nunca la había visto con esa aura tan extraña y diferentes a la que ella acostumbraba cuando estaba molesto pero ahora el hecho de verla junto a aquel hombre del cual su padre tanto discutía y retaba le daba a la idea que no podía confiarse y menos si el hombre había golpeado a uno de sus ex-Adversarios saliendo totalmente ileso.

—¿Papito?— Goten no conocía mucho a su padre pero según su madre y hermano el era la persona más noble que hubieran conocido, sabia que le gustaba mucho las peleas pero según sabia el nunca había sido tan impulsivo como para golpear a una persona inocente sin razón.

—¡Cállense!—Bulma tomo el brazo de Videl y la jalo hacia el moreno que de solo un golpe en el estómago la dejo inconsciente.

—Papito… no queremos pelear contigo—Gimoteaba el menor de los Son mientras su brazo era tomado con fuerza por el otro chiquillo.

—Ven aquí Goten… papá quiere hablar contigo—Sonrisa sínicamente y dio unos pasos mas al frente.

—Prepárate Goten— el chiquillo que ahora tenía leve lágrimas en los ojos miro al chico de ojos azules y mientras daba un suspiro, se posiciono listo para la pelea igual que su madre y hermano le habían enseñado.

—Ridículo…— gruño el moreno mayor y también y semi-movio sus extremidades para la mini pelea con los niños, se lanzaron a el cada uno por un costado diferentes golpeando a la vez lo brazos que el moreno había interpuesto para protegerse. Dio un salto para alejarse de ellos pero no prefijo que al estar tan serca los chiquillos prácticamente se le pegarían a su figura dándole variados golpes a un mismo cuerpo.

—Mocosos...—gruño al recibir un golpe en su boca por poco y sacándole sangre, tomo las pequeñas piernas de los pequeños y las estrelló en el frio pavimento hasta dejarlos inconsciente.

—¿Ya has acabado mi cielo?

—Si, ponle los cristales y luego iremos por tu padres...

—Umm no, ellos no, no sirve de nada gastar los cristales con ellos, son demasiados crédulos como para que sospechen.

—¿Estas segura? No quiero que la Gran Tsubaki se enoje con nosotros y nos castiguen por tus caprichos—demando el moreno pero la coqueta sonrisa de la chica lo silencio y más cuando se apegó a el frotándosen levemente.

—Lo sé, creme cuando te digo que los idiotas no se enteran de nada, así que no te preocupes mejor llevemos a estos mocosos al templo para reunirnos con los demás—susurro sobre los labios del moreno para al final robarle un pequeño beso, Goku le sonrió y mientras le respondía al capricho caminaron hasta los tres chiquillos e implantaron los cristales en ellos para enseguida tomar rumbo al tembló sagrado.

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—Gran Tsubaki hemos cumplido con lo que nos ha ordenado—hablaron todos a la vez mientras dejaban el cuerpo de una mujer rubia, tres jóvenes, dos adultos y un monstruo rosado en la plataforma con baldosas blancas.

—Bien, nos quedan alrededor de tres meses para poder concluir con todo esto…—su voz era firme y fuerte, más de lo que se hubiera esperado por su delicada figura y su suave rostro levemente risueño— más les vale trabajar bajo perfil y no tornar sospechas en la chica— sonrió con cinismo pasando de lado al lado frente al grupo de personas, endureció su celos y los miro con un aire de advertencia— Ya bastante tengo con todos ustedes— dio una última Sonrisa y se perdió en medio de los cuartos del templo aún así sin borrar la sonrisa en sus labios.

—Dende, tú le pondrás el cristal a 18— hablo krillin hacía el ser verde mientras cargaba a su sonriente hija en brazos— asegúrate de ponerlo bien—tomo los cristales que el moreno de cabello despeinado le daba y se giro al Namek—no habían alcanzo para todos así que ponle estos— el pequeñín extendió sus manos y recibió los dos trozos de vidrio y los apretó en sus manos.

—E-Entendido, en seguida lo hare— todos asintieron a la respuesta del pequeño hombre y no tardaron mucho en emprender vuelo directo a sus casas, Dende miro a la androide y cayendo de rodillas frente a ella empezó a moverla aún así teniendo cuidado de su nueva huésped en el palacio no lo viera, ella abrió sus ojos un tanto aturdida pero en cuestión de segundos todos los recuerdos llegaron a su mente y no pudo evitar sobresaltarse buscando a su pequeña con la mirada.

—¿Dende?— lo miro extraña y luego diviso a los demás inconveniente al lado de ella y por ese simple hecho no pudo disimular su cara de preocupación.

—Calla, toma esto—tomo la mano de la chica y puso los cristales en la palma de su mano, la miro cansado y su respiración empezó a fallar— bótalo muy lejos… t-tienes que… fingir ser uno de ellos… o si no te…te mataran— hablo Dende entre cortado cuando la escasa barrera que había logrado poner entre esos cristales y él se iba disminuyendo, no le quedaba mucho tiempo ya se había gastado toda su energía para mantenerse cuerdo un plazo corto pero indefinido buscando información.

—¿Pero que? — miro el vidrio y no entendió que ocurría forzó al pequeño hombre a hablar—¿¡Qué diablos está pasando!?— tomo el cuerpo del hombrecito y empezó a sacudirlo antes de que comenzará a cerrar sus ojos—¡Dímelo Dende!

—No lo sé— tomo aire con más fuerza y el sudor frío empezó a bajar por su frente— pero… si ella cae, será muy tarde para repararlo.

¿Ella? ¿Caer? ¿De quién diablos estaba hablando?

—Ayudarla a salir de esto...— lo miro totalmente estupefacta, nunca creyó sentir un tipo de obligación así en sus manos… más el hecho de que si esa persona podría ayudarle… la ayudaría. No importaba el que… o al menos eso creía.

—¿A quién debo ayudar?— el chico tembló en su lugar y empezó a jadear en busca de aire—¿Dende? ¡Dende!— cayo de lado en la dura plataforma y se toco el pecho casi queriendo enterrarse la mano y sacarse el corazón— ¡Diablos!— el hombre ya estando apunto de voltear sus ojos por el cansancio, logro sujetar una parte del pantalón de la androide y de un susurro logro pronunciar el nombre del que podría ser su salvación.

—Milk—ambos no pudieron más, él se desmayó y ella quedó en estado de shock, ahora entendía el por qué ella era la única que estaba actuando normal, debía buscarla y mantenerla a salvo… Aun que no sabía como ella la ayudaría.

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Espero les haya gustado este capítulo… Eh intentado que tenga la esencia original de lo que antes había escrito… solo cambie unas cosillas y espero esté ah comparación con el anterior sea mucho mejor… perdón por si aún después de editarlo tengo errores de ortografía…

Nos leemos en el siguiente capítulo. Bye.

Mika-Chan