Hola, bienvenidos al Capitulo 5 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente..

Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.

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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Chicago

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía

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Llevaba bastante tiempo sobrevolando parte de las ciudades antes de llegar a las montañas, Según tenía entendido debía proteger a la morena por encima de cualquier otra cosa e impedir que le hicieran daño ¿Pero como hacerlo? Si bien sabia que enfrentarse sola a los Guerreros Z sería prácticamente un suicidio y más si tenía que cuidar ah alguien como ella, las oportunidades de salir victoriosa eran pocas y aún que quisiera darse ánimo lo veía demasiado difícil evaluación la situación. Aunque hace un tiempo supo que la morena sabía algo del arte marcial pero siendo realistas dudaba que por lo menos mantuviera un entrenamiento riguroso siendo ella madre cabeza de familia.

"Será inútil"

Soltó un suspiro pesado y procuro acelerar su vuelo sin llamar mucho la atención pero a la velocidad que iba se tardaría más de lo que debía en llegar a la montaña Paoz, por lo menos esperaba que no le pasará nada mientras ella llegaba, no quería tener una pelea en su segundo encuentro después de que todo ese problema se desatará.

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Llevaba todo el día prácticamente con «El Cristo en la boca» y nada que sabía de sus hijos y su marido, confiaba que estuvieran a salvó y que por lo menos llegarían de la nada diciendo que se habían distraído haciendo quién sabe que en el bosque, anhelaba que eso pasará y a cambio esta vez no los regalaría como de costumbre, soltó el aire que tenía en sus pulmones y camino lento hasta la cocina donde ya tenía ollas de comida a fuego lento para que estás mantuvieran su calor para cuando llegaran los demás miembros de la familia, tomo un pequeño plato y sirvió algo del estofado de carne y verduras que había cocinado y empezó a degustarlo lentamente.

Miro por la ventana de la cocina el oscuro bosque y aún que no lo quisiera soltó otro suspiro, tomo un trozo carne con sus palillos pero sin prestar atención de lo que comía, en otro momento quizás ese paisaje le hubiera parecido insípido hasta simple y no le hubiera prestado atención, pero en ese instante pareciera como si aquel sitio tuviera tanto por decirle y le rogaba un poco de tu atención. Juraría que aquello le aterraría y aunque quisiera pegar un chillido y salir corriendo hasta su habitación ocultándose bajo las cobijas no lo hizo, aunque quisiera saber el por qué de esa decisión.

Escucho el inconfundible sonido de la puerta principal abriéndose y el golpeteo de unos pasos irrumpir el silencio del lugar.

—¿Goku?— dejó el plato en el mesón y camino lentamente hasta la sala donde vio al chico de Gi naranja sentarse con brusquedad en una de las sillas del comedor—Goku…— trago pesado y dio un par de pasos hacia el moreno, dudosa y con algo de nerviosismo decidió plantarse frente a él aún que en ese preciso momento no quisiera, se sentía un poco cohibida por lo sucedido en la tarde y eso era algo que no se podía olvidar por arte de magia.

Él apenas y la miro y una imperceptible sonrisa adorno sus labios y el golpeteo de su corazón se aceleró.

—¿Ya está la comida? Tengo hambre— en otras instancias ella no se abría sobresaltado por el tono de su voz, pero esta vez sentía como si con cada una de sus palabras estuviera amenazándola indirectamente.

—Eh, si, ya te la traigo— no le dijo que se fuera a lavar las manos o que se cambiara de ropa, solo quería complacer su apetito y así más rápido dejaría de sentir esa extraña sensación de peligro que comenzaba a embargarla, por qué si, se sentía amenazada por el hombre con el que había convivido por tantos años y nunca en ese transcurso de tiempo la había hecho sentirse de esa manera, ni siquiera entrenado con su pequeño hijo se había sentido tan extraña como ahora se sentía.

¿Que estaba pasando?

—¿Qué es esto?— Apenas había colocado un par de platos al frente del chico y la mirada levemente intimidante la hizo tragar duro su saliva ¿Por qué ahora sentía que debía temerle? Antes nunca se había sentido así, es más, era todo lo contrario, ese chico era quien le temía cuando ella decidía dirigirle alguna mirada reprensiva.

—Esto... Es estofado de carne y amm...— señaló cada plato que había servido e inconsciente una de sus manos había empezado a temblar— ranas de Siete colores—susurro forzándose a sí misma por algo de valor y luchar por mantener su rostro estoico como siempre aunque su mano temblorosa se lo impidiera.

—Ah... conque eso era— tomo un trozo con sus palillos apenas probándolo, mastico un poco degustando su sabor y sintiendo como el exquisito aroma se mesclas perfectamente con el sabor de ese pequeño bocado, pero ese enfermizo deseo de volver a verla con esa expresión de miedo que le provocó horas antes le estimulaba más que cualquier otra cosa que comiera y no pudo retener el deseo por relamerse los labios al imaginarse unas cuantas escenas. Tomo otro bocado y la miro desde su puesto decidiendo que lo mejor sería dejarse llevar aunque fuera un poco —¿No hay algo mejor?— apenas como pronunció aquellas palabras se metió ese bocado a la boca y lo volvió a degustar pero sin quitarle la vista de encima, aunque quisiera negarlo y deseara odiarla sus impulsos e instintos siempre le habían ganado a la razón. Tentó esos labios que sorprendidos se separaban uno del otro y con ellos solo hizo que un pequeño corrientazo llegará a su zona baja.

—¿Eh?—lo miro extrañada como si de nuevo no lo reconociera, su expresión de sorpresa no pasaba desapercibida pero por lo menos busco la manera de hacer ese incómodo momento mas sustentable, Si él quería otra cosa se la daría, por suerte había cocinado más platillos a sabiendas del apetito de ese hombre. Esperaba que con esa nueva y extraña actitud no saliera que quería comer caviar, por ahí si empesaria a dudar de si en verdad ese era su marido—Si, hay pescado y cerdo asado, arroz frit…— tenia la intención de seguir nombrando los platillos que por costumbre se consumían en esa casa pero el golpe que él le dio a la mesa de madera la dejo en silencio sin intención de seguir hablando.

—¿Solo eso? ¡No hay algo mejor! —Hablo fuerte y con una mirada demandante se levantó de su asiento dejando los palillos tirados en el suelo, ella dio un par de pasos atrás y llevo sus manos solo por reflejó a su pecho como si con ellos pudiera defenderse, trago pesado y espero un par de segundos para que la sorpresa del actuar de chico desapareciera, apretón sus puños y los bajo dejándolos a los costados de su cuerpo.

—¿Qué te pasa? No tienes por qué gritar si no te gusta— hablo con fuerza como cuando antes lo reprendía, no pensaba dejarse manipular por el extraño ánimo y la actitud cambiante de él, entendía que quizás estuviera estresado por algo pero ella no era quién pagará esos platos rotos, si se iba a desquitar con alguien esa persona no sería ella.

—¡Yo grito si se me da la gana! ¡Anda y prepara algo comestible!

—Siempre te he cocinado igual, hasta mejor… Pero si quieres comer algo que sea de tu agrado... ¡Bien puedas y lo preparas tu solo! ¡No soy tu sirvienta!— se quitó el delantal que tenía sujeto a su cintura y lo arrojó sobre el chico, giro sobre su eje dándole la espalda sin importarle la mirada ruda que le dirigía estando dispuesta a tomar rumbo a su habitación.

—...Vas y lo haces…— él todo de esa voz sono casi como un gruñido y sintió cuando él se posicionaba a sus espaldas y la tomaba de sus brazos pegándolos a su espalda ejerciendo presión para detenerla y luego empujándola a una de las paredes de la sala— ¿Oh es que la niña de Papi y mami no puede?— susurro en el oído de ella y ejerció algo más de fuerza en esa llave haciéndola levemente gemir por el tenue dolor que comenzaba a sentir al ser tironeados sus brazos.

—Cállate... No tienes derecho de hablar de mis padres, ni siquiera los conoces bien— sintió la pesada respiración de él en su cuello y luego como tensaba más sus brazos a sus espaldas haciéndola por inercia pararse en las puntas de sus pies—Suéltame.

—No me hables así— volvió a susurrarle y ahora sujetando ambos brazos de la pelinegra con una de sus manos y subió la mano que tenía libre lentamente por su costado derecho y en tan solo unos segundos la parte superior del traje de Milk ya estaba suelto— Tendré que enseñarte obediencia…— apretó con fuerza uno de sus senos vendados y aún cubiertos por la camisa esqueleto que usaba debajo de sus ropas.

—Su-suéltame— la manera en que la tocaba le daba una leve idea de que era lo que posiblemente podía pasar pero aún así no justificaba su actuar, no podía siquiera imaginar que él estaba actuando de esa manera por solo querer tener intimidad con ella, simplemente no lo podía creer, el nunca había sido brusco con ella y verlo actuar así en vez de motivarla le provocaba pavor, hizo el amague de soltarse pero él la sujeto aún más brusco pero no dudó en hacerla girar para que quedara justo frente suyo, sus brazos pasaron de su espalda a encima de su cabeza pero aún así él tacto rudo que tenía con su seno derecho no disminuía y parecía ser todo lo contrario—Suéltame Goku, me estás haciendo daño— la sonrisa ladina que tenía el moreno la asusto, lo vio acercarse amenazadoramente y la besó de la misma manera que hace un par de horas atrás, de nuevo ese beso brusco y demasiado tosco busco someterla y no le gusto y más cuando él comenzó a morderla tan fuerte haciéndole sangrar su labio inferior.

—Me gustas más así… dócil es más sencillo ¿No crees?— volvió a besarla a la vez que apretaba su seno buscando que este saliera de entre esas ataduras para sentirlo como en verdad era, Milk apretó con fuerza sus ojos y se forzó a seguirle la corriente aunque le costará, sintió que a cada beso correspondido el cedía mínimamente en su agarre.

No sabía cuánto había pasado pero ya por lo menos podía hacer los intentos de soltarse aún que el hecho de que él ahora estuviera pegando con más fuerza su cuerpo al de ella no la ayudaba mucho, entre-abrió sus ojos y vio ese rostro relajado pero que aún así había tomado un leve tono rojizo por la falta de aire, lo sintió refregarse a ella un vez y aún que sintió su leve erección no pudo sino sentir miedo al imaginarse que quizás él la obligaría si no hacía algo para alejarlo ¿Pero que podría hacer? Espero a que él se alejara de ella para tomar algo de aire y simulo no verlo aún que sus ojos siguieran semi-abiertos, él volvió a besarla y ahí fue cuando pudo soltarse y simular que lo iba a abrazar, espero a que él apoyará sus antebrazos en la pared y fue ahí cuando estiro rápidamente sus manos a sus costados y golpeó sus oídos con la suficiente fuerza como para dejarlo aturdido, sintió como él por el golpe la volvía a morder pero se alejó de ella sujetándose la cabeza y en seguida la mirara con ira. Tan pronto como estuvo libre le regaló una última mirada y corrió a la entrada de su casa, abriendo la puerta tan rápido sus manos se lo permitieron y corrió directamente al bosque intentando volver a acomodar sus ropas.

Apenas como se oculto entre la maleza comenzó a correr por medio de los caminitos que en el correr de los años ellos habían formado para dispersarse mejor por la zona, apenas había tenido esa idea no la había descartado por otra, tenía que irse lejos de él y no sucumbir a esas extrañas miradas que le había dirigido ni mucho menos a sus arrebatos, paso por unos cuantos arbustos y sin querer un poco de su ropa se rasgo pero le importaba más alejarse que mirara si se estaba haciendo daño, miro por inercia si él moreno la seguía y al no verlo entre los caminos o árboles se permitió soltar un suspiro de tranquilidad pero aún así no dejo de correr aunque bueno, no pudo alejarse mucho ya que de la nada el fornido cuerpo del chico había aparecido frente a ella.

"¡Diablos!"

Había olvidado las Extrañas Habilidades de las cuales era poseedor el moreno, trago pesado su saliva y dio un par de pasos atrás.

—Goku…— vio que se acercaba a ella y esta vez supo que no sería delicado con ella—Vuelve hacer tu, T-Te lo suplico—los pasos presurosos de él no se hicieron esperas y tomándola de su brazo derecho con fuerza— ¡No! Me estás asustando ¡Para! — sintió como él puño derecho del chico chocaba contra su abdomen haciéndola doblar de dolor pero solo el necesito de un leve empujón para dejarla tirada en el suelo, tosió fuerte buscando recuperar el aire perdido e intentar ponerse de pie.

—Esta vez no— lo vio posicionarse sobre ella y la acomodo con brusquedad bajo su cuerpo aunque ella estuviera con un par de lágrimas en sus ojos por la falta de oxígeno en sus pulmones.

—D-Detente...— logro articular esa palabra con el poco aire que lograba meter a su cuerpo, vio como el dejaba de apoyarse en sus brazos y estiraba sus manos hacia su ropa, ella como pudo interpuso sus propios brazos y en leves forcejeos detenía las indecorosas intención del moreno—…D-Detente.

—No me pidas eso… ahora no puedo— tomo los brazos de ella y los dejo a los costados de su cabeza y acerco su rostro a los labios de ella, se miraron a los ojos y cada uno se llevó una mirada diferente del otro, él vio miedo y pánico y ella algo parecido al remordimiento. Cuando él ya había abierto sus piernas con las propias y se posicionado entre ellas con brusquedad comenzar a frotarse con fuerza con solo el deseo de sentir algo de placer con el cuerpo de su esposa.

—No…—Sollozo al sentirlo y comenzó a patearlo cómo podía haciendo intentos de alejarlo con sus rodillas, no quería entregarse a él de esa manera y mucho menos quería sentir como si el abusara de ella, ese definitivamente no era su esposo, quería a aquel hombre tierno e inocente de vuelta, quería al chico despistado del que se enamoro, No quería a ese tipo encima suyo, definitivamente no lo quería—No lo hagas— susurro antes de que él le tapara la boca y empezará a moverse con más violencia entre sus piernas, soltó un par de lágrimas más y lo oyó gemir en su oído quiso gritar tan fuerte para que de algún lado saliera su verdadero esposo y la ayudara, quería que por lo menos así sea un desconocido decidiera brindarle un poco de ayuda. A medida que pasaban los minutos que en si sintió como si fueran horas sus fuerzas disminuían y el querer alejar a Goku se hacía cada vez más difícil en cada intento, miro el cielo oscuro y la figura de algo descender la desespero, se movió de nuevo y aunque el chico la sujeto con más fuerza no duro mucho el agarre al desvanecerse sobre ella quedando inconsciente.

—¿Estás bien?— la morena se alejó tan rápido como puro del cuerpo inserte de su marido y al alzar la mirada se topó con los ojos azules de aquella rubia que había visto en la tarde de ese mismo día.

—¡18!— sollozo con fuerza y corrió hasta donde ella y la abrazó con fuera sin importarle la poca o mucha comunicación que hubieran tenido alguna vez. Aunque Dieciocho se sintiera incómoda por aquella acción decidió pasarla por alto y respondió al abrazo de la morena metiendo sus brazos por entre los de la morena para aferrarlos a su cintura.

—Vámonos de aquí— susurro en el oído de la chica y empezó a levitar lentamente permitiéndole a la pelinegra la última mirada al cuerpo del moreno hasta que se perdieron en medio del oscuro cielo.

"Goku"

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A la mañana siguiente alrededor de las 5:30 de la mañana Dieciocho como Milk estaban sentadas alrededor de una fogata experimentado el calor por primera vez después de esa helada noche volando buscando un lugar donde ocultarsen.

—...¿18?…— la morena miro dudosa a la rubia pero se forzó a tranquilizarse y dejar ir aquel ridículo nerviosismo por la presencia de ella—¿T-Tú que hacías e-en ese luga-r?— apenas como soltó la pregunta desvió la mirada y se enfocó en la entrada rocosa y de extraña proporción de la cueva.

—…Es complicado…— tomo una bocarada de aire y cruzo sus manos frente a su cara y apoyo los codos sobre sus piernas semi-abiertas— pero algo pasa y tu maridito e hijo lo saben— soltó mordaz recordando los angustiosos momento que le hicieron pasar al arrebatarla de su familia sin miramientos, recordaba que después de haberse ido del templo vio al hijo menor de la morena junto al hijo de aquella peliazul pero sin duda debía confiar en las palabras de Dende e irse de ahí no tenía de otra, algo había pasado y los principales culpables eran el marido e hijo de la morena como también el marido de Bulma, si ellos habían llevado todo esto a prácticamente Zombificar a su familia para que siguieran quien sabe a quién, no debían por qué confiar.

La única razón del por qué estaba allí era por esa mujer y el hecho de que era ignorante a lo que ocurría, pero ¿Cómo decirle lo que pasa? Lo más seguro es que no le creyera respecto a las acusaciones que haría hacia su hijo, pero quizás si pueda hacer algo respecto al hombre mayor de aquella familia.

—¿Gohan? ¿Porque dices eso?— la mirada sorprendida se hacía notar en medio de la leña quemante y el fuego levemente creciente ¿Acaso lo que había hablado con Videl en la tarde del día anterior tenía alguna relación? ¿Algo había pasado en las montañas y su hijo cómo su marido fueron víctimas de eso? Si era así podría explica el por qué del extraño actuar de Goku pero se le hacía tan poco razonable a sabiendas que ellos eran las personas más fuerte sobre la Faz de la tierra.

—Necesitamos mantenernos ocultas—¿Por qué? Dieciocho soltó un suspiro creyendo que esa conversación no iría para otro lado que no fuera la incredulidad, la manera en que la había mirado se lo decía o por lo menos esos suponía, pero aun así se forzó a relajarse y mirar con suma seriedad a la otra chica—Por ahora...

—¿De que hablas?— necesitaba saber que si lo que suponía era verdad, que si esa extraña energía que ella había sentido era la responsable de lo que ahora sucedía, pero ¿Como hacerlo si la androide no soltaba prenda alguna?

—Algo extraño está pasando y dudo mucho que puedas entenderlo…— ¡lo sabia! sabía que la rubia no diría nada y la dejaría con ese nudo en la garganta, vio como ella se levantaba de una improvisada butaca saliendo del lugar. No replico por lo que le había dicho pero tampoco estaba conforme por la nula información que le había brindado.

"Maldición..."

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—¿Qué no entiendes? ¡Dije que con disimulo!— la mano de la morena que había estado estirada comenzó a cerrarse queriendo hace un puño aún que el verdadero motivo del por qué esa posición se debía al cuerpo del hombre de traje naranja arrodillado en el suelo siendo sujetando por la serpiente de color blanco que se envolvía en su cuello.

—L-Lo lamento… yo n-no pude re-resistirme…— había tomado un extremo de ese animal para poder separarlo de su garganta buscando como traer un poco de oxígeno hacia su cuerpo, sabía que había errado en su actuar refiriéndose a la morena pero no había podido hacer mucho, su instinto le había ganado y ni el mismo sabia del por qué tenía esas ganas atroces de hacer suya a aquella mujer, sabía que la detestaba y el sentimiento de odio por la morena estaba vigente ahí pero algo más lo había impulsado a querer algo más de ella y al no querer desobedecer pero tampoco negarse a sus instintos había formado una extra mesclas de sentimientos y sensaciones en donde el deseo por ella y el gusto por verla asustada lo hacía excitarse como muy pocas veces según sus escasos recuerdo había estado.

—¡Claro que no pudiste! ¡Eres débil de corazón!— ¿Débil? No, él no lo era, simplemente que algo más fuerte en su pecho le guiaba a otro camino. Sabia que algo extraño le pasaba pero no quería averiguar qué era, miro suplicante a la mujer de oscura cabellera y paso saliva pesadamente.

—¿A-A que se r-refiere?

—¿La amas?— los ojos del moreno se abrieron tan grande que alguno podría jurada que casi se le salían los ojos de las cuencas ¿Amarla? ¿A ella? ¿Amarla? No, el no la amaba... ¿O si?

—¿Eh?—bloqueo sus pensamientos y decidió prestar más atención al ceño fruncido de la mujer y la mirada fuerte que le brindaba.

—¿¡Que si la amas!?

"…¿¡N-No!?..."

—Yo… yo no… bueno—tomo un poco de aire y frunció el ceño por ese extraño revoltijo en su cabeza, no quería pensar nada pero era como si su subconsciente lo obligara— Yo…

—Suficiente—apretó sus ojos y cerro definitivamente él puño de su mano, escucho el grito lastimero del moreno pero no le importo ni en lo más mínimo, camino hasta él y con suma rudeza enterró otros dos fragmentos del cristal en el pecho y frente del chico— Ahora vete y termina tu trabajo— gruño molesta y sosteniendo la cabeza del chico por sus cabellos espero a que los cristales desaparecieran y la pupila dilatada del chico volviera a la normalidad.

Lo vio asentir y pararse lentamente del suelo a la vez que aquella extraña serpiente dejaba de envolver el cuello del moreno. Salió de esa cueva donde había despertado por aquella extraña asfixia que había sentido y que momentos después de dio cuenta que había sido aquella mujer de ojos azules, camino solo un par de metros y se topó la figura de aquella peliazul que lo había estado esperando.

—Vámonos… amor— la vio acercarse y rodear su cuello con sus delgados brazos para después robarle un pequeño y casto beso. Él no dijo nada y solo tomo la tarea de alzar vuelo con ella rumbo a la casa de la ojiceleste.

Al cabo de unas dos horas diviso la entrada de esa lujosa empresa y en cuestión de segundos descendiendo a uno de los patios que tenía la enorme construcción

—Bulma, cariño ¡Que bueno que llegas!— la madre de la peliazul se levando de una pequeña silla playera que había en ese patio y corrió hacia los dos presentes—¡Oh! ¡Pero que guapo estas Goku! ¡Deberías tener una cita conmigo! ¿No lo crees?— aquella mujer rubia se había aferrado al brazos contrario del moreno donde no estaba Bulma, está gruño un poco por el atrevimiento de su madre y jalo el otro brazo de su compañero dejando a su madre sorprendida y sin darle oportunidad de replicar guio al chico dentro de la edificación directo a una habitación.

—Goku…—cerro la puerta tras sus espaldas y seductoramente se apoyó en ella— ahora que estamos solos— le regaló una mirada picaresca y avanzó al serio chico con una sonrisa torcida— quisiera saber... ¿Qué es lo que vamos a hacer?...— un par de pasos más y ya estaba a escasos centímetros del cuerpo del moreno.

—Lo que quieras—una sonrisa fingida que la peliazul no pudo distinguir y enseguida la jalo hacia él, no quería pensar nada en ese momento y si Bulma lo ayudaba bien podría darle una recompensa.

—Pues yo... —el moreno la cayó con un beso ferviente y antes de lo esperado ya tenía a la joven mujer tendía en la cama de la habitación.

—Como quieras…

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Apenas como el día ya había llegado como era y la mañana había avanzado con fuerza Dieciocho decidió volver a la cueva donde había buscado a la morena, había pensado muchas cosas y buscado el como decirle a la morena lo que había pasado ante su ignorancia en el asunto. Sabia que debía hablar con ella de ello pero se le hacía tan difícil creyendo que todo lo que le había contado Krillin respecto a la morena un par de años atrás era cierto.

"A Milk no la puedes hacer enojas, si lo haces ten por seguro que ella nunca te lo perdonará… además que de un par de golpes no te libraras" sonrió por ese pequeño recuerdo y como después de que su esposo dijera esas palabras había recibido un golpe en la cabeza por parte de la morena quien lo miraba ceñuda.

Soltó un suspiro y al irse acercando a la cueva vio como la morena terminaba de trepar el árbol que estaba justo al lado de la cueva bajando los pocos mangos maduros que habían en la copa del árbol, sonrió algo agraciada por la manera en la que había visto subir haciendo como si cada rama fuera una barra para giros y saltos gimnásticos. Espero a que ella tomara los frutos y los sostuviera con la parte baja de su ropa.

—¿Oye?— aterrizó en la rama inferior donde estaba la morena

—¡Ah! —La vio tensarse por poco botando los mangos— ¡No te aparezcas así!— se apoyó en el tronco del árbol y agachó la mirada para reñirla— ¡Por poco y me da un infarto!— Milk vio la mirada sería de la androide pero aún así no le importo que está no hubiera siquiera parpadeado, desvió la mirada y se sentó en la rama donde había estado de pie.

—Tranquilízate— susurro apenas haciéndose oír, espero recostada en la rama donde estaba parada a que la chica comieron lo que había conseguido y así volver al refugio.

—Al fin vuelves ¿Dónde estabas?—limpio un poco la cáscara de la fruta con su traje y le dio una pequeña mordida sintiendo el sabor dulce de la pulpa que estaba bajo la cáscara de esa fruta.

—Por ahí…

—Esa no es una respuesta—Señalo con un dedo de la mano que sostenía la fruta y luego volvió a morderla aquel fruto.

—Es más de lo que me gustaría responderte— una gota de sudor bajo por la cabeza de la morena, aunque quisiera seguirle insistiendo decidió zanjar el tema ahí, tomo un poco de aires y esta vez llevó a su boca la fruta para succionar un poco del jugo que había quedado en la pulpa que sus dientes no habían podido arrancar de la pepa.

—¿Ahora si vas a contarme qué es lo que pasa?

—No, prefiero no alarmarte—¿Qué? Eso no podía ser posible, ahora la angustia del tema la tendría en la comisura de su garganta y no la dejaría terminar de comer su deliciosa fruta.

—Es tarde, ya lo hiciste— le mira preocupada y un tanto molesta por la actitud tan poco coherente de la rubia—¿Y si vamos donde Bulma?

—No lo creo, si su marido actúa extraño no dudó que ella lo haga también— pasó lo que le quedaba de fruta en su boca y enseguida se mordió el labio inferior haciéndose un poco más de daño del que ya tenía, ahora que lo recordaba Bulma también había actuado extraña con ella el día anterior momentos antes de que Goku también lo hiciera ¿Acaso ella también tenía algo que ver?

—¿D-De que estás hablando?— si Dieciocho sabía algo esperaba que se lo contara de una vez, no quería seguir estando a ciegas en es absurdo juego.

—Ya lo veras...

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Hasta aquí este capítulo corazones, perdonen la tardanza… ando demasiado ocupada o desanimada para escribir. Cómo verán en este capítulo la actitud de Goku cambio en 360° ya no es para nada el mismo, ese chico tierno e inocente se perdió desde el momento que Tsubaki le implantó los cristales, espero que les siga gustando y espero sus comentarios. Bye.

Mika-Chan