Hola, bienvenidos al Capitulo 10 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente..

Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.

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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Cheater.

Capítulos: 26-27

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía

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Tan pronto habían decidido salir de esa aldea habían caminado tan solo un par de minutos por medio del bosque, los dos más pequeños disfrutaban del ambiente pero los demás se mantenían en un Silencio sepulcral mientras las fuertes manos de Inuyasha cargaban el débil cuerpo de la Exterminadora aún al estar demasiado débil por las resientes heridas, después de comunicarles a todos que ella les contaría y mostraría el lugar donde aquella perla de extraordinarios poderes fue creada todos tomaron participación en dicha actividad. Pasaron por un par de arbustos y árboles para luego caminar por un estrecho camino que los interno un poco más allá de el cetro de el bosque.

—Finalmente podremos entrar a esa cueva de piedra caliza para saber la verdad del origen de la perla—el monje Miroku había hablado para si mismo tan pronto encontraron ese extraño lugar en línea recta por el sendero en el que iban, el lugar se veía levemente lúgubre y algo estéril pero su mirada fija en ese lugar llamaba mucho mas su atención del qué cualquiera podría imaginar.

—...Oye Sango — el chico de rojo había torcido levemente sus labios y sus cejas se fruncieron al detectar en plena entrega de ese lugar una extraña barrera de colores azules y morados que parecía el leve movimiento de el agua—¿Cómo podemos quitar el campo de energía que hay en este lugar?— no giro a verla pero el agarre en sus manos se hizo tan solo levemente más fuerte haciendo un pequeño empujón para que ella se acomodara mejor en su espalda.

—Adelante...— una extraña voz apareció de repente llamando levemente la atención de la chica de falda verde— comienza con el conjuro que ha permanecido por siglos en las tradiciones de esta antigua aldea…— Myoga, la pulga que mayormente había acompañado al padre del joven de rojo había saltado en su hombro mientras sus pequeñas cejas fruncían sus ojos dejando la leve imagen de la seriedad.

—Te equivocas… nosotros no tenemos ningún conjuro— el temblor que recorrió al menudo cuerpo de la pulgita por poco y lo hace caer, la chica lo había desmentido frente a los demás presentes haciendo que perdiera la imagen de una pulga sabía en ese momento.

—¿¡Ah!? ¿¡Entonces como!?—la mirada que le dirigió a la chica más las pequeñas gotitas que se formaban a su alrededor dejándolo ver levemente desesperado por la tan nula información Se supone que alguien que a vivido tanto tiempo debe saber más que una simple chica ¿No?

—Silencio Myoga— chasqueo la lengua el peliplata y soplo aquel hombro mandando a volar aquella "Cocita" mientras que este gritaba ¡Ay mamá! En el proceso.

—Este lugar también es una tumba…

—¿Una tumba?—la pregunta que mas de uno se hizo en ese instante fue dicha por el mismo quien la cargaba ¿Tan difícil era creerle aquello? Quizás para algunos sería extraño que un lugar como ese fuera la tumba de algo o alguien pero para otros semejante lugar podría atraer más de mil escenarios dejándolos boquiabiertos

—...De nada sirves que busques la manera de como entrar, al principio pensamos que utilizaba algún método para que los espíritus de los mostros no entraran a este lugar, sin embargo esa persona es quien no los deja acercarse— susurro levemente y apretó el agarre que tenía en los hombros de ese chico, cerró los ojos y la fugaz imagen de su padre apareció junto a ella misma pero un par de años menor en ese mismo lugar.

—¿Esa persona?—pregunto el monje girando a verla y está solo asintió mientras su miraba volvía ah enfocarse en la entrada de esa cueva Tendría que decirlo..

—Si, la persona que creo la perla de Shikon…— un leve sonido de asombro salió de los labios de los presentes y miraron por inercia ese lugar cavilando la posibilidad de descubrir otro Misterio más que rodea a esa perla— los sentimientos de arrepentimiento y tristeza de esa persona hacen que nadie se acerque a este lugar...— dejó escapar un pequeño suspiro antes de tensar sus labios— al menos eso es lo que yo pienso, creo que me entenderán una vez estén adentro...

—¿Estas segura de que podemos entrar?— el ceño dudoso y nada convencido de Inuyasha hacia que las piernas de los demás se mantuvieran inmóviles esperando una afirmación más de la castaña para prevenir que alguna honda de ese campo lastimara ah alguno.

—Atreves de la historia los destinos de las personas han sido involucrados con la perla, es probable que esa persona los reciba en su recinto al saber los problemas por los que pasaron— fue apenas una pequeña introducción y un susurro proveniente de sus labios, los demás sólo miraron aquella entrada un poco más antes que a paso lento se acercarán, por inercia los primeros en entrar habían estirando un poco sus manos como símbolo de protección pero para su asombro pasaron como si nada en medio de ese lugar junto a quienes venían detrás de ellos.

—Es verdad, pudimos entrar— Shippo hablo levemente asombrado pero el más entusiasta en ese momento era el peliplata.

—¡Estupendo!— empezaron a caminar por aquel pequeño túnel y rodeado de un par de esqueletos de Monstruos tirados en el suelo o clavados en medio de las rocosas paredes, el silencio solo era apabullado por el golpeteo de sus pies al caminar, tragaron un poco pesado a medida que avanzaban asombrándose por el número de cadáveres que empezaban ah aumentar a cada paso.

—Pero ¿Que es todo esto...?— un gemido de impresión salió de sus bocas al encontrar monstruos fosilizados en una sorprendente cantidad en medio de esa cueva estando prácticamente uno encima del otro.

—Así quedo después de tener una terrible batalla con cientos de criaturas como ogros, dragones y arañas— Sango bajo lentamente de la espalda del chico sintiendo bajo sus manos una vez más la suavidad de la tela que lo cubría antes de alejarse, soltó un suspiro y se ayudo ah sostenerse en el hombro de la chica de uniforme para seguir estando de pie y terminar aquel relato—Todos ellos se reunieron para destruir a una sola persona…— su mirada se enfocó exactamente en medio de todo ese tumulto de esqueletos dejándole ver entre medio de ellos una pequeña figura, un pequeño temblor apareció en sus piernas y tuvo que inclinarse en el suelo al no poder soportar más tiempo su propio peso.

—Hay una momia adentro de esos fósiles— Aome se había agachado junto con ella y dejó que está se recostara un poco sobre su cuerpo, enfocó de nuevo su mirada en aquellos fósiles detectando una vez más aquella figura femenina de la dual supuso era de la que hablaba Sango.

—Está siendo devorado por esas criaturas... que armadura tan vieja, tal vez era un soldado de la antigüedad—el joven Miroku aún desde su perspectiva no había logrado descubrir la identidad de aquel fósil casi perfectamente conservado, como si lo hubieran tallado en piedra para que se mantuviera perpetuante en ese lugar.

—No, era una mujer, era una sacerdotisa de hace cientos de años—la sorpresa de los tres "caballeros" en ese lugar fue realmente genuina ¿Quién se podría imaginar que aquel ser que creo tan magnífica perla fuera una simple chica?

—Sin embargo el número de criaturas que tratan de detenerla es asombroso... parece que esa sacerdotisa tenía unos grandes poderes espirituales— aclaro el monje hacia los presentes dejando que una pequeña gota de sudor resbalara por su frente, hasta el mismo se sentía inferior ante tan solo esa figura a un par de metros de él.

—Cuando todavía la nobleza tenia controlado nuestro país las guerras y la hambruna se extendían, muchas personas murieron... En ese entonces el número de monstruos se incrementaba por la cantidad de cadáveres humanos que no eran sepultados… muchos sacerdotes, monjes y soldados se dedicaban a la exterminación de monstruos al igual que mi familia y yo pero de los más importantes de todos la sacerdotisa Midoriko usaba una técnica especial la cual desprendía las almas de los monstros para purificarlas—su imagen había quedado borrada dejando que sus mentes recrearan la posible figura de esa mujer siendo quien era la portadora de tan grandes habilidades y tan numerosa valentía en aquellos tiempos de guerra, una mujer de cabellos largos y de ojos brillantes aunque levemente muertos quizás por la angustia que vivía, pero su figura fuerte y firme seguramente la había hecho ver como una mujer de temer y respetar— las almas que hay en este mundo se dice que hay de cuatro tipos, humana, de animales, árboles y piedras…

"¿Cuatro tipos de almas? ¿Eso significa Shikon?" un leve pensamiento había corrido como el murmullo de una Diosa caída dejando gravada esas simples seis letras en los recuerdos de todos los presentes…

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—La… 18, me llamo 18. — la pequeña niña había dejado caer a un lado su cabeza como si en esa posición comprendiera lo dicho por la rubia, llevaban casi diez minutos donde esa chiquilla no dejaba de importunarla, había pensado algún nombre extraño o quizás de su pasado pero… ¿No sería más fácil decir la verdad? Había optado por ello y por eso había revelado su "nombre" a esa criaturita.

—¿Igual que el número?— seguía en esa posición y un bufido de exasperación salió de la rubia al darse cuenta que quizás las preguntas de esa chiquilla nunca acabarían—¿Oh es diferente?

Al cabo de un rato la pequeña se había cansado de hablar y había terminado recostada en una de las piernas de la androide mientras que el rumbo del animal lo llevaba aquella cosa verde con ropa café ¿Cuanto llevaba con la morena en brazos y sentada en la misma posición? Lo suficientemente para saber que después de ello necesitaría una buena estirada de músculos y una extensa sesión de sentadillas para que su trasero volviera a la normalidad.

El claro al que habían llegado hace un par de minutos se había despejado más de lo que quisiera siendo bruscamente golpeadas con la brisa que dejaba al descubierto esa parte del bosque al haber apenas a un par de metros un enorme acantilado. El cielo empezó a oscurecerse y la noche traía consigo una brisa mucho más fuerte, con cuidado movió su pierna despertando a la pequeña niña y está apenas se hurgo uno de sus ojos antes de ayudar a la rubia a bajar con cuidado dejando a la lastimada morena a la sombra de un gran árbol.

—Traeré unos leños, prenderemos una fogata…— la chillona voz de la pequeña apenas fue un lejano susurro al irse corriendo mientras hablaba, había sido muy extraño que en esas circunstancias ella no hubiera optado por matar o esconderse de los ojos curiosos Pfff, patrañas. Acomodo las manos y las piernas de la chica dejando que su cuerpo se viera levemente como un cadáver, su situación era delicada pero esperaba que esa morocha de actitud extraña resistiera un poco más de lo que hasta ahora había aguantado.

Escucho como aquel animal de dos cabezas aullaba un poco antes de dar un gran bostezo y echarse muy cerca de ellas desviando un poco la molesta brisa, parpadeo realmente sorprendida y a lo lejos escucho el grito de la pequeña, volteó a verla y está corría hacia aquel tipo de cabellos blancos que no entendía por qué de un momento a otro había desaparecido de su vista para ahora ir llegando por donde antes ellos habían llegado.

La vio hablé con él y el ser color verde para después lanzarle una mirada a ella mientras fruncían el ceño y lo que a ella le apareció como su bufara seguido de media vuelta marchándose de el lugar, enarco una ceja y no pudo evitar entre abrir su boca "Que tipo más extraño" miro de nuevo a la morocha antes de tirarse a su lado mientras la chiquilla llegaba con la leña.

—Milk, ojala despiertes pronto…

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Después de haber tenido la información suficiente en esa cueva habían salido no por que quisieran sino por que la mujer que resguardaba esas ruinas había sacado a Inuyasha de un gran empujón y los demás por temor a que le pasarán lo mismo habían decidido salir por su propia cuenta, al cabo de un rato llegaron a una zona levemente rocosa pero qué era cubierta con gran variedad de césped cerca a la aldea en donde antes se ubicaban los exterminadores.

Una vez más la oferta de una nueva integrante en el grupo se había hecho, Sango había dejado de dudar después de un par de segundos para después asegura que iría con ellos y por ende tomaría venganza de ese sujeto por su propia mano, sin más que aclarar esperaron hasta el días siguiente y dándole un par de horas más de descanso a la Exterminadora para poder continuar su viaje. No había sido de extrañar que ella se reuniera con ellos pero ahora al ser el grupo un poco más grande y cada uno diferente al otro los volvía únicos.

Aome la chica que venía de otra dimensión y que igual era la reencarnación de una sacerdotisa, Inuyasha un hombre mitad bestia con graves problemas de irá, con ello desde mucho antes que el monje venia el pequeño Shippo, un zorrito demonio quien había quedado huérfano gracias a los hermanos relámpago, después ahí si venía el monje pervertido que no había tardado mucho para coquetear con las dos integrantes del grupo, una había sido protegida por el peliplata y la otra le había dado un buen golpe para que se tranquilizara, gracias a ello se había afianzado más las cosas con la nueva integrante, aquella Exterminadora de monstruos.

El camino que había decidido tomar era algo largo y por ello habían mandado al pequeño Shippo que sobrevolar el área donde posiblemente podría estar aquel palacio de Naraku pero no se encontró rastro alguno solo se había topado una pequeña aldea donde muy cerca a ella había un enorme lago con un muy bello templo en todo su centro, sin esperar más los cinco integrantes habían tomado rumbo por dónde les guiaba el zorrito quedando estupefactos al llegar allí. Una destrucción masiva se veia a su alrededor, bajo sus pies la tierra húmeda y las leves montañas de barro y roca siento apartadas por la mayoría de aldeanos, según parecía una terrible inundación había arremetido contra esa zona.

—Llevan el palanquín del sacrificio—uno de los aldeanos que estaba salvando lo poco o mucho que les quedaba de cosechas había gritado y señalado dónde un pequeño grupo de hombres llevaba sobre sus hombros una pequeña choza adornada con telas y aromatizantes naturales, un par de hombres corrieron hasta allí siendo tan solo testigos como el palanquín era llevado en la dirección de el lago.

—¡Sacrificaran a un niño!—Aome se había quedado petrificada al ver en medio de todas esas telas la pequeña figura de una persona deduciendo rápidamente que un pequeño crío iba allí y como habían escuchado antes sería sacrificado.

—Estos hombres deben sufrir mucho— Inuyasha apenas retorno sus ojos al moreno de ojos azules a su lado, el monje tenia razón, las caras largas y tristes de los aldeanos se los decían pero la conversación de otro sujeto con lo que se suponía era el patriarca de esa aldea lo hizo levemente gruñir de la ira "Sacrificara a su propio hijo por esta aldea" torció los labios y en un par de zancadas llegó hasta donde el palanquín estaba sentándose sobre este haciendo un poco más de peso sobre quiénes lo llevaban..

—Oigan, Eso no es normal, apuesto a que esa deidad del agua debe ser un monstruo con costumbres extrañas— el patriarca como los hombres que le acompañaban se sorprendieron al detectar la presencia del peliblanco y como este les hablaba sin ningún apuro— seguramente aumenta sus poderes con un fragmento de la perla de Shikon—salto de allí parándose frente al patriarca encarándolo fuertemente mientras dejaba ver un poco su dentadura donde mas que nada se detallaba sus largos y grandes colmillos—de nada sirve que lo escondan ¿Me oyeron?

—¿Quién diablos eres?—como siempre en ese mundo el hecho de ser un híbrido no era bien visto ni para los humanos que se sentían bajo una constante amenaza ni para los Monstruos o demonios quieren creían que una combinación de ambas sangre era solo una degradación a su raza y origen, los aldeanos habían hecho oídos sordos tanto a las palabras que le había dicho Inuyasha y la leve insinuación de ayuda que propuso el monje mañoso ¿Cómo ayudarles sino se lo permitían? Inuyasha solo había chasqueado su lengua y restándole importancia de la misma manera decidió el junto a los demás que era lo más probable que pasaría; irían a ver si esa Deidad tenía en su poder un fragmento de la Perla.

Mientras decidían ir tras aquel palanquín un chiquillo con unas ropas extrañas y sucias había aparecido de la nada empezando a llamarlos de una manera extraña y por ende no dudaron en seguirle.

—¿Qué le pasa a ese niño?—chasqueo la lengua al ir detrás del chiquillo que y empezó a internarse un poco entre el bosque antes de girarse y arrojarles al suelo gran cantidad de artilugios.

—Se las regalo...recójanlos— ordenó con fuerza el chiquillo haciendo una pose autosuficiente frente a ellos.

—¿Qué es todo esto?

—Son objetos caros y muy valiosos…— el monje se agachó frente ah aquellas joyas y artefactos tomándolos entre sus manos detallándolos con cuidado.

—Muy bien, trabajaran para mí— puso sus manos sobre sus caderas haciendo como si su pose fuera una que causará respeto y tenacidad pero las cejas enarcadas de los presentes y un par de gotas de sudor bajar desde se frente hacia su barbilla lo hacía dudar de aquello.

—¿Nos contrataste?— soltó un bufido el peliblanco y mostró una pequeña sonrisa en sus labios — No estés diciendo tonterías…

—¡Hace un momento les dijeron a los aldeanos que se dedican ah ayudar gente! ¡Por eso los contratare para que me acompañen a exterminar juntos a la deidad el agua! ¿¡Les quedo bien claro!?— todo había quedado en silencio, ninguno dijo ni una sola palabra no obstante el caminar de Inuyasha fue lo único que hubo en ese instante para después simplemente golpear la cabeza del chiquillo —¿¡Por que hiciste eso!?—chillo el niño pero Inuyasha lo tomo del cuello de su traje y le siguió dando fuertes golpes en la cabeza haciéndolo lagrimear.

—¡Inuyasha! ¡Estas golpeando a un niño!—Aome corrió hasta el chico de rojo gritándole algo fuerte pero ni eso hizo que se detuviera ¿Ese hombre no podía entender que estaba haciendo mal?

—Necesito que entienda quien es el que manda aquí— hablo como si nada sin dejar aún de golpear al niño, parecía que últimamente se estaba convirtiendo en una costumbre.

—Oye, ofrécele una disculpa a Inuyasha aunque sea falsa, el también es un niño—Shippo tan inocente como siempre había corrido hasta la imagen del chiquillo llorón y susurro aquellas palabras aunque para su mala suerte el peliblanco lo había escuchado y por ende también lo había golpeado, eso eran acciones de nunca acabar….

Después de que el chiquillo un poco más calmó y humilde les explicará cual era la verdadera realidad de sus Pesares, el niño que supuestamente estaba en el palanquín no eran nada más ni nada menos que su muero amigo, el era quien debía estar ahí pero su padre junto al otro pequeño niño le habían dado la oportunidad de huir y rehacer su vida pero no, el no quería huir como un cobarde y dejar a su amigo que era prácticamente su hermano sufrir una muerte doloroso a manos de esa supuesta deidad del agua. El grupo de Inuyasha había aceptado ayudarle y por ello habían esperado hasta que cayera el sol para dar marcha a su plan, era hora de exterminio a esa malvada Deidad. La zona estaba repleta de niebla, escasamente se podía distinguir un poco las orillas de el lago como una pequeña parte de el palacio, el palanquín ya estaba en la entrada del Palacio siendo sostenido por uno de los pequeños botes.

—Párese que la ceremonia del sacrificio ya va a empezar—Sango apenas susurro y de un moviendo rápido y certeros Inuyasha había corrido por la orilla del lago llegando a la entrada y dejando fuera de combate a los dos guardias que esperaban allí.

—¡Oigan! ¡Deseen prisa! ¡Vamos a entrar!— grito el peliplata desde su ubicación meneando su espada dejando más que sorprendido al pequeño niño humano que iba con ellos "Es realmente sorprendente"

Al ingresar y correr por ese pasillo tuvieron que detenerse un par de veces al encontrará extrañas criaturas marinas de un tamaño exorbitante quienes les impedían seguro aquel camino profirando que los matarían si lo hacían, pero aquello no detuvo al grupo que de igual manera siguieron adelante por su objetivo.

Por otro lado en la habitación del fondo la deidad que era un hombre lo suficientemente delgado con una mirada vacía y extra junto a su piel pálida estaba preparando todo para su cena, por qué en si eso era lo que era aquel sacrificio, la sangre joven y dulce era uno de los mejores banquetes que un ser como el podría darse siempre y cuando estuviera en ese lugar y así serian cada vez más a menudos, pero algo no andaba bien, el chiquillo que estaba cerca de el había empezado a sollozar y lágrimas escurrían por su ojos, este lo miro más detallada mente y una ola de rabia lo invadió lanzándose sobre el pequeño tomándolo por el rostro mientras ejercía fuerza como queriendo que su pequeño cráneo reventara entre sus dedos, había detectado que ese chiquillo lo era lo que el había pedido y que era un aldeanos común al tener cayos y ampollas en sus manos Había sido timado por aquellos aldeanos.

Apenas como llegó el grupo y derribo la puerta de ese cuarto Inuyasha se lanzó ah aquella deidad quien logró esquivar al lanzarle al pequeño y por supuesto sacar de una de sus mangas un extraño trinche que no dudó en crecer frente a ellos. Aome alistó su arco y al igual que Sango alistó su Hiraikotsu y el monje su mano derecha. La deidad solo soltó un pequeña carcajada y dejó que un enorme chorro de agua saliera disparada de su trinche arrastrando al monje junto a Sango fuera de las instalaciones cayendo dentro del lago, Inuyasha solo gruño de la irá y Aome al haber alcanzado a esquivar el chorro de agua lanzó su flecha y deshizo el brazo de aquel Monstruo. Pero esta lanzó un severo gruñido quien provocó que las instalaciones se empezarán a mecer, Inuyasha junto a Aome tomaron al pequeño y a Shippo salieron de allí aunque Inuyasha salió prácticamente disparado por otro chorro de agua.

—Sango ¡Sango reacciona por favor! —la preocupación del monje parecía genuina y fe los mas verdadera al levemente palmera el rostro de la castaña—trago mucha agua... necesito darle respiración... de boca a boca… —se acerco lentamente a ella quedando a escasos centímetros de su rostro pero Sango había abierto sus ojos quedando paralizada por un par de segundos dándole luego de salir de su estupor una sonora bofetada al monje —eso me pasa por ayudar a la gente—dijo Miroku cruzado de brazos con una mano marcada en su rostro mientras que sangro gruñía por su falta de respeto ante con ella.

Un fuerte crujido y el cuerpo del peliblanco había caído dentro del agua semiconsciente, unos pececitos rojos con manchas negras y blancas tomaron el cuerpo del atontado hibrido y lo llevaron hasta donde los otros dos quienes no dudaron en sacarlo del agua, extrañado miraron de nuevo a la criaturas que para su horror empezaron a hablarles, con calma lograron comunicarles a que seré ser que estaba dentro en las instalaciones no era la verdadera deidad de agua, que esa criatura había engañado a la verdadera y aprisionada en una roca muy cerca de ellos.

La búsqueda de la verdadera deidad empezó luego de haber reaccionar al chico de traje rojo, este solo había gruñido que estaba bien y de un salto de nuevo al ataque, mientras tanto Sango y Miroku se tomaron a la tarea de buscar aquel pequeño símbolo que les dijera donde estaba oculta la verdadera deidad, no tardaron mucho en hallarla y aquel monje pervertido quedó anonadado por su belleza pero, había otro problemas, era demasiado pequeña casi del tamaño de una mano como para que ella pudiera hacer algo por aquel hibrido que peleaba fuertemente a un par de metros de ellos.

—¡Inuyasha!— Aome quien había logrado salir sana y salva estaba totalmente pendiente de el encuentro entre esa criatura e Inuyasha pero Sango y Miroku había corrido tan rápido como pudieron llegando hasta ella mostrándole a la verdadera deidad y que está requería de algo para retomar el conteo que había perdido.

—No te preocupes Aome esta criatura nunca me detendrá— alardeo Inuyasha saliendo del agua junto al monstro que parecía una serpiente de gran tamaño, se había transformado en eso poco después de destruir el palacio pero aun así mantenía firmemente oculto para el un arma de sumo valor.

—¡Inuyasha!— volvió a llamarle y este apenas giro a verla con una sonrisa autosuficiente en sus labios— ¡Recupera la alabarda! ¡La necesita la verdadera deidad del agua!— tres puntos suspensivos y el gruñido por parte del peliblanco no se hizo esperar.

—¡Ay! ¡Creí que se estaba preocupando por mi!—de nuevo la pelea empezó entre esa extraña criatura y el híbrido de traje rojo, golpes iban y venían pero gracias a colmillo de acero no había pasado a mayores solo hasta el momento en que Inuyasha logro quitarle el arma pero está cayó dentro de el lago, el pequeño que había venido con ellos se había arriesgado lanzándose dentro del agua casi ahogándose al intentar atrapar la albarda, el Monstruo de un fuerte salto se interno en las agua llevándose consigo a Inuyasha intentando asesinarlo junto al pequeño, pero lago sorprendente paso, aquel Bumerán había cortado el paso de el agua de una manera desorbitante y con ellos se lanzó en medio de esa abertura, cuándo el Bumerán volvió a ella está antes de que al agua volviera a su lugar volvió a lanzarlo cortando aquella criatura por la mitad desde su cabeza a un poco más allá de la mitad de su cuerpo, el monje Miroku había estado superando el momento antes de quitar aquel rosario de su mano dejando compuesto aquel agujero negro quien no dudó en absorber a la criaturas como también gran parte de el agua. Sango había logrado recuperar a su Hiraikotsu junto a Inuyasha que traía con él al chiquillo inconsciente y la albarda que la deidad pedía. Cansado y con pocas fuerzas el le entrego esa arma a Aome y está a la deidad mientras que los demás se tomaban un respiro por lo ajetreado del momento.

Había sido una batalla fructuosa y aunque no hubieran hallado ningún fragmento de la perla por lo menos quedaba la satisfacción de una buena obra.

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Lento y pausado levemente comenzó a retomar conciencia de dónde estaba, sus piernas le dolían, sus brazos estaban entumecidos y un leve palpitar en su cabeza le indicaba la ahora migraña que le atacaba, chasqueando un poco la lengua se incorporándose apenas como sus brazos se lo permitieran y aunque su espalda reinará al irse acomodando un para de huesos no pude ahogar el gemido de molestia más un par de bufido al ser un poco difícil tal acción. "¡Diablos! Sí que estoy jodida…" arrastró un poco su cuerpo hacia atrás permitiendo que su espalda chocará con el tronco que se hallaba ahí sirviéndole de soporte, solito un bufido cansado y lentamente empezó a abrir sus ojos acostumbrándolos a la procuraduría que había en la zona junto a unas pequeñas flamas quemándose no muy lejos de ella.

—Espero que tú lo entiendas…—su cuerpo tembló levemente al escuchar esa voz desprevenidamente, alzó la mirada un poco más allá encontrando como un hombre de cabelleras blancas y largas junto con una ropa extraña se acercaba, parpadeo un par de veces al detallar su figura de arriba hacia abajo quedando levemente sorprendida por la belleza que aquel rostro pudiera ofrecer, levemente incómoda carraspeado la garganta queriendo difuminar aquellos pensamientos para concentrarse nuevamente en su voz —Habla…— parpadeo de nuevo pero en ese leve instante solo pudo enarcar una de sus cejas.

"¿Será un rebelde?"

—¿D-Disculpe?— la figura de el hombre se detuvo a escasos centímetros de ella, su corpulento y alto cuerpo hacia de el una imagen temerosa y nada tranquilizante para la morena.

—No tengo la mínima intensión de interactuar con humanos, seres repugnantes como ustedes solo causan problemas…— el hombre frunció un poco mas su ceño y desenvainando una espada de larga pero delgada espada— quiero que se marchen de mi vista…— Milk por inercia se pegó más al tronco sintiendo como su respiración se cortaba y el molesto dolor de uno de sus lados le impedía concentrarse en aquella situación ¿Por qué tanta agresividad?

—¡E-Espere…!— alcance a pronunciar mientras tomaba una pequeña bocaradas de aire pero una punzada apareció en mi costado provocándome una leve todo en la cual pailas gotas de sangre salieron de mi boca.

—¡Señor Sesshomaru!— la chillona voz de esa chiquilla se escuchó realmente cerca pero Milk sólo podía sujetar su zona lastimada mientras intentaba no toser realmente fuerte, no quería perforarse uno de sus pulmones— ¡Señor Sesshomaru no le haga nada por favor!— la chiquilla se había interpuesto entre ambos mientras intentaba persuadir al sujeto frente a sus ojos que apenas y había bajado el arma mientras chasqueado la lengua.

—No te metas en esto Lin…— el sujeto solo apartó a la chiquilla de un fuerte movimientos con su esposa haciendo que ata callera de bruces a uno de los lados, Milk por su parte había alzando a abrir los ojos y aunque intento removerse de allí su cuerpo se había entumecido por el molesto dolor que le carcinoma hasta los huesos, dolor un bufido y estiró la mano hacia la pequeña pero al ver la mano en alto de ese hombre apenas pudo cerrar sus ojos y encogerse en su lugar, el viento se cortó haciendo un extraño sonido pero de un momento a otro su boca se llenó de algo y la anciana de vomitar le nacieron, no pudo contener aquello botándolo en una bocarada aquel fluido rojo y de sabor metálico.

—S-Señor Sesshomaru…— apenas había sido un susurro de la niña y Milk había tomado una enorme bocarada de aire al poder ya respirar comúnmente y su cuerpo había dejado de sentirse lastimado, cambio la dirección de su mirada al sujeto que se había enfocado en intercalar miradas con ella y con la espalda que tenía en su mano ¿Acaso no había intentado dañarla? Este solo torció de nuevo el ceño y envaino la espada, una última mirada a ella detallándola un poco más antes de girarse sobre su eje.

—Ya que estas bien, ahora lárgate…— fue lo único que dijo el hombre mientras sé alejaba a paso calmó mientras meneaba lentamente sus largos cabellos. ¿Qué había pasado ahí?

—¿Estás bien?— la pequeña a gatas se acercó a ella quedando entre un par de raíces de ese árbol—¿El señor Sesshomaru fue bueno contigo?— Milk no dejaba de mirarla y aun la pequeña le hiciera algo de charla ella no podía salir de su estupor, lo comprendía como es que de un momento a otro estaba prácticamente llorando de dolor para el siguiente estar como si nada, se acomodó en su lugar y se miró las manos mientras alzaba la mirada buscando la figura de ese hombre que ya se iba perdiendo entre la espesura de el bosque.

"La espada" párpados repetidas veces mientras recreaba lo sucedido una y otra vez, el había agitado aquella arma hacia ella pero ni un corte le había hecho ¿Qué clase de habilidades podría encontrarse en aquella dimensión en la que habían caído? Por qué si, era más que seguro que en época no estaban.

—Oye… ¿Puedes hablar?— Milk volvió a la realidad tragando la espada saliva que tuviera en la boca para después asentir le a la pequeña, está solo sonrió abiertamente y saco de sus esposas una pequeña cantimplora de bambú y de la tensión a la morena, está la recibió aunque un tanto dudosa decido tomar un pequeño sorbo de esta relajando su esófago quitándole la sensación de haber expulsado algo por ahí, Volvo a entregarle aquello a la pequeña mientras soltaba un suspiro.

—¿H-Has visto…. Has visto a la rubia que… que venía conmigo?— tartamudeo un poco. Mientras volvía a tomar un poco de aire, se sentía incómoda en ese lugar.

—Si, ella dijo que no tardaría en volver, no se a donde se fue pero mientras te recuperas yo estaré a cargo de ti…— sonrió abiertamente mientras que con cuidado pasaba aquellas raíces y al dado contrario al que estaba sacaba de un pequeño hueco un para de peces empalándolos en unos pequeños palitos de madera dejándolos cerca a la pequeña fogata para que se asaran. Mientras eso Milk no dejaba de miraba sus manos y el suelo, quería analizar la situación de una mejor manera, pero su mente estaba en blanco y apenas solo podía estar pendiente de él ahora y que era lo que estaba a su alrededor.

—Ten…— levantó la mirada y la pequeña ya Les estaba sintiendo uno de los pescados ¿Tan rápido había pasado el tiempo? Lo resolvió con suavidad y apenas espero a que el viento lo enfriara lo suficientemente para poder comerlo, la pequeña había hecho igual pero se había sentado a su lado soplando aquel trozo de comida. Lo dijeron nada hasta acabarlo y fue ahí que en medio de ese lugar la pequeña se acurrucó a su lado.

—Oye… yo… ¿Puedo dormir contigo?— Milk apenas había relajado su cuerpo olvidando todo lo que había pasado en el momento que despertó, la voz de la chiquilla la había sorprendido un poco y más con aquella pregunta, torció levemente el celo incómoda pero la pequeña figura se veía tan insegura y acongojada que no pudo hacer otra cosa que asentir aunque la pequeña no la estuviera mirando.

—Si, por mi no hay problema…— la pequeña se había girado hacia ella alegremente mientras asentía un par de veces haciéndole señas a la morena para y que se recostara, ella apoyo su cabeza en una de las raíces de el árbol quedando acostada de lado para que después la pequeña usará el brazo de la morena como almohada, soltó un pequeño suspiro y pegó su pequeña espalda al pecho de la morena buscando que está le acobijara con su otro brazo y le diera calor. Así lo y por ende un poco de viento las rodeo pero la fogata a un par de metros les irradiaba calor—¿Sabes cuanto yo inconsciente?—susurro sobre la cabeza de la niña y está solo soltó un bostezo antes de cerrar sus ojos y acunarse hacia la morena.

—Desde ayer no despiertas… tu amiga sé veía muy preocupada... —hablo entre bostezos mientras el suelo empezaba a invadía hasta que de un leve soplido la niña cayó inconsciente. Miro el firmamento atreves de las hojas de ese gran árbol, hace tanto tiempo no se detenía ah admirar esa belleza, siempre se la pasaba limpiando la casa o preocupada por algunos de sus hijos, pero ahora estaba ahí, sola y el desagradable sabor en la boca al despertar y saber que seguía en el mismo infierno ¿Acaso sus hijo estarían pensando en ella hora? Lo más seguro es que lo pero a simple vista era una de las cosas que más añoraba… Cerro los ojos queriendo difuminar la imagen de su familia hasta llegar a caer dormida.

"Me siento extraña aquí…"

A la mañana siguiente levemente se removió en su lugar antes de soltar un pequeño quejido mientras estiraba sus articulaciones cual felino, se levantó lentamente de allí y hurgo uno de sus ojos queriendo difuminar los atisbos de somnolencia que tenía.

—¡Al fin despiertas niña!— Milk giro su rostro hacia la chillona voz que había escuchado, una criatura verde casi como una lagartija con ropas verdes y ojos amarillos estaba a un par de pasos de ella, Milk sólo torció el ceño en desagrado para después acomodarse mejor en el suelo— No debes estar aquí, deje irse inmediatamente…

—Si, solo que estoy esperando a una amiga... ¿No la abra visto?— Milk parpadeo rápidamente hacia el hombrecito pero este solo agitó sus brazos y gruño levemente mientras la señalaba peligrosamente con un extraño báculo.

—¿¡Quien te crees niña!? El gran Jaken nunca esta pendiente de humanos tan insignificantes como ustedes— alarde el pequeño ser verde mientras que movía el báculo en círculos cerca al rostro de la morena.

—P-Pero…

—Jaken…— esa gélida voz gruesa e imponente hizo brincar al hombrecito y a la morena subir la mirada, de nuevo ese hombre estaba ahí, a un par de metros dejando su rostro impasible ante ellos—¿Dónde está Lin?— el hombrecito volvió a tensaran y rápidamente bajo de la raíz dónde había estado apoyado y empezó a correr por medio de el prado pidiendo perdón y gritando el nombre de la niña—Creí que se iría anoche pero veo que no comprendió el mensaje…— a pasos lentos y tortuosos se fue acercando a la chica, Milk por inercia se puso de pie y apoyo las palmas de sus manos al tronco que le ataba dando la espalda, no quito la mirada de encima de el sujeto que apenas se detuvo al estar a un metro de distancia, la mirada fría y calculadora asustaba a la morena casi tanto como si un terrible monstruos de aspecto grotesco estuviera frente a ella ¿Por qué se sentía de aquella manera? Sus ojos se agitaron de tal manera que no podía mantener la mirada fija mirando los extraños zapatos de el hombre junto a la hierba donde había estado acostada amoldándose a las raíces, por solo un segundo alzó su mirada y un rápido movimiento ahora se vio ella estrellada contra ese mismo árbol un par de centímetros arriba de lo que podría alcanzar su menudo cuerpo, soltó un chillido y llevo sus manos a la fuerte mano que le agarraba haciendo algo de presión para alejarla.

—¿P-Pero…? ¿Q-Que…?— chasqueo su lengua y por inercia sus apenas largas uñas se enterraron en la primera capa de piel de el hombre pero nada recurrente como para hacerlo tensar, este apretó más su agarre y por ende Milk tuvo que cerrar uno de sus ojos como si con esa acción el ahogo lo fuera tan estridente ni mucho menos agotante pero aquello era todo un error, por inercia Milk busco golpearle aún que fuera poco pero no había posibilidad, cuando sintió su cuerpo prácticamente desmayarse el hombre la soltó haciendo que ata callera de rodillas sobre el suelo como un costal de papas.

—Lárgate, no pienso volver a repetirlo...— se giró sobre su eje haciendo ondear sus largos cabellos mientras que daba pequeños pasos, Milk sólo tosió un par de veces antes que por inercia levantara el rostro gruñendo molesta.

—¿¡Q-Que D-Diablos… L-Le P-Pasa!?— gruño entre jadeos y con cuidado se fue poniendo de por mientras que leves marcas rojizas se postraban en su cuello y a la vez que ella intentaba mitigarlas— ¡N-No L-Le H-Hecho… nada!— tartamudeo por la molestia para después pasar algo de saliva por su seca garganta ¿Quién creía ese sujeto que era?

—¿Estás cuestionándome?— apenas fue un susurro por parte de el peliplata y está ni siquiera se había tomado la molestia de girar a verla, ella tan solo chasquido la lengua y dio un paso al frente como si fuera a encarar al sujeto.

—¡Claro que lo cuestionó! ¿¡Qué tipo de modales tiene!? ¡Es todo un troglodita!— frunció sus hombros tensando sus brazos a sus costados mientras su ceño se fruncía gravemente mostrando una pequeña y delicada cena en la parte descubierta de su frente.

—…Insolente…— estiró su mano derecha hacia la chaqueta va haciendo que te está una tenue luz verdosa apareciera, Milk sólo se sobresalto un poco y subí sus manos en modo de defensa, si el sujeto la atacaba estaba vez ella haría igual, ya no estaba con la guardia baja, un destello más prolongado de en un avión movimiento el hombre lanzó un tipo de látigo fosforescente hacia ella, la morena solo tuvo que tirarse al suelo dando un bote para quedar de nuevo el pie esquivar otro ataque que ahora venía dirigido hacia uno de sus brazos. Desde la nueva posición en la que cayó observo como el suelo n donde antes había golpeado el sujeto se iba desintegrando hasta dejar meramente la tierra oscura que desprendía levemente algo de humo, levantó la mirada y de nuevo lo enfocó, este solo apreté el agarre en sus labios y volvió a atacarla solo que para ese momento una bola de Ki había caído justo en medio de manos haciéndolos dar un salto hacia atrás.

—No te atreves a tocarla..— la conocida voz de la androide se hizo escuchar siendo está quien aterrizaba en el suelo y estiraba su mano con la palma abierta hacia el hombre. Sesshomaru solo bufo subiendo su mano derecha queriendo atacar de nuevo.

—No 18…— hablo suave la morena llegando hasta ella aferrándose en su otro brazo dándole un leve tirón mirando directamente al sujeto quien tampoco había dejado su mano de lado — E-Esta pelea es mía…— susurro de nuevo para esta vez mirar a la chica suplicante y levemente nerviosa —Pero ahora hay cosas… cosas más importantes…— volvió a mirar al chico dando dos pasos atrás llevando consigo a la rubia.

Por su parte el peliblanco veía tan extraña el actuar de la morena, tan diferentes la manera tan retadora en la que lo había visto antes y aunque no quisiera admitirlo le gustaba ver aquello en un oponente, aunque no fuera de su agrado estar tan erca de humanos ahora veía que quizás en alguno de ellos se podría encontrar cosas realmente interesante y por qué no, divertidas, volvió a chasqueo la lengua y soltando un bufido se giró bruscamente alejándose de allí sin más, sin soltar alguna palabras ni mucho menos dar alguna advertencia más.

—¿Estas bien Milk?— la androide se había girado completamente hacia la otra chica poniendo sus manos en los brazos de esta haciendo que la mirara—¿logró lastimarte?— ella negó levemente y soltando un bufido lleve su mano derecha hacia su nuca acariciando la dona levemente—¿entonces estás más que bien?— Milk parpadeo un par de veces al no entender las palabras de la otra chica.

—¿A qué te refieres?— siguió acaricia la zona para poder tranquilizar los músculos tensos y aunque levemente miraba por el radillo de su ojo derecho la ahora pequeña figura de el sujeto de hebras largas.

—Comenzaremos con el entrenamiento..—apenas susurro la rubia antes de que una brisa fría removiera el cabello de ambas, para quienes no lo entendieran el verdadero calvario comenzaba.

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Después de haber salido de aquella habitación había tenido que el mismo aguantar la respiración y hacer fuerza para sacar la presión de aire que tenía acumulada en sus oídos, soltó un bufido de molestia carraspeado para poder aclarar su garganta y tomar aire con mayor comodidad, se apoyó sobre una de las paredes de el palacio para tranquilizar el palpitar de un corazón y pensar más calma mente ¿Cómo se supone que las iba a encontrar? Apenas como había entrado al pozo se llevó la sorpresa de que este estuviera vacío, había sido como si se las hubiera tragado en menos de dos segundos, todo había estado tan cerca que no se explicaba como aquella mujer había sido capaz de zafarse de los amarres e huir sin que nadie logrará detenerlas, había sido todo tan rápido que no se colocaba el por qué. Soltando otro jadeo emprendió camino a lo largo de ese pasillo llegando de nuevo a la parte externa de la plataforma donde todos los demás lo miraban expectante y en silencio, un par de pasos más y el ceño que traía estoico se frunció más dejándole una pequeña mueca.

—Tenemos que buscarlas, Bulma, prepara el mecanismo de rastreó. Nuestro tiempo está contado…— unos pequeños susurros se escucharon y la poca atención que se había desviado volvió a enfocarse asintiéndole al hombre de cabellos alborotados emprendiendo poco después partida, debiendo comenzar con ese trabajo o no tendrían un futuro para contarlo.

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De nuevo siglo esperando que les guste esta nueva versión de la historia, sé que para quienes me siguen desde hace mucho les parezca extraño todo esto psss ya saben… al re-editar todo el contenido puede variar de una forma u otra y para los que no, es mejor que esperen leer esta versión xD la otra da vergüenza, espero tener pronto está historia al día para así continuar con las demás… espero les haya gustado este capítulo. Les deseo mucha suerte a todas/os bye.

Mika-Chan